CASOACASOYPASOAPASO
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INFORME ESPECIAL DEL COMISIONADO PARLAMENTARIO
1.- Introducción
PENAS ALTERNATIVAS DURANTE LA EJECUCIÓN PENAL PARA MUJERES CON HIJOS E HIJAS A SU CARGO 3
el 2019 representaba el 5% de la población y en el 2024 supera el 8%. Se trata además de
mujeres jóvenes. A principios de Junio de 2025 había 1.426 mujeres privadas de libertad,
con un promedio de edad de 34 años. El 38% (543) tenía menos de 30 años.
Como surge del diagnóstico realizado por el Proyecto Crisálidas 1 “Las mujeres privadas de
libertad en Uruguay tienen, en promedio, 2,65 hijos, superando ampliamente la media nacional
(1,88). El 90,6% son madres, y el 32% tiene cuatro hijos o más. La mayoría de sus hijos son me-
nores de edad (89,7%) y están al cuidado de familiares, principalmente abuelas y tías. Se estima
que unos 2.500 niños y adolescentes están en situación de vulnerabilidad social por esta causa.”
El mismo informe agrega “La maternidad temprana es frecuente: el 42,6% tuvo su primer hijo en
la adolescencia y el 47,1% entre los 18 y 24 años. Esta situación se vincula con el abandono esco-
lar, la precariedad laboral y la sobrecarga de cuidados, lo que agrava las condiciones de exclusión
social de estas mujeres.”
Hasta el 2022, la cantidad de mujeres privadas de libertad junto a sus hijos/as osciló entre
35 y 45, pero esta cifra comenzó a aumentar en el 2023 y particularmente en el 2024, año
en el que en el mes de Setiembre se alcanzó el máximo histórico, llegando a 72 mujeres
madres con hijos/as y 73 bebés y niños alojados en las distintas unidades penitenciarias
del país. En junio de 2025 había 65 mujeres que se alojaban en prisión con sus hijos/as,
llegando a 68 la cantidad de niños en ese mecanismo. Estas mujeres madres tienen un
promedio de edad de 29 años.
Este dato resulta impactante por sí mismo –más aún en un país de pocos nacimientos y
con una natalidad con clara tendencia a la baja- y es una cifra alta comparada con las esta-
dísticas de otros países. Por ejemplo en Argentina, si bien la población privada de libertad
es unas 7 veces mayor a la de Uruguay, la cantidad de mujeres privadas de libertad con
sus hijos/as es similar en términos absolutos (73 en el 2023)2. Lo mismo sucede respecto
a la gran mayoría de los países europeos, donde la cantidad de mujeres cumpliendo con-
dena con sus hijos/as es bastante menor en términos absolutos y relativos, con la excep-
ción de Turquía (CIDH, 2023)3.
Uno de los factores que pueden explicar esta diferencia es la reducción de esta población
observada en estos países tras la pandemia de COVID-19 en el 2021. A diferencia de Uru-
guay, tanto en Europa como en países como Argentina, Chile, Brasil y Colombia se definió
a las mujeres con hijos a su cargo y a las mujeres embarazadas como población con una
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situación especial de riesgo, por lo que se llevaron adelante políticas para su desprisiona-
lización4, cuyos efectos continuaron en los años siguientes.
Observando los datos demográficos de Uruguay, cabe reflexionar cómo se da este aumento
de niños y niñas viviendo en el sistema penitenciario, mientras se da un descenso sostenido
en las tasas de natalidad en nuestro país. Una vez más invitamos a pensar qué medidas son
las necesarias para revertir este crecimiento sostenido de mujeres encarceladas y como con-
secuencia ineludible, el aumento de bebés, niños y niñas que cohabitan con ellas así como
la trascendencia (en el sentido de que va más allá de la persona que la reciba) de la pena im-
puesta que afecta a sus hijos e hijas, que continúan su vida en contextos familiares externos
o en sistemas de amparo de INAU tras el encarcelamiento de su referente.
