GUÍA
PREVENCIÓN
VIOLENCIA
DE GÉNERO
VIOLENCIA DE GÉNERO
A LO LARGO DE LA VIDA
DE LAS MUJERES
EL PAPEL DE LA PSICOLOGÍA
EN LA PREVENCIÓN E INTERVENCIÓN
DE LAS VIOLENCIAS CONTRA LA MUJER
INTRODUCCIÓN
Desde las épocas más remotas de la cultura humana ha existido la supremacía de los hombres sobre las
mujeres manifestada a través de los desequilibrios de poder y de la desigualdad histórica entre ambos.
Podríamos hacer alusión entre tantos ejemplos al año 400 a.c., período en el que las leyes de Bizancio
establecían que el marido era un “Dios” al que la mujer debía adorar, o que en la literatura griega aparecían
comportamientos violentos contra la mujer como norma natural, como el hecho de que Zeus golpeara
frecuentemente a su esposa Hera. En comunidades de Irán y Etiopía nacer mujer era una deshonra; incluso
este vocablo es sinónimo de bajeza, debilidad y desgracia.
En la Edad Media se afianzaron muchas de las ideas de desigualdad de las mujeres que aún siguen vigentes
en el sistema patriarcal que rige la mayoría de las sociedades. Los nobles golpeaban a sus esposas con la
misma regularidad que a sus sirvientes. En Inglaterra esta práctica se llamó “Regla del Dedo Pulgar“, pues el
esposo tenía derecho a golpear a su pareja con una vara no más gruesa que el dedo pulgar, para someterla a
su obediencia. En Francia, se estableció que cuando un hombre mataba a su esposa en un exceso de cólera
no era castigado, siempre y cuando se arrepintiera mediante juramento. En España, existió hasta 1963, el
“privilegio de la venganza de la sangre”, consistente en aquel marido que, sorprendiendo en adulterio a su
mujer, matara en el acto a los adúlteros o alguno de ellos, o les causara cualquier lesión grave, era castigado
con la pena de destierro. Si le producían lesiones de otra clase, quedaban exentos de pena.
El hecho de que podamos encontrar este tipo de violencia a lo largo de toda la historia de la humanidad, indica
que se trata de algo estructural y sistémico, que atraviesa todas las capas de la sociedad. Estas conductas
conforman la histórica y universal Violencia de Género, definida por Naciones Unidas (1993) como «Todo
acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, que tenga o pueda tener como resultado un
daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción
o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada».
En los sistemas patriarcales, las mujeres están expuestas a lo largo de todas las etapas de su vida a algún
tipo de violencia: antes del nacimiento, en la infancia, adolescencia, edad reproductiva y en la ancianidad
(Herrera, 2011), las cuales se describen a continuación.
1 / VIOLENCIA ANTES DEL NACIMIENTO ________
En 1990, el economista Amartya Sen (premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en el
2021) acuñó el concepto “mujeres desaparecidas” en referencia al número de mujeres que
podrían estar vivas si no se dieran los abortos selectivos en función del sexo (la conocida
“selección cultural”, todavía muy frecuente en algunos países de Asia y Eurasia central),
el infanticidio femenino y el trato discriminatorio a las niñas, especialmente en los países
menos desarrollados.
Por otra parte, cada vez existen más estudios que relacionan el estrés psicosocial de la madre durante el
embarazo con una mayor vulnerabilidad para la enfermedad mental de los hijos o hijas a lo largo de su vida
(Monk et al., 2019). Sabemos que las mujeres embarazadas están en mayor riesgo de sufrir violencia, por lo
que habrá consecuencias para el feto si esta se produce.
2 / INFANCIA ________
Según los datos estadísticos registrados por el Observatorio Estatal de Violencia sobre la
Mujer (2023), durante el 2021 llegaron a los juzgados un total de 162.848 denuncias por
violencia de género. A partir de estos datos, y estimando que por cada mujer que denuncia
existe una media de 1,4 hijos o hijas a su cargo, ha de contemplarse que 227.987 menores
han podido estar expuestos a la violencia de género en España, teniendo en cuenta que solo
se denuncia un 10% de las situaciones de violencia de género.
Por otro lado, encontramos datos sobre las llamadas de menores al Teléfono ANAR, que presta orientación
y apoyo en las áreas psicológica, social y jurídica a niños, niñas y adolescentes en riesgo. En el año 2021 se
atendieron 547 llamadas que se referían a situaciones de violencia de género en las que la víctima directa era
una mujer menor de edad y 4.861 llamadas planteaban situaciones de menores que se encuentran dentro del
entorno familiar de las mujeres víctimas de la violencia de género.
Otra forma de violencia contra la infancia y la adolescencia es el abuso sexual, en el que también se puede
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GUÍA PREVENCIÓN VIOLENCIA DE GÉNERO / INTRODUCCIÓN
observar un sesgo de género. Según el análisis de sentencias en el período 2021-2022 sobre abusos sexuales
a niños y niñas en España realizado por Save the Children (2023), en el 80,3% de los casos analizados las
víctimas son niñas y adolescentes, siendo solo la punta del iceberg, ya que se estima que solo el 15 % de los
casos de abuso sexual llegan a denunciarse.
