Años Autores/Autores Título/Capítulo/ oración de lo que
Apartado pretenden utilizar en
la inv.
(2023) lissette carrillo relaciones
gina pilco intrafamiliares y
salud mental en
adolescentes de
pelileo, ecuador
(2016) Margarita R. adolescentes en
Moscoso Álvarez puerto rico: una
, Linnette mirada a su salud
Rodríguez-Figuer mental y su
oa , Juan C. asociación con el
entorno familiar y
Reyes-Pulliza,
escolar
Héctor M. Colón
(2006) Alfredo Oliva Relaciones
familiares y
desarrollo
adolescente
Alfredo Oliva
Universidad de
Sevilla
Karen IDENTIFICACIÓN DE
(2018) Eliana Acevedo García,
LA SALUD MENTAL
María Lorena Alfonso Pisco,
Natalia A. Arévalo Quintero, EN ADOLESCENTES Y
Daniela Aria SU RELACIÓN
s Lizcano, Henry Jared CON LA FAMILIA
Beltrán,
Juan Sebastián Betancur
Castro, Edwin Reinel
Cadena Ortiz
§
(2025) Carlos Andres funcionalidad familiar
Escobar y estilos de vida a
adolescentes
(2023) Daniela Ustariz INFLUENCIA DE LA
FAMILIA EN LA SALUD
Ortega
MENTAL DEL
ADOLESCENTE
(2016) PRAGMÁTICA DE LOS
Deissy Pajón CASOS DE TERAPIA
Ruíz* Jaqueline FAMILIAR
Jaramillo Ochoa** ESTRUCTURAL DE
SALVADOR
Paula Andrea
López Quintero***
|Edwin Valencia
Acevedo****
Edison Francisco
Viveros Chavarría
CONTEXTO FAMILIAR Y
(2006)
DESARROLLO
Alfredo Oliva Delgado y
PSICOLÓGICO DURANTE
Águeda Parra Jiménez LA ADOLESCENCIA
Universidad de Sevilla
relaciones intrafamiliares y salud mental en adolescentes de pelileo,
ecuador
lissette carrillo
gina pilco
(2023)
Desde la perspectiva de Tizón et al. (2020): “la reducción de la interacción social ha supuesto un
debilitamiento de los factores de protección de la salud mental: por ejemplo, del efecto protector
de los contactos sociales habituales cotidianos, del soporte social y emocional”. La relación
entre padres y adolescentes sostiene una influencia como característica protectora; es decir, los
conflictos familiares y la falta de comunicación afectan negativamente la psique de los
adolescentes (Zaborsky 2022).
La familia cumple un papel crucial en el desarrollo de las habilidades sociales de los
adolescentes, los padres pueden ser una fuente valiosa de apoyo y aprendizaje temprano
(Pérez et al., 2018). Por su parte, Paschall et al. (2019) aluden a que las relaciones
intrafamiliares expresan vínculos entre los integrantes de una familia, lo cual resulta fundamental
para entender cómo los niños y adolescentes se desarrollan emocional y socialmente. El
componente emocional y social puede afectar el estado de salud psicológica de los
adolescentes, se estima que entre un 80 % y 85 % de estos a escala planetaria crecen en
función de las relaciones primarias, unas de las más duraderas en su desarrollo (García et al.,
2019).
Recientes estudios en el campo de las relaciones intrafamiliares clasifican a las relaciones
receptivas como positivas. Para Castro et al. (2021) se basan en tres dimensiones:
1) Unión y Apoyo, que hace referencia a la disposición de la familia a convivir, realizar
actividades compartidas y a proporcionarse apoyo mutuo; 2) Expresión, que mide la
comunicación verbal de las emociones, ideas y acontecimientos de la familia en un
ambiente de respeto; y 3) Dificultades, que agrupa los aspectos considerados
problemáticos, negativos o difíciles, ya sea por el individuo o por la sociedad. (p. 21)
En este sentido, varios factores afectan su desarrollo, como la falta de comunicación, los
problemas interpersonales, sociales, emocionales, académicos, entre otros (García et al., 2020;
Huang et al., 2022). En consecuencia, deben abordarse estos factores para prevenir y brindar
mejor salud mental a los adolescentes.
