Unidad 6-2
Unidad 6-2
Es una disciplina que abarca todos los grados del auxilio y la cooperación jurisdiccional internacional mediante el cual se logra el
objetivo básico del DIP que es respetar al máximo el elemento extranjero. La extraterritorialidad que se busca hacer cumplir son
las decisiones de los jueces de un Estado en otro, desde las más simpes hasta el acto jurisdiccional por excelencia (sentencia).
La ineficacia del principio de que las resoluciones judiciales extranjeras no tienen en principio efecto en el país es un obstáculo
para la continuidad de las relaciones jurídicas en el espacio. Por ello todos los sistemas jurídicos establecen de una u otra forma
algún sistema de reconocimiento de decisiones, documentos y actos extranjeros.
Esto lleva a que existan diversos grados del auxilio y la cooperación jurisdiccional:
a) Primer grado. Ej.: las actividades de mero trámite, como notificaciones; la información del derecho extranjero y las
actividades probatorias.
b) Segundo grado. Aquí el auxilio que se pide al juez extranjero es más fuerte. Abarca, sobre todo, a las medidas
cautelares.
c) Tercer grado. Aquí lo que se busca es el reconocimiento y ejecución de una sentencia extranjera. Es el grado máximo de
cooperación internacional.
El nuevo código civil dice: “sin perjuicio de las obligaciones asumidas por convenciones internacionales, los jueces argentinos
deben brindar amplia cooperación jurisdiccional en materia civil, comercial y laboral”.
Además dispone que “sin perjuicio de las obligaciones asumidas por convenciones internacionales, las comunicaciones dirigidas a
autoridades extranjeras deben hacerse mediante exhorto. Se debe dar cumplimiento a las medidas de mero trámite y probatorias
solicitadas por autoridades jurisdiccionales extranjeras siempre que la resolución que las ordena no afecte principios de orden
público del derecho argentino. Los exhortos deben tramitarse de oficio y sin demora, de acuerdo a las leyes argentinas, sin
perjuicio de disponer lo pertinente con relación a los gastos que demande la asistencia requerida”.
Respecto de las medidas cautelares establece: “los jueces argentinos son competentes para decretar medidas provisionales y
cautelares:
a) Cuando entienden en el proceso principal, sin perjuicio de que los bienes o las personas no se encuentren en la
República.
b) A pedido de un juez extranjero competente o en casos de urgencia, cuando los bienes o las personas se encuentran o
pueden encontrarse en el país, aunque carezcan de competencia internacional para entender en el proceso principal.
c) Cuando la sentencia dictada por un juez extranjero debe ser reconocida o ejecutada en Argentina.
La capacidad procesal, como reflejo de la capacidad civil, será juzgada en un primer momento por la ley procesal, pero luego
inexorablemente hay que analizar el caso según la ley personal del sujeto que son las que determinan la capacidad para
comparecer en juicio o la representación legal de los incapaces.
Otra excepción a esta territorialidad son los actos procesales que deben cumplirse en el extranjero, los que caen bajo la órbita de
la lex fori extranjera.
2. Cooperación y asistencia jurisdiccional de primer grado
Tiene que ver con actos procesales de mero trámite, información de derecho extranjero o actos probatorios.
En el orden interno es frecuente que jueces de una jurisdicción pidan colaboración a jueces de otra para realizar diligencias
probatorias o practicar una notificación. La ley 22.172 reglamenta gran parte de esos procedimientos.
Lo mismo sucede en el orden internacional en el que también puede ser necesaria la producción de una diligencia en extraña
jurisdicción.
La Convención no se aplicará:
a) Los documentos extendidos por funcionarios diplomáticos o consulares
b) Los documentos administrativos relacionados directamente con una operación comercial o aduanera
En Argentina el trámite, para legalizar un documento público emitido por una autoridad argentina, se puede realizar en el Ministerio
de Relaciones Exteriores y Culto, o en los colegios de escribanos argentinos. Cuando el documento ha sido expedido por
autoridad provincial o municipal, deberá previamente legalizarse en el Ministerio del Interior.
Si el país del cual emana el documento extranjero no es suscriptor del mencionado Convenio de la Haya debe aplicarse el decreto
8714/1963 (Reglamento Consular), es decir, el documento extranjero debe autenticarse en el Consulado argentino acreditado en
el país o en la localidad más próxima en donde el documento procede.
La autenticación consiste en la certificación por un funcionario público de la autenticidad de la firma de un documento público
otorgado por autoridad extranjera, así como de la condición o cualificación de la autoridad en cuestión.
De una u otra forma debe probarse que el instrumento ha sido redactado conforme a la legislación del país en el que se realizó el
acto. En todos los casos debe tenerse en cuenta que los documentos deben presentarse traducidos al idioma nacional si están
redactados en idioma extranjero.
Tratado de Montevideo
Las sentencias y laudos homologados, dictados en asuntos civiles, comerciales o contencioso administrativos; las escrituras
públicas y los demás documentos otorgados por los funcionarios de un Estado; y los exhortos y cartas rogatorias, se considerarán
auténticos en los otros Estados signatarios, con arreglo a este tratado, siempre que estén debidamente legalizados.