Según los datos de Acnur, cada año 12 millones de niñas y adolescentes son obligadas a casarse antes de
cumplir los 18 años y un número todavía incalculable de mujeres y niñas son sometidas a la ablación genital
femenina, procedimiento por el cual se produce una agresión o se extirpan, de forma total o parcial, los
órganos genitales externos femeninos, por razones tradicionales, culturales o religiosas.
UNICEF revela que más de tres millones de niñas están en riesgo de padecerla cada año y se estima que más
de 200 millones de niñas y mujeres que viven actualmente han sido objeto de ablación genital femenina.
Se estima que el número de niñas en riesgo de sufrirla en España en 2018 era de 3.652 niñas menores de 0 a
14 años (Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, 2020).
3 / ADOLESCENCIA ________
Desde que se iniciaron los registros de violencia de género en 2004, según la Delegación del
Gobierno contra la Violencia de Género, ha habido 12 víctimas mortales adolescentes en
España, y el INE recoge que en 2021, 661 chicas menores de 18 años contaban con medidas
de protección.
Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2019, el 6,2% de las adolescentes de
16 y 17 años ya han sufrido violencia física por parte de parejas o exparejas, el 6,5% violencia
sexual, el 16,7% violencia emocional y el 24,9% violencia psicológica o de control.
Según datos del Barómetro Juventud y Género de 2023 (Rodríguez et al., 2023), el 87% de chicos y chicas
jóvenes dicen reconocer alguna situación de violencia de hombres contra mujeres en su entorno cercano,
siendo la violencia de control de chicos sobre chicas la más extendida: el 45% de los jóvenes identifica el
“revisar el móvil” de la chica como el acto más evidenciado.
Aun así, es alarmante comprobar cómo el negacionismo en este tema se ha extendido entre los y las
adolescentes. Un 20% no creen que exista la violencia de género entre sus iguales, mientras que un 23,1%
de chicos entre 15 y 29 años están de acuerdo con que “la violencia de género no existe, es un invento
ideológico”, cuando en 2019 esta afirmación era secundada por un 12% de los chicos. En el caso de las
chicas, lo afirma en la actualidad un 13,2% de ellas, mientras que en el 2019 eran el 5,7%.
4 / EDAD REPRODUCTIVA ________
En el informe de julio del 2019 de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer de la
ONU se detallan las principales formas de violencia contra la mujer en los servicios de salud
reproductiva con especial hincapié en la atención al parto y la violencia obstétrica. Esta
última se trata de una violación de los derechos humanos y reproductivos de las mujeres,
fundamentalmente en el período del embarazo, parto y postparto. Puede ser tanto física
(uso de procedimientos innecesarios en el embarazo y el parto, falta de respeto en los ritmos
naturales del parto, …), como psicológica (infantilización de las mujeres, trato despectivo y
humillante, insultos y vejaciones).
Respecto al fenómeno tipificado como “violencia de género”, en España se ha producido un fenómeno de
reconocimiento y visualización, por lo que se aprueba en 2004 la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de
medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, en la que se considera la Violencia de Género
un problema de ámbito público por primera vez, sacándolo del ámbito familiar (donde estaba catalogada
como “crimen pasional”).
El número de mujeres víctimas mortales a mano de sus parejas o exparejas durante el año 2022 ha sido de 49,
dejando 36 menores huérfanos y 1 menor asesinado por violencia vicaria. En total ha habido 1.182 mujeres
víctimas mortales desde 2003 hasta 2021 (Delegación del Gobierno contra la violencia de género, 2023).
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GUÍA PREVENCIÓN VIOLENCIA DE GÉNERO / INTRODUCCIÓN
En las relaciones de pareja en las que existe violencia de género, el embarazo y el puerperio aumentan la
vulnerabilidad de las víctimas y de sus bebés, momentos vitales de riesgo en los que el maltrato machista
puede intensificarse y agravarse. En un estudio del 2019 en Andalucía se observó que el 22,7% de las mujeres
encuestadas habían sufrido violencia por parte de sus parejas durante el embarazo (Casilda Velasco et al.,
2019).
La maternidad es un factor de riesgo en la violencia de género: la mitad de las víctimas de casos activos del
sistema policial VioGen tienen menores de edad a su cargo y el Consejo General del Poder Judicial encontró,
al analizar los primeros mil asesinatos contabilizados de mujeres a manos de sus parejas o exparejas en
España, que el 75 % de las víctimas tenía al menos un hijo o una hija (Dirección General de Coordinación y
Estudios, 2023).
En 2021, el 86,2% de las victimizaciones por delitos contra la libertad e indemnidad sexual se cometieron
contra mujeres. El delito más frecuente (48,0%) fue el abuso sexual (Dirección General de Coordinación y
Estudios, 2021).
