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El Azote Del Villano

La narración sigue a un joven llamado Caden Nilah que ha estado atrapado en una situación aterradora durante cinco meses, rodeado de monstruos y un grupo que lo considera una invitada especial. A través de sus recuerdos, se revela la angustia de su infancia tras la desaparición de su madre y la tensión en su hogar, donde su padre intenta mantener la calma mientras enfrenta la realidad de su pérdida. La historia explora temas de miedo, soledad y la lucha interna de Caden mientras navega por su vida cotidiana y sus traumas.

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El Azote Del Villano

La narración sigue a un joven llamado Caden Nilah que ha estado atrapado en una situación aterradora durante cinco meses, rodeado de monstruos y un grupo que lo considera una invitada especial. A través de sus recuerdos, se revela la angustia de su infancia tras la desaparición de su madre y la tensión en su hogar, donde su padre intenta mantener la calma mientras enfrenta la realidad de su pérdida. La historia explora temas de miedo, soledad y la lucha interna de Caden mientras navega por su vida cotidiana y sus traumas.

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Llevaba 5 meses, no creía que pudiera aguantar mucho


más sin desmayarme
Estaba sentada en una mesa larga y circular de madera,
al parecer, las mesas y las sillas eran lo único limpio de la
habitación, el piso parecía de mármol, pero era un poco
difícil de deducir debido al polvo acumulado. Las paredes
eran de ladrillos pintadas de negro, aunque la pintura
estaba medio suelta y se podía ver un poco del color
blanco original. En las esquinas había cuatro pilares al
estilo romano. El techo estaba construido de manera
ahuecada, si te fijabas bien, podías ver dibujos corridos y
casi borrados por completo. Había telarañas en las
puntas de los pilares y muchísima mugre y polvo por
todos lados.
Estaban los 5 – como les gustaba ser llamados – sentados
alrededor de la mesa, tenían todos un plato con carne y
un vaso con vino enfrente de ellos, como no me gusta el
vino, no sabía cual era. También había monstruos
sentados alrededor de la mesa, pero preferí no
concentrarme en ellos ya que me daban escalofríos.
Enfrente mío había un plato con una ensalada y una
milanesa de carne con un jugo de naranja, que no quería
comer por las dudas, pero el hambre de no comer hace 2
días me ganó y me zampé todo.
-​ “Gracias a todos los monstruos x venir, y gracias a
nuestra invitada especial también” - Comentó
Primero, mirándome a mí como si yo fuera su chica
trofeo o algo así.
Yo bajé la mirada, claro que no fue por miedo.
-​ “ Como somos amables, te permitiremos escuchar
nuestros planes, querida” - Dijo Segundo
-​ “Yo creo que es imprudente dejar que la niña
escuche esto, ¿Qué pasa si la rescatan?” - Pregunto
Tercero
-​ “Ya pasaron ¿Cuánto? ¿5 meses? No la van a
rescatar” -
Me dieron ganas de comentarles “Holaa, sigo aquí
¿Saben?”, pero no soy tan imprudente.
Quinto sonrió maliciosamente y me miró, un escalofrío
me recorrió por la espalda.
-​ “Bueno, tal vez la niña nos pueda servir para otra
cosa” -
1. Volvemos entre muchas comillas en
el tiempo
1.​ Volvemos entre muchas comillas en el tiempo

¿Les doy un consejo? Si ven más de 5 monstruos


dirigiéndose al mismo lugar, ignorenlos, hagan como que
no vieron nada, no le cuenten a nadie y por nada en el
mundo los sigan. Al menos que quieras que todo tu vida
de una vuelta de 180ª grados.

