Actividades
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LÍRICA RENACENTISTA
GARCILASO DE LA VEGA
Soneto XXIII
Soneto XIII
1
Filón o veta donde se halla el mineral.
2
Erguido, derecho, levantado.
3
Violento.
1
(Fragmento de la Égloga III)
- ¿Cómo se llama y en qué consiste? ¿En qué obra del siglo XV encontramos
este tópico utilizado para convencer a una joven de que acepte los favores de un
hombre?
2
FRAY LUIS DE LEÓN
3 No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
6 Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza, o el dinero.
3
10 y, como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura;
11 y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada,
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.
13 Ténganse su tesoro
los que de un flaco leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían,
cuando el cierzo y el ábrego4 porfían.
14 La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna; el cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.
15 A mí una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada,
me baste; y la vajilla,
de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada.
16 Y mientras miserable-
mente se están los otros abrasando
en sed insacïable
del no durable mando,
tendido yo a la sombra esté cantando;
17 a la sombra tendido,
de yedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.
2. ¿Cómo se llama el tópico horaciano que Fray Luis recrea en este poema? ¿En
qué consiste?
3. En las estrofas 2, 3 y 4, la voz poética señala cuáles son los elementos de los
que debe escapar el sabio si aspira a una vida retirada. ¿Cuáles son?
4
5. En ocasiones, Fray Luis usa violentos hipérbatos con el fin de aproximar el
castellano a las características sintácticas de la lengua latina. Localiza alguno en
la estrofa 3.
6. En este poema hay una serie de metáforas que simbolizan conceptos clave
para la comprensión del texto. ¿Qué crees que pueden significar la “escondida
senda” (1), el “roto navío” (6), “el mar tempestuoso” (6) y el “son dulce acordado
del plectro sabiamente meneado”(17) respectivamente?
A oscuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle5 de cedros aire daba
5
Abanico.
5
Dejeme y olvideme
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo, y dejeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado
LAZARILLO DE TORMES
Tratado Tercero
Como Lázaro se asentó con un escudero, y de lo que le acaeció con él
Desta manera me fue forzado sacar fuerzas de flaqueza y, poco a poco, con ayuda de
las buenas gentes di conmigo en esta insigne ciudad de Toledo, adonde con la merced de Dios
donde a quince días se me cerró la herida; y mientras estaba malo, siempre me daban alguna
limosna, mas después que estuve sano, todos me decían:
- Tú, bellaco y gallofero6 eres. Busca, busca un amo a quien sirvas.
- ¿Y adonde se hallará ése –decía yo entre mí– si Dios agora de nuevo, como crió
el mundo, no le criase?
Andando así discurriendo de puerta en puerta, con harto poco remedio, porque ya la
caridad se subió al cielo, topome Dios con un escudero que iba por la calle con razonable
vestido, bien peinado, su paso y compás en orden. Mirome, y yo a él, y díjome:
- Mochacho, ¿buscas amo?
Yo le dije:
- Sí señor.
- Pues vente tras mí –me respondió– que Dios te ha hecho merced en topar
conmigo. Alguna buena oración rezaste hoy.
Y seguile, dando gracias a Dios por lo que le oí, y también que me parecía, según su
hábito y continente7, ser el que yo había menester.
Era de mañana cuando este mi tercero amo topé, y llevome tras sí gran parte de la
ciudad. Pasábamos por las plazas do se vendía pan y otras provisiones. Yo pensaba y aun
deseaba que allí me quería cargar de lo que se vendía, porque esta era propia hora cuando se
suele proveer de lo necesario; mas muy a tendido paso pasaba por estas cosas. "Por ventura
no lo ve aquí a su contento –decía yo– y querrá que lo compremos en otro cabo."
De esta manera anduvimos hasta que dio las once. Entonces se entró en la iglesia
mayor, y yo tras él, y muy devotamente le vi oír misa y los otros oficios divinos, hasta que todo
fue acabado y la gente ida. Entonces salimos de la iglesia.
A buen paso tendido comenzamos a ir por una calle abajo. Yo iba el más alegre del
mundo en ver que no nos habíamos ocupado en buscar de comer. Bien consideré que debía
ser hombre, mi nuevo amo, que se proveía en junto8, y que ya la comida estaría a punto tal y
como yo la deseaba y aun la había menester.
