El NIÑO Y LA NIÑA
Descripción y causas de dos fenómenos meteorológicos.
Cuando unos pescadores de las costas del norte de Perú, en Sudamérica, se dieron cuenta de la
temperatura inusualmente cálida que las aguas del océano Pacífico adquirían alrededor de diciembre,
nombraron al fenómeno “El Niño”, en relación con la época navideña y el niño Jesús.
Con este nombre se sigue conociendo un evento particular que sucede en América del Sur, pero que
puede tener efectos sobre otras regiones del mundo. La Niña es el evento opuesto al Niño, ya verás por
qué.
El Niño y La Niña forman parte de la Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, siglas de El Niño Southern
Oscillation), un término científico usado para referirse al conjunto de cambios de los patrones de
temperatura de viento y mar que propician temperaturas superficiales del océano anormalmente frías o
cálidas durante períodos largos que abarcan desde unos pocos meses hasta poco más de un año.
De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, los episodios del Niño y la Niña ocurren
cada 3-5 años, pero esto puede variar.
La superficie de los océanos se enfría y se calienta de acuerdo con la fuerza de los vientos alisios, que
son aquellos vientos superficiales que soplan entre los trópicos, desde el noreste hacia el suroeste en
el hemisferio norte, y desde el sureste hacia el noroeste en el hemisferio sur, permitiendo que el
Pacífico central se mantenga relativamente fresco. Es la temperatura del océano la que establece el
clima, los patrones de lluvia y los patrones de viento que afectan a la tierra. Mientras menos cantidad
de agua se evapora, menos lluvia cae.
El Niño es resultado de vientos alisios más débiles de lo que suelen ser. Entonces, el agua cálida
se acumula a lo largo de las zonas ecuatoriales y se mueve hacia el este, justo en la zona oriental del
océano Pacífico. Como la superficie del agua es más caliente de lo normal, la atmósfera también se
calienta, hecho que ocasiona que el aire húmedo se eleve, forme nubes y se produzcan tormentas.
La Niña es todo lo contrario. Dado que los vientos alisios se fortalecen, el agua fría se acumula en la
región ecuatorial del Pacífico oriental. En consecuencia, la atmósfera se enfría por el contacto con las
frías aguas superficiales del océano, y a falta de calidez, el agua no se evapora y el aire no se eleva,
así que el nivel de lluvias y tormentas disminuye de forma anómala.
De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) los
episodios del Niño y la Niña ocurren cada 3-5 años, pero este período puede variar. El ciclo de ENSO
puede producirse cada 3-7 años, según el Observatorio de la Tierra de la NASA (NASA Earth
Observatory), y no es raro que después de El Niño ocurra La Niña.
Características de El Niño
• Los vientos alisios se debilitan.
• La temperatura superficial del océano se eleva.
• Se presenta mayor nubosidad.
• Se produce abundancia de precipitaciones.
• Ocurre a intervalos de 2-7 años, con una duración de 9 meses a 2 años.
Fenónemo de El Niño (en rojo) / Autor: Maulucioni,basado en una imagen de NOAA
Efectos de El Niño
• En general, las condiciones climáticas del Pacífico se modifican, pero Sudamérica recibe los
efectos de manera más directa. En Perú y Ecuador se experimenta un clima muy cálido y húmedo de
abril a octubre, y las lluvias frecuentes pueden ocasionar graves inundaciones.
• En costas sudamericanas disminuye el nivel de nutrientes pues es el agua fría más rica en estos,
por lo que muchos peces pueden morir. Esta disminución de especies daña la industria pesquera.
• En invierno, el noroeste del Pacífico, en Estados Unidos, recibe menos precipitaciones, mientras
que el sur de California y la costa del Golfo del mismo país reciben más lluvias y tormentas.
• Australia, el sur de África y Brasil experimentan sequías.
• En México y el sureste de Estados Unidos se producen menos lluvias.
• Se elevan las probabilidades de tifones en el océano Pacífico.
• En el océano Atlántico se forman menos huracanes.
Características de La Niña
• Los vientos alisios se fortalecen.
• La temperatura del océano es inusualmente fría.