En estos años se han creado o ampliado espacios para la atención de mujeres privadas de
libertad que deben transitar al menos parte de su pena con sus hijos. En algunos casos, con
visibles mejoras, pese a la presión de la población creciente que tiende a desbordar la ca-
pacidad de respuesta. Cabe anotar que el INR continúa trabajando la temática con mucho
compromiso y proactividad a través del Programa de Atención a Mujeres con Hijos/as y
Gestantes y realizando un trabajo de articulación interinstitucional constante. Es importante
también anotar que se ha iniciado la construcción de un nuevo centro penitenciario para
mujeres, que será dentro de dos años una oportunidad de cambio en el sistema general.
PENAS ALTERNATIVAS DURANTE LA EJECUCIÓN PENAL PARA MUJERES CON HIJOS E HIJAS A SU CARGO 5
Sin embargo, tanto problemas pendientes como avances realizados, nos llevan a pensar que
es momento para pensar innovaciones en un sistema que estructuralmente, en cuanto a
diseño institucional, sigue siendo el mismo desde hace un buen tiempo.
2.- Contextualización
Solo su reformulación, con cambios legales que fortalezcan las medidas alternativas y
afinen la dosimetría penal de varias figuras, con normas y acciones que favorezcan el
trabajo post penitenciario, que intensifiquen la intervención técnica dentro del sistema y
que reformen la institucionalidad de su administración, dotando de autonomía, recursos
y nueva estructura al Instituto Nacional de Rehabilitación, con articulación sustantiva con
los otros agentes efectores de políticas sociales, podrá llegarse a un sistema eficiente y
de un tamaño manejable ―técnica y presupuestalmente― que permita la rehabilitación
en mayores resultados y la posibilidad de ofrecer a la sociedad un descenso importante
de la reincidencia.
El dilema es el mismo que tuvieron buena parte de los países desarrollados, los que ante
las limitaciones del sistema de privación de libertad para generar rehabilitación, en muchos
casos fortalecieron sus redes sociales de protección comunitaria con servicios integrales
de asistencia a la familia y a los riesgos asociados a la vulnerabilidad y también impulsa-
ron un sistema de medidas alternativas con alta capacidad de contención y políticas post
penitenciarias amplias y con capacidad de seguimiento individual caso por caso. A la vez,
con un sistema penitenciario más chico, lograron más transparencia y eficiencia, o sea
protegieron los derechos humanos y bajaron los delitos, centrándose en los delitos violen-
tos, complejos, con penas larga y con mayor necesidad de control para la rehabilitación,
volcando en los centros penitenciarios una intervención técnica intensiva y variada, mu-
chas veces sostenida en intervenciones de la sociedad civil mediante acuerdos de trabajo
pautados por metas y resultados. Este movimiento fue acompañado con la generación
de nuevas políticas sociales en los territorios, apuntando ya no a la instalación de ofertas
generales de asistencia, sino al sostén de situaciones personales o familiares de alta vulne-
rabilidad, conectando con una red de ofertas y oportunidades las acciones preventivas, las
medidas alternativas a la prisión y los acompañamientos post penitenciarios.
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Lo anterior se base en que en todos esos casos la metodología apunta a lo mismo: fortale-
cer o zurcir el tejido social, las familias y los proyectos de vida, brindando respuestas a pro-
blemas y carencias concretas (salud mental, capacitación laboral, desarrollo de habilidades
sociales, fortalecimiento de la crianza, maternidades y paternidades, redes de cuidados,
combate a las adicciones, espacios de socialización pro sociales).
En el siglo 21 el desafío ya no es solo mejorar las cárceles sino lograr dispositivos de san-
ción penal con mecanismos de rehabilitación más eficientes que las cárceles.
La situación de las mujeres privadas de libertad que cohabitan con hijos e hijas se inscribe en
este dilema y es un área tan estratégica como sensible, porque refiere a mujeres que están
criando a sus hijos dentro de una institución total (cárcel), siendo eso, pese a las buenas con-
diciones que puedan existir para esos niños, una adversidad importante para los primeros me-
ses de vida por las limitaciones intrínsecas que tiene una convivencia institucional cerrada.6
Ejemplo de las dificultades y desafíos que enfrenta el sistema penitenciario al alojar bebés
niños y niñas, es el acceso a los centros educativos. Son constantes los esfuerzos realizados
por el INR y el PAMHI sin embargo se observan serias dificultades para dar una respuesta
acorde a las necesidades actuales. En la Unidad nº9, donde se trabaja de forma articulada
con INAU, dado el crecimiento de población del último tiempo y la falta de recursos que
acompañe, casi la mitad de los niños y niñas (19 en el mes junio de 2025) se encuentran a
la espera de poder ingresar a centros educativos.
