Los días deberían ser eternos
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Rating: Explicit
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Category: M/M
Fandom: 魔道祖师 - 墨香铜臭 | Módào Zǔshī - Mòxiāng Tóngxiù
Relationship: Jiang Cheng | Jiang Wanyin/Lan Huan | Lan Xichen
Characters: Jiang Cheng | Jiang Wanyin, Lan Huan | Lan Xichen
Additional Tags: Post-Canon, Mildly Dubious Consent, Top Lan Huan | Lan Xichen,
Bottom Jiang Cheng | Jiang Wanyin, Bottom Jiang Cheng | Jiang
Wanyin/Top Lan Huan | Lan Xichen, Creampie, Patas - Freeform
Language: Español
Collections: XiCheng AU’s Weekend
Stats: Published: 2025-05-19 Words: 5,055 Chapters: 1/1
Los días deberían ser eternos
by qi_wRong
Summary
En su cabeza no haría algo inmoral, Wei Wuxian siempre le había dicho que frotarse con tus
amigos era una acción común, incluso meter solo la punta no contaba como un acto de
amantes.
Notes
Día 3 del XiChengAusWeekend - Post canon
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Cuando Lan Xichen le confió en secreto que pronto pensaba salir de reclusión, Jiang Cheng
sabía que lo correcto era sentirse alegre, pero no fue así. Su corazón se estrujó dentro de su
pecho adolorido, porque en el Hanshi, donde solo estaban ellos dos podía tenerlo para sí
mismo, pero en el vasto mundo exterior Lan Xichen podía elegir a cualquier otra persona
para acompañarle.
—Es bueno escucharlo, Zewu Jun.
。・:*:・☁︎
・:*:・。
Wei Wuxian había notado que la compañía de Jiang Cheng ayudaba enormemente a la
situación de su cuñado Lan Xichen. Era un alivio para toda la secta y, aunque Lan Wangji
seguía sospechoso de sus interacciones, no podía negar la tranquilidad que ahora parecía estar
recobrando su hermano.
Era una lástima que siendo los dos líderes de secta, Jiang Cheng no podía pasar largas
temporadas en Gusu. El intercambio de cartas nunca faltaba pero los avances más grandes
siempre se notaban después de que compartieran unos días de charla.
Le encantaba inventar ¿y por qué no esforzarse por el bienestar de su cuñado?
—Jiang Cheng, tengo algo para ti —no estaba acostumbrado a hablarle con formalidad así
que no lo haría—. En realidad, es para el hermano Xichen, mira lo que acabo de hacer —le
entregó un par de talismanes escritos con tinta de cinabrio. Jiang Cheng se dio cuenta de las
ojeras que tenía Wei Wuxian así que se quedó a escuchar para no desairarlo—, estos
talismanes están modificados de tal forma que pueden hacer que el tiempo pase más lento
dentro de una habitación. Jiang Cheng lo miró interrogante levantando una ceja y tomando
uno para observarlo con cuidado—. Sé que pronto debes partir a Yunmeng, esto puede
ayudarlos a tener un poco más de tiempo juntos.
—No es necesario —las viejas costumbres le llevaban a negar cualquier cosa cercana a un
favor.
—Solo colócalo en la puerta, mientras ustedes sienten que nada cambió, en realidad el tiempo
afuera apenas habrá pasado. Así pueden hablar más tiempo. —Antes de que pudiera negarse
y regresarlos Wei Wuxian ya estaba corriendo para alejarse.
Jiang Cheng suspiró. La verdad es que le gustaba pasar tiempo con Lan Xichen y siempre
resultaba insuficiente. Era extraño porque en el pasado apenas sí habían convivido, pero
ahora que eran los únicos dos líderes sobrevivientes de su generación había sido fácil
encontrar temas de conversación.
。・:*:・☁︎
・:*:・。
No quería negarse a usar los artefactos de Wei Wuxian cuando él mismo también deseaba
usarlos. Miró a Xichen que contaba una historia sosa de sus días como estudiante mientras
preparaba sus pinceles. Ver esta sonrisa tranquila como el viento que soplaba fuera por el
mayor tiempo posible era su recompensa por venir a Gusu Lan.
