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Unidad 2

La ergonomía se relaciona con la anatomía al adaptar el trabajo y el entorno a las capacidades humanas, mejorando la salud y el bienestar. La anatomía, con su terminología técnica unificada desde 1998, estudia la estructura de órganos y sistemas, que cumplen funciones específicas en el cuerpo. El sistema esquelético, compuesto por huesos y cartílagos, proporciona soporte y protección, y su crecimiento y mantenimiento dependen de factores nutricionales y hormonales.

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Unidad 2

La ergonomía se relaciona con la anatomía al adaptar el trabajo y el entorno a las capacidades humanas, mejorando la salud y el bienestar. La anatomía, con su terminología técnica unificada desde 1998, estudia la estructura de órganos y sistemas, que cumplen funciones específicas en el cuerpo. El sistema esquelético, compuesto por huesos y cartílagos, proporciona soporte y protección, y su crecimiento y mantenimiento dependen de factores nutricionales y hormonales.

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Unidad 2-Ergonomia

Se define a la anatomía (palabra proveniente del griego anatomé: cortar a través, disección)
como la estructura morfológica de un organismo. Una segunda definición de anatomía es la
de “ciencia que estudia la estructura o morfología de los organismos”.
La ergonomía es importante en la anatomía humana porque busca adaptar el trabajo,
herramientas y entorno a las capacidades y limitaciones del cuerpo, evitando lesiones, fatiga
y problemas posturales. Al respetar la anatomía, se mejora la salud, el rendimiento y el
bienestar de las personas.
Terminología Anatómica
La anatomía tiene un lenguaje técnico propio que facilita la comunicación entre
profesionales de la salud a nivel mundial. En sus inicios, diferentes escuelas médicas crearon
sus propias denominaciones, lo que generó confusión con múltiples nombres para una
misma estructura.
Para unificar estos términos, en 1895 se publicó en Basilea (Suiza) la primera nomenclatura
anatómica científica en latín con unas 5500 estructuras. Desde entonces, se realizaron
revisiones y actualizaciones, destacándose la creación del Comité Internacional de
Nomenclatura Anatómica (IANC) y, más tarde, del Comité Federativo de Terminología
Anatómica (FCAT).
En 1998, el FCAT publicó la Terminología Anatómica, que es el sistema oficial vigente y
reemplaza a los anteriores. Está redactada en latín y debe usarse como base para las
traducciones a otros idiomas.
Órganos, sistemas y regiones
Órganos, sistemas y regiones
Las células constituyen las unidades estructurales y funcionales del organismo. Los tejidos
están formados por la organización de células y otros materiales para desempeñar una
función en particular. Los órganos son estructuras compuestas por dos o más tipos de
tejidos. Un sistema está compuesto por órganos correlacionados que tienen una función en
común.
Todo órgano posee su forma, sus conexiones o inserciones, sus relaciones (inmediatas o
alejadas, con los órganos vecinos), una vascularización (arterial, venosa y linfática) y una
inervación(sensitiva, motora, organovegetativa).
Todo órgano evoluciona en el curso de la vida. En el texto se menciona su desarrollo
embriológico en la medida en que aclare su anatomía definitiva. Su crecimiento y su
senectud pueden presentar también aspectos particulares.
Todo órgano posee una expresión superficial o una proyección sobre los planos cutáneos: la
anatomía de superficie concreta este aspecto.
Todo órgano sirve para algo y posee una función aislada o enunión con otros órganos. Su
forma es responsable de su función, pero también depende de ella: es la anatomía
funcional.
Todo órgano puede tener su forma y su función modificadas por una enfermedad o por un
traumatismo. Estas alteraciones caracterizan la anatomía y la fisiología patológicas, a las
cuales se hará alusión.
Todo órgano puede ser explorado por el profesional de la salud, ya sea desde el exterior o
por medios artificiales (exploración en el ser vivo).
Todo órgano (o casi todos) puede estar al alcance del cirujano que desee resecarlo,
modificarlo o reemplazarlo. Se hablará, por lo tanto, de vías de acceso (o vías de abordaje)
de los diferentes órganos.
Los sistemas están formados por el conjunto de órganos que sirven para desempeñar una
función compleja. Los sistemas anatómicos son:
El sistema esquelético incluye los huesos y los cartílagos que proporcionan el soporte y la
protección de los otros órganos.
El sistema articular está formado por las estructuras que vinculan las partes de los huesos
entre sí, permitiendo, en muchas ocasiones, sus movimientos.
El sistema muscular tiene a los músculos, con sus tendones, que mediante sus contracciones
actúan movilizando o fijando las partes del cuerpo.
El sistema digestivo abarca los órganos que participan en los mecanismos de alimentación,
desde la masticación hasta la eliminación de los desechos sólidos.
El sistema respiratorio está formado por los conductos para el aire y los pulmones.
El sistema urinario incluye los órganos que producen, conducen y eliminan la orina.
Los sistemas genitales femenino y masculino incluyen las gónadas, los conductos que
transportan a los gametos y los órganos sexuales.
El sistema endocrino está formado por un conjunto de glándulas que no poseen conducto
excretor. Estas glándulas liberan hormonas.
El sistema cardiovascular está compuesto por el corazón y los vasos sanguíneos, que
conducen la sangre a través del cuerpo.
El sistema linfático abarca los vasos, nodos y órganos vinculados con la linfa.
El sistema nervioso está integrado por estructuras formadas por tejido nervioso. Está
dividido en una parte central y otra periférica.
El sistema tegumentario está formado por la piel, sus anexos y la tela subcutánea.
El cuerpo se divide en varias regiones principales que pueden identificarse desde su
exterior.
La división básica del cuerpo queda definida en las siguientes partes: cabeza, cuello, tronco,
miembros superiores y miembros inferiores.
Estas partes se subdividen a su vez en regiones que se encuentran a diferentes niveles de
profundidad: pueden ser superficiales, profundas o ambas a la vez. En algunos casos, los
límites de una región superficial se proyectan hacia la profundidad y esta misma región se
extiende hacia el interior del cuerpo, teniendo una porción superficial y una porción
profunda.