La legalización se considera hecha en debida forma cuando se practique con arreglo a las leyes del país de donde el documento
procede, y éste se halle autenticado por el agente diplomático o consular que en dicho país tuviere acreditado el gobierno del
Estado en cuyo territorio se pide la ejecución.
Protocolo de Las Leñas
De aplicación entre los Estados partes del Mercosur, facilita la presentación en el proceso de documentos emanados de autoridad
extranjera.
Los instrumentos públicos emanados de un Estado parte tendrán en el otro la misma fuerza probatoria que sus propios
instrumentos públicos.
Cuando deban ser presentados en el territorio de otro Estado parte serán exceptuados de toda legalización, apostilla u otra
formalidad.
Exhortos en general
El procedimiento más utilizado en la cooperación de 1° grado es mediante exhortos o cartas rogatorias, en las cuales la autoridad
de un país se dirige al otro juez para solicitarle el cumplimiento de una diligencia.
El nuevo Código Civil dice: “sin perjuicio de las obligaciones asumidas por convenciones internacionales, las comunicaciones
dirigidas a autoridades extranjeras deben hacerse mediante exhorto.
Se debe dar cumplimiento a las medidas de mero trámite y probatorias solicitadas por autoridades jurisdiccionales extranjeras
siempre que la resolución que las ordena no afecte principios de orden público del derecho argentino. Los exhortos deben
tramitarse de oficio y sin demora, de acuerdo a las leyes argentinas, sin perjuicio de disponer lo pertinente con relación a los
gastos que demande la asistencia requerida”.
Tratado de Montevideo
Cualquier otra diligencia de carácter judicial, se cumplirá en los Estados signatarios, siempre que dichos exhortos y cartas
rogatorias reúnan los requisitos establecidos en este tratado. Además, deberán ser redactados en la lengua del Estado que libre el
exhorto, acompañados de una traducción hecha en la lengua del Estado al cual se libra dicho exhorto, debidamente certificada.
Convención de la Haya de 1954 sobre Procedimiento Civil
En materia civil o comercial, la autoridad judicial de un Estado contratante de acuerdo con las disposiciones de su legislación,
podrá dirigirse mediante carta rogatoria a la autoridad competente de otro Estado contratante, pidiéndole que ejecute dentro de su
jurisdicción, un acto de instrucción u otros actos judiciales.
La forma de diligenciar es mediante la transmisión del cónsul del Estado requirente a la autoridad central designada por el Estado
requerido. La autoridad deberá enviar al cónsul un documento demostrando la ejecución de la carta rogatoria o indicando el hecho
que impidió su ejecución. Todas las dificultades, que puedan surgir, deberán ser resueltas por vía diplomática.
En principio, la carta rogatoria debe ser redactada en el idioma de la autoridad requerida, ésta puede emplear los mismos medios
de compulsión que hubiera empleado para cumplir un exhorto de las autoridades del Estado requerido o una solicitud formulada a
dicho efecto por una de las partes interesadas. Estos medios de compulsión no deberán ser necesariamente empleados cuando
solo se trate de la comparencia de las partes en la causa.
El principio es que la carta rogatoria debe ser cumplida salvo que:
1) No se establece la autenticidad del documento
2) La ejecución de la carta rogatoria no está incluida en el Estado requerido dentro de las atribuciones del poder judicial
3) El Estado en cuyo territorio debe ser ejecutada la misma considera que atenta contra su soberanía o su seguridad.
En cuanto a las formas: la autoridad judicial que proceda a la ejecución de una carta rogatoria, deberá aplicar las leyes de su país
en cuanto a las formas que hayan de observarse. Sin embargo, deberá acceder a la solicitud de la autoridad requirente de
proceder según una forma especial, siempre y cuando dicha forma no sea incompatible con la legislación del Estado requerido.
Cada Estado tiene la facultad de ejecutar las cartas rogatorias directamente por medio de sus funcionarios diplomáticos o
consulares, si así lo permiten los convenios concluidos entre los Estados interesados o cuando el Estado en cuyo territorio debe
ejecutarse la carta rogatoria no se oponga a ello.
En cuanto a los gastos: la ejecución de cartas rogatorias no podrá dar lugar al reembolso de impuestos o gastos de cualquier
naturaleza. Sin embargo, salvo acuerdo en contrario, el Estado requerido tendrá derecho a exigir del Estado requirente el
reembolso de las indemnizaciones pagadas a los testigos o a los peritos, así como los gastos ocasionados por la intervención de
un funcionario público, que haya sido necesaria por no comparecer voluntariamente los testigos.
Convenio entre la República Argentina y la República Oriental del Uruguay sobre Igualdad de Trato Procesal y Exhortos.
Ley 22.410
Los exhortos que se dirijan entre sí los órganos jurisdiccionales de ambos países en materia civil, comercial, laboral, penal o
contencioso administrativa, serán remitidos por conducto de sus respectivos ministerios de Justicia, NO necesitarán
legalización de firmas y se tramitarán con arreglo a las leyes del país requerido, cuando tengan por objeto:
a) Actos procesales no contenciosos, tales como apertura de testamentos, inventarios, tasaciones u otros semejantes
b) Diligencias de mero trámite, como citaciones, emplazamientos, intimaciones, notificaciones u otras semejantes
c) Medidas de prueba.
