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Unidad 17 Flia

La adopción ha evolucionado de ser una práctica centrada en las necesidades del adoptante a enfocarse en el bienestar y derechos de los niños, garantizando su derecho a vivir en una familia. En Argentina, la adopción se formalizó en 1948, reconociendo la importancia de proteger a los niños en situaciones de vulnerabilidad, especialmente tras desastres naturales. La legislación actual establece principios como el interés superior del niño, el derecho a la identidad y la preservación de vínculos fraternos, asegurando que la adopción responda a las necesidades afectivas y materiales de los menores.

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Unidad 17 Flia

La adopción ha evolucionado de ser una práctica centrada en las necesidades del adoptante a enfocarse en el bienestar y derechos de los niños, garantizando su derecho a vivir en una familia. En Argentina, la adopción se formalizó en 1948, reconociendo la importancia de proteger a los niños en situaciones de vulnerabilidad, especialmente tras desastres naturales. La legislación actual establece principios como el interés superior del niño, el derecho a la identidad y la preservación de vínculos fraternos, asegurando que la adopción responda a las necesidades afectivas y materiales de los menores.

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UNIDAD 17

⏺ Adopción
Evolución: la concepción de la adopción ha virado durante el siglo pasado y ha tomado un
rumbo diferente al que traía desde sus orígenes: ya no se pone el acento en las
necesidades del adoptante, ni en su imposibilidad de tener hijos biológicos, sino que el
instituto hace centro en la necesidad de amparo de los niños, y en crear entre éstos y sus
adoptantes un vínculo signado por el amor con similares características al de la relación
natural.

-Como enseña Fanzolato, la adopción aparecía ya regulada en el Código de Hammurabi


(1800 a.C.) y en el Código de Manú, que tenía por objeto asegurarle al adoptante que
carece de descendencia masculina "un hijo que celebre en honor suyo el servicio fúnebre".
En este sentido, destaca este autor que "las antiguas legislaciones, cuando reglamentaban
la adopción, lo hacían en interés del adoptante o de su familia ('procurar un hijo a quien no
tiene ni espera tener descendiente' o suministrar mano de obra para tareas agrícolas a falta
de esclavos) ignorando o relativizando al máximo el interés del adoptado".
-En el Derecho romano se distinguía el ingreso a la familia por nacimiento o por acto jurídico
(adopción).
La adopción era el acto jurídico por el cual un extraño ingresaba en calidad de filius familias
sometiéndose a la patria potestad del pater.
Por su parte se distinguían dos tipos de adopción, la adopción propiamente dicha (adoptio),
y por otro lado la "adrogación" (adrogatio).
La "adopción propiamente dicha" requería el consentimiento del pater familias del adoptado
y del adoptante. En principio no era requisito la voluntad del adoptado, luego sólo bastaba
con que éste no se opusiera al acto. El adoptante debía tener plena capacidad jurídica para
poder adoptar, y quedaban exceptuados los tutores y curadores respecto de sus pupilos
cuando éstos eran menores de 25 años. Asimismo las mujeres estaban imposibilitadas de
adoptar por no poseer la patria potestad sobre el adoptado, pero sí podían ser dadas en
adopción. El requisito de la diferencia de edad mínima entre adoptante y adoptado era de
dieciocho años, tal como lo exigía nuestro Código Civil derogado. Como consecuencia de
este acto, el adoptado perdía el parentesco con su familia natural y con ello los derechos de
sucesión ab intestato.
La adrogatio, en cambio, consistía en la absorción de una familia por otra, es decir que un
sui iuris (que eran las personas libres de toda potestad) era adoptado por otro sui iuris. Los
requisitos de la adrogatio eran los mismos exigidos para la adopción, la capacidad jurídica
del adrogante, la diferencia de edad mínima de dieciocho años y el consentimiento de las
partes. La diferencia esencial en cuanto a los requisitos radicaba en la voluntad y
consentimiento del adrogado quien debía otorgar su expreso consentimiento, en un acto
formal, de someterse a la patria potestad del adrogante. Este tipo de adopción trae como
efecto la pérdida de la calidad de sui iuris cayendo bajo la patria potestas del adrogante, así
como su culto y sus bienes (ya sean materiales e inmateriales), que pasan a pertenecer al
adrogante.
-La institución fue adquiriendo un cariz más pensado en que "el padre adoptivo obtenga en
el corazón del hijo adoptado la preferencia sobre el padre natural" y de allí que se
presentaron proyectos de ley en el derecho francés en este sentido. Pero a pesar de esta
mirada diferente, Vélez Sarsfield no la introdujo en el Código Civil originario.

-El instituto de la adopción ingresa al ordenamiento civil argentino recién en el año 1948 tras
la sanción de la ley 13.252 pues originariamente el Código Civil sólo cobijaba una única
causa fuente de vínculos filiales: la biológica o por naturaleza.
Es recién a partir del siglo XX, tras las gravosas consecuencias que producían las guerras
en las familias, en particular, la cantidad de niños huérfanos, que la adopción comenzó a
adquirir una connotación muy diferente, centrada en ser una institución de cuidado y no de
carácter patrimonial o económico.
Esta misma circunstancia ocurrió en la Argentina tras un importante terremoto acontecido
en la provincia de San Juan que destruyó casi un 80% de la provincia y dejó como saldo
una importante cantidad de niños sin familia. En este contexto adverso, se advirtió la
necesidad de contar en el Derecho argentino con una institución que pudiera dar respuesta
integral y de manera definitiva a esta situación de extrema vulnerabilidad que por aquella
época era definida como "abandono", es decir, la adopción comenzó a ser vista como una
respuesta a la infancia abandonada.

