Unidad 17 Flia
Unidad 17 Flia
⏺ Adopción
Evolución: la concepción de la adopción ha virado durante el siglo pasado y ha tomado un
rumbo diferente al que traía desde sus orígenes: ya no se pone el acento en las
necesidades del adoptante, ni en su imposibilidad de tener hijos biológicos, sino que el
instituto hace centro en la necesidad de amparo de los niños, y en crear entre éstos y sus
adoptantes un vínculo signado por el amor con similares características al de la relación
natural.
-El instituto de la adopción ingresa al ordenamiento civil argentino recién en el año 1948 tras
la sanción de la ley 13.252 pues originariamente el Código Civil sólo cobijaba una única
causa fuente de vínculos filiales: la biológica o por naturaleza.
Es recién a partir del siglo XX, tras las gravosas consecuencias que producían las guerras
en las familias, en particular, la cantidad de niños huérfanos, que la adopción comenzó a
adquirir una connotación muy diferente, centrada en ser una institución de cuidado y no de
carácter patrimonial o económico.
Esta misma circunstancia ocurrió en la Argentina tras un importante terremoto acontecido
en la provincia de San Juan que destruyó casi un 80% de la provincia y dejó como saldo
una importante cantidad de niños sin familia. En este contexto adverso, se advirtió la
necesidad de contar en el Derecho argentino con una institución que pudiera dar respuesta
integral y de manera definitiva a esta situación de extrema vulnerabilidad que por aquella
época era definida como "abandono", es decir, la adopción comenzó a ser vista como una
respuesta a la infancia abandonada.
Fundamentos y fines: la definición que recepta el CCC se funda en los postulados que
impone la Convención sobre los Derechos del Niño y que se conoce como el modelo de la
"protección integral de derechos".
Desde una visión sistémica del ordenamiento jurídico, ninguna regulación de la adopción
puede contrariar ni omitir las normas que se refieren a los Derechos Humanos de niños,
niñas y adolescentes, no sólo la mencionada Convención y la Opinión Consultiva nro. 17 de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la Condición Jurídica del Niño que
integran el llamado "bloque de la constitucionalidad federal" y por ende de operatividad
directa en el orden nacional, sino en particular, leyes "paraguas" como la ley 26.061 de
Protección Integral de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes que profundiza en el plano
interno los principios y postulados de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Esta inexorable interacción entre la regulación de la adopción y el modelo de protección
integral de derechos, se observa en la definición de la adopción al reconocer que se trata de
una institución destinada a satisfacer el derecho de todo niño a vivir en familia.
Principios generales:
ARTÍCULO 595. Principios generales.
La adopción se rige por los siguientes principios:
a) el interés superior del niño;
b) el respeto por el derecho a la identidad;
c) el agotamiento de las posibilidades de permanencia en la familia de origen o ampliada;
d) la preservación de los vínculos fraternos, priorizándose la adopción de grupos de
hermanos en la misma familia adoptiva o, en su defecto, el mantenimiento de vínculos
jurídicos entre los hermanos, excepto razones debidamente fundadas;
e) el derecho a conocer los orígenes;
f) el derecho del niño, niña o adolescente a ser oído y a que su opinión sea tenida en cuenta
según su edad y grado de madurez, siendo obligatorio requerir su consentimiento a partir de
los diez años.
-Interés superior del niño: se trata de un principio de derecho reglado en varias normas
como la ley 26.061 (art. 3°) y las leyes provinciales de infancia, pero particularmente
enfatizado en la CDN para el supuesto del derecho a vivir en familia en los arts. 20 y 21,
cuando en referencia a la adopción como deber de garantizar los cuidados al niño, contribuir
con su desarrollo integral y asegurar el disfrute pleno y efectivo de sus derechos
fundamentales, dispone que los Estados que admiten este sistema cuiden que el interés
superior del niño sea la consideración primordial, y no una consideración más a evaluar
junto con otras.