ADOLESCENTES DE PUERTO RICO: UNA MIRADA A SU SALUD MENTAL Y SU
ASOCIACIÓN CON EL ENTORNO FAMILIAR Y ESCOLAR
Margarita R. Moscoso Álvarez 1 , Linnette Rodríguez-Figueroa 2 , Juan C. Reyes-Pulliza 2 ,
Héctor M. Colón 2
(2016)
Varios estudios sostienen que los factores familiares, tales como la crítica negativa hacia el/la
adolescente, la pobre comunicación entre padres/madres e hijos, los conflictos familiares y
pobres destrezas de manejo se han relacionado con la ideación suicida en muestras de
adolescentes puertorriqueños (Duarte-Vélez, Lorenzo & Rosselló, 2012; Rodríguez-Figueroa,
2008; Saéz & Rosselló (2005).
Igualmente, los adolescentes que hacen uso de substancias adictivas están en mayor riesgo de
presentar síntomas depresivos, ideación suicida severa e intentos suicidas (Halford et al., 2004;
Rodríguez-Figueroa, 2008). El entorno familiar negativo, problemas de salud mental en la familia
y las relaciones interpersonales familiares tienen un rol protagónico en la salud mental de los
niños/as y adolescentes (Rodríguez Figueroa, 2008; Santiago y Rosselló, 2006). Además, el
intercambio de puntos de vista de manera clara, respetuosa, afectiva y empática entre
padres/madres e hijos/as se convierte en un factor protector ante los problemas de salud mental
e influye positivamente en el bienestar psicológico del/la adolescente (Estévez López, Misuto
Ochoa & Herrero Olaizola, 2005}
Relaciones familiares y desarrollo adolescente Alfredo Oliva Universidad
de Sevilla (2006)
En relación con la conflictividad familiar, es necesario destacar que la mayor parte de los
estudios realizados indican que aunque en la adolescencia temprana suelen aparecer algunas
turbulencias en las relaciones entre padres e hijos, en la mayoría de familias estas relaciones
siguen siendo afectuosas y estrechas. Sólo en un reducido porcentaje de casos, los conflictos
alcanzarán una gran intensidad. Además, estos adolescentes más conflictivos suelen ser
aquellos niños y niñas que atravesaron una niñez difícil, ya que sólo un 5% de las familias que
disfrutan de un clima positivo durante la infancia van a experimentar problemas serios en la
adolescencia (Steinberg, 2001).
Durante la infancia, las interacciones sostenidas entre padres e hijos alrededor de las tareas de
socialización habrían servido para construir un estilo interactivo en cada día (padre-hijo/a,
madre-hijo/a). Pero, a partir de la pubertad, los cambios intrapersonales en padres e hijos van a
representar una perturbación del sistema familiar, que se tornará más inestable y propiciará un
aumento de la variedad de patrones de interacción diádicos posibles, de forma que las
discusiones y enfrentamientos convivirán con momentos de armonía y expresión de afectos
positivos. Así, incluso en las familias en las que las relaciones se caracterizaron por la
comunicación, el apoyo y el afecto mutuo, comenzarán a aparecer situaciones de hostilidad o
conflicto (Holmbeck y Hill, 1991; Paikoff y Brooks-Gunn, 1991).
EL AFECTO
La comunicación también suele experimentar un ligero deterioro en torno a la pubertad, ya que
en esta etapa chicos y chicas hablan menos espontáneamente de sus asuntos, las
interrupciones son más frecuentes y la comunicación se hace más difícil. No obstante, este
deterioro suele ser pasajero, y en la mayoría de familias la comunicación, al igual que el afecto
positivo, suele recuperarse a lo largo de la adolescencia. Aunque existen ligeras diferencias de
género en los niveles globales de afecto y comunicación, ya que las chicas se sitúan por encima
de los chicos a todas las edades, la disminución seguida de la posterior recuperación suele
darse de forma similar en ambos sexos (Larson et al., 1996; Parra y Oliva, 2002).
A pesar del relativo distanciamiento afectivo y comunicativo que se producirá en muchas díadas
con la llegada de la adolescencia, lo cierto es que chicos y chicas van a seguir beneficiándose
de unos padres comunicativos, cercanos y afectuosos, que les apoyen en los momentos difíciles
que tendrán que atravesar a lo largo de estos años. Cuando el afecto, el apoyo y la
comunicación positiva caracterizan las relaciones entre padres y adolescentes, estos últimos
muestran un mejor ajuste psicosocial, incluyendo confianza en sí mismos (Steinberg y
Silverberg, 1986), competencia conductual y académica (Steinberg, Lamborn, Dornbusch y
Darling, 1992), autoestima y bienestar psicológico.
