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8-Heladas Teoria

El documento aborda la meteorología de las heladas, diferenciando entre heladas agrometeorológicas y meteorológicas, y discute los factores que influyen en su formación, como la temperatura, la sensibilidad de las especies vegetales y el balance calórico. Se presentan las heladas de advección y radiación, explicando cómo el descenso térmico afecta a las plantas y los métodos para calcular la radiación neta. Además, se menciona la importancia de comprender la inversión térmica y el flujo de calor en el suelo para predecir y manejar los efectos de las heladas en la agricultura.

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8-Heladas Teoria

El documento aborda la meteorología de las heladas, diferenciando entre heladas agrometeorológicas y meteorológicas, y discute los factores que influyen en su formación, como la temperatura, la sensibilidad de las especies vegetales y el balance calórico. Se presentan las heladas de advección y radiación, explicando cómo el descenso térmico afecta a las plantas y los métodos para calcular la radiación neta. Además, se menciona la importancia de comprender la inversión térmica y el flujo de calor en el suelo para predecir y manejar los efectos de las heladas en la agricultura.

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C A P I T U L O II

HELADAS

111
112
HELADAS

METEOROLOGÍA DE LAS HELADAS


Helada agrometeorologica
El concepto de helada puede considerarse desde el punto de vista meteorológico o
desde el punto de vista agrometeorológico.
Desde el punto de vista meteorológico, se considera que ha helado cuando la
temperatura del aire dentro de la casilla meteorológica ubicada a l,50 m. de altura, ha
descendido por debajo de 0º C.
Agrometeorológicamente se considera que ha helado cuando la temperatura del aire
ha descendido a tal punto que ha producido daño en los órganos vegetales.
Desde este punto de vista hay casos en que a temperaturas inferiores a cero grado no
ha helado y otros en que ha helado a pesar de que las temperaturas fueron superiores a ese
valor. Esto se debe a que en la producción de una helada intervienen dos elementos, uno
meteorológico o físico y biológico con sus respectivas variables que son, fundamentalmente,
para el primero: velocidad, duración y magnitud del descenso de temperatura, y para el
segundo la distinta sensibilidad al frío de las especies y sus respectivas variedades, en sus
órganos de valor comercial y los estados fenológicos, trófico, sanitario y fisiológico que
tengan las plantas en el momento de la helada.
Como las permutaciones que se pueden formar con las variables de los elementos son
muchas, el técnico se debe manejar ante el evento con un esquema simplificado que
considera para el elemento meteorológico solamente la magnitud del descenso de
temperatura y para el biológico, la sensibilidad de las especies al frío en distintos estados
fonológicos.
Los cuerpos manifiestan su estado calórico a través de su temperatura, de allí que
calculando la pérdida de energía calórica producida durante una noche de helada se pueda
saber la magnitud del descenso de temperatura.
Se estima que la máxima pérdida de energía calórica es de 3.100.000 Kcal/ha/hora,
que provienen de la suma del enfriamiento producido por la pérdida del calor del suelo, más
el enfriamiento producido por la advección de masas de aire frío, más el enfriamiento
producido por la evaporación del agua que se condensa sobre los vegetales.
La máxima cantidad de calorías perdidas por cada factor, sería la siguiente:
1) La irradiación del suelo en noches despejadas (irradiación efectiva), se considera que
es aproximadamente 0,1 grcal/[Link] (Kimball y Young 1920/ Schoonover 1939,
citados por Burgos (9) y Bouchet (7) que equivalen a 10.000.000 grcal./ha.
minuto o bien 600.000 Kcal/ha. hora.
2) El enfriamiento producido por la advección de masas de aire con temperaturas que
van desde cero grado a -10º C con viento de hasta 5 m/s, ha sido calculado por
Niemann en 1957 y están indicados en el gráfico Nº19. De él se desprende que para
la peor situación (correspondiente a vientos de 5m/s cuya temperatura es -10º C )
equivaldría a 2.000.000 Kca/ha hora.

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3) El enfriamiento producido por la evaporación del agua que se condensa sobre los
vegetales, es función de la cantidad de agua que se. evapora. Nicolussi-Leck (42)
estima que la pérdida sería de 500.000 Kcal/ha. hora.
Las consideraciones anteriores conducen a un sobrecálculo de la pérdida de calorías
en una noche de helada, debido a que los tres factores han sido considerados en su máxima
magnitud. En la realidad no siempre están presentes los tres factores con esa magnitud,
incluso pueden faltar uno o dos de ellos, pero a los fines de preparar la lucha se debe
considerar la situación más desfavorable.
No se sabe con exactitud la sensibilidad de las especies al frío para los distintos
estados fenológicos debido a que está determinada por la interacción de factores variables
con el tiempo; a ésto se suma el inconveniente de que las experiencias realizadas, al no
responder a una metodología uniforme, no siempre son comparables entre sí. Algunas
experiencias tienen en cuenta la temperatura de los órganos vegetales, otras la temperatura
del aire que rodea a las plantas y otras la temperatura registrada dentro de la casilla
meteorológica. A los efectos de la lucha y ante la necesidad de tener que considerar una
temperatura mínima, al técnico no le queda otro camino que manejar con mucho criterio los
resultados de las experiencias regionales, o en su defecto extrarregionales, y adaptarlos a
su ambiente agroclimático, lo que implica todo un desafío profesional que no se puede eludir
bajo el pretexto de falta de información precisa.
A continuación y al solo efecto orientativo se transcriben las temperaturas que Pascale
(1960) considera dañinas para los principales frutales cuando actúan durante 30 minutos o
más:

También se debe considerar el grado de avance de los estados fenológicos para


decidir hasta cuando procede realizar el gasto que implica proteger un monte frutal del
descenso térmico así, por ejemplo, se ha determinado que en duraznero variedad Fortuna
con sólo el 32 % de flores se obtiene una cosecha normal y con el 20 % la cosecha
disminuye un 50 % de la potencial, según datos provisorios, (Ortíz Maldonado y Caretta 51).

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Génesis de las heladas
El descenso térmico que produce una helada, está determinado por el balance
calórico del lugar en el momento de la helada. Los elementos que componen el balance
calórico son los siguientes:

B=R+A+C+S+T(1)
Donde:
B: es el resultado del balance calórico; puede ser positivo o negativo. Cuando es positivo
hay calentamiento y cuando es negativo, enfriamiento.
R: o radiación neta; es el calor que recibe la superficie del suelo por radiación del sol,
llamada radiación global Rg y de la atmósfera G, menos la emitida por el suelo (σ. T4 ) El
valor puede ser positivo o negativo y se puede expresar de la siguiente forma:
A: Es el transporte lateral de calor positivo o negativo, o advección, que puede ser positivo o
negativo
C: Es el aporte o sustracción de calor que se efectúa por cambios de estado del agua. Es
positivo en el primer caso y negativo en el segundo.
S: Es el flujo calórico que llega desde la profundidad del suelo o en la dirección inversa. En
el primer caso es positivo y en el segundo negativo.
T: Es el transporte de calor hacia o desde el suelo por turbulencia. Es positivo en el primer
caso y negativo en el segundo.
R = Rg + G - σ T4 (2)
Cuando se produce un descenso térmico que daña a las plantas como consecuencia
de que alguno de los siguientes elementos: R, A o C, tiene un valor negativo de gran
magnitud respecto a los otros elementos que componen la ecuación ( 1 ) , se está en
presencia de una helada de "radiación", "advección" o "evaporación" según sea el elemento
negativo.
Cuando el descenso térmico se ha producido porque dos de los citados elementos, o
incluso los tres, tiene valor negativo de similar magnitud o no, pero que individualmente
ninguno de ellos puede producir la helada sin los otros, se está en presencia de una “ helada
mixta".
Reemplazando en la ecuación, ( 1 ) el valor de R por su igual dado en ( 2 ) se tiene la
siguiente expresión del balance que más abajo se esquematiza.
B = Rg + G - σ T4 + A + C + S + T

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Heladas de advección
El descenso térmico es producido por la invasión de masas de aire con temperaturas
inferiores a cero grado que enfrían las plantas por contacto. Estas masas de aire están
representadas por A en la ecuación Nº ( 1 ).
Las características principales que se deben tener en cuenta a los efectos de su
control son las siguientes: presencia de vientos y ausencia de inversión térmica en altura por
la escasa influencia de la radiación del suelo. Esto último determina que sean afectados con
mayor rigor las zonas mas elevadas topográficamente. Pueden estar acompañadas de
tiempo nublado e incluso lluvioso.
Vaupel (1959) , citado por Burgos ( 9 ), distingue dos subtipos de heladas de
advección fundamentalmente por diferencias existentes en la velocidad y características del
viento. los volúmenes de aire en movimiento y la extensión que afectan. El más riguroso de
ellos, denominada " helada advectiva clásica ", afecta al macroclima y se estima que es
prácticamente imposible de combatir por su larga duración que puede ser uno o varios días.
En la actual zona frutícola argentina ocurren con escasa frecuencia.
El otro subtipo denominado " helada advectiva con sentido restringido " y que
algunos autores la denominan por "convección" afecta al mesoclima y las posibilidades de
éxito en su control son mayores.
Heladas por radiación
El descenso térmico es producido porque la radiación neta o balance de radiación R
de la ecuación Nº 1 y 2 tiene valor negativo.
R = Rg + G - σ T4 (2)
Durante el día es válida la expresión Nº 2, pero de noche se transforma en:

R = G - σ T4 (3)

porque no se recibe el calor correspondiente a la radiación solar Rg y normalmente cuando


el cielo está despejado la radiación atmosférica, G, no es lo suficientemente grande para
contrarrestar la terrestre σ T4 .
Esto determina que la radiación neta sea negativa y en consecuencia se produce un
descenso en la temperatura que puede conducir a una helada.
A continuación se harán algunas consideraciones sobre los factores que afectan a la
radiación atmosférica y a la terrestre.
La radiación atmosférica está prácticamente regida por la nubosidad. Cuando el cielo
está cubierto con nubes bajas, éstas absorben una importante parte de la radiación terrestre
para luego emitirla como radiación atmosférica, G, aumentando el valor de ésta y
disminuyendo en consecuencia la radiación neta (ecuación Nº. 3), y el peligro de helada. La
radiación neta con cielo despejado es siete veces mayor que con cielo cubierto, (Asklof,
1918).

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La radiación neta con cielo despejado se puede calcular con la expresión de
Amgstrong, citado por Geiger, 1965.

-R = σ T4 . (1 - a + b . 10 -ce ) (4)
donde:
σ = es constante de Stefan Boltzmann = 8,26.10-11 cal cm-2 min-1 T-4 = : es la
temperatura absoluta de la atmósfera, a, b y c son constantes regionales que se deben
obtener experimentalmente para cada lugar, pudiéndose considerar como valores
promedios, según Boltz y Falckenberg, citado por Geiger (28), los siguientes: 0,82; 0,25 y
0,126 respectivamente; e es la tensión de vapor expresada en milímetros de mercurio.
La radiación neta con cielo con nubes, se puede calcular con la expresión de Boltz,
citado-por Geiger (28)
- Rn = - R. - K w2 ( R + σ T4). (5)
donde:
- Rn = radiación neta con cielo nublado, -R radiación neta con cielo despejado
calculado por la ecuación Nº 4; w nubosidad expresada en décimos, K coeficiente
que depende del tipo de nube según la tabla siguiente:

TIPO DE NUBE K
cirrus 0,04
cirrus stratus 0,08
alto, cúmulus 0,17
alto stratus 0,20
cúmulus de desrrollo vertical 0,20
stratus 0,24

La radiación neta también se puede conocer midiendo con instrumental la radiación


atmosférica y la radiación del suelo.
Respecto a la radiación del suelo interesa señalar que es la responsable del
calentamiento y enfriamiento del aire, debido a que el aire no absorbe la radiación solar por
ser de onda corta, pero sí absorbe la del suelo que es de onda larga. Está regida por la ley
de Stefan Boltzmann que es:
Su = E σ.T4 (6)
donde:
Su = radiación del suelo ,
E = es el coeficiente de emisión de onda larga del suelo (0,89. o 0,91)
σ = constante de Stefan Boltzmann
T = temperatura absoluta de la superficie del suelo.

