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¿Cómo afecta a la vida de cada
día creer en Dios? Porque hay
personas que creen en Dios y no se
comportan bien; otras, en cambio,
hacen el bien y no creen en Dios…
E
n la pregunta va implícita sobre todas las cosas. La concepción
la respuesta. Efectivamente de la vida o del mundo que cada per-
creer en Dios compromete la sona tiene, depende de la pregunta
vida de cada día. Por eso se sobre Dios, el alma (es decir, la pro-
critica a la Iglesia por la vida pia identidad) y el mundo. Pues bien,
–a veces escandalosa– de algunos cristia- la fe me ilumina sobre cada una de
nos: «¡Menos rezar e ir a Misa y más cari- esas realidades y, por tanto, me ayu-
dad, comprensión, hacer bien y no hacer da a configurar mi visión del mundo
mal a los demás, especialmente a los más y de la vida.
inocentes!». Esas expresiones y otras pare-
cidas, aunque no son verdad siempre y en 2. En segundo lugar, la fe cristiana une
todo, en cierto modo parten de la intuición religión y moral. Es decir, un cristia-
verdadera de que creer en Dios afecta de no no puede separar su relación con
manera decisiva a la vida de cada día, de Dios de su relación con los demás y
ahí que el cristiano tenga que convertirse. con el mundo. No son dos cosas que
van por vías distintas y no tienen
Me parece que estas tres ideas pueden nada que ver. El amor de Dios me
ayudar a comprenderlo: 1) La fe ilumina pide que ame al prójimo –cualquier
todo mi conocimiento de la realidad; 2) la fe persona– como a mí mismo, y solo
cristiana une religión y moral, es decir, une amando así al prójimo puedo amar a
inseparablemente la relación con Dios y la Dios.
relación con los demás y con el mundo; 3) 3. En tercer lugar, el cristianismo no es
la fe cristiana se dirige al interior de la per- una religión de hacer cosas, cumplir
sona, a lo más profundo de su ser, y desde una serie de ritos y aparentar exte-
ahí se extiende a todas sus obras. riormente. Se dirige al interior de la
1. En primer lugar, la fe cristiana afecta persona, porque, como enseña Je-
a la vida de cada día en toda su exten- sucristo, de dentro del corazón del
sión porque la fe da una luz especial hombre surge lo malo y lo bueno. Lo
que se manda es el amor que solo
¿Cómo afecta a la vida de cada día creer en Dios? Porque
hay personas que creen en Dios y no se comportan bien; 27
otras, en cambio, hacen el bien y no creen en Dios…
es verdadero si es auténtico, si sur- piando, curando el Cuerpo de Cristo su-
ge de lo más profundo de la persona friente» (El Cuerpo de Cristo, La Razón, J.
y si abarca vida y obras («obras son Mª. Alimbau).
amores, y no buenas razones», dice
el refrán). Es verdad que se trata de un ejemplo
extremo, pero así podemos abarcar toda la
Voy a explicarlo a partir de esta anécdo- realidad. Analicemos el caso.
ta real que me llegó en un boletín de prensa
electrónico: 1. Madre Teresa explica el corazón de la
solución: el amor a Cristo en la eucaris-
«A una joven de familia acomodada, tía nos lleva a este amor al prójimo.
con estudios universitarios, le corres-
pondió ir con otras compañeras a la 2. La fe me permite ver que un moribundo
“Nirmal Hriday”, el Hogar del Moribun- en realidad es Cristo, el Hijo de Dios, la
do abandonado, que las Misioneras de la Persona más importante de la historia.
Caridad tienen en Calcuta para atender y Y tengo que tratarlo en consecuencia.
cuidar a enfermos agonizantes recogidos Pero si un moribundo es Cristo, enton-
en calles y plazas de la ciudad. Antes de ces también lo es mi amig@, mi novi@,
salir, la Madre Teresa de Calcuta les dijo: mi compañer@ de trabajo, mi espos@,
“Habéis observado con cuánto amor y toda persona que me encuentre en mi
delicadeza el sacerdote, durante la misa, día a día, todo prójimo. También a ellos
ha tratado el cuerpo de Cristo. Procurad los debo tratar de la misma manera.
vosotras hacer lo mismo cuando estéis 3. Además, no es Cristo quien me necesita
en el Hogar, puesto que allí se encuentra a mí, sino que en realidad soy yo quien
Cristo, ya no bajo las apariencias de pan necesita a Cristo. Cristo me enseña y me
y vino, sino bajo las apariencias de dolor, hace posible amar de verdad. Solo cuan-
de sufrimiento…”. La Madre Teresa aña- do aprendo a amar así y soy capaz de
día: “Horas más tarde todas se encontra- realizarlo, toda mi vida cobra el sentido
ban de vuelta. Una de ellas, justamente que tiene.
la que había llegado de la universidad,
corrió hacia mi despacho y, con una lim- En definitiva, creer en Dios afecta radi-
pia sonrisa dibujada en su rostro y con calmente a la vida de cada día. El núcleo de
el contento interior que da la generosi- todas estas realidades es el doble precep-
dad cristiana, me dijo: –Madre, durante to del amor a Dios y al prójimo como a uno
tres horas he estado tocando el cuerpo mismo, resumen de toda la ley de Dios, es
de Cristo. Yo le pregunté: –¿Qué es lo que decir, voluntad de Dios para cada persona
ha sucedido? Ella contestó: –Al poco de cada día.
llegar, trajeron a un enfermo moribundo
recogido por la calle. Estaba cubierto de La fe cristiana construye la civilización
gusanos... No me resultó fácil. Pero me di y cada cristiano edifica su vida sobre este
cuenta de que en él estaba tocando, lim- principio. De un lado, solo el amor a Dios
hace posible un amor al prójimo con esas
¿Cómo afecta a la vida de cada día creer en Dios? Porque
27 hay personas que creen en Dios y no se comportan bien;
otras, en cambio, hacen el bien y no creen en Dios…
características. Benedicto XVI en una de sus
encíclicas llamada Deus caritas est, o sea
Dios es amor, explica el motivo de esta in-
separabilidad con una idea que podríamos
sintetizar así: ¿Por qué para amar al próji-
mo –cualquier persona– necesito amar a
Dios? Porque solo si amo a Dios puedo lle-
gar a percibir con toda su hondura quién es
esa persona, el prójimo, cualquier persona;
un hijo de Dios que espera un trato de amor
acorde con su dignidad de hijo de Dios;
una persona que espera porque merece un
amor divino. Y eso solo lo puedo compren-
der y dar si yo tengo ese amor de Dios que
me da Jesucristo.
Y, de otro lado, solo el amor puede llegar
al centro o fondo de la persona, y desde ahí
puede difundirse a través de toda la reali-
dad personal –amigos, trabajo, diversión,
etc.– hacia el mundo que vivimos. Así pues,
la fe que da paso a este amor afecta a la vida
entera de cada día: oración, amistad, traba-
jo, diversión, etc.
Como escribe san Juan de la Cruz, «al atar-
decer de la vida te examinarán de amor». El
amor a Dios que hemos puesto cada día en
las personas que hemos tratado y en las cosas
que hemos hecho. El amor de Dios que san
Pablo nos dice que «ha sido derramado en
nuestros corazones con el Espíritu Santo que
se nos ha dado» (Carta a los Romanos 5, 5).n
Para saber más:
Catecismo de la Iglesia Católica,
1691 ss.
Pablo Marti