La interseccionalidad, entendida como la coexistencia de diversos factores o ejes de subordinación
(vulnerabilidades, violencias, discriminaciones) que se superponen en la vida de una persona, es un concepto
que permite una mejor comprensión del fenómeno de la violencia contra las mujeres.
Hay colectivos o perfiles socio-demográficos que pueden ser especialmente vulnerables a sufrirla. Se
consideran situaciones de especial vulnerabilidad las mujeres que habitan en medio rural, las migrantes,
aquellas que presentan alguna diversidad funcional o las que están en situación de pobreza. Mención especial
sería para las mujeres y niñas en situación de trata, ya que la esclavitud moderna tiene rostro femenino:
se estima que a 2021 habían 49,6 millones de personas víctimas y más del 71% son mujeres. Cuando nos
referimos a la trata de personas con fines de explotación sexual el número de mujeres y niñas supera el 94%
(Organización Internacional del Trabajo, 2022).
Cabe destacar que en España no existen informes oficiales sobre el número de personas en situación de
prostitución, pero se estima que puede haber entre 300 mil y 400 mil personas, de las cuales más del 90%
son mujeres (Médicos del Mundo, 2023).
5 / ANCIANIDAD ________
Los cambios en el estilo de vida de la víctima y del maltratador pueden ser factores que
influyan para escalar la violencia de género en etapas posteriores. Estos cambios pueden
incluir la jubilación, el envejecimiento, la movilidad limitada, la enfermedad física y mental,
el alcoholismo, la depresión y la pobreza económica.
Según el Ministerio de Igualdad (2019), el 42,1% de las mujeres de 65 o más años han sufrido
violencia física, sexual o emocional a lo largo de sus vidas, muchas de ellas de larga trayectoria
y, en muchos casos, acentuada por la propia dependencia física o económica de las mujeres, así como la
soledad percibida consecuencia del aislamiento al que han sido sometidas durante años.
Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer (2019), las mujeres de 65 o más años han denunciado
la violencia de la pareja en menor medida (17,6%) que las mujeres de 16 a 64 años (22,5%). Este estudio
presenta unos resultados con los que puede concluirse que las mujeres mayores han solicitado menos ayuda
de manera formal e informal que las mujeres de menor edad (62,5% vs. 85,6%).
Como se puede observar, cualquier mujer puede ser víctima de violencia por el hecho de serlo, existiendo
dicha vulnerabilidad a lo largo de todas sus etapas vitales.
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RECOMENDACIONES
RECOMENDACIONES PARA LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO
La violencia de género es un problema social y de salud pública de extrema gravedad, por tanto, es necesario
que la sociedad en su conjunto, tanto los poderes públicos e instituciones, como cada persona en su entorno
y en su día a día, se impliquen y sigan luchando para lograr su erradicación. Debemos tomar conciencia de que
una sociedad igualitaria entre mujeres y hombres es posible, para lo cual una de las claves es la prevención.
Esto requiere de un esfuerzo conjunto y de la participación de toda la sociedad, incluyendo a profesionales
de diferentes ámbitos que lleven a cabo intervenciones desde una perspectiva de género a la hora de evaluar,
intervenir y tratar las relaciones que se establecen con las personas en los distintos ámbitos de su vida y
socialización: educativo, familiar, sanitario, laboral, cultural y social.
Desde esta guía aportamos una serie de recomendaciones en dichos ámbitos, enfocadas a la prevención de la
violencia de género y al fomento de relaciones basadas en la igualdad y buen trato, para lograr una sociedad
libre de violencias machistas, más justa e igualitaria con las mujeres.
1 / ÁMBITO SANITARIO ____________________
La violencia contra las mujeres fue reconocida como problema de Salud Pública por la Organización Mundial
de la Salud (OMS) en 1996 durante la 49ª Asamblea Mundial de la Salud, declarándola como un problema
prioritario de salud pública en todo el mundo e instó a los Estados miembros a evaluar la dimensión del
problema en su territorio.
Diversos estudios ponen de manifiesto el impacto que la violencia de género tiene sobre la vida de las
mujeres y las graves consecuencias para su salud física y psicológica. Tras sufrir años de violencia, las mujeres
presentan una serie de signos y síntomas inespecíficos de carácter físico y/o psicológico, que las hace solicitar
una demanda repetida de asistencia médica, aumentando con ello las consultas y derivaciones a diferentes
especialistas sin que en muchos casos se encuentre la verdadera causa que origina toda esa problemática de
salud, al no ser identificada la violencia de género, ni por la propia mujer ni por el personal sanitario.