La situación de las mujeres privadas de libertad con sus hijos tiene un elemento particular
que la vuelve inquietante: se trata en un alto porcentaje de mujeres que cometieron de-
litos vinculados a los estupefacientes, provenientes de contextos de alta vulnerabilidad y
teniendo ellas serias dificultades de inserción social y laboral previas a la cárcel. Además,
los relevamientos hechos muestran que son mujeres que en alta proporción sufrieron vio-
lencia de género en alguna o algunas etapas de su vida, situaciones de pobreza e incluso
muchas veces explotación sexual o realizaron tareas de riesgo para su salud e integridad
para solventarse a sí mismas o sostener a sus hijos.
En estos casos, aunque se mantenga el principio de que la violación de la ley requiere una
rendición de cuentas de la persona que lo realiza, la evidencia muestra que la privación de
libertad de estas mujeres con hijos, al menos en buena parte de los casos no es ni la mejor
ni la única alternativa posible para la misma.
Su retorno a la comunidad sin un trabajo integral, es posible que no alcance “la rehabilitación
esperada” y volvería a colocar a la persona vulnerable socio penalmente ante la cercanía o
6 Ver Irving Goffman, “Internados”. Las “instituciones totales”, hogares de amparo o infantiles, hospitales, cárceles y similares, aunque
necesarias cuando las formas grupales o familiares espontáneas, por diversos motivos, no logran sostener a las personas, son una
herramienta ortopédica de emergencia, necesaria en muchos casos, pero que debe usarse sabiendo que tiene múltiples riesgos y efectos
secundarios. La vida fuertemente regulada e institucionalizada, con espacios físicos acotados, con muchos controles formales y señales
visuales y auditivas negativas (alambrados, controles, contexto carcelario, sobrepoblación), pese a los especiales cuidados que se pon-
gan, tienen impacto sobre los niños.
PENAS ALTERNATIVAS DURANTE LA EJECUCIÓN PENAL PARA MUJERES CON HIJOS E HIJAS A SU CARGO 7
inminencia de nuevas transgresiones como estrategia de supervivencia, por lo que son nece-
sarias redes de contención y asistencia fuertes que aseguren el cumplimiento de la sanción
penal con rehabilitación e integración social. Esto requiere innovación en políticas sociales,
creación de dispositivos “a medida” del contexto y la realidad de los diversos barrios y terri-
torios, y acciones capaces de sostener a las personas con alta vulnerabilidad y rodeadas de
contextos o asechanzas donde la transgresión legal se presenta como vía rápida de escape a
las penurias.