-Tiempo más tarde, y con el desarrollo y consolidación de la obligada perspectiva de los


Derechos Humanos, se da un salto cualitativo en la adopción que pasa de ser una figura
para cubrir "la falta de herederos", a más adelante llenar el vacío y obtener el "reemplazo
del hijo biológico que no se tuvo", hasta alcanzar la idea de la adopción como un medio para
lograr la satisfacción del derecho de todo niño a vivir en una familia adoptiva cuando no
puede hacerlo en su familia de origen.
Concepto:
ARTÍCULO 594. Concepto.
La adopción es una institución jurídica que tiene por objeto proteger el derecho de niños,
niñas y adolescentes a vivir y desarrollarse en una familia que le procure los cuidados
tendientes a satisfacer sus necesidades afectivas y materiales, cuando éstos no le pueden
ser proporcionados por su familia de origen.
La adopción se otorga solo por sentencia judicial y emplaza al adoptado en el estado de
hijo, conforme con las disposiciones de este Código.

Fundamentos y fines: la definición que recepta el CCC se funda en los postulados que
impone la Convención sobre los Derechos del Niño y que se conoce como el modelo de la
"protección integral de derechos".
Desde una visión sistémica del ordenamiento jurídico, ninguna regulación de la adopción
puede contrariar ni omitir las normas que se refieren a los Derechos Humanos de niños,
niñas y adolescentes, no sólo la mencionada Convención y la Opinión Consultiva nro. 17 de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la Condición Jurídica del Niño que
integran el llamado "bloque de la constitucionalidad federal" y por ende de operatividad
directa en el orden nacional, sino en particular, leyes "paraguas" como la ley 26.061 de
Protección Integral de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes que profundiza en el plano
interno los principios y postulados de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Esta inexorable interacción entre la regulación de la adopción y el modelo de protección
integral de derechos, se observa en la definición de la adopción al reconocer que se trata de
una institución destinada a satisfacer el derecho de todo niño a vivir en familia.

Principios generales:
ARTÍCULO 595. Principios generales.
La adopción se rige por los siguientes principios:
a) el interés superior del niño;
b) el respeto por el derecho a la identidad;
c) el agotamiento de las posibilidades de permanencia en la familia de origen o ampliada;
d) la preservación de los vínculos fraternos, priorizándose la adopción de grupos de
hermanos en la misma familia adoptiva o, en su defecto, el mantenimiento de vínculos
jurídicos entre los hermanos, excepto razones debidamente fundadas;
e) el derecho a conocer los orígenes;
f) el derecho del niño, niña o adolescente a ser oído y a que su opinión sea tenida en cuenta
según su edad y grado de madurez, siendo obligatorio requerir su consentimiento a partir de
los diez años.

-Interés superior del niño: se trata de un principio de derecho reglado en varias normas
como la ley 26.061 (art. 3°) y las leyes provinciales de infancia, pero particularmente
enfatizado en la CDN para el supuesto del derecho a vivir en familia en los arts. 20 y 21,
cuando en referencia a la adopción como deber de garantizar los cuidados al niño, contribuir
con su desarrollo integral y asegurar el disfrute pleno y efectivo de sus derechos
fundamentales, dispone que los Estados que admiten este sistema cuiden que el interés
superior del niño sea la consideración primordial, y no una consideración más a evaluar
junto con otras.
En una situación concreta, se debe apreciar:
a) La opinión del niño, niña y adolescente;
b) La necesidad de equilibrio entre los derechos y garantías del niño y las exigencias del
bien común;
c) La condición específica de los niños, niñas y adolescentes como personas en desarrollo,
evaluando en conjunto la edad y la madurez conforme la circunstancia de que se trate;
d) La indivisibilidad de los derechos humanos y, por tanto, la necesidad de que exista
equilibrio entre los distintos grupos de derechos de los niños y los principios en los que
están basados, de acuerdo a lo establecido por la CDN y los estándares internacionales;
e) La necesidad de priorizar los derechos del niño, niña y adolescente frente a los derechos
de las personas adultas.

-Derecho y respeto de la identidad: se trata de uno de los principales derechos humanos


comprometidos en la órbita legal que regula la filiación, y se refleja en las directivas que
reglan sus tres fuentes: por naturaleza, mediante las técnicas de reproducción y por
adopción.

-El agotamiento de las posibilidades de permanencia en la familia de origen: el Estado


tiene la obligación de desarrollar recursos que produzcan cambios necesarios en la
disfuncionalidad familiar, evitando la institucionalización de los niños y niñas de la familia.
Las transacciones exigibles a los adultos responsables (como pueden ser realizar recorridos
terapéuticos individuales o familiares, incluir o restituir a los niños en sistemas educativos
formales o informales, etc.) serán llevadas a cabo sin interrumpir la convivencia de los niños
con su familia, salvo que ella los coloque en situación de reiteración o agravamiento de los
episodios que motivaron la intervención estatal.

-La preservación de los vínculos fraternos: debe procurarse que los hermanos en
situación de adoptabilidad sean adoptados por la misma familia; si ello no es posible se abre
una doble posibilidad:
a) el mantenimiento del vínculo jurídico por la adopción simple o por la plena con
preservación del parentesco en los términos del art. 621 CCyC; o
b) la extinción del vínculo jurídico pero con ciertos derechos, como el régimen
comunicacional. Ello sin perjuicio de la extensión del derecho a conocer el origen que luego
se analizará.

-El derecho a conocer los orígenes: en el campo de la adopción, asentado en el derecho


constitucional internacional a partir de lo establecido en los arts. 7°, 8° y 9° CDN se plasmó
en la disposición legal que imponía a los adoptantes hacer conocer a los hijos adoptivos la
realidad biológica y la posibilidad de acceder al expediente de adopción a partir de los 18
años, para ahora ser reconocido con mayor amplitud en una norma específica, el art. 596
CCyC.

