Poder Judicial de la Nación
///nos Aires, 28 de agosto de 2013.
AUTOS Y VISTOS:
Para resolver en el presente “INCIDENTE DE EXCARCELACIÓN
A FAVOR DE MICHAEL FRANCIS CHINEDU ODUMA” formado en
la causa N° 2222 caratulada: “UBA GREGORY Y OTRO S/ INF. LEY
22.415" del registro de este Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 3.
RESULTANDO:
I.- Que a fs. 1/5vta. la Dra. Mariana CISNEROS, Defensora Oficial Ad
Hoc de Michael Francis Chinedu ODUMA solicitó la excarcelación de su
pupilo bajo la caución juratoria, con cita de los arts. 316 y 317 del CPPN.
Afirmó que su asistido se encuentra detenido desde el 9 de noviembre de
2012 y que en el caso no se encuentran acreditados los extremos que deben
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existir para habilitar la medida excepcional de la prisión preventiva, con cita de
doctrina de la materia, del fallo “ESTEVEZ” de la CSJN y del plenario “DIAZ
BESSONE” de la CFCP.
También argumentó que su pupilo es refugiado, lo que impediría su fuga
atento a que se encuentra imposibilitado de volver a su país, así como también el
hecho de que reside en la Argentina desde el día 5 de junio de 2009, en donde se
encuentra casado con una mujer de esa nacionalidad.
II.- Que a fs. 7/vta. el Sr. Fiscal General, Dr. Eduardo FUNES, dictaminó
que no corresponde hacer lugar al pedido de excarcelación solicitado en favor de
Michael Francis Chinedu ODUMA, argumentos a los que nos remitimos.
III.- Que conforme se desprende del requerimiento de elevación a juicio
obrante a fs. 1100/1101vta., se imputa a Michael Francis Chinedu ODUMA y
a Gregory UBA el haber intentado el día 9 de noviembre de 2012 extraer del
territorio nacional sustancia estupefaciente –clorhidrato de cocaína-, en
oportunidad de abordar el vuelo de la compañía aérea South African Airways SA
227, con destino final a la ciudad de Johannesburgo, Sudáfrica, y conexiones. La
sustancia estupefaciente se encontró en la valija despachada por ODUMA
identificada con el marbete N° 465643, oculta en el interior de seis envases de
plástico de champú; y en la valija despachada por UBA identificada con el
marbete N° 465556, oculta en el interior de dos envases de champú y en el
interior del forro de dos abrigos.
El hecho fue imputado ODUMA en calidad de coautor y calificado como
contrabando de exportación de estupefacientes destinados a ser comercializados,
en grado de tentativa, según lo previsto en los arts. 864 inciso “d” y 866 primer y
segundo párrafo -segunda hipótesis-, 871 y 872 del Código Aduanero.
Y CONSIDERANDO:
IV.- Como introducción al estudio de la cuestión, corresponde señalar que
el Estado, por medio de su legislación, tiene la facultad de establecer en qué
casos se suspende la regla general de libertad en el proceso, lo que el legislador
ha plasmado en las circunstancias impidientes indicadas en los arts. 316, 317 y
319 del C.P.P.N. las que deben ser cotejadas detenidamente con las
características peculiares del caso con el fin de tomar una decisión que resulte
fundada y, por ende, justa.
La circunstancia excepcional que comporta la prisión preventiva, en modo
alguno es una pena anticipada ni resulta ser violatoria de la presunción de
inocencia, sino que atiende a un interés social insoslayable: que el proceso se
lleve a cabo. La restricción de la libertad del imputado se presenta en casos
excepcionales como condición de ello, en un marco constituido con elementos
que así lo justifiquen al hacer al juez presumir, fundadamente con elementos que
no resultan precarios, que el imputado -de ser liberado- intentará sustraerse al
accionar de la justicia frustrando el proceso.
