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8184 Maquetacion

El balneum de la Casa de Presidencia en Mérida, datado entre los siglos I y III, presenta estructuras termales como tepidarium y caldarium, con reformas en los siglos III-IV. La excavación ha revelado una serie de capas estratigráficas que indican la evolución del espacio desde su construcción hasta su amortización en la época visigoda. A lo largo de los siglos, el área ha sufrido diversas transformaciones, incluyendo la edificación de una casa en el siglo XX que ha afectado los restos arqueológicos.

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El balneum de la Casa de Presidencia en Mérida, datado entre los siglos I y III, presenta estructuras termales como tepidarium y caldarium, con reformas en los siglos III-IV. La excavación ha revelado una serie de capas estratigráficas que indican la evolución del espacio desde su construcción hasta su amortización en la época visigoda. A lo largo de los siglos, el área ha sufrido diversas transformaciones, incluyendo la edificación de una casa en el siglo XX que ha afectado los restos arqueológicos.

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El balneum de la Casa de Presidencia (avda.

José Fernández López,


n.º 12, Mérida)

Fernando Sánchez Hidalgo

FICHA TÉCNICA

N.º de intervención: 8184. Cronología: muros de la domus (siglos I-II); termas de domus (si-
glos II-III); amortización de las termas (siglos V-VII).
Ubicación: avda. José Fernández López, n.º 12, esquina con la ca-
lle Muza. Clasificación: balneum.

Área del conjunto termal: 48 m² aproximadamente. La planta se Reformas del proyecto original: dos reposiciones parciales del
ha excavado parcialmente. pavimento de signinum (cronología indeterminada) y una repara-
ción del hypocaustum (siglo III).
Estancias identificadas: tepidarium, caldarium, propnigeum.

Figura 1. Plano de fases.


114 LA ARQUIRECTURA TERMAL DE AUGUSTA EMERITA

INTRODUCCIÓN

Los restos más antiguos localizados en el solar son


los de un muro fundacional de época altoimperial, que es
parte de la fachada de la domus que se estudia, lindante
con un decumanus minor de la ciudad. La casa sufre una
reforma entre los siglos III-IV d.C., momento en el que
se edifican las termas que se han exhumado. En el caso
que nos ocupa, se ha comprobado cómo la vivienda no
invade el espacio porticado de la calle, que se mantiene
en uso hasta época visigoda (siglos VII-VIII), siendo ya
en esta última centuria cuando la vía completa sufre gran
deterioro debido a una zanja longitudinal a la calle (fig. 2).

Figura 3. Margine y empedrado de la vía, visto desde el muro de


cierre de la domus.

Hay un momento relevante en la evolución del edi-


ficio estudiado que se puede rastrear por la presencia de
un orificio en el muro sur del tepidario, practicado con
el fin de acceder al hypocaustum. Aunque se desconoce
el momento exacto de su apertura, sí se ha podido averi-
guar la fecha ante quem del mismo -por tanto, cuando el
balneum ya estaba en funcionamiento- gracias al estudio
de los materiales del estrato que lo amortiza. El nivel que
cubre el hoyo es un suelo cuyos materiales se fechan en
el bajoimperio, en concreto hacia el siglo III d.C., por lo
que se deduce que el balneum ya estaba erigido en dicha
Figura 2. En primer término, muro de cierre de la domus asociado al centuria (fig. 4).
nivel de la vía de época visigoda (ss. VII-VIII).

Otras estructuras de la primera fase de ocupación se


localizan a mayor profundidad en el sector suroeste y son
una zanja de cimentación, un suelo y una estructura de
cantos rodados que se superpone a éste. Los materiales
fechados en el estrato que cubre dichas estructuras son al-
toimperiales.
Los niveles que se documentan en la zona de la calle
-un decumanus minor del trazado urbano de la ciudad en
el siglo I d.C.- son tres suelos de cronología altoimperial
en la parte de margine, un pavimento de época tardorro-
mana y dos suelos de época visigoda. La parte de calzada
documentada mediante un batache en el perfil oeste -en
su parte más septentrional- se encuentra al mismo nivel
que el suelo tardorromano. En ese momento, la calle se
encuentra en pleno funcionamiento, con unas caracterís-
ticas similares a las de los primeros tiempos de la ciudad.
Es decir, que mantiene un espacio peatonal, seguramente
porticado, de unos 2,10-2,20 m de anchura con un bordillo
delimitador de la zona de calzada, por la cual circulan tan-
to los carros como las personas. Las características cons-
tructivas de la vía varían respecto a las de la primera etapa,
cuando lucían imponentes losas de gran tamaño, siendo Figura 4. Agujero practicado para acceder al interior del hipocausto.
ahora tal vez más funcional y menos vistosa (fig. 3). Muro sur de las dependencias termales.
EL BALNEUM DE LA CASA DE PRESIDENCIA (AVDA. JOSÉ FERNÁNDEZ LÓPEZ, N.º 12, MÉRIDA) 115