A pesar del aumento de la conflictividad que suele acompañar a la llegada de la pubertad, en la
mayoría de las familias se superarán esos complicados momentos iniciales y se alcanzará un
nuevo equilibrio, satisfactorio para padres e hijos. Creemos que es importante difundir una
imagen de la adolescencia más realista y alejada de esos tópicos y estereotipos que presentan
a chicos y chicas como conflictivos, violentos y en lucha permanente con el mundo adulto, ya
que cuando los padres tienen unas expectativas muy pesimistas no es extraño que éstas
terminen cumpliéndose. Es importante que los padres comprendan que aunque las relaciones
con sus hijos e hijas cambiarán durante estos años, podrán seguir siendo muy gratificantes.
IDENTIFICACIÓN DE LA SALUD MENTAL
EN ADOLESCENTES Y SU RELACIÓN
CON LA FAMILIA
Karen
Eliana Acevedo García, María Lorena Alfonso Pisco, Natalia A. Arévalo Quintero, Daniela Aria
s Lizcano, Henry Jared Beltrán,
Juan Sebastián Betancur Castro, Edwin Reinel Cadena Ortiz
§
(2018)
Mucho tiene que ver la familia con la salud mental de los jóvenes. Higuita (14) define la
familia funcional como “aquell a en la que se estimula la capacidad para resolver unidos las
crisis que se presentan al interior y al exterior de la misma, en la que además se expresa afecto y
apoyo, se permite el crecimiento y desarrollo de cada integrante y se genera interacción entre ellos,
respetando la autonomía y el espacio individual” y menciona que “aspectos como la composición
de la familia, el nivel educativo, el sexo y el estrato socioeconómico de los padres, son
factores que influyen en el funcionamiento de las familias”.
.
La disfunción familiar es un factor de riesgo para el aumento de trastornos mentales, psíquicos y
el alcoholismo en los adolescentes, puesto que la disolución familiar y los conflictos familiares se
manifiestan de manera negativa principalmente en las esferas emocional y psíquica especialmente
durante la pubertad y la adolescencia cuando tiende a expresarse en su comportamiento. En
contraste, un desarrollo sano en la infancia y la adolescencia, sin duda propiciado por una
buena función familiar, contribuye a una buena salud mental pues mejora las habilidades sociales,
la capacidad para resolver problemas y la autoconfianza del adolescente, lo que puede prevenir
trastornos de la conducta, ansiedad, depresión y comportamientos de riesgo relacionados con
las conductas sexuales, el abuso de sustancias o comportamientos violentos.
funcionalidad familiar y estilos de vida a adolescentes
Carlos Andres Escobar (2025)
Los estilos de vida son el conjunto de comportamientos y hábitos adquiridos que influyen en la
salud y el bienestar de los individuos, estos hábitos incluyen factores como la alimentación, la
actividad física, el consumo de sustancias, el descanso y la gestión del estrés, el estilo de vida
de los estudiantes universitarios, en particular, puede verse afectado por factores psicológicos,
sociales y académicos, impactando su estado físico y mental(Serna et al., 2022).
El estilo de vida impacta directamente en la salud y el bienestar de los individuos, abarcando
diversas dimensiones como la actividad física, la nutrición, el manejo del estrés, el sueño, las
relaciones sociales y el consumo de sustancias, según la calidad de las conductas adoptadas,
los estilos de vida pueden clasificarse como saludables o de riesgo (Guerrero &
Contreras-Orozco, 2020).
INFLUENCIA DE LA FAMILIA EN LA SALUD MENTAL DEL ADOLESCENTE
Daniela Ustariz Ortega (2023)
La OMS ha destacado la importancia de los factores familiares como un importante factor de
riesgo para la aparición de conductas suicidas en adolescentes. Indican que, en todo el mundo,
el 90% de las personas que mueren por suicidio tienen un trastorno mental subyacente, y los
problemas familiares y sociales, incluida la violencia doméstica.