Las regiones también muestran subdivisiones que serán descritas en el desarrollo de las
regiones correspondientes.
Generalidades del esqueleto
El sistema esquelético está formado por un conjunto de huesos y cartílagos que cumplen
funciones esenciales como el sostén del cuerpo, la protección de órganos vitales, el
movimiento y la formación de cavidades donde se alojan sistemas importantes como el
nervioso o el respiratorio.
Se divide en dos partes: el esqueleto axial, compuesto por el cráneo, la columna vertebral,
las costillas y el esternón, y el esqueleto apendicular, que incluye las cinturas (pectoral y
pélvica) y los miembros superiores e inferiores.
La columna vertebral es el eje del cuerpo, sostiene el cráneo en la parte superior y termina
en el sacro y el cóccix en la inferior. A sus lados se articulan las costillas, que, junto con el
esternón y los cartílagos, forman la caja torácica.
La cintura pectoral, formada por la clavícula y la escápula, conecta los miembros superiores
(húmero, radio, cúbito, carpo, metacarpo y falanges) con el tórax. La cintura pélvica,
formada por los huesos coxales, une los miembros inferiores (fémur, tibia, peroné, tarso,
metatarso y falanges) con la columna.
También existe un hueso especial, el hioides, que está ubicado en el cuello y no se articula
con ningún otro hueso; cumple una función clave en el soporte de la lengua y músculos del
cuello.
Los huesos se conectan mediante articulaciones, que pueden ser móviles o fijas, y están
reforzadas por ligamentos y músculos. Además de su función estructural, los huesos pueden
ser explorados clínicamente mediante palpación o estudios como radiografías.
CONFIGURACIÓN EXTERNA DE LOS HUESOS
El sistema esquelético es el conjunto de huesos y cartílagos que le dan estructura al cuerpo
humano. Su función principal es sostener el cuerpo, proteger órganos internos (como el
cerebro o los pulmones), permitir el movimiento junto a los músculos y formar cavidades
donde se ubican otros sistemas (como el sistema nervioso).
Se divide en dos partes:
El esqueleto axial, que incluye el cráneo, la columna vertebral, las costillas y el esternón.
El esqueleto apendicular, formado por las cinturas (pectoral y pélvica) y los miembros
superiores e inferiores.
La columna vertebral es el eje del cuerpo. Sostiene el cráneo y se extiende hasta el sacro y el
cóccix. A los lados de la columna se articulan las costillas, que junto con el esternón forman
el tórax, protegiendo el corazón y los pulmones.
Los miembros superiores (brazos) están unidos al tórax por la cintura pectoral (clavícula y
escápula), mientras que los miembros inferiores (piernas) se unen a través de la cintura
pélvica (huesos coxales). Estos huesos permiten sostener el peso del cuerpo y caminar.
Cada miembro tiene tres partes:
Superior: brazo (húmero), antebrazo (radio y cúbito), mano (carpo, metacarpo y falanges).
Inferior: muslo (fémur), pierna (tibia y peroné), pie (tarso, metatarso y falanges).
Existe un hueso especial llamado hioides, ubicado en el cuello, que no se conecta con
ningún otro hueso. Ayuda en funciones como tragar y hablar.
Los huesos también forman articulaciones, que pueden ser móviles (como el codo) o fijas
(como las del cráneo). Están unidas por ligamentos y tendones, y en muchos casos,
cartílagos que evitan el roce entre huesos.
CONFIGURACIÓN INTERNA DE LOS HUESOS
El hueso del adulto está formado por dos tipos de tejido: el compacto, que forma la capa
externa dura y continua, y el esponjoso o trabecular, que se encuentra en el interior,
compuesto por láminas que dejan espacios donde se aloja la médula ósea. Esta estructura
permite que el hueso sea resistente utilizando el mínimo de material.
En los huesos largos, como el fémur o el húmero, la parte central o diáfisis está formada por
hueso compacto y una cavidad medular; las extremidades o epífisis contienen hueso
esponjoso, rodeado por una fina capa de compacto. En los huesos planos, como los del
cráneo, el hueso esponjoso se encuentra entre dos láminas de hueso compacto, conocidas
como tablas interna y externa, y la porción intermedia se llama diploe. En los huesos cortos,
la estructura es similar a las epífisis: esponjoso recubierto por compacto.
La médula ósea, presente en los espacios del hueso esponjoso y en la cavidad medular de
los huesos largos, es la responsable de formar las células sanguíneas, por lo que puede
considerarse un órgano en sí misma.
El periostio es una membrana que recubre la superficie externa del hueso, salvo en las zonas
articulares y donde se insertan los tendones. Es rica en vasos sanguíneos y nervios, y cumple
un rol importante en la nutrición y el crecimiento del hueso.
Por último, en los huesos largos de los jóvenes se encuentran los cartílagos epifisarios, que
permiten el crecimiento en longitud del hueso. Estos cartílagos son visibles en radiografías y
no deben confundirse con fracturas.
OSIFICACIÓN Y CRECIMIENTO DE LOS HUESOS
La osificación es el proceso mediante el cual se forma el tejido óseo a partir de otros tipos
de tejido conectivo. Este proceso incluye fenómenos anatómicos, histológicos y fisiológicos,
y permite el desarrollo y crecimiento de los huesos. El tejido óseo se caracteriza por estar
impregnado de sales cálcicas, lo que le da su dureza. La osificación está regulada por
factores genéticos, hormonales y nutricionales, y es fundamental para la formación del
esqueleto durante el desarrollo fetal y la infancia.
Histogénesis de las piezas óseas. Crecimiento óseo
En el embrión, los huesos se forman a partir de modelos cartilaginosos o membranosos. En
el caso de los huesos de cartílago, como los largos, el proceso de osificación incluye dos vías:
una central (endocondral) y otra periférica (pericondral). El periostio tiene un rol esencial, ya
que favorece la formación ósea y participa en la regeneración en caso de daño.
Durante el desarrollo, el cartílago es reemplazado por hueso. En la diáfisis (parte media del
hueso), ambas osificaciones avanzan hasta encontrarse y formar la cavidad medular. Las
epífisis (extremos) tienen su propio centro de osificación endocondral. Entre ambas zonas
queda el cartílago epifisario, que permite el crecimiento longitudinal hasta la adolescencia.
Este cartílago es vital, pero también frágil, por lo que la metáfisis se considera una región
delicada.
En los huesos cortos, el crecimiento es similar al de una epífisis, predominando la osificación
endocondral y formándose hueso esponjoso.

