PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA MADRE Y MAESTRA
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
DEPARTAMENTO DE ESTOMATOLOGÍA
Materia:
Odontopediatría II
Integrantes:
Kariemyl Núñez
Mhia Rodríguez
Iolanda Marchionni Upia
María Cámpiz
Docente:
Dra. Yomali Ramírez
Santo Domingo, República Dominicana
22 de julio, 2025
Introducción
La atención odontológica de pacientes pediátricos implica un reto clínico y humano que se
vuelve aún más complejo cuando se trata de niños que presentan condiciones especiales.
Estos pacientes representan un grupo heterogéneo que comparte la característica de requerir
adaptaciones en la prestación de los servicios dentales, ya sea por limitaciones físicas,
sensoriales, intelectuales o por enfermedades sistémicas que alteran su respuesta ante los
tratamientos convencionales. La odontopediatría, como rama de la odontología enfocada en
la salud bucal infantil, ha tenido que evolucionar para integrar un abordaje inclusivo y
sensible, capaz de garantizar la atención de calidad a todos los niños, sin excepción.
El concepto de paciente especial en odontopediatría se extiende más allá de una simple
clasificación diagnóstica. Implica reconocer que cada niño posee una historia médica única,
un entorno familiar con necesidades específicas y, en muchos casos, limitaciones
comunicativas que exigen habilidades clínicas y emocionales por parte del profesional. A
través de la historia, la sociedad ha transitado desde una mirada asistencialista hacia una
perspectiva de derechos, promoviendo la equidad en la atención sanitaria. En este sentido,
resulta indispensable que los odontopediatras estén capacitados no solo en técnicas dentales,
sino también en estrategias de comunicación, manejo conductual y conocimiento profundo de
las patologías que pueden afectar a estos pacientes.
Comprender quiénes son considerados pacientes especiales, cuáles son sus principales
condiciones y cómo deben ser atendidos en el consultorio, constituye un paso fundamental
para garantizar una práctica profesional ética, efectiva y respetuosa de la dignidad humana.
Pacientes especiales en odontopediatría
Los pacientes especiales en odontopediatría comprenden un abanico de condiciones que,
aunque variadas entre sí, coinciden en generar necesidades particulares de atención. Dentro
de este grupo se incluyen niños con discapacidades intelectuales, como el síndrome de Down,
retraso global del desarrollo o trastornos del espectro autista, así como aquellos con
limitaciones físicas como parálisis cerebral infantil, espina bífida o enfermedades
neuromusculares. También se consideran pacientes especiales los niños con enfermedades
sistémicas que comprometen su estado general, por ejemplo, cardiopatías congénitas,
trastornos hematológicos como la hemofilia o la leucemia, y patologías crónicas que
requieren hospitalizaciones frecuentes o tratamientos prolongados con medicamentos que
impactan la cavidad oral.
Descripción de las principales condiciones
Cada una de estas condiciones conlleva alteraciones específicas que repercuten directamente
en la salud bucodental. Por ejemplo, los pacientes con parálisis cerebral suelen presentar
movimientos involuntarios que dificultan la higiene oral y favorecen la acumulación de placa
bacteriana, lo que incrementa el riesgo de
caries y enfermedad periodontal. Los niños con
síndrome de Down, por su parte, pueden
presentar rasgos anatómicos como
macroglosia, hipotonía muscular y
maloclusiones, junto con una predisposición a
la enfermedad periodontal desde edades
tempranas.
En los casos de trastornos del espectro autista, surgen desafíos añadidos relacionados con
la comunicación y la tolerancia a estímulos, ya que algunos niños pueden mostrarse
hipersensibles a luces, sonidos o texturas propias de un consultorio dental. Esto puede
dificultar la realización de procedimientos básicos y demandar una preparación especial.
Los pacientes pediátricos con enfermedades sistémicas, como cardiopatías o trastornos
hematológicos, enfrentan riesgos adicionales durante los procedimientos odontológicos,
debido a su condición de base y a los tratamientos médicos que pueden afectar la
coagulación, la respuesta inmunitaria o la cicatrización de los tejidos. Por ello, requieren un
enfoque multidisciplinario para prevenir complicaciones y asegurar su estabilidad general.
Manejo en el consultorio odontológico
El manejo de los pacientes especiales en odontopediatría exige, ante todo, un conocimiento
detallado de la condición médica específica y de sus implicaciones bucodentales. La primera
etapa siempre es una evaluación exhaustiva del historial clínico, complementada con la
información proporcionada por los padres o cuidadores, quienes suelen ser una pieza clave
para comprender la rutina diaria del niño, sus hábitos de higiene oral y su respuesta ante
situaciones nuevas.
En el consultorio, es esencial crear un ambiente seguro y predecible. Estrategias como la
desensibilización gradual, el uso de lenguaje sencillo y visual, el refuerzo positivo mediante
elogios o recompensas simbólicas y la planificación de sesiones más cortas o divididas,
ayudan a reducir la ansiedad y mejorar la cooperación del niño.
Para pacientes con movilidad limitada, se debe garantizar
la accesibilidad física al consultorio y adaptar la posición
del sillón dental para ofrecer mayor comodidad y
seguridad. En situaciones donde la colaboración es
mínima o la condición médica lo exige, pueden indicarse
técnicas de manejo farmacológico como la sedación
consciente o, en casos más complejos, la atención bajo
anestesia general en un entorno hospitalario.
El odontopediatra debe coordinarse estrechamente con otros profesionales de la salud,
especialmente en casos de enfermedades sistémicas que requieran ajustes en la medicación o
precauciones especiales para evitar hemorragias, infecciones o reacciones adversas. Por
ejemplo, en niños con trastornos hemorrágicos, es indispensable planificar procedimientos
invasivos con el apoyo del hematólogo para garantizar la administración previa de factores de
coagulación si fuera necesario.
Conclusión
La atención odontológica de pacientes especiales en odontopediatría se erige como un campo
que demanda no solo pericia técnica, sino también sensibilidad, empatía y compromiso
social. Estos niños, con sus múltiples realidades y necesidades, representan una oportunidad
para que la odontología reafirme su carácter humano y su vocación de servicio. Identificar
adecuadamente las condiciones que los convierten en pacientes especiales, conocer a fondo
sus implicaciones clínicas y aplicar estrategias de manejo adaptadas a cada caso, constituye
un paso esencial para garantizar su derecho a una salud bucal integral y de calidad.
Más allá de la práctica clínica, este enfoque demanda un cambio cultural y estructural dentro
de los sistemas de salud, promoviendo la formación continua de los profesionales y la
adecuación de los espacios físicos y protocolos de atención. Solo así es posible derribar
barreras y construir entornos odontológicos verdaderamente inclusivos. Atender a un paciente
especial no debería considerarse una excepción, sino una extensión natural del compromiso
ético que define la práctica odontológica. En la medida en que se avance hacia esta meta, se
contribuirá de forma significativa a mejorar la calidad de vida de estos niños y a dignificar su
derecho a sonreír sin limitaciones.
Bibliografía
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