CURSO BÁSICO DE
ACCIDENTOLOGÍA
Módulo 1:
Introducción y conceptos
Reseña histórica
En nuestro país en el año 1978 se registraron
5.800 hechos de tránsito, 77.000 personas con
heridas graves, 234.000 con heridas leves, oca-
sionando a la sociedad una pérdida de aproxima-
damente 2,7 millones de dólares.
La tasa de siniestros con resultados fatales, cal-
culada en muertos por cada cien millones de kilómetros-vehículo es: 13 para
la Argentina, 3,04 para Gran Bretaña y 2,05 para Estados Unidos.
Esta estadística y la situación antes mencionada son solo el inicio de la com-
plejidad que presenta esta problemática que afecta a la sociedad a nivel
mundial y en especial a nuestro país.
Los siniestros de tránsito se convierten así, en la primera causa de muerte
de personas menores de 40 años, seguidas de lejos por las enfermedades
cardiovasculares y el cáncer.
El neologismo “Accidentología” comprende la unión de dos vocablos: “Ac-
cidente”, derivado del latín “Ad-cado” (Ad: a, al, hacia y Cado: Cadere, caer,
caída) y ‘Logia‘, derivado del griego “Logos” (discurso, estudio, tratado).
El vocablo fue utilizado, ya en el año 1940 por
la Cámara de Senadores de los Estados Unidos
y en 1947 en un seminario realizado en Holan-
da por médicos y juristas de diecisiete delega-
ciones europeas y americanas.
En nuestro país lo utilizó por vez primera el
Ingeniero Alfredo Francisco Bottaro López, precursor del término en nuestro
medio, quien logró además su introducción como materia en el Curso de Per-
feccionamiento Sobre Tránsito organizado por la Policía de la Provincia de
Buenos Aires en 1967.
Años después, en 1976 se crea el Instituto de Ciencias Criminalísticas y Cri-
minología de la Universidad Nacional del Nordeste dando nacimiento a la
carrera de Accidentólogo Público Nacional y en el año 1977 la Facultad de
Derecho de la Universidad de Buenos Aires incorpora la materia “Acci-
dentología vial” a la carrera de Licenciatura en Criminalística.
Además en esa época, se encontraban en etapa de instrumentación las ca-
rreras de Perito en Accidentología vial en la Universidad Católica de Salta
(sede Buenos Aires) y en la Universidad de la Policía Federal Argentina, mien-
tras que la Policía de la Provincia de Buenos Aires dictaba los cursos corres-
pondientes al título de Técnico Superior en Ac-
cidentología Vial.
Más adelante la Agencia Nacional de Seguri-
dad Vial Ley 26.363 crea la Tecnicatura Superior
en Seguridad Vial dictada en la Universidad Tec-
nológica Nacional.
Conceptos
La palabra “accidente” se utiliza en diferentes situaciones, por ejemplo: en
lo laboral, cuando un operario se golpea manipulando una máquina, y en lo
doméstico, cuando alguien se quema con agua. Pero se relaciona, más
frecuentemente, con lo vial, como los accidentes de tránsito.
Para explicar qué es un accidente, podemos ir desde una definición
acotada, como: “Suceso eventual o acción de que involuntariamente resulta
daño para las personas o las cosas” ”(Real Academia Española, s.f.,
http://goo.gl/r5kMuz), hasta una definición un poco más amplia y genérica,
afirmando que se entiende por tal un “suceso eventual que altera el orden
regular de las cosas, esencialmente desgraciado; se presenta en forma
violenta, súbita, por causas externas e involuntarias, produciendo daños en
las personas o en las cosas”. Las dos repuestas definen claramente qué es un
accidente, lo cual nos introduce y facilita la comprensión de qué es un
accidente de tránsito.
Accidente de tránsito
Si queremos definir “Accidente de tránsito”,
debemos abordarlo de dos opciones diferentes.
Por un lado, dividir en dos partes: accidente y
tránsito, y definir cada concepto por separado.
Así, tendríamos por un lado la palabra accidente,
y por otro lado la palabra tránsito. A la primera palabra la definimos
anteriormente, y a la segunda palabra la definiremos como: Actividad de
personas y vehículos que pasan por una calle, una carretera, etc.