Los huesos de membrana, como los del cráneo, se forman directamente sobre tejido
conectivo fibroso, sin pasar por cartílago. El periostio genera trabéculas óseas desde su cara
profunda. El crecimiento se da en la periferia del hueso, conservando placas fibrosas que
forman las fontanelas durante la infancia.
Aspectos particulares de la actividad de los huesos
El crecimiento y mantenimiento de los huesos están influenciados por varios factores. Una
alimentación adecuada, rica en calcio y proteínas, es fundamental especialmente durante la
infancia, ya que una deficiencia puede afectar el desarrollo esquelético. Las hormonas,
como las de la hipófisis, tiroides, glándulas sexuales y paratiroides, también cumplen un
papel importante en la regulación del crecimiento óseo y la metabolización de minerales.
Cuando un hueso sufre una fractura o pérdida de tejido, puede repararse naturalmente si el
entorno es favorable. Este proceso, llamado osteogénesis local, genera un “callo óseo” que
consolida la fractura. Este principio se utiliza en los injertos óseos, para reconstruir zonas
dañadas.
Una alteración frecuente es la osteoporosis, que reduce la densidad ósea, vuelve al hueso
frágil y más transparente en radiografías (radiolúcido).
Para explorar el esqueleto en el ser vivo, se recurre al examen clínico, palpando estructuras
óseas superficiales, y a métodos de imagen como la radiografía, tomografía computarizada,
arteriografía y centellografía. Esta última es muy útil para detectar tumores óseos ocultos o
diseminados, como los mielomas y metástasis, usando compuestos marcados con tecnecio-
99m.
Esqueleto de la columna vertebral
La columna vertebral [raquis]
La columna vertebral está compuesta por 33 o 34 vértebras, distribuidas en cuatro regiones:
cervical (7), torácica (12), lumbar (5) y pélvica (9 o 10, fusionadas en el sacro y el cóccix). Su
función principal es el sostén del cuerpo y la protección de la médula espinal.
Vértebras libres: cervicales, torácicas y lumbares
Estas vértebras comparten características estructurales comunes y presentan variaciones
según la región:
Características generales (vértebra tipo):
Cada vértebra consta de un cuerpo vertebral, parte anterior de forma cilíndrica, compuesto
por tejido esponjoso denso y resistente, adaptado a soportar presiones.
Detrás del cuerpo se ubica el arco vertebral, que incluye:
 Dos apófisis transversas, proyectadas lateralmente.