117
Durante el día la radiación solar calienta la superficie del suelo determinando dos
cosas; por un lado una transferencia decalor hacia las capas más profundas del suelo por
conducción molecular, que hace que la temperatura del suelo disminuya con la profundidad.
Ver gráfico Nº1 parte a.
Durante la noche no está presente la radiación solar, por ello disminuye notablemente
la temperatura de la superficie del suelo.
A partir del momento en que esta temperatura es menor que la de la capa de aire que
está en contacto con el suelo, esta capa le cede al suelo parte de su calor y las capas
sobrepuestas a esta primera capa le conceden calor a ella invirtiéndose el flujo de calor que
es ahora del aire al suelo. Por otro lado la superficie del suelo queda más fría que las
primeras capas del suelo, por ello éstas le transfieren calor invirtiéndose también el flujo
respecto al día, que es ahora desde la profundidad hacia la superficie.
Ver gráfico 1 parte b.

Para el estudio de las heladas interesa analizar en detalle lo que regula el flujo de
calor durante la noche.
Cuando el flujo de calor es del aire hacia el suelo se produce el fenómeno denominado
" inversión térmica ". La temperatura del aire aumenta con la altura hasta un punto
denominado techo de inversión, a partir del cual comienza a disminuir con la altura como es
lo normal.
El techo de inversión está de ordinario entre los 50 a 500 metros de altura y la
magnitud de la inversión depende de las características del tiempo y del suelo según
veremos más adelante. Obsérvese que por este fenómeno, en algunas circunstancias, la
temperatura en los primeros metros sobre el nivel del suelo puede estar debajo de cero
grado y a partir de cierta altura no, como muestra el gráfico Nº 2.
El tiempo influye sobre la inversión a través del viento quien mezcla con su movimiento
turbulento el aire de los diferentes estratos, produciendo una transferencia de calor desde
los estratos más altos hacia los más bajos determinando que la inversión sea de menor
magnitud y que la temperatura no descienda mucho cerca del suelo.

118
Por el contrario las noches calmas posibilitan la producción de heladas. Se destaca
que con calma el aire frío drena con movimiento laminar hacia los lugares más bajos por su
mayor densidad y peso, sin romper la inversión térmica, donde continúa su enfriamiento y
puede producir heladas.
El suelo también influye sobre la inversión térmica. Para una mejor comprensión de su
influencia se recordará que está formado por un sistema disperso de tres fases cuya
composición y volumen porcentual es el siguiente:
La fase sólida constituye aproximadamente el 50% del volumen del suelo, que está
formada fundamentalmente por las partículas primarias (arena, limo y arcilla) y una fracción
orgánica formada por residuos vegetales en distintos grados de descomposición y la flora
biológica del suelo.
La fase líquida es agua que normalmente ocupa el 25% del volumen total del suelo,
con oscilaciones que van desde el 8% al 50%.
La fase gaseosa está compuesta fundamentalmente por aire, que también
normalmente ocupa el 25% del volumen del suelo, con oscilaciones del 42% al 0%.
Interesa especialmente señalar que la fase sólida es volumétricamente constante,
mientras que la líquida y gaseosa son dinámicas e inversamente proporcionales, o sea que
cuando aumenta el contenido de agua, disminuye el de aire y viceversa. Este fenómeno es
un factor microclimático importante en las variaciones térmicas del aire por las razones que
se verán más adelante.
El suelo durante el día conduce y almacena en profundidad el calor que recibe y
durante la noche lo envía a la superficie.
Por ello influye sobre la inversión térmica debido a que el enfriamiento de las primeras
capas de aire está regulado por la temperatura de la superficie del suelo y las posibilidades
de que ésta pueda mantener su temperatura por transferencia de calor desde capas más
profundas, depende de sus condiciones físicas y contenido de agua y aire como se explicará
a continuación.
El flujo calórico S de la ecuación Nº 1 resulta proporcional a la conductividad calórica
(a) y al gradiente de temperatura dt/dx

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La conductividad calórica ( a ) es la facilidad que tiene un cuerpo de transmitir calor
por conducción molecular y se define como el número de calorías que pasa por una sección
de 1 cm2, en un segundo, con un gradiente de 1º C cada centímetro de distancia. Pero la
velocidad del aumento o disminución de la temperatura del suelo que se produce por el
pasaje o transmisión de calor a través del mismo, está influido por tres factores que son: la
conductividad calórica ( a ) ya definida, el calor específico del suelo ( ce ) que es la cantidad
de calorías que absorbe un cm3 de suelo para elevar su temperatura en 1º C, y la densidad
aparente del suelo (d) , que es el peso de suelo seco por unidad de volumen del mismo.
Estos tres factores integran el coeficiente de conductividad térmica (x) cuya expresión
es la siguiente:

Sobre el coeficiente de conductividad calórica "a" del suelo, tiene fundamental


incidencia la textura y estructura del mismo y relativamente poca incidencia el contenido de
agua y aire. Sobre la densidad aparente predomina la influencia de la textura y sobre el calor
específico la cantidad de agua presente en el suelo, puesto que el agua es una de las
sustancias conocidas con mayor calor específico.
Obsérvese que de los tres términos de la expresión Nº 8, el único variable con el
tiempo para un mismo suelo es el calor específico, lo cual explica el menor enfriamiento del
aire que está sobre suelos húmedos del que está en contacto con suelos secos
Conviene señalar que se ha hecho referencia a suelos húmedos y no a inundados,
donde, si hay vientos secos que favorezcan la evaporación del agua estancada, el efecto
puede ser inverso.
Heladas por evaporación
El pasaje de un frente frío y seco, suele estar antecedido de precipitaciones. La
vegetación intercepta parte de la precipitación, reteniendo el agua en el follaje y troncos;
cuando llega el frente, se produce una intensa evaporación de esta agua, motivada por la
baja humedad relativa del aire en movimiento.
La energía necesaria para que se produzca la evaporación (600 cal. por gramo de
agua), la proveen las plantas y en consecuencia la temperatura de algunos órganos
vegetales desciende a límites que ocasionan daños.
La cantidad de agua evaporada, está en función de la humedad relativa de la
temperatura y de la velocidad del viento.
Heladas blancas y negras
Los agricultores dividen las heladas en blancas y negras por el aspecto que presenta
el paisaje, independientemente de la causa meteorológica determinante del descenso de
temperatura, que como se ha visto al principio de este capítulo, son la radiación, la
advección y la evaporación.

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La " helada blanca" ocurre cuando, sobre la superficie de las plantas objetos y suelo se
deposita un manto de escarcha que, confiere al paisaje el color blanco que da origen a la
denominación Para que se produzca este fenómeno, la humedad absoluta del aire debe de
ser lo suficientemente elevada para que al descender la temperatura alcance el punto de
rocío o de saturación y condense el exceso de humedad sobre las plantas objetos y suelo.
La "helada negra" ocurre cuando hay poca humedad y la temperatura desciende por
debajo de cero grado sin alcanzar el punto de saturación, motivo por el cual no hay
condensación.
El gráfico Nº4 representa el diagrama de saturación del aire con vapor de agua para
cada temperatura. En el se va a indicar la ocurrencia de una helada blanca y otra negra.
Supóngase dos masas de aire a igual temperatura (10º C) pero con distinta humedad
absoluta. La masa B que dará origen a la helada blanca tiene 6,0 gr/m3 y la N que dará
origen a la helada negra tiene 2,0 gr/m3. Ambas masas de 10º C está insaturadas pero al
descender la temperatura a -5o C se observa que para que el aire de la masa B no quede
sobresaturado debe condensar el exceso de humedad, representado en el gráfico por el
segmento de línea discontinua, que al congelarse constituye la escarcha , mientras la masa
N sigue insaturada a –5º C.

A las heladas negras se le asigna comúnmente mayores daños que a las blancas. Esto
solamente es cierto en heladas de escasa magnitud, -1,5º C, debido a que la pérdida de
calor de los vegetales es contrarrestada con parte del calor liberado en la condensación,
congelación y sublimación de la humedad atmosférica, manteniendo la temperatura del
vegetal cerca de los Oº C. En las heladas de mayor magnitud estos fenómenos sólo
disminuyen la intensidad de la helada o sea que hacen que el descenso de temperatura sea
más lento.

121
Características, agrometeorologicas de las heladas
Las heladas se caracterizan por:
a) La época de ocurrencia, que puede ser otoño, invierno, primavera y verano. En
Mendozat las de otoño perjudican principalmente a los cultivos hortícola, como el
tomate y pimiento, entre otros y las aceitunas para conserva; las de invierno influyen
en la distribución geográfica de las especies y sus variedades por determinar el
mínimo letal térmico; las de primavera afectan principalmente a la fruticultura y son
las que preducen mas daño económico a la región; las de verano raramente ocurren
b) Por su magnitud, que es igual a la temperatura mínima absoluta alcanzada.
c) Por su duración, que es el tiempo que la temperatura está por debajo de la crítica,
influyendo tanto como la magnitud en el enfriamiento.
d) Por la velocidad del descenso, que determina que el hielo se forme en el tejido
vegetal dentro de la célula o en los meatos y sistema de conducción de agua.
e) Por la frecuencia, que tiene importancia por cuanto favorece el enfriamiento del
vegetal si es elevada.
f) Por el tipo genético (advección, radiación o mixtas) que entre otras cosas
condicionan el método de defensa a emplear.
El conocimiento de las características de las heladas permite explicar la naturaleza
del daño en las plantas como se verá a continuación.
Génesis del daño de las heladas en los vegetales
Con el solo fin de relacionar el daño en los vegetales con las características de las
heladas, se considera que la principal causa es la formación de hielo en los tejido, el que
puede ser extracelular o intracelular Un tejido vegetal cuando pierde gradualmente calor,
como ocurre en la naturaleza, se enfría hasta igualar o superar su temperatura de
congelamiento y entrar en el estado de sobrefusión que es variable. Sólo a partir de ese
momento comienza la formación de hielo.
En las plantas, las concentraciones celulares son mayores en el interior de las
células vivas que en los meatos, en el tejido vascular del xilema (vasos y traqueidas) por
donde asciende el agua, y en el tejido vascular del floema (tubos cribosos) por donde circula
la savia.
Si el enfriamiento transcurre lentamente la formación del hielo extracelular ocurre en
los meatos y sistema circulatorio porque allí la concentración es menor, Pero a medida que
va aumentando la cantidad de agua sustraída para la formación de hielo va aumentando
simultáneamente la concentración de la parte que resta en los meatos y sistema circulatorio.
Este aumento de la concentración produce una succión de parte del agua del interior de las
células a través de la membrana celular, para restablecer la relación de concentración que
había, lo que produce una concentración de las soluciones intracelulares que baja aún más
su punto de congelación, por lo que ésta no llega a producirse si el enfriamiento no es muy
intenso. La pérdida de agua provoca la contracción del protoplasma, que primeramente se
separa de la membrana que lo contiene produciéndose una plasmólisis.