Tal como expusimos en el “Informe especial: prisión domiciliaria asistida para madres con
hijos a su cargo en el proceso penal” y como se define en la Guía elaborada por Naciones
Unidas (2019) la integración de la perspectiva de género en derechos humanos es el “proceso
de evaluación de las consecuencias para las mujeres y los hombres de cualquier actividad plani-
ficada, inclusive las leyes, políticas o programas, en todos los sectores y a todos los niveles. De
manera restrictiva se suele entender que la incorporación de la perspectiva de género designa
exclusivamente el monitoreo del respeto de los derechos humanos de las mujeres y la violencia
de género. Desde una perspectiva más amplia, la integración de la perspectiva de género en las
investigaciones en derechos humanos conlleva a examinar la dimensión de género que presen-
tan las violaciones de los derechos humanos y tener en cuenta la perspectiva de todos los indi-
viduos, incluidas las personas LGBTI, así como las consecuencias que provocan las violaciones
de los derechos humanos para todas las personas y poblaciones, pues dichas consecuencias
pueden ser distintas según el sexo y el género de cada uno/a”. (2019; 8). Esta integración de la
perspectiva de género es parte de la estrategia general de ONU para promover la igualdad de
género. La incorporación de esta perspectiva al análisis de las distintas ramas del derecho busca
poner de manifiesto cómo el quehacer jurídico incide en la afectación diferenciada a los distin-
tos grupos de población perpetuando o combatiendo la desigualdad en el goce de los derechos
entre varones y mujeres. En definitiva, el derecho puede encerrar múltiples formas de discrimi-
nación a pesar de presentarse como una disciplina objetiva y neutral. (Facio: 1999, 21-60)
7 En abril del 2017 se presentó el informe especial elaborado durante el año 2016 Informe especial sobre la creación de un Programa
Nacional de Atención a Mujeres privadas de libertad con hijos a su cargo, disponible en: [Link]
informes-al-parlamento?page=2
8
La perspectiva de género en el derecho permite observar el impacto de las normas y las prác-
ticas jurídicas y proponer estrategias legales para prevenir y erradicar las diferencias de trato
discriminatorio y evitar o atenuar los impactos negativos que pueda generar la aplicación des-
contextualizada de las normas. Por otra parte, las diferencias de género se integran con otras
formas de discriminación determinadas (etnia, contexto o clase social, sub cultura, entre otras
cuestiones) que también deben ser tenidas en cuenta al analizar la situación de las personas, en
este caso la de las madres recluidas con sus hijos e hijas.8
Las respuestas son el inicio del camino de políticas sociales integrales, que tomen a la san-
ción penal como señal institucional de una frontera relacional que se rompió, pero que to-
men a la persona en su totalidad y realicen acciones en favor de su desarrollo humano, lo
único que a la postre puede evitar nuevas conductas negativas para sí misma o para terceros.
Allí se expresa respecto a la situación de mujeres gestantes y con hijos e hijas a cargo que
“La sensibilidad del legislador en el tema es notoria en el art. 228 de la ley 19.293, Código de
Proceso Penal, donde la situación de lactancia del hijo de la madre prevenida es particularmen-
te tenida en cuenta para la disposición de la prisión preventiva.” En ese entonces la norma
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admitía también para la ejecución de la condena, en los artículos 304 y 305 del Código de
Proceso Penal, las modalidades de aplazamiento y sustitución de la privación de libertad
en los establecimientos penitenciarios, ya que por remisión al art. 228 podría ser sustituida
por establecimientos adecuados, y entendemos que también por prisión domiciliaria (art.
288 bis). Es así que el legislador había previsto además de lo contemplado en el 304.1,
expresamente en el inciso segundo: “si las circunstancias excepcionales a que refiere el artí-
culo 228 de este Código se produjeren durante el proceso de ejecución” será competente el juez
letrado en materia de Ejecución y Vigilancia.
Cabe anotar que durante 2022 y 2023 la OCP realizó un intenso trabajo con todas las banca-
das legislativas a los efectos de promover un nuevo texto legal que permitiera en determina-
das circunstancias –biológicas, de enfermedad o sociales- aplicar medidas de sanción penal
diferentes a la cárcel. También para morigerar la pena de los casos de ingresos de micro can-
tidades de sustancias ilegales a los centros penitenciarios, que tenían un mínimo de 4 años,
figura que solía caer sobre mujeres jóvenes, con hijos a su cargo y con alta vulnerabilidad.
Es importante en este informe dejar constancia de ese logro, aunque la redacción final
introdujo algunas limitaciones sobre las cuales será pertinente volver a dialogar y trabajar.
Así, se concretaron dos cambios trascendentes, finalmente con amplia votación de to-
dos los partidos políticos, lo que también vino a mostrar que aún en estos temas de alta
sensibilidad política, es posible llegar a acuerdos interpartidarios que promuevan mejoras
consensuadas.
