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El Cadaver

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El Cadáver

Capítulo 1: La llegada

La casa estaba vieja, húmeda y cubierta por musgo. A pesar de los años, parecía observarlo
desde la colina, como si supiera que Elías había vuelto. La llave chirrió al entrar en la cerradura
y la puerta cedió con un quejido largo y profundo.

Dentro, todo estaba cubierto con sábanas blancas que se movían suavemente por el viento
colado entre las paredes rotas. El reloj del salón, empolvado, marcaba una hora extraña:
3:[Link].

Esa noche, justo antes de quedarse dormido, escuchó un susurro cerca de su oído:
—Elías…

Despertó sobresaltado. El celular también marcaba 3:33 AM. No había viento. No había nadie.
Solo sombras.
Y una certeza silenciosa: no estaba solo.

Capítulo 2: Susurros en la noche

Los susurros se repitieron cada noche, siempre a la misma hora. A veces lo llamaban. A veces
reían. Otras, solo murmuraban cosas que no lograba entender, pero lo dejaban tiritando.

Empezó a dejar luces encendidas, pero eso solo proyectaba más sombras, más figuras vagas en
los rincones. Elías comenzó a preguntarse si el silencio de la casa no era simplemente eso, sino
una forma de esperar.

Capítulo 3: La trampilla

Mientras barría el salón, la escoba golpeó algo duro bajo la alfombra. Al levantarla, encontró
una trampilla de madera antigua, con un candado oxidado que parecía intacto.

Horas después, encontró una llave en el cajón de una cómoda del pasillo. Él no lo había
abierto. O al menos… no recordaba haberlo hecho.

Encajó la llave. La trampilla crujió al abrirse.

Capítulo 4: El diario

En el sótano húmedo, entre cajas podridas, halló un viejo cuaderno cubierto de telarañas: el
diario de su abuelo.
Las primeras páginas hablaban de rutinas, dolores de espalda, paseos al pueblo. Luego, algo
cambió.

“No debí abrir el suelo. Lo encontré allí. El cuerpo.


Lo enterré cerca… pero no está quieto.”
Elías sintió una punzada fría en el estómago. ¿A qué cuerpo se refería?

Capítulo 5: La visita

Una anciana del pueblo apareció una tarde, justo cuando el sol comenzaba a caer. Vestía de
negro, con la mirada fija en él.

—Esa casa… no olvida. Tu abuelo intentó esconder lo que pasó, pero las paredes lo recuerdan
todo —dijo sin que Elías preguntara nada.

Antes de que pudiera hablar, la mujer ya se alejaba entre la neblina, como si nunca hubiera
estado allí.

Capítulo 6: El cuarto sellado

Días después, notó una irregularidad en la pared del sótano. Al golpearla, sonó hueca. Rompió
el yeso con una barra de metal. Detrás, una habitación oculta.

Dentro, una cama con correas oxidadas. La pintura descascarada. Las paredes llenas de marcas,
como si alguien hubiera arañado intentando salir.

El aire dentro era distinto. Más pesado.


Más vivo.

Capítulo 7: El rostro en el espejo

Al lavarse la cara esa noche, miró al espejo. Una figura estaba detrás de él. No se movía. No
parpadeaba.

Giró de golpe, pero no había nadie.

Al volver al espejo, ya no era su reflejo.


El rostro tenía su forma… pero estaba hinchado, pálido, con los ojos vacíos.
Muerto.

Capítulo 8: Fuga frustrada

Hizo la maleta. Decidió irse. No podía más.


El auto no encendió. Revisó la batería. Estaba bien.
No había señal en el celular. Las líneas del teléfono fijo estaban cortadas.
Al día siguiente, la puerta principal amaneció clavada con tablones… desde afuera.

La casa no quería que se fuera.


Y ya no estaba pidiendo.

Capítulo 9: Los recuerdos


Comenzó a tener sueños. Sangre. Gritos. Una pala.
Un cuerpo arrastrado por el suelo.
En los sueños, él era el asesino. Lo sabía.
Y lo peor: empezaba a sentir que no eran sueños.

Había detalles que no podía haber imaginado.


O… ¿los estaba recordando?

Capítulo 10: La confesión

Una hoja de papel apareció sobre su almohada. Escritura temblorosa.


Reconoció la firma: su abuelo.

“Elías: tú no naciste aquí. Te encontré en el sótano, envuelto en oscuridad. No eras tú


entonces.
Pero lo serás.
Muy pronto.”

Elías sintió un vacío dentro. ¿Qué significaba eso?

Capítulo 11: El cadáver

Volvió al cuarto oculto y rompió parte del suelo. Debajo, entre tierra suelta, apareció un
cuerpo.
La piel podrida. La ropa raída.

Pero… era su ropa.


Y su cara.

El cadáver era él.

Gritó. Cayó hacia atrás. Se arrastró.


Pero su cuerpo seguía allí. Sonriendo.

Capítulo 12: La policía

Golpes fuertes en la puerta.


—¿Señor Elías? Recibimos un aviso por un olor extraño.

Elías corrió, abrió, gritó por ayuda.


Los policías entraron, miraron a su alrededor. Pasaron junto a él sin notarlo.

Uno de ellos murmuró:


—¿No decía que la casa estaba vacía desde hace años?

Capítulo 13: El despertar

Despertó amarrado a la cama del cuarto sellado. No recordaba cómo.


La oscuridad lo cubría todo. Olía a sangre seca.
Intentó gritar. Su voz era apenas un eco.
Sobre el techo, alguien —o algo— caminaba.

En la pared, con su letra:


"No soy yo. Nunca lo fui."

Capítulo 14: El final

Logró soltarse. Salió. Corrió por el bosque hasta llegar al camino.


Días después, en otra ciudad, escribió todo. Juró que no volvería.

Sentado frente a la ventana de su apartamento, repitió:


—Estoy a salvo. Esto ya terminó.
Estaba seguro de que ese sería el final. Estaba a salvo. O al menos, eso creí...
Hasta que encontraron mi cuerpo.

FIN

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