Sperber y Wilson
Uno de los modelos pragmáticos más en auge es el que han definido el psicólogo francés Dan
Sperber y la lingüista británica Deirdre Wilson, quienes han retomado la máxima de relación de
Grice (“El hablante tiene que decir solo cosas que sean relevantes para la conversación”) y la
han transformado en el punto de partida de su reflexión.
El modelo de Sperber y Wilson se conoce como “teoría de la relevancia” y es, en primer lugar,
un modelo que quiere explicar el funcionamiento de la cognición humana. Como consecuencia
de la manera en la que se concibe la cognición, los autores proponen también una teoría de la
comunicación. Por esa razón, en los párrafos siguientes vamos a introducir primero los aspectos
cognitivos de la teoría de la relevancia y, solo después, vamos a proporcionar unas notas sobre
la comunicación. Antes de disponernos a ello, es importante recordar que toda la teoría de la
relevancia se fundamenta en torno a la idea de que en la comunicación humana la
intencionalidad es crucial (quien necesite revisar el concepto de intencionalidad puede hacer
referencia al § 1.4.3. de Escandell 2014).
La teoría de la relevancia como marco cognitivo
Como cada día, Paco está esperando el tren para Málaga de las 17:00 h en el andén número 1.
Son las 16:59 h y la megafonía de la estación anuncia que “El tren de las 17:00 con destino
Málaga saldrá del andén 19”. Paco se enfada porque va a perder el tren.
¿Qué ha pasado? Paco ha juntado dos informaciones que provienen de fuentes diferentes y ha
deducido otra. Por una parte, Paco tiene unos conocimientos del mundo que le permiten saber
a) que son las 16:59 h, b) que para recorrer la distancia entre el andén 1 y el andén 19 se
necesitan 4 minutos. Por otra parte, Paco recibe un estímulo externo (la información de que el
tren va a salir del andén 19). Juntando la información de la que ya disponía con la que le acaban
de dar, Paco deduce que va a perder el tren.
El proceso que le permite llegar a esa conclusión se llama implicación contextual y consiste
justamente en deducir información nueva que no está presente de manera completa ni en el
estímulo (la información nueva) ni en el contexto (el conocimiento que tiene Paco de la situación
en la que se encuentra, de la topografía de la estación, de los tiempos necesarios a recorrer la
distancia entre los andenes…). Para Sperber y Wilson, la implicación contextual es el mecanismo
cognitivo más importante; es el mecanismo básico que le permite a un individuo ampliar,
corregir y mejorar su conocimiento del mundo. Esa mejora del conocimiento del mundo es un
efecto cognitivo positivo.
De acuerdo con la teoría de la relevancia, un estímulo (o input) es relevante solo si procesarlo
comporta un efecto cognitivo positivo para el individuo.
La relevancia no es una propiedad que se limite a existir o no existir, sino que admite grados. La
relevancia de un estímulo es el resultado de dos factores: la magnitud de los efectos cognitivos
positivos y el esfuerzo que supone procesar el estímulo. En cuanto a la magnitud de los efectos
cognitivos, es fácil tender que si a Paco le dicen que “El tren con destino Málaga saldrá con un
minuto de retraso”, ese input le va a resultar poco relevante porque su conocimiento del mundo
no varía dramáticamente. Pero si le dicen que “El tren con destino Málaga saldrá con dos horas
de retraso”, el input es muy relevante porque le obliga a cambiar sus planes. En cuanto al
esfuerzo de procesamiento, cuanto mayor sea el esfuerzo necesario, menor será la relevancia
del estímulo para el individuo en ese momento. Por ejemplo, si a Paco le dicen que “El tren con
destino Málaga saldrá con 3 minutos de retraso” el coste de procesar la información es mínimo,
pero si le dicen que “El tren con destino Málaga saldrá con un número de minutos de retraso
igual a la raíz cuadrada de la tercera parte de la diferencia entre 139 y 121”, es evidente que el
coste de procesamiento es mucho más alto y por eso, según Sperber y Wilson, la relevancia del
input es menor.
