PLURALISMO JURÍDICO
Pluralismo jurídico es la existencia de dos o más sistemas normativos a la misma vez, sin
importar, si las normas están reconocidas legalmente o no por el Estado. Por otra parte, estas
normas si deben existir en el sistema jurídico de un pueblo que esté dentro del Estado y que sean
reconocidas como válidas.
El pluralismo jurídico, desde la igualdad, da como válidas las normas de los diversos
sistemas de derechos, incluyendo el derecho oficial. Este concepto se contrapone al monismo
jurídico, el cual trata de una única y exclusiva norma al derecho estatal.
Los principales representantes del pluralismo jurídico han centrado su atención en la
adaptación de las normas donde han tomado como referencia el proceso de descolonización de
los países para dar paso a una relación entre los sistemas estatales y las normas indígenas. (De
Expertos En Jurídico, E, 2023)
Definiciones:
Eugen Ehrlich, considerado un pionero del pluralismo jurídico, Ehrlich desarrolló el
concepto de "derecho vivo", destacando la importancia de las normas sociales y las prácticas
consuetudinarias en la vida cotidiana. Su enfoque se centra en la dinámica del derecho en la
sociedad, más allá de las normas legales formales.
Lo que más vale la pena destacar del trabajo del Elrich no es el concepto de derecho vivo
en la manera que hoy se comprende, es decir como pluralidad de órdenes normativos, sino que lo
que se entiende por derecho se encuentra vivo en la cotidianeidad de una sociedad. Elrich
distinguió el derecho vivo de aquel contenido en las proposiciones normativas que resultaban
aplicadas por las cortes. El derecho era en cambio la práctica de lo que la sociedad denominaba
derecho. (Elrich, 1968)
Desde las perspectivas antropológicas se ha aceptado que una de las conceptualizaciones
más acabadas de pluralismo jurídico fue aquella desarrollada por Leopold Pospisil. Este autor
fue uno de los primeros en sostener una visión amplia del pluralismo jurídico no reducida a la
definición estatal/no estatal. En su definición se establece que cada sociedad se articula en
subgrupos y cada uno de ellos tiene su propio sistema legal el cual es necesariamente diferente al
menos en algún aspecto.
Por subgrupos se entiende diferentes unidades que pertenecen a una sociedad homogénea
con características estamentarias y que responden a ciertas reglas y procedimientos similares.
Esta propuesta permite identificar la existencia del derecho en subgrupos con independencia de la
existencia de la concepción de la sociedad como un todo, de tal manera que no hay sociedad que
tenga un único sistema legal coexistente, sino más bien tantos subsistemas como subgrupos
existan. (Pospisil, 1971)
Una de las contribuciones centrales a la idea de pluralismo jurídico fue la propuesta por
John Griffiths, quien realiza la distinción entre el concepto de pluralismo jurídico propio de las
ciencias sociales y la proposición jurídica del citado concepto. El primero refiere a una
determinada situación empíricamente comprobable en una sociedad determinada, resultante de la
coexistencia dentro de un grupo social de órdenes jurídicos que no pertenecen a un único sistema;
el segundo resulta de la coexistencia de dos órdenes jurídicos que se generaron a partir del
proceso de colonización por parte de los países. Este autor parte de la idea de que una de las
herencias principales de la sociedad burguesa moderna es la idea de un orden legal estatal de tipo
centralizado. El derecho del estado ha sido concebido de manera uniforme para todos los
individuos pertenecientes al mismo, con exclusión de cualquier otro tipo de sistema legal y
administrado por un cuerpo centralizado de instituciones. En este tipo de estructuras, las normas
se encuentran unificadas y jerarquizadas pudiendo observarse dos direcciones: de arriba hacia
abajo, dependiendo del mandato soberano; o de abajo hacia arriba, derivando su validez de
normas más generales hasta alcanzar algún tipo de norma fundamental.
Griffin afirma que, el carácter prescriptivo que han adoptado la mayoría de las
explicaciones legales provenientes del centralismo legal, ha impedido el desarrollo de una teoría
descriptiva del fenómeno del derecho. Las concepciones sobre lo que el derecho es han reflejado
la idea de lo que el derecho debe ser. (Griffiths, 1984)
Antecedentes
Al finalizar el siglo XX, el modelo clásico occidental de legalidad positiva, engendrado
por fuentes estatales y envasado en valores del individualismo liberal, vive un profundo
agotamiento que marca sus propios fundamentos, su objetivo y sus fuentes de producción. Estos
modelos normativos que evidenciaron el mundo con el paso del tiempo se han vuelto
insatisfactorios y limitados, permitiendo repensar dicha estructura poco eficaz que no logra suplir
las necesidades de la actual sociedad.
En los años 50 y 60, las políticas de desarrollo de muchos países se orientaban a un
concepto de modernidad que implicaba la abolición y represión total de otros sistemas de derecho
y autoridad diferentes de los estatales. Se atacaba por todos los medios una visceral lealtad a
comunidades y a un liderazgo no estatal que pudiera oponerse a las leyes y directivas nacionales.
