Sarampion
Concepto: El sarampión es una infección viral exantemática aguda que se contagia
fácilmente. Se caracteriza por la presencia de fiebre, conjuntivitis, coriza, tos y exantema
maculopapular coalescente generalizado que empieza en la cara
Esta enfermedad ocurre sobre todo en infantes de 3 a 5 años de edad y por lo general se
autolimita; sin embargo, en algunos casos presenta complicaciones moderadas o graves y
constituye una importante causa de muerte a pesar de que hay una vacuna eficaz para
prevenirla. En el año 2011 hubo 158 000 muertes por sarampión en todo el mundo, la
mayoría de ellas en menores de 5 años (OMS). Más de 95 % de los fallecimientos se
registran en países económicamente débiles con infraestructura sanitaria deficiente.
Agente causal: El sarampión es una enfermedad causada por un paramixovirus del género
Morbillivirus.
Forma de transmisión: El germen es muy contagioso y se propaga por la tos, los
estornudos, el contacto personal íntimo o el contacto directo con secreciones nasales o
faríngeas infectadas.
Síntomas: En resumen, los síntomas empiezan generalmente 8 a 12 días después de la
exposición al virus (periodo de incubación) y son:
a) Fiebre.
b) Malestar general.
c) Conjuntivitis.
d) Coriza.
e) Tos.
f) Erupción cutánea.
Periodo de incubación
Una vez que el virus penetra en el organismo a través de la mucosa nasofaríngea o
conjuntival, en menos de 48 horas llega a los ganglios linfáticos regionales, en donde se
multiplica. Después, por medio de una viremia inicial asintomática se disemina hacia el
sistema reticuloendotelial (bazo, hígado, médula ósea y otros órganos), en donde continúa
multiplicándose. Después de 5-7 días hay una segunda viremia, con la subsiguiente
infección de la piel y las vías respiratorias (lo que origina el periodo prodrómico de la
enfermedad). Aquí se presenta una tercera fase de multiplicación viral. Al décimo día del
contagio se inicia la respuesta inmunitaria del huésped, que disminuye progresivamente la
viremia, y aparece el exantema y otros síntomas como tos y bronquitis aguda. El enfermo
es infeccioso desde 3-5 días antes de la aparición de las erupciones hasta 3-5 días después
Cuadro clínico
La expresión clínica del sarampión se puede dividir en dos fases: 1. Fase prodrómica
(duración: 5-6 días). Se caracteriza por fiebre de hasta 40 °C, malestar general,
conjuntivitis, coriza, enantema y tos. El enantema consiste en puntos blancos de 1-2 mm
de diámetro, rodeados de un halo eritematoso, ubicados en la cara interna de las mejillas.
Estas lesiones, conocidas como manchas de Koplik, se manifiestan en 50-80 % de los
casos, son patognomónicas de la enfermedad, aparecen 2-3 días antes del exantema y
desaparecen al tercer día de haber brotado. 2. Fase eruptiva (duración: 5-6 días). Se
caracteriza por la aparición de exantema, que consiste en una erupción maculopapular fina,
poco o nada pruriginosa, coalescente, de color rojizo, que desaparece a la presión. Se
presenta de 3 a 5 días después de los primeros signos de la enfermedad. Empieza
usualmente en la cara y progresa cuerpo abajo
Diagnóstico El sarampión es una enfermedad muy clara desde el punto de vista clínico;
además, habitualmente aparece dentro de una epidemia, en la que se presentan varios casos
a la vez. En países con recursos puede confirmarse mediante pruebas serológicas.
Tratamiento No existe un tratamiento específico para el sarampión, por lo que sólo se
toman medidas generales, como reposo mientras el paciente está febril, dieta líquida o
blanda según la tolerancia, control de temperatura con medios físicos y paracetamol, y aseo
de los párpados con agua limpia.
La vitamina A reduce el riesgo de muerte y complicaciones, por lo que se debe administrar
en quienes viven en países económicamente deprimidos. Se administran únicamente 2
dosis de vitamina A: una el día en que se diagnostica el sarampión y otra el día siguiente.
Los antibióticos se deben prescribir específicamente para tratar infecciones bacterianas
agregadas como conjuntivitis, otitis media, bronquitis y neumonía. Sin embargo, el uso
profiláctico de antibióticos no es útil en ausencia de signos de complicaciones infecciosas
por bacterias. Los niños inmunodeprimidos, desnutridos o con complicaciones infecciosas
graves se deberán referir a servicio hospitalario.