Respecto a los requisitos formales, los exhortos deberán contener:
a) Denominación y dirección del órgano jurisdiccional requirente, con determinación del nombre del titular y secretario o
actuario intervinientes
b) Individualización del expediente con especificación del objeto y naturaleza del juicio y del nombre y dirección de las
partes
c) Transcripción de la resolución que ordena el libramiento del exhorto
d) Nombre y dirección de la parte solicitante y de su apoderado en el país requerido, si los hubiera
e) Indicación explícita del objeto del exhorto, precisando el nombre y dirección del destinatario de la medida, si lo hubiera
f) Información precisa del término de que dispone el destinatario de la medida para cumplirla y las consecuencias jurídicas
de su inercia
g) Todas las demás precisiones objetivas que se estimen útiles para facilitar la tarea del órgano jurisdiccional requerido
h) La firma y sello del Tribunal. Todas las fojas deberán estar firmadas por el secretario o actuario interviniente.
Cuando se ruega la recepción u obtención de las pruebas, el exhorto deberá contener:
a) Un resumen del juicio que facilite las diligencias probatorias
b) Nombre y dirección de los testigos, peritos, personas o instituciones que deban intervenir
c) Texto de los interrogantes y documentos necesarios para su recepción
d) Nombre y dirección de la persona que, cuando correspondiera, se hará responsable en el país requerido de los gastos
procesales que pudiera causar el diligenciamiento de la prueba solicitada, o bien un giro por el valor que estimativamente
los pueda cubrir.
El órgano jurisdiccional requerido ordenará el cumplimiento del exhorto si ello no afecta manifiestamente su orden público
internacional y que el cumplimiento del exhorto no implicará el reconocimiento de la competencia internacional del tribunal
requirente.
Las diligencias y trámites necesarios para hacer efectivo el cumplimiento del exhorto, no requerirán petición expresa ni la
intervención de parte interesada, debiendo ser practicados de oficio por el órgano jurisdiccional requerido, lo que no obsta a que
las partes intervengan por sí o por intermedio de apoderado.
En cuanto a los gastos el principio es la gratuidad, excepto cuando se solicitaren medios probatorios que ocasionaren gastos
especiales, salvo que el interesado en la ejecución del exhorto haya designado un apoderado en el foro requerido. En materia
penal los gastos inherentes al diligenciamiento y producción de la prueba serán soportados por el Estado requerido.
Protocolo de Las Leñas
Tiene por objeto: asistencia mutua y amplia cooperación internacional en materia civil, comercial, laboral y administrativa. La
asistencia jurisdiccional se extenderá a los procedimientos administrativos en los que se admitan recursos ante los tribunales.
Cada Estado parte deberá enviar a las autoridades jurisdiccionales del otro Estado, los exhortos en materia civil, comercial, laboral
o administrativa, cuando tengan por objetivo:
a) Diligencias de mero trámite, tales como citaciones, intimaciones, emplazamientos, notificaciones u otras semejantes
b) Recepción u obtención de pruebas
Esta última deberá enviar al cónsul el documento que acredite la notificación o que indique el motivo que no ha permitido hacerla.
Todas las dificultades que puedan surgir por esta solicitud del cónsul, serán resueltas por vía diplomática.
Cada Estado contratante podrá declarar, mediante comunicación dirigida a los demás Estados contratantes, que considera que lo
solicitud de notificación que debe realizarse en su territorio y que contenga las indicaciones mencionadas en el párrafo primero,
debe serle transmitida por vía diplomática. Sin perjuicio de las disposiciones precedentes, dos Estados contratantes podrán
ponerse de acuerdo para admitir la comunicación directa entre sus respectivas autoridades.
Respecto a las formas: la notificación será hecha por conducto de la autoridad competente según las leyes del Estado requerido.
Salvo en los casos previstos en el artículo 3, ésta podrá limitarse a efectuar la notificación remitiendo el documento al destinatario
que lo acepte voluntariamente.
Requisitos: la petición de notificación se debe acompañar en doble ejemplar, además tiene que estar traducida al idioma de la
autoridad requerida. Ésta podrá negarse a notificar cuando considere que la diligencia atenta contra su soberanía o su seguridad.
El comprobante de la notificación consistirá en un recibo, fechado y legalizado por el destinatario, o en un certificado de la
autoridad del Estado requerido, en el que se deje constancia del hecho, la forma y la fecha de la notificación.
Se trata de un procedimiento optativo. Por eso se aclara que las partes pueden dirigir los documentos directamente por correo a
los interesados que se encuentren en el extranjero; o bien hacer las notificaciones directamente por medio de empleados públicos
o los funcionarios competentes del país de destino; o cursar las notificaciones destinadas a las personas que se encuentren en el
extranjero, por medio de funcionarios diplomáticos o consulares del Estado requirente. En cada uno de estos casos la facultad
prevista solo será admitida si los convenios concluidos entre los Estados interesados la permiten, y de no existir un convenio, si el
Estado en cuyo territorio debe hacerse la notificación no se opone.
