EXAMEN FISICO: GARGANTA Y CUELLO
ANATOMÍA BÁSICA DE LA CAVIDAD ORAL
Cavidad oral (boca) es el inicio del tubo digestivo. Límites: se extiende desde los labios (bermellón de los
labios) hasta el pilar anterior de las fauces.
Tiene dos partes: 1) vestíbulo y 2) boca.
• Vestíbulo. Espacio entre labios, mejillas y dientes.
• Labios. Son pliegues musculares que rodean la entrada de la boca. Cuando se abren, se ven las encías y
los dientes.
• Frenillo labial. Un pliegue de la mucosa situado en la línea media, conecta el labio con la encía.
• Mucosa vestibular. Tapiza los pómulos, cada conducto parotídeo (conducto de Stenon) se abre a nivel
del segundo molar superior (en forma de pequeña papila).
Boca. Límites anteriores y lateral: encías, dientes, alveolos dentales y posteriormente: pilar anterior
(istmo de las fauces).
Piso: 2/3 anteriores (porción móvil de la lengua que está cubierta de papilas que le dan una superficie
rugosa), presenta la apertura de conductos salivales submandibular y sublingual debajo de la lengua.
Límite superior o techo: paladar duro y blando.
Encía. En donde se insertan los dientes y está formada por los huesos maxilar y mandibular.
• Dientes. Se componen principalmente de dentina, hunde sus raíces en una cavidad (alvéolo) y sólo
expone su corona, cubierta de esmalte. El número en el niño es de 20, en adulto 32 piezas dentales o
permanentes (el tercer molar superior derecho es el número 1, el tercer molar superior izquierdo es el
número 16, el inferior izquierdo el 17 y terminando en el inferior derecho número 32.
Bucofarínge. Límites: inicio paladar duro, hasta un plano imaginario horizontal a través del hueso hioides.
• Paladar blando y úvula.
• Base de la lengua (con pilares anterior y posterior).
• Arco palatino.
• Región amigdalina (fosa y pilares amigdalinos).
• Valécula.
• Paredes bucofaríngeas.
Hipofaringe (también conocida como laringofaringe). Límites son:
• Límite superior: borde superior de la epiglotis.
• Límite inferior: borde inferior del cartílago cricoides.
• Frenillo labial. Pliegue de la mucosa situado en la línea media, conecta cada labio con la encía.
• Lengua. El dorso de la lengua está cubierto de papilas, que le otorgan una superficie rugosa. Algunas
de estas papilas aparecen como manchas rojas, que contrastan con el revestimiento blanco y fino que
suele cubrir la lengua.
El frenillo lingual en la parte posterior de la lengua en la línea media, que la comunica con el suelo de la
boca.
En la base de la lengua, los conductos de la glándula submandibular (conductos de Wharton),
desembocan en las papilas situadas a cada lado del frenillo lingual.
Por encima y detrás de la lengua se levanta un arco formado por los pilares anterior y posterior, el
paladar blando y la úvula.
• Paladar blando. Puede estar surcado por una red de pequeños vasos sanguíneos. La faringe se ve en el
receso que se encuentra detrás del paladar duro y de la lengua.
• Úvula. Es un órgano muscular cuya longitud y grosor varían bastante, a veces bífida.
• Amígdalas. En situaciones normales, no sobresalen más allá de los límites de los pilares de las fauces.
Hay criptas en las amígdalas en las que queda el producto de exfoliación del epitelio escamoso.
INTERROGATORIO
Motivo de consulta:
• Dolor. Fecha de aparición, de acuerdo con su localización, puede ser: labial por forúnculos o aftas
bucales, glosodinia, ondontalgias, entre otros. Pregunte si el dolor se
acentúa al hablar, comer o abrir la boca ampliamente.
• Xerostomía. Presente en la deshidratación, atrofia de las glándulas salivales, síndrome
de Sjögren (queratoconjuntivits seca, sequedad de mucosas, crecimiento parotídeo
bilateral) radiación y fármacos que disminuyen la secreción salival.
• Ptialismo o sialorrea. Puede ser una respuesta de la salivación a cualquier irritación de las mucosas o
raramente por la toxicidad causada por metales pesados.
El interrogatorio también aportará datos de gingivorragia, algunas causas son: traumatismos, infecciones
(piorrea), neoplasias (granulomas, épulis), en las causas generales están: el escorbuto, discrasias
sanguíneas y leucemias.