Se levantó, si Xichen le preguntaba por esta acción diría que no estaba seguro de haber
cerrado bien la puerta. En un lugar estratégico donde no se veía colocó el talismán. Tal vez
fueron los nervios, pero no fue consciente del momento preciso en que Lan Xichen dejó de
hablar. La pequeña cabaña se quedó en silencio, pero los Lan eran tan callados que en
realidad al principio no le dio importancia.
Era como ver una pintura hecha a la perfección. Lan Xichen tenía los labios apenas curvados,
aún así todo su rostro mostraba felicidad, en su mano sostenía un pincel mientras la otra
reposaba suave sobre la mesa.
—Lan Xichen —lo llamó suave en repetidas ocasiones, pero el líder Lan no respondió. Agitó
la mano frente a sus ojos, de nuevo no hubo respuesta.
Un poco alarmado tomó la muñeca que estaba en el aire y se alivió, había pulso y flujo de
energía. Por fin pudo soltar el aire en un suspiro y se sentó dejando caer todo su peso, fue
demasiado escandaloso y descortés, sin embargo, Lan Xichen siguió en pausa. No había otra
explicación, algo en el talismán de Wei Wuxian estaba mal. Antes de pensar en quitarlo de la
puerta puso los brazos en la mesa para recargar su cabeza y dedicarse a admirar al líder Lan.
Siempre entendió porqué era considerado el soltero número uno, era muy hermoso, casi
irreal.
Sin proponérselo ni pensar demasiado acercó sus dedos para tocar ligeramente la mejilla que
asemejaba al jade. Contrajo los dedos, seguía temeroso de que en cualquier momento fuera a
moverse, pero no fue así y de nuevo los estiró, esta vez con más seguridad y los paseó
contorneando ese rostro que tanto le gustaba.
—¿Por qué tienes que sonreír así cuando estamos juntos?
Por supuesto, no obtuvo respuesta.
—Lan Xichen — dijo saboreando las palabras — Lan Huan — llamarlo por su nombre de
nacimiento era aún más delicioso, se sentía como hacer algo prohibido.
¿Quizá debería aprovechar y ser más atrevido?
Porque, aunque no fuera correcto, el hecho de saber que Lan Xichen pronto saldría de
reclusión le llevaba a tomar medidas desesperadas para al menos tener más recuerdos juntos.
—Ridículo — pensó sobre sí mismo mientras se levantaba y daba un par de pasos pequeños
hasta que sus pies rozaron la túnica de Lan Xichen.
Entonces sonrojado y en contra de su buen juicio se sentó junto a Xichen, no dejó ni un
espacio entre ellos y se abrazó del brazo de Xichen que sostenía el pincel. Había escuchado
de la fuerza irreal que el líder Lan tenía en los brazos, incluso la había imaginado, pero era
mucho mejor tocar esos músculos en persona. ¡Tan duros y grandes!
Al apretarlos se sorprendió cuando notó que, a pesar de estar en pausa, el cuerpo de Lan
Xichen podía ser movido con relativa facilidad, así que se le ocurrió otra cosa. Fue cuidadoso
mientras acomodaba el brazo en el ángulo adecuado para que le abrazara; se sentía tonto por
anhelar el toque de su amigo, pero se sobrepuso a ese sentimiento cuando estar bajo el ala de
Lan Xichen le trajo calor a todo el cuerpo, hasta se permitió relajarse y recargar todo su
cuerpo contra el del cultivador de blanco.
Así que esta era la vista que Lan Xichen tenía desde su lugar, observó la habitación
intentando memorizar el momento. Estar así tranquilo siendo abrazado por este hombre le
traía comodidad y una ilusión doméstica de que compartían otro tipo de relación. Incluso se
atrevió a acurrucarse y frotar la cabeza contra el pecho de Xichen como un gesto de cariño,
así de cerca su olor era más claro, le gustaba mucho y se quedó así por varios minutos.
—Hipócrita — se recriminó.
Esto le recordaba a sus fantasías más inocentes. Pero también estaban esas que no lo eran,
levantó el rostro para encontrarse con el afilado mentón del jade y un poco más arriba sus
labios que seguían en una sonrisa.