 Cuatro apófisis articulares, que permiten la articulación con vértebras adyacentes.


 Una apófisis espinosa, prominente y situada en el plano medio.
 Dos láminas vertebrales, entre apófisis espinosa y transversas.
 Dos pedículos, que unen el arco con el cuerpo y delimitan los forámenes
intervertebrales.
Entre el pedículo y la lámina se encuentra el macizo apofisario, donde se halla el istmo
vertebral, punto frágil propenso a fracturas por espondilólisis.
Desde el punto de vista funcional, el arco vertebral actúa como estructura motora gracias a
la inserción muscular, y también como estructura de sostén, por la superposición de las
apófisis articulares.
Foramen vertebral
El foramen vertebral está limitado anteriormente por el cuerpo y posteriormente por el arco
vertebral. La sucesión de estos forámenes constituye el conducto vertebral, que protege a la
médula espinal y sus nervios.
Lateralmente, se encuentran los forámenes intervertebrales, delimitados por los cuerpos
vertebrales, discos intervertebrales, apófisis articulares y pedículos, por donde emergen las
raíces espinales.
Posición de una vértebra
La orientación anatómica correcta se reconoce por:
 El cuerpo vertebral hacia adelante.
 La escotadura menos profunda del pedículo hacia arriba.
 Dirección de las apófisis articulares:
 En cervicales y torácicas: hacia atrás.
 En lumbares: hacia atrás y hacia el centro (medialmente).
Características particulares de las vértebras de cada región
Características particulares: Vértebras cervicales
Cuerpo vertebral:
 Alargado transversalmente.
 Cara superior: apófisis unciformes (semilunares).
 Cara inferior: escotaduras para las apófisis de la vértebra inferior.
 Cara anterior: cóncava verticalmente.
 Cara posterior: casi plana.
 Oblicuos hacia atrás y lateralmente.
 Se insertan entre la cara lateral y posterior del cuerpo.
 Conectan con lámina y apófisis articulares.
Cara lateral: forma parte del foramen transverso (paso de la arteria vertebral).
Cara medial: delimita el foramen vertebral.
Bordes superior e inferior: escotaduras marcadas → forman un conducto intervertebral bien
definido.
Importancia ergonómica del equilibrio y movimiento vertebral
Desde la perspectiva de la ergonomía, comprender cómo funciona la columna vertebral es
esencial para diseñar puestos de trabajo, herramientas y rutinas laborales que reduzcan el
riesgo de lesiones musculoesqueléticas y mejoren el confort postural. La columna vertebral
es el eje estructural del cuerpo humano, y su equilibrio y movilidad determinan en gran
medida la salud postural, especialmente en tareas que implican esfuerzos físicos, posiciones
prolongadas o manipulación de cargas.
Equilibrio vertebral y ergonomía
El equilibrio entre las vértebras permite que la columna soporte el peso del cuerpo y
reaccione adecuadamente frente a las cargas externas. Este equilibrio depende en parte de
las apófisis articulares, pero sobre todo de dos elementos clave:
 Las articulaciones intervertebrales, que permiten un ajuste mecánico estable.
 La musculatura vertebral, que funciona como soporte dinámico.
En ergonomía, esto implica que una postura saludable requiere tanto integridad estructural
como buen tono muscular. La falta de cualquiera de estos componentes puede derivar en
dolores lumbares, hernias de disco o fatiga postural crónica, especialmente en trabajadores
sedentarios o que realizan tareas repetitivas.
Acción muscular y prevención de lumbalgias
La musculatura que rodea la columna actúa como obenques vivientes que sostienen la
estructura como los cables tensores de un mástil. Su tono constante permite microajustes
que mantienen la postura de pie con bajo gasto energético.
Estudios electromiográficos demuestran que en la posición sedente (sentado), la
musculatura debe trabajar más intensamente. Esto tiene un alto valor ergonómico: los
puestos de trabajo que exigen permanecer sentados mucho tiempo deben contemplar
pausas activas, sillas ergonómicas y fortalecimiento muscular, ya que la debilidad abdominal
y la falta de movimiento provocan inclinación progresiva y fatiga vertebral.
Una musculatura entrenada no solo mejora el rendimiento físico, sino que es la mejor
protección frente a desplazamientos vertebrales y lumbalgias ocupacionales.
Movimientos de la columna vertebral y sus implicancias ergonómicas
La columna permite cinco movimientos fundamentales:
Flexión, extensión, inclinación lateral, rotación y circunducción. Desde el punto de vista
ergonómico, entender estos movimientos ayuda a:
 Diseñar rutinas de estiramiento y movilidad adecuadas.
 Evitar gestos forzados que excedan el rango fisiológico.
 Favorecer la rotación de tareas para evitar sobrecarga en zonas específicas.
Flexión y extensión
Durante la flexión, el disco intervertebral se aplasta en su parte anterior, las apófisis
espinosas se separan y las articulaciones se deslizan. El movimiento se centra en las apófisis
articulares inferiores.
La extensión, al contrario, es más limitada por el contacto de estas apófisis y se ve
restringida también por la anatomía de los ligamentos.
Ergonómicamente, esto significa que los movimientos extremos hacia adelante o hacia atrás
deben evitarse, o realizarse con control y entrenamiento específico. Herramientas y
superficies de trabajo deben permitir un rango de movimiento natural, sin forzar la
columna.
Acción muscular y diseño de tareas
La flexión está dominada por los músculos abdominales, mientras que la extensión depende
de los erectores de la columna. En contextos laborales, muchas tareas implican levantar
objetos, lo cual exige una contracción potente de estos músculos.
Fijar la pelvis al evaluar movimientos de columna es esencial, ya que la flexión del tronco
también depende de la movilidad de las caderas. En ergonomía, esto refuerza la idea de que
el cuerpo debe considerarse como una unidad funcional: un banco o asiento mal diseñado
puede forzar una flexión excesiva en la zona lumbar.
Movilidad regional y riesgo laboral
 Los rangos de movimiento promedio muestran que:
 Segmento cervical (C1–T1): 70° (flexión) / 63° (extensión).
 Segmento torácico (T1–T11): 55° / 54°.
 Segmento lumbar (T12–S1): 61° / 46°.
Estas cifras permiten al ergonomista establecer límites seguros de movimiento,
especialmente al evaluar tareas con giros o flexiones repetidas. Las zonas cervical y lumbar
son las más móviles y, por lo tanto, también las más vulnerables.
Esfuerzos y lumbalgias de esfuerzo
Levantar un objeto desde el suelo implica una fuerte extensión vertebral, activando
intensamente la musculatura posterior. Si este gesto se repite o se realiza sin técnica, puede
generar lumbalgias mecánicas y compresión de raíces nerviosas.
Desde la ergonomía, esto reafirma la importancia de:

 Capacitar en técnicas de levantamiento seguras.


 Incorporar ayudas mecánicas o asistentes para levantar cargas.
 Promover el entrenamiento muscular compensatorio.

Esqueleto del cráneo y de la cara


Hueso Frontal
El hueso frontal forma la frente y parte del techo de las órbitas oculares. Desde la
ergonomía, este hueso es clave porque protege al lóbulo frontal del cerebro, que controla
funciones cognitivas como la atención, la planificación y la toma de decisiones. Por eso,
golpes en esta zona —como los que pueden ocurrir con cascos inadecuados o caídas en el
trabajo— pueden afectar la coordinación y la conducta. También es importante considerar
su exposición en tareas donde la cabeza está agachada mucho tiempo o donde se usan
protectores faciales.
Huesos Parietales
Son dos huesos que forman gran parte del techo del cráneo. Protegen las áreas del cerebro
vinculadas con la percepción sensorial. Desde la ergonomía, importa conocerlos porque
muchas posturas prolongadas o inadecuadas (como estar encorvado o forzando la vista)
pueden generar tensiones musculares en el cuero cabelludo y la zona parietal. Esto puede
derivar en cefaleas por tensión o fatiga mental, especialmente en tareas de oficina o
industriales que requieren concentración continua.
Hueso Occipital
Está en la parte trasera e inferior del cráneo. A través del agujero occipital pasa la médula
espinal, conectando el cerebro con el resto del cuerpo. Desde la ergonomía, este hueso es
clave porque sufre presiones al usar sillas mal diseñadas, almohadas inadecuadas o cascos
mal ajustados. Además, una mala postura de cuello (como mirar pantallas muy altas o bajas)
puede generar dolor cervical, contracturas y problemas neuromusculares que inician en esta
zona.
Hueso occipital –
El hueso occipital está ubicado en la parte de atrás e inferior del cráneo. Es un hueso único y
simétrico, que forma la base del cráneo y protege estructuras clave del sistema nervioso
como el cerebelo, la médula espinal y el tronco encefálico.
👉 ¿Por qué es importante desde la ergonomía?
Este hueso es fundamental cuando hablamos de posturas de cuello, posiciones de descanso
y uso de elementos de protección como cascos o apoyacabezas. Si se aplica presión
constante o fuerza sobre esta zona (por malas posturas, trabajos prolongados mirando hacia
arriba o abajo, o por no usar un soporte adecuado), pueden aparecer:
 Dolores de cabeza tensionales.
 Mareos o fatiga visual (por la relación con zonas del cerebro que se alojan aquí).
 Problemas en la unión del cráneo con la columna cervical.
 Riesgo de lesión neurológica si no se protege adecuadamente ante caídas o
impactos.
¿Qué partes relevantes tiene?
 Foramen magno: Es el gran agujero por donde el cerebro se conecta con la médula
espinal. Su cuidado es esencial para evitar lesiones graves en caso de impactos.
 Cóndilos del occipital: Permiten el movimiento entre el cráneo y la primera vértebra
cervical (atlas). Las malas posturas de cuello pueden afectar esta zona, generando
molestias o contracturas.
 Líneas nucales y protuberancia occipital: Son puntos de inserción muscular en la
parte de la nuca. Cuando trabajamos mucho tiempo con la cabeza inclinada, estos
músculos se tensan, provocando dolor en la base del cráneo.
Asegurar un buen diseño de los elementos de protección, como cascos que distribuyan la
presión sin dañar esta zona.
Hueso Temporal
El hueso temporal es un hueso que está ubicado en la parte lateral y media de nuestro
cráneo, justo alrededor de los oídos. En los recién nacidos, este hueso está formado por tres
partes diferentes: una parte delgada en forma de semicírculo, una que forma un canal para
el oído y una más que tiene forma de pirámide y contiene estructuras relacionadas con la
audición y el equilibrio.
A medida que crecemos, estas tres partes se unen, formando un hueso más sólido.
¿Dónde está y qué hace?
Este hueso tiene varias funciones importantes:
Cara lateral: Tiene estructuras como la apófisis mastoides (que se puede sentir detrás de la
oreja) y el conducto auditivo externo (por donde escuchamos).
Cara inferior: Contiene zonas que están conectadas con nervios y vasos sanguíneos
importantes.
Cara intracraneal: Aquí es donde el hueso se conecta con el cerebro y algunos nervios que
son esenciales para la audición y el equilibrio.
Relación con la ergonomía:
Postura y movilidad: El músculo esternocleidomastoideo está conectado a este hueso,
ayudando a mover el cuello y mantener una buena postura. Esto es clave para evitar
problemas como dolor cervical en trabajos donde se requieren movimientos repetitivos o
posturas prolongadas.
Protección auditiva y equilibrio: El hueso temporal es vital para proteger nuestros oídos y el
sistema que nos ayuda a mantener el equilibrio. Esto es importante en trabajos ruidosos o
con riesgo de caídas, donde es necesario contar con protección auditiva adecuada y evitar el
estrés o daño al sistema vestibular.
Hueso esfenoides: la cuña del cráneo
El esfenoides es un hueso único que se encuentra en el centro de la base del cráneo. Su
forma es parecida a una mariposa o murciélago con las alas extendidas. Está “escondido”
detrás de los ojos y delante del hueso occipital.
Tiene un papel fundamental: sostiene el cerebro, protege a la hipófisis (una glándula clave
para el control hormonal) y conecta muchos otros huesos del cráneo.
¿Por qué es importante en ergonomía?
Desde el enfoque ergonómico, el esfenoides:
 Forma parte de la estructura ósea que mantiene la posición del cráneo.
 A través de la silla turca, protege la hipófisis, que regula muchas funciones del
cuerpo.
 Aporta estabilidad a la base del cráneo y sirve de anclaje a músculos importantes
para masticar, hablar y mover el paladar.
 Participa en el pasaje de nervios y vasos que controlan el movimiento de los ojos y el
flujo sanguíneo cerebral.

Partes del esfenoides


Cuerpo: la parte central. Tiene una depresión (silla turca) donde se aloja la hipófisis. Por
delante, tiene un canal para los nervios ópticos.
Alas menores: son pequeñas y horizontales, ayudan a formar el techo de la órbita (donde
están los ojos).
Alas mayores: más grandes, forman parte de los costados del cráneo y ayudan a proteger el
cerebro.
Apófisis pterigoides: dos prolongaciones hacia abajo, donde se insertan músculos que
usamos para masticar y mover el paladar.
¿Se puede tocar?
No. El esfenoides está completamente escondido dentro del cráneo, por eso no se puede
palpar directamente.
¿Cómo se forma?
Durante el embarazo, el esfenoides se forma a partir de varias partes que luego se van
uniendo. Este proceso es complejo porque es un hueso que conecta con muchos otros.