6
Mendigo que visitaba la puerta de los conventos para comer la gallofa (mendrugos de pan) que allí se le
daba.
7
Aire del semblante y actitud y compostura del cuerpo.
8
De una sola vez.
6
En este tiempo dio el reloj la una después de mediodía, y llegamos a una casa ante la
cual mi amo se paró, y yo con él; y derribando el cabo de la capa sobre el lado izquierdo, sacó
una llave de la manga y abrió su puerta y entramos en casa; la cual tenía la entrada oscura y
lóbrega de tal manera que parece que ponía temor a los que en ella entraban, aunque dentro
de ella estaba un patio pequeño y razonables cámaras.
Desde que fuimos entrados, quita de sobre sí su capa y, preguntando si tenía las
manos limpias, la sacudimos y doblamos, y muy limpiamente soplando un poyo que allí estaba,
la puso en él. Y hecho esto, sentose cabo della, preguntándome muy por extenso de dónde era
y cómo había venido a aquella ciudad; y yo le di más larga cuenta que quisiera, porque me
parecía más conveniente hora de mandar poner la mesa y escudillar9 la olla que de lo que me
pedía. Con todo eso, yo le satisfice de mi persona lo mejor que mentir supe, diciendo mis
bienes y callando lo demás, porque me parecía no ser para en cámara10.
Esto hecho, estuvo así un poco, y yo luego vi mala señal, por ser ya casi las dos y no le
ver mas aliento de comer que a un muerto. Después de esto, consideraba aquel tener cerrada
la puerta con llave ni sentir arriba ni abajo pasos de viva persona por la casa. Todo lo que yo
había visto eran paredes, sin ver en ella silleta, ni tajo, ni banco, ni mesa, ni aun tal arcaz como
el de marras. Finalmente, ella parecía casa encantada. Estando así, díjome:
- Tú, mozo, ¿has comido?
- No, señor –dije yo–, que aún no eran dadas las ocho cuando con vuestra merced
encontré."
- Pues, aunque de mañana, yo había almorzado, y cuando así como algo, hágote
saber que hasta la noche me estoy así. Por eso, pásate como pudieres, que
después cenaremos.
Vuestra merced crea, cuando esto le oí, que estuve en poco de caer de mi estado, no
tanto de hambre como por conocer de todo en todo la fortuna serme adversa. Allí se me
representaron de nuevo mis fatigas, y torné a llorar mis trabajos; allí se me vino a la memoria la
consideración que hacía cuando me pensaba ir del clérigo, diciendo que aunque aquel era
desventurado y mísero, por ventura toparía con otro peor: finalmente, allí lloré mi trabajosa vida
pasada y mi cercana muerte venidera. Y con todo, disimulando lo mejor que pude:
- Señor, mozo soy que no me fatigo mucho por comer, bendito Dios. De eso me
podré yo alabar entre todos mis iguales por de mejor garganta, y así fui yo loado de
ella hasta hoy día de los amos que yo he tenido.
- Virtud es ésa –dijo él– y por eso te querré yo más, porque el hartar es de los
puercos y el comer regladamente es de los hombres de bien.
”¡Bien te he entendido! –dije yo entre mí– ¡maldita tanta medicina y bondad como
aquestos mis amos que yo hallo hallan en la hambre!"
Púseme a un cabo del portal y saqué unos pedazos de pan del seno, que me habían
quedado de los de por Dios. Él, que vio esto, díjome:
- Ven acá, mozo. ¿Qué comes?
9
Vaciar el caldo de la olla.
10
No ser propio de un lugar distinguido.
7
que en los pechos se le habían quedado, y entró en una camareta que allí estaba, y sacó un
jarro desbocado y no muy nuevo, y desde que hubo bebido convidome con él. Yo, por hacer
del continente, dije:
- Señor, no bebo vino.
- Agua es, –me respondió–. Bien puedes beber.
Entonces tomé el jarro y bebí, no mucho, porque de sed no era mi congoja. Así
estuvimos hasta la noche, hablando en cosas que me preguntaba, a las cuales yo le respondí
lo mejor que supe. [...]
- Señor, de mí –dije yo– ninguna pena tenga vuestra merced, que sé pasar una
noche y aun más, si es menester, sin comer.
- Vivirás más y más sano –me respondió–, porque como decíamos hoy, no hay tal
cosa en el mundo para vivir mucho que comer poco.
