La filosofía de Karl Marx
2.1. El ser humano
2.1.1. El humanismo marxista
Marx rechaza la idea de Hegel de que la esencia del ser humano sea la autoconciencia. Para Marx, el ser
humano es un ser natural, pero su naturaleza no está definida de antemano, sino que se desarrolla a través de
la historia. Marx también se opone a Feuerbach, quien veía al hombre como un ser teórico, argumentando
que el ser humano es activo y productivo, y su esencia se encuentra en la “praxis”, es decir, en la acción. El
trabajo es la principal actividad del ser humano, a través de la cual se realiza y transforma la naturaleza.
Además, las relaciones sociales del hombre son fundamentales, ya que el hombre es un ser social cuyas
relaciones son esenciales para su naturaleza. Marx critica a Feuerbach por no tener en cuenta estas
relaciones económicas y sociales.
2.1.2. La alienación
[Link]. La alienación económica
Marx redefine el concepto de “alienación” que ya usaban Hegel y Feuerbach. Marx argumenta que la
alienación más importante es la “alienación económica”, es decir, la alienación que surge del trabajo en el
capitalismo. El trabajador se aliena porque el producto de su trabajo no le pertenece; se convierte en algo
ajeno a él. Además, el trabajo mismo se convierte en una mercancía que pertenece a otro, y el trabajador
pierde su conexión con la naturaleza y con otros seres humanos. Para Marx, esta alienación no es una
condición natural, sino algo histórico y propio del capitalismo, y puede superarse con un cambio en las
condiciones sociales y económicas.
[Link]. La alienación social y política
La alienación económica es la forma principal, pero también existen otras formas de alienación. La
alienación social se refiere a la división de la sociedad en clases opuestas, y la alienación política es la
separación entre el Estado y la sociedad.
[Link]. La alienación ideológica
La alienación ideológica se refiere a las ideas y representaciones que ocultan y justifican las condiciones de
vida de las personas. Según Marx, instituciones como la religión, el arte, la filosofía y la moral sirven para
disfrazar la verdadera realidad de la alienación en la que viven las personas. En este sentido, la religión, por
ejemplo, es una forma de alienación que justifica el sufrimiento y la injusticia. Marx también critica la
filosofía, ya que considera que muchas filosofías solo interpretan la realidad sin transformarla.
2.1.3. La alienación. El marxismo y la crítica a las ideologías
[Link]. Crítica de las ideologías
Marx sostiene que la conciencia humana (lo que las personas piensan) es producto de la sociedad. Las
ideologías, como la religión o la política, no tienen una historia propia, sino que están ligadas a la estructura
económica y social. Estas ideologías sirven para ocultar y justificar las injusticias del sistema. Para Marx, la
única forma de eliminar la alienación es a través de una crítica de las ideologías que revele las verdaderas
condiciones de la sociedad. Esta crítica debe ser teórica, para entender cómo las ideologías distorsionan la
realidad, y también práctica, porque para cambiar la sociedad es necesario transformar sus condiciones
materiales. El materialismo histórico de Marx no solo es un análisis teórico, sino también una herramienta
para cambiar la realidad política y social.
2.2. El materialismo histórico
Realidad y sociedad
2.2.1. El materialismo histórico
El materialismo histórico de Marx se basa en la relación entre el ser humano y la naturaleza, y se enfoca en
cómo las personas producen para satisfacer sus necesidades. Este proceso de producción no es espiritual,
sino material, y está centrado en el trabajo del hombre con la naturaleza. Marx rechaza tanto el idealismo,
que da más importancia a las ideas, como el materialismo de Feuerbach, que ve al hombre solo como un
espectador. Según Marx, la realidad está hecha de la actividad productiva, que es histórica y cambia con el
tiempo. Marx usa la dialéctica de Hegel, pero la adapta al materialismo, aplicándola a la historia y la
economía. Así, el materialismo histórico es la forma de ver la historia de manera material, en la que todo se
reduce a la producción de bienes materiales.