La segunda opción es analizar la definición en
conjunto, es decir, accidente de tránsito como una
sola idea, con bibliografía que trate específicamente
sobre el tema en cuestión.
Ahora bien, en conjunto podemos mencionar las
siguientes definiciones:
• Es un suceso o acontecimiento súbito, inesperado y no premeditado,
causado, al menos, por un vehículo motorizado en movimiento en la vía
pública y a raíz del que se producen daños materiales, lesiones o muertes.
• Todo hecho que produzca daño en personas o casas como consecuencia
de la circulación.
• Suceso eventual, producido como
consecuencia o con ocasión del tráfico, en el que
interviene al menos un vehículo gobernado, y como
resultado del mismo se producen muertes, lesiones
en las personas, y/o daños en las cosas.
Accidentología
Desde los comienzos de la humanidad, las personas han tenido la necesidad
de trasladarse, ya sea por necesidades básicas, por ocio, por salud, por
progreso, etcétera. En un principio, solo se empleaba para ello el propio
cuerpo; luego, los vehículos facilitaron la tarea. Es decir, gracias a los avances
tecnológicos se fue modificando esta tarea, construyendo caminos,
reduciendo los tiempos de viaje, mejorando la calidad y confort de los
vehículos y optimizando el transporte de carga, etcétera. Pero este avance
trajo aparejado un elemento que no fue tenido en cuenta hasta que se volvió
un problema: los accidentes de tránsito. Por lo tanto, surgió la necesidad de
comenzar a investigar este nuevo fenómeno con todos los interrogantes que
presentaba. La disciplina encargada de llevar a cabo esta tarea es la
Accidentología, y a la persona que la realiza se la denomina accidentólogo.
“No vive el que no vive seguro.”
Francisco de Quevedo (1580-1645)
La accidentología se ocupa del estudio
integral de los accidentes de tránsito. Es
multidisciplinaria por la complejidad del
hecho estudiado, en el cual intervienen tres
grandes factores con incontables variables;
estos factores son: humano, ambiental y
vehicular, que, si bien por una cuestión de
orden metodológico se estudian por separado, se encuentran íntimamente
relacionados.
Como metodología general de trabajo reviste fundamental importancia, en
primer término, la observación del lugar del hecho, tendiente a la detección
de todas las características y circunstancias de cada uno de los factores que
pudieran haber influido para el desencadenamiento del siniestro. Una vez
cumplida esta primera etapa de observación, se documenta la escena
mediante la fotografía, el relevamiento planimétrico y el mecánico, como así
también se procede a la incautación de aquellos elementos y autopartes de
interés para la investigación.
Posteriormente, en el gabinete, con los
elementos colectados, aplicando
principios fisicomatemáticos, y
mediante el análisis de huellas,
deformaciones, rastros y vestigios,
posiciones finales y otros elementos, se
establece la "mecánica del hecho".
Accidentólogo
Se llama accidentólogo a aquella persona
encargada de la investigación de accidentes y/o
siniestros viales, la cual deberá dar respuestas
en forma general a tres preguntas
fundamentales: ¿qué?, ¿cómo? y ¿por qué?
El qué analiza momentos después de ocurrido
el accidente. Su respuesta se fundamenta en el relevamiento de los efectos
que surgieron del siniestro que se investiga (que es el objeto de este curso).
El cómo se refiere a la manera en que se produjo el siniestro, es decir, trata
de determinar la mecánica del hecho sobre la base del relevamiento
realizado. En otras palabras, trata de explicar, con base en evidencias físicas,
cómo se produjo el siniestro, realizando la reconstrucción del accidente que
se investiga y describiendo las distintas fases del mismo.
El porqué determina o trata de determinar (no siempre es posible) cuáles
fueron las causas que han hecho que se produzca el accidente y/o siniestro
analizando el qué y el cómo.
En la investigación de un siniestro vial, es de vital importancia el
relevamiento en el lugar del hecho, ya que, si se produce un error en el
mismo (olvido, confusión, etcétera, de los indicios y/o evidencias), será difícil
su resolución una vez que el
accidentólogo se haya retirado del
lugar. En tanto, en el cómo y porqué,
si se cometen errores, es posible
solucionarlos, debido a que es posible
analizarlos nuevamente, a diferencia
de lo que sucede con el relevamiento.