EXPLORACIÓN FÍSICA
La boca, cavidad oral y lengua son las regiones más accesibles del paciente para examen clínico y pueden
revelar enfermedades locales significativas y, atendiendo las normas oficiales, se debe incluir la
exploración física en la historia clínica, incluyendo los demás datos de filiación, así como mantener los
datos personales a resguardo por ser motivo de confidencialidad, en términos del secreto médico
profesional.
Inspección estática y dinámica
Estática. Dirigida a la boca en general se examina la simetría (desviación al lado contrario en caso de
parálisis de Bell por hiperactividad contralateral a la parálisis), el tamaño y el grosor, ya que es posible
encontrar labios gruesos y grandes en cretinismo, mixedema en la acromegalia o ser variante racial.
La coloración es dato importante; por ejemplo, cianosis; pigmentaciones, manchas café oscuras del
síndrome de Peutz-Jeghers.
En las comisuras labiales pueden encontrarse erosiones que manifiestan deficiencias de vitaminas; por
ejemplo, riboflavina, llamadas queilosis, así como otro tipo de ulceraciones, las vesículas labiales por
virus herpes. Se revisará la humedad o la resequedad. Otras manifestaciones son las inflamaciones de los
labios, por proceso inflamatorio o alérgico.
Dinámica. Examine la funcionalidad de los labios, su movilidad y evalúe la capacidad para realizar
diferentes movimientos al momento de hablar, silbar y su contribución a la expresión facial (es decir,
valoración de las cinco ramas motoras del VII par craneal o nervio facial).
Una vez concluida la revisión de los labios y mucosa labial, compruebe la mucosa gingival con la ayuda
de una lámpara adecuada y un abatelenguas.
• Observe el color, por ejemplo, en las intoxicaciones por metales es posible advertir unas líneas azules.
• La inflamación de las encías puede deberse al escorbuto, asimismo, busque tumoraciones o (pacientes
fumadores sobre todo de pipa o puro) marcas de prótesis dentarias.
Después revise, la mucosa de los carrillos, evaluando el color, la superficie. Anote cualquier anormalidad,
se debe buscar el orificio del conducto de Stenon (figura 7-1).
En seguida, compruebe las piezas dentarias, inicie por las que son más accesibles, como los incisivos,
revise el número, la forma y el tamaño de cada uno de los dientes.
Determine el número de caries, así como anormalidades en la dentición por insuficiencia en el desarrollo
y reducción en su tamaño por desgate
Prosiga con la inspección de la lengua, su posición, forma, tamaño y simetría, el color y sus movimientos.
• Observe las papilas y una vez cumplido el aspecto estático, pida al paciente que realice movimientos
con la lengua hacia afuera, a la derecha, a la izquierda, hacia arriba, hacia abajo.
• Ahora, examine la mucosa sublingual, indique al paciente que coloque la punta de la lengua en su
paladar, en esta posición es frecuente encontrar anormalidades, como el frenillo, de él analice también
coloración, superficie, la posición y número de los orificios de salida de los conductos de Wharton de las
glándulas salivales, en busca de alteraciones.
El siguiente objetivo de la exploración es la inspección del paladar duro, donde pueden presentarse
anormalidades como el paladar hendido, paladar blando y la úvula elongada, en caso de apnea del
sueño como hallazgo extra o bífida, por defecto de cierre completo a la semana 12 de gestación) (figura
7-2 y cuadro 7-1) y descripción amigdalina con la clasificación de Baugh.
HALLAZGOS NORMALES
• Labios. Se examina su aspecto y simetría.
• Mucosa bucal. Se examina la humedad, el color.
• Dientes. Revisar si están todas las piezas dentales o prótesis (de la arcada superior o la inferior).
La mordida se refiere a la oclusión de los dientes. La forma de tiene relación directa con las fuerzas que
se ejercen y esto repercute en las articulaciones temporomandibulares.
Encías. Se observa el aspecto, la coloración.
• Lengua. Se debe observar el aspecto, el color, los movimientos y cómo protruye fuera de la boca. Por lo
general la lengua presenta una capa blanquecina en su superficie.
Existen dos variaciones del aspecto de la lengua que se consideran normales: 1) lengua geográfica. Se
presentan zonas libres de papilas en la superficie, pero en forma irregular, de modo que al mirarla
impresiona como un “mapa” (alternan zonas lisas con otras papiladas) y 2) lengua fisurada. Se presentan
fisuras profundas que son parte de la lengua y que no molestan ni duelen.