• Se percibe una escasez de precipitaciones.
• Puede ocurrir cada 3-5 años en promedio, pero según los registros históricos el intervalo entre
cada evento varía de 2 a 7 años.
• Sus condiciones duran entre 9 y 12 meses, pero los episodios pueden durar hasta 2 años.
• Se produce con menos frecuencia que El Niño.
Fenómeno La Niña, en azul. / Autor de la imagen: Jesse Allen.
Efectos de La Niña
Entre otros:
• En invierno, temperaturas más cálidas en el sureste y más frías en el noreste.
• Australia e Indonesia experimentan más humedad en el ambiente.
• El centro-este del Pacífico ecuatorial percibe períodos de temperaturas de la superficie del mar
por debajo del promedio.
• Entre diciembre y febrero, la zona norte de Brasil es más húmeda de lo normal.
• En el centro de los Andes aumentan las lluvias, lo que ocasiona fuertes inundaciones.
El Niño (fenómeno)
No debe confundirse con La Niña.
Animación; El mayor evento del siglo XX de El Niño fue el de 1997-98. Carta de las temperaturas anómalas de la
superficie oceánica en diciembre de 1997.
El Niño, o también el Fenómeno El Niño (FEN),1 es un fenómeno o evento climático relacionado con
el calentamiento del Pacífico oriental ecuatorial, el cual se manifiesta erráticamente cíclico —Arthur
Strahlerhabla de ciclos de entre tres y ocho años—, que consiste en realidad en la fase cálida del patrón
climático del Pacífico ecuatorial denominado El Niño-Oscilación del Sur (El Niño-Southern Oscillation,
ENSO por sus siglas en inglés), donde la fase de enfriamiento recibe el nombre de La Niña. Este
fenómeno, en sus manifestaciones más intensas, provoca estragos en la zona intertropical y ecuatorial
debido a las intensas lluvias, afectando principalmente a la región costera del Pacífico de América del
Sur.
Günther D. Roth lo define como una irrupción ocasional de aguas superficiales cálidas, ubicadas en el
océano Pacífico junto a la costa de los territorios de Perú y Ecuador, debido a inestabilidades en la
presión atmosférica localizada entre las secciones Oriental y Occidental del océano Pacífico cercanas a
la línea del Ecuador. El fenómeno del Niño es el supuesto causante de más de una anomalía climática
en el mundo.
El nombre de «El Niño» se debe a la asociación de este fenómeno con la llamada corriente del Niño,
anomalía conocida por los pescadores del puerto de Paita, en el norte de Perú, quienes observaron que
las aguas aumentaban su temperatura durante «la época de las fiestas navideñas» y los cardúmenes o
bancos de peces desaparecían de la superficie oceánica, deduciendo que dicha anormalidad era debida
a una corriente de aire caliente procedente del golfo de Guayaquil (Ecuador).
Los primeros registros oficiales del fenómeno fueron reportados por el capitán peruano Camilo Carrillo
en 1892, quien notó la existencia periódica de una corriente marina cálida en las costas de Perú, de
aguas normalmente muy frías, que se repite cada cierto tiempo y ahora se ha comprobado que es cíclica,
se repite cada 8 años con diferente intensidad.
Existen otros acontecimientos interesantes relacionados con los años más intensos de El Niño. Entre
1789 y 1793, el historiador británico Richard Grove relata que varios observadores de la época
reportaron graves sequías en Asia, Australia, México y el sur de África, por lo que se sospecha que
dicho fenómeno pudo haber causado la hambruna que precedió a la Revolución francesa. Entre 1791 y
1793 en México bajó el nivel del lago de Pátzcuaro.
El meteorólogo Jacob Bjerknes postuló en 1969 que El Niño está normalmente relacionado con
la Oscilación del Sur, ya que está presente una relación física entre la fase de alta presión anómala en
el Pacífico occidental, con la fase de calentamiento poco frecuente del Pacífico oriental, lo que va
acompañado con un debilitamiento de los vientos alisios del este; por lo que la baja presión del Pacífico
occidental se vincula con un enfriamiento del Pacífico oriental (fenómeno de La Niña), con el
fortalecimiento de los vientos del este.