El aseguramiento del valor justicia hace también a la libertad de la
sociedad toda en democracia; y en esa perspectiva es que, a nuestro entender, no
resulta admisible que la privación cautelar de la libertad conculque principios
constitucionales, al no funcionar la prisión preventiva como una consecuencia
penal sino como un método de aseguramiento, de sujeción del imputado al
proceso penal, y de preservación de elementos y personas que hacen a la
investigación y esclarecimiento del hecho.
V.- Hecha esa introducción, cabe aclarar que en materia de interpretación
de las reglas que regulan tanto la exención de prisión como la excarcelación, el
análisis debe realizarse gradual y progresivamente, atendiendo el relato lógico
que establece el Código de Procedimientos.
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El segundo párrafo del artículo 316 del Código Adjetivo, establece “El
juez calificará el o los hechos de que se trate, y cuando pudiere corresponderle
al imputado un máximo no superior a los ocho (8) años de pena privativa de
libertad, podrá eximir de prisión al imputado. No obstante ello, también podrá
hacerlo si estimare prima facie que procederá condena de ejecución
condicional...”.
En el caso sub examine, -conforme fuera analizado oportunamente en el
resolutorio de procesamiento con prisión preventiva obrante a fs. 299/312- no se
dan ninguno de los dos supuestos previstos en la norma citada, toda vez que la
calificación legal y su consecuente escala penal establecida para el hecho de
autos, oscila entre los cuatro (4) años y seis (6) meses y los dieciséis (16) años de
prisión, excediendo así el tope previsto por el legislador (ocho años de prisión).
Desde la óptica del segundo supuesto contemplado en la norma, tampoco
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es viable la excarcelación impetrada, toda vez que, en el hipotético caso de
arribar a una sentencia condenatoria, la misma no podrá ser dejada en suspenso
(art. 26 del CP).
Siguiendo con el análisis del caso traído a estudio, tampoco se verifican
los supuestos en los que procede la excarcelación previstos en los incisos que
conforman el art. 317 del CPP.
Con la claridad que lo caracteriza, el Profesor Francisco J. D´Albora nos
señala: “...Las leyes que establecen la permanencia en prisión del imputado
durante la sustanciación del proceso por obstar a su libertad provisoria no
afecta ninguno de los derechos consagrados en la CN...” (Código Procesal Penal
de la Nación, tercera edición, crio. al art. 316 del CPPN, pag.441, Ed. Abeledo
Perrot).
Siguiendo la exégesis del instituto excarcelatorio, ahora en cuanto al
alcance que debe dársele al artículo 319 del plexo adjetivo, es pertinente señalar
que ya en su título “Restricciones” se indica, que la finalidad de la norma citada,
es otorgar al magistrado un elemento negativo del cual servirse
discrecionalmente, como aspecto negativo para tener en cuenta en el caso
concreto.
En esta inteligencia, el referido artículo 319 del Código de rito contiene las
pautas que obstarían a la concesión de los institutos de la exención de prisión y
de la excarcelación cuando, no obstante verificarse la concurrencia de los
recaudos objetivos previstos en los artículos 316 y 317, las particulares
circunstancias del caso hicieren presumir que el imputado podría intentar eludir
la acción de la justicia o entorpecer el curso de las investigaciones.
Lo apuntado impone concluir que la citada presunción legal no se
encuentra exenta de excepciones, sino que puede ser válidamente conmovida
cuando medien razones que demuestren la inconveniencia de aplicarla en
determinado caso, sea para conceder la excarcelación del imputado (lo que
ocurrirá cuando pese a la severidad de la pena con que se conmina al delito
imputado, existieren sobrados elementos de juicio para pronosticar con un
razonable grado de certeza que el imputado se someterá al proceso) o para
denegarla (esto es, cuando pese a la nimiedad de la amenaza penal, el imputado
demostrare su escasa o nula predisposición para someterse al proceso, o su
intención de ocultar prueba, entre otros supuestos).