En una situación concreta, se debe apreciar:
a) La opinión del niño, niña y adolescente;
b) La necesidad de equilibrio entre los derechos y garantías del niño y las exigencias del
bien común;
c) La condición específica de los niños, niñas y adolescentes como personas en desarrollo,
evaluando en conjunto la edad y la madurez conforme la circunstancia de que se trate;
d) La indivisibilidad de los derechos humanos y, por tanto, la necesidad de que exista
equilibrio entre los distintos grupos de derechos de los niños y los principios en los que
están basados, de acuerdo a lo establecido por la CDN y los estándares internacionales;
e) La necesidad de priorizar los derechos del niño, niña y adolescente frente a los derechos
de las personas adultas.
-La preservación de los vínculos fraternos: debe procurarse que los hermanos en
situación de adoptabilidad sean adoptados por la misma familia; si ello no es posible se abre
una doble posibilidad:
a) el mantenimiento del vínculo jurídico por la adopción simple o por la plena con
preservación del parentesco en los términos del art. 621 CCyC; o
b) la extinción del vínculo jurídico pero con ciertos derechos, como el régimen
comunicacional. Ello sin perjuicio de la extensión del derecho a conocer el origen que luego
se analizará.
-El derecho a ser oído: el CCyC reconoce la progresividad de ejercicio de derechos hasta
la completa autonomía personal, la que en el tema de la adopción se traduce en que se
parte de un primer estadio donde el niño o niña con independencia de su edad y cuando
deba tomarse una decisión que lo involucre, debe ser escuchado, hasta uno más intenso
dado por el consentimiento de su propia adopción.
Se resalta que no se fija una edad determinada para que se ejerza el derecho a ser oído
como sinónimo de escucha personal, sin perjuicio de los otros aspectos que involucra y que
sí tienen determinados recaudos etarios.
El derecho a ser oído es una directriz que no se reduce a una entrevista entre el niño, niña y
adolescente y un juez (participación), sino que abarca todas las audiencias necesarias
durante la etapa previa de declaración de adoptabilidad, las que se fijen para que se expida
sobre su adopción (consentimiento), la construcción de la identidad a partir de la elección
del apellido y el mantenimiento o generación de vínculos, y también la posibilidad de
requerir el conocimiento del origen, y acceder a la historia biográfica que concluyó en la
adopción aún sin contar con la plena capacidad civil (legitimación activa propia).
-La realidad demuestra que existen vínculos preexistentes que necesitan de reconocimiento
a partir de un emplazamiento adoptivo. Se trata de dos:
1) la adopción de integración; y
2) la posesión de estado de hijo preexistente a la mayoría de edad o emancipación.
Pluralidad de adoptados:
ARTÍCULO 598. Pluralidad de adoptados.
Pueden ser adoptadas varias personas, simultánea o sucesivamente.
La existencia de descendientes del adoptante no impide la adopción. En este caso, deben
ser oídos por el juez, valorándose su opinión de conformidad con su edad y grado de
madurez.
Todos los hijos adoptivos y biológicos de un mismo adoptante son considerados hermanos
entre sí.
-A diferencia de lo que se reguló en las primeras leyes sobre adopción, que limitaban la
posibilidad a un niño de cada sexo por matrimonio, se establece específicamente que es
posible que se emplace adoptivamente a varias personas sin acotar numéricamente la
cantidad de hijos adoptivos, ni limitarla a su sexo.
Las adopciones pueden decretarse en un mismo acto y dentro de un solo proceso (como
cuando se trata de un grupo de hermanos) o en distintos momentos (como en el caso que
los adoptivos no compartan vínculo de origen o que sí lo hagan y su situación de
adoptabilidad se compruebe en momentos distintos).