-El derecho a ser oído: el CCyC reconoce la progresividad de ejercicio de derechos hasta
la completa autonomía personal, la que en el tema de la adopción se traduce en que se
parte de un primer estadio donde el niño o niña con independencia de su edad y cuando
deba tomarse una decisión que lo involucre, debe ser escuchado, hasta uno más intenso
dado por el consentimiento de su propia adopción.
Se resalta que no se fija una edad determinada para que se ejerza el derecho a ser oído
como sinónimo de escucha personal, sin perjuicio de los otros aspectos que involucra y que
sí tienen determinados recaudos etarios.
El derecho a ser oído es una directriz que no se reduce a una entrevista entre el niño, niña y
adolescente y un juez (participación), sino que abarca todas las audiencias necesarias
durante la etapa previa de declaración de adoptabilidad, las que se fijen para que se expida
sobre su adopción (consentimiento), la construcción de la identidad a partir de la elección
del apellido y el mantenimiento o generación de vínculos, y también la posibilidad de
requerir el conocimiento del origen, y acceder a la historia biográfica que concluyó en la
adopción aún sin contar con la plena capacidad civil (legitimación activa propia).

Derecho a conocer los orígenes:


ARTÍCULO 596. Derecho a conocer los orígenes.
El adoptado con edad y grado de madurez suficiente tiene derecho a conocer los datos
relativos a su origen y puede acceder, cuando lo requiera, al expediente judicial y
administrativo en el que se tramitó su adopción y a otra información que conste en registros
judiciales o administrativos.
Si la persona es menor de edad, el juez puede disponer la intervención del equipo técnico
del tribunal, del organismo de protección o del registro de adoptantes para que presten
colaboración. La familia adoptante puede solicitar asesoramiento en los mismos
organismos.
El expediente judicial y administrativo debe contener la mayor cantidad de datos posibles de
la identidad del niño y de su familia de origen referidos a ese origen, incluidos los relativos a
enfermedades transmisibles.
Los adoptantes deben comprometerse expresamente a hacer conocer sus orígenes al
adoptado, quedando constancia de esa declaración en el expediente.
Además del derecho a acceder a los expedientes, el adoptado adolescente está facultado
para iniciar una acción autónoma a los fines de conocer sus orígenes. En este caso, debe
contar con asistencia letrada.

⏺ Personas que pueden ser adoptadas:


ARTÍCULO 597. Personas que pueden ser adoptadas.
Pueden ser adoptadas las personas menores de edad no emancipadas declaradas en
situación de adoptabilidad o cuyos padres han sido privados de la responsabilidad parental.
Excepcionalmente, puede ser adoptada la persona mayor de edad cuando:
a) se trate del hijo del cónyuge o conviviente de la persona que pretende adoptar;
b) hubo posesión de estado de hijo mientras era menor de edad, fehacientemente
comprobada.
-El Código establece como principio general la adopción de menores de edad no
emancipados, incluyéndose de esta forma la franja etaria que abarca de 0 a 12 años de
edad, y la integrada por los adolescentes a partir de los 13 y hasta el día que cumplen la
edad de 18 años, momento a partir del cual alcanzan la plena capacidad civil, según lo
dispone el art. 25.
Ello, en la medida en que no se hayan emancipado durante la menor edad, refiriéndose en
tal sentido a la que tiene lugar únicamente por matrimonio.
-Tanto la minoría de edad como la no emancipación deben estar presentes al momento en
que se dicta la sentencia que decreta la guarda con fines de adopción (arts. 614 y 618
CCyC), siendo conveniente que dicho acto coincida con la efectivización de la disposición y
el inicio inmediato del ensamble adoptivo. Se indica que los efectos de la adopción se
retrotraen a la sentencia que resuelve la guarda, por lo que es a esa fecha en que la
persona debe ser aún menor de edad o no estar emancipada.

-La realidad demuestra que existen vínculos preexistentes que necesitan de reconocimiento
a partir de un emplazamiento adoptivo. Se trata de dos:
1) la adopción de integración; y
2) la posesión de estado de hijo preexistente a la mayoría de edad o emancipación.

-Adopción de integración: la posibilidad de solicitar y que se conceda la adopción del hijo


mayor de edad de uno de los miembros de la pareja es tanto para las matrimoniales como
para las no matrimoniales.

-Posesión de estado de hijo durante la menor edad: en este supuesto la excepción a la


prohibición de adopción de mayores de edad tiene como exigencia que se pueda comprobar
que el trato filial se desarrolló durante la menor edad, es decir hasta antes de cumplir los 18
años. Deberá, como ocurre con todo adoptante mayor de 10 años, requerir su
consentimiento.
La posesión de estado importa la apariencia de la titularidad de un estado civil, fundada en
el ejercicio público y continuado de las facultades correspondientes al mismo.
Lo relevante es que el vínculo se haya originado, desarrollado y mantenido con la publicidad
suficiente para permitir acreditar su desarrollo en similares condiciones a los otros tipos
filiales, con lazos afectivos consolidados y por los cuales se brindó los cuidados necesarios
para el desarrollo.

Pluralidad de adoptados:
ARTÍCULO 598. Pluralidad de adoptados.
Pueden ser adoptadas varias personas, simultánea o sucesivamente.
La existencia de descendientes del adoptante no impide la adopción. En este caso, deben
ser oídos por el juez, valorándose su opinión de conformidad con su edad y grado de
madurez.
Todos los hijos adoptivos y biológicos de un mismo adoptante son considerados hermanos
entre sí.