2.2.2. La dialéctica marxista
La dialéctica marxista, o materialismo dialéctico, es un método que explica cómo la realidad cambia debido
a contradicciones internas. Estas contradicciones causan conflictos y transformaciones. Marx toma la idea de
Hegel sobre la lucha entre tesis y antítesis, pero aplica la dialéctica a las condiciones materiales, como la
economía, en lugar de las ideas. Marx dice que la historia es una lucha de clases, donde las diferentes formas
de producción (como el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo) surgen y caen debido a las
contradicciones. En el capitalismo, la lucha es entre la burguesía (dueña de los medios de producción) y el
proletariado (que solo tiene su fuerza de trabajo). Según Marx, esta lucha terminará con la revolución
socialista y, finalmente, con el comunismo. Engels resumió las leyes de la dialéctica, como la
transformación de cantidad en calidad, la interpenetración de contrarios y la negación de la negación. Para
Marx, la dialéctica no solo explica la historia, sino que es una guía para la acción revolucionaria.
2.2.3. La infraestructura económica y la superestructura ideológica
La principal actividad del ser humano es producir los bienes materiales que necesita para vivir. Esta
producción es social, lo que significa que crea relaciones entre las personas, que Marx llama “relaciones de
producción”. Estas relaciones están basadas en la propiedad de los medios de producción (como la
maquinaria, la tierra y el trabajo). Las relaciones de producción forman la infraestructura económica, que es
la base de la sociedad. Encima de esta infraestructura está la superestructura, que incluye el sistema legal,
político y las ideas dominantes, como la religión y la filosofía. La ideología de la clase dominante justifica el
sistema económico existente.
2.2.4. La relación entre la infraestructura y la superestructura
La idea principal del materialismo histórico es que la infraestructura económica determina la superestructura
(las estructuras sociales, políticas y espirituales). Marx sostiene que no son las ideas (superestructura) las
que determinan la realidad social (infraestructura), sino al revés. Sin embargo, hay dos formas de entender
esta relación. Una es el determinismo económico, que sostiene que la infraestructura siempre determina la
superestructura. La otra es la visión dialéctica, que dice que la infraestructura y la superestructura se
influyen mutuamente, aunque la infraestructura es lo más importante.
2.2.5. La lucha de clases como motor de la historia
En algunos momentos de la historia, el desarrollo de las fuerzas productivas entra en conflicto con las
relaciones de producción existentes. Este conflicto es la lucha de clases. Cuando esto sucede, se produce una
revolución social que cambia las relaciones de producción y la superestructura. La transformación de la
superestructura (como las ideas y las leyes) se debe a los cambios en la infraestructura económica. Según
Marx, el motor de la historia es la lucha de clases, donde las clases sociales dominantes explotan a las clases
trabajadoras, lo quelleva a revoluciones que cambian el sistema social.
2.2.6. El comunismo
A lo largo de la historia, ha habido cuatro modos de producción principales: el asiático, el antiguo, el feudal
y el capitalista. El capitalismo genera un conflicto entre la burguesía (que controla los medios de
producción) y el proletariado (que solo tiene su fuerza de trabajo). Marx dice que el capitalismo producirá
las condiciones para superar este conflicto, y que la historia terminará con el comunismo, una sociedad sin
clases. En el comunismo, desaparecerán la propiedad privada y las clases sociales, y las personas trabajarán
según sus necesidades y capacidades. Marx ve el comunismo como el fin de la explotación y la plena
realización humana.
2.2.7. El análisis económico del capitalismo
Marx explica la explotación en el capitalismo al diferenciar entre el valor de uso y el valor de cambio de un
producto. El valor de uso es lo que el producto puede hacer para satisfacer necesidades, mientras que el
valor de cambio es lo que vale en el mercado. En el capitalismo, los productos ya no se intercambian solo
para satisfacer necesidades, sino para generar ganancias, lo que lleva a la explotación de los trabajadores.
Los capitalistas pagan a los trabajadores menos de lo que realmente valen sus productos, lo que genera
plusvalía (ganancia extra). Esto ocurre porque la oferta de trabajo es mayor que la demanda, lo que mantiene
bajos los salarios. Pero esta explotación también lleva a crisis económicas, lo que acelera la necesidad de
cambiar el sistema capitalista. La conciencia de clase del proletariado será clave para superar el capitalismo.