-La importancia del art. 599 ha sido el de haber equiparado y reconocido expresamente a
otras formas de organización familiar, como aptas para satisfacer el derecho de todo niño,
niña o adolescente a vivir en ella, cumpliendo así con los principios emanados de nuestro
bloque de constitucionalidad y en especial por la aplicación de los principios de protección
integral de la familia, de democratización de la misma, de igualdad, y de no discriminación.
Por ello, la norma equipara a las familias conformadas por padres unidos en matrimonio, en
unión convivencial, en hogares ensamblados o familias monoparentales, incluyendo desde
ya a las parejas o personas que posean una orientación sexual diferente, debiendo el juez
en cada caso evaluar de acuerdo a lo que sea más conveniente para los NNA.
Tratándose de parejas convivientes, el Código requiere para que puedan acceder a la
adopción que cumplan los requisitos previstos en el art. 510, esto es, entre otros, que
tengan una antigüedad de 2 años, quedando fuera del alcance, las convivencias
ocasionales o recientes, es decir aquellas que no reúnan las características de estabilidad y
permanencia que exige la norma.
-La diferencia de edad requerida entre adoptante y adoptado baja de 18 a 16 años, salvo
que se trate de la adopción integrativa del hijo del cónyuge o conviviente, en donde no es
necesario que se cumpla con ella. Su falta de cumplimiento, es sancionada con la nulidad
absoluta.
-La exigencia de este requisito ha sido dispuesta a fin de evitar que las personas con
residencia en el exterior, generalmente extranjeros, acudan al país con el fin de realizar la
adopción de una persona menor de edad para luego llevarlo al suyo, alejándolo de su
entorno cultural y social, pudiendo así verse afectado el niño.
-El art. 600 dispone, más allá del plazo de residencia, la necesidad de estar inscripto en “el
registro de adoptantes”.
El Código Civil y Comercial establece la sanción de nulidad absoluta la adopción otorgada
en violación de este precepto. Cabe señalar que el precepto no indica en cual registro
deben estar inscriptos los adoptantes y que hay que tener en cuenta que en la Argentina
existen múltiples registros de pretensos adoptantes.
-El art. 602 establece la regla: adopción conjunta sólo por personas vinculadas por unión
convivencial o matrimonial; el art. 603 determina la primera excepción: los dos casos de
adopción unipersonal cuando el adoptante se halla en unión matrimonial o convivencial; y
este artículo contiene la segunda excepción (inversa al artículo anterior) al regular la
posibilidad de adopción conjunta cuando el quiebre de la unión se suscita antes de dictarse
sentencia.
Lo esencial en estos casos es analizar cuál es el superior interés del niño: si los pretensos
adoptantes mantienen la voluntad de adoptar en forma conjunta pese a la finalización de la
relación sentimental, el cuidado y afecto por el niño sigue intacto, éste (al ser escuchado)
manifiesta su voluntad coincidente y si ello es lo más beneficioso para el adoptado, debe
hacerse lugar a esta excepción. El fracaso en la relación de pareja o matrimonial no implica
la pérdida de la aptitud para ser padres adoptivos, máxime cuando el niño ya convive con
ese grupo familiar.
-La adopción puede ser unilateral o bilateral (art. 599). Cuando se pretende la adopción en
forma conjunta, se requiere que estas personas estén vinculadas por una relación
sentimental que implique un proyecto común de vida.
Éste es el principio que sienta el artículo, ya sea que dicha unión se organice como
matrimonio o convivencia. En otras palabras, la norma establece (y prioriza) la adopción
conjunta por parte de dos personas que conforman un núcleo familiar con el fin de
incorporar al niño a éste, más allá del modelo elegido. Así se otorga iguales derechos a las
diferentes formas de familia que conviven en nuestra sociedad.
ARTÍCULO 605. Adopción conjunta y fallecimiento de uno de los guardadores.