Las mujeres que han sufrido cualquier tipo de violencia tienen mayor probabilidad de experimentar una
serie de problemas de salud graves. Entre las consecuencias para su salud física más comunes se encuentran
cuadros de dolor crónico (cefaleas, dolor pélvico, dorso lumbalgias), problemas menstruales, enfermedades
de transmisión sexual o infección de vías urinarias, erosiones, contusiones o heridas en diversas localizaciones,
fracturas, traumatismos craneales, hasta lesiones que generan discapacidad crónica o la muerte. Entre
las consecuencias para su salud psicológica más habituales las mujeres presentan trastornos de ansiedad
y/o trastornos del estado de ánimo, como la depresión, lo que ocasiona mayor probabilidad de necesitar
tratamiento psiquiátrico, pérdida de autoestima, dependencia emocional, aislamiento social, culpabilidad,
estrés postraumático, patología dual, etc. Como se puede observar se ve gravemente afectada la esfera de su
salud mental, lo que provoca un aumento de los intentos autolíticos, así como de los suicidios.
Las graves consecuencias que la violencia de género tiene sobre la salud de las mujeres, pone de manifiesto
la necesidad de que desde el sistema sanitario se realicen las intervenciones adecuadas para la prevención,
detección y atención a las mujeres que sufren esta violencia en sus diversas manifestaciones, pues identificar
cuanto antes el problema, reduce las consecuencias negativas en la salud de la mujer y previene la aparición
de más episodios de maltrato y la continuidad del mismo. Dado que la mayoría de las mujeres acuden al
sistema sanitario en algún momento de su vida (embarazo, revisiones ginecológicas rutinarias, para el cuidado
médico de hijos o hijas, el cuidado de personas mayores, etc.), es prioritario que el personal sanitario tenga
la formación y las herramientas necesarias para la detección precoz e identificación de las violencias sobre
las mujeres.
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___ Recomendaciones para el personal sanitario
● Mostrar una actitud de escucha activa del relato de las mujeres, generando un clima de confianza donde
se sientan comprendidas y seguras.
● Cuidar el lenguaje, tanto verbal, empleando un lenguaje sencillo que facilite la comunicación, como no
verbal, evitando manifestaciones corporales de asombro o desinterés.
● Validar cualquier manifestación emocional que las mujeres verbalizan, evitando realizar comentarios que
cuestionen sus emociones.
● Evitar emitir juicios de valor ante decisiones, actitudes o comportamientos de las mujeres, mostrando
respeto ante ello.
● Mantener una actitud alerta ante signos, actitudes y comportamientos de las mujeres que unidos a la
sintomatología ya descrita, pueden hacer sospechar la existencia de la violencia.
● Prestar atención al lenguaje que las mujeres emplean para referirse a sí mismas, estando presente un
lenguaje muy despectivo y descalificativo sobre sí mismas.
● Mostrar interés por las relaciones de pareja y las relaciones familiares de las mujeres, generando así un
espacio donde puedan manifestar sus preocupaciones al respecto.
● Ofrecer información a la mujer que le ayude a entender la violencia que está viviendo así como la relación
que esto tiene con sus problemas de salud.
● Potenciar y fomentar los recursos y las habilidades personales de las mujeres que favorezcan su autonomía
e independencia, así como la búsqueda de soluciones y alternativas.
● Derivar a profesionales e informar sobre recursos de ayuda especializados a las mujeres y a sus hijos e
hijas para salir de la relación de violencia.
¬¬¬ Recursos en Cantabria
● Servicios Sociales de Atención Primaria (SSAP).
● Unidades de salud mental.
● Hospital universitario Marqués de Valdecilla, unidad de Psiquiatría.
● Unidades de atención a la familia y mujer (UFAM).
● Centro de información y atención integral (CIAI).
● Oficina de Atención a Víctimas de Delito (OAV).
● Asociación “Consuelo Berges”.
● Ascasam.
● Cavas.
● Fundación Acorde.
● Observatorio de violencia obstétrica.
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GUÍA PREVENCIÓN VIOLENCIA DE GÉNERO / RECOMENDACIONES
2 / ÁMBITO EDUCATIVO_____________________
La educación es primordial para la prevención de la violencia de género. Educar en la infancia y en la
adolescencia es fundamental para generar una sociedad igualitaria libre de estereotipos y prejuicios de
género, cuya urgencia reside tanto en los hogares como en los centros educativos, donde se pueden reconocer
y combatir el machismo y los comportamientos de violencia hacia las mujeres.
Para prevenir estos tipos de conductas se necesitan modelos alternativos de educación afectivo-sexual,
estereotipos de género, relaciones amorosas, uso seguro y responsable de las tecnologías, etc. Es decir, la
prevención de la violencia de género requiere de una resocialización de los prototipos de masculinidad y
feminidad, y del amor romántico. Una reeducación debido a la falta de experiencia e información de estos
iguales a la hora de mantener relaciones que pueden desembocar en situaciones de riesgo provocando
violencia en la pareja.
Es por ello que se debe ver la coeducación como una herramienta facilitadora para promover la igualdad de
género en la educación, fomentando así el respeto a la igualdad de oportunidades independientemente de
su género.