Hueso Etmoide
El hueso etmoides está ubicado en la parte central de la cara, entre los ojos, y tiene un papel
muy importante aunque no lo veamos directamente. Ayuda a formar la nariz interna y
también una parte de las órbitas donde se apoyan los ojos.
Está formado por tres partes:
 Una lámina perpendicular que contribuye al tabique nasal, separando las fosas
nasales.
 Una lámina cribosa, que tiene muchos agujeritos por donde pasan los nervios del
olfato.
 Dos laberintos etmoidales, que contienen los cornetes superior y medio, estructuras
que ayudan a filtrar y humidificar el aire que respiramos.
Desde el punto de vista ergonómico, el etmoides es clave porque:
 Facilita la respiración eficaz, importante para una buena oxigenación en el trabajo.
 Su peso ligero contribuye a reducir la carga del cráneo, haciendo la cabeza más fácil
de mover.
 Su participación en el olfato puede ser fundamental en tareas que dependen del
sentido del olor, como detección de gases o químicos.

Este hueso se forma en la infancia y termina de desarrollarse en la niñez, aunque no se une


completamente al vómer hasta la edad adulta, lo que muestra cómo el cuerpo sigue
adaptándose con el tiempo.
Huesos de la Cara:
Maxilar
¿Qué es el maxilar? Es un hueso que forma parte de la cara, ubicado justo arriba de la boca.
Hay dos maxilares (derecho e izquierdo) que se unen en el centro. Son los huesos donde
están los dientes de arriba.
¿Qué funciones tiene?
 Forma el paladar duro (la parte ósea del "techo" de la boca).
 Ayuda a formar las cavidades nasales y los ojos.
 Tiene dentro una cavidad llamada seno maxilar, que se llena de aire.
 Permite que pasen nervios y vasos que van a la cara y los dientes.
¿Qué partes importantes tiene?
Apófisis palatina: se une con el otro maxilar para formar el paladar óseo.
Conducto infraorbitario: por donde pasa el nervio infraorbitario (va a la mejilla).
Apófisis cigomática: conecta con el pómulo.
Fosa canina: depresión sobre la raíz del canino.
Tuberosidad del maxilar: zona posterior que se articula con otros huesos.
Tiene varios bordes con nombres técnicos, pero el más importante es donde se insertan los
dientes (borde alveolar).
¿Cómo se desarrolla?
 Aparece en el embrión a los dos meses de embarazo.
 El seno maxilar empieza a crecer desde el sexto mes.
 Si los maxilares no se unen bien, puede aparecer una hendidura en el paladar
(hendidura o fisura palatina).
 A veces también se forma mal el labio (labio leporino).
¿Por qué es importante en ergonomía o salud? Porque interviene en funciones básicas
como respirar, hablar, masticar y sostener los dientes. Cualquier alteración puede afectar
estas funciones y requerir tratamiento odontológico o quirúrgico.
¿Qué es el vómer?
El vómer es un hueso delgado y en forma de lámina que se encuentra justo en el centro de
la nariz, formando una parte del tabique nasal, que es la pared que divide nuestras fosas
nasales en dos.
¿Dónde está y con qué se conecta?
Se encuentra entre otros huesos y también se une con el cartílago del tabique.
 Arriba, se une con partes del hueso etmoides y el esfenoides.
 Abajo, descansa sobre los huesos del paladar.
 Adelante, se conecta con el cartílago que forma la parte más blanda de la nariz.
 Atrás, queda libre y forma parte del tabique en su parte posterior.
¿Para qué sirve?
El vómer ayuda a formar el tabique nasal, lo cual es muy importante para que el aire pase
bien por cada fosa nasal y para que la nariz tenga su forma correcta.
Huesos de Craneo
¿Cómo se unen los huesos del cráneo? Los huesos del cráneo están unidos por uniones
llamadas suturas. Son como "costuras" óseas que no se mueven, salvo en la mandíbula, que
sí puede moverse. Esta movilidad es muy importante para hablar, comer y mantener la
postura de la cabeza.
¿Qué tipos de suturas hay? Hay cuatro tipos, según cómo encajan los bordes de los huesos.
Algunas se parecen a dientes entrelazados (dentadas), otras son lisas o en forma de bisagra.