Causas mediatas e inmediatas
Existen distintas causales en los accidentes de tránsito, como por ejemplo:
el exceso de velocidad, el consumo de alcohol o droga, la distracción; sin
embargo, debemos distinguirlas en dos grupos:
✓Causas mediatas: Son aquellas causas,
que, si bien no conducen por sí solas y en forma
directa al siniestro, influyen en la producción
del mismo. Están relacionadas con el móvil, la
vía, el medio ambiente, el conductor, entre
otras.
✓ Causas inmediatas: Son las causas que conducen en forma directa al
siniestro. Generalmente son las causas
mediatas, influidas por el hombre y
relacionadas con la imprudencia e
impericia, como: la velocidad,
deficiencia en la percepción, errores en
las maniobras de esquive, etcétera.
Clasificación
❖ Según la zona donde se produjo:
✓ Zona Urbana: Estos siniestros son los que se producen, como su
nombre indica, dentro del ejido urbano de una localidad,
generalmente en las encrucijadas o cruce de calles.
✓ Zona rural: Son los que se producen en vías interurbanas. Se pueden
desarrollar en rutas, autopistas, auto-vías, caminos rurales, cruces de
rutas, etcétera. Generalmente son violentos, con daños a los vehículos
y lesiones graves a sus ocupantes.
❖ Por el modo del contacto físico en que se producen:
✓ Impacto contra un elemento estático: Esto ocurre cuando un
vehículo impacta contra un elemento fijo que se encuentra en su
dirección, como puede ser algún obstáculo en la vía sobre la línea de
marcha del mismo (árboles caídos, troncos, automóviles, etc.); o bien
impactos contra árboles, columnas de alumbrados público, etcétera,
que se encuentran fuera de la carpeta de rodamiento, o automóviles
estacionados, etcétera, y también contra otros elementos que forman
parte de la infraestructura vial (carteles, barandas de contención, etc.).
✓ Colisión entre dos o más móviles en movimientos:
▪ Frontales centradas: Esto ocurre cuando los ejes longitudinales de
ambos móviles coinciden prácticamente.
▪ Frontales excéntricos: Esto ocurre cuando los ejes longitudinales de
ambos móviles no coinciden, pero son prácticamente paralelos.
▪ Frontales angulares: Esto ocurre cuando los ejes longitudinales de
ambos móviles forman un ángulo menor a 90 grados sexagesimales.
▪ Laterales y/o embestimientos laterales perpendiculares: Esto
ocurre cuando los ejes longitudinales de ambos móviles forman un
ángulo de 90 grados sexagesimales. Estas colisiones o embestimientos
pueden ser en el sector delantero, medio o trasero.
▪ Colisiones laterales oblicuas y/o embestimientos laterales
oblicuos: Esto ocurre cuando los ejes longitudinales de ambos
móviles forman un ángulo diferente a 90 grados sexagesimales.
También estas colisiones o embestimientos pueden ser en el sector
delantero, medio o trasero.
▪ Por alcance: Se produce cuando un móvil impacta con su sector
frontal al sector posterior de otro, es decir que el móvil alcanza e
impacta al que lo precede. Estas colisiones también pueden ser
centradas, excéntricas u oblicuas.
▪ Por apareamiento: Esto se produce cuando dos vehículos se
contactan dos o más veces, y sucede por el sentido previo de avance
que habrían tenido los móviles. También lo llaman “efecto aplauso”,
por el movimiento que experimentan los vehículos luego del primer
contacto.
▪ Por fricción: Esto ocurre cuando se produce un roce entre dos o más
vehículos en algunas de sus partes (frontal, lateral, trasera, etc.).
❖ Atropello: Se entiende por atropello
el contacto que se produce entre un vehículo
o móvil (auto, bicicleta, moto, camión, etc.) y
un peatón; se entiende por peatón a toda
aquella persona que no conduce ni es
pasajera de un móvil.