Una de ellas refiere a la Ley 20.212 de Rendición de Cuentas, donde se estableció una nueva
redacción para el art. 304 del Código del Proceso Penal, permitiendo que las circunstancias
excepcionales del art. 228 de ese Código (circunstancias especiales o familiares, gravidez
desde el quinto mes de embarazo o madres que estén amamantando durante el primer año
de lactancia, enfermedad con grave riesgo a la vida o salud, mayores de 70 años) se puedan
aplicar para aplazar o sustituir las penas de cárcel, lo que permite evitar el aplazamiento que
tiene como consecuencia el reintegro para finalizar la pena tiempo después sin que medie
una intervención lo que genera en definitiva un mayor riesgo para la persona. En la redac-
ción final, sin embargo, se limitó la aplicación para quienes sean reincidentes, reiterantes o
tengan penas mayores a los 24 meses, aspectos que requerirán nuevos diálogos y acciones.
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Se trata de un límite que reduce significativamente su aplicación, principalmente teniendo
en cuenta el alto porcentaje de mujeres penadas por microtráfico, en tanto conforme a la
Ley de Estupefacientes las penas mínimas conllevan penitenciaria a excepción de la facultad
otorgada al Juez en el art. 37 bis que más adelante se detalla.
Se torna imprescindible crear una nueva redacción donde se sustituya el límite de 24 me-
ses de prisión ya que la pena mínima cuando la sustancia incautada es pasta base de cocaí-
na es mayor a ese tiempo, lo que posibilitaría una facultad a los magistrados: contemplar
estas circunstancias excepcionales, contribuyendo a la desprisionización (evitar la cárcel
como única medida de sanción penal) en general y en particular a la población de mujeres
y mujeres con hijos a su cargo.
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Las acciones realizadas con todas las bancadas parlamentarias, permitieron alcanzar un
texto que morigeró la dosimetría penal de los casos donde se intentaba introducir peque-
ñas cantidades de sustancias ilegales a las cárceles, acción generalmente realizada por
mujeres, y que tenían una pena mínima de 4 años. La ley 20.212 en su art. 173, modificó el
Decreto Ley 14.294 (Ley de estupefacientes), permitiendo que según los casos, dado que
se estaba ante un delito tentado, el juez pudiera aplicar la normativa general de la tenta-
tiva y no la específica de los delitos de estupefacientes, que preveen la misma pena para
la acción tentada que para la consumada. En pocas palabras sencillas: el juez podrá ahora
valorar la situación y ante casos de micro tráfico la pena en lugar de tener un mínimo de 4
años podrá tener un guarismo menor, unos 16 meses.12
Tanto la búsqueda de nuevos textos legales como la tramitación de los procesos ante la admi-
nistración de justicia, donde se resuelven cuestiones que refieren a personas individuales pero
que también afectan a personas con quienes conviven y que están bajo su cuidado, están hoy
iluminada por textos internacionales y principios generales que apuntan a un abordaje integral de
los casos a resolución de la justicia o bajo sanción penal. Así, vale la pena repasar algunos de ellos.
Deben evitarse daños colaterales que trascienden la pena de la mujer privada de libertad,
que pueden ser mayores que el daño provocado por el delito que inició el proceso, prin-
cipalmente cuando provocan efectos negativos de larga duración sobre sus hijos e hijas
durante la infancia y la adolescencia.
Conforme lo establece la Convención Internacional de los Derechos del Niño y el propio Có-
digo de la Niñez y Adolescencia de nuestro país, este interés también debe ser cuidado a la
hora de la ejecución penal, en tanto los niños/as son afectados por las decisiones que se toman
respecto de sus madres e inciden directamente en ellos como sujetos de derechos.
Las Observaciones del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas han reiterado que
el interés superior es a la vez “un derecho”, “un principio” y “una norma de procedimiento”.
12 Ver art. 173 de la Ley 20.212 que agrega el art. 37 bis al Decreto Ley 14.294.
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3.2.- Normas internacionales
En su art.24 expresa: “Todo niño tiene derecho sin discriminación alguna por motivos de raza,
color, sexo, idioma, religión, origen nacional o social, posición económica o nacimiento a las
medidas de protección que su condición de menor requiere, tanto por parte de su familia como
de la sociedad y el Estado.”
Convención sobre los Derechos del niño (ley nacional No 16.137 del 28/9/1990 ) y el art.