Estas uniones permiten que el cráneo soporte ciertos impactos sin romperse, lo cual es
clave en ergonomía y prevención de lesiones.
¿Qué son los puntos craneométricos? Son marcas en el cráneo que se usan para medir y
estudiar su forma. Sirven para diseñar cosas que usamos en la cabeza: cascos, audífonos,
lentes y hasta sillas con apoyo para la cabeza. Ejemplos: el punto del mentón (gnatión), el
nasión (entre los ojos) o el gonión (ángulo de la mandíbula).
¿Qué forma tiene el cráneo? Algunos cráneos son más redondos, otros más alargados. Esto
se mide con el "índice cefálico". Estos datos son importantes para que, por ejemplo, los
cascos de seguridad se adapten bien a diferentes personas.
¿Se puede saber la edad por el cráneo? Sí, especialmente en chicos, por los dientes y cómo
se cierran las suturas. En adultos, se observa el desgaste dental y si las uniones entre los
huesos ya se cerraron. Esto es útil para saber cómo cambia la forma de la cabeza con el
tiempo y adaptar el diseño ergonómico según la edad.
¿Y el sexo? En general, los hombres tienen cráneos más robustos y mandíbulas más
grandes. Las mujeres tienen contornos más suaves. Estas diferencias ayudan a personalizar
elementos como cascos, almohadas ergonómicas o auriculares.
¿Cómo está “construido” el cráneo? El cráneo tiene partes fuertes (resistentes a golpes) y
partes más débiles. Las zonas fuertes actúan como "pilares", y las débiles pueden
fracturarse más fácil. Conocer esto ayuda a prevenir lesiones, por ejemplo, al diseñar cascos
o almohadas ergonómicas.
¿Y la cara? La cara tiene una estructura distinta. Los huesos están pensados para respirar y
masticar. Hay pilares en la zona de los dientes, mejillas y cerca del oído que protegen en
caso de golpe. Esta arquitectura influye en cómo diseñamos mascarillas, protectores o
soportes que no incomoden ni causen dolor.
Articulaciones de la cabeza con la columna vertebral y los músculos del cuello
La cabeza se articula con la columna vertebral a través de dos articulaciones principales:
Articulación Atlanto-Occipital: Conecta el hueso occipital del cráneo con el atlas (primera
vértebra cervical, C1). Esta articulación permite los movimientos de flexión y extensión de la
cabeza, como el gesto de asentir.
Articulación Atlanto-Axial: Une el atlas con el axis (segunda vértebra cervical, C2). Es
responsable de la rotación de la cabeza, como el gesto de negar.
Estas articulaciones son sinoviales y carecen de discos intervertebrales, lo que les confiere
una mayor amplitud de movimiento en comparación con otras regiones de la columna.
Músculos del Cuello
Los músculos del cuello se dividen en tres grupos principales:
Anteriores: Incluyen músculos como el esternocleidomastoideo y los músculos
suprahioideos e infrahioideos, que facilitan la flexión y rotación de la cabeza, así como
funciones de deglución y fonación.
Laterales: Compuestos por los músculos escalenos, que participan en la flexión lateral del
cuello y elevación de las costillas durante la respiración.
Posteriores: Incluyen músculos como el trapecio y los músculos suboccipitales, que son
responsables de la extensión y rotación de la cabeza.
Enfoque Ergonómico
La ergonomía busca adaptar el entorno de trabajo al ser humano para prevenir lesiones y
mejorar el rendimiento. En el contexto de las articulaciones cráneo-cervicales y los músculos
del cuello, se deben considerar los siguientes aspectos:
Postura Adecuada: Mantener la cabeza alineada con la columna vertebral y los hombros
relajados.
Ajuste del Entorno de Trabajo: La pantalla del ordenador debe estar a la altura de los ojos
para evitar flexionar o extender el cuello en exceso.
Silla Ergonómica: Utilizar una silla que proporcione soporte lumbar y permita mantener los
pies apoyados en el suelo.
Pausas Activas: Realizar descansos periódicos para mover el cuello y los hombros,
reduciendo la tensión muscular acumulada.
¿Por qué es importante la anatomía en la ergonomía?

