BIODIESEL
El biodiesel es un biocombustible sintético líquido que se obtiene a partir de lípidos naturales como aceites vegetales o grasas
animales. El producto fabricado industrialmente por procesos de esterificación y transesterificación, se aplica en la preparación de
sustitutos totales o parciales del petrodiésel o gasóleo obtenido del petróleo. Como sustituto total se denomina B100, mientras que
otras denominaciones como B5 o B30 hacen referencia a la proporción o % de biodiésel utilizado en la mezcla. El biodiésel, cuyas
propiedades son conocidas desde mediados del siglo XIX, se destina a la combustión en motores de ciclo diesel convencionales o
adaptados, según el fabricante y por ello a principios del siglo XXI se impulsa su desarrollo como combustible para automóviles
alternativo a los derivados del petróleo. El impacto medioambiental y las consecuencias sociales de su previsible producción y
comercialización masiva, especialmente en los países en vías de desarrollo o del Tercer Mundo es objeto de debate entre los
especialistas y los diferentes agentes sociales y gubernamentales internacionales. El biodiesel no es una novedad de los últimos
años y mucho menos un descubrimiento de las ultimas décadas ya que el primer motor diesel del mundo, utilizado en el 1903 en
suiza, por el señor Rudolf Diesel, utilizo aceite de maní como combustible.
BIOETANOL
El bioetanol es un tipo de alcohol inflamable que se obtiene a partir de la fermentación de ciertos tipos de material orgánico,
principalmente la materia vegetal con alto contenido en celulosa. El bioetanol se puede obtener mediante la fermentación de
plantas como:
La caña de azúcar. Los cereales. La remolacha.
De este modo, se puede cultivar estos vegetales con el objetivo de destinarlos directamente a esta función. No obstante, además
de poder fabricar bioetanol a partir de plantaciones hechas ex profeso, también se puede obtener gracias a restos de materia
orgánica de otras fuentes, como son los restos de silvicultura o restos de los cereales destinados a la alimentación. De este modo,
nos encontramos ante una fuente de energía que es renovable, ya que se obtiene a partir de la materia orgánica que, llevando a
cabo un uso correcto y una gestión eficiente, podríamos aprovechar sin fecha de caducidad.