En cuanto al costo se aclara que las notificaciones no podrán dar lugar al reembolso de impuestos o gastos de cualquier
naturaleza. Sin embargo, salvo acuerdo en contrario, el Estado requerido tendrá derecho a exigir al Estado requirente el
reembolso de los gastos causados por la intervención de un funcionario público o por la aplicación de una forma especial en los
casos contemplados en el art. 3°.
3. Cooperación y asistencia jurisdiccional de segundo grado: medidas cautelares
Suponen un grado mayor de actividad jurisdiccional en el extranjero porque implican coacción sobre la persona o bienes del
demandado. Por eso suponen mayores requisitos. Tienen por finalidad evitar los perjuicios irreparables que podrían sufrir las
partes por la duración del proceso.
La CIDIP II las define como: “todo procedimiento o medio que tienda a garantizar los resultados o efectos de un proceso actual o
futuro en cuanto a la seguridad de las personas, de los bienes o de las obligaciones de dar, hacer o no hacer una cosa específica,
en procesos de naturaleza civil, comercial, laboral y en procesos penales en cuanto a la reparación civil.
Requisitos básicos: la verosimilitud del derecho en el peticionante y el peligro en la demora.
Las medidas cautelares pueden tener por finalidad:
a) asegurar bienes como el embargo o el secuestro, la intervención de una sociedad, o la anotación de una litis
b) asegurar elementos probatorios, como la producción anticipada de una prueba
c) asegurar personas, como puede ser la guarda o el depósito de personas.
El nuevo Código Civil dice: “los jueces argentinos son competentes para decretar medidas provisionales y cautelares”
a) cuando entienden en el proceso principal, sin perjuicio de que los bienes o las personas no se encuentren en la
República
b) a pedido de un juez extranjero competente o en casos de urgencia, cuando los bienes o las personas se encuentran o
puedan encontrarse en el país, aunque carezcan de competencia internacional para entender en el proceso principal.
c) Cuando la sentencia internacional dictada por un juez extranjero debe ser reconocida o ejecutada en Argentina.
Ley aplicable:
La admisibilidad de la medida cautelar será regida por las leyes y resuelta por los jueces o tribunales del Estado requirente.
La ejecución y su contracautela serán resueltas por los jueces o tribunales del Estado requerido, según sus leyes. Así como
también:
a) Las modificaciones que se justificaren para su correcto cumplimiento o, cuando correspondiere, para su reducción o
restitución
b) Las sanciones por peticiones maliciosas o abusivas
c) Las cuestiones relativas al dominio y demás derechos reales.
Si bien la medida cautelar es decidida por el juez extranjero, el juez nacional puede rehusarse a cuando sea verificada su absoluta
improcedencia; también podrá negarse cuando sea manifiestamente contraria a su orden público.
Si hay oposición (deudor o 3ros interesados), el juez requerido no puede levantar la medida sino que restituirá el procedimiento al
juez o tribunal de origen para que decida sobre la oposición según sus leyes, con excepción de las cuestiones relativas al dominio
y demás derechos reales.
Cautelares sobre menores: el juez o tribunal del Estado requerido podrá limitar el alcance de la medida exclusivamente a su
territorio.
Si la medida hubiese sido concedida previo al inicio del proceso principal, la interposición de la demanda en el caso principal fuera
del plazo previsto en la legislación del Estado requirente, producirá la plena ineficacia de la medida cautelar preparatoria
concedida. Para ello, el juez o tribunal del Estado requirente comunicará al Estado requerido:
a) El plazo (contado a partir del cumplimiento de la medida cautelar) en el cual la demanda en el proceso principal deberá
ser presentada o interpuesta
b) La fecha de presentación o la no presentación de la demanda en el proceso principal
c) Documentos que fundamenten la petición
d) Auto fundado que ordene la medida cautelar
e) Información acerca de las normas que establezcan algún procedimiento especial
f) Indicación de la persona que en el Estado requerido deba atender a los gastos y costas judiciales debidas.
Las cartas rogatorias y los documentos que las acompañan deberán estar revestidos de las formalidades externas necesarias
para ser considerados auténticos en el Estado de donde proceden. Deberán redactarse en el idioma del Estado requirente y ser
acompañadas de una traducción en el idioma del Estado requerido.
Respecto a los gastos, serán responsabilidad de la parte solicitante de la medida cautelar, salvo que se tratare de alimentos
provisionales, localización y restitución de menores y las que solicitaren las personas que han obtenido en el Estado requirente el
beneficio de litigar sin gastos.