La anatomía es fundamental para la ergonomía porque nos brinda el conocimiento


detallado del cuerpo humano: su estructura ósea, muscular, articular y nerviosa. Entender
cómo está compuesto y cómo funciona el cuerpo permite adaptar el trabajo, las
herramientas, los movimientos y los ambientes laborales para proteger la salud y el
bienestar de las personas.
En ergonomía, el objetivo es prevenir lesiones y enfermedades laborales (como los
trastornos músculo-esqueléticos), mejorar la eficiencia en el trabajo y aumentar la
comodidad del trabajador. Para lograrlo, es esencial conocer cómo se mueven los músculos,
cuáles son las posiciones naturales de las articulaciones, cómo se transmite el esfuerzo y
qué partes del cuerpo son más vulnerables al estrés físico.
Por ejemplo:
 Saber cómo funcionan los discos intervertebrales ayuda a diseñar asientos y
respaldos que cuiden la columna.
 Conocer la articulación del hombro permite entender por qué levantar peso por
encima de la cabeza puede ser riesgoso.
 Estudiar la biomecánica de las manos nos permite diseñar herramientas que no
generen fatiga o lesiones por uso repetitivo.
Además, en Argentina, las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) evalúan los riesgos
ergonómicos basándose en principios anatómicos. Por eso, quien trabaja en Seguridad e
Higiene necesita dominar esta relación entre cuerpo humano y entorno de trabajo.

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