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Segundo Previo de Problemas Socioeconómicos y Culturales - Grupo A

Tema: Análisis sobre el artículo del sociólogo Alberto Sánchez Rojo (2011):
“Raimon Panikkar va a la Escuela: Diálogo Intercultural y Atención a la Diversidad”
Licenciatura en Ciencias Naturales y Educación Ambiental
#PorunaInclusiónEducativa

Jeremy Gabriel Cuevas


Nayely Marcela Tobo Hernández1370089
Profesora: Araque 1370088
Rubiela Rueda Rueda
1
LA INTERCULTURALIDAD EN LA EDUCACIÓN
El presente análisis sienta las bases en el artículo pedagógico “Raimon Panikkar va a la Escuela:
Diálogo Intercultural y Atención a la Diversidad”, del investigador y sociólogo Alberto Sánchez Rojo de
la Universidad Complutense de Madrid, España. Este escrito visibiliza y expone un punto de vista crítico
frente a la contradicción que se supone hablar de una diversidad en la que cabemos todos y, a su vez,
propone una atención a la diversidad, donde los diversos son los otros, los diferentes, los desplazados de
la normalidad. Asimismo, aborda la hermenéutica intercultural del filósofo y teólogo Raimon Panikkar
mostrando otra atención a la diversidad, el diálogo intercultural.
Bajo este marco, se desglosa la siguiente descomposición de ideas frente a dos de los apartados
del artículo con más enfoque de desarrollo efectuado por el autor, “Si la diversidad somos todos, ¿por
qué luego resulta que los diversos son los otros?” y “Atender a la diversidad de otra forma es posible
bajo la mirada intercultural”.
En este propósito, resulta oportuno mencionar que a medida que se analiza la lectura de Sánchez
Rojo (2011), bajo una óptica crítica surgen ciertos interrogantes como: ¿cuándo hablamos de
interculturalidad, de quiénes hablamos?, ¿nos incluimos nosotros en el diálogo, o usualmente buscamos
descubrir "otros" exóticos y desconocidos?, ¿quién es el distinto, el diferente?, ¿nosotros o el otro? Es
decir, cuando hablamos de "nosotros", ¿estamos hablando de un "nosotros inclusivo" o de un nosotros
que se diferencia de un "otro" al cual hay que comprender, defender y apoyar por ser distinto?
Así pues, según Rehaag, I. (2006), el concepto de interculturalidad analiza la interacción entre
diferentes culturas, y dentro de este concepto se hace la diferencia entre la interculturalidad en un
contexto nacional –cuando viven diferentes grupos étnicos en un mismo país, como, por ejemplo, la
situación de los grupos indígenas y la población mestiza en Colombia–, o la interacción en un contexto
internacional –cuando, por ejemplo, colaboran personas de diferentes países en equipos interculturales
de instituciones o empresas transnacionales.
La interculturalidad en un contexto nacional presenta diferentes características que, en un
contexto internacional, dado que la percepción del “otro”, del “extraño-ajeno”, lleva otra connotación
cuando los diversos grupos de encuentro pertenecen a la misma nación y comparten un mismo territorio.
En el encuentro intercultural entre diferentes grupos étnicos de una misma nación, la dominancia y el
poder juegan un papel muy importante.
Al hilo conector, mencionar que la forma que se percibe lo extraño de una cultura desconocida y
cómo se maneja esta situación, dependerá en gran medida del autoconcepto de sí mismo. La
autopercepción y la percepción del extraño son dos momentos, que muchas veces no tienen nada que ver
el uno con el otro. La sensibilidad de percepción está fuertemente determinada por el autoconcepto y el
contexto cultural en el cual una persona se encuentra. Cómo es percibida la unicidad de la propia cultura
y cómo se ha constituido la autoconsciencia cultural, son cuestionamientos que llevan a situaciones más
profundas. Por ende, la interculturalidad es el nombre de una posición filosófica y cultural, de una
convicción y una visión (Casanova, 2011).
En este sentido, un comportamiento intercultural implica aprender a aceptar, en situaciones
concretas, la diferencia mutua, y al mismo tiempo, reconocer que aceptar la diferencia mutua tiene sus
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límites cuando falta el respeto hacia el “otro”. Para llegar a ser justo en la situación de un encuentro con
lo extraño se hace necesario el conocimiento acerca del comportamiento y la comunicación del “otro”,
lo que implica saber de la interculturalidad.
En consonancia con las ideas trazadas por el sociólogo Sánchez Rojo (2011), el método de la
interculturalidad es el diálogo como lo define Panikkar (2009) el dialogal y duologal; que implica
confianza mutua en una aventura común hacia lo desconocido y aspiración a la concordia discorde, y
lleva a descubrir al otro no como extranjero, sino como compañero, no como un ello, sino como un tú en
el yo.
Este diálogo intercultural consiste en un intercambio de opiniones abierto y respetuoso, basado
en el entendimiento mutuo, entre personas y grupos que tienen orígenes y un patrimonio étnico, cultural,
religioso y lingüístico diferente. Asimismo, contribuye a la integración política, social, cultural y
económica, así como a la cohesión de sociedades culturalmente diversas, fomentando la igualdad, la
dignidad humana y el sentimiento de compartir objetivos comunes. Tiene por objeto facilitar la
comprensión de las diversas prácticas y visiones del mundo; reforzar la cooperación y la participación;
permitir a las personas desarrollarse y transformarse, además de promover la tolerancia y el respecto por
los demás (Consejo de Europa, 2008).
En este orden de ideas, y en función con lo acotado en el título del presente análisis, señalar que
la educación intercultural en el ámbito escolar actual es más consciente de que la sociedad es más diversa
en cuanto a factores culturales se refiere, y esto es algo que se hace visible en las aulas de clases. Así
pues, aplicar los fundamentos de la educación intercultural favorece la convivencia de los distintos
grupos y culturas presentes en el ámbito escolar.
Esta educación intercultural se define como un concepto construido sobre ideales filosóficos de
libertad, justicia, igualdad y dignidad humana que deben estar contenidos en los documentos
institucionales que rigen la vida de un centro educativo. Igualmente, es un proceso educativo que
comprende todos los aspectos relativos al currículum. Así entendida, la educación intercultural deberá
ayudar a todos los alumnos a desarrollar autoconceptos positivos y a descubrir quienes son en tanto sí
mismos y en términos de los diferentes miembros del grupo, ofreciendo conocimiento sobre la historia,
la cultura y las contribuciones de los diversos grupos a través del estudio de las diferencias en el
desarrollo, la historia, la política y la cultura que los caracterizan (Arnaiz, 1999).
Teniendo en cuenta lo anterior, la educación intercultural sigue ciertos principios que la obligan
a plantearse la pregunta de qué es educar, hacia dónde debe conducir al hombre (orientar la Educación
Intercultural), en qué consiste la Educación Intercultural, cuáles son sus límites, cuáles son sus
características (definir su campo de acción), y cómo se evidencia, en forma dinámica y eficaz, cada uno
de sus postulados (concretar el sentido de la Educación Intercultural). Con base en este planteamiento,
Grégori y Molina (2012) puntualizan los siguientes principios que sirven de base a la Educación
Intercultural y estos son:
- La Educación Intercultural es para todos: La Educación Intercultural tiene como objetivo
principal que el niño se desarrolle como un ser social, cooperando con los demás y contribuyendo
con el desarrollo de la sociedad. La construcción de la sociedad, desde el punto de vista
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económico, político, social y cultural, es una tarea que exige la participación activa de todos los
miembros y no sólo de los miembros de los grupos culturales minoritarios.