Estos datos podrían coincidir con el resurgimiento más meridional se utilizan sistemas de almacenaje por
que se produce en la ciudad desde finales el siglo III medio de silos subterráneos, entre los que tenemos un
d.C., a raíz del nombramiento de la urbs como capital ejemplo que se ha excavado (fig. 6).
de la Diocesis Hispaniarum (Arce 1982; Étienne 1982),
momento en el que Mérida asiste a la renovación de
edificios públicos y una reordenación del tejido urbano
(Mateos 1999), del mismo modo que en lo privado se
remozan y enriquecen algunas residencias (Alba 1997).
El momento preciso de la construcción del espacio
termal es aún difícil de precisar. Además, el fenómeno
de la proliferación de las pequeñas termas de barrio,
tanto domésticas como semiprivadas, se produce du-
rante todo el Imperio y especialmente en época tardía.
El esplendor en la arquitectura privada, que se produce
a partir del siglo III, se refleja en la incorporación en
numerosas domus de la ciudad de balnea, así como en
las reformas de salas de prestigio como los triclinia y
zonas importantes de la casa (entradas y peristilos) (Gar-
cía-Entero 2005, 521).
En el primer tercio del siglo VIII, un vertedero de
extensión indeterminada rompe los niveles de tierra de
la calle en su última fase documentada, encontrándose
la vía y su margine con deterioros importantes. Parece
coincidir este hecho con esa etapa de arrasamiento de los
barrios más contiguos a la muralla, a mediados del siglo
VIII. Entre los vertidos documentados en una zanja, se
localizan materiales óseos, cerámicos, constructivos y
otros, que confirman el estado del decumanus en esta
Figura 6. Estructura islámica de almacenaje colmatada por abundan-
época (fig. 5). tes materiales emirales.

Entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX se


edifica en el solar una casona de características señoria-
les, cuyo testigo principal es la cimentación de grandes
sillares reutilizados, unidos entre sí con mampostería y
argamasa de barro. El umbral de una de las entradas a la
casa se encuentra en esta fachada, y abre hacia el oeste,
a la actual calle Muza. El suelo interior de la casa, he-
cho de canto rodado, coincide con la valoración hecha,
ya que es el típico de las casonas rurales de esta época.
Los materiales hallados en los niveles asociados a estas
estructuras no hacen sino confirmar el resto de los datos
arqueológicos, ofreciendo la misma cronología contem-
poránea.
Durante el primer tercio del siglo XX, existen en la
Figura 5. Zanja que rompe niveles de calle en época visigoda.
zona varios encerraderos, corralones y espacios diversos
para ganado, de los cuáles no quedan más huella que
Una etapa interesante en la ocupación de estos es- algunos materiales muebles removidos en las unidades
pacios es la que se sucede en época emiral, en concreto más superficiales. Este dato se obtiene de fuentes orales
a lo largo de los siglos VIII-IX, cuando este terreno se de gente que aún vive y ha conocido la evolución de la
encuentra cubierto por una capa de tierra vegetal que no parcela. En una de las entrevistas se explica cómo esta
debió tener mucha potencia. En el interior de las termas parcela se unía con otra que se hallaba a la altura de los
se puede certificar la destrucción de las estructuras du- edificios portales 14 y 16 de la calle José Fernández
rante el siglo VIII d.C., atestiguada por una capa de es- López, habiendo un camino interior en la parcela común,
combros de no mucha potencia. Por otro lado, en la parte pero que la actual calle Muza no tenía uso público.
116 LA ARQUIRECTURA TERMAL DE AUGUSTA EMERITA

La construcción de la casa de D. José Fernández López y grano más grueso. Entre los materiales cerámicos mue-
tiene lugar en 1949, momento en el cual se prepara toda la bles destacan varios fragmentos de olla en pastas reducto-
infraestructura para realizar la obra. A esta época corres- ras y alguno de dolia. Se extraen asimismo gran cantidad
ponde la creación de las cubetas de apagado y preparación de restos de tégula e ímbrice, de teja curva de paredes muy
de la cal, para ser empleada en el edificio. gruesas y muchos fragmentos de signinum y enlucidos de
Finalmente, en época muy reciente, se nivela el terre- cal, junto con trozos de ladrillo romano, algunos quemados.
no en la totalidad del área estudiada, para lograr modelar Aparecen algunos huesos de fauna, aunque en menor pro-
el jardín en todo el entorno de la piscina. Este estrato cu- porción que en el estrato superior (fig. 8).
bre por completo los restos visibles de todas las estruc-
turas contemporáneas, quedando el solar nivelado. Es en
esta última fase cuando se introducen tanto la tubería de
pluviales, como la de desagüe de la piscina; así como la
caldera de gasoil, que no será desechada hasta finales del
siglo XX. La implantación de dicho depósito, que ocupa
una superficie aproximada de 6 m2 en la esquina surocci-
dental de la excavación, rompe buena parte de los estratos,
así como de las estructuras arqueológicas inmuebles que
se han localizado.

DESCRIPCIÓN DE LAS ESTRUCTURAS

Dentro del espacio termal se han identificado tres es-


pacios que son, de norte a sur: propnigeum con el praefur-
nium, caldarium y tepidarium (fig. 7).
Figura 8. Espacio del praefurnio para situar la caldera del agua.