CIDIP II
El ámbito de aplicación: son las medidas cautelares decretadas por jueces o tribunales de otro Estado parte, competentes en la
esfera internacional, cuyo objeto sea:
a) Cumplimiento de medidas necesarias para garantizar la seguridad de las personas
b) Cumplimiento de medidas necesarias para garantizar la seguridad de los bienes
Ley aplicable:
a) La procedencia se decretará conforme a las leyes y por los jueces del lugar del proceso.
b) La ejecución, como así también la contracautela, serán resueltas por los jueces del lugar donde se solicita su
cumplimiento, conforme a las leyes de este último.
c) La garantía (tanto del solicitante, como la que ofrezca el afectado), se regirán por la ley del lugar de cumplimiento de la
medida.
d) La modificación así como las sanciones, se regirán por la ley del lugar de cumplimiento de la medida.
e) Si el afectado justifique la absoluta improcedencia de la medida, o cuando la petición se fundamente en la disminución de
la garantía constituida, el juez del Estado de cumplimiento podrá levantar dicha medida de acuerdo con su propia ley.
La persona afectada por la traba de embargo podrá deducir tercería u oposición con el único objeto de que sea comunicada al
juez de origen al devolvérsele el exhorto. El juez exhortante suspenderá el trámite del proceso principal por un término no mayor
de 60 días con el objeto de que el afectado haga valer sus derechos.
La oposición se sustanciará por el juez de la principal, conforma a sus leyes. El oposito que compareciere vencido el plazo
indicado, tomará la causa en el estado en que se encuentre.
Si la medida cautelar se refiere a la custodia de menores, el juez o tribunal del Estado requerido podrá limitar, con alcance
estrictamente territorial, los efectos de la medida a la espera de lo que resuelva en definitiva el juez del proceso principal.
El tribunal requerido puede declararse incompetente, en cuyo caso transmitirá de oficio los documentos y antecedentes del caso a
la autoridad judicial competente de su Estado.
El juez exhortado podrá rehusar el cumplimiento, cuando sean manifiestamente contrarias a su orden público.
El exhorto puede ser transmitido al órgano requerido por las propias partes interesadas, por vía judicial, por intermedio de los
funcionarios consulares o agentes diplomáticos o por la autoridad central del Estado requirente o requerido, según el caso.
Requisitos formales:
a) El exhorto se encuentre legalizado. Se presumirá esa circunstancia cuando lo hubiere sido por un funcionario consular o
agente diplomático competente.
b) El exhorto y la documentación anexa se encuentren debidamente traducidos al idioma oficial del Estado requerido
Documentos indispensables:
a) Copia íntegra de la sentencia o del fallo arbitral
b) Copia de las piezas necesarias para acreditar que se ha dado cumplimiento al inciso c) del artículo anterior
c) Copia auténtica del auto que declare que la sentencia o el laudo tiene el carácter de ejecutoriado o pasado en autoridad
de cosa juzgas, y de las leyes en que dicho auto se funda.
Se prevé el caso en que solo se trate de hacer valer como prueba la autoridad de cosa juzgada de una sentencia o de un fallo; en
ese caso, los jueces o tribunales se pronunciarán sobre su mérito en la sentencia que dicten, previa comprobación, con audiencia
del Ministerio Público, de que se ha dado cumplimiento a los requisitos que mencionamos anteriormente.
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación
Cuando no hubiese tratados las sentencias extranjeras tendrán fuerza ejecutoria en los términos de los tratados celebrados con el
país de que provengan. Cuando no hubiese tratados, serán ejecutables si concurriesen los siguientes requisitos:
1) Que la sentencia, con autoridad de cosa juzgada en el Estado en que se ha pronunciado, emane de tribunal competente
según las normas argentinas de jurisdicción internacional y sea consecuencia del ejercicio de una acción personal o de
una acción real sobre un bien mueble, si éste ha sido trasladado a la República durante o después del juicio tramitado en
el extranjero.
2) Que la parte demandada contra la que se pretende ejecutar la sentencia hubiera sido personalmente citada y se haya
garantizado su defensa.
3) Que la sentencia reúna los requisitos necesarios para ser considerada como tal en el lugar en que hubiere sido dictada y
las condiciones de autenticidad exigidas por la ley nacional.
4) Que la sentencia no afecte los principios de orden público del derecho argentino.
5) Que la sentencia no sea incompatible con otra pronunciada, con anterioridad o simultáneamente, por un tribunal
argentino.
La ejecución de la sentencia debe pedirse ante el juez de primera instancia que corresponda, acompañando su testimonio
legalizado y traducido (y de todos aquellos requisitos que no resultaren de la sentencia misma).
Respecto del orden público, que impide el reconocimiento de la sentencia extranjera, se debe apreciar al momento en que el juez
debe dictar la sentencia de reconocimiento.
Cuando la sentencia extranjera viola el orden público, directamente la sentencia extranjera no se reconoce, pero no se la
reemplaza por ninguna nacional ni se la corrige (diferencia con el efecto del orden público en el conflicto de leyes). La sentencia
extranjera puede ser considerada como violatoria del orden público tanto por su contenido como por su procedimiento. Lo que se
juzga no es el orden público de la ley extranjera sino de la sentencia.
Respecto de la incompatibilidad de la sentencia extranjera con otra sentencia dictada en Argentina, debe aclararse que el
concepto no es el de cosa juzgada; se exige una simple incompatibilidad material, ya que el objeto de la disposición legal es
mantener la congruencia del sistema interno, su coherencia, frente a la posibilidad de soluciones que pueden conllevar la sanción
de un mismo hecho obtenida ante distintas jurisdicciones.