"Si por esa vía es –dije entre mí–, nunca yo moriré, que siempre he guardado esa regla
por fuerza, y aun espero en mi desdicha tenerla toda mi vida."
6. Indica las ideas esenciales de estas palabras que emite el escudero. Explica
su relación con el sentido de la obra y el desenlace de la misma.
"Mayormente –dijo– que no soy tan pobre que no tengo en mi tierra un solar de casas,
que a estar ellas en pie y bien labradas, diez y seis leguas de donde nací, en aquella Costanilla
de Valladolid, valdrían más de doscientas veces mil maravedís, según se podrían hacer
grandes y buenas; y tengo un palomar que, a no estar derribado como está, daría cada año
más de doscientos palominos; y otras cosas que me callo, que dejé por lo que tocaba a mi
honra. Y vine a esta ciudad, pensando que hallaría un buen asiento, mas no me ha sucedido
como pensé. Canónigos y señores de la iglesia, muchos hallo, mas es gente tan limitada11 que
no los sacaran de su paso todo el mundo. Caballeros de media talla, también me ruegan; mas
servir con éstos es gran trabajo, porque de hombre os habéis de convertir en malilla12 y si no
"Anda con Dios" os dicen. Y las más veces son los pagamentos a largos plazos, y las más y las
más ciertas, comido por servido13. Ya cuando quieren reformar conciencia y satisfaceros
vuestros sudores, sois librados14 en la recámara, en un sudado jubón15 o raída capa o sayo. Ya
cuando asienta un hombre con un señor de título, todavía pasa su laceria. ¿Pues por ventura
no hay en mí habilidad para servir y contentar a éstos? Por Dios, si con él topase, muy gran su
privado pienso que fuese y que mil servicios le hiciese, porque yo sabría mentille tan bien como
otro, y agradalle a las mil maravillas: reille ya mucho sus donaires y costumbres, aunque no
fuesen las mejores del mundo; nunca decirle cosa con que le pesase, aunque mucho le
cumpliese; ser muy diligente en su persona en dicho y hecho; no me matar por no hacer bien
las cosas que él no había de ver, y ponerme a reñir, donde lo oyese, con la gente de servicio,
porque pareciese tener gran cuidado de lo que a él tocaba; si riñese con algún su criado, dar
unos puntillos agudos para la encender la ira y que pareciesen en favor del culpado; decirle
bien de lo que bien le estuviese y, por el contrario, ser malicioso, mofador, malsinar a los de
casa y a los de fuera; pesquisar y procurar de saber vidas ajenas para contárselas; y otras
muchas galas de esta calidad que hoy día se usan en palacio. Y a los señores dél parecen
bien, y no quieren ver en sus casas hombres virtuosos, antes los aborrecen y tienen en poco y
llaman necios y que no son personas de negocios ni con quien el señor se puede descuidar. Y
con estos los astutos usan, como digo, el día de hoy, de lo que yo usaría. Mas no quiere mi
ventura que le halle."
De esta manera lamentaba también su adversa fortuna mi amo, dándome relación de
su persona valerosa.
11
Ser poco generoso, liberal.
12
Comodín.
13
Cuando no se cobra.
14
Pagados.
15
Prenda de vestir.
8
TEATRO RENACENTISTA
1. Lee el siguiente texto, fragmento de Las aceitunas, uno de los pasos más
conocidos de Lope de Rueda:
[...]
MENCIGÜELA - ¡Ay, madre! ¡Ay, padre, que me mata!
ALOXA - ¿Qué’s esto vezinos? ¿Por qué maltratáis ansí la mochacha?
ÁGUEDA - ¡Ay, señor! Este mal hombre que me quiere dar las cosas a menos precio y quiere
echar a perder mi casa. ¡Unas azeitunas que son como nuezes!
TORUVIO – Yo juro a los huessos de mi linaje que no son i aun como piñones.
ÁGUEDA - ¡Sí son!
TORUVIO – ¡No son!
ALOXA – Ora, señora vezina, hazéme tamaño plazer que os entréis allá dentro, que yo lo
averiguaré todo.
ÁGUEDA – Averigüe o póngoase todo del quebranto.
ALOXA – Señor vezino, ¿que son de las azeitunas? Sacaldas acá, que yo las compraré,
aunque sean veinte hanegas.