El proyecto de incluir en el ámbito escolar elementos que promuevan el desarrollo de la igualdad de género
es primordial, implicando por tanto la integración de un enfoque de género en los objetivos, contenidos y
metodologías de enseñanza de todas las áreas educativas, que corresponde con un plan de estudios que
fomente que el alumnado deba aprender a formar parte de una sociedad justa y democrática (Moya y De-
Juanas, 2022).
___ Recomendaciones para el personal educativo
● Eliminar los estereotipos transmitidos por la cultura patriarcal, inculcando desde la infancia valores que
acaben con los roles de género que marcan lo que “debe ser masculino y femenino”.
● Integrar al alumnado en todo tipo de tareas sin diferenciar, fomentando el diálogo y debate de si se
encuentran ante situaciones de desigualdad por razón de género.
● Promover un pensamiento crítico y un manejo adecuado de redes sociales.
● Mostrar referentes femeninos, reconociendo el papel de las mujeres que hasta ahora han sido
invisibilizadas históricamente.
● Evitar conductas machistas, tratando de eliminar todo tipo de comentario o comportamiento que hacen
daño y las perpetúan.
● Protocolizar planes de acción en caso de abuso o agresión a una mujer.
● Promover una educación afectivo-sexual sana en las escuelas.
● Emplear un lenguaje inclusivo no sexista, reeducando en el uso del lenguaje para transitar a una cultura
en favor de la igualdad.
¬¬¬ Recursos en Cantabria
● Coordinador/a de Igualdad de los centros educativos.
● Unidad técnica de Igualdad y Coeducación. Dirección
General de Calidad y Equidad Educativa y Ordenación
Académica. Consejería de Educación, Formación
Profesional y Universidades del Gobierno de Cantabria.
● Igualdad y Coeducación - Educantabria.
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GUÍA PREVENCIÓN VIOLENCIA DE GÉNERO / RECOMENDCIONES
3 / ÁMBITO DE INTERVENCIÓN SOCIAL _____________________
Desde el área de trabajo de intervención social se trabaja con diferentes colectivos en los que resulta
primordial implantar una perspectiva de género.
3.1 Discapacidad
Cuando género y discapacidad convergen podemos observar cómo aumenta la violencia sufrida por
las mujeres. Según la Macroencuesta de Violencia contra la mujer de 2019, el 14,8% de las mujeres con
discapacidad ha sufrido violencia sexual de alguna pareja (actual o pasada) a lo largo de la vida, frente al 8,9%
de las mujeres sin discapacidad.
Además, las mujeres con discapacidad acreditada han sufrido violencia sexual fuera de la pareja a lo largo de
sus vidas en mayor proporción (10,3%) que las mujeres sin discapacidad acreditada (6,2%). También es mayor
el porcentaje de las que la han sufrido en la infancia (6,3% de las mujeres con discapacidad frente a 3,3% de
las mujeres sin discapacidad).
Por otro lado, entre las manifestaciones del maltrato y abuso sufrido por las mujeres con discapacidad se
encuentran la vulneración de sus derechos sexuales y reproductivos.
A las mujeres jóvenes y las niñas con discapacidad “casi sin excepción, se les niega el derecho a tomar
decisiones por sí mismas sobre su salud reproductiva y sexual, incrementando así el riesgo de violencia sexual,
embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual” (UNFPA, 2018).
En España, la esterilización sin el consentimiento libre e informado de mujeres y niñas con discapacidad es
jurídicamente legal. La esterilización forzada a menudo es realizada por miembros de la familia, miembros de la
comunidad o personas con responsabilidades específicas sobre las mujeres con discapacidad, “en particular a las
mujeres y niñas con discapacidad psicosocial, intelectual y sordo-ceguera” (CERMI, 2017).
3.2 Dependencia
El progresivo envejecimiento de la población va ligado a una mayor porcentaje de personas en situación de
dependencia, lo que favorece que las personas mayores sean más susceptibles de sufrir malos tratos.
La confluencia de factores como el género y la edad provoca que las mujeres mayores presenten un mayor
riesgo. Por un lado, encontramos una mayor longevidad de la mujer, lo que determina una feminización
del envejecimiento. Por otro lado, el envejecimiento afecta de forma diferente a hombres y mujeres, ya
que a lo largo de su ciclo vital han adoptado diferentes roles. Las mujeres tienen más posibilidades de
quedarse solas y presentan una peor situación cultural y económica, encontrándose en algunos casos en
situación de pobreza.
En el análisis de la violencia ejercida contra las personas mayores encontramos como factores de riesgo el ser
mujer, de mayor edad, un mayor grado de dependencia y deterioro, el aislamiento social y la falta de apoyo.
La reacción de las mujeres al maltrato en la vejez suele estar influenciada por sentimientos de vergüenza,
tristeza e impotencia, que les llevan a ocultar la realidad de su maltrato. Además, otra variable mediadora
en este silencio es la culpa y asumir la responsabilidad de no dañar la convivencia familiar. También se debe
prestar especial atención al rol de cuidadora que ejerce la mujer dentro de la familia, tanto de personas
menores, como de los familiares dependientes.