- La Educación Intercultural se basa en la educación en valores: Cuando hablamos de Educación


Intercultural, damos por hecho la existencia de un proceso de interacción entre alumnos
provenientes de diferentes culturas. Evidentemente, esta coexistencia se basa en el ejercicio de
dos valores importantes: el respeto y la tolerancia. La Educación Intercultural está impregnada
de una serie de valores y su aprendizaje y la manera de asumirlos y comprometerse con ellos
marca el contenido de la educación en su sentido axiológico, que es el sentido más profundo de
la educación. Es decir, se trata de abordar la educación en cuanto cuestión axiológica (Ortega y
Mínguez, 2001; Escámez, 2003).

- La Educación Intercultural se integra con todas las materias y con la vida general de la escuela:
La formación integrada, y en todas las materias que se imparten, proporcionará al alumno una
mayor coherencia y una experiencia más significativa de aprendizaje. También es más probable
que las actitudes y valores serán aprendidos por los niños si estos están integrados en todas las
materias y en la vida de la escuela, que si se abordan de manera parcial. La Educación
Intercultural, por lo tanto, debe ser central en todos los aspectos de la vida escolar. Debe reflejarse
en el currículum de la escuela, así como en las políticas y prácticas escolares y en la enseñanza
de contenidos curriculares.

