ACTO I
Escena 1º
(El comedor de una casa. La madre cose. El padre lee el diario) (Se escucha ruido de platos)
Madre: Alejandro, creo que la nena está por pedir algo grande
Padre: (Distraído leyendo) ¿Sí? ¿Por?
Madre: Porque la vez que terminamos de almorzar y ella se levanta sin que yo diga nada y
empieza a lavar los platos, es porque tiene algún interés.
Padre: Te ruego que si lo que quiere es otro pantalón te pongas firme esta vez. (Pausa)
Aunque no sé ni para que te lo digo, si lo mismo, entre las dos, deciden todo sin mí. Yo soy el
último que se entera de todo en esta casa.
Madre: Está bien, rezongón. Anda a aprovechar la siesta.
Padre: Sí, me voy a dormir. Por favor, despiértenme a las cuatro, y con el café listo, así no
se me hace tarde. (Lo dice para la madre y para la hija que viene entrando)
Madre: Acostate tranquilo
Hija: (Adolescente) Bueno, papá (El padre se va. Acercándose compradora a la madre)
Mamá, terminé de lavar los platos. ¿Querés que te cebe mate mientras miramos la novela?
Ya puse el agua.
Madre: (Para sí misma) Creo que va temblar. (Dirigiéndose a la hija con una sonrisa) ¿Te
sentís bien?
Hija: Si, requeté, y si enseguida me decís que sí a una cosita que te voy a pedir, mejor
todavía. (va a la cocina)
Hermana: (Desde la puerta de la cocina) (Con mímica la alienta a seguir hablando con la
madre. Risita de ambas) (Es un poco menor que la protagonista)
Hija: (Se acerca con los elementos del mate. También viene la hermana. Comienza preparar
todo y le ofrece un mate a la madre mientras le dice mimosa) . . . mamá. ... (no se anima y
cambia el tono). Hoy tuve hora libre de inglés.
Madre: (tomando mate, simulando interés y comprendiendo lo que ocurre) ¿Sí? Qué
barbaridad ¿no?
Hermana: (Le hace muecas para que hable de una vez)
Hija: (Otra vez en tono pedigüeño) . . . mamá . . .
Madre: ¿Sí? (la hija no responde) ¿Tuviste alguna otra hora libre? (Pregunta con doble
intención)
Hija: No, no, no es eso. ¡Vos sabes que copado! Las chicas y chicos de 9º se fueron a un
campamento del colegio...
Hermana: (En secreto a la otra) ¡Dale! ¡No parés!
Madre: Sí, es muy lindo. En mis tiempos no se veían esas cosas. Son oportunidades muy
valiosas. Y el curso de ustedes ¿cuándo sale de campamento?
Hija: Justamente de esto quería hablarte. Como nosotras estamos en octavo, este año no
nos toca campamento, pero con las chicas hemos pensado.. . porque el padre de una de ellas
nos puede prestar la finca . . . y como es todo entre compañeros es como si el colegio lo
organizara . . . aparte sería nada más que por un fin de semana . . . y yo ya tengo trece años
. . . a Julieta y a María Elena los padres las dejan . . . y de mis notas no te podés quejar . . .
y . . . (Habla cada vez más desordenada y aceleradamente)
Madre: Espere un poquito, m’hijita. ¿Me quiere explicar las cosas con más calma y
más claridad? (Sin enojo, pero con energía)
Hija: (Un poco molesta) Que un grupo de mi curso organizó un campamento para este fin de
semana en la finca de una de las chicas. Todas mis amigas van . . .
Hermana: (Con picardía) Y tus amigos también (Mirada fulminante y gestos de la que pide
permiso. La madre lo advierte)
Madre: ¿Y los padres de la dueña de la finca?
Hija: Están de viaje. Pero se la prestan. Siempre se la prestan.
Madre: No hija, no me parece prudente desde ningún punto de vista que un grupo de chicos
solos pasen juntos un fin de semana (enojada) . . . solos . . . habrase visto. . .(muy enojada)
Hija: (Lloriqueando) Pero mamá ¿Me querés decir por qué no? . . . ¿eh? . . . ¿Por qué no? . . .
¿Qué me va a pasar?. . . ¿No me tenés confianza acaso? . . ¿O te crees que todavía soy una
bebita?
Madre: (Furiosa) ¡Mirá mocosa, no tengo por qué darte tantas explicaciones a tú edad!
¿Entendido? Porque usted todavía no es más que eso. Una Mo-co-sa. Y es mejor que me
ponga a planchar. (Se va enojada)
Hija: (Llorando) Mocosa, mocosa. Tengo trece años. (La hermana la consuela)
Padre: (Entra furioso) ¡Pero miren la hora! ¡Las cuatro y cuarto y nadie se ha dignado
despertarme! ¿Pero que soy yo en esta casa? ¿Un cero a la izquierda? Sí, seguro, eso es
lo que soy. (a la hija) ¿Y vos grandulona? Sentada papando moscasen vez de servirle un
café a tu padre. ¡Pero qué cosa! ¡Grandota! ¿Cuándo te vas aportar como lo que sos? Una
gran-do-ta (se va enojado. Sale en sentido contrario a la madre) Una grandota de trece
años.
Hija: (Llora más fuerte)
Hermana: (Mirando para donde salió la madre y luego para donde salió el padre y levantando
los hombros) Seguro que en el próximo reto le van a decir desubicada.
A P A G O N