Otro tipo de violencia a la que pueden estar expuestas es la violencia de género, en la que se debe tener en
cuenta que las mujeres mayores poseen creencias y conocimientos propios de una cultura y generación con
roles y estereotipos de género predominantemente tradicionales, y, además, presentan un mayor riesgo de
aislamiento y tienen un apoyo limitado.
3.3 Migración
Desde hace años asistimos a un proceso de “feminización” de los flujos migratorios (Ribas, 2004; Bastia,
2008; García, 2010) que hace que las mujeres desempeñen un papel cada vez mayor en todas las regiones
y en todos los tipos de migración. Actualmente, la migración femenina no puede ser concebida únicamente
como parte de procesos de reunificación familiar, sino también como proyectos independientes en los que
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GUÍA PREVENCIÓN VIOLENCIA DE GÉNERO / RECOMENDACIONES
ellas ejercen como proveedoras de sus hogares, impulsoras de cadenas migratorias y creadoras de lazos
transnacionales con sus familias y comunidades de origen (Pedone, 2003; Echeverri, 2010).
De hecho, el Convenio del Consejo de Europa sobre la prevención y la lucha contra la violencia contra
las mujeres define la violencia de género como “toda violencia contra una mujer porque es una mujer o
que afecte a las mujeres de manera desproporcionada”. Así mismo, uno de los factores que obliga a las
personas a salir de sus lugares de origen es precisamente el hecho mismo de ser mujer. Existe un porcentaje
importante de mujeres que migran huyendo de diferentes formas de violencia de género particulares (o
no) de sus países, los cuales en muchas ocasiones no cuentan con legislación efectiva que las proteja, por
ser dicha violencia de género estructural y/o cultural en esos contextos. Al mismo tiempo, las políticas de
control y gestión migratoria exigen vías clandestinas para la movilidad, que exponen a la población migrante
a situaciones de riesgo, vulneraciones de derechos y violencias en el tránsito, frente a las cuales las mujeres
están particularmente vulnerabilizadas. Además, la percepción de las mujeres migrantes en Europa suele
basarse en estereotipos, lo que las hace invisibles y les sitúa en una posición de desprotección, enfrentándose
a riesgos para su seguridad física y psicológica.
La migración está relacionada íntimamente con la prostitución. Alrededor del 80% de las mujeres en situación
de prostitución son mujeres extranjeras (en muchos casos en situación irregular), en su mayoría de América
del Sur (Brasil y Paraguay), China, Europa del Este (Rumania) y África (Nigeria), y se estima que más del 90%
de estas personas migrantes pueden ser víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual.
Según el estudio realizado por el Gobierno de España junto a la Unión Europea, prostitución en contextos
digitales, la razón principal de inicio en la prostitución es la situación socioeconómica de las mujeres (72%).
La mayoría de las mujeres indican que la necesidad de ingresos es la principal razón por la que se iniciaron en
la prostitución, destacando “las cargas familiares o la necesidad de cubrir una emergencia familiar”.
Respecto a la permanencia en situación de prostitución, está vinculada con la necesidad de ingresos
económicos, no solo para ellas mismas, sino también para su familia. La mayoría de ellas (un 66%) tiene hijos/
as, bien en España (34%), en su país de origen (20%) o en ambos lugares (12%).
___ Recomendaciones para profesionales de la intervención social
● Promover una relación profesional de apoyo a la mujer.
● Evitar en todo momento establecer una relación de dependencia entre la usuaria y los/las profesionales,
fomentando su autonomía, independencia y responsabilidad.
● Presentar una actitud empática y de aceptación libre de juicios, con lenguaje claro y sencillo.
● Generar procesos adecuados para que la mujer pueda verbalizar o relatar su historia de maltrato, sus
experiencias y sentimientos, sus necesidades y demandas, respetando el ritmo y las decisiones de la
mujer.
● Promover la integración de las mujeres mayores en asociaciones, centros de día y actividades de ocio
para crear redes, relacionarse con iguales y participar en actividades gratificantes.
● Incluir pautas de educación afectiva- sexual en el ámbito de explotación sexual, discapacidad y en el
trabajo con personas mayores.
● Contextualizar la violencia, encontrar significados reparadores para lo sucedido y legitimar el relato.
● Integrar la vivencia traumática en su historia de vida (quiénes son, las cosas con las que han lidiado
previamente, su familia, sus valores...).
● Desprivatizar el dolor abriendo espacios de escucha y diálogos colectivos, para permitirles hacer públicas
cosas que a menudo permanecen privadas.
● Trabajar el duelo migratorio desde la perspectiva de género, junto con las recomendaciones citadas en
los puntos anteriores.
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GUÍA PREVENCIÓN VIOLENCIA DE GÉNERO / RECOMENDCIONES
¬¬¬ Recursos de Dependencia en Cantabria
● Médico de familia del Servicio Cántabro de Salud.
● Servicio de reconocimiento de la situación de dependencia y de la asignación de las
prestaciones SAAD del ICASS.