- Se debe fomentar una escuela intercultural: En el plan de estudios se desarrolla en un contexto


social concreto, que es la escuela. Allí los niños aprenderán actitudes, valores y habilidades
modelados por la escuela, por su familia y por la comunidad. Es importante revisar y examinar
las políticas de la escuela. Los conceptos de “racismo indirecto” y “racismo institucional” nos
ayudan a entender cómo las escuelas pueden ser, sin querer, racistas en sus actuaciones. Cuando
una escuela da prioridad a una etnia en detrimento de otras, puede ser culpable del racismo
institucional. El plan de estudios debe ser equilibrado. Debe poseer una gran flexibilidad,
teniendo en cuenta la diversidad de intereses, capacidades y culturas que se encuentran en la
escuela.
De lo anterior mencionado, se puede interpretar que, la interculturalidad en la educación se debe
tomar como un proyecto, como una búsqueda por hacer que las relaciones entre culturas sean equitativas,
respetuosas, justas y armoniosas. Como ya se ha mencionado, la educación intercultural es un modo de
hacer escuela, un principio rector para educar a todo el alumnado. En palabras de Aguado Odina (2004)
la educación intercultural propone una práctica educativa que sitúe las diferencias culturales de
individuos y grupos como foco de la reflexión y la indagación, su objetivo es dar respuesta a la diversidad
cultural propia de las sociedades democráticas desarrolladas desde premisas que respetan y/o valoran el
pluralismo cultural, como algo consustancial a las sociedades actuales y que se contempla como riqueza
y recurso educativo.
En conclusión, la educación intercultural nos ayuda en el camino hacia la inclusión. Garantiza
que todos los niños disfruten de la experiencia educativa y que aprendan, además, desde el respeto de sus
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propias diferencias y de las de los demás. Ahora, el gran reto en estos momentos en la escuela es apostar
por una educación interculturalmente inclusiva, como nos definen García y Goenechea (2009), “un
proceso educativo continuo que repiensa las relaciones de la comunidad educativa, que está dispuesta a
reconstruir su identidad y que implica una filosofía de la educación basada en la equidad que valora las
diferencias, más que con un conjunto de recetas a aplicar en los centros. Para ello, los centros más que ir
aplicando un simple conjunto de actuaciones tendrán que ir identificando que barreras de aprendizaje y
de participación se están generando en sus contextos e ir diseñando propuestas educativas coherentes en
el plano cultural, programático y práctico de su realidad educativa”.
La Educación Intercultural y la inclusión educativa no son una meta, sino un proceso, una forma
de enseñar y aprender, en definitiva, una forma de estar, ser y hacer educación.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Arnaiz. (1999). UNA EXPERIENCIA INTERCULTURAL. Obtenido de V Congreso Internacional de
Educación:
[Link]
7B19F1CE43691C1D2B2C?sequence=1
Casanova, M.A. (2011). Educación inclusiva: un modelo de futuro. Madrid: Editorial Wolkers Kluwer
Educación.
ESCÁMEZ, J. (2003), “Los valores y la educación en España: 1975-2001 (205-237)”, en Ortega, P. (ed.),
Teoría de la educación, ayer y hoy, Murcia, Seminario Interuniversitario de Teoría de la
Educación.
García, J.A. y Goenechea, C. (2009). Educación Intercultural. Análisis de la situación y propuesta de
mejora. Vizcaya: Wolters Kluwer.
ORTEGA, P. y MÍNGUEZ, R. (2001), Los valores en la educación, Barcelona, Ariel educación.
Panikkar, R. (2009). Pluralismo e interculturalità. Madrid: Jaca Book. Obtenido de [Link]
[Link]/italiano/[Link]
Peiró i Grègory, S., & Merma Molina, G. (2012). LA INTERCULTURALIDAD EN LA EDUCACIÓN.
SITUACIÓN Y FUNDAMENTOS DE LA EDUCACIÓN INTERCULTURAL BASADA EN
VALORES. BARATARIA. Revista Castellano-Manchega de Ciencias sociales., 127-139.
Rehaag, I. (2006, enero-junio). Reflexiones en torno a la interculturalidad. CPU-e, Revista de
Investigación Educativa, 2. Recuperado el [fecha de consulta], de
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Rojo, A. S. (2011). Raimon Panikkar va la Escuela: Diálogo Intercultural y Atención a la Diversidad.
BAJO PALABRA. Revista de Filosofía, 145-154 . Obtenido de
[Link]

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