TORUVIO – Que no, señor, que no es d’essa manera que vuessa merced se piensa; que no
están las azeitunas aquí en casa, sino en la heredad.
ALOXA – Pues traedlas aquí, que yo’s las compraré todas al precio que justo fuere.
MENCIGÜELA – A dos reales quiere mi madre que se vendan el celemín.
ALOXA – Cara cosa es éssa.
TORUVIO - ¿No le paresce a vuessa merced?
MENCIGÜELA – Y mi padre a quinze dineros.
ALOXA – Tenga yo un muestra d’ellas.
TORUVIO - ¡Válame Dios, señor! Vuessa merced no me quiere entender... Hoy he yo plantado
un renuevo de azeitunas y dize mi muger que de aquí a seis o siete años llevará cuatro o cinco
hanegas de aceituna y qu’ella la cogería y que no la acarreasse y la muchacha la vendiese. Y
que, a fuerça de drecho, havía de pedir a dos reales por cada celemín. Yo, que no; y ella, que
sí. Y sobre esto ha sido la cuistión.
ALOXA - ¡Oh, qué gracios cuistión! Nunca tal se ha visto. ¡Las aceitunas no están plantadas y
ha llevado la muchacha tarea sobre ellas! [...]
9
EJERCICIOS AUTOEVALUABLES: 8ª QUINCENA
SOLUCIONARIO
LÍRICA RENACENTISTA
GARCILASO DE LA VEGA
2.
a) Es el famoso tópico del “carpe diem”, por el que se exhorta a aprovechar la
juventud antes de que el paso del tiempo borre las huellas de la lozanía. Lo
encontrábamos fundamentalmente en La Celestina; la vieja tercera alude a la belleza
de Melibea y la enfrenta con su vejez para convencerla de que acepte los favores de
Calisto.
• En la primera, que está constituida por los dos primeros cuartetos, se describe
a la mujer con una idea de temporalidad (los dos cuartetos comienzan por “en
tanto que”). En el primero, se atiende al color del rostro rosa y azucena y a la
forma de mirar, que serena la tempestad. En el segundo cuarteto se compara
el cabello con el oro y se identifica el cuello con la blancura.
e) Todo cambiará por culpa del paso del tiempo menos una sola cosa: el propio
paso del tiempo.
10
3.
Dafne, nombre que en griego significa laurel, era una ninfa hija del dios-río
Peneo que transcurre por la región de Tesalia. El dios Apolo amaba a Dafne con una
gran pasión, pero la ninfa no le correspondía y le esquivaba. En una ocasión Apolo
perseguía a Dafne y ésta huía hacia las montañas para evitarlo. Cuando el dios estaba
a punto de alcanzarla, la joven dirigió una plegaria a su padre o bien a Zeus,
suplicándole que la metamorfoseara para poder escapar al asedio del dios. Su petición
fue escuchada y concedida, y al momento la joven comenzó a transformarse en un
laurel. De sus pies iban saliendo raíces y sus extremidades se convertían en frondosas
ramas del árbol que desde ese momento fue el consagrado al dios Apolo y pasó a
representarlo.
4.
Ejemplos de epítetos los hallamos sobre todo en los dos primeros cuartetos, los
que Garcilaso reserva para describir la transformación de Dafne: luengos ramos,
verdes hojas, áspera corteza, tiernos miembros, blancos pies, torcidas raíces.
5.
La descripción idealizante de la naturaleza que se lleva a cabo a través del
tópico del locus amoenus consta casi siempre de unos mismos elementos: una
corriente de agua clara que deleita con su sonido, árboles que dan sabrosa sombra, la
mullida hierba de un prado y el dulce cantar de los pájaros.
6.
Garcilaso busca dignificar la lengua española a través de su depuración y su
acercamiento al equilibrio del latín en las obras clásicas. Un recurso del que dispone
es el de alterar el orden sintáctico habitual o hipérbaton.
2.
Fray Luis recrea el tópico horaciano del beatus ille o feliz aquel que lleva una
vida en el campo, apartada del trasiego y las envidias de la sociedad urbana.
3.
El hombre sabio no debe dejar que su ánimo sea alterado por la búsqueda del
ascenso social, de las riquezas o de la vanidad de la falsa fama.
4.
De nuevo hallamos el tópico del locus amoenus con todos sus elementos
característicos: el agua que corre de la “fontana pura”, el cantar “sabroso no
aprendido” de los pájaros, los árboles que dan sombra y la “verdura” y flores del
campo...