Maximizar la relevancia de los estímulos es una tendencia universal en los seres humanos. Cada
persona intenta seleccionar los estímulos que le proporcionan más efectos cognitivos positivos
y que le cuesta menos procesar. Por ejemplo, si Paco está en la estación y oye que la megafonía
anuncia que “El tren con destino Málaga saldrá del andén 19 y, además, hoy en Vladivostok la
temperatura es de raíz cuadrada de la tercera parte del valor absoluto de la diferencia entre 121
y 139”, se centrará solo en la primera parte del mensaje (porque es fácil de procesar y para él es
importante) mientras ignorará la segunda (que es difícil de procesar y no le resulta útil). Esta
tendencia general constituye, según Sperber y Wilson, el Principio de maximización de la
relevancia, según el cual “La cognición humana tiende a estar orientada a la maximización de la
relevancia”.
La teoría de la relevancia como teoría de la comunicación
Los mecanismos cognitivos que hemos descrito en la sección anterior están activos también en
la comunicación. Sin embargo, según Sperber y Wilson en la comunicación intervienen también
otros principios y otros mecanismos, que son la ostensión, la inferencia (que está relacionada
con la implicación), la explicatura y la implicatura. Para acercarnos a esos conceptos,
imaginemos que Marcos y Andrés están cenando juntos en casa de Andrés. Marcos ha acabado
su copa de vino y quiere que Andrés le sirva más, así que le dice “Mi copa está vacía”.
El mecanismo de base de la comunicación es ostensivo-inferencial. Eso quiere decir que el
emisor del mensaje utiliza estímulos ostensivos (es decir, estímulos que están pensados para
atraer abiertamente la atención del destinatario del mensaje y hacerle entender que el emisor
quiere informarle de algo). En el caso de la cena de Marcos y Andrés, Marcos produce un
estímulo (la oración “Mi copa está vacía”) que está diseñado para que Andrés se dé cuenta de
que Marcos quiere informarle de algo. Según Sperber y Wilson, “todo estímulo ostensivo
trasmite la presunción de su relevancia optima”. Este principio, que se conoce como el Segundo
principio de la relevancia o Principio Comunicativo de la relevancia, significa que los indicios
creados de manera intencional (como la frase “Mi copa está vacía”) crean en el destinatario una
expectativa de relevancia lo suficientemente precisa como para guiar el destinatario hacia la
interpretación que el emisor desea. En otras palabras, cuando alguien le dice algo a otra
persona, ambos están mutuamente de acuerdo que lo que está siendo dicho es relevante para
el destinatario y que el mensaje en sí contiene los elementos necesarios para que el destinatario
entienda qué quería decir realmente el emisor.
Volvemos a analizar la conversación entre Marcos y Andrés. Hemos visto que el estímulo “Mi
copa está vacía” es ostensivo. Eso quiere decir, entre otras cosas, que Andrés, cuando lo oye, se
espera que sea relevante, es decir, que contenga información cierta y útil. En el momento en
que Andrés oye la frase “Mi copa está vacía” pone en marcha procedimientos cognitivos de dos
niveles diferentes: la descodificación del mensaje y la interpretación del mensaje mediante la
inferencia. La descodificación se limita a los aspectos literales (por ejemplo, consiste en entender
qué quiere decir “copa”, etc.). Los procesos inferenciales son todos aquellos que están
relacionados con la identificación de la real intención del emisor, o sea, con el significado real
del estímulo. En el caso de Marcos y Andrés, con la descodificación Andrés llega a entender que
“El recipiente de cristal que está utilizando Marcos y que habitualmente se usa para beber en
este momento no contiene ni líquidos ni sólidos, sino solo aire”. La inferencia, por otra parte, le
permite concluir que “Marcos me está diciendo que quiere más vino”. Por explicatura Sperber
y Wilson entienden aquella parte del significado del estímulo que se comunica explícitamente
por medio del enunciado. Por implicatura entienden aquella parte del significado que se
construye cotejando la explicatura con supuestos presentes en el contexto (v. el concepto de
implicación contextual que se ha resumido en la sección anterior). En el caso que nos interesa,
para llegar a la implicatura “Marcos me está diciendo que quiere más vino”, Andrés tiene que
cotejar la explicatura con representaciones/ideas que él tiene en su cabeza, como “En nuestra
cultura se considera maleducado dejar que un comensal se quede sin vino”, “Si una persona
vacía una copa es porque tiene sed”, etc.