Casi como una revelación divina se dio cuenta de que tenía la oportunidad de hacer lo que
quisiera. Así que se puso de rodillas para quedar a la altura del rostro de Xichen y tocó sus
labios. Lo observaba cuando bebía té y siempre se preguntó lo que se sentiría.
El corazón en lugar de latirle parecía que le daba martillazos desde dentro.
—Solo probaré un poco ¿sí? —Era tan tonto pedirse permiso a sí mismo.
Estaba temblando de emoción mientras acercaba su rostro al de Xichen, tan cerca de la piel
fría del jade era más evidente el calor que irradiaba la suya, se relamió los labios cuando
estuvo a unos pocos centímetros de su objetivo. Cerró los ojos para darse valor y estampó la
boca contra la mejilla de Xichen apenas rozando una pequeña parte de sus labios.
—Dioses, eso fue intenso.
Y mirando de reojo a los lados, solo para asegurarse por centésima vez de que estaban solos,
sacó todo el aire contenido antes de acercarse de nuevo, ahora sí besándolo de verdad. No
tenía experiencia, pero bastaban sus ganas y el conocimiento que tenía adquirido de la
observación de ciertos materiales bochornosos. Movió sus labios contra los de Xichen, los
lamió con la punta de la lengua y acercó la mano para apretar su labio inferior y poder
hacerse aunque fuera un pequeño espacio para introducir su lengua y acariciar los dientes.
Gimió encantado por conocer el sabor de este Lan.
Se entretuvo en lamerlo y chuparlo un buen rato hasta que recordó, ¿no era bastante notorio
lo hinchado de los labios cuando las personas se besaban intensamente? Estuvo un poco más
tranquilo al alejarse y ver que la diferencia apenas era notoria, aunque ahora los labios de Lan
Huan se veían más rojos y antojables. Solo dio unos piquitos más antes de detenerse por
completo.
No supo en qué momento había movido la mesa hasta quedar frente al líder Lan. Rodillas
contra rodillas.
Con la punta de los dedos hizo un recorrido desde los labios pasando por la barbilla,
tomándose su tiempo para acariciar la manzana de adán, llegó a la orilla de la túnica blanca y
siguió bajando, a la altura de su abdomen presionó con más fuerza esperando sentir sus
músculos a través de la tela, pasó por su cinturón y, ¡oh sorpresa!
Aunque era difícil notarlo bajo la gruesa túnica al colocar sus dedos en el punto exacto pudo
sentir una dura forma cilíndrica contra sus dedos. ¿En qué momento pasó esto?, ¿cuánto
tiempo llevaba así?
Jiang Cheng tragó duro. Él no pudo notarlo, pero sus ojos brillaron de emoción y extendió la
mano para palpar toda la extensión, o al menos lo que pudo, y frotó suave desde la base hasta
la punta.
—Lan Huan —le dio un pequeño beso en los labios antes de sonreír y girarse para darle la
espalda.
Movió la mesa para darse todavía más espacio. En su cabeza no haría algo inmoral, Wei
Wuxian siempre le había dicho que frotarse con tus amigos era una acción común, incluso
meter solo la punta no contaba como un acto de amantes.
«Sería diferente si nos besamos o tomamos de las manos». Es lo que le había enseñado.
Esta era una posición vergonzosa. Abierto de piernas con las rodillas al piso dándole la
espalda al líder Lan, a gatas, levantando en trasero a la justa altura para alinear su culo con la
dura verga de Lan Xichen, estaba postrado ante él con los brazos recargados sobre la mesa de
té.
—Hmm Xichen —acomodó su túnica y sobre la tela de sus pantalones comenzó a frotar el
pene entre sus nalgas.
Era un poco difícil debido a la gruesa tela de las túnicas blancas. Resopló fastidiado y urgido,
llevó las manos hacia atrás, sin paciencia se encargó de quitarla de su camino, giró el rostro y
en el pantalón blanco era muy evidente la forma y el tamaño del pene de Xichen, esto le daba
más ganas de frotarse así que no esperó ni un segundo más.
Se encargaba con ayuda de su mano de hacer que toda la extensión de Xichen lo recorriera, a
veces se detenía en el punto donde su agujero y la punta de Xichen se encontraban para
presionar y podía sentir húmedo. No estaba seguro si era de él o de Xichen, tal vez de ambos.