El suelo del praefurnio es compacto, de material arcillo-


so rubefactado, está cubierto de cenizas que le confieren un
color grisáceo, presentando también algunos carboncillos
en superficie.
En líneas generales, en este espacio termal se conservan
en muy buen estado los suelos de signinum y el arranque de
las concamerationes o sistemas de calefacción vertical de
cámaras de aire, que se ubicaban en los paramentos verti-
cales de las diversas estancias, sobre todo en el caldarium,
tepidarium, apodyterium y sudatio (fig. 9).
La zona del tepidarium tiene un suelo de opus signinum,
que es la prolongación del pavimento del caldarium. El
muro que separa dichos espacios presenta un vano para el
tránsito entre ambos. En el extremo meridional del conjun-
Figura 7. Planta general de las salas termales de la domus.
to se encuentra un muro cuya anchura es similar a la del
paramento anterior, es decir de aproximadamente 50 cm.
El primero de ellos es el que alberga el horno de las Bajo un primer nivel de colmatación, se localiza un estra-
termas. Éste presenta en planta un gran sillar, labrado en to arenoso anaranjado, con abundantes restos de cal en su
su cara inferior para formar un arco/bóveda y, a ambos la- superficie y materiales arqueológicos muebles, que cubre
dos, dos paredes de mampostería de piedra que se adosan directamente el suelo del tepidarium. En dicho pavimento
al muro sur del propnigeum. El hueco formado por estos se hallan dos agujeros de destrucción, uno en la esquina
tres elementos servía para colocar la parrilla para el cal- noreste y otro en la sur. Son orificios irregulares, debidos a
dero donde se calentaba el agua. Dicha oquedad se halla diversos procesos sucedidos tras el abandono de las termas,
colmatada por un relleno donde se localizan fragmentos de de los que se extraen fragmentos de tégula, ímbrice, cal y
tégula, cantos angulosos, restos cerámicos, huesos de fauna tierra orgánica, son materiales de la destrucción de la sus-
medianos (ovicáprido, cánido) y grandes (vacuno y/o equi- pensura, mezclados con el sedimento que se ha depositado.
no) y conchas de ostra, todo ello en matriz arenosa orgánica En el hoyo de la pared sur del tepidarium se encuentran
con carbones. Por debajo de este estrato se diferencia otro abundantes fragmentos latericios, varias bases de cerámica
material de relleno, que contiene arena de color anaranjado de cocina (algunas recortadas) y algunos huesos de fauna.
EL BALNEUM DE LA CASA DE PRESIDENCIA (AVDA. JOSÉ FERNÁNDEZ LÓPEZ, N.º 12, MÉRIDA) 117

aproximada del abandono/amortización del espacio ter-


mal. Aunque los materiales exhumados son principalmente
constructivos (tégula, ímbrice, ladrillo, cantos, fragmentos
de cal) en matriz arenoarcillosa anaranjada, los fragmentos
cerámicos estudiados arrojan, en conjunto, una cronología
emiral (siglos VIII-IX) (fig. 11).

Figura 9. Detalle de la cámara para el calentamiento “en vertical” de


las estancias termales.

Por otro lado, en un roto en el pavimento de signinum


del tepidarium, queda al descubierto parte de la concame-
ratio entre el suelo y el muro del alzado de la estancia.
Esta es la estructura destinada a la conducción del calor
-en altura- por las paredes de las termas, documentándose
cómo se configura el arranque de la concameratio, con té-
gulas colocadas en vertical, apoyadas sobre su lado largo Figura 10. Pieza latericia encontrada en la excavación, que forma
y con las cejas hacia el muro, que descansan en ladrillos parte de las concamerationes en las paredes de las salas termales.
macizos. Las tégulas, así dispuestas, se imbrican unas con
otras por medio de unas piezas especiales de barro cocido, En la zona norte se documentan otras unidades es-
que tienen dos aletas en dos de sus vértices y dos recortes tratigráficas entre los muros que delimitan el espacio del
en los otros dos, de los cuales se han hallado numerosos praefurnium. El primer nivel está compuesto por tierra
ejemplares en la excavación de la zona termal (fig. 10). orgánica, piedras angulosas de mampostería, restos de
Se retiran cuidadosamente los correspondientes relle- barro cocido, carboncillos y gran cantidad de fragmen-
nos que colmatan los espacios termales. Los estratos que tos cerámicos, conchas de ostras y huesos de fauna.
colmatan los alvei del caldarium se componen de tierra Por debajo, se alcanza un nuevo estrato, formado por
con fragmentos disgregados de cascajo. En la esquina no- tierra oscura con abundantes carbones, donde se exhu-
reste se encuentra una solera de opus signinum relacionada man fragmentos cerámicos, además de huesos medianos
con el tabique de ladrillo trabado con cal que se prolonga y pequeños de fauna y fragmentos de tegula e ímbrice.
desde la esquina del alveus, siendo por tanto coetánea con El siguiente estrato, por debajo, es un depósito donde
el uso del caldarium. se localiza abundante material constructivo, junto con
El nivel estratigráfico que se extiende por todo el espa- restos de arcilla rubefactada y carboncillos, todo ello en
cio termal, se compone de “escombro” de fragmentos de matriz arenosa de color marrón y tonalidad negruzca.
ladrillo y/o loseta, tégula, piedra, cal y arena, hallándose Estas capas cubren un hueco en la zona de conexión del
también algún clavo. Bajo éste, se detecta una superficie praefurnium con las termas, el cual se encuentra col-
endurecida, interpretada como un suelo de uso. Una unidad matado por dos niveles. Estos son “testigos” del aban-
más, que se localiza por debajo, cubre por completo el sue- dono definitivo del uso de las termas y están fechados
lo de signinum, se trata de un relleno endurecido por pro- en época visigoda (siglos VII-VIII d.C.). Por tanto, las
cesos sedimentarios, cuyos materiales ofrecen una fecha mismas, funcionaron entre época bajoimperial y época
118 LA ARQUIRECTURA TERMAL DE AUGUSTA EMERITA

visigoda, seguramente con algunas pequeñas reformas y las pizarras, se usan tégulas para el sustento del suelo
reparaciones propias del deterioro de las estructuras con de signinum. De hecho, Vitruvio (5.10.2) ya prescribe
el paso del tiempo. el uso de tégulas en la construcción de las cámaras sub-
terráneas que se usan en las termas para la calefacción
(hypocausis). El suelo se suspende sobre pequeños pi-
lares de ladrillo colocados a la distancia adecuada para
que puedan apoyar sobre ellos las tégulas, que formarán
la base del suelo de la estancia (fig. 12).