-A diferencia de lo que se reguló en las primeras leyes sobre adopción, que limitaban la
posibilidad a un niño de cada sexo por matrimonio, se establece específicamente que es
posible que se emplace adoptivamente a varias personas sin acotar numéricamente la
cantidad de hijos adoptivos, ni limitarla a su sexo.
Las adopciones pueden decretarse en un mismo acto y dentro de un solo proceso (como
cuando se trata de un grupo de hermanos) o en distintos momentos (como en el caso que
los adoptivos no compartan vínculo de origen o que sí lo hagan y su situación de
adoptabilidad se compruebe en momentos distintos).

⏺ Requisitos y Restricciones para ser Adoptantes


Personas casadas, en unión convivencial, divorciadas o cesada la unión convivencial -
Personas que pueden adoptar:
ARTÍCULO 599. Personas que pueden ser adoptantes.
El niño, niña o adolescente puede ser adoptado por un matrimonio, por ambos integrantes
de una unión convivencial o por una única persona.
Todo adoptante debe ser por lo menos dieciséis años mayor que el adoptado, excepto
cuando el cónyuge o conviviente adopta al hijo del otro cónyuge o conviviente.
En caso de muerte del o de los adoptantes u otra causa de extinción de la adopción, se
puede otorgar una nueva adopción sobre la persona menor de edad.

-La importancia del art. 599 ha sido el de haber equiparado y reconocido expresamente a
otras formas de organización familiar, como aptas para satisfacer el derecho de todo niño,
niña o adolescente a vivir en ella, cumpliendo así con los principios emanados de nuestro
bloque de constitucionalidad y en especial por la aplicación de los principios de protección
integral de la familia, de democratización de la misma, de igualdad, y de no discriminación.
Por ello, la norma equipara a las familias conformadas por padres unidos en matrimonio, en
unión convivencial, en hogares ensamblados o familias monoparentales, incluyendo desde
ya a las parejas o personas que posean una orientación sexual diferente, debiendo el juez
en cada caso evaluar de acuerdo a lo que sea más conveniente para los NNA.
Tratándose de parejas convivientes, el Código requiere para que puedan acceder a la
adopción que cumplan los requisitos previstos en el art. 510, esto es, entre otros, que
tengan una antigüedad de 2 años, quedando fuera del alcance, las convivencias
ocasionales o recientes, es decir aquellas que no reúnan las características de estabilidad y
permanencia que exige la norma.
-La diferencia de edad requerida entre adoptante y adoptado baja de 18 a 16 años, salvo
que se trate de la adopción integrativa del hijo del cónyuge o conviviente, en donde no es
necesario que se cumpla con ella. Su falta de cumplimiento, es sancionada con la nulidad
absoluta.

ARTÍCULO 600. Plazo de residencia en el país e inscripción.


Puede adoptar la persona que:
a) resida permanentemente en el país por un periodo mínimo de cinco años anterior a la
petición de la guarda con fines de adopción; este plazo no se exige a las personas de
nacionalidad argentina o naturalizadas en el país;
b) se encuentre inscripta en el registro de adoptantes.

-La exigencia de este requisito ha sido dispuesta a fin de evitar que las personas con
residencia en el exterior, generalmente extranjeros, acudan al país con el fin de realizar la
adopción de una persona menor de edad para luego llevarlo al suyo, alejándolo de su
entorno cultural y social, pudiendo así verse afectado el niño.
-El art. 600 dispone, más allá del plazo de residencia, la necesidad de estar inscripto en “el
registro de adoptantes”.
El Código Civil y Comercial establece la sanción de nulidad absoluta la adopción otorgada
en violación de este precepto. Cabe señalar que el precepto no indica en cual registro
deben estar inscriptos los adoptantes y que hay que tener en cuenta que en la Argentina
existen múltiples registros de pretensos adoptantes.

ARTÍCULO 601. Restricciones.


No puede adoptar:
a) quien no haya cumplido veinticinco años de edad, excepto que su cónyuge o conviviente
que adopta conjuntamente cumpla con este requisito;
b) el ascendiente a su descendiente;
c) un hermano a su hermano o a su hermano unilateral.
ARTÍCULO 603. Adopción unipersonal por parte de personas casadas o en unión
convivencial.
La adopción por personas casadas o en unión convivencial puede ser unipersonal si:
a) el cónyuge o conviviente ha sido declarado persona incapaz o de capacidad restringida, y
la sentencia le impide prestar consentimiento válido para este acto. En este caso debe oírse
al Ministerio Público y al curador o apoyo y, si es el pretenso adoptante, se debe designar
un curador o apoyo ad litem;
b) los cónyuges están separados de hecho.

-El art. 602 establece la regla: adopción conjunta sólo por personas vinculadas por unión
convivencial o matrimonial; el art. 603 determina la primera excepción: los dos casos de
adopción unipersonal cuando el adoptante se halla en unión matrimonial o convivencial; y
este artículo contiene la segunda excepción (inversa al artículo anterior) al regular la
posibilidad de adopción conjunta cuando el quiebre de la unión se suscita antes de dictarse
sentencia.
Lo esencial en estos casos es analizar cuál es el superior interés del niño: si los pretensos
adoptantes mantienen la voluntad de adoptar en forma conjunta pese a la finalización de la
relación sentimental, el cuidado y afecto por el niño sigue intacto, éste (al ser escuchado)
manifiesta su voluntad coincidente y si ello es lo más beneficioso para el adoptado, debe
hacerse lugar a esta excepción. El fracaso en la relación de pareja o matrimonial no implica
la pérdida de la aptitud para ser padres adoptivos, máxime cuando el niño ya convive con
ese grupo familiar.

Adopción conjunta y fallecimiento de un guardador:


ARTÍCULO 602. Regla general de la adopción por personas casadas o en unión
convivencial.
Las personas casadas o en unión convivencial pueden adoptar sólo si lo hacen
conjuntamente.