• Ganglios linfáticos palpables. Son comunes los pequeños ganglios linfáticos palpables. Los nódulos
palpables con menos de 1 cm de ancho, delimitados, movibles, y no dolorosos, a menudo se consideran
benignos, pero tales hallazgos deben registrarse.
Labios. Entre las posibles alteraciones destacan:
• Aumento de volumen por edema (p. ej., reacciones alérgicas).
• Cambios de coloración (p. ej., palidez en anemia; cianosis en ambientes fríos, por poliglobulia o
hipoxemia).
• Lesiones costrosas (p. ej., herpes simple).
• Si están inflamados, secos y agrietados (queilitis).
• Si existen “boqueras” (queilitis angular o estomatitis angular).
• Fisuras (p. ej., labio leporino).
• Lesiones pigmentadas (p. ej., síndrome de Peutz-Jeghers que se asocia a poliposis intestinal).
Mucosa bucal. Lesiones.
• Xerostomía. Sequedad bucal por poca producción de saliva.
• Candidiasis bucal o muguet. Infección por el hongo Candida albicans (se presentan múltiples lesiones
blanquecinas).
• Aftas. Son úlceras superficiales, por lo general ovaladas, muy dolorosas, que están rodeadas por
eritema y evolucionan frecuentemente en forma recurrente (aftas orales recurrentes).
• Inflamación de la desembocadura del conducto de Stenon en parotiditis infecciosa (paperas). En estos
casos, además, la glándula duele y está aumentada de tamaño.
• Melanoplaquias. Son unas manchas hiperpigmentadas que se encuentran en insuficiencia suprarrenal
(enfermedad de Addison).
• Leucoplaquias. Son lesiones blanquecinas, planas, ligeramente elevadas, de aspecto áspero, que
pueden ser precancerosas.
Encías. Se observa el aspecto, la coloración, si existe acumulación de sarro en el cuello de los dientes.
• Gingivitis. Es una inflamación de las encías. Algunos medicamentos, como la enitoína, producen una
hipertrofia de ellas.
• Cuadros hemorragíparos. Se presentan hemorragias o petequias.
• Periodontitis. Se encuentra inflamación y retracción de las encías, quedando a la vista parte de la raíz
de los dientes.
Lengua. Se debe observar el aspecto, el color, si existen lesiones, los movimientos y cómo protruye fuera
de la boca.
• Saburral. La que en cuadros febriles o por falta de aseo es más abundante.
• Glositis. Es la inflamación de la lengua. Se aprecia roja y lisa. Puede deberse a deficiencia de vitaminas
(en especial complejo B).
• Se pueden encontrar úlceras, aftas, leucoplaquias
• Parálisis del nervio hipogloso (XII par craneal). La lengua protruye hacia el lado del nervio paralizado.
Lesiones.
Paladar. Entre las alteraciones del paladar duro, destacan:
• Hendidura. En el paladar duro como parte del labio fisurado.
• Otras lesiones. Petequias, úlceras, signos de candidiasis, tumores (p. ej., tumor de Kaposi en pacientes
con SIDA).
Faringe. Al examinar la faringe, se aprovecha para revisar las amígdalas. Entre las alteraciones que se
encuentran, destacan:
• Amigdalitis pultácea o purulenta. Se debe a infección y se aprecia aumento de volumen y exudados
blanquecinos.
• Tonsilolito o amigdaloito. Es una formación blanquecina, a veces con concreciones calcáreas (cálculo o
concreción en la amígdala).
Glándulas salivales.
Entre las alteraciones destacan:
• Litiasis salivales. Se presentan en las glándulas parótidas y submandibulares (en su conducto
principalmente por drenar contra gravedad). Pueden obstruir el conducto principal y generar dolor y
aumento de volumen.
• Infecciones. Aumento de volumen de la glándula que se asocia con el dolor. Puede ser parte de una
infección sistémica (p. ej., parotiditis infecciosa, que corresponde a la conocida “paperas”), o infecciones
bacterianas por invasión local.
• Hipertrofia parotídea. Se observa un abultamiento detrás de las ramas de la
mandíbula y se puede levantar un poco el lóbulo de las orejas.
• Ganglios linfáticos palpables. Es posible detectar un ganglio infartado, asociado con inflamación crónica
o frecuente. Un ganglio infartado está aumentado por encima de 1 cm, es movible, no doloroso, duro y
nodular. Las enfermedades malignas pueden producir ganglios palpables que característicamente no son
dolorosos, ni móviles (fijos a los tejidos subyacentes), de forma irregular y de consistencia firme, gomosa
o elástica, o nodular.