Cuando la guarda con fines de adopción del niño, niña o adolescente se hubiese otorgado
durante el matrimonio o unión convivencial y el período legal se completa después del
fallecimiento de uno de los cónyuges o convivientes, el juez puede otorgar la adopción al
sobreviviente y generar vínculos jurídicos de filiación con ambos integrantes de la pareja.
En este caso, el adoptado lleva el apellido del adoptante, excepto que fundado en el
derecho a la identidad se peticione agregar o anteponer el apellido de origen o el apellido
del guardador fallecido.
-En el transcurso del proceso puede suceder que se produzca el fallecimiento de alguno de
los guardadores-pretensos adoptantes que pretendían la adopción conjunta.
El fallecimiento de uno de los miembros del matrimonio está contemplado como causal de
su disolución (art. 435, inc. a, CCyC) y también como motivo del cese de la unión
convivencial (art. 523, inc. a, CCyC), de modo que producido ese hecho, en principio,
afectaría a la adopción pretendida originariamente pues solo cabría la posibilidad de que el
cónyuge supérstite o el conviviente adopten individualmente.
No obstante la realidad del devenir vital se impone como principio rector, y junto con el
interés superior del niño y atendiendo a la efectivización de su derecho a la identidad y la
protección prioritaria de sus derechos se pueden reconocer efectos jurídicos con el padre o
madre ya fallecido con fundamento en el respeto a la vida familiar.
-La designación del o los tutores se realiza por los propios padres por testamento o escritura
pública y la legislación impone una serie de recaudos para la preservación de los bienes del
pupilo, pues se trata de un instituto pensado en la protección eminentemente patrimonial,
prohibiendo expresamente que se libere al tutor de la obligación de rendir cuentas (art. 106
CCyC).
-También se designa tutor por la autoridad judicial (tutela dativa) previa determinación
fundada de quien o quienes resultan más idóneos para el desempeño del cargo (art. 107 y
110 CCyC), con específicas limitaciones o prohibiciones respecto de quienes no pueden ser
nombrados para el ejercicio de ese cargo (art. 108 CCyC).
-Existe un tercer tipo de tutela regulada en el art. 109 CCyC como tutela especial, que
emerge ante los conflictos de intereses del niño, niña o adolescente con sus progenitores o
representantes legales y para supuestos determinados a lo largo de siete incisos.
Los tutores son los representantes legales de las personas menores de edad, responsables
de la educación y alimentos conforme la cuantía de sus bienes. Los actos de disposición
podrán ser llevados a cabo con autorización judicial y siempre que sea en beneficio del
interés del niño o adolescente, que siempre tendrá garantizada su actuación personal según
su edad, madurez y derechos concedidos por este Código (conf. arts. 26, 117, 119 y 121
CCyC).
Su actuación se desarrolla con el control del Estado, en la figura del Ministerio Público de
conformidad con lo dispuesto en el art. 103 CCyC.
Las cuentas de la tutela, vinculadas todas con la administración y conservación de los
bienes del tutelado, son llevadas por el tutor documentadamente y sujetas a control judicial.
El seguimiento de las mismas es temporal y el Código dispone que se realice anualmente,
cuando el juez lo ordene de oficio o a pedido del Ministerio Público y al concluir la tutela.
Sin embargo, adopta una fórmula rígida que se impone al tutor en el primer año, pudiendo
flexibilizarse el período de rendición de cuentas para los años sucesivos (art. 130 CCyC). La
rendición final vinculada con las cuentas de la tutela se regula en el art. 131 CCyC y no
puede eximirse a los tutores ni por los padres, ni por el tutelado, ni siquiera por el juez. Solo
teniendo por aprobada esa liquidación final, podrá promoverse la adopción del niño, niña o
adolescente por su o sus tutores.
-El 1er supuesto contempla los casos de ƙliación desconocida o fallecimiento de los padres,
y determina la búsqueda de familia extensa en un plazo de 30 días. Prorrogables por
razones fundadas
-El 2do supuesto se conforma a instancia de los progenitores plasmada en una decisión
libre e informada. En este caso, la manifestación es considerada válida si acontece luego de
los cuarenta y cinco días de producido el nacimiento.