Historia
Charles Todd, en 1888, sugirió que las sequías en India y en Australia tendían a ocurrir al mismo tiempo;
Norman Lockyer notó lo mismo en 1904. Una conexión entre El Niño con las inundaciones de 1894 en
Víctor Eguiguren Escudero (1852–1919) y de 1895 por Federico Alfonso Pezet (1859–1929). En
1924, Gilbert Walker (por quien la circulación Walker se nombró) acuñó el término "Oscilación Sur". Él y
otros (incluyendo al meteorólogo noruego-estadounidense Jacob Bjerknes) se acreditan en haber
identificado el efecto El Niño.
Desarrollo del fenómeno
Patrón normal del Pacífico. Vientos ecuatoriales apilan agua más caliente hacia el oeste. El agua fría se va hacia las
costas de Sudamérica. (NOAA / PMEL / TAO).
El primer meteorólogo en sugerir una explicación razonable del fenómeno de El Niño fue Jacob Bjerknes,
cuando dirigió una oficina meteorológica para los pronósticos del tiempo atmosférico anexa al
Departamento de Física de la Universidad de Mayor de S en Los Ángeles (UCLA). Bjerknes fundó el
Departamento de Meteorología en dicha Universidad, ahora transformado en el Departamento de
Ciencias Atmosféricas y Oceánicas. Como profesor en esta universidad, fue el primero en relacionar las
inusuales altas temperaturas de la superficie oceánica con vientos débiles del este y las intensas lluvias
que acompañan esta situación y un resumen de estas ideas lo expresó en forma precisa el Dr. Richard
T. Barber cuando señaló que «The ocean is clearly driving the atmosphere» («El océano claramente
dirige a la atmósfera»), lo cual equivale a decir que el flujo de energía en la atmósfera procede
principalmente (aunque no exclusivamente, como resulta obvio) de la hidrosfera (océanos y mares).
Posteriormente, otros investigadores de la meteorología han expresado de maneras diversas la idea del
paralelismo entre las altas temperaturas de una zona determinada del océano con el debilitamiento de
los vientos en dicha zona: en la discusión número 3 de la Tormenta Tropical Sandy del NHC (National
Hurricane Center) el 23 de octubre de 2012 se señala que «permanecer de manera casi estacionaria
sobre las cálidas aguas de la parte suroccidental del mar Caribe nunca es una buena señal para esta
época del año». Este fenómeno está explicado con más detalle en el artículo sobre la diatermancia y en
el del Huracán Sandy.
En 1969, Bjerknes ofreció una alternativa de comprensión del fenómeno conocido como la Oscilación
meridional de El Niño, al sugerir que un calentamiento inusual en el Pacífico oriental podría debilitar la
diferencia de temperatura (de las aguas) entre el este y el oeste, desequilibrando los vientos alisios que
son los vientos que empujan las aguas cálidas hacia el oeste. El resultado sería un incremento de aguas
cálidas hacia el este, es decir, hacia las costas intertropicales de América del Sur.
Aunque no se suele citar a este autor, la mayoría de los autores posteriores se basan en las ideas de
Bjerknes y las llevan a extremos increíbles en diagramas que relacionan las altas temperaturas en el
suroeste asiático, que originan la formación de un bucle convectivo (ver figura), con descenso en las
costas occidentales de América del Sur, unos 16 000 km al este, idea completamente exagerada y
alejada de la realidad por dos razones principales:
• Las diferencias de temperatura, presión atmosférica y lluvias entre las costas sudamericanas y las
asiáticas del océano Pacífico no se deben a un cambio en los patrones de dirección de los vientos, sino
a la dirección este-oeste de las corrientes marinas en la zona intertropical. Ello significa que no son los
alisios los que ocasionan el apilamiento de aguas cálidas en el Pacífico occidental, sino las aguas cálidas
de la corriente ecuatorial, que transportan una enorme cantidad de energía hacia el oeste, las que
ocasionan el calentamiento de la atmósfera en las zonas ya próximas al continente asiático, como se
puede comprobar por los fenómenos de meteorología extrema (trombas marinas, tormentas tropicales
de gran intensidad, tifones, etc.) que se producen muy cerca de la línea ecuatorial (donde el agua tiene
una temperatura bastante elevada), como sucedió con el huracán o tifón de grado 5 Bopha en 2013,
que se originó apenas a unos 5º al norte del ecuador. El propio Bjerknes, como ya se ha indicado, señaló
el motivo subyacente de esta situación. Así, es la temperatura elevada de las aguas oceánicas la
causante de que los vientos alisios se debiliten, es decir, disminuyan de velocidad, disminución que se
debe al ascenso del aire en contacto con las aguas muy cálidas y, a su vez, ese ascenso produce las
intensas lluvias que acompañan el fenómeno. En el artículo sobre el Huracán Sandy se indica la
formación de trombas marinas en el Golfo de Venezuela, frente a Punto Fijo en la Península de
Paraguaná, el día 21 de octubre, dos días antes del desarrollo de la tormenta tropical Sandy.