En este tipo de accidentes de tránsito, los
más afectados son los niños y los ancianos. Generalmente, los primeros son
arrollados, en tanto que los segundos son proyectados; esto debido a la
ubicación del centro de gravedad, que se encuentra aproximadamente cinco
centímetros debajo del ombligo. En los niños, el centro de gravedad se
encuentra debajo de punto más alto del frente del vehículo, lo que hace que
el cuerpo sea proyectado hacia el suelo y luego arroyado; en cambio, en los
adultos su centro de gravedad se encuentra a una altura superior al frontal
del automóvil, por lo que la trayectoria que experimentará será de
proyección en forma parabólica.
El atropello, en forma general, consta de tres etapas: la de contacto, la de
proyección y la de arrastre. A su vez, cada una de estas etapas se suele
subdividir de acuerdo a varios factores, como pueden ser: la velocidad a la
que circulaba el vehículo y el peatón, el sector del vehículo con que impacta
al peatón, estado de la calzada, etcétera.
❖ Vuelcos: El proceso de vuelco se produce generalmente luego de que el
vehículo ha experimentado un desplazamiento transversal o parciamente
transversal; es necesario que en el trayecto de ese recorrido (transversal)
aparezca una traba al vehículo, mejor dicho, a los neumáticos del mismo,
es decir, un obstáculo que interrumpa el recorrido transversal de los
neumáticos. De esta manera, se produce un quiebre abrupto de la
trayectoria, cuyo brazo de palanca dependerá de la altura del centro de
gravedad del automóvil con el que comienza el vuelo del mismo. Tras haber
recorrido una cierta distancia, el vehículo caerá al suelo y volverá a elevarse
o no, dependiendo de la velocidad a la que hubiera estado circulando y de
la topografía del lugar.
Seguridad
A lo largo de la historia, gracias a los avances tecnológicos, los vehículos
han ido evolucionando tanto en confort como en capacidad, reacción,
estética, etcétera; pero el aumento de los accidentes de tránsito y sus
consecuencias han demandado un mayor esfuerzo en un punto en particular:
la seguridad.
Cuando se habla de la seguridad en los vehículos, es común recaer en
algunos elementos como el cinturón de seguridad; sin embargo, veremos
que el panorama es mucho más amplio. De hecho, es posible discriminar
entre dos tipos de seguridad: seguridad activa y seguridad pasiva, cada una
diseñada para una función específica.
➢ Seguridad activa: Se entiende por seguridad activa al conjunto de
elementos del vehículo que permiten su conducción de forma segura, de
manera tal que podemos decir que, en su correcto funcionamiento, evitan
que se produzca un accidente de tránsito. Entre estos elementos podemos
mencionar: sistema de frenos, sistema de iluminación, la buena visibilidad
desde el lugar de conducción, el sistema de dirección, los neumáticos, la
trasmisión, etcétera. El funcionamiento de estos elementos es
principalmente dinámico e interviene activamente; de ahí su nombre.
➢ Seguridad pasiva: La seguridad pasiva de un vehículo comienza a actuar
cuando se ha producido un accidente o siniestro, evitando o disminuyendo
las lesiones y/o daños que puedan recibir los ocupantes de los vehículos,
los peatones y demás elementos que puedan estar involucrados en el
evento. Es decir que la seguridad pasiva tiene por objeto minimizar los
daños que puedan ocasionar los accidentes o siniestros viales.
Componen la seguridad pasiva distintos sectores y/o elementos del
vehículo tales como: paragolpes, cinturones de seguridad, airbags, diseño
estructural, etcétera.
Triángulo accidentológico
En un accidente de tránsito intervienen tres
elementos que se denominan de la siguiente
manera: factor humano, factor mecánico y
factor ambiente. El primero es el hombre, el
segundo es el vehículo y el tercero es la vía y su
entorno, es decir, lo referido a la
infraestructura, iluminación, clima, etcétera.
Este conjunto se conoce como “trilogía vial” o “triángulo accidentológico”.
Es evidente que estos factores no pueden tenerse en cuenta de forma
aislada, sino que se interrelacionan, pudiendo considerar el vehículo como el
nexo de unión entre el factor humano y la vía, condicionando la vida misma
de la sociedad.
Los estudios realizados en países distintos arrojan cifras análogas en cuanto
a la trascendencia e importancia del factor humano que, bien solo o en
concurrencia con otro u otros factores, interviene aproximadamente en el
90% de los accidentes.
