Sistema esquelético
Capítulo 1: tejido óseo
Este tejido es el encargado de una serie de procesos constantes de crecimiento, remodelación y
auto reparación. Contribuye a la homeostasis del organismo al brindar sostén y protección,
producir células sanguíneas y almacenar minerales y triglicéridos. Un hueso es el resultado del
trabajo conjunto de diferentes tejidos: hueso (o tejido óseo), cartílago, tejido conectivo denso,
epitelio, tejido adiposo y tejido nervioso. Por tal motivo, se considera que cada hueso es un
órgano.
Todo el armazón de huesos con sus cartílagos, así como con los ligamentos y los tendones,
constituye el sistema esquelético.
El tejido óseo constituye aproximadamente el 18% del peso corporal
Funciones del hueso y del sistema esquelético
1. Sostén. Brinda los puntos de inserción para los tendones de la mayoría de los músculos
esqueléticos.
2. Protección. El esqueleto protege de lesiones a los órganos internos más importantes. Por
ejemplo, los huesos del cráneo protegen el cerebro; las vértebras, la médula espinal y la
caja torácica, el corazón y los pulmones.
3. Asistencia en el movimiento. La mayoría de los músculos esqueléticos se fijan a los
huesos; cuando se contraen, traccionan de ellos para producir el movimiento.
4. Homeostasis mineral (almacenamiento y liberación). El tejido óseo almacena diversos
minerales, especialmente calcio y fósforo, lo que contribuye a la resistencia del hueso.
5. Producción de células sanguíneas. Dentro de algunos huesos, un tejido conectivo
denominado médula ósea roja produce glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas
(hemopoyesis)
6. Almacenamiento de triglicéridos. La médula ósea amarilla está constituida principalmente
por adipocitos, en los que se almacenan triglicéridos. Dichos adipocitos constituyen una
posible fuente de energía química.
Estructura del hueso
Diáfisis: es el cuerpo del hueso (la porción cilíndrica larga y principal del hueso).
Epífisis: son los extremos proximal y distal del hueso.
Metáfisis: son las regiones de hueso maduro, en las que la diáfisis se une a la epífisis.
Cartílago articular: es una capa delgada de cartílago hialino que cubre la región de la
epífisis, donde un hueso se articula con otro. El cartílago articular reduce la fricción y
absorbe los impactos en la articulaciones móviles.
Periostio: es la vaina de tejido conectivo denso que, junto con los vasos sanguíneos
acompañantes, recubre la superficie ósea allí donde no está presente el cartílago articular.
Cavidad medular: es un espacio cilíndrico vacío dentro de la diáfisis que, en los adultos,
contiene médula ósea amarilla adiposa y numerosos vasos sanguíneos.
Endostio: es una fina membrana que reviste la cavidad medular.
Tipos de células que presenta el tejido óseo
Células osteogénicas (Celulas madre) no especializadas que derivan del mesénquima, el
tejido del que provienen todos los tejidos conectivos. Son las únicas células óseas que
experimentan división celular; las células hijas se transforman en osteoblastos.
Osteoblastos Son células formadoras de hueso que sintetizan y secretan fibras colágenas y
otros componentes orgánicos necesarios para construir la matriz osteoide
Osteocitos Estas células óseas maduras son las células principales del hueso y mantienen
su metabolismo regular a través del intercambio de nutrientes y productos metabólicos
con la sangre.
Osteoclastos. Son células gigantes derivadas de la fusión de por lo menos 50 monocitos
(una clase de glóbulo blanco)
El hueso no es completamente sólido porque contiene pequeños espacios entre las células y los
componentes de la matriz osteoide. Algunos espacios constituyen conductos para los vasos
sanguíneos que brindan nutrientes a las células óseas. Otros espacios sirven como sitios de
almacenamiento de la médula ósea roja.
Aproximadamente 80% del esqueleto está formado por hueso compacto y 20% por hueso
esponjoso.
Tejido óseo compacto: contiene pocos espacios y es el componente más fuerte del tejido
óseo. Se encuentra por debajo del periostio de todos los huesos y forma la mayor parte de
las diáfisis de los huesos largos. Brinda protección y soporte y ofrece resistencia a la
tensión causada por el peso y el movimiento.
Tejido óseo esponjoso: no contiene osteonas. Siempre es profundo y está protegido por
una cubierta de hueso compacto. Está compuesto por laminillas dispuestas en un patrón
irregular de finas columnas denominadas trabéculas, entre las que existen espacios que
pueden apreciarse a simple vista. Estos espacios macroscópicos contienen médula ósea
roja en los huesos que producen células sanguíneas, y médula ósea amarilla (tejido
adiposo) en los otros huesos.
Tipos de huesos
Huesos cortos: suelen ser cúbicos e igualmente largos y anchos
Huesos planos: generalmente, son delgados y están formados por dos capas casi paralelas
a una capa intermedia de tejido óseo esponjoso.
Huesos irregulares: muestran formas complejas
Huesos sesamoideos (que tienen forma de semilla de sésamo) se forman dentro de
ciertos tendones en los que existen una considerable fricción y tensión mecánica, como en
las palmas de las manos y en las plantas de los pies.
Huesos suturales o wormianos: pequeños huesos localizados en las suturas
(articulaciones) presentes entre ciertos huesos del cráneo
Capítulo 2: Esqueleto axial
¿Qué es?
Estructura
Cabeza
o Cráneo (8)
o Cara (14)
Hueso hioides (1)
Huesillos auditivos (6)
Columna vertebral (26)
Tórax
o Esternón (1)
o Costillas (24)
Total= 80
Capítulo 2: esqueleto apendicular
¿Qué es?
Estructura
Cinturas escapulares (hombro)
o Clavícula (2)
o Escapula (2)
Extremidades superiores
o Humero (2)
o Radio (2)
o Cubito (2)
o Carpo (16)
o Huesos metacarpianos (10)
o Falanges (28)
Cinturas pelvianas
o Cadera, pelvis o hueso coxal (2)
Extremidades inferiores
o Femur (2)
o Rotula (2)
o Perone (2)
o Tibia (2)
o Tarso (14)
o Huesos metatarsianos (10)
o Falanges (28)
Total= 126