Efecto de las mareas en las cuencas oceánicas, mostrando las líneas cotidales en color blanco, donde las mareas se producen
a la misma hora (las líneas difieren entre sí en una hora del reloj) y los puntos anfidrómicos (pequeños círculos blancos en
zonas azules), donde el nivel de las mareas varía muy poco a lo largo del tiempo. Puede verse que las mareas tienen un gran
desarrollo al oeste del istmo de Panamá, en el océano Pacífico, mientras que en las costas peruanas, la diferencia en el efecto
de las mareas sobre el nivel del mar es relativamente escaso y ello genera una especie de "desbordamiento" de las aguas del
hemisferio norte al hemisferio sur, junto a la costa occidental sudamericana.
• Lo anterior explica la situación en el Pacífico occidental, pero no en las costas sudamericanas, que es
donde se produce el fenómeno de El Niño. En este caso, la explicación es más sencilla y no tenemos
que buscar el motivo a 16 000 km de distancia. En dicha explicación intervienen tres factores: la rotación
y traslación terrestres, la configuración de las costas sudamericanas, y las corrientes de marea:
• El fenómeno de El Niño se produce a fines de diciembre (de ahí el nombre) por ser el momento del
solsticio de verano en el hemisferio sur. En ese momento se produce un mayor calentamiento de los
océanos al sur del ecuador pero además, ocurre una alteración de las corrientes de marea pasando
un gran volumen de agua del hemisferio norte al hemisferio sur (dentro de la zona intertropical) que
se ha medido cuidadosamente y que incluso se ha considerado como una causa importante en la
disminución de la velocidad de rotación y de la traslación terrestres. Es el mismo caso que ocurre en
la marcha de un automóvil: cuando las ruedas no están bien balanceadas, la excentricidad de su
movimiento genera una disminución considerable en la velocidad del vehículo.
Temperaturas superficiales del Océano Pacífico en las costas ecuatoriales y subtropicales correspondientes al 16 de
septiembre de 2013.
• La configuración de las costas sudamericanas resulta crucial para explicar la meteorología y
climatología tan distintas entre las costas orientales del Atlántico y las occidentales frente al océano
Pacífico: mientras que en el Atlántico la mayor parte de la corriente ecuatorial se desplaza hacia el
noroeste debido a las costas brasileñas que ocasionan dicha desviación al norte del cabo de San
Roque, en el Pacífico no sucede lo mismo (al menos, no en el mismo grado) porque la corriente
ecuatorial en dicho océano se origina en las costas del Ecuador en un punto donde se forma un
doble golfo al norte y al sur de la línea ecuatorial. Pero el estudio de las mareas es mucho más
complejo de lo que generalmente se cree y deben analizarse muy detenidamente las líneas
cotidales y los puntos anfidrómicos de las mareas. Un mapa inserto en el artículo citado hace
referencia a las corrientes de marea en la costa sudamericana del Pacífico, en el que se puede ver
cómo esas corrientes tienen sentido horario en torno al punto anfidrómico y la parte oriental del
sistema anfidrómico respectivo desciende en latitud junto a la costa y, lo más importante para lo que
se ha expresado antes, cruza la línea ecuatorial, pudiendo llegar hasta las latitudes en las que la
corriente del Perú se aleja de la costa hacia el noroeste, es decir, hacia dicha línea ecuatorial.