Figura 11. Materiales en el espacio termal. El ejemplar 1 es una jarra


de época emiral con pintura blanca característica.

Todo el espacio interior de la domus queda cubierto


por un estrato generalizado, que sotierra las estructuras del
espacio termal. Este nivel se compone de fragmentos late-
ricios, tanto de tégula e ímbrice, como de ladrillo, restos
de cal parda, cal blanca, enlucidos, ripios, gravas y diver-
so material mueble (cerámico fundamentalmente), todo en Figura 12. Hipocausto y detalle de la suspensura, donde se emplean
algunas lajas de pizarra inmediatamente por debajo del signinum.
matriz arenoarcillosa de color marrón y tono rojizo caoba.
Por debajo de dicho nivel se localiza un estrato nivelado,
compuesto por restos de derrumbe procedentes de las di- Otro dato que se ha podido corroborar, es la utiliza-
versas estructuras constructivas de ladrillo y/o signinum del ción de diversas aguadas de cal, sucesivas en los alvei
interior de las termas. La cronología del estrato es emiral, del caldarium, para conferir impermeabilidad a cada ba-
lo cual coincide con lo hallado en el extremo sur, donde, a ñera. De este modo, se forman infinidad de costras de
igual cota ha aparecido un silo del mismo momento cultu- caliza que se solidifican y que, curiosamente, se detectan
ral. con mayor profusión y grosor en las esquinas de cada
La estructura de la suspensura está formada por ladri- alveus. Se cree que, en muchos casos, se forman gra-
llos de grandes dimensiones (43 x 28 x 5 cm) denominados cias a diversos procesos naturales, debidos sobre todo
como tipo lydion, que se apoyan sucesivamente entre cada a la precipitación de la cal en suspensión que transporta
dos tabiques del hipocausto y, sobre estos, se colocan lajas el agua, denominada genéricamente como “sarro”, que
de pizarra, previamente al grueso de signinum. La peculia- provoca muchas patologías en conducciones, estanques,
ridad del uso de la pizarra bajo el suelo de las termas es que etc. (fig. 13).
mantienen el calor, proporcionando mayor rendimiento ca-
lórico con el mismo gasto de combustible. Alternando con
EL BALNEUM DE LA CASA DE PRESIDENCIA (AVDA. JOSÉ FERNÁNDEZ LÓPEZ, N.º 12, MÉRIDA) 119

siglos (VIII-XI) (Retuerce 1988, 246-255, tomo I). En este


caso, la pasta es parda y tiene intrusiones de mica y cuarzo.
El tratamiento de la superficie no es muy cuidado.
En época emiral se colmata definitivamente el hueco
de la caldera, sobre el praefurnio, con tierra y escombro.
Entre las diversas piezas encontradas en dicho nivel hay
vajillas de cocina y mesa, destacando las ollas con escota-
dura en hombro, que se fechan en Mérida a partir del siglo
VIII d.C., que son muy características en época islámica
entre esta fecha y sobre todo entre los siglos IX y X d.C.
(fig. 15).

Figura 13. Sucesión de capas superpuestas de carbonato en el interior


de un alveus.

Breve estudio de los materiales

Se presentan los materiales más selectos de diferentes


niveles significativos, útiles a la hora de proporcionar la
sucesión cronológica de las termas. Los materiales cerámi- Figura 15. Bordes y bases de vasijas de cocina de época islámica (s.
cos muebles del depósito que cubre las termas son esencia- VIII d.C.). Olla con escotadura del tipo A.3 de Alba y Feijoo (2001,
342. Fig. 4).
les a la hora de detectar la fase de abandono-destrucción
del balneum, ya que se han localizado sobre el suelo de
signinum del caldarium, indicando un abandono definitivo Otro de los estratos clarificadores es el depósito que
del inmueble en época islámica. En ese sentido, se puede amortiza los suelos del tepidarium, cuyas piezas cerá-
decir, que se mantuvieron las estructuras del edificio en micas más características muestran la transición de lo
pie, al menos, hasta la etapa emiral de la ciudad (fig. 14). visigodo a lo islámico, donde sobresale un fragmento
de tapadera del tipo E.2 de Alba y Feijoo. Este tipo de
tapaderas (fig. 16. n.º 2) se pueden usar con recipientes
que se van a colocar en el fuego como las ollas, siendo
de forma plana y reborde ascendente recto rematado por
ungulaciones. Podía ir provisto de un asa horizontal de
cinta adherida a dos extremos de la superficie plana.

Figura 14. Bordes y galbo decorado de época emiral, [Link]-IX d.C.