12 del CNA postulan el derecho del niño/a a vivir con su padre y/o madre excepto en los
casos que la separación sea necesaria para el interés superior del propio niño/a, y estable-
ce su derecho a mantener contacto directo con ambos, y si está separado de uno de ellos
o de los dos, corresponde al Estado responsabilizarse en este aspecto, en el caso de que la
separación haya sido producida por acción del mismo.
La Asamblea General de las Naciones Unidas dispuso en 2010 las “Directrices sobre las
modalidades alternativas de cuidados de los niños” y en su art. 48 señaló: “Cuando el único
o principal cuidador del niño pueda quedar privado de libertad a causa de su ingreso en
prisión preventiva o de su condena a una pena de prisión, deberán dictarse en tales casos,
siempre que sea posible y teniendo en cuenta el interés superior del niño, medidas de li-
bertad provisional y penas no privativas de libertad”.
Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, “Reglas Man-
dela” también apuntan al tratamiento especializado del sistema penitenciario de las muje-
res y de las mujeres con hijos a cargo.
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Reglas Bangkok aprobadas en 2011 con el voto de Uruguay, fuente de inspiración para
legislaciones nacionales y regionales y fuente de jurisprudencia e interpretación, ponen de
relieve: “al dictar sentencia o decidir medidas previas al juicio respecto de una mujer em-
barazada o de una persona que sea la fuente primaria o única de cuidados de un niño, se
debería dar preferencia a medidas no privativas de la libertad, de ser posible y apropiado e
imponer condenas que supongan privación de la libertad cuando se trate de delitos graves
o violentos”. (Reglas No2, 4, 49, 52, 57, 59, 64).
Reglas mínimas de las Naciones Unidas sobre las medidas no privativas de la libertad
(Reglas de Tokio) Adoptadas por la Asamblea General de la ONU en el año 1990. Estas
reglas contienen principios básicos para promover la aplicación de medidas no privativas
de libertad. Entre sus principios es de interés señalar las medidas posteriores a la senten-
cia: “Se pondrá a disposición de la autoridad competente una amplia serie de medidas
sustitutivas posteriores a la sentencia a fin de evitar la reclusión y prestar asistencia a los
delincuentes para su pronta reinserción social. 9.2 Podrán aplicarse medidas posteriores
a la sentencia como las siguientes a) Permisos y centros de transición; b) Liberación con
fines laborales o educativos; c) Distintas formas de libertad condicional; d) La remisión; e)
El indulto.” (Regla Nº 9).
Decreto ley 14.470 ART 29: “La reclusa con hijos menores de cuatro años podrá tenerlos
consigo en el establecimiento...” En casos especiales podrá extenderse hasta los ocho años.
Ley 19.513: Establece en su art. 8 que en los casos en que se produzca el procesamiento
con prisión de personas por presuntos delitos previstos en leyes de estupefacientes el Po-
der Judicial deberá comunicar la situación al MIDES y al INAU cuando estuvieren afecta-
dos derechos de terceros que mantengan vínculos familiares, afectivos o de dependencia
económica con los imputados.
El artículo 9 dispone: “El Ministerio de Desarrollo Social y el Instituto del Niño y Ado-
lescente del Uruguay deberán evaluar la asistencia a brindar a raíz de dicha privación de
libertad”.
Además, en el art. 10 apunta: “En caso de que fuera constatada la situación prevista en el
artículo precedente, el Ministerio de Desarrollo Social y el Instituto del Niño y Adolescente
del Uruguay deberán brindarle atención y seguimiento a los terceros afectados, integrán-
dolos a los planes sociales específicos, de acuerdo con sus respectivas competencias”.
La Ley 19.513, poco conocida y poco utilizada en la práctica, es una buena base para el
accionar conjunto del Poder Judicial y de los organismos de protección social, en particular
aquellos que funcionan en la órbita del Ministerio de Desarrollo Social, lo que podría ser
efectivizado con protocolos, guías de actuación y programas focalizados, los que se activa-
rían a partir de las situaciones que son judicializadas y que ameritan una plataforma social
de contención.