• Las corrientes de marea se explican en la carta de las líneas cotidales (líneas horarias del avance
de las mareas) en el que se ve la formación de una zona de mareas muy importantes en el golfo de
Panamá, que puede suministrar el agua caliente necesaria para una corriente de marea que avance
junto a las costas del Pacífico en Colombia y Ecuador hasta atravesar la línea ecuatorial, tal como
se expresa en el mapa de la cita anterior. Como esta corriente de marea es una corriente superficial
y es de agua caliente (menos densa que el agua de la corriente de Humboldt o del Perú) se
superpone a las aguas frías de la costa peruana y cubre en gran parte a esas aguas frías. No es que
la surgencia de aguas frías en la costa del Perú deje de producirse (ello sería imposible porque es
consecuencia del movimiento de rotación terrestre que es invariable) sino que las aguas cálidas
transforman por completo la meteorología (no la climatología; ver el artículo tiempo y clima) de dicha
región costera. Las mareas pueden ser explicadas con los conocimientos astronómicos únicamente
pero sus efectos en la superficie oceánica requieren de un comprensión más completa y compleja
que involucra aspectos como las masas continentales, la rotación terrestre, la geometría de las
cuencas oceánicas y la propia variabilidad de la meteorología. Conociendo el historial de todos los
aspectos involucrados se puede correlacionar con el desarrollo de las distintas épocas en las que se
produce el fenómeno de El Niño y establecer así, un ciclo en el tiempo que identifique un
determinado patrón explicativo. Se han estudiado algunos de esos patrones cíclicos para otras
partes de nuestro planeta, pero no para esta zona de las costas sudamericanas.
Efectos
Los Niños prehispánicos
Resumiendo las conclusiones de quienes han estudiado las huellas dejadas desde hace algunos milenios
por eventos climáticos excepcionales en varias zonas situadas entre la desembocadura del río Piura, al norte,
y la de la quebrada de los Burros, cerca de Tacna, en el extremo sur de Perú.
No se sabe bien cuáles eran las condiciones climáticas que reinaban en la costa peruana antes de la era
interglacial actual —Holoceno, que se estableció desde hace 10 a 15 milenios—. El nivel del mar era de 80
a 120 m más bajo y la línea de la orilla más alejada, hasta varios kilómetros. Los autores están de acuerdo
en pensar que las condiciones climáticas sobre la costa peruana ya eran desérticas o al menos áridas.
Algunos investigadores afirman que los eventos de El Niño existen desde hace por lo menos 40 000 años.
En la parte norte de Perú, se observa un evento de El Niño que provoca inundaciones cada 5 ó 10 años. En
el sur, estos eventos son escasos, pero pueden sobrevenir y son a menudo devastadores.
Las huellas dejadas por los diferentes Niño varían según las regiones. Las cronologías pueden ser diferentes.
Se puede constatar que, de norte a sur de la costa peruana sobrevienen cada 200, 300 ó 500 años, una
catástrofe climática mayor que probablemente ha provocado a menudo o facilitado la desaparición violenta
de varias civilizaciones como la cultura Chavín, la dinastía Naylamp o la cultura Lambayeque. Esta ciudad
fue destruida en 1585 por un evento de lluvias torrenciales, asociadas a un fenómeno El Niño fuerte. En la
época se atribuyó la culpa de la destrucción de la ciudad al gobernador, que habría sido castigado por haber
cambiado de lugar la estatua del fundador de la ciudad.
En los años 1460, una serie asociada de El Niño-La Niña provocaron hambrunas y pestes que seguramente
influyeron en una profunda crisis del Imperio inca.
Los Niños históricos
Ocurrencias
Línea del tiempo de los episodios El Niño entre 1900 a 2016.
Diversos investigadores han concordado en una cronología completa de los eventos de El Niño a partir de
los elementos históricos.