5.
Hay un caso muy marcado en los dos primeros versos de la estrofa 3:
No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera [...]
11
El orden lógico nos lleva a entender los versos del siguiente modo: “No cura si la fama
canta su nombre con voz pregonera”.
6.
La “escondida senda” se refiere a la vida apartada y recogida que debe seguir
el hombre sabio. El “roto navío” tiene como referente al cuerpo, a la envoltura terrenal
del alma. El “mar tempestuoso” hace referencia, por un lado, a la vida terrenal, que se
opone al descanso de la vida eterna, y por otro, a la vida de envidias y ansias de
riqueza que es propia de la vida en sociedad. Por último, ese “son dulce”, melodioso,
se identifica con la contemplación de la armonía divina que se refleja en la creación.
2.
La estrofa que utiliza San Juan en este poema es la misma que fray Luis
reserva para la mayoría de sus composiciones más relevantes: la lira. Su esquema
métrico es el siguiente:
7a
11B
7a
7b
11B
3.
La “noche oscura” representa la suspensión de los sentidos o incluso la muerte.
La “casa sosegada” hará referencia, pues, al cuerpo. Y la “secreta escala” se relaciona
con la inefabilidad de la unión mística por la fe, que otorga “luz” que guía. El “Amado” y
la “amada” son las figuras que la tradición lírica ponía a disposición de San Juan para
encarnar los conceptos de Dios y de alma. Por último, la plenitud de la unión mística y
el abandono de la corporalidad se simboliza mediante elementos naturales como el
“ventalle de cedros” o el “cuidado entre las azucenas olvidado”.
NARRATIVA RENACENTISTA
12
En cuanto al tiempo, transcurre de manera lineal durante la mañana de un día,
hasta que pasa la hora de comer. El tiempo pasa desde el punto de vista de Lázaro
niño, al que se le hace largo esperando la hora de comer o de comprar comida.
Alterna el diálogo con la descripción y el resumen, pero sobre todo abundan los
pensamientos del muchacho.
3.
El Lazarillo es una novelita que:
TEATRO RENACENTISTA
2.
Los pasos de Lope de Rueda dramatizan siempre escenas cómicas que tienen
como protagonistas a personajes de tipo popular. En Las aceitunas asistimos a una
violenta discusión familiar por el precio al que se han de vender en el mercado unas
aceitunas que ni tan siquiera han sido plantadas y que tardarán al menos unos 5 o 6
años en crecer. La comicidad proviene del contraste entre la urgencia de los
personajes y la tardanza de un proyecto que no es más que un castillo en el aire.
13
ACTIVIDADES DE EXPRESIÓN ESCRITA: 8ª QUINCENA
· APARTE / APARTE
· HABRÍA / ABRÍA
· VAYA / VALLA / BAYA
· IBA / IVA
· TUVO / TUBO
APARTE Y A PARTE
- La forma APARTE puede ser adverbio (Ej. Pon eso aparte. Aparte de eso, no
hay nada más), un adjetivo (Ej. Mi novio es un chico aparte) o un sustantivo (Ej. Hizo
un aparte en la comedia).
- La forma A PARTE es la preposición a seguida del sustantivo parte: Ej. Recorrí
la ciudad de parte a parte. No irá a parte alguna.
HABRÍA Y ABRÍA
TUBO / TUVO
- TUVO es el pretérito perfecto simple del verbo “tener”: Ej. Tuvo que salir de
aquella reunión. Tuvo un problema con el árbitro.
1
IBA / IVA
- IBA es la primera o tercera persona del pretérito imperfecto del verbo “ir”:
Ej. Cuando estalló la tormenta, se iba al cine. Iba a devolver la película.
- IVA son las siglas del “Impuesto sobre el Valor Añadido”: Ej. El IVA de los
productos cárnicos subió un 2% en el presente año.
2
ACTIVIDADES DE EXPRESIÓN ESCRITA: 8ª QUINCENA
SOLUCIONARIO
1.
a) vaya
b) valla
c)1. tuvo; 2. tubo
d) aparte
e) habría
f) 1. aparte; 2. vaya
g) iba
h) abría
i) vaya
j) 1. iba; 2. habría
k) tuvo
l) IVA
ll) aparte
m) a parte
n) 1. iba; 2. habría