PENAS ALTERNATIVAS DURANTE LA EJECUCIÓN PENAL PARA MUJERES CON HIJOS E HIJAS A SU CARGO 13
Ley Nº 17.823 (2004) Código de la Niñez y la Adolescencia
Actualmente observamos que la legislación no prevé criterios aplicables para todas las
mujeres gestantes, en etapa de lactancia y/o con hijos e hijas a cargo, que permitan y pro-
muevan el uso de penas alternativas (tal como la prisión domiciliaria) que estén orientados
en el principio de humanidad de la pena y en la trascendencia mínima de la misma.
Como señala Ana Vigna, en su informe sobre Maternidad, cárceles y medidas alternativas
a la privación de libertad “debe señalarse que las alternativas al encarcelamiento involucran
una amplia gama de respuestas, entre las que se encuentran la separación a la víctima, el tra-
bajo comunitario, la derivación a programas de tratamiento específico, la presentación ante
la autoridad y el arresto domiciliario, entre otras. En este sentido, a pesar de que a nivel de la
opinión pública el arresto domiciliario pueda ser visto como una medida penal “leve” o “benévo-
la”, en realidad se trata de una de las sanciones más duras dentro de un amplio espectro, en el
sentido de que involucra, de todos modos, la privación de libertad”.
13 En 2024, en expresión extrema de lo señalado, falleció una interna el día posterior a su formalización por un delito de suministro de
sustancias estupefacientes en grado de tentativa, siendo la causa de su muerte la intoxicación con sustancias por haberse roto el envol-
torio dentro de su cuerpo.
14 [Link]
dad_social.pdf
14
Cabe mencionar algunas de las recomendaciones expuestas en el Libro Blanco de re-
forma penitenciaria en Uruguay15 donde se propone “Habilitar la aplicación de medidas
alternativas a la privación de libertad a mujeres imputadas por delitos de drogas, principal-
mente en el caso de delitos leves, e incluir explícitamente entre las causales para acceder a
una prisión domiciliaria el período de embarazo y el de lactancia; Fortalecer la evaluación en
la fase presentencial, habilitando a los operadores del sistema de justicia a tomar decisiones
más informadas respecto de las necesidades y perfiles de la población; Se debe trabajar en la
capacitación y sensibilización de los operadores del sistema de justicia, así como en la confor-
mación de equipos interdisciplinarios, que permitan el conocimiento y uso más extendido de
las herramientas disponibles”.
Fuente: INR
El perfil de riesgo de reincidencia según las evaluaciones OASys del INR era en el 2024,
prácticamente igual al observado en el 2021. El 41% (16 mujeres) tenía riesgo bajo, el 53%
(21) tenía riesgo medio y solo el 5% (2) tenía riesgo alto de reincidencia. Respecto al riesgo
de daño hacia sí misma o a terceros, el 62% (24) tenía riesgo bajo de daño, el 38% (15)
tenía riesgo medio y no se observa ningún caso con riesgo alto.
PENAS ALTERNATIVAS DURANTE LA EJECUCIÓN PENAL PARA MUJERES CON HIJOS E HIJAS A SU CARGO 15
GRÁFICO 2: Niveles de Riesgo de Reincidencia en la Unidad 9 (Dic 2024)
Fuente: INR
Fuente: INR
16 Cabe aclarar que, desde mediados del 2023, el INR registra la cifra de 50 plazas en la Unidad 9 al habilitar las habitaciones de la planta
baja que representan plazas más estrechas que las del primer piso. Al tener todas las plazas llenas en la unidad se presentan importantes
desafíos operativos de funcionamiento, dado que el aumento de la población de mujeres con sus hijos/as no ha sido acompañado por
un aumento de recursos humanos y materiales.
16
A pesar que la población a la que hacemos referencia es parte del total de las mujeres que
se encuentran dentro del sistema con sus hijos e hijas, entendemos que es representati-
va de lo que sucede a nivel nacional no sólo por el número sino porque también trata de
mujeres de distintos departamentos del país. El dato respecto al riesgo de daños hacia
terceros resulta ilustrativo al reflexionar cuáles son los principales motivos por los que se
considera como opción su encarcelamiento. Teniendo presente que la amplia mayoría de
esas mujeres no son un riesgo para la sociedad sino expresión de situaciones de exclusión
y vulnerabilidad que no pudieron ser resueltas, creemos que es necesario tomar la sanción
penal, como una oportunidad para una intervención de protección e integración, que en
muchos casos debe poder trascender la privación de libertad y expresarse en otros meca-
nismos de rendición de cuentas por la transgresión realizada.