122
La formación del hielo intracelular ocurre cuando el enfriamiento del tejido es muy
rápido. En este caso la formación del hielo es simultánea en el interior de las células y en los
meatos y sistema circulatorio.
El hielo se forma dentro de la célula alrededor del protoplasma contraído o
directamente en el interior de él y concentra las soluciones de sustancias minerales y
orgánicas que, entre otras cosas constituyen el protoplasma, determinando que el punto de
congelación vaya descendiendo. Si el enfriamiento prosigue y el hielo formado en el interior
de las células alcanza valores elevados, esta termina por ser irreversiblemente dañada
debido a que el agua constituye una excepción a la regla general por la cual los cuerpos se
contraen cuando baja la temperatura. El agua pura se dilata ligeramente entre 4,5 º C , y Oº
C y en gran medida al congelarse, esto ocasiona traumas mecánicos por el proceso que a
continuación se explica.
Si la temperatura de congelamiento ha bajado por la presencia de sustancias
disueltas la dilatación se prolonga, unos grados por debajo de Oº C, o sea, hasta la
temperatura de congelamiento.
Sin embargo, el tejido que es sujeto a congelamiento se contrae, y el volumen del
agua que salió del protoplasma para congelarse, es mayor que el volumen original por
haberse dilatado con el enfriamiento y eventual congelamiento. Por otro lado, las paredes de
las células plasmolizadas se contraen por acción elástica al haber disminuido la presión de
turgencia y el volumen total del tejido se reduce. La contracción del tejido es fácilmente
reconocida en los miembros congelados, cuya epidermis muestra pequeñas arrugas
debido a que la contracción es mayor en los estratos superficiales que en los profundos.
Cuando se ha formado hielo extracelular y la temperatura aumenta sobre Oº C, el
cristal de hielo se funde gradualmente y el agua extracelular retorna a la célula, el
protoplasma que esta sobreviviendo la absorbe y se hincha, rellenando de nuevo el hueco
celular (desplasmólisis).
Generalmente el congelamiento de un tejido lo daña matando algunas o todas las
células. La temperatura que se debe superar para que se verifique necrosis es variable y
depende de la especie, variedad, del tejido, de su estado fenológico, de las características
con que se produce el congelamiento y el deshielo.
El daño es tanto más grave cuanto más tiempo dura el congelamiento (duración) y
cuando este es breve, de la cantidad de veces que se ha repetido (frecuencia). También es
generalmente mayor cuando el congelamiento y/o deshielo es rápido, que cuando son lentos
(velocidad del descenso).
El daño de las heladas tardías son particularmente evidentes sobre el follaje de la papa
y de los nogales, por ello estas especies sirven como indicadores cuando se tiene dudas
sobre si ha helado o no.
Está generalmente aceptado que los procesos patológicos a través del cual el hielo
daña a los tejidos vegetales, son Varios y depende del lugar del congelamiento que puede
ser extracelular o intracelular, que el daño se verifique durante el congelamiento o durante el
deshielo.
A continuación están las interpretaciones más aceptadas según Mezzetti y
Veronisi.(41)

123
a) La hipótesis de trauma mecánico de la membrana y del protoplasma sostiene
que el hielo intracelular actúa como un abrasivo provocando laceraciones del
plasmodesma y la disgregación de la estructura coloidal.
Los plasmodesmas son delicados filamentos del citoplasma que, a través de
canalículas de la membrana, ponen en comunicación los protoplasmas de dos
células contiguas. Puesto que durante la plasmólisis el citoplasma se presenta
particularmente frágil y el protoplasma puede disminuir de volumen, el
plasmodesma podría cortarse. Además cuando hay congelamiento intracelular,
la estructura coloidal podría destruirse.
b) La hipótesis del daño físico-químico sostiene que el jugo celular se
concentraría hasta transformarse en tóxico. Porque el tonoplasto (el estrato
superficial semipermeable del protoplasma, normalmente adherido a la
membrana, constituido de dos series sobrepuestas de moléculas proteicas,
separadas por una serie intermedia de moléculas grasas) se fisuraría y los dos
estratos proteicos tomarían contacto reaccionando entre sí de modo que el
tonoplasto se transformaría en ese lugar, permeable, y el metabolismo celular
se vería irremediablemente comprometido. Según algunos, este mecanismo
sería de gran magnitud y muy importante.
c) La hipótesis de trauma mecánico del protoplasma durante el descongelamiento
consistiría en el estallido o reventón produciendo la laceración del
plasmodesma, cuando el agua de fusión del hielo es reabsorbida muy
rápidamente por la membrana que se pone turgente y muy lentamente por el
citoplasma que permanece más tiempo contraído.
Las heladas en la argentina
La Argentina tiene una baja amplitud térmica anual debido al gran carácter marítimo
que tiene el hemisferio sur respecto al norte, que se acentúa más en nuestro país debido a
su forma de cuña angosta rodeada de agua. Esto determina una baja tensión térmica que
ocasiona un débil ascenso de la temperatura en primavera y un débil descenso en otoño,
que permite que tengan una gran incidencia en los balances calóricos regionales, las
advecciones de aire frío provenientes del sur. Cabe destacar que en los climas continentales
del hemisferio norte ésto no ocurre debido a que el pronunciado ascenso térmico de la
primavera resta incidencia a los enfriamientos advectivos en los balances calóricos
regionales.
A esta característica climática se debe añadir la falta de obstáculos orográficos en el
sentido este - oeste que impidan, el avance de masas de aire frío, situación que permite que
estas invadan con gran facilidad el territorio Argentino y lleguen hasta el Paraguay y sur de
Brasil.
La interacción de estas dos circunstancias determina una baja regularidad cronológica,
que ocasiona una gran dispersión en las fechas de las últimas y primera heladas,
confiriéndole al fenómeno el carácter de riesgo que tiene para la agricultura.

124
El gráfico Nº 5 muestra el mapa de la Argentina con el período promedio libre de
heladas tomado del atlas agrometeorológico Argentino. Debe entenderse por período libre
de heladas de una localidad, al número de días que transcurren entre las fechas promedio
de ocurrencia de la última helada de primavera y primera de otoño. Del análisis de este
mapa se desprende que no hay en la Argentina zonas libres de heladas, y que mas de la
tercera parte del territorio nacional tiene un período promedio libre de heladas superior 240
días. Las zonas regadas de Mendoza y San Juan tiene entre 180 y 240 días de promedio.
Pero por lo anteriormente expuesto, el carácter de contingencia agroclimática, lo dan
las oscilaciones que se presentan en torno a la fecha promedio de la ocurrencia de las
primera y última helada. Los gráficos 6 y 7 muestran los mapas tomados del Atlas
Agrometeorológico Argentino con la desviación típica de esas fechas expresadas en días.
De su análisis se desprende que en las zonas regadas de Mendoza se puede esperar un
adelanto o atraso, respecto a las fechas promedios de 20 a 25 días para la primer helada, y
de 25 a 30 días para la última, mientras que las otras regiones vitícolas del país ubicadas en
San Juan, Río Negro, La Rioja y Salta tienen desviaciones menores para ambos casos.

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Las heladas en mendoza
Heladas vinculadas a la circulación atmosférica
En la provincia de Mendoza los mayores daños son producidos por heladas mixtas
que, generalmente, se inician con el descenso térmico producido por el ingreso de un frente
frio que produce mucha nubosidad, lo que determina que la pérdida de calor por radiación
sea pequeña, debido al efecto invernadero que producen las nubes. Pasado el frente la
nubosidad se disipa y en consecuencia la pérdida calórica por radiación es grande y se
produce a partir de un ambiente previamente enfriado por el frente, produciéndose un
importante descenso térmico fruto de la combinación de la advección del aire frío ingresado
con el frente y la radiación posterior. Cabe destacar que la misma pérdida calórica por
radiación en otras condiciones no hubiera producido heladas.
Una situación más severa que la descripta ocurre cuando la humedad atmosférica es
baja por haber corrido viento Zonda y se produce la advección de un frente frío y seco,
incapaz de producir nubosidad y de elevar la humedad atmosférica, lo que determina que
simultáneamente con la advección del aire frío se produzca una gran pérdida calórica por
radiación, debido a la ausencia de nubosidad y la baja humedad atmosférica, cuyos efectos
se pueden medir con las fórmulas de Boltz (5) y Amgstrong (4), respectivamente.

126
Esta variedad de helada mixta no es posible combatirla con el método de
calentamiento atmosférico, el más difundido en Mendoza, por no producirse la inversión de
temperatura que es imprescindible para su aplicación y en consecuencia, produce grandes
daños como ocurrió en las madrugadas del 3 y 4 de octubre de 1.972. En esa oportunidad el
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria produjo el siguiente informe sobre las
pérdidas ocurridas

Las cartas del tiempo que figuran a continuación, gráfico Nº8 muestran la situación
sinóptica de los días en que ocurrieron las heladas, como asi también la de los días
anteriores y posteriores. El cuadro muestra las temperaturas máximas y mínimas habidas en
varias localidades de la provincia y la disminución de la humedad relativa producida por el
viento Zonda.
Las heladas mixtas pueden afectar a toda la provincia como las de los días 3 y 4 de
octubre de 1.972, o parte de ella, siendo las zonas este y sur las dañadas con más
frecuencias. Además, ocurren tanto en primavera como en otoño, como fue la del 28 de
marzo de 1.964 que malogró el 70% de la producción hortícola de Mendoza.
Heladas vinculadas con la topografía
Le sigue en importancia el daño de las heladas que se producen en extensas áreas
cultivadas de lugares pedemontanos, donde la topografía accidentada dificulta el libre
drenaje del aire frío. Están en esta situación el distrito de Perdriel en el Departamento de
Lujan y las zonas aledañas a las Villas Cabeceras de los Departamentos de Tunuyán y San
Carlos entre otros lugares. Las planchetas topográficas Nº 9 y 10 muestran,
aproximadamente, hasta que cota se endica el aire enfriado por radiación en zonas
ubicadas a mayor altura que escurre lentamente, sin que se rompa la inversión térmica,
pendiente abajo, por ser más pesado. En el caso de Perdriel, el endicamiento lo producen
las cuchillas del Carrizal en los lugares iguales e inferiores a la cota 950 y en el Valle de Uco
el endicamiento lo producen las Huayquerías y las barrancas del río Tunuyán y los arroyos
Aguanda y San Carlos, y afecta a los lugares con cotas inferiores a 950 marcados en el
gráfico Nº. 10.

127
Las diferencias de las características térmicas que se producen en los lugares bajos
respecto a los altos y que provocan las heladas responden a dos fenómenos distintos pero
que actúan en forma conjunta. Uno es la magnitud del descenso térmico y el otro es la
duración de la helada. Respecto al primero cabe señalar que generalmente en la zona
baja se produce una temperatura menor debido a que allí se acumula el aire frío que
escurre de la zona alta a medida que se va enfriando. Pero con frecuencia la diferencia de
temperaturas mínimas es pequeña y lo que determina que se produzca daño es la mayor
duración de la helada, que da tiempo a que los órganos vegetales se enfríen en las zonas
topográficamente bajas, como por ejemplo, San Carlos, Eugenio Bustos, Tunuyán, y no en
los altos como La Consulta, Vista Flores y Villa Seca. El método de calentamiento
atmosférico permite defenderse de este tipo de heladas y precisamente en el Valle de Uco
es donde más desarrollado está su uso. Cabe señalar que en la Villa cabecera de San
Carlos se han producido heladas por este mecanismo, en pleno verano, el 6 de febrero de
1.915 y el 29 de diciembre de 1.929.

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En el gráfico N° 10 están señaladas las temperaturas medias mínimas mensual del
mes de octubre de los años 1960-61-62 de Tunuyán, San Carlos, La Consulta y Villa Seca,
según SALOMÓN de FERNANDEZ (71). Se puede observar que Tunuyan es el lugar,
topográficamente mas bajo y tiene una temperatura mínima mensual de 0,3°C inferior a San
Carlos, de 1,8°C menor a Villa Seca y 1,9°C mas baja que La Consulta, todo en estrecha
vinculación con la topografía.
El extremo sur-este del gráfico N° 9, muestra que el distrito El Carrizal del
departamento de Luján, esta ubicado en una vaguada topográfica que constituye el cauce
natural de las masas de aire frío que descienden desde el pedemonte. El lento tránsito
nocturno, durante muchas horas de aire frío determinan un descenso termino superior hasta
en 4°C, al de otras zonas aledañas como se puede observar en el gráfico N° 10b que
muestra las temperaturas mínimas inedias del mes de octubre de los años 1960-61-62 de la
zona norte de Mendoza (71).
Cabe señalar que se han tomado del trabajo de la Ing. Agr. E. SALOMÓN de
FERNANDEZ (71) las temperaturas mínimas medias que midió para el mes de octubre de
los años 1960-61-62, como referencia, por la alta probabilidad de ocurrencia de heladas
dañinas para la agricultura de Mendoza que tiene dicho mes. Con ellas se han
confeccionado los gráficos Nº. 10 a 10 b y 10 c , que muestran el nivel térmico natural que
tienen las distintas áreas de los principales oasis cultivados de Mendoza y en consecuencia,
la mayor predisposición a sufrir daños por heladas que tienen algunas áreas respecto a
otras cuando interaccionan los otros factores determinantes del descenso térmico como son
la circulación atmosférica, la irradiación efectiva, las características del suelo y las prácticas
culturales entre otras.
El gráfico N° 10c muestra las temperaturas mínimas medias del mes de octubre de los
años 1960-61-62 (71) del Sur de Mendoza, departamentos de San Rafael y General Alvear.
En el mismo se puede observar otra variante de la influencia de la topografía sobre la
temperatura. La zona regada del distrito de las Malvinas esta ubicada en una depresión
topográfica que se transforma en un lago de aire frió que tiene diferencias de hasta 2°C
respecto a las zonas aledañas. La situación inversa la constituye la elevación topográfica
formada por la dorsal Real del Padre - Colonia Alvear que dispersa el aire frió hacia zonas
mas bajas produciéndose allí las temperaturas mínimas medias del mes de octubre más
elevadas del sur . Aquí adquiere total vigencia el antiguo principio de Woejkoff que dice "de
noche las superficies cóncavas de tierra son frías y las convexas cálidas".
ARNAL (36) sobre la base de 10 años (1977-86) de observaciones de temperaturas
registradas en 20 puntos distintos ubicados dentro del departamento de San Rafael ha
confeccionado, entre otros, los mapas Nº 10g , d; e; f con el período con y libre de heladas y
las fechas de primera y ultima helada. Se trata de un trabajo de mayor envergadura que
contiene más información agroclimática que no es del caso detallar aquí.