Figura 16. Borde, galbo y tapadera de época emiral (ss. VIII-IX d.C.).
Tapadera del tipo E.2 de Alba y Feijoo (2001, 356, fig. 7).
Las cerámicas emirales presentan pastas homogé-
neas y formas características de los siglos VIII-IX d.C.,
detectándose restos de pintura blanca en una de las pie- En una grieta, situada en la jamba del paso entre cal-
zas (jarro en la figura anterior). Para otros ejemplares de dario y tepidario, se localiza un único fragmento de va-
formas y pastas similares, tendrían la misma cronología sija de forma indeterminada, que posee características de
que Retuerce da para los ejemplares de la Meseta del la cerámica andalusí, tanto en su composición material
período Omeya, que recorre la totalidad de sus cuatro como en el tratamiento de superficie. Presenta numerosas
120 LA ARQUIRECTURA TERMAL DE AUGUSTA EMERITA

acanaladuras en la superficie exterior de la vasija, sien- 30 nos ofrece una cronología entre los siglos III-IV d.C.,
do muy continuas y regulares, teniendo mayor anchura corroborada por el conjunto cerámico en general. La
las convexas. Su localización dentro de un paramento aparición de diversos fragmentos de terra sigillata de
puede responder a una intrusión, desde un nivel de col- época altoimperial, junto con otros más tardíos, no es
matación, que puede ser muy posterior a la última amor- extraña en un estrato que se compone de materiales de-
tización de las estructuras. Asimismo, en el interior de positados a lo largo del tiempo (figs. 18 y 19).
las fisuras de los suelos de las termas, se localizan cerá-
micas de adscripción tardorromana con otras visigodas,
fechadas en el siglo VII d.C.
Otro de los “rotos” del suelo de signinum se encuen-
tra colmatado por un relleno donde se hallan varias ba-
ses de cerámica de cocina de época visigoda, algunas
recortadas para ser usadas como tapaderas. El hallazgo
de un fragmento de pico vertedor de una vasija de época
islámica nos ofrece una cronología aproximada de entre
los siglos VIII-IX d.C. Todos los datos recogidos pare-
cen indicar que se usó una de las estancias como zona de
almacenaje-producción, durante el periodo emiral (fig.
17).

Figura 18. Cerámica de cocina y almacenaje de época bajoimperial


(s. III d.C.).

Figura 17. Bases de piezas visigodas utilizadas como tapaderas y pico


vertedor de época emiral (s. VIII d.C.).

Entre los materiales hallados en el interior de otro ori-


ficio en la suspensura, se encuentra una gran tapadera de
cerámica común, de pasta marrón parda, un fragmento
de borde y cuerpo de ollita de cerámica reductora y un
fragmento de hueso tallado. La olla está quemada, tiene
el borde exvasado, la pasta muy basta y de tipología vi-
sigoda.
Por otro lado, se han hallado diversos suelos y otros
niveles exteriores al edificio de las termas en la fase ro-
mana, localizándose varios bordes, asas y bases de cerá-
mica de cocina y almacenaje, tales como cuencos, ollas y
contenedores diversos, entre los que destaca una base de
ánfora de forma indeterminada.
El fragmento de lucerna del tipo Dressel-Lamboglia Figura 19. 1: Cerámica sudgálica. 2: lucerna Dressel 30 (s. III. d.C.).
3: fragmento de sigillata itálica.
EL BALNEUM DE LA CASA DE PRESIDENCIA (AVDA. JOSÉ FERNÁNDEZ LÓPEZ, N.º 12, MÉRIDA) 121

También se han encontrado formas y pastas caracterís-


ticas de la cerámica común romana de época altoimperial
en otro estrato -a mayor profundidad- de la zona exterior
meridional del tepidarium. Se han hallado diversos frag-
mentos de morteros, ollas, contenedores de líquidos y ali-
mentos de diversas clases, incluyendo un galbo con pintura
a bandas.
Los restos de terra sigillata se encontraban muy frag-
mentarios, siendo escasos, de tipos y calidades diversas,
predominando las hispánicas. También se han hallado dos
fragmentos de lucernas de producción local con el típico
engobe anaranjado (figs. 20 y 21).

Figura 21. Fragmentos de lucernas y sigillatas de producción hispana


(ss. I-II d.C.).

De un modo general, se puede decir que los restos


constructivos excavados responden a un complejo ter-
mal privado, de tipo lineal angular, ya que la sala del
caldarium se encontraría a un lado del eje del resto del
conjunto termal. No se ha podido excavar la planta ín-
tegra de las termas, habiéndose documentado tres de
sus estancias, y todas parcialmente, como son: el horno
(praefurnium); el caldarium, con los escalones de acce-
so a dos alvei; y, finalmente, el tepidarium (fig. 22).
La mayor parte de los balnea privados domésticos
excavados en Mérida responden a un plan lineal simple
de recorrido retrógrado. Esta tipología se prolonga en
el tiempo hasta finales del siglo III o inicios del IV d.C.
(García-Entero 2005, 524).
Gracias a otros ejemplos de termas conocidos, se
puede extrapolar cómo sería el recorrido por su interior,
que se iniciaría en varias salas de las que -aunque no se
Figura 20. Cerámica común de mesa y almacenaje de época altoimperial. han podido excavar- se conoce su disposición aproxima-
da. Dos de las primeras estancias por las que se transita
INTERPRETACIÓN en este tipo de complejos son el vestuario (apodyterium)
y el frigidarium, donde se encuentra la piscina de agua
Dentro de las clases de baños romanos que se han in- fría. De ésta se pasa al tepidarium, que cuenta con siste-
vestigado en Mérida, éste se ajusta a los de tipo doméstico ma de calefacción bajo suelo, y finalmente al caldarium,
o particular, que se vienen denominando balneum, y que donde se ubica el labrum y el alveus o alvei para el baño
son reconocibles por estar embutidos normalmente dentro caliente. Especular sobre la existencia de más salas no es
de una vivienda. Por regla general, son de planta simple, en el objeto del presente texto, debiéndonos centrar en los
hilera (Barrientos 1997, 267). restos que se han exhumado.
122 LA ARQUIRECTURA TERMAL DE AUGUSTA EMERITA