Los eventos calificados como niños muy fuertes o meganiños históricos serían los siguientes:
• Niño de 1578
• Niño de 1728
• Niño de 1790-93
• Niño de 1828
• Niño de 1876-78
• Niño de 1891, probable Niño costero (evento local sin mayor influencia global)
• Niño de 1925-26 (inicia con el Niño costero de 1925)
• Niño de 1982-83
• Niño de 1997-98
• Niño de 2014-16 (finaliza con el Niño costero de 2017)
Lo que suman 10 eventos muy fuertes en 475 años, es decir aproximadamente cada 50 años, aunque cada
vez más frecuentes.
Otros 10 eventos son calificados entre Fuerte y Muy Fuerte (F+) y otros 21 de Fuertes. Por lo tanto, ha habido
40 eventos Fuertes y Muy Fuertes en 475 años, es decir uno cada 9 años.
Con todas las reservas del caso se puede decir que cada 500 o 1000 años el Perú ha sido golpeado por una
catástrofe mayor (Mega Niño), capaz de remodelar paisajes y desorganizar o provocar la desaparición de
sociedades.
Niños Muy Fuertes como los de 1925, 1983 o 1997 sobrevendrán aproximadamente cada 50 años, en media.
Niños normales o canónicos sobrevendrán en promedio cada 3 o 4 años. Estos tienen a menudo efectos
benéficos sobre las culturas y la generación de los recursos en agua, pero provocan una sobre dos o tres
veces (en promedio cada diez años) daños apreciables.
Finalmente, hay que recordar que en el Perú, las inundaciones no siempre son provocadas por el Fenómeno
El Niño. Los huaicos a menudo catastróficos son muchas veces vinculados por deslizamientos de terreno,
(provocados por temblores, accidentes glaciares o exceso de lluvias relacionadas con El Niño o no). Las
investigaciones del Síndrome El Niño puede poner orden en el contexto de las posibilidades del cambio
climático. El hallazgo de un cierto ciclaje en la reaparición de El Niño puede hipotetizar acerca de no cambios
climáticos globales. Hay expertos en disidencia en pensar en la hipótesis de un no recalentamiento global del
clima del planeta, por los antiguos mega «Niños Muy Fuertes», y que en la actualidad sean menos frecuentes.
Meteorología de 1997-1998 (invierno boreal y verano austral)
Mapa de las temperaturas anómalas durante diciembre de 1997.
En noviembre de 1997 se realizó un foro para predecir los impactos de El Niño. « ¿Cuánto va a llover en la
región?» o « ¿cuánto se intensificarán los vientos para los huracanes?» fueron dos de los de cientos de
preguntas que se realizaron en el foro. Las consecuencias del fenómeno El Niño, en 1997, fueron muy fuertes;
no solamente afectaron las costas de Sudamérica, sino que también afectó Centroamérica, el Pacífico
mexicano y la corriente de California, ocasionando intensas lluvias desde el estado de Baja California,
en México, afectando a varias ciudades como Ensenada, Rosarito, San Diego y Tijuana, entre otras, hasta
el sur del Perú y norte de Chile. Provocó, aparte de epidemias, gran erosión en las costas, incendios
forestales, pérdida pesquera y agrícola. Incluso el 13 de diciembre de 1997, invierno boreal, se dio un frente
frío junto con las intensas lluvias del fenómeno que produjeron una nevada en el norte y centro del estado
de Jalisco. Esto trajo consigo un descenso en la temperatura de −7 °C, después de 116 años que no se
presentaba a este nivel. En este mismo día se presentaron nevadas en ciudades donde no nieva anualmente
como Guadalajara, San Luis Potosí, León y Aguascalientes, provocó también la suspensión de actividades
en los puertos de Manzanilloy Lázaro Cárdenas en México.
Dicho período de 116 años, comparándolo con el clima relativamente cálido que viene prevaleciendo en la
Era Postglacial desde el último período glacial (Würm), equivaldría a 1 minuto de tiempo.