Así, el análisis sobre la posible intención del imputado de evadir la acción
de la justicia o de entorpecer el curso de la investigación puede -según el caso-
ser realizado valorando la severidad de la pena conminada en abstracto, la
gravedad de los hechos concretos del proceso, la naturaleza del delito
reprochado, la peligrosidad evidenciada en su accionar, las circunstancias
personales del encartado (individuales, morales, familiares y patrimoniales, si
tiene arraigo, familia constituida, medios de vida lícitos, antecedentes penales o
contravencionales, rebeldías anteriores, entre otros) que pudieran influir u
orientar su vida, el cumplimiento de futuras obligaciones procesales y aumentar
o disminuir el riesgo de fuga, la posibilidad de reiteración de la conducta
delictual, la complejidad de la causa y la necesidad de producir pruebas que
requieran su comparecencia, así como la posibilidad de que obstaculice la
investigación impidiendo o demorando la acumulación de prueba o conspirando
con otros que estén investigados en el curso normal del proceso judicial, el
estado de la investigación al momento de resolverse la cuestión y, en definitiva,
todos los demás criterios que pudieran racionalmente ser de utilidad para tal fin.
La opinión expresada, es a la vez coincidente con lo expresado en el
informe N° 2/97 por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, órgano
de control de la Convención Americana de Derechos Humanos, cuyas opiniones
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deben servir de guía para la interpretación de las garantías judiciales, por el cual
se estableció que la severidad de la pena en abstracto es un elemento que debe
considerarse para evaluar la posibilidad que el procesado intente fugarse o eludir
la acción de la justicia y, consecuentemente, la frustración de la realización del
derecho material.
El citado informe establece que “... La posibilidad de que el procesado
eluda la acción de la justicia debe ser analizada considerando varios elementos,
incluyendo los valores morales demostrados por la persona, su ocupación,
bienes que posee, vínculos familiares y otros que la mantendrán en el país,
además de una posible sentencia prolongada...”.
Por último, cabe aclarar que la línea argumentativa que exponemos en el
presente -y en numerosos precedentes del Tribunal-, coincide con la postura
sentada por la Cámara Federal de Casación Penal en el fallo plenario "DIAZ
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BESSONE, Ramón Genaro s/recurso de casación" (causa Nro. 7480 del registro
de la Sala II, Acuerdo N° 1/2008, Plenario N° 13) que estableció: "DECLARAR
como doctrina plenaria que no basta en materia de excarcelación o eximición de
prisión para su denegación la imposibilidad de futura condena de ejecución
condicional, o que pudiere corresponderle al imputado una pena privativa de la
libertad superior a ocho años (arts. 316 y 317 del C.P.P.N.), sino que deben
valorarse en forma conjunta con otros parámetros tales como los establecidos
en el art. 319 del ordenamiento ritual a los fines de determinar la existencia de
riesgo procesal”.
Ahora bien, en el caso concreto, consideramos que no han surgido en esta
etapa procesal circunstancias diferentes desde los pronunciamientos dictados por
el Sr. Juez de Instrucción con fecha 28 de noviembre de 2012 (conf. fs. 299/312),
cuando dispusiera el procesamiento con prisión preventiva de ODUMA, y por
los Sres. Jueces integrantes de la Sala A de la Cámara Nacional en lo Penal
Económico el día 26 de diciembre de 2012 oportunidad en la cual confirmaron el
procesamiento con prisión preventiva del nombrado (conf. fs. 1215/vta.).
Arribamos a tal conclusión teniendo en consideración -por un lado- la
gravedad y complejidad del delito que se le enrostra (conforme requerimiento de
elevación a juicio de fs. 1100/1101vta.) coautor de contrabando de
aproximadamente 19.800 gramos de clorhidrato de cocaína (incluido el método
de ocultamiento) –con los que se pueden obtener 77.076,02 dosis umbrales-
acondicionada en la valija despachada por ODUMA identificada con el marbete
N° 465643, oculta en el interior de seis envases de plástico de champú; y en la
valija despachada por UBA identificada con el marbete N° 465556, oculta en el
interior de dos envases de champú y en el interior del forro de dos abrigos.