Ah, como le encantaría que Xichen le tomara con ambas manos y forzará su entrepierna a
rozarse más salvaje contra su agujero, que la tela no fuera un impedimento, o que incluso con
esa barrera su punta le penetrara, ni siquiera le molestaría lo áspero del tejido. Gimió contra
su brazo babeando solo por ese pensamiento.
Necesitaba sentir más.
Desesperado llevó el otro brazo a su cintura y bajó su ropa. Con el culo desnudo podía sentir
la humedad del presemen del líder Lan embarrándose por toda su piel, y él no estaba en una
condición más decente. Todo estaba resbaloso, se restregaba como un animal en celo.
Quizá debía también quitar las prendas de Lan Xichen y así la sensación sería mejor.
Mientras en su cabeza sonaba como un buen plan su cuerpo prefería seguir moviéndose para
prolongar su propio placer. Ya estaba prácticamente sentado sobre el líder Lan y solo fue
cuestión de tiempo para sentir el glande de Lan Xichen picotear y engancharse en los
pliegues de su entrada.
Jiang Cheng gimió, sería imposible que entrara sin dilatarse primero, aún así no dejó de
insistir para calmar la picazón que ahora lo enloquecía por dentro. Enterró las uñas en su
propio brazo mientras se corría sin haber sido tocado. Estaba temblando, jadeando en un
intento de calmar su corazón.
Era un desastre. Buscó entre sus mangas un pañuelo para limpiarse el sudor de la frente y
después el semen que había escurrido, los fluidos sobre su cuerpo que provenían de Xichen
ya se estaban secando así que no tendría caso que los limpiara ahora.
Sería muy poco cortés de su parte dejar así a Lan Xichen. Lo dudó por un segundo, pero
llegado este punto no podía ser doble cara y fingir pudor. Además, no es como que no se le
antojara ver a xiao-Huan con sus propios ojos.
Debido a la humedad ya se podía ver muy clara su forma y un rastro de los colores. Jiang
Cheng se relamió los labios antes de tocarlo, lo acarició lento hasta llegar al borde los
pantalones, los jaló y ya esperaba un sensual rebote al liberarlo de la tela.
—Mierda —se enojó cuando escuchó la puerta ser tocada—. Mierda, mierda, mierda —
repitió cuando siguieron tocando, era obvio que no se iría por mucho que lo ignorara.
Todavía con las piernas temblorosas acomodó sus túnicas y las de Xichen además del
desastre que había hecho en la mesa.
Quitó el talismán para guardarlo y abrió la puerta de golpe mirando al joven discípulo que de
inmediato se asustó al ver a Sandu Shengshou tan enojado.
—Vengo a dejar el té del líder Lan —Jiang Cheng se hizo a un lado, tal vez esta era la mejor
oportunidad para irse sin tener que explicar cualquier pregunta que tuviera Lan Xichen sobre
el estado de su cuerpo, debía aprovechar.
—Líder Lan, tengo que irme —aunque miró en su dirección veía un punto distante para no
verlo a los ojos.
—Jiang Wanyin… —se aclaró la garganta al ver que el joven discípulo seguía presente—
Líder Jiang, por favor quédese.
Lan Xichen intentaba fingir normalidad, pero, ¿no era raro?, Wanyin acababa de llegar,
estaban hablando plácidamente. Intentó pararse para detenerlo, sin embargo, sintió una
incomodidad en sus pantalones. ¿En qué momento pasó esto?, ahora era tan descarado como
para ponerse duro y babeante ante la presencia de Wanyin, antes al menos esperaría a que
Wanyin se fuera para tener pensamientos impuros sobre sus interacciones.
Jiang Cheng negó con la cabeza.
—¿Pero mañana vendrá a despedirse?
Por supuesto que vendría, no se perdería la última ocasión de ver a Xichen a solas.
Jiang Wanyin pensó en el talismán. Estaba seguro de que él podría replicarlo y estar más
preparado el día siguiente.
。・:*:・☁︎
・:*:・。
Xichen había dejado entrar a Jiang Wanyin al Hanshi. Eso era lo último que recordaba, pero
ahora su mente estaba confundida, ¿acaso nunca despertó y esto era un sueño?