● Servicios Sociales de Atención Primaria.
● Servicio de accesibilidad, atención y cuidados en el domicilio (CADOS).
● Programa de Personas Mayores de la Fundación “Caixa” en colaboración con el ICASS.
● Centros Sociales de Mayores municipales.
¬¬¬ Recursos de Discapacidad en Cantabria
● Centro de Evaluación, Valoración y Orientación (EVO).
● Asociaciones de discapacidad: CERMI, ASPACE, AMICA, Inserta, COCEMFE, FESCAN, APTACAN,
ASCASAM, Plena Inclusión, Ampros, etc.
● Centro Hospitalario Padre Menni.
¬¬¬ Recursos de Protección en Migración
● Oficina de Extranjería de Santander- Ministerio del Interior.
● Asociación Nueva Vida.
● Cantabria Acoge.
● Médicos del Mundo.
● Cocina Económica.
● Cruz Roja.
● CEMICAD.
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GUÍA PREVENCIÓN VIOLENCIA DE GÉNERO / RECOMENDACIONES
4 / ÁMBITO DE EMPLEO _____________________
Gracias a los últimos estudios de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID),
sabemos que las mujeres siguen accediendo a puestos de trabajo de baja cualificación y peor salario que los
hombres. En el 2022, se observó que las mujeres duplican a los hombres en contratos temporales y triplican
los contratos a tiempo parcial (Peñalosa y Vázquez, 2023). Además, la pandemia ha ampliado la desigualdad
existente y España esperaría casi 50 años en eliminar esta brecha salarial (CSIF, 2021).
Es cierto que tener un empleo no exime de sufrir violencia machista, pero sí puede proveer de protección a
miles de mujeres que se ven con independencia económica, con una mayor autoestima y autonomía (Pérez
e Iniesta, 2017).
Según el reciente Informe “Violencia de género y empleo 2023” de la Fundación Adecco, el 70% de las mujeres
que sufren violencia de género tienen dificultades a la hora de incorporarse en el mundo laboral. Esto se debe
principalmente a la erosión de la autoestima y seguridad en esta población y al aislamiento y control que
ejercen los agresores contra ellas.
Apoyar la inserción laboral de estas mujeres debería ser una estrategia en la eliminación de la violencia de
género, ya que la falta de empleo también dificulta que denuncien su situación. Por lo tanto, la inclusión en el
mundo laboral de estas personas no solo implica su reinserción, sino que también puede ser el empujón que
necesitan para salir de la violencia (Moreiro, 2021).
___ Recomendaciones para profesionales del ámbito de empleo
● Promover la sensibilización en la flexibilidad laboral para que las mujeres puedan desarrollar una carrera
profesional con garantías.
● Elaborar itinerarios individualizados específicos para las mujeres que han sufrido violencia de género.
● Ofrecer el acompañamiento necesario para regenerar la confianza, la autoestima y la seguridad para
entrar en el mundo laboral.
● Informar a las beneficiarias los derechos que tienen en materia de la Seguridad Social.
● Impulsar la formación y especialización de las mujeres en sectores emergentes del mercado laboral.
● Promover el conocimiento de la normativa legal y la sensibilización entre las empresas para disminuir los
estereotipos de las víctimas de violencia de género.
● Intensificar las políticas activas de empleo en la Administración Pública.
¬¬¬ Recursos en Cantabria
● Agencias de Desarrollo Local
● Servicio Cántabro de Empleo
● Orientación sociolaboral en el CIAI
● Programa INCORPORA
● Asociación Nueva Vida Programa REINCORPORA.
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GUÍA PREVENCIÓN VIOLENCIA DE GÉNERO / RECOMENDCIONES
5 / ÁMBITO FAMILIAR _____________________
La familia es el ámbito en donde se desarrollan las relaciones y la interacción de personas que conviven en un
mismo espacio, lugar donde se adquieren hábitos, pautas de conducta, se gestionan sentimientos, problemas
y conflictos. A través del ámbito familiar se transmiten elementos culturales, se forman las identidades y
papeles asignados socialmente a hombres y mujeres.
Las familias tradicionales experimentan en los últimos 50 años, unos cambios importantes a consecuencia del
aumento en la esperanza de vida, nuevos modelos de convivencia generados por el retraso en formar las familias,
aumento de los divorcios, surgiendo nuevas tipologías de hogares (monomarentales, monoparentales, hogares
unipersonales, parejas del mismo sexo). Estos cambios generan una gran diversidad de modelos familiares
existentes en la sociedad actual, sin embargo, a pesar de su diversidad, las familias siguen siendo el lugar donde
se lleva a cabo la socialización primaria de sus miembros con la finalidad de educar a personas equitativas,
respetuosas e igualitarias, comprometidas con una sociedad libre de todas las violencias.
La familia es por tanto, una poderosa herramienta para educar en igualdad y prevenir la violencia de género.