La sentencia penal que contiene un resarcimiento civil también puede ser objeto de un reconocimiento parcial, pero solo en la
parte civil. Sobre todo, debe tenerse en cuenta que la misma puede recaer sobre una persona distinta del imputado, y que es
posible que la acción penal se haya extinguido y subsista la acción civil.
Se permite entonces el reconocimiento y ejecución de aquella parte de la sentencia que no infringe el orden público. Esta
posibilidad se justifica en función de una razonable interpretación restrictiva del correctivo de orden público y de un principio de
favor al reconocimiento de los efectos de las decisiones extranjeras en cuanto sea posible.
Trámite del exequátur: se aplicarán las normas previstas en los códigos procesales. Luego que la sentencia ha sido reconocida,
puede ser ejecutada de la misma manera que las sentencias pronunciadas por tribunales argentinos.
Para los casos en los que no se pide la ejecución sino que se pretende hacer valer una sentencia extranjera en el proceso, como
defensa, ésta solo tendrá eficacia si reúne los requisitos del artículo 517.
Protocolo de Las Leñas
De aplicación en todos los países signatarios del Mercosur. Se aplica al reconocimiento y ejecución de las sentencias (y laudos
arbitrales) pronunciadas en las jurisdicciones de los Estados partes en materia civil, comercial, labora y administrativa. Las mismas
serán igualmente aplicables a las sentencias en materia de reparación de daños y restitución de bienes pronunciadas en
jurisdicción penal.
Las solicitudes se tramitarán por vía de exhortos y por intermedio de la autoridad central.
Condiciones:
a) Formalidades externas necesarias para que sean considerados auténticos en el Estado de donde proceden
b) Documentos anexos que fueren necesarios, estén debidamente traducidos al idioma oficial del Estado en el que se
solicita su reconocimiento y ejecución
c) Que éstos emanen de un órgano jurisdiccional o arbitral competente, según las normas del Estado requerido sobre
jurisdicción internacional
d) Que la parte contra la que se pretende ejecutar la decisión haya sido debidamente citada y se haya garantizado el
ejercicio de su derecho de defensa
e) Que la decisión tenga fuerza de cosa juzgada y/o ejecutoria en el Estado en el que fue dictada
f) Que no contraríen manifiestamente los principios de orden público del Estado en el que se solicitare el reconocimiento y/o
ejecución
Si se pretende el reconocimiento en un juicio, la parte interesada deberá acompañar un testimonio de la sentencia o del laudo
arbitral con los requisitos mencionados anteriormente.
Se prevé el reconocimiento parcial mediando solicitud de parte interesada: “si una sentencia o un laudo arbitral no pudiere tener
eficacia en su totalidad”.
Los procedimientos, incluso la competencia de los respectivos órganos jurisdiccionales, se regirán por la ley del Estado
requerido.
Convención de Asistencia Judicial y de Reconocimiento y Ejecución de Sentencias en Materia Civil entre la República
Argentina y la República Italiana (ley 23.270)
Se aplica a las materias objeto del derecho civil, comercial, familia y laboral.
Cada una de las partes reconocerá y declarará ejecutivas, dentro de los límites de los artículos siguientes, las sentencias en
materia civil dictadas por autoridades judiciales de la otra; así como las disposiciones concernientes al resarcimiento de los daños
y a la restitución de bienes contenidas en sentencias penales.
Condiciones:
a) Competencia del tribunal que dictó la medida
b) Citación a juicio
c) Adquirido autoridad de cosa juzgada y fuera ejecutiva según la ley de la parte donde hubiera sido dictada
d) No exista incompatibilidad entre esa sentencia y otra dictada entre las mismas partes y por el mismo objeto
Se considerará competente a la autoridad judicial cuando: (diferencia con los otros convenios)
a) A la fecha de la interposición de la demanda, el demandado hubiera tenido domicilio o residencia en el territorio de la
parte cuya autoridad judicial hubiere dictado sentencia
b) El demandado hubiera sido citado a juicio por una controversia referida a una actividad de carácter industrial, agrícola
comercial o financiera, por uno de sus establecimientos, una sucursal o una agencia, situados en el territorio de dicha
parte.
c) Por acuerdo expreso o tácito de los interesados, la obligación contractual objeto de la controversia hubiera sido o debiera
haber sido ejecutada en el territorio de dicha parte
d) En materia de responsabilidad extracontractual, el hecho del que ella derivare se hubiera verificado en el territorio de
dicha parte
e) El demandado se hubiera sometido expresamente a la competencia de dicha autoridad judicial, siempre que la ley de la
parte requerida no se opusiere, ya sea mediante elección del domicilio, o mediante acuerdo relativo a la determinación de
la autoridad competente.
f) El demandado al contestar el mérito de la controversia no hubiere opuesto excepción de incompetencia.
g) La controversia hubiera tenido como objeto con derecho real sobre bienes inmuebles situados en el territorio de la parte
cuya autoridad judicial hubiere pronunciado sentencia
h) La resolución tuviera por objeto el estado o la capacidad de una persona que, a la fecha de la interposición de la
demanda, hubiere tenido la nacionalidad de la parte cuya autoridad jurídica pronunció la sentencia
i) La controversia tuviere por objeto una obligación de prestar alimentos y el actor fuere residente o estuviere domiciliado en
la parte cuya autoridad judicial pronunciara la sentencia.