-En el 3er supuesto la vía de acceso a la declaración en situación de adoptabilidad es el
vencimiento de los plazos establecidos para la medida de protección excepcional y el
resultado negativo de las mismas en relación a la reinserción familiar. Ante la falta de
resultado positivo, el organismo administrativo que intervino en las medidas tendientes a
revertir la situación de vulnerabilidad debe dictaminar sobre la situación de adoptabilidad y
comunicarla al juez en el plazo de 24 horas.
Sujetos:
ARTÍCULO 608. Sujetos del procedimiento.
El procedimiento que concluye con la declaración judicial de la situación de adoptabilidad
requiere la intervención:
a) con carácter de parte, del niño, niña o adolescente, si tiene edad y grado de madurez
suficiente, quien comparece con asistencia letrada;
b) con carácter de parte, de los padres u otros representantes legales del niño, niña o
adolescentes;
c) del organismo administrativo que participó en la etapa extrajudicial;
d) del Ministerio Público.
El juez también puede escuchar a los parientes y otros referentes afectivos.
-En 1er lugar contempla al niño, niña o adolescente reconociéndoles el carácter procesal de
parte.
Así, el principio consagrado en el art. 595, inc. f): “el derecho del niño, niña o adolescente a
ser oído y a que su opinión sea tenida en cuenta”, en este tramo del proceso adoptivo, se
materializa con carácter de parte.
Además, dispone que comparece con asistencia letrada si tiene edad y grado de madurez
suficiente. De esta manera se efectiviza el derecho a ser asistido por un letrado, ya
contemplado por la ley 26.061, que en su art. 27 incorpora la figura del abogado del niño;
pero a diferencia de la amplitud de esta norma en cuanto no distingue los supuestos en los
cuales puede actuar con su propio abogado, aquí la asistencia letrada se supedita o limita a
la existencia de cierto grado de madurez y desarrollo del niño.
-En 2do lugar, se respeta el protagonismo de los padres biológicos (u otros representantes
legales del niño) al ser también considerados partes en el proceso que se dirime la posible
adopción de su hijo.
-En 3er lugar se menciona la intervención del órgano administrativo que participó en la
etapa extrajudicial. Al respecto, destacamos que la norma no aclara cuáles son sus
funciones en el proceso.
Esto nos conduce al interrogante de si el órgano administrativo puede cuestionar la decisión
que en definitiva se adopte respecto de la declaración judicial de la situación de
adoptabilidad, o si su participación se limita al aporte de información.
Entendemos que si bien este organismo es enumerado entre los sujetos que participan en
el proceso, el CCyCN al no especificarlo expresamente como sí lo hace en los incs. a) y b),
no le atribuye el carácter de parte; sino que lo revaloriza como fuente de información de la
situación de ese niño.
-En 4to lugar se menciona al Ministerio Público, el alcance de su participación debe ser
articulado con lo dispuesto por el art. 103 del CCyCN referido a la “actuación del Ministerio
Público”, en donde se establece el carácter complementario de su intervención en todos los
procesos en los que se encuentran involucrados intereses de personas menores de edad.
La falta de su intervención causa la nulidad relativa del acto.
Reglas de procedimiento:
ARTÍCULO 609. Reglas del procedimiento.
Se aplican al procedimiento para obtener la declaración judicial de la situación de
adoptabilidad, las siguientes reglas:
a) tramita ante el juez que ejerció el control de legalidad de las medidas excepcionales;
b) es obligatoria la entrevista personal del juez con los padres, si existen, y con el niño, niña
o adolescente cuya situación de adoptabilidad se tramita;
c) la sentencia debe disponer que se remitan al juez interviniente en un plazo no mayor a
los diez días el o los legajos seleccionados por el registro de adoptantes y el organismo
administrativo que corresponda, a los fines de proceder a dar inicio en forma inmediata al
proceso de guarda con fines de adopción.