Un gran sillar hace doble función en esta parte del


horno, la de cerrar por el lado norte el hueco para el cal-
dero y permitir el tiro del calor desprendido en la com-
bustión, ya que lleva un arco tallado en su parte inferior,
para formar la bóveda. Las medidas del hueco que lleva
el horno son de 1 x 1 m. El aire caliente llegaría a las
cámaras de calor procedente de esa cámara de calenta-
miento o propnigeum, que tendría un acceso distinto e
independiente de las estancias del balneum, y contaría
con un almacén para el combustible.
Aunque desafortunadamente no se pudo retirar el re-
lleno que cegaba el arco de acceso del horno hacia las
termas por el lado norte, sí se pudo vaciar parcialmente
el del lado sur, es decir, a la entrada del hipocausto. De
Figura 22. Distribución de los espacios termales excavados. Vista esta manera, se pudieron cotejar los rellenos de uno y
hacia el noreste. otro lado que, gracias a sus materiales, proporcionan una
cronología del siglo VIII en su fase emiral inicial, mo-
mento en que se amortizan y seguramente se abandonan
De las partes que se han podido excavar, el horno se
estos espacios.
encuentra en el extremo septentrional del balneum y está
El citado arco se descubrió parcialmente, ya que
construido con paredes de mampostería mediana de gra-
existía el peligro de derrumbe de todo el segmento cen-
nito, donde se intercalan ladrillos, habiendo en la cimera
tral del muro que separa del caldario, precisamente por
algún sillarejo de mayor tamaño. Las paredes que forman
la debilidad que le confiere la presencia de un gran vano
la cámara se encuentran a la altura de los tabiques del
en el interior de su fábrica. Formalmente, la parte del
hipocausto, es decir, bajo el suelo de las termas, son casi
arco excavada es de ladrillos macizos colocados de can-
perpendiculares al muro que separa los espacios (forman
to desde el arranque, a un lado, hasta el lado opuesto
“embudo” abriéndose levemente hacia este paramento)
(fig. 24).
y están careadas en el interior. La apertura que presenta
el horno en la zona de contacto con el muro norte del
caldarium, servía para soportar una parrilla y el caldero
(milliarium) donde se calentaba el agua (fig. 23).

Figura 24. Arco que comunica el horno con las galerías bajo las
termas.

Figura 23. Praefurnio que calienta el hipocausto y la caldera de la La estancia aneja al praefurnio es la del caldarium,
parrilla. que tiene una solera de opus signinum en toda la planta.
Este pavimento presenta diversas roturas, dos de las cuá-
En ocasiones, se documentan tuberías que conducen les se han producido en época contemporánea. La prime-
el agua caliente desde el praefurnium hasta el alveus co- ra de las fracturas se encuentra en su esquina noroeste y
rrespondiente, pero en este caso no se han localizado, por se corresponde con un hoyo de época contemporánea que
lo que se desconoce el sistema exacto de llenado y eva- profundiza hasta el suelo geológico. Otra zanja se halla
cuación desde los alvei. adosada a la anterior y recorre la sala por su paramento
EL BALNEUM DE LA CASA DE PRESIDENCIA (AVDA. JOSÉ FERNÁNDEZ LÓPEZ, N.º 12, MÉRIDA) 123