Parpadeó un par de veces, aunque se sentía real, definitivamente debía ser un sueño. Wanyin
lo abrazaba por el cuello mientras en su oído depositaba suaves «ah, ah, ah» combinados con
su nombre «ah, Lan Huan» y podía sentir la punta de su pene siento apretada por una textura
placentera y desconocida. Wanyin se movía lento dando brinquitos moderados.
Xichen pensó que debía sentirse así de descontrolado debido a sus ansias de ver a Wanyin al
despertar, por eso su mente le hacía esta mala jugada… en realidad no era tan mala.
Desperezando su cuerpo dentro del sueño no pudo aguantar más y apretó sus brazos a la
cintura de Jiang Cheng, ¡era tan pequeña y manejable!
—¡¿Xi-Xichen?! —su Wanyin de ensueños le llamó.
Pero Xichen no sintió la obligación de contestar con palabras y en su lugar respondió
empujando la cadera hacia arriba y en sentido opuesto el cuerpo de Wanyin para enterrarse
por completo.
Experimentó el paraíso al sentir como su pene era cobijado por la carne tierna y caliente.
—Ahh Xichen —el líder Lan podía sentir las pulsaciones rítmicas de los músculos intentando
adaptarse a su tamaño—. Dolió —fue lo que escuchó entre suspiros.
—¿Dolió, Wanyin? —le acarició la espalda—, si dolió tanto, ¿por qué te corriste? —Wanyin
guardó silencio y Xichen sonrió. Claro que no era real, ningún hombre podía ser así de
sensible, si lo fuera solo significaría que su cuerpo estaba hecho para recibir y brindar placer
a través de su agujero.
Xichen ya no pensó mucho en lo vergonzoso de su sueño. Desde el día anterior estaba
embriagado por el aroma a loto que por alguna razón parecía impregnado en su ropa, y ahora
de nuevo lo percibía potenciado en este Jiang Cheng.
Olió su cuello con descaro como si fuera un perro causando una reacción en los nervios de
Jiang Cheng que le hacía cosquillas, esto hizo sonreír al líder Lan que comenzó a besar la piel
entre la clavícula y su oreja. Era un sabor delicioso.
—¿Sabes lo dulce que eres, Wanyin? —mordió el lóbulo del más joven que gimió tembloroso
mientras apretaba sus muslos a los costados de Lan Xichen.
No podía aguantar más y comenzó a mover a Jiang Cheng sobre su verga. Las nalgas
carnosas de Jiang Cheng eran perfectas para ser apretadas y no se cansaba de hacerlo.
—No, no —comenzó a decir Jiang Cheng en súplica—. Acabó de correrme, es demasiado —
pidió restregando su rostro sobre el hombro de Lan Xichen.
Error. Esto solo provocó al hombre al que pedía piedad. Xichen con una facilidad asombrosa
levantó a Jiang Cheng por la cadera sin salir de él con una mano mientras la otra la usaba
para tirar el juego de té que estaba sobre la mesa. Fue un poco brusco al recostar al líder Jiang
sobre la superficie, pero eso no era importante, lo que llamó su atención por completo fue esa
pose tan natural y sensual con la que fue bendecida sus vista donde Jiang Cheng cubría sus
ojos con un brazo, pero dejaba ver el sonrojo que bajaba desde sus mejillas hasta su cuello.
Respiraba agitado mientras intentaba acomodar sus piernas, o tal vez huir, pero el cuerpo de
Lan Xichen se lo impedía. Este puso una mano sobre cada muslo para abrir esas largas
piernas de músculos bien marcados.
—Vamos, déjame verte —fue lo que pidió cuando Jiang Wanyin bajó una de sus manos para
apretar su túnica y cubrir el lugar donde estaban unidos.
Tomó el puño de Wanyin y lo alejó ganándose un gemido, el joven líder seguía sensible. Por
fin pudo ver su lindo pene en camino a endurecerse de nuevo, y más abajo, Dioses, era la
cosa más morbosa que pudo imaginar, no era algo de lo que presumiera pero tenía un pene
ancho y el borde de Wanyin estaba estirado y un poco enrojecido, lo podía sentir pulsando a
su alrededor. Acercó los dedos para tocarlo por sí mismo, ese lugar estaba mucho mas
caliente, lo podía sentir en la yema de los dedos, se veía un poco brillante y dedujo que la
viscosidad era algún tipo de aceite, ¿o sería lubricante propio de este Wanyin? No lo sabía,
pero estaba emocionado de saber que todo parecía acomodado para que se lo follara como si
no hubiera un mañana.