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Heladas de irradiación
En tercer lugar, le sigue en importancia, por el daño que producen las heladas de
radiación propiamente dichas producidas por el mecanismo ya explicado y que se
manifiestan como heladas parciales o sea que afectan algunas zonas si y otras no,
influyendo notablemente en su expresión las características del suelo y las prácticas
culturales.—
Heladas vinculadas a las características del suelo y prácticas culturales
Cabe señalar que el descenso térmico producido por cualquiera de estos tres
mecanismos explicados como más frecuentes en Mendoza, puede ser magnificado, a nivel
propiedad, por el estado del suelo o por la presencia de cortinas forestales que en pequeñas
escala endiquen el aire frío. Esto es debido al importante rol que tiene la radiación en estos
mecanismos.
La influencia del suelo en la producción de heladas por radiación ha sido
detalladamente vista cuando se explicó el mecanismo que las produce. No obstante, se
recordará que las características físicas del suelo afectan a su propia temperatura y a la de
los primeros estratos de aire. Además influye sobre la transferencia de calor en profundidad,
permitiendo que durante las horas diurnas se almacene en él una cantidad considerable de
calor que durante las horas nocturnas será devuelto a la superficie y de ellas a la capa de
aire adyacente .Este fenómeno determinará na menor amplitud térmica en aquellos suelos
con alta capacidad de transferencia calórica y viceversa.
La facilidad de transferencia o flujo calórico (s) vista en la expresión Nro.7, depende
de las constantes calórica del suelo que son especificas para cada una de las texturas y
estados de agregación y contenidos de humedad y aire, como ya fue visto anteriormente.
Las formas más comunes de influencia de las- características del suelo son las siguientes:
a) Influencia de la textura: un suelo arenoso contiende naturalmente menos agua que uno
arcilloso. Por ello tendrá menor calor específico y en consecuencia menor flujo calórico (s)
ver expresiones 7 y 8. Luego tendrá mayor amplitud térmica en superficie, lo que
determinará temperaturas mínimas más extremas que si fuera arcilloso.
El gráfico Nro. 11 muestra la diferencia en la variación diaria de la temperatura del aire
con la altura y del suelo con la profundidad, en un suelo arcilloso y otro arenoso.

139
Esta es una de las razones por la que las heladas de radiación denominadas parciales,
son más frecuentes en las zonas este y sureste de Mendoza donde predominan los suelos
de origen eolícos que están constituidos generalmente por partículas de mayor tamaño que
los suelos de origen aluvional.
b) Influencia del contenido de agua del suelo: Supóngase dos parcelas del mismo suelo
que tienen diferentes contenidos de agua por haber sido regado en distintos momentos. La
mas seca tendrá menor calor específico y menor flujo calórico. Por ello tendrá mayor
amplitud térmica en superficie y en los estratos de aire inmediatos, por lo cual soportará
temperaturas mínimas másextremas. Debido a este fenómeno el suelo debe de estar lo más
próximo posible a su capacidad de campo en el período de peligro de daño.
El gráfico Nro. 12 muestra la diferencia en la variación diaria de la temperatura del aire
con la altura y del suelo con la profundidad, cuando el suelo está húmedo

c) Influencia del suelo arado Sobre un suelo arado se presentan tres efectos
coadyuvantes que determinan una gran amplitud térmica en su superficie y como
consecuencia de ello en los estratos de aire inmediatos a diferencia de un suelo compacto.
La diferencia de temperatura que se produce entre ambas situaciones del suelo pueden
llegar a ser de 3 º C
1.- La capa arada contiene mucho aire y poca humedad ocasionando, en grado superlativo
los efectos señalados en los puntos anteriores para los suelos arenosos y secos.
2.- La capa arada tiene muy baja o nula conductividad calórica por tener mucho aire. Por ello
aisla a los estratos profundos en cuanto a la posibilidad de recibir calor de día o
transferir calor a la superficie durante la noche.
3.- La capa arada aumenta la emisión de calor al tener mayor superficie de irradiación, hasta
cuarenta veces más que un suelo compactado. Se recordará que la emisión calórica
está regida por la ley de Stefan Boltzman expuesta en la expresión Nº9, donde la
superficie tiene gran incidencia. Una forma práctica de compactar el suelo es regándolo
por inundación, debido a que el agua disuelve los terrones, llena de suelo los intersticios
y produce un aplanamiento de la superficie.

140
d) Influencia de las malezas y abonos verdes: En los viñedos o montes frutales la
cobertura del suelo por malezas o abonos verdes en el período de peligro de heladas
dañinas, actúa como elemento enfriante por tres efectos distintos.
1.- Actúa impidiendo la recepción de la radiación solar por el suelo y con ello el
almacenamieto de calor en profundidad. Pues dentro de esta masa vegetal se forma una
capa aislante que dificulta la difusión del calor preveniente de la radiación solar durante
el día y también la proveniente del suelo durante la noche, transformando al suelo en un
mal absorbente y consecuentemente en un mal emisor como enseña la ley de Kirchoff.
2.- Se recordará que las máximas amplitudes térmicas se producen sobre la superficie del
suelo y van disminuyendo con la altura, debido entre otros fenómenos a la difusión
turbulenta. La cobertura vegetal eleva el nivel de la capa rugosa del suelo impidiendo-
con ello la difusión turbulenta en los estratos inferiores, donde ocurre el descenso
térmico mayor.
3.- La evapotranspiración de las malezas y abonos verdes coadyuvan al enfriamento del aire
debido al consumo de . energía que requiere.
e) Influencia de la vecindad de campos incultos: Con frecuencia los viñedos lindantes a
campos con vegetación natural alta de zampas, pichana, etc.,son dañadas por heladas de
baja magnitud.
Esto es debido al ingresó al cultivo de aire enfriado en el campo, por los mecanismos
explicados en el punto anterior. Obviamente mientras más densa y alta sea la vegetación
natural, mayor espesor tendrá la capa de aire frío que drenará hacia el viñedo.
Para evitar éstos daños se debe eliminar esta vegetación en una franja de 50 a 100
metros 7 de ancho por el largo del límite de forma de permitir que llegue la radiación solar al
suelo y de evitar que en el interior de la masa vegetal se acumule aire frío por haberse
elevado el nivel de rugosidad por encima del cual se produce la difusión turbulenta.
f) Influencia de trincheras forestales: En lugares donde la pendiente del terreno es
pronunciada superior a 1,5%, las trincheras forestales densas, ubicadas en forma normal a
la pendiente, producen el endicamiento del aire frío por el mismo mecanismo ya explicado
en el tema de heladas vinculadas a la topografía producido lógicamente en menor escala.
Este hecho determina que los cultivos ubicaos en e lnivel superior de la trinchera
queden inmersos en verdaderos embalses de airé frió, mientras los que están ubicados en
el nivel inferior resultan protegidos porque la trinchera se opone al ingreso del aire que se ha
enfriado en la zona superior, más el hecho de que el aire allá existente escurre pendiente
abajo a medida que se va enfriando Este efecto se manifiesta hasta unos 60 a 100 metros
pendiente arriba de la trinchera y a una distancia algo menor pendiente abajo.
Este fenómeno lo provocan comúnmente los obstáculos impermeables como son las
hileras de olivos ubicados en ambos márgenes de los callejones, las trincheras densas de
álamos ubicados dentro de la propiedad o en sus límites y el arbolado público de las calles.
Por ello es conveniente que estas trincheras arbóreas estén ubicadas en el sentido
de la máxima pendiente donde no obstaculizan el drenaje de aire frío. Cuando forzosamente
tengan que estar en forma normal a la pendiente, hay que ralearlas y limpiarle los troncos
despojándolos de follaje hasta unos 2,5 metros de altura de forma de permitir el
escurrimiento de aire frío por la base de los árboles.

141
g) Influencia de los sistemas de conducción de viñedos y frutales:
La forma de conducción de los viñedos y la altura de formación de los frutales. influye
en la magnitud de daño por helada debido a dos fenómenos distintos
1.- Normalmente la superficie de irradiación mas importante es la superficie del suelo, en
consecuencia los estratos de aire que están en contacto durante el día y la mínima al
amanecer produciéndose allí la mayor amplitud de temperatura. Esta amplitud va en
disminución hasta la altura en que se produce la inversión de temperatura como se muestra
en el gráfico.
Este mecanismo determina que los viñedos conducidos en contraespaldera estén
expuestos a un mayor peligro que los conducidos en parral por tener su vegetación más
próxima al suelo y en consecuencia, al lugar donde la temperatura mínima es más baja.
Este mismo fenómeno se presenta en algunos frutales, como el manzano, plantado sobre
pie enanizante que tienen plantas de baja altura. En las plantaciones clásicas de frutales el
mayor daño se manifiesta en la parte inferior de la hemisfera de la planta.
2.- Cuando las heladas se producen en momentos en que el ciclo está muy avanzado y la
expresión vegetativa es importante, la temperatura mínima no se produce sobre la superficie
del suelo sino en la parte superior de los parrales y en el tercio superior de las plantas
frutales.

142
Por que allí está la superficie absorbente de los rayos solares y por lo tanto la
superficie de mayor irradiación, y en consecuencia a esa altura se produce la máxima
amplitud térmica. La masa de aire que se encuentra debajo de los parrales y entre la copa
de los frutales y el suelo se enfría merlos que si fuera el suelo el que irradiará como se
muestra en el gráfico. En éste caso el mayor daño se produce en la hemisfera superior de
las plantas frutales y en la parte externa de los parrales.
Sistemas de Defensa
Detección del peligro
Un sistema de defensa debe estar basado en :
a) un pronótico de helada;
b) una alarma que indique el momento de prepararse a iniciar la defensa, (ambas
pueden ser individuales colectivas )
c) el control de temperatura dentro de la propiedad
Pronóstico:
El pronóstico tiene por única finalidad el alertar al agricultor durante el día sobre la
posibilidad de una helada de tal forma que éste organice su tiempo y personal para la
defensa nocturna. De ninguna manera puede dársele otra utilidad, pues una precisión de
más o menos 2º C, determina una amplitud 4º C y el porcentaje de veces que falla, oscila
entre el 20 y 70 % de los casos (Burgos (9) ) . Es fácil comprender que no se puede
cimentar una fruticultura comercial sobre datos tan imprecisos. No obstante es un elemento
que proporciona una información útil a los fines de la organización del agricultor.
Muchos son los métodos de pronósticos, pero aquí sólo se señalará sólo uno como
ejemplo. Hay que destacar que el área coninfluencia de un método es relativamente
pequeña. Pronosticado el peligro, la noticia se puede dar a través de la radio, televisión
automóviles con altavoz, etc.
A nivel de agricultor están muy difundidos unos gráficos de pronósticos basados en la
cantidad de calorías liberadas por la condensación del vapor de agua contenido en el aire al
atardecer, para una presupuesta temperatura mínima. La determinación se hace con un
psicrómetro y un gráfico que tiene en las abcisas los valores del termómetro húmedo, y en
las ordenadas los del termómetro seco; una curva separa las situaciones en que no habría
heladas de las dudosas o con heladas, ( ver gráfico Nº 13). Existen otros tipos de gráficos.
Teóricamente, cuando el aire a Oº C contiene más de 4,5 gramos de vapor de agua
por metro cúbico (que equivale a una tensión de vapor de 4,6 mm)está saturado; al
descender la temperatura hay condensación, liberándose 600 cal. por gramo de agua que
pasan del estado de vapor al de líquido,y en consecuencia, disminuye la posibilidad de
mayores descensos de temperatura.
Este método tiene las bondades y limitaciones señaladas para todos los pronósticos, y
el inconveniente de que en algunos casos el gráfico no está calculado para las condiciones
generales de la zona.
Una fórmula empírica para pronosticar la temperatura mínima posible (T.m.p) muy
difundida en Mendoza es:

143
T.m.p .= Temperatura mínima posible
T.M = Temperatura máxima del día anterior,
T.p.r. = Temperatura del punto de rocío, obtenida con una tabla calculada para 950
mts sobre el nivel del mar
K = Constante propia para cada lugar y variable cada mes del año
Por ejemplo la temperatura mínima posible a registrarse en una propiedad con K = 5 a
una situación en que la temperatura del punto de rocío (T.p.r.) es de - 6 ºC la temperatura
máxima del día anterior fue de 10 ºC es de -3º C, pues

Cabe recordar que la temperatura del punto de rocío indica hasta que valor debe
descender la temperatura para que haya condensación del vapor de agua del aire. Se puede
observar que a menor cantidad de vapor de agua en el aire menor será la temperaturael
punto de rocío y mayor el peligro de daño potencial

Alarma:
El sistema de pronóstico sólo alerta al agricultor sobre la posibilidad de una helada
y puede prescindirse de él.
El sistema de alarma indica el momento en que debe iniciarse la defensa y no se
puede prescindir de él, bajo ningún concepto.
Consta de un termómetro, el cual al descender la temperatura a un límite
determinado pone en funcionamiento una sirena, la bocina de un tractor o automóvil, un
timbre o una radio alarma, etc., conforme sea el grado de perfeccionamiento.
Los termómetros que se utilizan para los sistemas de alarma tienen como elemento
sensible un par bimetálico cuya dilatación o contracción, que es función de la temperatura,
es transmitida y ampliada por un sistema de palancas que cierran un circuito eléctrico a la
temperatura establecida previamente poniendo en funcionamiento la alarma.

144
Existen también unos termómetros cuyo elemento sensible está constituido por una
cápsula con gas. La expansión o comprensión que sufre el gas, por efecto de la
temperatura, produce deformaciones en la cápsula que son transmitidas mecánicamente a
un interruptor eléctrico.
Se señala la necesidad de controlar periódicamente estos modelos de termómetros
descriptos con uno de mercurio para la amplitud de temperaturas en que se gradúa la
alarma.
Otro modelo de termómetro utilizado en sistemas de alarmas, es uno de mercurio,
que tiene en el capilar de la columna termométrica dos contactos constituidos por hilos
metálicos que atraviesan la columna en dos lugares de forma de cerrar un circuito eléctrico a
través del mercurio. Un de estos contactos está cerca del bulbo de modo que el hilo está
siempre sumergido en el mercurio y el otro en la altura que se registra la temperatura a la
que debe funcionar la alarma; este hilo normalmente está sumergido en el mercurio,
excepción hecha cuando la columna mercurial señala temperaturas inferiores, en cuyo caso
queda al aire, interrumpiéndose así el paso de la corriente a través del mercurio al abrirse el
circuito. Se debe contar con un juego de termómetros que cubran la gama de temperaturas
a que debe funcionar la alarma para los diferentes estados fenológicos de las plantas.
Las alarmas tienen un área de influencia relativamente pequeña, dado que cuando
se produce una helada en un área extensa, los valores del descenso térmico varían desde
un máximo en ciertos lugares hasta registrar temperaturas no dañinas en algunos otros y en
los límites de la zona.
De ordinario, esta situación, se repite por estar determinada por diferencias
topográficas de exposición, etc.. Por ello se estima que el área de influencia de una alarma
no debe ir más allá de lugares que registran diferencias térmicas superiores a los dos
grados.
Esta situación y las diferencias entre las especies cultivadas, determinan
principalmente si la alarma debe ser individual o colectiva.
En el caso de que la alarma sea individual, debe estar instalada en el lugar de la
finca donde se registra la temperatura más baja. Los agricultores generalmente conocen los
lugares más afectados por la helada, aunque lo racional es hacer un pequeño estudio
microclimático con los termómetros de mínima que se necesitarán para el control de la
temperatura durante el tratamiento
En el caso de que la alarma sea colectiva y puedan gozar de su servicio, ya sea un
grupo de vecinos, o los miembros de una cooperativa o los asociados a algún servicio de
alarma particular, se deben instalar equipos en los 4 o 5 lugares más fríos del área de
influencia. Emitida la señal de peligro por el instrumental indicado, se debe propalar la
alarma general mediante sirena, teléfono, automóvil con altavoz, etc.. Existen también
equipos compuestos por emisores de radio que son accionados por los termómetros
automáticos y trasmiten la alarma en una determinada frecuencia a los receptores instalados
en la casa de los interesados. Respecto a la forma de cómo trasmitir la alarma general
existe un campo propicio para la inventiva y el ingenio de la gente con afición hacia los
mecanismos electrónicos.

145
Control de la temperatura en el monte:
Recibida la señal de alarma se debe comprobar la temperatura que hay en el monte
frutal a proteger por medio de termómetros de mínima ubicadas en los lugares de mayor
peligro y decidir conforme a ellos la iniciación de la defensa.
Como ya se señaló, la falta de una metodología uniforme en el registro de la
temperatura en las experiencias, es un inconveniente que cobra relieve en este momento y
cuando se debe controlar la temperatura durante la lucha.
El control de la temperatura en el monte frutal debe efectuarse, según A. Felipe (25),
con termómetros de buena calidad graduados cada dos décimas colocados horizontalmente
con el bulbo libre, en un soporte de madera ubicado a la intemperie y a 0,4.o a 1 m. según la
altura de formación de las plantas.
La razón por la cual los termómetros deben estar a la intemperie es porque registran
aproximadamente la temperatura de la superficie de los vegetales, la cual es inferior a la del
aire cuando hay humedad, porque la evaporación del agua condensada sobre la superficie
consume 600 calorías por gramo.
Por otro lado si estuvieran colgados en las plantas o debajo de ellas, recibirían la
radiación de éstas registrando una temperatura superior.
Es importante tener instalados algunos termómetros fuera de la zona protegida para
comprobar la eficacia del tratamiento.
Calentamiento atmosférico
Fundamento
Este método genera calor mediante el quemado de diversos combustibles en cantidad
suficiente para contrarrestar la pérdida de calor ocurrida durante una noche de helada. Ya
se dijo en otra parte que a los efectos de preparar la defensa se debe estimar la pérdida de
calor en 3.100.000 Kcal / Ha / hora.
La acción térmica de los focos calóricos está dada, fundamentalmente, por el
calentamiento del aire por convección y cuando la combustión se realiza dentro de
quemadores por la emisión de rayos infrarrojos desde su superficie caliente. –

El

146
El calentamiento del aire próximo a cada foco calórico hace que sobre éste se forme
una zona de baja presión atmosférica, por lo que el aire mezclado con los gases de
combustión ascienden hasta encontrar aire de igual temperatura y densidad. El aire
calentado por cada foco abarca un radio muy reducido y la columna de aire ascendente es
muy estrecha. Por ello no debe atribuirse a este fenómeno el efecto del calentamiento, sino
a la circulación de aire que se establece en la capa baja de la atmósfera como lo demuestra
el Gráfico Nº 14
Para que se establezca la circulación de aire, es indispensable que haya inversión
térmica y la intensidad de la circulación dependerá de la magnitud de la inversión. Cuando
la inversión es fuerte y el techo es bajo se obtiene un calentamiento mayor que con
inversiones débiles y con techo alto, debido a que es menor la cantidad de aire ubicado por
encima de las plantas que hay que calentar, como lo demuestra el gráfico Nº 15.
Gráfico Nº 15

1 = aire caliente útil a las plantas


2 = aire caliente inútil a las plantas
Las radiaciones infrarroja emitidas por la superficie de los calefactores dependan
fundamentalmente de la temperatura de los mismos y de la superficie de emisión, conforme
a la ley de Stefan Boltzman que expresa:
4
E = σxT x s x t (9)
donde:
E = es la energía total emitida expresada en calorías
σ = constante de Stefan Boltzmann
T = temperatura absoluta
s = superficie
t = tiempo

Son más eficientes en este tipo de calentamientos los calefactores que por su diseño
logran calentar más las paredes de sus cámaras de combustión tapas y/o chimeneas, como
así mismo aquellos en que estos elementos tienen mayor superficie de radiación expuesta a
los cultivos. La radiación es emitida en todas direcciones a la velocidad de la luz y en teoría
su área de influencia es muy grande pero en la práctica es absorbida por los árboles más
próximos y a los 5-7 metros de influencia es muy reducida (A. Felipe Mansergas, (25).

147
La presencia o no de inversión térmica no afecta a este fenómeno debido a que el aire,
al no absorber la radiación, no es calentado por ella. El efecto de la radiación se ejerce
directamente sobre la superficie de los frutales.
Cuando se va a comprar calefactores, es importante conocer, para una mejor decisión,
qué porcentaje del calor producido por cada modelo corresponde a la radiación y cual a la
convección.
El rendimiento calórico de cada foco debe estar en relación con la magnitud de la
inversión térmica. Si es muy elevado el calor producido, la temperatura del aire sube a
valores tan altos, que a pesar del enfriamiento que sufre una masa de aire cuando asciende,
su temperatura es superior a la del techo de inversión, y prosigue su ascensión hacia los
estratos superiores de la atmósfera perdiéndose para la defensa de la plantas como lo
muestra la gráfico Nº 16
Gráfico Nº 16

1 = aire caliente útil a las plantas


2 = aire caliente inútil a las plantas pero útil al método
3 = aire caliente inútil al método que se pierde
Internacionalmente se admite que 10.000 Kcal / hora es un buen rendimiento calórico
por foco (Burgos, (9) y se puede tomar este valor como base de partida para el cálculo del
número de quemadores o fuegos por hectárea. Conviene señalar que en todos los casos se
obtiene mayor eficiencia en la defensa con un elevado número de pequeños focos, que con
focos grandes en menor cantidad.
Si la parcela defendida está rodeada de campo sin protección se provoca una
advección de aire frío desde el exterior, para reemplazar al aire calentado que asciende en
la parcela. Ésto ocasiona daños de mayor intensidad en los bordes. Este mismo efecto
estimula también el ingreso de aire frío por drenaje natural. Este problema se controla
aumentando entre dos y cuatro veces el número de focos en los bordes.
Con el método de calentamiento atmosférico se puede combatir heladas de - 5º C .
El rendimiento térmico de un mismo combustible varía con la forma de quemarlo, es
por ello, que se han ideado diversos modelos de quemadores y se ha estudiado su
distribución en el campo.

148
Se recordará que la combustión es una reacción exotérmica en la que intervienen los
elementos componentes del combustible y el oxígeno del aire. En su iniciación se necesita
aportar calor para gasificar el combustible, luego el calor desprendido continúa el proceso.
Ningún combustible quema antes de haberse convertido en gas.