Todo empezó cuando era solo un niño, tenía…¿Cuánto, 8


años?
Era una mañana bonita, no había ni una nube y estaba
completamente soleado, el brillo del sol llegaba hasta mi
ventana e iluminaba hasta el rincón más oscuro. Me
desperté con mi pijama de dinosaurios y me fijé en mi
reloj de juguete de Ben 10, que estaba apoyado en la
mesa, se me hizo raro que mi mamá no me hubiera
despertado ya que era un Lunes a las diez y media de la
mañana.
Agarre mi peluche de un dinosaurio que me había
regalado mi mamá para mi cumpleaños y baje las
escaleras. Lo primero que ví fueron a 3 policías hablando
con mi papá, él estaba claramente nervioso, ya que se
estaba mordiendo las uñas mientras les hablaba. Un
policía se percató de mi presencia y me miró fijamente.
-​ “No sabíamos que tenía un hijo, Señor Nilah” -
Mi papá se dio la vuelta y me vio, su expresión cambió de
sorpresa, a angustia, y a una sonrisa en menos de medio
segundo. A continuación me hizo unas señas para que
me acerque. Desde pequeño siempre fui bastante
inteligente, así que, al ver a los policías pero no ver a
mamá, sabía que algo andaba mal.
Me acerque a mi papá y lo abrace del costado,
intentando hacer evidente mi desconfianza hacía los
policías, y al parecer funciono.
-​ “No te preocupes niño, no te vamos a hacer daño” -
Yo solo respondí con 3 palabras:
-​ “¿Dónde está mamá?” -
Ninguno de los policías me respondió.
-​ “Mamá va a volver dentro de unos días, ¿Sí? No te
preocupes” -
Ni él se lo creía.
Mi papá suspiró y miró a los policías con una sonrisa,
que si lo conocías bien solo bastaba una mirada para
saber que era falsa.
-​ “Bueno, este es mi hijo Caden Nilah, Caden, estos son
los polis que van a ir a pedirle a mamá que vuelva” -
-​ “Papá” -
-​ “¿Sí?” -
-​ “Ellos no son como los polis malos, ¿no?” -
Los policías se miraron entre sí, confundidos.
-​ “¿Polis malos?” -
Yo mire al policía y le dije:
-​ “Si, los polis malos que nos echaron de un
restaurante solo por tener la piel morocha” -
Los policías se volvieron a mirar entre sí, con un poco de
pena en sus ojos, y negaron ser polis malos.
Mi papá me dio un beso en la frente
-​ “Ve a dormir un rato más Caden, yo tengo que hablar
un rato más con los polis, ¿Vale?” -
Asentí y subí a mi cuarto, para irme a dormir.

Vale, ahora sabes lo que pasó, mi mamá desapareció.


Ahora seguramente te estarás preguntando si sobrevivió,
vayamos un poco más adelante para chequearlo.

Sábado a la mañana, un paraíso para la mayoría de


niños.
Te aseguro que para mí no.
Me desperté, me levanté de la cama y abrí la ventana.
Enseguida el sol indundo mi cuarto como si fuera agua
saliendo por una canilla, baje las escaleras, y, en la mesa
del comedor vi una notita.
“Me fui a hablar con los polis buenos, vuelvo a la 1pm, te
deje la comida hecha en la heladera. Calentala 30
segundos en el microondas”
Te quiero, papá.

PS: Puedes ver la tele mientras comes, ya que estás solo.

Agarre la comida e hice lo que me mandó papá, también


me serví un vaso de jugo de naranja y me senté a comer.
Cuando termine eran las 2p, y él todavía no volvía.
Pasaron las 2pm, las 3pm, las 4…
Cuando no pude evitarlo más, agarre el teléfono (el
Nokia) de mi mamá, sabía que lo tenía prohibido, pero no
me importo, estaba preocupado, enojado y asustado.
Llamé y esperé
Un segundo.
Dos segundos..
Tres segundos…
Pi-pi-pi
“Hola, seguramente estoy ocupado ahora mismo, deja tu
mensaje y lo veré después, gracias.” La voz de mi papá
resonó por el comedor.
Me acuerdo que ese día me derribe, me tire en el sillón y
me largue a llorar, sin saber qué hacer. Y unos minutos
después me quedé dormido, abrazando el celular Nokia
de mi mamá.
Como si en algún momento se molestara en respoder.
A eso de las 1 am, me desperté, tenía una manta arriba
mío, ya no tenía el celular de mi mamá abrazado, en
cambio, tenía mi peluche de dinosaurio.
Apenas abrí los ojos, pude oír el llanto de mi padre en la
cocina y otra voz, sonaba un poco robótica, ahora que
me acuerdo.
El 25% de mí no quería ir, quería creer que todo estaba
bien y que mi papá estaba llorando por un programa o
algo así.
Pero el otro 75% sabía que algo andaba mal, y quería ir a
investigarlo.
Me levanté del sillón y fui en puntas de pie a la cocina,
despacio pero seguro. Me acerqué y lo ví, mi papá estaba
parado enfrente de la estantería donde él y mi mamá
preparaban las galletitas que tanto me gustaban.
Jo, como añoro esas galletitas.
Siguiendo con el relato, mi papá sostenía el teléfono
contra su oreja con una mano, y la otra la tenía en el
mueble, como si intentara equilibrarse.
Desde ahí no recuerdo casi nada, lo único que sé es que
después de una conversación, acabé llorando en los
brazos de mi padre.
Tal vez no me acuerdo de mucho, pero me acuerdo de un
pensamiento vivo en mi mente.
“Elizabeth Jones está muerta, Mrs. Nilah está muerta, mi
mamá está muerta.”