septentrional. En esta zona, el suelo de signinum asciende que se echa el mortero de cal y el revestimiento final de
en dirección a la pared, lo que demuestra que entre el pavi- signinum como remate. El escalón superior tiene también
mento y el muro se dispuso un sistema de conducción del fábrica de ladrillo (tres hiladas desde el escalón anterior),
calor por medio de concamerationes. El roto del suelo en pero recibe directamente sobre éstas el revestimiento de
la esquina suroccidental del caldarium se produce durante signinum. En la parte más alta de la estructura escalonada
la excavación del cajeado que sirvió para albergar el depó- aparece un tabique medianero entre los dos escalones ante-
sito de gasoil. Por último, el signinum presenta una franja riores y los alvei, que se ha construido con ladrillo y arga-
abierta de unos 15 cm, que recorre la mayor parte del ex- masa de cal. Desconocemos cómo era el desarrollo en altu-
tremo sur de esta sala, pegada al muro medianero con el ra de este muro, aunque suponemos que serviría de escalón
tepidarium, coincidiendo con el lugar donde se crearía la y a la vez rellano o plataforma de tránsito hacia las bañeras
cámara para la calefacción por la pared. Sólo se mantiene de agua caliente. Esta tipología de doble alvei, ha sido re-
íntegra la parte de vano, donde se ve la continuación del cientemente estudiado por la arqueóloga del Consorcio de
suelo hacia la sala templada. la Ciudad Monumental de Mérida, Ana Mª Bejarano Oso-
En el lado este del caldario hay un doble escalón corri- rio, con motivo del hallazgo en 2009 de un espacio termal
do, que ocupa la anchura de la sala, de norte a sur, y que similar, en la intervención del solar n.º 44 de la c/Hernán
permitía el acceso hacia dos alvei. De cada alveus tenemos Cortés en Mérida. La autora hace una comparativa de di-
tan sólo el arranque de las estructuras en planta. Cada ba- chos alvei dobles tanto con los caldaria de los baños en
ñera tiene un escalón descendente hacia el este, una medi- Augusta Emerita, como con los de otros yacimientos de la
da de 1 m de ancho respectivamente y largo desconocido. Península (Bejarano 2016, 137-140).
Además, poseen numerosas capas de concreciones calizas, El muro que separa el caldarium del tepidarium tiene
producto de la aplicación, a lo largo del tiempo, de nume- unos 50 cm de anchura media, medida en su coronación, y
rosas aguadas de cal para impermeabilizar las partes por su alzado está construido con mampostería de mediano ta-
donde los baños tendrían fugas de agua (fig. 25). maño, con argamasa de mezcla pobre, habiendo ladrillo en
toda la zona del paso. En su parte subterránea tiene un arco
de ladrillo, que se encuentra en línea con el del horno, que
sin embargo lleva una ligera desviación con respecto a los
arcos situados en los tabiques del hipocausto. Esta pared
no conserva restos de revestimiento, salvo en una parte de
las jambas del vano, por haberse construido con cámaras
para el sistema de calefacción (concameratio).
Atravesando el vano existente en el muro, se entra en
el espacio del tepidarium o sala templada, cuya planta se
encuentra contigua a la del caldarium. El lado largo de esta
estancia se encuentra orientado este-oeste, aunque su me-
dida completa nos es desconocida por haberse excavado
parcialmente.
Son diversos los deterioros en el suelo de signinum del
tepidarium, producidos por causas diversas. Los rotos que
Figura 25. Bañeras gemelas en el caldarium. se aprecian en este pavimento, salvo los del lado oeste, se
han colmatado con restos constructivos y cerámicos del
inicio de la etapa emiral en Mérida (comienzos del siglo
Las aguadas de cal apagada, aplicadas en varias ma- VIII). La destrucción de las estructuras termales en el ex-
nos sucesivas, son un buen método de protección, efecto tremo suroeste se produce por la apertura de un gran hoyo
que se consigue con aplicaciones repetidas y muy diluidas para el depósito de gasoil citado (A 22), quedando al des-
de agua en cal. La superficie así tratada ofrece un aspecto cubierto una sección del hipocausto de las mismas.
lechoso uniforme, siendo el único inconveniente que si las Bajo el suelo de signinum se han podido documentar
aplicaciones no se hacen de manera uniforme, buscando los restos bien conservados del hypocaustum y de la sus-
bien la penetración en el sistema poroso, acaban formando pensura. Las galerías por las que se conduce el aire ca-
una cascarilla de carbonato cálcico, que termina por des- liente procedente de la combustión desde el horno, están
prenderse. formadas por tabiques con arquerías de ladrillo. Bajo el
Constructivamente, el escalón inferior hacia los baños tepidarium se ubican cuatro tabiques orientados en sen-
presenta tres hiladas de ladrillo para el alzado, con la par- tido longitudinal del lado largo de la estancia templada.
ticularidad de tener una fila de fragmentos de ímbrice en Los intervalos de separación entre dichos tabiques no son
la parte superior, mostrando su parte convexa, sobre los regulares, siendo las distancias más estrechas las existentes
124 LA ARQUIRECTURA TERMAL DE AUGUSTA EMERITA

