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Violencia 4

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Prevención, Atención y Tratamiento sobre la Violencia De la Mujer

El abordaje y atención a las mujeres víctimas de violencia no es tarea exclusiva de un solo


sector, debe formar parte del trabajo diario de diversos proveedores de servicios del sector
salud (física y mental), del sector social, del judicial y del educativo. Cada uno con un trabajo
específico de acuerdo a su área, pero con un denominador ético y conceptual común, que
permita una atención de calidad y calidez en pro de las mujeres que se encuentran en
situaciones de violencia.

4.1 Aspectos básicos de la atención La formación conceptual y técnica en materia de violencia


contra las mujeres para cada sector (médico, social, jurídico y educativo) es básica y necesaria,
pero no es suficiente. Es fundamental que cada uno de las/os proveedores/as de servicios
enfrente y supere una serie de barreras psicológicas que obstaculizan la adecuada atención a
las mujeres víctimas y que pueden hacer que se rechace el trabajo en esta área, que se
culpabilice a la mujer y en definitiva se la excluya y se condene a continuar en la situación de
violencia que vive.

Detección de la violencia contra las mujeres:

Las mujeres no siempre revelan espontáneamente que son objeto de alguna forma de
violencia, incluso pueden no haber hablado con nadie sobre estas experiencias. Las razones
pueden ser diversas, Pilar Blanco Prieto (2007) nos hace referencia a algunas de ellas:

• Por vergüenza, miedo a que se las culpabilice, a ser estigmatizadas, a que las forcemos
a tomar decisiones para las que no se sienten preparadas o no desean.

• Por miedo a que su agresor se entere y tome represalias.

• Porque están siendo permanentemente vigiladas y controladas.

• A veces no son conscientes de la situación de maltrato o se lo niegan a sí mismas.

• Porque sienten que traicionarían a su pareja, ya que aún mantienen una relación
afectiva o económica, o porque mantienen la idea de que esta situación puede cambiar.

El abordaje social

En materia de violencia contra las mujeres tiene dos líneas de trabajo, una es la atención
individual a las mujeres que acuden a las instituciones; y la otra, es el trabajo desde las
comunidades, que puede ser realizado por promotoras y promotores sociales o también por
miembros de la sociedad civil organizada, por ejemplo, de los consejos comunales.

Objetivos en la intervención social, que son:

a) Contribuir al análisis del problema que le afecta

b) Fomentar la motivación de la mujer, para que sea agente de su propio cambio


c) Potenciar el desarrollo de habilidades para afrontar la situación

d) Apoyar durante todo el proceso en la toma de decisiones

e) Favorecer una adecuada utilización de los recursos comunitarios

Abordaje comunitario

La violencia contra las mujeres existe en todas las comunidades, son las y los miembros de
comunidad quienes en muchos casos identifican más prontamente los hechos de violencia. Por
esto es de vital importancia que las comunidades organizadas cuenten con información básica
y tengan las herramientas básicas para canalizar, orientar y brindar información a las mujeres
víctimas de violencia, particularmente en aquellas comunidades donde las instituciones, como
jefatura o comisaría, quedan distantes de la localidad.

Es importante que las y los promotoras/es sociales reconozcan la violencia contra las mujeres
como un problema público, una violación de derechos humanos y un delito. Es fundamental
que la comunidad se comprometa en la detección de los casos de violencia y la respectiva
canalización de los mismos. No se trata de que la comunidad por sí misma ejecute acciones al
margen de la ley, sino que sean capaces de:

• Mantener una actitud de comprensión y apertura hacia la mujer víctima de violencia,


sin culpabilizarían ni estigmatización

• Denunciar hechos de violencia contra las mujeres que estén ocurriendo en flagrancia
en sus comunidades

• No minimizar la gravedad ni las consecuencias de los hechos de violencia contra la


mujer que hayan sido identificados

• Realizar charlas, talleres, carteleras informativas sobre la violencia contra las mujeres.

Es importante además, que cuenten con información sobre los recursos


institucionales con que se cuenta en su propia comunidad y los servicios que pueden obtener
en cada uno de ellos.

1. Existencia de líneas de emergencia telefónica a nivel nacional y local:

Brindan información clave a la mujer sobre cómo actuar y dónde acudir.

2. Centros de salud y hospitales, que brindan:

a. Atención integral de su situación (médica, psicológica y social)

b. Atención continuada por cada una de las áreas

c. Registro de la atención en la historia clínica

d. Información a la mujer de otros recursos institucionales a su disposición y


elaboración de la correspondiente certificación médica

e. Coordinación con las y los profesionales que intervengan en la atención a la mujer


víctima de violencia.
3. Servicios sociales (comunitarios o municipales):

a. Identificación y valoración de la situación presentada

b. Información, orientación y asesoramiento sobre recursos disponible para la atención

c. Gestión y tramitación de determinados recursos, como ayudas económicas, etc.