ARTÍCULO 604. Adopción conjunta de personas divorciadas o cesada la unión convivencial.


Las personas que durante el matrimonio o la unión convivencial mantuvieron estado de
madre o padre con una persona menor de edad, pueden adoptarla conjuntamente aún
después del divorcio o cesada la unión.
El juez debe valorar especialmente la incidencia de la ruptura al ponderar el interés superior
del niño

-La adopción puede ser unilateral o bilateral (art. 599). Cuando se pretende la adopción en
forma conjunta, se requiere que estas personas estén vinculadas por una relación
sentimental que implique un proyecto común de vida.
Éste es el principio que sienta el artículo, ya sea que dicha unión se organice como
matrimonio o convivencia. En otras palabras, la norma establece (y prioriza) la adopción
conjunta por parte de dos personas que conforman un núcleo familiar con el fin de
incorporar al niño a éste, más allá del modelo elegido. Así se otorga iguales derechos a las
diferentes formas de familia que conviven en nuestra sociedad.
ARTÍCULO 605. Adopción conjunta y fallecimiento de uno de los guardadores.
Cuando la guarda con fines de adopción del niño, niña o adolescente se hubiese otorgado
durante el matrimonio o unión convivencial y el período legal se completa después del
fallecimiento de uno de los cónyuges o convivientes, el juez puede otorgar la adopción al
sobreviviente y generar vínculos jurídicos de filiación con ambos integrantes de la pareja.
En este caso, el adoptado lleva el apellido del adoptante, excepto que fundado en el
derecho a la identidad se peticione agregar o anteponer el apellido de origen o el apellido
del guardador fallecido.

-En el transcurso del proceso puede suceder que se produzca el fallecimiento de alguno de
los guardadores-pretensos adoptantes que pretendían la adopción conjunta.
El fallecimiento de uno de los miembros del matrimonio está contemplado como causal de
su disolución (art. 435, inc. a, CCyC) y también como motivo del cese de la unión
convivencial (art. 523, inc. a, CCyC), de modo que producido ese hecho, en principio,
afectaría a la adopción pretendida originariamente pues solo cabría la posibilidad de que el
cónyuge supérstite o el conviviente adopten individualmente.
No obstante la realidad del devenir vital se impone como principio rector, y junto con el
interés superior del niño y atendiendo a la efectivización de su derecho a la identidad y la
protección prioritaria de sus derechos se pueden reconocer efectos jurídicos con el padre o
madre ya fallecido con fundamento en el respeto a la vida familiar.

Adopción por el tutor:


ARTÍCULO 606. Adopción por tutor.
El tutor sólo puede adoptar a su pupilo una vez extinguidas las obligaciones emergentes de
la tutela.

-La designación del o los tutores se realiza por los propios padres por testamento o escritura
pública y la legislación impone una serie de recaudos para la preservación de los bienes del
pupilo, pues se trata de un instituto pensado en la protección eminentemente patrimonial,
prohibiendo expresamente que se libere al tutor de la obligación de rendir cuentas (art. 106
CCyC).
-También se designa tutor por la autoridad judicial (tutela dativa) previa determinación
fundada de quien o quienes resultan más idóneos para el desempeño del cargo (art. 107 y
110 CCyC), con específicas limitaciones o prohibiciones respecto de quienes no pueden ser
nombrados para el ejercicio de ese cargo (art. 108 CCyC).
-Existe un tercer tipo de tutela regulada en el art. 109 CCyC como tutela especial, que
emerge ante los conflictos de intereses del niño, niña o adolescente con sus progenitores o
representantes legales y para supuestos determinados a lo largo de siete incisos.

Los tutores son los representantes legales de las personas menores de edad, responsables
de la educación y alimentos conforme la cuantía de sus bienes. Los actos de disposición
podrán ser llevados a cabo con autorización judicial y siempre que sea en beneficio del
interés del niño o adolescente, que siempre tendrá garantizada su actuación personal según
su edad, madurez y derechos concedidos por este Código (conf. arts. 26, 117, 119 y 121
CCyC).
Su actuación se desarrolla con el control del Estado, en la figura del Ministerio Público de
conformidad con lo dispuesto en el art. 103 CCyC.
Las cuentas de la tutela, vinculadas todas con la administración y conservación de los
bienes del tutelado, son llevadas por el tutor documentadamente y sujetas a control judicial.
El seguimiento de las mismas es temporal y el Código dispone que se realice anualmente,
cuando el juez lo ordene de oficio o a pedido del Ministerio Público y al concluir la tutela.
Sin embargo, adopta una fórmula rígida que se impone al tutor en el primer año, pudiendo
flexibilizarse el período de rendición de cuentas para los años sucesivos (art. 130 CCyC). La
rendición final vinculada con las cuentas de la tutela se regula en el art. 131 CCyC y no
puede eximirse a los tutores ni por los padres, ni por el tutelado, ni siquiera por el juez. Solo
teniendo por aprobada esa liquidación final, podrá promoverse la adopción del niño, niña o
adolescente por su o sus tutores.