Las circunstancias que rodean al hecho presuponen la existencia de una
organización criminal con medios y recursos que le posibilitarían a ODUMA no
sólo permanecer en situación de fuga, sino también salir de forma indebida del
país aún pese a una prohibición al respecto por parte de este Tribunal.
En efecto, las características de las maniobras investigadas, en particular
que sean dos personas las involucradas y las demás circunstancias de tiempo,
modo y lugar de los hechos de mención (conforme la descripción efectuada en el
requerimiento de elevación a juicio), permiten inferir la disponibilidad de medios
de diversa índole que le permitiría burlar el doble propósito de un juicio: el
esclarecimiento de la verdad y la aplicación de la ley.
En este sentido, el Estado Argentino ha asumido compromisos
internacionales por medio de la ley 24.072, al ratificar la Convención de
Naciones Unidas contra el tráfico de estupefacientes y sustancias psicotrópicas,
lo que en definitiva nos impone la necesidad de efectuar un análisis de la
pretensión de soltura, atendiendo al singular daño social que genera la comisión
de delitos análogos al investigado en autos.
Adviértase que los argumentos señalados por la defensa de ODUMA en
cuanto a que “reside en la Argentina desde el día 5 de junio de 2009 (ver fs.
712), en donde se encuentra casado con una mujer de esta nacionalidad (ver fs.
265)” no se condicen con los elementos agregados a la causa. En efecto, el
imputado en su declaración indagatoria señaló que su domicilio principal era en
Nigeria, donde residía con su esposa y su hija menor de edad, hecho que fue
confirmado por el nombrado en oportunidad que realizar el informe socio
ambiental (conf. fs. 1321/1325).
A la luz del contexto expuesto, también se considera el hecho de no tener
una situación laboral, así como tampoco vínculos familiares o sociales ni
domicilio o residencia comprobados, circunstancias que llevan a concluir en la
falta arraigo en el país.
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Por lo demás, piezas procesales de fs. 265 y 712 no se condicen con las
circunstancias invocadas por la defensa para justificar su petición.
Todo lo expuesto nos conduce a afirmar que existe un peligro grave y
cierto de que, de procederse a la soltura de Michael Francis Chinedu ODUMA,
el nombrado intentará eludir la acción de la justicia.
Por otro lado, cabe resaltar que el tiempo que el nombrado lleva en
detención (nueve meses), no resulta un plazo irrazonable o excesivo,
especialmente si se tiene en consideración la fecha y características del hecho
enrostrado (09/11/2012), como también la cantidad de imputados y el estado de
las presentes actuaciones (producción de las medidas requeridas en los términos
de lo normado por el art. 357 del CPPN), por lo cual la situación procesal del
nombrado se encuentra próxima a resolverse de manera definitiva.
En consecuencia, de conformidad con lo dictaminado por el Sr. Fiscal, no
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corresponde hacer lugar a la solicitud de excarcelación formulada por la defensa
de Michael Francis Chinedu ODUMA, sin costas (art. 530 y concordantes del
C.P.P.N.).
Por lo expresado este Tribunal,
RESUELVE,
I.-NO HACER LUGAR AL PEDIDO DE EXCARCELACIÓN
presentado por la defensa Michael Francis Chinedu ODUMA, bajo ningún tipo
de caución (arts. 316, 319, 320 y ccdtes. del CPPN).
II.-SIN COSTAS (530 y 531 y ccdtes. C.P.P.N.).
Regístrese y notifíquese.
Firmado: Dra. Karina Rosario PERILLI - Dra. Susana CASTRO DE PELLET
LASTRA
Ante mí: Dr. Patricio MERCADER - Secretario
TA: para dejar constancia que el Dr. Luis IMAS se encuentra fuera de la jurisdicción del Tribunal
(CFCP Res. N° 785/13 de fecha 16/08/2013). Secretaría, 28 de agosto de 2013.