entre los tabiques más próximos a los muros y éstos, obtiene, por otra parte, del estudio de la estratigrafía
coincidiendo con los sistemas de conducción en verti- de los diversos niveles de suelo, tanto tardorromanos
cal (concameratio). Formalmente, cada tabique consta como visigodos, cuando estas paredes estaban en uso.
de varios arcos que descansan sobre pilares (pilae), todo El estudio específico de los revocos de la fachada es más
el conjunto de ladrillo; sobre la arquería se levantan dos complejo porque requerirían analíticas y unas muestras
hiladas más de ladrillo, sobre las que apoya una fila de fiables, y el de los enlucidos interiores también, ade-
otros ladrillos de diferente tamaño, en concreto de ma- más de que éstos apenas se conservan. Dos pequeños
yor anchura. Para crear la superficie del suelo, se colocan fragmentos de enlucido interior muestran un tipo de cal
nuevas piezas latericias de gran tamaño, los denomina- que es la característica en época tardía (color pardo, casi
dos ladrillos lydion (43 x 28 x 5 cm), apoyadas entre ta- amarillento).
bique y tabique, sobre las cuáles descansan lanchas de Una reforma en la fachada exterior del muro se ha
pizarra adheridas al conjunto con argamasa de cal. En podido definir bien, aunque parcialmente, en su base y
ocasiones se han localizado tégulas en lugares puntuales, techo, pero no en su anchura, ya que se mete en el perfil
por lo que se piensa que pueden responder a reparaciones norte de la intervención. Aunque de un modo muy par-
eventuales, más que a un esquema preestablecido. cial, se puede observar que responde a una posible refor-
No se ha intervenido en el vaciado de los rellenos ma o cegado de algún vano o rotura, siendo por tanto,
entre los tabiques del hipocausto porque confiere cierta una especie de “parcheo” en la fábrica muraria, por me-
estabilidad al conjunto, por dicho motivo no se ha podido dio de una mampostería de pequeño y mediano tamaño,
ver la superficie donde apoya la suspensura, denominada casi sin carear y, aparentemente, sin enlucir, que se hizo
area. Desde el apoyo de la suspensura en los tabiques del en el momento de uso del suelo localizado en el exterior
hipocausto hasta el apoyo en el estrato que se ha podido de la edificación. Gracias a esta referencia del nivel de
limpiar, la estructura alcanza los 90 cm de altura, aunque calle en uso en el momento de la reforma, tenemos una
lógicamente sería algo mayor. fecha aproximada de la misma, que se encuadra entre los
Por otro lado, gracias a un hoyo contemporáneo, se siglos VII y VIII d.C. (fig. 26).
ha podido localizar en uno de los arcos del tabique, la
presencia de un pilar de refuerzo con varios bloques de
granito, que se apoyan a la altura de la clave con una
pieza latericia (similar a las termas de Campo Valdés, en
Gijón. Fernández et al. 2000). Se desconoce si el em-
pleo de estos pilares era generalizado en todo el sistema
de calentamiento bajo suelo, o si se reforzaron algunos
arcos que habían sufrido deterioro evidente con el paso
del tiempo.
Las fases constructivas del complejo termal son difí-
ciles de identificar en una excavación tan parcial de los
restos. A pesar de ello, se han obtenido importantes datos
en este sentido, que permiten vislumbrar una evolución
de los espacios.
Como restos más antiguos, estarían los del muro de
fachada que se construye en época altoimperial, como
demuestra su nivel de cimentación, siendo amortizado en Figura 26. Reparación o sellado de vano en el muro de cierre.
época bajoimperial y también en época visigoda, cuando
el uso del edificio nos es desconocido, aunque indudable- En la fachada sur del conjunto, se localizan dos me-
mente se encuentra en buen estado. Su fábrica se traba chinales por la pared exterior, a una altura de 1,10-1,20
con la del muro que delimita las termas por el lado sur. m desde el nivel de suelo bajoimperial documentado y
Por tanto, ambas paredes se erigen en el mismo momen- que marcan una clara diferencia de tongadas. Respecto
to, cuando se diseña la planta de la domus, considerándo- a sus posibles etapas de uso y/o modificación del muro,
las como un conjunto. se aprecia en alzado un recrecido, a partir de 1,25-1,30
Si nos fijamos en el tipo de paramento que se encuen- cm desde el citado suelo, con una clara diferencia en
tra en el alzado del muro de fachada, vemos que éste es cuanto a la disposición y tamaño de sus materiales cons-
típicamente tardorromano por el tipo de fábrica (opus in- tructivos, no existiendo, sin embargo, modificaciones
certum) de mampostería de bloques y cantos angulosos en su composición (cuarcita, diorita, granito y ladrillo).
de piedra local (diorita, cuarcita), sin utilizar sillares y La diferencia más evidente viene dada por el empleo
con hiladas de ladrillo dispersas. Este dato también se de piedras de mayor tamaño en la fase visigoda y en la
EL BALNEUM DE LA CASA DE PRESIDENCIA (AVDA. JOSÉ FERNÁNDEZ LÓPEZ, N.º 12, MÉRIDA) 125

ausencia de revoco en la cara exterior del muro. En la


fase más antigua (época romana), el muro presenta blo-
ques más pequeños y conserva restos de revoco de cal.
Sin embargo, la ausencia del revoco marca diferencias
en la conservación y/o mantenimiento de los edificios,
en una y otra etapas. La presencia de un sillarejo de gra-
nito en la esquina suroeste, a la altura del inicio de la
segunda tongada, atestigua el uso de materiales de re-
fuerzo en la fábrica, muy habitual en las esquinas de los
edificios, indistintamente de que se encuentre en la fase
romana o en la fase visigoda (fig. 27).

Figura 28. Detalle de modificaciones-reparaciones en partes de los


suelos de signinum, en la zona del caldario.

Figura 27. Se reconocen dos fases en el muro sur de las termas.

El muro que separa la estructura del horno de las es-


tancias del balneum, en este caso del caldarium, tiene un
arco de ladrillo en el paramento que comunica el prae-
furnium con el espacio de hypocaustum. Este paramento
se adosa al muro de carga que separa los ámbitos, lo cual
significa que se construyó posteriormente, seguramente
en el momento de creación del espacio termal.
Al mismo tiempo, la pared entre caldario y tepidario
está fabricada en el momento de construcción del bal-
neum, cuando se crean también otras de las estructuras
documentadas. El tabique interior de ladrillo, que separa
el espacio del suelo de los alvei, es también coetáneo, así
como también el muro que cierra el espacio del horno
por el este.
En cuanto a los suelos de signinum, hay al menos tres
etapas de reforma identificables, que se manifiestan en la
superposición de capas de signinum en diversos puntos
de la sala del tepidarium y en otros tantos del caldarium.
Por último, reseñar que se acometió una reforma en
la zona de escalones hacia los alvei del caldarium, que
se pone de manifiesto en la superposición del bancal su-
perior sobre los restos de una superficie pulida de sig-
ninum, que sería el suelo anterior (fig. 28).

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