Influencia en Ecuador, Perú, Colombia y Chile
El fenómeno de El Niño afectó en 1997-98 gran parte del Ecuador, Perú, Colombia y Chile; en este último
se vio reflejado en los temporales de Chile central en 1997, concentrándose sus efectos entre noviembre de
1997 y abril de 1998. En Perú, las lluvias promedio mensuales alcanzaron 701 mm en Tumbes y 623 mm
en Chiclayo, superando ampliamente los niveles normales. Pero puede afectar a otros países.
Los departamentos más afectados del país fueron los de Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, e Ica.
Los ríos que desembocan en el Pacífico alcanzaron caudales muy importantes; algunos de ellos fueron:
• Río Tumbes
• Río Piura
• Río Ica
• Río Rímac
Los daños causados se concentraron en la infraestructura vial, agricultura e infraestructura urbana eléctrica.
Se estimaron 880 km de carreteras destruidas donde 115 km corresponden a carreteras asfaltadas, 394 km
a afirmadas y 334 km a vías sin afirmar y trochas. Igualmente han sido afectados 845 km de carreteras
asfaltadas, 4 640 km de carreteras afirmadas y 1 060 km de vías sin afirmar aproximadamente. Se tienen 58
puentes dañados totalmente y 28 puentes afectados con una longitud total de 4 395 m. Igualmente las vías
de ferrocarril central, del sur y del sur-oriente han sufrido el embate de más de 150 huaicos.
Se han afectado poblaciones urbanas o rurales de Tumbes, Piura, Ica, Oxapampa, Villa Rica, Pozuzo, Junín,
y Trujillo, comprometiéndose sus obras de saneamiento de agua y desagüe.
La amplitud excepcional de este fenómeno obliga a modificar el razonamiento técnico tradicional y proponer
medidas y tipos de obras diferentes de los recomendados en el pasado.
En Ecuador, El Niño afectó a casi todo el país, pero principalmente a las provincias de la zona
costera: Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, Guayas y El Oro. Algunas provincias serranas de la región andina
también resultaron afectadas, con grandes pérdidas económicas que provocaron inestabilidad económica y
política en dicho país.
Calentamiento global
Durante las últimas décadas el número de eventos de El Niño aumentó, aunque se necesita un período
de observación mucho mayor para detectar cambios robustos. La pregunta es, o era, si se trata de una
fluctuación aleatoria, un caso normal de variación para ese fenómeno o el resultado de los cambios
climáticos globales como resultado del calentamiento global. En 2014 se informó en Nature sobre una
robusta tendencia al aumento en Los Niños extremos.
Varios estudios de datos históricos sugieren que la reciente variación de El Niño está vinculado al
calentamiento global, pero no hay consenso sobre este aspecto. Por ejemplo, incluso después de restar
la influencia positiva de la variación decenal, se demuestra que está posiblemente presente en la
tendencia ENOS, la amplitud de la variabilidad ENOS en los datos observados todavía aumenta, por
tanto como 60 % en los últimos 50 años.
Puede ser que el fenómeno observado de eventos de El Niño más frecuentes y más fuertes se produce
sólo en la fase inicial del calentamiento global y luego (por ejemplo, después de que las capas inferiores
del océano también se calienten) El Niño será más débil de lo que era. También puede ser que las
fuerzas estabilizadoras y desestabilizadoras que influyen en el fenómeno finalmente se compensarán
entre sí. Se necesita más investigación para proporcionar una mejor respuesta a esa pregunta. Sin
embargo, los nuevos modelos publicados en la revista Nature en 2014 indicaron que el calentamiento
global no mitigado afectaría particularmente las aguas superficiales del Pacífico Oriental ecuatorial y
duplica la ocurrencia de Los Niños extremos.
Guerras climáticas
Según el Instituto para la Tierra de la Universidad de Columbia el fenómeno climático El Niño sería el
causante de numerosos conflictos surgidos tras la segunda guerra mundial. Según los investigadores
del Instituto para la Tierra los episodios más duros de El Niño habrían precedido al 30 % de las guerras
civiles en un centenar de países. El riesgo de un conflicto se doblaría respecto a los periodos de La
Niña. Globalmente la aparición de excesivas temperaturas y grandes sequías estarían relacionadas con
el 21 % de los 234 conflictos que el Instituto para la Tierra ha analizado desde 1950 a 2004.