Las transacciones concluidas ante autoridad judicial competente, que tuvieran fuerza ejecutiva en una de las partes, serán, a
instancia del interesado, reconocidas y declaradas ejecutivas por la otra parte.
CIDIP I Convención Interamericana sobre Arbitraje Comercial Internacional
Lo únicos motivos para denegar el reconocimiento y la ejecución de la sentencia, a solicitud de la parte contra la cual es
invocada, si ésta prueba son:
a) Que las partes en el acuerdo estaban sujetas a alguna incapacidad en virtud de la ley que les es aplicable o que dicho
acuerdo no es válido en virtud de la ley a que las partes lo han sometido, o si nada se hubiere indicado a este respecto,
en virtud de la ley del Estado en que se haya dictado la sentencia
b) Que la parte contra la cual se invoca la sentencia arbitral no haya sido debidamente notificada de la designación del
árbitro o del procedimiento de arbitraje o no se haya podido, por cualquier otra razón, hacer valer sus medios de defensa
c) Que la sentencia se refiera a una diferencia no prevista en el acuerdo de las partes de sometimiento al procedimiento
arbitral, no obstante, si las disposiciones de la sentencia que se refieren a las cuestiones sometidas al arbitraje pueden
separarse de las que no hayan sido sometidas al arbitraje, se podrá dar reconocimiento y ejecución de las primeras
d) Que la constitución del tribunal arbitral o el procedimiento arbitral no se hayan ajustado al acuerdo celebrado entre las
partes o, en defecto de tal acuerdo, que la constitución del tribunal arbitral o el procedimiento arbitral no se hayan
ajustado a la ley del Estado donde se haya efectuado el arbitraje
e) Que la sentencia no sea aún obligatoria para las partes o haya sido anulada o suspendida por una autoridad competente
del Estado en que, o conforme a cuya ley, haya sido dictada esa sentencia.
Además si la autoridad competente del Estado en que se pide el reconocimiento y la ejecución comprueba:
a) Que, según la ley de este Estado, el objeto de la diferencia no es susceptible de resolución por vía de arbitraje
b) Que el reconocimiento o la ejecución de la sentencia sean contrarios al orden público del mismo Estado.
Convención de Nueva York sobre el Reconocimiento y Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras (ley 23.619)
El interesado, para obtener el reconocimiento y la ejecución del laudo arbitral, deberá presentar junto con la demanda, el original
debidamente autenticado de la sentencia o una copia de ese original que reúna las condiciones requeridas para su autenticidad
junto con un original del acuerdo arbitral, o una copia que reúna las condiciones requeridas para su autenticidad. Ambos
instrumentos deberán presentarse traducidos por traductor oficial o un traductor jurado, o por un agente diplomático o consular.
Se podrá denegar: (si se prueba)
a) Que las partes en el acuerdo estaban sujetas a alguna incapacidad en virtud de la ley que les es aplicable o que dicho
acuerdo no es válido en virtud de la ley a que las partes lo han sometido, o si nada se hubiere indicado a este respecto,
en virtud de la ley del Estado en que se haya dictado la sentencia
b) Que la parte contra la cual se invoca la sentencia arbitral no haya sido debidamente notificada de la designación del
árbitro o del procedimiento de arbitraje o no se haya podido, por cualquier otra razón, hacer valer sus medios de defensa
c) Que la sentencia se refiera a una diferencia no prevista en el acuerdo de las partes de sometimiento al procedimiento
arbitral, no obstante, si las disposiciones de la sentencia que se refieren a las cuestiones sometidas al arbitraje pueden
separarse de las que no hayan sido sometidas al arbitraje, se podrá dar reconocimiento y ejecución de las primeras
d) Que la constitución del tribunal arbitral o el procedimiento arbitral no se hayan ajustado al acuerdo celebrado entre las
partes o, en defecto de tal acuerdo, que la constitución del tribunal arbitral o el procedimiento arbitral no se hayan
ajustado a la ley del Estado donde se haya efectuado el arbitraje
e) Que la sentencia no sea aún obligatoria para las partes o haya sido anulada o suspendida por una autoridad competente
del Estado en que, o conforme a cuya ley, haya sido dictada esa sentencia.
También si se prueba que el objeto del juicio no es susceptible de solución por vía de arbitraje; o que el reconocimiento o la
ejecución de la sentencia serían contrarios al orden público de ese país.
5. Problemas generales de la cooperación y asistencia jurisdiccional
Jurisdicción local, jurisdicción en el país de origen
Todos los jueces que solicitan auxilio jurisdiccional a un juez extranjero deben tener competencia en su propio país. En la
actualidad, el principio es que en la cooperación de primer y segundo grado no se exige el análisis de la jurisdicción indirecta del
juez exhortante ni tampoco la compatibilidad con las normas del país requerido.