Lástima qué por estar cubriendo sus ojos Jiang Cheng no pudo ver la sonrisa de un hombre
hambriento por su cuerpo.
Lan Xichen comenzó a moverse hipnotizado aún por la vista de ese agujero. Salía lento para
saborear la textura del interior de Wanyin y entraba fuerte para hacer sonar sus carnes al
chocar y mirar como el pene de su amigo rebotaba contra la tela de la túnica morada. Sus
estocadas se mantuvieron en ese ritmo hasta sentir que el agujero ya no oponía demasiada
resistencia y era más fácil moverse, por fin el cuerpo de Wanyin lo estaba reconociendo como
su dueño.
Tomó las pantorrillas del Jiang y las levantó hasta tenerlas a plena vista junto a su rostro, eran
de una textura suave y lisa, de un color claro, perfecto como lienzo para ser marcado. Al
parecer solo se había quitado los pantalones y las botas, pero curiosamente sus calcetines
seguían puestos. Tomó uno y lo quitó, no era una sorpresa que su Wanyin oliera bien de todas
partes. Había sido suficiente con respetar la vergüenza del más joven, ahora quería verlo
mostrarse más honesto y sabía cómo molestarlo. Acarició con lentitud el arco del pie apenas
causando que Wanyin sacara un suspiro y sin pensarlo más lo lamió desde el tobillo hasta los
dedos
—¡Ah! —Jiang Cheng bajó la mano de sus ojos a la boca para callar sonidos así de
cachondos.
Le causó tanta excitación a Xichen que comenzó a moverse más rápido repitiendo los
movimientos con la lengua sin despegar la mirada de Wanyin que con sus normalmente fieros
ojos azules ahora parecía una víctima del placer aguantando las ganas de llorar. Quería
desquebrajarlo hasta que solo pensara en ellos teniendo sexo, en lo bien que podía hacerlo
sentir más allá de cualquier otra cosa que hubiera experimentado antes.
Su mirada ocre se oscureció y puso las piernas de Wanyin sobre sus hombros para luego
cruzar los brazos por debajo del cuerpo de Wanyin y lo dobló hasta el punto que ya no era
posible estar más apretado a él. Se volvió salvaje sintiendo su pene en la pequeña trampa que
era el agujero caliente de Wanyin.
No podía creerlo. Se estaba cogiendo al líder Jiang, a Jiang Cheng, a su querido amigo
Wanyin.
—Me estás matando Wanyin. Mírate, toda una puta apretándome para no dejarme ir. Quién
hubiera imaginado que este era tu verdadero rostro, siempre visitándome con tu cara de joven
recatada solo para engañar y seducir a su víctima. ¿Todo era un plan para volverme loco,
verdad?
Jiang Cheng quiso dar replica enojado por la vergüenza que le hacían sentir esas palabras que
de ninguna manera reflejaban sus intenciones, no pudo. En lugar de eso solo seguían saliendo
una serie de «ah» cada vez más fuertes, era inevitable pues Lan Xichen era
endemoniadamente preciso al golpear un lugar profundo dentro de él que lo dejaba con el
cerebro como algodón cada vez que entraba, además de que su estúpido y gordo pene ejercía
presión todo el tiempo sobre su próstata. Ya ni siquiera podía mantener la saliva dentro de su
boca y podía sentir claramente su eyaculación a punto de salir, su estómago estaba tan
pegajoso de líquido preseminal que hacía más delicioso el roce de las túnicas de Xichen y su
duro abdomen.
Jiang Cheng se corrió. Gritó y su columna se retorció mientras apretaba los dedos de los pies
y sus piernas espoleaban los costados de Xichen como si fuera un caballo al que animaba a ir
más rápido.
¿Y con esa boquita abierta cómo podría Lan Xichen resistirse a no besarlo y quitarle el poco
aliento que le quedaba?