-​ “Caden Nilah, ¿Me escuchas, o tengo que mandar a


dirección?” - Gritó la profesora, en frente de todos.
Me sobresalte y mi mirada se encontró con la de la
profesora, escuché risas en el fondo, por lo que,
lógicamente, me dieron ganas de levantarme y revolear
una silla a cada uno de mis compañeros y la profesora,
menos a mis amigos, claro. Pero, lógicamente, no hice
nada de eso y me quedé sentado.
-​ “La escucho Ms. Rivers” -
-​ “¿Otra vez en las nubes, Nilah?” - Susurro Lacy, con
un tono burlón. Una chica con pelo negro y lacio,
ojos marrones y la piel morena, latina, al parecer,
aunque su nombre no encajaba mucho con su
nacionalidad. Tal vez si no fuera por su personalidad
y el maquillaje tan cargado que parecía un payaso,
me hubiera parecido linda. Para que te la imagines
mejor, piensa en el peor bully que conozcas o que te
hayan nombrado, Lacy es así o mil veces peor.
-​ “Silencio, presten atención” - Y la profesora [Link]
explicando.
Podía escuchar las risas y los murmullos atrás mío, por la
cara de pena de Liam que me mandaba, estaba seguro
de que esas chicas se estaban burlando de mí.
¿Qué quién es Liam?
Liam Ever Roseanne, el popular, el chico atlético, amable y
mi mejor amigo. Él no es solo el chico popular, Liam es
amable, generoso y protector, siempre va a estar ahí
cuando lo necesites. Tal vez no me defienda de los bullys,
pero sigue siendo una buena persona, me guste o no.
Tiene el pelo rubio, corto y ondulado, tiene la piel
bronceada como si tomara mucho el sol, los ojos azules, y
un cuerpo atlético que hacía que todas las chicas
babearan por él, aunque yo sabía que él estaba
enamorado de Evara desde el 3er grado, y eso hacía que
sintiera un extraño pinchazo en la panza, no sabía por
qué.
Evara estaba concentrada en sus estudios – como
siempre – y Evyn solo hacía girar un lápiz entre sus dedos,
sin prestar atención y con los auriculares inalámbricos en
las orejas, tapandolos con su pelo largo, ondulado y rojo
oscuro, claramente teñido.
Unos minutos después de tortura – no preste ni un poco
de atención, aunque lo intentara no podía – sono el
timbre del almuerzo. Todos se pararon como si fueran
soldados del ejército (qué idea más deprimente) y
saludaron educadamente a [Link], claro que yo me
pare, pero no la saludé.
Para mi suerte, la próxima clase después de historia, la
materia que acababa de tener, tenía arte, una de mis
clases favoritas. No era bueno dibujando, pero adoraba a
la maestra, era una de las pocas – y a este punto, creo
que la única – que me trataba bien, y no como si estuviera
de más, fuera un relativo error o algo de ese estilo.
Fuimos todos hacía el comedor y agarré mi comida.
Rápidamente me fui a sentar a mi mesa, donde me
estaban esperando Liam, Evara y Evyn.
-​ “Te estábamos esperando” - Comentó Evara, mientras
leía
-​ “Sí, aunque Eva se obsesionó con su nuevo libro de
romance” - Respondió Evyn, mientras se aguantaba
una carcajada.
-​ “¡No es de romance!” -
Pero pude notar que ruborizaba de la vergüenza.
Liam sonrió un poco debido a la broma, pero sonrió
tristemente. A continuación, siguió acuchillando su
comida, sin comerla, solo viéndola fijamente.
-​ “¿Pasa algo Liam?” - Preguntó Evara
-​ “Nah, todo está bien” - Le respondió, mirándola con
una sonrisa.
Algo se removió dentro de mis entrañas, pero no le presté
atención.
Lucy se empezó a acercar con un vaso con leche, a mí
dirección, cuando me di cuenta de lo que iba a hacer, ya
era tarde.
Lucy me tiró el vaso en la cabeza, la leche rápidamente se
escurrio para abajo (gracias, gravedad) y me mancho la
cara y la camisa blanca del uniforme. Me quedé mirando
mi camisa, y empecé a sentir como un dolor en mi pecho,
mareo y sensación de asfixia, no le prestaba atención a
mi entorno, solo quería salir de ahí.
Me levanté y corrí hacía el baño, sin prestarle atención a
Lucy burlándose de mí, a las risas entre los demás, o a
mis amigos defendiéndome. Cuanto más corría, más
sentía la flojedad en mis piernas.
Entre a unos de los cubículos y lo cerré, con las manos
temblorosas, me senté en el piso y me senté en el inodoro.
Me costaba respirar, no paraba de sudar, me dolía el
pecho, me temblaban las manos y sentía un especie de
mareo.
Para mal o para bien, ya había pasado esta situación
antes.
Inhalé y exhalé, lo volví a hacer, y así repetidas veces
mientras tenía los ojos cerrados. Me imagine lugares
felices, mis personas favoritas.
Unos momentos después, los síntomas se fueron, solo
seguía un poco sudado y mareado. Me levanté, abrí la
puerta y me lave la cara en el lavabo.

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