Según la Organización Panamericana de la Salud, los problemas familiares, como el abuso, la
negligencia, la violencia y la disfunción, pueden aumentar significativamente el riesgo de
conductas suicidas en adolescentes. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias
Forenses de Colombia informa que la ciudad de Bogotá ha experimentado un aumento en el
número de suicidios en adolescentes en los últimos años, donde se evidencia que se registraron
50 suicidios en adolescentes en la ciudad de Bogotá en el año 2020.
En el contexto de la salud mental de los adolescentes, es crucial considerar la diversidad de
estructuras familiares. Taxonomía de las Familias
• La familia nuclear (o familia biparental): La familia nuclear es lo que conocemos como “familia
típica o tradicional”, es decir una familia formada por un padre, una madre y sus hijos e hijas.
Cada uno de estos entornos familiares tiene sus propias dinámicas y desafíos, y comprenderlos
es importante para evaluar cómo afectan la salud mental de los adolescentes
: • La familia monoparental: Una familia monoparental es aquella familia que se crea cuando
sólo uno de los padres reconoce al menor. Esto significa que solo tienes los apellidos de uno de
los padres y solo aparecen en tu libro de familia con el otro padre. Estos casos se dan
principalmente en la inseminación artificial
. • La familia adoptiva: Una familia adoptiva es una familia que toma a uno o más niños como
tutores permanentes mediante la adopción. Está formado por padres e hijos que no están
emparentados, pero forman una relación duradera y estable regida por los principios del apego.
La adopción crea una relación de parentesco entre dos personas, donde puede surgir una
relación entre maternidad, paternidad o ambas
• La familia sin hijos: Este tipo de familias, las familias sin hijos se caracterizan por no tener
descendientes por decisión propia.
INFLUENCIA DE LA FAMILIA EN LA SALUD MENTAL DEL ADOLESCENTE 11
• La familia de padres separados: En este tipo de familia los padres tenían hijos, pero
terminaban su relación. Debido a esto deben seguir vinculando y comunicándose porque no
pueden perder su rol de padres, poniendo siempre en primer lugar el bienestar de sus hijos e
hijas
. • La familia reconstituida: Una familia reconstituida es la formada por una pareja adulta en la
que al menos uno de los cónyuges tiene un hijo de una relación anterior.
• La familia homoparental: Una familia paterna es una familia en la que hombres o mujeres
tienen uno o más hijos
. • La familia extensa: Este tipo de familia, la familia extensa, se caracteriza porque la crianza de
los hijos está a cargo de distintos familiares o viven varios miembros de la familia (padres,
primos, abuelos, etc.) en la misma casa.
Es importante tener en cuenta la taxonomía de las familias debido a la importancia que ejercen
las mismas sobre los adolescentes, Las relaciones con el núcleo familiar tienen un impacto
significativo en la forma en que nos relacionamos con otras personas y en nuestra salud mental.
Rol de la Familia en el Desarrollo Psicosocial del Adolescente
El desarrollo psicosocial es un proceso continuo de crecimiento y cambio de experiencias que
abarca habilidades sociales, emocionales y cognitivas a lo largo de la vida. Es fundamental
comprender que este desarrollo depende de la biología, el entorno y las experiencias
personales, lo que significa que no todas las personas tienen el mismo desarrollo.
Durante la infancia, el enfoque del desarrollo psicosocial se centra en la formación de vínculos
afectivos seguros, el desarrollo del lenguaje y la adquisición de habilidades sociales básicas. A
medida que los niños crecen, enfrentan nuevos desafíos y transiciones, como la entrada a la
escuela, la adolescencia y la búsqueda de identidad. (Bordignon, 2015)
En la adolescencia, el desarrollo psicosocial se caracteriza por la búsqueda de independencia,
la formación de identidad personal y la exploración de nuevas relaciones sociales. Los jóvenes
también experimentan conflictos internos y externos a medida que intentan encontrar su lugar en
el mundo. (Gaete, 2015)
Una parte importante de este desarrollo se da en la etapa de la adolescencia, donde los jóvenes
comienzan a negociar su identidad y a explorar diferentes roles y actividades para construir su
sentido de sí mismos. Durante este período, los adolescentes se enfrentan al desafío de
descubrir quiénes son realmente y qué es lo que determinará su identidad en la edad adulta.