Dentro de las características de los usuarios de la vía pública, hay un rango
muy amplio de habilidades que estos presentan en lo que refiere a su
capacidad para ver, oír, sentir,
procesar y reaccionar ante una
información; habilidades que en
ocasiones se ven afectadas por
influencia del alcohol, drogas,
cansancio, psicofármacos, horario,
etcétera.
Además de las anteriores, las funciones visuales son otro factor muy
importante en la conducción. Las siguientes funciones visuales influyen
notablemente en el rendimiento y en el tiempo de reacción durante la
conducción:
✓ Agudeza visual: estática y dinámica:
✓ Error refractivo.
✓ Campo visual: central y periférico.
✓ Recobro del deslumbramiento.
✓ Visión del color.
✓ Visión del contraste.
✓ Capacidad de acomodación.
✓ Visión binocular.
✓ Visión en profundidad.
✓ Adaptación a la oscuridad.
✓ Destellos luminosos.
✓ Motilidad ocular.
o Agudeza visual: Es la
capacidad que tiene un individuo para ver
los detalles de un objeto. La agudeza
visual estática es la capacidad que tiene
una persona para identificar un objeto
cuando la persona y el objeto se encuentran quietos. La agudeza visual
dinámica se refiere a la capacidad que tiene una persona para detectar
objetos que tienen movimiento relativo, es decir que la persona o el objeto,
o ambos, se encuentran en movimiento.
o La visión de los colores: Es la capacidad
para diferenciar los colores. Hay daltonismo
cuando una persona confunde o no puede
diferenciar ciertos colores. Esto no presenta
mayores problemas para el manejo, debido
a que los dispositivos (señales de tránsito),
además de colores característicos, presentan
formas que permiten diferenciarlas e
interpretarlas.
Visión periférica: Es la capacidad que tiene
un individuo para ver los objetos en un cono de
visión más amplio. La visión periférica puede
extenderse hasta un cono de
aproximadamente 160º (grados
sexagesimales). Este valor se puede ver
afectado por la velocidad a la que circula el
automóvil (a mayor velocidad, disminuye el cono de visión) y por la edad del
individuo.
o Visión de profundidad: Esta capacidad
está relacionada directamente con la posibilidad
de estimar la velocidad y la distancia a la que
circulan otros vehículos, por lo que es importante
para poder realizar maniobras de sobrepaso.
o Visión de deslumbramiento: El deslumbramiento se produce cuando
aparece una luz brillante en la visión de la persona o el reflejo de ella en un
objeto. Esto provoca una disminución de la visibilidad e incomodidad en la
vista.
En lo que respecta al peatón, debemos analizar, en particular, las
condiciones de seguridad que este tiene en relación al resto de los usuarios
de la vía. Para empezar, es el único que no posee ningún tipo de resguardo
ante un accidente de tránsito. Se encuentra, por ello, en permanente riesgo
y es, claramente, el usuario más vulnerable (en particular, en dos franjas
etarias: los adultos mayores y los niños; los primeros, por su lenta reacción
ante una adversidad, y los segundos, por la falta de madurez ante una
situación de peligro).
Factor humano y seguridad
Todo conductor debe tener, en todo momento, el total control del vehículo.
Para ello, debe tener plena concentración en la conducción, lo cual implica
no haber ingerido bebidas que contengan alcohol, no haber consumido
estupefacientes, estar bien descansado, no utilizar elementos de distracción
como el celular, entre otras precauciones. Ello, debido a que el transito es un
sistema donde intervienen diferentes actores y está regido por normas que
no siempre se cumplen, por lo cual el conductor debe ser capaz de reaccionar
ante cualquier situación adversa.
Se denomina “proceso de percepción y reacción” al proceso por medio el
cual el conductor de un móvil o un peatón, ante la presencia de un peligro,
evalúa la situación y reacciona. Este proceso puede dividirse, en forma
general, en tres etapas:
Percepción: es cuando el usuario de
la vía toma conocimiento de la situación
adversa o indeseada.
Identificación: es cuando el usuario
de la vía individualiza y reconoce que la
situación no es como debería ser.
Reacción: es cuando el usuario de la vía acciona todos los
mecanismos necesarios para evitar la situación identificada.