Jiang Cheng ni siquiera puso resistencia, estaba tan agitado después de su orgasmo que en su
búsqueda de dar bocanadas de aire para reponerse solo le dio la invitación a Xichen para
invadirlo y que jugara con su lengua. Los besos que él le había dado el día anterior eran
realmente inocentes si se comparaban, ahora Xichen sorbía y mordía tanto como quería. Tuvo
que empezar a empujarlo por los hombros para que lo dejara respirar o terminaría desmayado
sobre esta mesa de té.
—Delicioso, Wanyin, tu culo me está ordeñando —estamina tenía de sobra y se movió más
rápido.
Xichen también se corrió mientras se deleitaba con el rostro en éxtasis de Wanyin poniendo
los ojos en blanco mientras recibía los chorros de leche en su interior.
—Wanyin eres de verdad increíble —le dijo mientras besaba sus mejillas y quitaba de su
frente los mechones de cabello húmedos de sudor—. Delicioso —comenzó a besarlo de
nuevo pero más lento, disfrutando para recordar está sensación por siempre.
—¿Estás molesto? —fue lo primero que dijo Jiang Cheng. Xichen lo miró confuso—. Puedo
explicarlo —mordió su labio y giró el rostro sonrojado—, no soy una p-puta —le costó
referirse a sí mismo de esa manera.
—¿Ah sí? —Xichen respondió divertido porque al decir esa última palabra Wanyin apretó su
interior. Comenzó a besar su cuello.
—No tenía intenciones ocultas, no era ningún plan, solamente quería que fuéramos amigos.
Xichen comenzó a moverse esperando endurecerse de nuevo sin salir de Jiang Cheng. No
había dicho esas palabras en serio y ahora escuchaba lo que siempre quiso escuchar, que
Wanyin, su inaccesible y selectivo líder Jiang quería ser su amigo.
—¡¿Me estás escuchando?!
Claro que lo escuchó y gracias a ello estaba más emocionado. No podía creer que no fue
suficiente con masturbarse antes de dormir y ahora estaba por correrse una segunda vez en su
polución nocturna.
—Solo una vez más, Wanyin.
Tomó una de sus piernas para reacomodarlo. La pasó hacia el otro lado y con habilidad
precisa sin salir de él lo giró para follarlo como un perrito.
Subió las manos recogiendo la túnica morada hasta pasar la cintura. Definitivamente las
prendas y la faja hacían un buen trabajo escondiendo la pequeña cintura del líder Jiang que
cabía perfectamente entre sus manos.
Se preguntaba cuántas personas de verdad habrían sido bendecidas con ver el cuerpo de
Wanyin. En este momento las envidiaba tanto, aunque si era optimista tal vez lo que se decía
de estar vetado entre las casamenteras por su temperamento era verdad y a esta edad Jiang
Cheng se conservaba virgen.
Con este pensamiento el calor en su cuerpo aumentó y se deshizo de sus blancas túnicas.
Jamás había pensado en que el culito de Jiang Cheng sería así de redondo y suave, rebotando
sensual en cada estocada, ni que se enrojecería fácilmente al nalguearlo, pero ahora donde sus
palmas chocaban y apretaban se ponía de un color rojo provocador.
—Zewu jun tenga piedad —se tomó con ambas manos de la orilla de la mesa— pediré… ah
—era imposible no gemir y desconcentrarse.
—¿Qué dices Wanyin? —de la nada ya tenía su pecho pegado a la espalda del más joven y le
hablaba al oído—, ¿me pedirás más? —mordió el lóbulo y sintió como Jiang Cheng se
estremecía.
Jiang Cheng negó con la cabeza, lo que por alguna razón molestó a Lan Xichen.
—Disculpas, te pediré disculpas —por fin logró hilar sus ideas— ¡ah, dioses! Para, Xichen.
No puedo más.
El líder Lan tomó el casi desecho moño de Jiang Cheng para obligarlo a girar el rostro en su
dirección, se veía tan precioso con los ojos cerrados y las mejillas encendidas apenas
pudiendo respirar.
—Antes me llamabas Lan Huan. Dilo otra vez.
Jiang Cheng gimió abriendo un poco sus ojos para ver a Xichen—. Qué no se supone que esa
maldita cinta es para regularse —pensó antes de ser atacado por estocadas más certeras y
brutas.