-Guarda con Fines de Adopción: la guarda con fines de adopción tiene un doble sentido.
Comprende tanto el proceso por el cual los pretensos adoptantes solicitan que un niño, niña
o adolescente les sea entregado en guarda con el objeto de adoptarlo con posterioridad;
como al estado en que se encuentra aquel niño desde que es entregado judicialmente a los
futuros adoptantes hasta que les es concedida la adopción.
Su objeto también es doble: es cautelar, toda vez que persigue fines tuitivos respecto de la
persona del niño y es constitutivo, porque pretende el nacimiento de una nueva situación
jurídica con consecuencias determinadas, que servirán de antecedentes a la adopción.
Competencia:
ARTÍCULO 612. Competencia.
La guarda con fines de adopción debe ser discernida inmediatamente por el juez que dicta
la sentencia que declara la situación de adoptabilidad.
-Una vez declarada la situación de adoptabilidad del niño, niña o adolescente, el juez dará
comienzo al proceso de selección de los pretensos adoptantes.
La elección será realizada a partir de la nómina que a tal efecto remita el Registro de
Adoptantes. En este punto conviene recordar que el art. 2º de la ley 24.779 introduce la
figura del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos, que fuera creado
posteriormente a través de la ley 25.854, en el ámbito del Ministerio de Justicia de la
Nación.
-Para acceder a la inscripción, la ley exige que los peticionarios se domicilien en el ámbito
de la República Argentina, y tratándose de extranjeros, que cuenten con un plazo de
residencia de cinco años.
La inscripción (según cada ordenamiento local) comienza con la confección de un legajo
que contiene datos personales de los aspirantes, datos de su descendencia y vínculos de
familia previos, es decir datos biográficos de la familia a la cual se sumará el niño.
Asimismo, se practicarán evaluaciones jurídicas, médicas, psicológicas y socioambientales
de los postulantes y su núcleo familiar inmediato, tanto para la admisión para integrar la
nómina (evaluación inicial) como periódicamente, para su actualización.
-Una novedad que se introduce con la reforma es la participación del órgano administrativo
que intervino en la toma de las medidas excepcionales de protección de los derechos del
niño tutelado. Y si bien éstos serán convocados por el juez, la norma los habilita a
presentarse de modo espontáneo en el proceso.
El objetivo de esta nueva intervención es que el equipo que ha conocido la problemática
familiar vivenciada por el niño, con todas las particularidades imaginables, pueda aportar
herramientas que ayuden al magistrado en la tarea de selección del o los postulantes
adecuados para dar contención familiar a ese niño.
-El juez tendrá en cuenta las condiciones de índole personal y calidades morales, su estado
civil, capacidad económica, capacidad laboral, educación, disposición para incorporar un
integrante al grupo familiar.
Las aptitudes son las condiciones de idoneidad innatas o adquiridas por los postulantes
para asumir el rol de padres respecto de los niños en condiciones de ser adoptados. Tal
idoneidad puede ser evaluada en forma genérica por el juez de la guarda con la
colaboración del equipo técnico.
Hay dos principios que el juez debe atender al seleccionar a los guardadores: el interés del
niño y la idoneidad del guardador y de su ambiente.
La selección de los guardadores es una responsabilidad exclusivamente judicial, y para ello
será de trascendencia la actuación de los equipos técnicos especializados e
interdisciplinarios que colaboren con el juez. Éstos podrán ser tanto el del organismo
administrativo que ya intervino en la instancia previa, como el equipo técnico del juzgado.
En estos casos se impone el respeto al deber de colaboración entre éstos, así como la
interdisciplina que permitirá un abordaje integral y una cosmovisión de las inquietudes,
motivaciones, dudas, compromisos y cavilaciones que atraviesan a los protagonistas.