Los elementos que componen casi todos los combustibles son C, H2; S; N2 y 02. Los
resultados de la combustión son CO; C02; S02; N2 y vapor de agua. Conociendo la
composición química del combustible se puede calcular la cantidad teórica de 02 que se
necesita para la combustión, y en consecuencia, la cantidad de aire que debe entrar a la
cámara de combustión.
Si entra menos aire que el necesario o la mezcla entre el combustible y aire no es
homogénea, se produce una combustión incompleta y aumenta la proporción de C0
respecto a la de C02 lo que produce menos calor. Si hay un exceso de aire, éste no
interviene en la combustión y sale al exterior calentado junto con los otros gases de la
combustió[Link] combustibles utilizados para calentar la atmósfera son muchos, pero sobre
la base de las calorías necesarias y del calor de combustión del combustible usado, se debe
calcular la cantidad de éste que se utilizará por hora. A este valor se debe adicionar una
cantidad mayor de combustible por las siguientes causas:
1) La combustión no siempre es completa y parte se pierde en forma de humo y hollín.
Esto depende fundamentalmente de si la combustión se hace al aire libre o dentro de
calefactores y en este último caso del modelo de calefactor
2) La distribución del calor no es uniforme dentro de la parcela; ésto depende de la
distribución de los focos calóricos, su número y del drenaje de aire frío.
3) Parte del calor se pierde en la columna ascendente que se forma alrededor de cada
foco, dependiendo fundamentalmente del rendimiento calórico del foco.
Calor de combustión de diferentes combustibles usados en la lucha contra las heladas
extraído de Burgos (9)

Los principales modelos de calefactores y sus principios de funcionamiento serán


explicados a continuación

149
Quemadores para combustibles líquidos y gases a presión:
La máxima eficiencia de combustión se logra con quemadores de gas (propano butano, etc .) o
de líquidos derivados del petróleo de relativamente baja densidad pulverizados por
inyección a presión en una cámara de combustión rodeada de numerosas tomas de aire. El
abastecimiento de combustible a los quemadores puede ser realizado por tuberías, o en
forma individual en el caso de los gases. Este sistema tiene una eficiencia cercana al 100%
y la ventaja de poder regular el consumo de acuerdo a la necesidad , pero es practicable
en montes frutales relativamente pequeños.
Estufas para combustibles líquidos
Toda estufa está compuesta por tres partes fundamentales: un depósito para
combustible, una cámara de combustión y una chimenea como muestran los modelos del
gráfico Nº 17.
Cuando la estufa está en funcionamiento se eleva la temperatura del recipiente lo
que determina la gasificación del combustible que se eleva hacia la cámara de combustión
donde se mezcla con aire y entra en ignición. El aire calentado y los gases de combustión
salen por la chimenea, la que al calentarse produce el efecto de tiraje que garantiza la
ascensión del combustible gasificado del recipiente a la cámara y la entrada de aire del
exterior al depósito. El aire entra a éste por una abertura ubicada en la parte superior del
depósito y a la cámara por los orificios de la misma, formándose asi la mezcla comburente.
Algunos modelos como el "a" tienen un conducto de retorno de gases calientes
desde la chimenea al recipiente para calentar aún más el combustible y lograr una mayor
gasificación.
Dentro de este principio de funcionamiento, existen varios modelos comerciales con
diferencias en la forma y tamaño de los tres elementos principales que los constituyen, lo
que les confiere diferencias en el consumo y en la eficiencia de combustión.
El consumo de una estufa se puede modificar haciendo variar el tiraje mediante
mayor o menor abertura del orificio ubicado sobre el depósito : Para una misma abertura
según los diseños, entre 1 litro y 6 litros/hora, y la eficiencia de combustión entre el 50 y
95%. Los combustibles más usados son el diesel-oil, el gas-oil, el aceite quemado y mezclas
en diferentes proporciones de ellos .
Recipientes de combustión:
Son recipientes metálicos de 10 a 20 litros de capacidad, con tapa. Generalmente
poseen uno o varios orificios en el borde superior, que permiten el ingreso de aire para la
combustión. ( Ver gráfico Nº 17 "c". )
Cuando están en funcionamiento se calienta el borde superior del recipiente por sobre
los 150º C que genera el calor necesario para gasificar el combustible.
Se logra alguna regulación en el rendimiento calórico y consumo con el retiro
progresivo de la tapa, con el objeto de aportar más aire a la combustión.
Los combustibles usados son los mismos que para el caso anterior; el consumo oscila
entre 0,3 y 6 litros/hora y la eficiencia de combustión no supera el 60%.

150
La forma y tamaño de la lata influyen en la eficiencia de combustión y en el porcentaje
de calor emitido por radiación, el que puede llegar hasta un 20%. Una ventaja respecto al
método anterior es su menor costo.
Está muy generalizado entre los agricultores el empleo de latas usadas de aceite para
automotores de 5 litros de capacidad para quemar gas oil o gas oil mezclado con aceite
usado.
Para que la combustión se haga lo más cerca posible de la superficie de la lata y evitar
que se apague por falta de aire, ésta se rellena con estopa o retazos de género que actúan
como mecha y conducen el combustible desde el interior del recipiente a la superficie.
El mantener la combustión sobre el borde superior de la lata, evita también el
deterioro prematuro de la misma por exceso de temperatura.
Individualmente cada lata produce muy pocas calorías por ello, para lograr los 10.000
Kcal/hora que se considera que debe producir cada foco calórico, éste debe estar
compuesto por varias latas. Ésta circunstancia permite regular la producción de calor
conforme a la necesidad del momento, mediante el encendido progresivo de las latas
de un mismo foco.
Por otro lado, el hecho de que los focos producen menos calorías, debe compensarse
con un mayor número de ellos, lo que determina una distribución más uniforme del calor
producido dentro del monte ya que prácticamente la totalidad de éste es producido por
convección.
Esta característica favorece su aplicación en plantaciones de frutales en cercos o
espalderas, donde es fácil producir daños por exceso de temperatura debido al pequeño
distanciamiento entre las hileras.
Este método requiere para su funcionamiento una mayor cantidad de mano de obra
que los anteriores, lo que lo hace caro y sólo aplicable en lugares donde las heladas son
una contingencia relativamente poco frecuente. La eficiencia de combustión es inferior al
50%
Estufas para combustibles sólidos:
Las estufas para combustibles sólidos están constituidos por un recipiente de chapa,
sin fondos y con patas. ( Ver gráfico Nº 17 " d". )
El combustible es sostenido en el interior de la estufa por un falso fondo constituido por
una reja metálica o dispositivo similar, que permite el ingreso de aire por la parte inferior dela
estufa. La parte superior es cubierta por una tapa que permite regular el tiraje.
Los combustibles que se pueden usar son: carbón de piedra, antracita, lignito o
"briquetas". Las "briquetas" son conglomerados compuestos por residuos de la
industrialización de maderas, solos o mezclados con productos sólidos de la industria
petrolera comprimidos a gran presión.
Estas estufas predominan las producción de calor por sobre la convección, pues el
calor generado por la absorbido por las paredes de la estufa e irradiado al exterior
Para un mismo modelo de estufa, la eficiencia de combustión depende mucho del
combustible, pero en general se estima que es superior al 60%.
Estas estufas tardan mucho tiempo en entrar en régimen, por ello se deben encender
con bastante anticipación, lo cual es un inconveniente.

151
Combustión libre
- Neumáticos usados:
La utilización de neumáticos usados como combustibles en la defensa de las heladas
es un recurso muy empleado por nuestros agricultores, quienes generalmente le asignan un
efecto protector a la producción de humo y no al calor producido durante la combustión, que
es realmente lo único eficaz.

152
El gráfico Nº.18 muestra el diagrama de combustión de algunos neumáticos
usados, según Díaz Queralto (19). El mismo autor señala, en la interpretación que h ace
de ellos, es que el calor es librado casi totalmente durante los primeros momentos de su
combustión (15 minutos a 2 horas ) según los tipos de neumáticos ensayados y atribuye
gran influencia en la aceleración de la combustión a la presencia del armazón metálico en
algunos tipos de neumáticos. Esto será un inconveniente, pues se forman focos que
producen muchas calorías durante poco tiempo, lo que dificulta la regulación y distribución
del calor en el monte.
La forma práctica de regular en algo la combustión es reducirla agregándole tierra. El
autor citado sostiene que el calor de combustión es aproximadamente de 7.000 Kcal/Kg y
que los restos no combustibles oscilan entre el 10 y 50 %.
No obstante, se estima que la combustión de neumáticos usados puede ser un
elemento útil para complementar el método de ventilación artificial u otros métodos de
calentamiento atmosférico.-

Utilización de subproductos de explotaciones agrícolas


A continuación se resumen las experiencias llevadas a cabo por Díaz Queralto (19),
quien impregnó de combustibles a aserrín y paja para mejorar sus condiciones de
combustión. Se entiende que esta experiencia es un buen ejemplo sobre las posibilidades
que existen de aprovechar muchos productos de las explotaciones agrícolas para combatir
heladas en los lugares donde la presencia de éstas es baja, ideando formas, combinaciones
que aumenten su poder calórico y mejoren su combustión.
El citado autor ha obtenido un combustible que estima tiene un calor de combustión de
7.000 Kcal/Kg mediante la mezcla de aserrín de madera con combustibles líquidos, según
las proporciones que más adelante se indican. En rigor el aserrín actúa como vehículo de
los combustibles y debido a su porosidad aumenta la superficie de contacto con el aire.
La mezcla se coloca en bolsas de plástico de 2 o 4 Kg las que completan su
combustión luego de 2 o 4 horas respectivamente desprendiendo una cantidad de
calorías relativamente constante.

153
Las proporciones indicadas por 100 kg de mezcla son las siguientes:

Fórmula "A" KG Formula “ B “ KG


Aserrín de madera.................... 3 8 Aserrín de madera...................... 4 0
Aceite quemado........ ................ 34 Aceite Fuel-oil............................... 32
Gas-oil......................................... 18 Gas-oil............................................ 18
Petróleo....................................... 10 Petróleo.......................................... 10

Fórmula "C" KG Fórmula "D" KG


Aserrín de madera........ .......... 42 Aserrín............. ........................... 46
Fuel-oil..................................... . 30 Gas-oil...........……………………. 54
Gas-oil. ..............……………….. 18
Petróleo.................................... 10

Mediante la impregnación de un fardo de paja de 6 Kg. de peso con 3 Kg. de Fuel-oil o


aceite quemado, se obtiene según el autor citado, un combustible cuyo calor de combustión
es de 4.600 Kcal/Kg y cuyo tiempo de combustión es de 2 a 2 1/2 horas, como mínimo,
según se halle impregnado con aceite quemado o fuel-oil.
Calentamiento de los vegetales a través del riego de aspersión
Fundamento
Es un método que genera calor mediante el cambio de estado del agua sobre los
órganos [Link] efecto cada gramo de agua que se congela cede 80 cal, lo cual hace
que la temperatura en dichos órganos sea ligeramente inferior a cero grado centígrado,
mientras haya sobre ellos una película de agua congelándose.
Burgos (9) señala claramente la diferencia que existe entre una capa de hielo originada
por nieve comprimida y la originada por congelamiento de agua asperjada. La primera está
formada por hielo cristalino con espacios de aire en su interior, constitución ésta que explica
el efecto aislante que permite la vida de cereales bajo mantos de nieve en el hemisferio
norte. La segunda está formada por hielo compacto y amorfo. Esta constitución le confiere
una relativamente elevada conductibilidad calórica, que le permite transmitir sin dificultad
tanto el calor que emiten hacia el exterior los tejidos vegetales, como hacia el interior el calor
que libera el agua durante su congelación.
Para que la protección sea efectiva es necesario mantener sobre las plantas una cierta
cantidad de agua congelándose, de modo de crear un balance calórico positivo hacia el
vegetal, o sea, que la cantidad de calorías perdidas por éste sean inferiores a las ganadas
por la congelación del agua. El único factor positivo en este balance es el calor liberado al
congelarse el agua; las negativas son las siguientes:
1) Por irradiación directa de la superficie de los órganos a través del sistema hielo-
planta. Su valor depende de la temperatura del aire pero se estima como valor promedio
600.000 Kcal/Ha/hora.

