ANTONIO GAYTÁN GUERRERO
El 10 de abril de 1994 la sociedad vallense, normalmente
acostumbrada a delitos menores, se encontró con la noticia de que
había sido muerto a puñaladas en su domicilio del exclusivo
fraccionamiento Lomas del Yuejat, el contador Antonio Gaytán
Guerrero. Fue hasta principios de octubre de 1996, cuando hubo
aprehendidos: los jóvenes Carlos Alberto Spuna Rivera y Julián Javier
Aranda Mérida.
De acuerdo con el subprocurador Esteban Garza Mercado, Spuna
Rivera perpetró el homicidio por celos y, ante el temor a ser demandado
por abuso de confianza, ya que le había sustraído dinero de su cuenta
bancaria, a través de las tarjetas de crédito. El 23 de octubre de 1996, el
sacerdote Moisés Lárraga Medellín fue citado a declarar, amparado y
alegando inocencia; lo cierto fue que al paso de los meses el caso
arrojó más dudas que certezas.