-El deber de escuchar al niño tiene dos instancias: una es a los fines de informarle que el
juez ha elegido a la o las personas que se han postulado y que desean conocerlo para una
posible adopción; la otra tendrá lugar cuando esté finalizado el proceso de vinculación,
cuando los postulantes seleccionados manifiestan su voluntad de adoptarlo, a los fines de
saber cuál es su opinión al respecto.
Sentencia:
ARTÍCULO 614. Sentencia de guarda con fines de adopción.
Cumplidas las medidas dispuestas en el artículo 613, el juez dicta la sentencia de guarda
con fines de adopción. El plazo de guarda no puede exceder los seis meses.
-La sentencia que confiere la guarda para adopción contendrá los recaudos procesales
exigidos en toda resolución judicial (lugar, fecha, datos de las partes, del trámite,
antecedentes fácticos, fundamentación jurídica y la decisión jurisdiccional, conf. arts. 161,
162, 163 CPCCN y concordantes) y además deberá fijar el plazo de inicio y de fenecimiento
del período de guarda para adopción.
-El CCyCN mantiene la prohibición y la hace extensiva a todas las guardas de hecho,
reconociendo una excepción: aquéllas que se funden en la existencia de una relación de
parentesco entre los progenitores y los pretensos guardadores, comprobada judicialmente.
El art. 611 circunscribe la aceptación de las guardas de hecho únicamente a los casos en
que medie vínculo de parentesco entre los progenitores y los guardadores escogidos.
Excluye la posibilidad cierta de elegir como futuros padres adoptivos a los llamados
“referentes afectivos”.
⏺ Juicio de Adopción
Competencia:
ARTÍCULO 615. Competencia.
Es juez competente el que otorgó la guarda con fines de adopción, o a elección de los
pretensos adoptantes, el del lugar en el que el niño tiene su centro de vida si el traslado fue
tenido en consideración en esa decisión.
Reglas de procedimiento:
ARTÍCULO 616. Inicio del proceso de adopción.
Una vez cumplido el periodo de guarda, el juez interviniente, de oficio o a pedido de parte o
de la autoridad administrativa, inicia el proceso de adopción.
-El juicio de adopción sólo puede iniciarse una vez fenecido el plazo fijado para evaluar la
evolución del ensamble producido entre el adoptado y sus guardadores, realizando los
ajustes que correspondan, en su caso.
Conforme el art. 614 CCyC el tiempo de duración de la guarda es dispuesto por el juez y no
puede superar los seis meses.
La demanda sólo podrá presentarse una vez concluido el plazo dispuesto.
-El art. 616 otorga la legitimación para el inicio del proceso de adopción a:
1- los pretensos adoptantes;
2- la autoridad administrativa;
3- al propio juez.
Efecto de la sentencia:
ARTÍCULO 618. Efecto temporal de la sentencia.
La sentencia que otorga la adopción tiene efecto retroactivo a la fecha de la sentencia que
otorga la guarda con fines de adopción, excepto cuando se trata de la adopción del hijo del
cónyuge o conviviente, cuyos efectos se retrotraen a la fecha de promoción de la acción de
adopción.
-La sentencia que se dicte en el juicio de adopción, a diferencia de la que decreta la guarda
preadoptiva que es declarativa, tiene efectos constitutivos, pues crea un vínculo de
naturaleza civil y no altera el origen del adoptado atribuyendo éste a sus padres adoptivos.
La sentencia deberá inscribirse en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas,
de acuerdo a lo establecido por el art. 637 del CCyCN.
La sentencia que otorga la adopción retrotrae sus efectos a la fecha del otorgamiento de la
guarda preadoptiva.
La única excepción prevista es la que se da en el caso de la adopción del hijo del cónyuge o
del conviviente, en la cual el efecto es retroactivo a la fecha de promoción de la acción de
adopción.