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¿Solo se salva el que cree?
Hay personas que dicen:
«la fe me salvará». ¿Es la
salvación cuestión de fe?
n esta pregunta se plantean del hombre es su actitud con respecto a Je-
E dos cuestiones esenciales. En
primer lugar, si la fe es nece-
saria para la salvación y, en se-
gundo lugar, si la fe es suficien-
te para salvarse.
Acerca de la necesidad de la fe para la
sucristo.
Solo Cristo es la «firme esperanza» del
hombre: únicamente de Él podemos es-
perar una salvación definitiva que supere
todos los males que nos aquejan. Con la
muerte y la resurrección de Cristo, Dios ha
salvación, la Sagrada Escritura nos enseña hecho un pacto perenne, irrevocable, con el
que sin la fe es imposible agradar a Dios, hombre; por eso los cristianos tenemos la
porque el que se acerca a Dios debe creer firme esperanza de que, a pesar de nuestras
que existe y que premia a quienes le bus- propias debilidades, si correspondemos a
can (cfr. Carta a los Hebreos 11, 6). Por tan- Dios, seremos salvados por su misericordia.
to, para recibir la salvación es necesario, al Aunque la fe en Jesucristo proporciona
menos, creer que Dios existe y que remune- al hombre los motivos para vivir esperan-
ra a los hombres según la bondad o la mal- zados en la salvación, esta no es únicamente
dad de sus actos. Aquellas personas que no resultado de nuestra fe. La fe sola no salva:
han oído hablar de Jesucristo han de creer quien nos salva es Cristo, en quien hemos
en la existencia de Dios, al que pueden co- puesto nuestra fe y nuestra esperanza. Y
nocer con la luz natural de la razón como Cristo nos exige que nuestra fe esté «viva»,
un Dios creador del hombre y providente. es decir, que se manifieste en obras, espe-
Los cristianos, que –por el don de la fe re- cialmente en las obras de misericordia.
cibido en el bautismo– creen en la Trinidad
y en Jesucristo, el Verbo encarnado, han de La verdadera fe no consiste en una mera
perseverar en la fe para salvarse. aceptación teórica de la existencia de un
Dios que «me salvará», o en una confianza
Por tanto, para salvarse todos los hom- presuntuosa en que, al final, pase lo que
bres necesitan la fe, pero la fe sola no es su- pase y haga yo lo que haga, Dios me salva-
ficiente. Lo que decide la salvación eterna rá. Si la fe consistiera únicamente en esto, la
¿Solo se salva el que cree? Hay personas que dicen: «la fe me salvará». 32
¿Es la salvación cuestión de fe?
salvación aparecería como algo mágico, ar-
bitrario e irracional, en último término, su-
persticioso. Dios se toma en serio la liber-
tad de los hombres y por eso para salvarnos
es necesario comprometer nuestra vida.
La fe auténtica, la que está viva, transfor-
ma esencialmente toda la existencia del ser
humano y se caracteriza por la respuesta
comprometida al amor de Dios que se nos
ha manifestado en la entrega salvadora de
Cristo. Don de Dios y compromiso del hom-
bre son los dos componentes esenciales de
la fe del cristiano. Es el amor, la caridad, la
que convierte nuestra fe en una fe viva y
plena, mientras que una fe sin obras, una fe
que no implique al ser humano en la totali-
dad de su vida, es una fe muerta.
Para salvarse es necesario confiar en
Dios y también aceptar la Verdad que nos
ha revelado en Jesucristo y amarle sincera-
mente. Una muestra de que la fe es autén-
tica es la obediencia a Dios. En palabras de
san Juan:
«Quien guarda su palabra, en ese el
amor de Dios ha alcanzado verdadera-
mente su perfección. En esto sabemos
que estamos en Él» (1ª Carta de san Juan
2,5).n
Para saber más:
Catecismo de la Iglesia Católica,
161; 183; 846; 1814-1816.
Miguel Brugarolas