—Dilo, a-Cheng.
Estaba tan hipnotizado por la belleza erótica de Wanyin que no notó el momento en que ya
había deshecho por completo el peinado y con solo dejar de apretar su mano el cabello cayó
libre y el ambiente se llenó con el olor a lotos de Wanyin.
—Lan Huan —ya que el líder Lan lo había llamado de forma tan cercana se animó a
responder de la misma manera—. Por favor, Lan Huan.
El cerebro de Lan Xichen no registraba las oraciones correctamente, solo su nombre dicho
por el hombre que más quería tener a su lado de ahora en adelante. Ese «Por favor, Lan
Huan» solo podía significar que continuara.
Se acomodó mejor y comenzó con las embestidas más fuertes y más rápidas. Los sonidos
aguados en cada encuentro con el cuerpo de Wanyin eran hipnóticos. Podía sentir las
contracciones en el cuerpo del joven líder y tomó el pene entre sus manos para comenzar a
acariciarlo al ritmo de las estocadas. Los dos estaban tan cerca, debían correrse juntos.
Tuvo una última complacencia de su mente libertina, Wanyin movió su cadera para hacer los
choques más profundos, de verdad era demasiado ver cómo cooperaba para alcanzar el
clímax. En realidad, Wanyin ni siquiera lo pensó, su cuerpo solo buscaba el placer máximo.
La mano de Xichen se llenó de calidez, así como el interior de Jiang Cheng.
Lan Xichen admiró su mano cubierta del espesor turbio que no se resistió a probar, como lo
había dicho, su a-Cheng era delicioso. Se retiró del interior de Wanyin para admirar su obra
de arte. El líder Jiang seguía respirando agitado, el cabello regado en la mesa, sus nalguitas
del mismo rojo que su agujero que luchaba por regresar a su tamaño original. Las piernas de
Wanyin temblaron cuando un globo de semen se derramó de su agujero.
—Ah Wanyin —suspiró dramático Xichen antes de tirarse de nuevo sobre la espalda de Jiang
Cheng—. Cuando despierte no podré mirarte a los ojos —le besó el cuello— me pondré
como piedra solo de recordar este sueño.
—¿Cuál sueño? —respondió Jiang Cheng levantando una ceja y girando el rostro hacia atrás
intentando ver a Lan Xichen—, ¿piensas que este es un sueño? —preguntó casi indignado.
De repente el líder Lan perdió todo el calor del cuerpo y empezó a sudar frío. ¿No lo era? Se
separó de un brinco y ayudó a Jiang Cheng a girarse y sentarse en la orilla de la mesa. Estaba
hecho un desastre. Xichen lo miró consternado porque los ojos azules le rehuían.
—No fue tu culpa —confesó Jiang Cheng—. Usé de forma indebida un talismán para
aprovecharme de ti —se cubrió la cara con una mano—. ¡Porqué reaccionaste así, debías
empujarme o golpearme cuando despertaste!
—¿Yo?, pero si solo hice lo que mi corazón deseaba —porque si su Wanyin había hecho esto
significaba que ambos compartían los mismos sentimientos, ¿no?—. Empezamos por el final
así que ahora permíteme enmendar el malentendido comenzando un cortejo —por fin Wanyin
le miró, aunque impresionado y dudoso—. ¿O prefieres que continuemos con esto? —lo jaló
hasta tenerlo sentado encima, justo como cuando despertó.
—No seas desvergonzado, ¿dónde quedaron tus miles de reglas Lan? —lo dijo reclamando,
pero se abrazó a Xichen— .Tendrás que pedirlo formalmente a mi secta.
Lan Xichen sonrió lleno de felicidad antes de corresponder al abrazo.
FIN
。・:*:・☁︎
・:*:・。
End Notes
El talismán que copió Jiang Cheng funcionó por menos tiempo por la simple razón de que los
inventos del patriarca son menos poderosos en manos ajenas :P Espero se allá entendido la
historia jajjaa
Mi primer fanfic Xicheng en ao3, lloro :')
Espero mejorar al escribir smut de mis bbs
Si les gustó por favor dejen un comentario o kudos 💙💜 lxs tqm
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