154
2) Por termoconvección o advección; se estima que su valor oscila entre 500.000 y
2.000.000 Kcal/Ha/hora conforme sea la temperatura del aire y la velocidad del
viento.
3) Por evaporación del agua asperjada o sublimación del hielo ya formado sobre los
vegetales: su valor es función de la temperatura del aire, de la humedad relativa y de la
velocidad del viento. Se recordará que un gramo de agua que se evapora desde la planta
consume 600 cal. que las toma en su casi totalidad de los tejidos vegetales debido a que
estos están a mayor temperatura que el aire, y a la gran conductividad térmica de la vaina
de hielo (Burgos - (9), mientras que la misma cantidad de agua cede a congelarse sólo 80
calorías.
Es decir, que para contrarrestar la energía consumida por un gramo de agua
evaporada es necesario que se congelen más de 7 gramos de agua en el mismo tiempo y
lugar. Este fenómeno toma relevancia en las interrupciones del riego y en la frecuencia de
giro de los aspersores. Ya se señaló que el calor perdido por esta causa se estima en
500.000 Kcal/Ha/horas.
Para calcular la cantidad de agua necesaria para contrarrestar la pérdida de calor
durante una helada, se parte de la siguiente operación unitaria: 1 centímetro cúbico de agua
produce 80 cal.; de donde se necesitan 38.750 litros de agua por hectárea para contrarrestar
una pérdida de 3.100.000 Kcal. (proveniente de la suma de los factores indicados) la que
equivale a una precipitación de 3,8 mm. por hora.

donde:
h = altura
V = volumen
S = superficie
El profesor A. Nieman del Instituto de Física Meteorológica de la Universidad de
Hannover, ha construido los abacos Nº 19 y 20 para calcular en forma independiente la
cantidad de agua adicional que se debe agregar para compensar las pérdidas de energía
por convección y por evaporación para diferentes condiciones meteorológicas.

155
NOMOGRAGRA DE NIEMAN

156
La precipitación calculada hasta este momento debe ser distribuida uniformemente
sobre el área a proteger para ser así retenida por las plantas, cosa que depende de la
velocidad del viento, de las características hidráulicas de los aspersores y de la superficie de
los órganos vegetales ( vellosidad, cerosidad, etc.) factores que dificultan la adherencia del
agua, por lo que parte de ella cae al suelo perdiéndose su afecto energético.
Para cubrir estas pérdidas se debe aumentar la pluviométrica calculada en un 20% lo
que lleva a una Intensidad de 4,5 mm por hora. Sobre la base de esta precipitación, se
debe proyectar la instalación para quedar a cubierto en la situación más desfavorable.
Las características hidráulicas más importantes de los aspersores para el riego de
defensa contra heladas son:
a.- Uniformidad: La pluviometría producida por un aspersor disminuye a lo largo de su
radio de giro como lo muestra el diagrama de precipitación de la figura Nº 21. Para asegurar
una lámina de 2 mm. en los 15 metros de radio de influencia de un aspersor, la lámina
puede llegar a los 10 mm. en la zona inmediata al mismo, entre los 5 y 9 metros, se
producen los 2 milímetros deseados y a partir de los 9 metros hasta los 15, la lámina
disminuye hasta anularse, debiendo ser suplementada por los aspersores adyacentes.
Mientras más uniforme sea el diagrama de precipitación de un aspersor más
eficiente es.

Gráfico Nº 21

La distribución más uniforme del agua dentro del monte a proteger se obtiene
colocando los aspersores de manera que formen triángulos equiláteros.
b - Tamaño de las gotas: Si es demasiado grande, parte del agua cae al suelo sin
proporcionar protección alguna, si es demasiado chica la gota puede helarse con el aire y
tampoco dar protección a la planta.
En general el tamaño aumenta con la distancia y depende fundamentalmente del
tamaño del orificio de la boquilla y de la presión del agua en la cañería.
El diámetro de las boquillas oscilan entre 3,4 a 7 mm y las presiones de los equipos
son de 3 a 7 atmósferas, teniendo mayor eficiencia los de mayor presión; no obstante
presiones superiores a 4 atmósferas son consideradas antieconómicas (Zampieri, (70). Los
tamaños de gotas aconsejadas varían entre 1 y 5 milímetros.

157
c - Frecuencia de giro: La acción protectora de una determinada intensidad de lluvia es
mayor si la planta es irrigada sin interrupción pero la caída de agua sólo es posible con un
irrigador estático y los que actualmente se utilizan son giratorios y bañan a la planta tras un
breve intervalo de tiempo. Von Pagnell (1958 citado por Witte, (68) realizó una experiencia
que se considera clásica; colocó plantas de tomate dentro de cámaras frigoríficas a -10º C a
las que aplicó las siguientes intensidades de lluvia por hora: 1,5 mm. ; 3,0 mm.; 4,5 mm. y 6
mm. y cada uno de estos tratamientos los realizó con intervalos de riego de 1, 2, 3 y 4
minutos.
El gráfico Nº 22 muestra la marcha de la temperatura en el tratamiento de 1,5 mm./hora.
Gráfico Nº 22

Del análisis de este gráfico se puede deducir la importancia que tiene el tiempo
de giro de los aspersores. En las condiciones del ensayo, la temperatura sufrió variaciones
de 1º C con intervalos de riego de 1 minuto, cerca de 2º C con intervalos de 2 minutos, 4,5º
C. con intervalos de 3 minutos y 5º C con intervalos de 4 minutos.
Se puede observar que cuando el tiempo de giro aumenta, la temperatura desciende
periódicamente, por el efecto combinado de la sublimación del hielo y la falta de agua en
congelación, a niveles que pueden ser peligrosos; por el contrario, con tiempos de giro
demasiado cortos, parte del agua no podrá congelarse sobre el vegetal y caerá perdiéndose
para la defensa. Para una segura protección se recomienda en general, el tiempo de giro de
1 minuto. (Witte 68, Nicolussi-Leck 42).
Las mismas razones que se acaban de exponer, explican el motivo por el cual, si se
interrumpe el riego durante un tiempo prolongado, se causaría mayor daño que si no se
usara defensa alguna. Por ello el diseño de un sistema de defensa debe contemplar en
forma muy especial los siguientes puntos:
- Aspersores especiales: que se diferencian de los de riego por aspersión,
fundamentalmente por producir una menor pluviometría y por este protegidos en su parte
superior con una cobertura que impide que la formación de hielo sobre el aspersor lo pare.
- Abastecimiento de agua: debe estar implementado de forma de garantizar la cantidad de
agua necesaria. Si hubiere que construirse reservorios se deben calcular sobre la base de la
ocurrencia de heladas de 10 horas de duración durante 3 días seguidos.
- Filtros: Para eliminar las impurezas que conducen el agua y pueden tapar los aspersores;
deben ser de fácil limpieza aún con la instalación en marcha.

158
- Válvulas: su ubicación debe ser tal que permita realizar reparaciones o reemplazos de
aspersores sin necesidad de parar la totalidad del sistema; lo ideal es que cada aspersor
tenga una.
Se señala con especial énfasis que la principal características que debe tener un
sistema de riego por aspersión para la defensa contra las heladas es la seguridad de su
funcionamiento, un paro superior a 2 minutos de la instalación en plena helada, hará que la
temperatura de las plantas descienda por debajo a la existente en zonas no tratadas y se
produciría, en consecuencia, un daño mayor. Por ello todas las medidas que se tomen para
garantizar su funcionamiento no estarán de más, por exageradas que parezcan.
La iniciación del riego se debe hacer cuando la temperatura de las plantas está
ligeramente debajo de cero grado (Witte) que es cuando el agua se puede congelar sobre
los vegetales; iniciarlo a temperaturas superiores no tiene sentido. La temperatura del aire
registrada con un termómetro húmedo (con el bulbo humedecido por una muselina mojada)
se aproxima bastante a la temperatura de la superficie de los vegetales.
La terminación del riego se debe hacer cuándo el termómetro seco registre fuera de
la superficie tratada 0º C de temperatura siempre que la velocidad del viento sea de 1,5
m/segundos. Con ausencia de radiación directa del sol y velocidad de viento superior a 1,5
m/segundo se debe irrigar hasta que la temperatura del aire sobrepase 1º C (Witte 68),
Muller (citado por Wltte) sostiene que en estas últimas condiciones, hay que continuar
irrigando hasta que el sol funda el hielo.
Este método permite combatir heladas de hasta -14º C y es el único que se adapta a
las heladas de advección.
Enturbiamiento atmosférico
Fundamento
Como se señaló en el capítulo anterior de heladas por radiación, de noche el
descenso térmico se produce porque la radiación atmosférica "G", no es lo suficientemente
4
grande para contrarrestar la radiación terrestre ( σ T ).
Con este método se trata de formar una cubierta de humo o niebla sobre los cultivos
que absorba la radiación de onda larga proveniente del suelo y las plantas (radiación que no
absorbe la atmósfera) y luego la emita como radiación atmosférica de forma que el balance
de radiación sea positivo ( ver ecuación Nº 3 ). La atmósfera absorbe y emite casi toda la
4
radiación terrestre ( σ T ) que va desde los 5 micrones a los 50 micrones con excepción de
la banda comprendida entre los 8,5 y 12 micrones, que precisamente corresponde a las
longitudes de onda de mayor energía calórica (obsérvese el gráfico Nº 23 adaptada de
Burgos), cuya fuga se trata de evitar con este método.
Gráfico Nº 23

159
Por lo expuesto se deduce que para obtener una defensa eficaz, el tamaño de las
partículas que enturbian la atmósfera debe ser superior a los 12 micrones y formar una
cubierta que por su densidad y espesor, absorba la casi totalidad de la radiación emitida por
el suelo. A modo de comparación se cita que una nube compuesta de gotitas de 4 a 70
micrones debe tener 50 metros de espesor para absorber 100% de la radiación terrestre
(Burgos 9).
El ejemplo de este método está subordinado fundamentalmente a problemas derivados
del hecho de que las cubiertas de humo o niebla son fácilmente desplazadas por el aire en
movimiento, y por ello desde el punto de vista meteorológico, es aplicable solamente contra
heladas de radiación y en noches calmas. Si hay un pequeño flujo de aire la cubierta debe
incluir el territorio de origen, generalmente altos o altiplanicies, de modo de aumentar la
temperatura de la corriente de aire frío. Si la velocidad del aire supera 1,50 m/seg. se debe
renunciar al empleo de este método de lucha contra heladas (Veronesi 41) .
Desde el punto de vista topográfico la propiedad a proteger debe estar preferiblemente
delimitada por obstáculos naturales. El mayor efecto se obtiene en hondonadas, valles o en
propiedades circundadas por cortinas forestales y sobre superficies superiores a 30 Has. por
lo cual es un método que se presta para ser utilizado comunitariamente.
De lo expuesto se desprende la importancia de que la humedad relativa sea alta,
superior al 70 %, cosa que no siempre ocurre en Mendoza cuando se producen heladas de
radiación.
Existen en Europa y USA, varios productos comerciales para producir nieblas y humo
cuyos principios activos son: anhídrido fosfórico, exacloroetano, sulfito de amonio, sulfato de
amonio, cloruro de amonio, cloruro de zinc, glicol, micelas de aceite pulverizados, etc..
Ventilación artificial
Fundamento
Desde la antigüedad se sabe que las heladas de radiación rara vez se producen en
noches ventosas. Ello indujo a tratar de luchar contra las heladas mediante el empleo de
ventiladores, llegándose a perfeccionar a partir de 1920 en USA dos métodos: uno con
ventiladores fijo y el otro con uno rotativa.
La lucha contra las heladas por medio de la ventilación artificial se fundamenta en el
transporte del aire caliente de los estratos superiores de la atmósfera hacia los inferiores por
medio de grandes ventiladores ubicados en torres de 10 a 14 metros de altura. Las hélices
son por lo general, dos palas de 2,50 a 4 metros de diámetro que giran de 900 a 1.300
revoluciones por minuto, horizontalmente o con una inclinación respecto a la base, de hasta
20 grados, de forma de aspirar aire desde estratos más altos. Son accionadas por motores
eléctricos o a explosión. En este último caso se suele aprovechar el calor de los gases del
escape.
Ventiladores fijos: : se trata de aparatos que funcionan en una sola posición, y son usados
para empujar el aire frío hasta los lugares donde el drenaje natural del aire lo lleva fuera del
monte frutal. Se los usa solos o en baterías. Este sistema es aplicable solamente en
aquellos lugares donde el caudal del aire frío que ingresa horizontalmente al monte es
inferior al que se extrae por ventilación, de manera que el vacío formado sea llenado por aire
más caliente proveniente de los estratos superiores de la atmósfera. Estas condiciones
determinan que su uso sea relativamente limitado.