⏺ Declaración de Situación de Adoptabilidad


Supuestos:
ARTÍCULO 607. Supuestos.
La declaración judicial de la situación de adoptabilidad se dicta si:
a) un niño, niña o adolescente no tiene filiación establecida o sus padres han fallecido, y se
ha agotado la búsqueda de familiares de origen por parte del organismo administrativo
competente en un plazo máximo de treinta días, prorrogables por un plazo igual sólo por
razón fundada;
b) los padres tomaron la decisión libre e informada de que el niño o niña sea adoptado. Esta
manifestación es válida sólo si se produce después de los cuarenta y cinco días de
producido el nacimiento;
c) las medidas excepcionales tendientes a que el niño, niña o adolescente permanezca en
su familia de origen o ampliada, no han dado resultado en un plazo máximo de ciento
ochenta días. Vencido el plazo máximo sin revertirse las causas que motivaron la medida, el
organismo administrativo de protección de derechos del niño, niña o adolescente que tomó
la decisión debe dictaminar inmediatamente sobre la situación de adoptabilidad. Dicho
dictamen se debe comunicar al juez interviniente dentro del plazo de veinticuatro horas.
La declaración judicial de la situación de adoptabilidad no puede ser dictada si algún familiar
o referente afectivo del niño, niña o adolescente ofrece asumir su guarda o tutela y tal
pedido es considerado adecuado al interés de éste.
El juez debe resolver sobre la situación de adoptabilidad en el plazo máximo de noventa
días.

-El 1er supuesto contempla los casos de ƙliación desconocida o fallecimiento de los padres,
y determina la búsqueda de familia extensa en un plazo de 30 días. Prorrogables por
razones fundadas
-El 2do supuesto se conforma a instancia de los progenitores plasmada en una decisión
libre e informada. En este caso, la manifestación es considerada válida si acontece luego de
los cuarenta y cinco días de producido el nacimiento.
-En el 3er supuesto la vía de acceso a la declaración en situación de adoptabilidad es el
vencimiento de los plazos establecidos para la medida de protección excepcional y el
resultado negativo de las mismas en relación a la reinserción familiar. Ante la falta de
resultado positivo, el organismo administrativo que intervino en las medidas tendientes a
revertir la situación de vulnerabilidad debe dictaminar sobre la situación de adoptabilidad y
comunicarla al juez en el plazo de 24 horas.

Sujetos:
ARTÍCULO 608. Sujetos del procedimiento.
El procedimiento que concluye con la declaración judicial de la situación de adoptabilidad
requiere la intervención:
a) con carácter de parte, del niño, niña o adolescente, si tiene edad y grado de madurez
suficiente, quien comparece con asistencia letrada;
b) con carácter de parte, de los padres u otros representantes legales del niño, niña o
adolescentes;
c) del organismo administrativo que participó en la etapa extrajudicial;
d) del Ministerio Público.
El juez también puede escuchar a los parientes y otros referentes afectivos.

-En 1er lugar contempla al niño, niña o adolescente reconociéndoles el carácter procesal de
parte.
Así, el principio consagrado en el art. 595, inc. f): “el derecho del niño, niña o adolescente a
ser oído y a que su opinión sea tenida en cuenta”, en este tramo del proceso adoptivo, se
materializa con carácter de parte.
Además, dispone que comparece con asistencia letrada si tiene edad y grado de madurez
suficiente. De esta manera se efectiviza el derecho a ser asistido por un letrado, ya
contemplado por la ley 26.061, que en su art. 27 incorpora la figura del abogado del niño;
pero a diferencia de la amplitud de esta norma en cuanto no distingue los supuestos en los
cuales puede actuar con su propio abogado, aquí la asistencia letrada se supedita o limita a
la existencia de cierto grado de madurez y desarrollo del niño.

-En 2do lugar, se respeta el protagonismo de los padres biológicos (u otros representantes
legales del niño) al ser también considerados partes en el proceso que se dirime la posible
adopción de su hijo.

-En 3er lugar se menciona la intervención del órgano administrativo que participó en la
etapa extrajudicial. Al respecto, destacamos que la norma no aclara cuáles son sus
funciones en el proceso.
Esto nos conduce al interrogante de si el órgano administrativo puede cuestionar la decisión
que en definitiva se adopte respecto de la declaración judicial de la situación de
adoptabilidad, o si su participación se limita al aporte de información.
Entendemos que si bien este organismo es enumerado entre los sujetos que participan en
el proceso, el CCyCN al no especificarlo expresamente como sí lo hace en los incs. a) y b),
no le atribuye el carácter de parte; sino que lo revaloriza como fuente de información de la
situación de ese niño.

-En 4to lugar se menciona al Ministerio Público, el alcance de su participación debe ser
articulado con lo dispuesto por el art. 103 del CCyCN referido a la “actuación del Ministerio
Público”, en donde se establece el carácter complementario de su intervención en todos los
procesos en los que se encuentran involucrados intereses de personas menores de edad.
La falta de su intervención causa la nulidad relativa del acto.

-Por último, teniendo en miras el principio de preservación de los vínculos de la familia de


origen, la norma posibilita un espacio de participación de las personas que tengan un
vínculo de parentesco, como abuelos, tíos, primos, etc., como así también respecto de
aquéllas que tengan un vínculo de afecto significativo para el niño, como ser padrinos,
vecinos, etcétera. Esta posibilidad se plasma normativamente en la facultad del juez de
escuchar a los parientes y otros referentes afectivos del niño.

Reglas de procedimiento:
ARTÍCULO 609. Reglas del procedimiento.
Se aplican al procedimiento para obtener la declaración judicial de la situación de
adoptabilidad, las siguientes reglas:
a) tramita ante el juez que ejerció el control de legalidad de las medidas excepcionales;
b) es obligatoria la entrevista personal del juez con los padres, si existen, y con el niño, niña
o adolescente cuya situación de adoptabilidad se tramita;
c) la sentencia debe disponer que se remitan al juez interviniente en un plazo no mayor a
los diez días el o los legajos seleccionados por el registro de adoptantes y el organismo
administrativo que corresponda, a los fines de proceder a dar inicio en forma inmediata al
proceso de guarda con fines de adopción.