Eso cambia si se trata del reconocimiento y ejecución de sentencias extranjeras o auxilio de tercer grado; el juez exhortado debe
analizar si el juez extranjero era competente para dictar la sentencia cuyo reconocimiento y ejecución se solicita.
Esto es lo que algunos llaman bilateralización de la competencia, pues hay un doble análisis. 1° por parte del juez extranjero
cuando se declara competente (competencia directa) y 2° por parte del juez nacional cuando establece que el juez extranjero era
competente para dictar la sentencia que se pretende ejecutar en nuestro país (competencia indirecta).
Litispendencia
Por las mismas razones por las que en el orden interno no pueden desarrollarse en simultáneo dos juicios que tengan los mismos
sujetos, objeto y causa, en el plano internacional también es procedente la excepción de litispendencia internacional.
Cosa juzgada
La sentencia extranjera que se pretende juzgar debe estar firme y poder ser ejecutada en el país de origen. Se trata de una cosa
juzgada material.
La calificación de lo que se entiende por sentencia pasible de ejecución debe ser fijada de acuerdo con el derecho del juez que
dictó la sentencia. Importante es la calificación de ejecutoria que le otorga el juez de la cual emana, no la que otorga el
condenado.
Indefensión en el país de origen
Si se pretende ejecutar una sentencia extranjera, debe demostrarse que el demandado tuvo posibilidad de defenderse. Esto
implica que haya sido debidamente citado a comparecer al proceso.
El principio del debido proceso adjetivo (art. 18 de la CN), integra el orden público internacional argentino y a él debe conformarse
no solo todo procedimiento jurisdiccional que se lleve a cabo en jurisdicción argentina, sino también todo procedimiento que
concluya en la sentencia o resolución dictada por autoridad judicial extranjera con efectos extraterritoriales en la República
Argentina.
Orden Público
El juez nacional no modifica la sentencia extranjera sino que directamente deniega su reconocimiento. Por lo tanto, si es una
sentencia de condena, no puede ser ejecutada en el país.
Arraigo. Cautio iudicatum solvi
El arraigo tiene por finalidad que se obligue al actor a prestar una fianza que asegure el pago de las costas de las que pudiera ser
responsable.
La norma del art. 348 no formula distinciones entre nacionales y extranjeros, por lo que tampoco podría pretender el extranjero
que no se le obligase a prestar arraigo.
Sin embargo existen varios instrumentos internacionales que eximen de arraigo a los domiciliados, residentes, ciudadanos de otro
Estado parte por el solo hecho de estar domiciliados en el extranjero.
El Protocolo de Las Leñas dice: “ninguna caución o depósito, cualquiera sea su denominación, podrá ser impuesta en razón de
la calidad de ciudadano o residente permanente de otro Estado parte”.
Es decir que el arraigo no es procedente solo por no poseer domicilio en la Argentina.
El nuevo Código Civil dice: “ninguna caución o depósito, cualquiera sea su denominación, puede ser impuesto en razón de la
calidad de ciudadano o residente permanente en otro Estado”.
Respecto de las personas jurídicas, continúa diciendo: “la igualdad de trato se aplica a las personas jurídicas constituidas,
autorizadas o registradas de acuerdo a las leyes de un Estado extranjero”.
Beneficio de litigar sin gastos
Nada impide que el litigante domiciliado en el extranjero solicite el beneficio de litigar sin gastos y ofrezca la prueba sobre su falta
de recursos a producirse en su propio país. En ese caso habrá que observar el plazo extraordinario y una vez que lo haya
obtenido, tendrá los mismos derechos que el litigante domiciliado en nuestro país.
Esto deriva del derecho fundamental a la tutela efectiva y de la garantía de la defensa en juicio. El beneficio de justicia gratuita es
un derecho subjetivo que garantiza a quien carece de medios económicos, igualdad de defensa y de representación procesal.
Convención de La Haya
En materia civil y comercial, los nacionales de cada uno de los Estados contratantes gozarán en todos los otros Estados
contratantes del beneficio de defensa gratuita en un mismo pie de igualdad con sus nacionales, de conformidad con la legislación
del Estado dentro de cuyo territorio el beneficio de la defensa gratuita sea reclamado.
Nuevo Código Civil
Establece la igualdad de trato: “los ciudadanos y los residentes permanentes en el extranjero gozan del libre acceso a la
jurisdicción para la defensa de sus derechos e intereses, en las mismas condiciones que los ciudadanos y residentes permanentes
en la Argentina.
Ninguna caución o depósito, cualquiera sea su denominación, puede ser impuesto en razón de la calidad de ciudadano o
residente permanente en otro Estado.
La igualdad de trato se aplica a las personas jurídicas constituidas, autorizadas o registradas de acuerdo a las leyes de un Estado
extranjero”.
Sin perjuicio de las obligaciones asumidas por convenciones internacionales, los jueces argentinos deben brindar amplia
cooperación jurisdiccional en materia civil, comercial y laboral.