160
Los ventiladores fijos tienen más alcance en longitud que los rotativos, que se tratarán
más adelante, debido a que el chorro incide continuamente sobre un mismo lugar.
En la práctica, las experiencias realizadas con este método indican que se puede
esperar una diferencia de temperatura de 1º C a 2º C respecto a zonas no tratadas. Por ello
es un método que se debe emplear en la lucha de heladas de poca magnitud o como
complemento de otros métodos más eficaces.
Los mejores resultados se han obtenido cubriendo los cultivos con humo o niebla
desde el ocaso del sol, de manera de evitar al máximo la fuga de la radiación terrestre; para
ello es muy útil el pronóstico de heladas. Iniciar la formación de la cubierta poco tiempo
antes de que se alcance la temperatura crítica significa, exponerse a obtener un magro
resultado. La densidad y espesor de la cubierta se debe mantener hasta unas dos horas
después de la salida del sol para moderar el deshielo de los vegetales congelados.
La cubierta protectora se produce enturbiando la atmósfera con niebla o con humo. La
niebla se obtiene mediante la suspensión en el ambiente de sustancias que actúan como
núcleo de condensación del vapor de agua ya existente en la atmósfera o que se agregue al
efecto.
El humo se produce mediante la combustión incompleta de sustancias que dejan en
suspensión partículas sólidas que actúan como núcleos de condensación, convirtiendo el
humo en niebla.
- Ventiladores rotativos: son ventiladores que giran lentamente en forma idéntica a la. de
un ventilador doméstico, barriendo ángulos que van de 90 a 180 grados según se desee, o
bien, realizando un giro completo. El chorro de aire está dirigido unos pocos grados hacia
abajo, de manera que roce la copa de los árboles a unos 30 metros de distancia.
Con ello se persigue la mezcla del aire relativamente caliente de los estratos
superiores de la atmósfera con el aire frío de los estratos inferiores, con el objetó de elevar
la temperatura del ambiente vegetal.
Según Leonard ( citado por Brooks, 12) cuando funciona el ventilador, el aire frío que
está sobre la superficie del suelo es desplazado horizontalmente fuera de su área de
influencia, y el vacío dejado es llenado por aire cálido proveniente de los estratos superiores
de la atmósfera. El aire frío ubicado fuera del área de influencia del ventilador (área
protegida), es lógicamente más denso y forma una especie de pared que tiende a invadir el
área protegida pero se lo impide el chorro del ventilador. Cuando el chorro de aire cálido
enviado por el ventilador no puede presionar sobre la pared de aire frío se curva y fluye
hacia arriba produciéndose la mezcla de aire. Esta mezcla, según Angus, se realiza por
medio de burbujas de aire cálido, que por estar rodeadas de aire más frío, ascienden
determinando por turbulencias un intercambio de masas que modifica la temperatura.
Si el ventilador gira rápidamente, los chorros de aire de sucesivas posiciones del
ventilador, forman una especie de abanico de aire caliente que se expande hasta formar la
pared de aire frío de forma aproximadamente circular y relativamente estacionaria Cuando el
ventilador gira relativamente despacio, a cada paso por un mismo lugar, el chorro fuerza la
pared de aire frío hacia atrás, luego, mientras recorre el resto del giro, el aire frío vuelve a
avanzar sobre el área protegida; en este caso el área protegida vista en planta tiene un
contorno en forma de espiral donde la línea de flujo del chorro y el avance del aire frío
configuran la espiral. La frecuencia óptima con que debe pasar el chorro por un mismo lugar
es de 2 a 3 minutos. ( Mezzetti y Veronesi, 41) .

161
La amplitud del área protegida está determinada por el empuje real del ventilador y la
presión de oposición de la pared que hay que forzar a retroceder. El empuje del ventilador
es menor que el empuje técnico nominal indicado por el fabricante, debido a la pérdida de
energía por fricción y roce con los árboles y suelo; Brooks en 1952 obtuvo una eficiencia del
70% en un ventilador que controló.
El gráfico Nº 24 tornado de Brooks (12), muestra los resultados obtenidos por un
ventilador en California. Los sistemas corresponden a. la temperatura registrada a 1,52
metros de altura. Obsérvese que la ubicación de la isoterma de mayor temperatura marcada
con una línea quebrada, está aproximadamente en el tercio medio del área protegida, luego
la temperatura decrece hacia la torre del ventilador donde se registran temperaturas
relativamente bajas y hacia la periferia del área protegida hasta que se anula su efecto.
Obsérvese también que la protección disminuye aproximadamente a un tercio de
distancia cuando se opone al drenaje de aire frió gravitacional; por ello si la entrada de aire
frío se produce normalmente por el mismo lugar los ventiladores deben ubicarse
desplazados del área protegida hacia dicho lugar.

Dos o más ventiladores ubicados relativamente cerca uno del otro protegen, mayor
superficie por ventilador que cada uno por separado, debido principalmente a que en el
perímetro externo del área de influencia de cada ventilador se produce un aumento de
temperatura insuficiente para la protección, pero dos o más ventiladores suman su efecto en
dicho perímetro externo determinando una adecuada protección.
Para una defensa eficaz se necesita una potencia de motor de 20 a 30 HP por
hectárea y de 15 a 25 HP por hectárea en la hélice y aproximadamente un ventilador por
hectárea (Mezzetti y Veronesi 41) Aunque por todo lo expuesto, se puede deducir que son
muchos los factores particulares que en cada caso intervienen en la determinación de los
HP necesarios por hectárea, como así mismo del número de ventiladores y su
distanciamiento.

162
Burgos (9) estima que en términos generales el área protegida varía con la raíz cúbica
de la potencia consumida;

dato éste de gran valor para calcular los elementos necesarios para la defensa de una
propiedad y deducir sobre su conveniencia económica
Respecto al distanciamiento, según Books (12), para la zona citrícola de California, se
ha determinado que el mayor distanciamiento aconsejable para ventiladores de 75 HP es de
210 metros en la dirección transversal al drenaje de aire frío y 270 metros en sentido
favorable.
Para ventiladores de 15 HP se ha determinado 120 metros en la dirección opuesta al
drenaje y 150 en el sentido de éste.
La mayoría de los autores sostienen que los ventiladores producen mayor efecto en
montes de plantas con hojas perennes (citrus y olivos) que caducas, ésto es debido a que
estas últimas requieren aparatos que envíen chorros de diámetro relativamente pequeños y
mayor velocidad de forma que tengan la suficiente fuerza para que al chocar con las plantas
y el suelo, se produzcan burbujas pequeñas de aire caliente que son las que generan la
turbulencia que modifica la temperatura (Angus, 2).
Desde el punto de vista de la topografía del terreno los mejores resultados se obtienen
en montes implantados sobre superficies llanas, de modo que el efecto del drenaje de aire
gravitacional sea casi nulo. La situación más desfavorable es la depresión topográfica.
Respecto a las características de las heladas, el método es aplicable exclusivamente
en la lucha contra heladas de radiación con fuerte inversión de temperaturas, como mínimo
3º C entre 1 y 12 metros de altura, (Mezzetti y Veronesi, 41) y en lugares donde éstas sean
frecuentes y de poca magnitud, debido a que la elevación de la temperatura ambiente que
se puede esperar es de 1 a 3º C.
Los ventiladores se deben poner en funcionamiento antes de que se llegue a la
temperatura crítica para permitir que el rocío, eventualmente depositado, se evapore sin
producir un descenso de temperatura dañina Se debe parar cuando la temperatura fuera del
monte protegido esté por encima de la crítica.
Complementando los métodos con ventilación y calefacción, se obtienen resultados
superiores a los que se obtienen con la aplicación individual de cada uno de ellos. Por un
lado independiza a la ventilación de la necesidad de una fuerte inversión térmica y por otro
lado mejora notablemente la distribución del calor generado por los calefactores dentro del
monte, por lo que se necesita encender menor cantidad de ellos por hectárea.
El gráfico Nº 25, tomada de Books (12), muestra el resultado obtenido en una
experiencia llevada a cabo en la Estación Experimental de Riverside, en la cual se
compararon los aumentos de temperatura obtenidas con ventilación solamente, con
ventilación complementada con calefacción a razón de 21 quemadores por Ha, y con
calefacción a razón de 42 quemadores por Ha.

163
Obsérvese que el mejor resultado se obtiene con ventilación y calefacción
complementada luego con calefacción, a excepción de lo ocurrido entre los 30 y 110 metros
de distancia de la torre a la dirección del flujo de aire gravitacional y por último con
ventilación solamente.
Gráfico Nº 25

Burgos (9) cita una experiencia en USA de Small (1949) , en la cual se logra un
aumento de temperatura de 0,5 a 2º C mediante la turbulencia producida con un helicóptero
que vuela a 15 metros de altura a 15 Km por hora en líneas separadas entre si 20 a 25
metros, manteniendo el aparato suspendido 10 a 20 segundos cada 500 o 700 metros.
Un helicóptero puede realizar la defensa de 20 a 30 hectáreas Mazzetti y Veronesi
(41) hacen referencia a investigaciones que se realizan en Italia para la defensa contra
heladas con el empleo de helicópteros, pero señala el obstáculo que significa la legislación
vigente que prohíbe el uso nocturno de medios aéreos en agricultura.
Elias Castillo (22) sostiene que se logran aumentos de hasta 4º C manteniendo el
aparato suspendido cada siete árboles varios segundos. Señala asimismo que a los 20 a 25
minu0tos la temperatura vuelve a ser la primitiva y que se requiere un mayor esfuerzo para
elevarla, lo que indica que el aire en altura no está tan caliente como al principio.
Consideraciones sobre la selección de los métodos de defensa
No es fácil seleccionar el método de lucha a aplicar contra las heladas. Los
principales factores que hay que interrelacionar son: las limitaciones propias de cada
método, las características del clima y la factibilidad económica de la lucha.
Con respecto al primer punto se recuerda que contra las heladas de advección, el
único método eficaz que existe actualmente es el riego por aspersión.

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Los métodos de calentamiento, ventilación y enturbiamiento atmosférico, sólo son
aplicables a heladas de radiación por cuanto requieren que haya inversión térmica. El
enturbiamiento atmosférico solo es aplicable cuando la velocidad del viento es inferior a 1,5
m/s y en propiedades delimitadas por accidentes topográficos que eviten el desplazamiento
de la nube o niebla fuera del terreno a proteger.
Desde el punto de vista de la magnitud de la helada el método más eficaz es el riego
por aspersión, que permite combatir heladas de hasta -14º C le sigue el de calentamiento
atmosférico aplicable con éxito hasta -5º C. Los métodos de ventilación y enturbiamiento
atmosférico sólo producen diferencias de temperatura de 2º C.
Desde el punto de vista de la cantidad de mano de obra necesaria, se tiene que: la
ventilación artificial es totalmente automática, lo mismo que el riego por aspersión pero este
último método requiere una atenta vigilancia, pues si se interrumpe el riego por congelación
del agua en los aspersores, obturaciones o por fallas mecánicas, se causará mayor daño
que sin defensa alguna. El método de enturbiamiento atmosférico requiere mano de obra
para desplazar la máquina que produce el humo o niebla por el monte a proteger y preparar
los elementos que lo producen en los casos que requieren así. Los diversos sistemas de
calentamiento atmosférico son los que necesitan mayor cantidad de mano de obra, por
cuanto hay que distribuir y acondicionar los calefactores en el monte de la helada y
encenderlos y mantenerlos en funcionamiento durante la helada.k
Para poder realizar un análisis económico del gasto de operación por evento se debe
determinar desde el punto de vista climático, el origen de la heladas (advección o radiación)
y la frecuencia con que ocurren, pues si son muy frecuentes los gastos de defensa pueden
ser excesivos o, si el peligro es escaso, los aumentos de producción pueden no ser
suficientes para justificar los gastos de instalación
El conocimiento de vida útil de los equipos permite conocer su período de
amortización: se estima que el equipo para riego por aspersión tiene una vida útil de
aproximadamente 15 años, el de ventilación artificial 20 años, el de enturbiamiento
atmosférico, si es mecánico, 10 años, o nada si son bombas nebuligenas; en el método de
calentamiento atmosférico 10 años para las estufas y 7 años para los recipientes de
combustión.
Estos datos son orientativos pues varían mucho con la frecuencia con que se utilizan
en cada temporada.
El efecto del calentamiento atmosférico es mejorado notablemente mediante la
combinación con la ventilación y el enturbiamiento atmosférico, reduciendo el consumo de
combustible, lo cual es una alternativa más que hay que analizar desde el punto de vista
económico.

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