⏺ Guarda con Fines de Adopción


El cap. 3 del Título VI (arts. 611 a 614) trata los aspectos vinculados a la guarda judicial con
fines de adopción. Para ello, el CCC comienza con una prohibición a la entrega de niñas,
niños y adolescentes realizadas tanto por escritura pública y acto administrativo, como la
efectuada por los propios progenitores o familiares del niño.
Asimismo, introduce una sanción como respuesta a esta práctica (más que frecuente en los
hechos), facultando al magistrado a disponer la separación del niño de quienes lo han
recibido en calidad de guardadores ante tales circunstancias “irregulares”.
Se suma, por su parte, una excepción mediante la cual se pretende convalidar aquellas
entregas cuando se sustenten en la existencia de vínculos de parentesco entre los
progenitores y los guardadores escogidos.

Según su origen, habrá tres tipos de guarda: legal, judicial y la de hecho.


-La guarda legal, es la que el ordenamiento jurídico reconoce a los padres o a los tutores.
La judicial es la que el juez otorga como órgano del poder.
La guarda conferida judicialmente constituye una típica medida tutelar consistente en la
entrega de un menor a quien no es su representante legal, a fin de que se le brinde la
necesaria asistencia material y espiritual. Aquí los guardadores asumen las mismas
responsabilidades que los padres, tanto respecto a la persona del menor, como frente a la
sociedad, a los terceros y al Estado, con la única diferencia que no son sus representantes
legales. De ahí que, la guarda al no brindar una solución de ƙnitiva o integral al problema
del menor, sea de vigencia transitoria.
-La guarda de hecho se caracteriza por constituirse sin ningún tipo de formalidad, sin
intervención de autoridades administrativas o judiciales, sin evaluación de idoneidad ni
respeto por el interés del niño.

-Guarda con Fines de Adopción: la guarda con fines de adopción tiene un doble sentido.
Comprende tanto el proceso por el cual los pretensos adoptantes solicitan que un niño, niña
o adolescente les sea entregado en guarda con el objeto de adoptarlo con posterioridad;
como al estado en que se encuentra aquel niño desde que es entregado judicialmente a los
futuros adoptantes hasta que les es concedida la adopción.
Su objeto también es doble: es cautelar, toda vez que persigue fines tuitivos respecto de la
persona del niño y es constitutivo, porque pretende el nacimiento de una nueva situación
jurídica con consecuencias determinadas, que servirán de antecedentes a la adopción.

Competencia:
ARTÍCULO 612. Competencia.
La guarda con fines de adopción debe ser discernida inmediatamente por el juez que dicta
la sentencia que declara la situación de adoptabilidad.

Elección del guardador e intervención del órgano administrativo:


ARTÍCULO 613. Elección del guardador e intervención del organismo administrativo.
El juez que declaró la situación de adoptabilidad selecciona a los pretensos adoptantes de
la nómina remitida por el registro de adoptantes. A estos fines, o para otras actividades que
considere pertinentes, convoca a la autoridad administrativa que intervino en el proceso de
la declaración en situación de adoptabilidad, organismo que también puede comparecer de
manera espontánea.
Para la selección, y a los fines de asegurar de un modo permanente y satisfactorio el
desarrollo pleno del niño, niña o adolescente, se deben tomar en cuenta, entre otras pautas:
las condiciones personales, edades y aptitudes del o de los pretensos adoptantes; su
idoneidad para cumplir con las funciones de cuidado, educación; sus motivaciones y
expectativas frente a la adopción; el respeto asumido frente al derecho a la identidad y
origen del niño, niña o adolescente.
El juez debe citar al niño, niña o adolescente cuya opinión debe ser tenida en cuenta según
su edad y grado de madurez.

-Una vez declarada la situación de adoptabilidad del niño, niña o adolescente, el juez dará
comienzo al proceso de selección de los pretensos adoptantes.
La elección será realizada a partir de la nómina que a tal efecto remita el Registro de
Adoptantes. En este punto conviene recordar que el art. 2º de la ley 24.779 introduce la
figura del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos, que fuera creado
posteriormente a través de la ley 25.854, en el ámbito del Ministerio de Justicia de la
Nación.
-Para acceder a la inscripción, la ley exige que los peticionarios se domicilien en el ámbito
de la República Argentina, y tratándose de extranjeros, que cuenten con un plazo de
residencia de cinco años.
La inscripción (según cada ordenamiento local) comienza con la confección de un legajo
que contiene datos personales de los aspirantes, datos de su descendencia y vínculos de
familia previos, es decir datos biográficos de la familia a la cual se sumará el niño.
Asimismo, se practicarán evaluaciones jurídicas, médicas, psicológicas y socioambientales
de los postulantes y su núcleo familiar inmediato, tanto para la admisión para integrar la
nómina (evaluación inicial) como periódicamente, para su actualización.

-Una novedad que se introduce con la reforma es la participación del órgano administrativo
que intervino en la toma de las medidas excepcionales de protección de los derechos del
niño tutelado. Y si bien éstos serán convocados por el juez, la norma los habilita a
presentarse de modo espontáneo en el proceso.
El objetivo de esta nueva intervención es que el equipo que ha conocido la problemática
familiar vivenciada por el niño, con todas las particularidades imaginables, pueda aportar
herramientas que ayuden al magistrado en la tarea de selección del o los postulantes
adecuados para dar contención familiar a ese niño.

-El juez tendrá en cuenta las condiciones de índole personal y calidades morales, su estado
civil, capacidad económica, capacidad laboral, educación, disposición para incorporar un
integrante al grupo familiar.
Las aptitudes son las condiciones de idoneidad innatas o adquiridas por los postulantes
para asumir el rol de padres respecto de los niños en condiciones de ser adoptados. Tal
idoneidad puede ser evaluada en forma genérica por el juez de la guarda con la
colaboración del equipo técnico.
Hay dos principios que el juez debe atender al seleccionar a los guardadores: el interés del
niño y la idoneidad del guardador y de su ambiente.
La selección de los guardadores es una responsabilidad exclusivamente judicial, y para ello
será de trascendencia la actuación de los equipos técnicos especializados e
interdisciplinarios que colaboren con el juez. Éstos podrán ser tanto el del organismo
administrativo que ya intervino en la instancia previa, como el equipo técnico del juzgado.
En estos casos se impone el respeto al deber de colaboración entre éstos, así como la
interdisciplina que permitirá un abordaje integral y una cosmovisión de las inquietudes,
motivaciones, dudas, compromisos y cavilaciones que atraviesan a los protagonistas.