La prevención debe comenzar en las primeras etapas de la vida, mediante la educación en la igualdad de los
niños y las niñas. Para ello, es vital que desde las familias se contribuya a desmontar los roles y estereotipos
de género, que generan desigualdades entre mujeres y hombres. La clave para lograrlo está en la educación
en igualdad, tratando de que desde la familia se fomente la corresponsabilidad de ambos progenitores,
se implique a todos los miembros de la familia en las tareas del hogar y se promueva los nuevos modelos
de masculinidad. De esta manera, desde las familias se contribuye a crear una sociedad con igualdad de
oportunidades, que favorece relaciones equitativas y respetuosas y brinda una crianza positiva, constituyendo
así un modelo de referencia que rechaza toda forma de violencia y se basa en la igualdad entre mujeres y
hombres para generar un impacto positivo en la sociedad.
___ Recomendaciones a las familias
• Predicar con el ejemplo en el buen trato dentro de la pareja, hacia las hijas e hijos y hacia los demás.
• Educar en igualdad, reconociendo las diferencias individuales, pero no perpetuando los estereotipos de
género.
• Gestionar los conflictos del día a día a través del respeto, el diálogo y una buena comunicación sin gritos,
ni insultos ni desprecios.
• Regular las propias emociones y facilitar la expresión emocional de los demás.
• Rechazar cualquier tipo de manifestación de violencia.
• Fomentar la autoestima y autonomía de las hijas e hijos, mostrando afecto, pero permitiendo que tomen
sus propias decisiones aportando seguridad ante sus equivocaciones o fracasos.
• Pasar tiempo juntos, de calidad y en cantidad, para conocerlos, permitiendo que los conozcan,
estableciendo así vínculos afectivos seguros, que generan relaciones de confianza y complicidad.
• Ampliar las fuentes de ocio, hobbies y actividades placenteras propias de un estilo de vida positivo,
alejados de ambientes de violencia o toxicidad.
• Involucrarse en el día a día de la vida de las hijas e hijos: conocer al grupo de amistades, compañeros/as,
profesorado…
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GUÍA PREVENCIÓN VIOLENCIA DE GÉNERO / RECOMENDACIONES
¬¬¬ Recursos de Protección a la Infancia en Cantabria
● Servicio de Atención a la Infancia, Adolescencia y Familia (SAIAF), perteneciente al ICASS.
● Servicios Sociales de Atención Primaria (SSAP), dependientes de las Entidades locales.
● Programa de Apoyo Integral a las Familias (PAIF).
● Punto de Encuentro Familiar (PEF).
● Caixa ProInfancia.
● SOAM Torrelavega.
● Red de Centros de día de Infancia y Adolescencia de Cantabria.
● CAIA de Laredo.
● JovenMania.
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BIBLIOGRAFÍA
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
● Aguilar, L. E., Granat, M. E., y Owren, C. E. (2017). Las raíces del futuro: situación actual y progreso en
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● Alfonso, E. (2021). La inserción laboral de las mujeres víctimas de violencia de género. Universidad
Pontificia de Comillas.
● Caimbezi, I., Fioravanti, G., Márquez, A., Pereira, S. y Suárez J.M., (2020). Guía para la promoción del
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herramienta para los profesionales de las ONG que trabajan con mujeres migrantes.
● Camacho, M., y Vázquez, M. (2023). Diferencias en la discriminación salarial por género entre contratos
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● Casilda, M., Caño, A. y Martín de las Heras., S. (2019) Guía de actuación ante la violencia de género
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● CERMI (2017). Derechos humanos de las mujeres y niñas con discapacidad.
● Consejo de Europa (2011). Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia
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● Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género (2020). Macroencuesta de Violencia contra la
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● Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género (2023). Ficha estadística de víctimas mortales por
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● Dirección General de Coordinación y Estudios. Secretaría de Estado de Seguridad (2021). Informe sobre
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Gobierno de España.
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● Fundación CERMI-Mujeres (2020), La violencia sexual en las mujeres con discapacidad intelectual.
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● Fundación Wassu-UAB (2020), Estudio sobre Mutilación genital femenina en España. Ministerio de
Igualdad.
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GUÍA PREVENCIÓN VIOLENCIA DE GÉNERO / REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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● Manual de recomendaciones de buenas prácticas Psicología e Igualdad de Género Consejo General de
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lograr la salud y derechos sexuales y reproductivos.
● Vicencio, P. y Sebastián, J. (2001). Violencia doméstica: su impacto en la salud física y mental de las
mujeres. Instituto de la Mujer.
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ÍNDICE
2 ¬ INTRODUCCIÓN
5 ¬ RECOMENDACIONES
5 1 / ÁMBITO SANITARIO
7 2 / ÁMBITO EDUCATIVO
8 3 / ÁMBITO DE INTERVENCIÓN SOCIAL
11 4 / ÁMBITO DE EMPLEO
12 5 / ÁMBITO FAMILIAR
14 ¬ BIBLIOGRAFÍA
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GUÍA
PREVENCIÓN
VIOLENCIA
DE GÉNERO
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