C. Si bien la convivencia de los niños/as con sus madres durante el período de lactan-
cia y la primera infancia posibilita mantener el vínculo y forma parte de las accio-
nes del Estado en pos de proteger los derechos de los niños, el encarcelamiento
de las mujeres por delitos de microtráfico, puede tener efectos que trascienden el
sentido reeducativo y socializador de ese mecanismo de sanción penal. Las con-
secuencias de la privación de libertad afectan directamente a las personas que
dependen de ellas, tanto afectiva como materialmente, y debe ser abordada desde
PENAS ALTERNATIVAS DURANTE LA EJECUCIÓN PENAL PARA MUJERES CON HIJOS E HIJAS A SU CARGO 17
una perspectiva de género que contemple el contexto socioeconómico y cultural,
compatibilizando la sanción penal con el fin resocializador de la pena.
6.- Recomendaciones
1. Que el Poder Legislativo, mediante los acuerdos y consensos políticos pertinentes que
se logren, avance en una legislación que permita la implementación de un mecanismo
de prisión domiciliaria asistida, con los programas sociales que la sede judicial determi-
ne de manera de asegurar el cumplimiento de la pena y el tratamiento resocializador del
mismo, para mujeres con hijos a su cargo para determinados tipos de delitos.
3. Que los operadores de justicia, estudiando caso a caso, y valorando tanto la pena
impuesta como las posibilidades de reinserción, promuevan para los casos de to-
das las personas pero en particular mujeres con hijos directamente a cargo, la po-
sibilidad de aplicar un régimen de prisión domiciliaria asistida integralmente por
servicios sociales de protección que les permitan, aún en su marco de restricción a
la libertad ambulatoria, cuidar a sus hijos, acompañarlos en sus necesidad y activi-
dades en la comunidad y acceder a oportunidades de rehabilitación (capacitación,
18
educación, empleo) de manera que el tiempo de aplicación de esa sanción sea útil
para su posibilidad de elaborar un nuevo proyecto de vida.
4. Que en las situaciones en que las mujeres sean formalizadas por delitos de estupe-
facientes, se realice la comunicación a las instituciones a cargo de políticas sociales
competentes, en especial INAU y MIDES, tal como se establece en los artículos 8,
9 y 10 de la Ley 19.513, norma poco conocida y aplicada, a los efectos de coordinar
la ejecución de planes integrales de contención y asistencia en favor de su rehabili-
tación y de la crianza de niños, niñas y adolescentes.
5. Que a los efectos de analizar los alcances de un sistema de prisión domiciliaria asis-
tida integralmente con redes de protección social, la Dirección Nacional de Medidas
Alternativas (DINAMA), el Instituto Nacional de Rehabilitación como rector del sis-
tema de sanción penal convoquen la formación de un grupo de trabajo para formular
una guía de actuación para el desarrollo de nuevos dispositivos de asistencia social
para las medidas alternativas como las aquí señaladas y su conexión con la red de
políticas sociales estatales, sus referentes y nexos de sociedad civil.
6. Que se tomen las medidas necesarias para revisar la legislación vigente y se formulen
modificaciones normativas para hacer aplicable las penas alternativas a la prisión en
particular para las mujeres gestantes, en etapa de lactancia y con hijos e hijas a cargo.
10. Que se tomen medidas para que en los casos en que no se puedan aplicar los me-
canismos de sanción penal con medidas de prisión domiciliaria asistida las unidades
para mujeres con hijos sean de pequeñas dimensiones, eficientes en sus programas
individualizados de tratamiento y con recursos para asegurar la asistencia de los
niños a servicios educativos o de otro tipo existentes en la comunidad y con una
adecuada atención social.
PENAS ALTERNATIVAS DURANTE LA EJECUCIÓN PENAL PARA MUJERES CON HIJOS E HIJAS A SU CARGO 19
NOTA:
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