Es decir, el Derecho consuetudinario sugiere que la base de eficacia y validez reside en el visto
bueno del Estado como una ideología dominante dejando subordinada la importancia de
cualquier norma ajena a la estatal.
Las bases teóricas iniciales de la cultura jurídica monista aparecen en la obra de autores
como Hobbes y en el cual se concibe la disposición de integrar los diversos sistemas legales con
base en la igualdad de todos ante una legislación común un hecho que marco más aquel ideal de
monismo fue cuando se dio las reformas administrativas napoleónicas y por la promulgación de
un único y un mismo código civil para regir a toda la sociedad, excluyendo de manera
contundente el reconocimiento de la justicia indígena.
Ante el dominio del individualismo filosófico, del dogma de un centralismo jurídico
estatal surgen las doctrinas pluralistas de jusfilósofos y publicistas (Gierke, Hauriou, Santi
Romano y Del Vecchio) y sociólogos del derecho (Ehrlich y Gurvitch) como alternativa al
normativismo estatal positivista.
El tema del Pluralismo jurídico en América Latina se revitalizó como consecuencia de las
múltiples reformas y diferentes procesos constitucionales. Pese a esto no se ha logrado establecer
un sistema equitativo e igualitario, evidenciando en el recuento histórico de las Constituciones de
Latinoamérica que contienen un catálogo de ideales sobre una sociedad mejor y más justa que se
quiere a futuro construir, lo refrendan las evidencias entre los años 1978 y 2008, como el período
en el que se promulgaron quince textos constitucionales con reconocimiento a los derechos de los
pueblos indígenas, al reconocimiento de las diferencias, a la apertura hacia la participación
democrática y el carácter pluralista de la sociedad, ampliando la visión de un Estado que
comprenda diversos conjuntos de normas jurídicas positivas en un plano de igualdad, respeto y
coordinación, dicho reconocimiento se constata en algunas de las naciones que componen
América Latina acerca de la autodeterminación de los pueblos indígenas y de manera particular el
tema de la justicia indígena que cobra importancia en países como Colombia, Argentina, Chile,
México, Bolivia, Perú, Brasil y Venezuela.
El jurista y sociólogo austriaco Eugen Ehrlich plantea una teoría descriptiva del derecho
en contraposición al centralismo jurídico, haciendo la distinción entre las normas de organización
y de decisión como esencia de un derecho vivo, apegado a la realidad del derecho que establece
las normas de organización antes de las normas de decisión, entendiendo que en mismo espacio
geográfico coexisten normalmente distintos grupos humanos, lo cual supone que pueden convivir
siempre y cuando exista distintas normas de organización, es decir el reconocimiento del
pluralismo jurídico en un Estado.
El pluralismo jurídico es el resultado de la búsqueda de un derecho que esté apegado a la
realidad social en la que existen diversas comunidades y culturas que deben considerarse con el
mismo respeto y reconocimiento que el ordenamiento jurídico estatal sugiere para sus habitantes.
Ante la concepción de la existencia de un derecho estatal que comprende conjunto de
principios y normas de carácter universal, Ehrlich señala que el error radica en que los juristas
están acostumbrados a reconocer solamente como Derecho aquello que emana del Estado a través
de la amenazadora coerción estatal.
Los pluralistas confluyen con la ideología de que las culturas indígenas son subvaloradas,
por tal motivo no se puede garantizar un pluralismo dentro de un Estado. (Laguna, Méndez,
Puetate, & Álvarez, 2020)
Características clave del pluralismo jurídico:
1. Coexistencia de sistemas legales:
No solo existe el derecho oficial del estado, sino también otros sistemas jurídicos, como el
derecho indígena, el derecho comunitario, o normas de grupos sociales específicos. (Héctor,
2025) ([email protected], 2024)
2. Reconocimiento de la diversidad:
Se acepta que existen diferentes formas de hacer derecho, con sus propias normas,
procedimientos e instituciones, y que estas son válidas y legítimas. Los diferentes sistemas
jurídicos pueden coexistir de forma armónica o generar conflictos entre
ellos. ([email protected], 2024)
3. Enfoque en la interculturalidad:
El pluralismo jurídico a menudo se relaciona con la aceptación y reconocimiento de la
diversidad cultural de una sociedad, como en el caso de los pueblos indígenas. (Maldonado,
2020)
4. Importancia de la costumbre:
El derecho consuetudinario, basado en prácticas y tradiciones ancestrales, juega un papel
importante en muchos contextos de pluralismo jurídico.
5. Desafíos en la aplicación:
La aplicación práctica del pluralismo jurídico puede ser compleja, especialmente cuando
se trata de resolver conflictos entre diferentes sistemas o de garantizar la igualdad de todos los
ciudadanos. (Rossi, 2024)