Para responder a esta pregunta de "quién soy yo", los adolescentes buscan una identidad
estable y coherente que los guíe en su transición hacia la adultez. (Gaete, 2015)
La comunicación abierta y afectuosa en el seno familiar es esencial para promover una buena
salud mental positiva en los adolescentes. Existen diferentes tipos de comunicación dentro de
las familias, estos son:
• Comunicación directa: Este tipo de comunicación implica expresar de manera clara y directa
los pensamientos, sentimientos, necesidades y deseos. Es importante en la resolución de
conflictos y en la expresión de afecto y apoyo emocional.
• Comunicación indirecta: Este tipo de comunicación se da cuando el mensaje y el destinatario
no son claros. Puede ser un estilo propio de relaciones poco saludables, donde se utilizan
mensajes enmascarados o se evita la comunicación directa. Por ejemplo, cuando se hacen
comentarios sarcásticos o se utilizan indirectas para expresar descontento o críticas
. • Comunicación instrumental: Este tipo de comunicación se refiere a la transmisión de
información objetiva y concreta. Se utiliza para compartir datos, hacer preguntas o dar
instrucciones. Por ejemplo, cuando se discuten horarios, tareas del hogar o actividades
familiares.
• Comunicación afectiva: Este tipo de comunicación implica la transmisión de emociones y
sentimientos. Se utiliza para expresar amor, cariño, gratitud, tristeza, alegría, entre otros. Es
importante en la creación de un ambiente emocionalmente seguro y en el fortalecimiento de los
lazos familiares. (Carvajal, 2021)
PRAGMÁTICA DE LOS CASOS DE TERAPIA FAMILIAR ESTRUCTURAL DE
SALVADOR Deissy Pajón Ruíz* Jaqueline Jaramillo Ochoa** Paula Andrea López Quintero***
|Edwin Valencia Acevedo**** Edison Francisco Viveros Chavarría** MINUCHIN (2016)
Minuchin (1974) expone que “el hombre no es un ser aislado sino un miembro activo y reactivo
de grupos sociales” (p. 20). Por lo anterior es necesario dar comprensiones sistémicas para
concebir al ser humano como un sujeto en interacción constante con el medio y con sus pares,
lo cual le permite construirse como ser social y configurarse dentro de su entorno familiar, el cual
será el primer sistema de interacción que le permitirá desarrollarse socialmente a través del
lenguaje no verbal y verbal
Lo anterior da cuenta que ya en la familia existen unos roles asignados que están
interrelacionados con sus necesidades propias, concebidas dentro de su dinámica, que están
sujetas a unas concepciones no caracterizadas de manera consciente, sino que están
influenciadas por asuntos de la supervivencia familiar y la manera como se conciben dentro de
su propio sistema.
Allí se equilibran constantemente unas pautas transaccionales que Guadarrama (1998) las
define como:
Las que regulan la conducta de los miembros de la familia y son mantenidas por dos sistemas
de coacción. El primero es genérico e implica las reglas que gobiernan la organización familiar.
Por ejemplo existe una jerarquía de poder en la que los padres y los hijos poseen niveles de
autoridad diferente… El segundo sistema de coacción es idiosincrático, e implica las
expectativas mutuas de los diversos miembros de la familia (p. 67).
Así, interactuando entran en juego no solo las influencias individuales sino la forma en que
estas se entrecruzan para entretejer la vida familiar y fortalecerse para la conservación de su
sistema en el tiempo.
CONTEXTO FAMILIAR Y DESARROLLO PSICOLÓGICO DURANTE LA ADOLESCENCIA
Alfredo Oliva Delgado y Águeda Parra Jiménez
Universidad de Sevilla (2006)
El sistema familiar, aunque contiene otros subsistemas, representa una
unidad de análisis, y para comprender mejor la dinámica de las relaciones
que se establecen en su interior habrá que analizar en primer lugar los
cambios o procesos biológicos, emocionales y cognitivos que ocurren a nivel
intrapersonal, tanto en el niño o la niña que llega a la adolescencia como en
sus padres. A su vez, será necesario atender a aquellos procesos
interpersonales (patrones de comunicación, distanciamiento emocional) que
tienen lugar, ya que como ha señalado Lewis (1995; 1997), las estructuras
afectivo-cognitivas del adolescente y de sus padres son subsistemas que
interactúan y que se autoorganizan en interacciones diádicas.
La comunicación entre padres e hijos suele deteriorarse en algún momento
entre la infancia y la adolescencia, con algunos cambios claros en los
patrones de