4. Centros de la Mujer:

a. Asesoramiento y apoyo jurídico y psicológico

b. Grupos de apoyo para mujeres

c. Talleres de formación laboral

d. Información sobre asociaciones de mujeres y su funcionamiento.

5. Órganos receptores de denuncia:

a. Garantizan la protección y seguridad

b. Reciben la denuncia y dictan medidas de protección y seguridad a las mujeres

c. Hacer las debidas referencias de atención a la mujer víctima de violencia.

En la atención y el seguimiento:

• Tratamiento de las lesiones físicas y secuelas psicológicas:

— Traumatismos físicos: tratar las heridas y efectuar prevención de infección de las mismas y,
si precisa, hacer profilaxis del tétanos.

— Traumatismos psicológicos: en general es derivar con carácter preferente a la mujer a una


consulta de psiquiatría o psicología. En general, las mujeres que han sufrido una agresión
sexual tienen sentimientos de ansiedad, culpa, humillación, vergüenza, que requieren ayuda.

Medidas de Protección y Seguridad

Son las garantías que tiene la mujer víctima de violencia de carácter inmediato para que cese la
violencia en su contra, por lo tanto, deben ser acordadas sin ningún tipo de excusas por el
órgano receptor de denuncias.

Son de carácter temporal, ya que las mismas son revocadas, sustituidas, modificadas o
ratificadas por el ente jurisdiccional.

Para su aplicación no es necesario consultar o citar al presunto agresor, ya que están


concebidas precisamente para proteger a las mujeres víctimas de la violencia; por lo tanto, el
ente receptor de denuncia, es autónomo para aplicarlas. El artículo 87 de la Ley Orgánica sobre
el Derecho de las Mujeres a una vida libre de violencia, señala las diversas Medidas de
Protección y Seguridad que pueden ser aplicadas

Referir a las mujeres agredidas que así lo requieran, a los centros especializados para que
reciban la respectiva orientación y atención.
2. Tramitar el ingreso de las mujeres víctimas de violencia, así como de sus hijos e hijas que
requieran protección a las casas de abrigo de que trata el artículo 32 de esta Ley. en los casos
donde la permanencia en su domicilio o residencia, implique amenaza inminente o violación
de derechos previstos en esta Ley. La estadía en las casas de abrigo tendrá carácter temporal.

3. Ordenar la salida del presunto agresor de la residencia común, independientemente de su


titularidad, si la convivencia implica un riesgo para la seguridad integral: física, psíquica,
patrimonial o la libertad sexual de la mujer, impidiéndole que retire los enseres de uso de la
familia, autorizándolo a llevar sólo sus efectos personales, instrumentos y herramientas de
trabajo. En caso de que el denunciado se negase a cumplir con la medida, el órgano receptor
solicitará al Tribunal competente la confirmación y ejecución de la misma, con el auxilio de la
fuerza pública.

4. Reintegrar al domicilio a las mujeres víctimas de violencia, disponiendo la salida simultánea


del presunto agresor, cuando se trate de una vivienda común, procediendo conforme a lo
establecido en el numeral anterior.

5. Prohibir o restringir al presunto agresor el acercamiento a la mujer agredida; en


consecuencia, imponer al presunto agresor la prohibición de acercarse al lugar de trabajo, de
estudio y residencia de la mujer agredida.

6. Prohibir que el presunto agresor, por sí mismo o por terceras personas, no realice actos de
persecución, intimidación o acoso a la mujer agredida o algún integrante de su familia.

7. Solicitar al órgano jurisdiccional competente la medida de arresto transitorio.

8. Ordenar el apostamiento policial en el sitio de residencia de la mujer agredida por el tiempo


que se considere conveniente.

9. Retener las armas blancas o de fuego y el permiso de porte, independientemente de la


profesión u oficio del presunto agresor, procediendo a la remisión inmediata al órgano
competente para la práctica de las experticias que correspondan.

10. Solicitar al órgano con competencia en la materia de otorgamiento de porte de armas, la


suspensión del permiso de porte cuando exista una amenaza para la integridad de la víctima.

11. Imponer al presunto agresor la obligación de proporcionar a la mujer víctima de violencia


el sustento necesario para garantizar su subsistencia, en caso de que ésta no disponga de
medios económicos para ello y exista una relación de dependencia con el presunto agresor.
Esta obligación no debe confundirse con la obligación alimentaria que corresponde a los niños,
niñas y adolescentes, y cuyo conocimiento compete al Tribunal de Protección.

12. Solicitar ante el juez o la jueza competente la suspensión del régimen de visitas al presunto
agresor a la residencia donde la mujer víctima esté albergada junto con sus hijos o hijas.

13. Cualquier otra medida necesaria para la protección de todos los derechos de las mujeres
víctimas de violencia y cualquiera de los integrantes de la familia.

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