-El deber de escuchar al niño tiene dos instancias: una es a los fines de informarle que el
juez ha elegido a la o las personas que se han postulado y que desean conocerlo para una
posible adopción; la otra tendrá lugar cuando esté finalizado el proceso de vinculación,
cuando los postulantes seleccionados manifiestan su voluntad de adoptarlo, a los fines de
saber cuál es su opinión al respecto.

Sentencia:
ARTÍCULO 614. Sentencia de guarda con fines de adopción.
Cumplidas las medidas dispuestas en el artículo 613, el juez dicta la sentencia de guarda
con fines de adopción. El plazo de guarda no puede exceder los seis meses.
-La sentencia que confiere la guarda para adopción contendrá los recaudos procesales
exigidos en toda resolución judicial (lugar, fecha, datos de las partes, del trámite,
antecedentes fácticos, fundamentación jurídica y la decisión jurisdiccional, conf. arts. 161,
162, 163 CPCCN y concordantes) y además deberá fijar el plazo de inicio y de fenecimiento
del período de guarda para adopción.

Prohibición de guarda de hecho:


ARTÍCULO 611. Guarda de hecho. Prohibición.
Queda prohibida expresamente la entrega directa en guarda de niños, niñas y adolescentes
mediante escritura pública o acto administrativo, así como la entrega directa en guarda
otorgada por cualquiera de los progenitores u otros familiares del niño.
La transgresión de la prohibición habilita al juez a separar al niño transitoria o
definitivamente de su pretenso guardador, excepto que se compruebe judicialmente que la
elección de los progenitores se funda en la existencia de un vínculo de parentesco, entre
éstos y el o los pretensos guardadores del niño.
Ni la guarda de hecho, ni los supuestos de guarda judicial o delegación del ejercicio de la
responsabilidad parental deben ser considerados a los fines de la adopción.

-El CCyCN mantiene la prohibición y la hace extensiva a todas las guardas de hecho,
reconociendo una excepción: aquéllas que se funden en la existencia de una relación de
parentesco entre los progenitores y los pretensos guardadores, comprobada judicialmente.
El art. 611 circunscribe la aceptación de las guardas de hecho únicamente a los casos en
que medie vínculo de parentesco entre los progenitores y los guardadores escogidos.
Excluye la posibilidad cierta de elegir como futuros padres adoptivos a los llamados
“referentes afectivos”.
⏺ Juicio de Adopción
Competencia:
ARTÍCULO 615. Competencia.
Es juez competente el que otorgó la guarda con fines de adopción, o a elección de los
pretensos adoptantes, el del lugar en el que el niño tiene su centro de vida si el traslado fue
tenido en consideración en esa decisión.

Reglas de procedimiento:
ARTÍCULO 616. Inicio del proceso de adopción.
Una vez cumplido el periodo de guarda, el juez interviniente, de oficio o a pedido de parte o
de la autoridad administrativa, inicia el proceso de adopción.

-El juicio de adopción sólo puede iniciarse una vez fenecido el plazo fijado para evaluar la
evolución del ensamble producido entre el adoptado y sus guardadores, realizando los
ajustes que correspondan, en su caso.
Conforme el art. 614 CCyC el tiempo de duración de la guarda es dispuesto por el juez y no
puede superar los seis meses.
La demanda sólo podrá presentarse una vez concluido el plazo dispuesto.
-El art. 616 otorga la legitimación para el inicio del proceso de adopción a:
1- los pretensos adoptantes;
2- la autoridad administrativa;
3- al propio juez.

ARTÍCULO 617. Reglas del procedimiento.


Se aplican al proceso de adopción las siguientes reglas:
a) son parte los pretensos adoptantes y el pretenso adoptado; si tiene edad y grado de
madurez suficiente, debe comparecer con asistencia letrada;
b) el juez debe oír personalmente al pretenso adoptado y tener en cuenta su opinión según
su edad y grado de madurez;
c) debe intervenir el Ministerio Público y el organismo administrativo;
d) el pretenso adoptado mayor de diez años debe prestar consentimiento expreso;
e) las audiencias son privadas y el expediente, reservado.

Efecto de la sentencia:
ARTÍCULO 618. Efecto temporal de la sentencia.
La sentencia que otorga la adopción tiene efecto retroactivo a la fecha de la sentencia que
otorga la guarda con fines de adopción, excepto cuando se trata de la adopción del hijo del
cónyuge o conviviente, cuyos efectos se retrotraen a la fecha de promoción de la acción de
adopción.

-La sentencia que se dicte en el juicio de adopción, a diferencia de la que decreta la guarda
preadoptiva que es declarativa, tiene efectos constitutivos, pues crea un vínculo de
naturaleza civil y no altera el origen del adoptado atribuyendo éste a sus padres adoptivos.
La sentencia deberá inscribirse en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas,
de acuerdo a lo establecido por el art. 637 del CCyCN.
La sentencia que otorga la adopción retrotrae sus efectos a la fecha del otorgamiento de la
guarda preadoptiva.
La única excepción prevista es la que se da en el caso de la adopción del hijo del cónyuge o
del conviviente, en la cual el efecto es retroactivo a la fecha de promoción de la acción de
adopción.

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