SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1246/2013-L
Sucre, 19 de noviembre de 2013
SALA LIQUIDADORA TRANSITORIA
Magistrada Relatora: Dra. Carmen Silvana Sandoval Landivar
Acción de amparo constitucional
Expediente: 2012-25005-02-AAC
Departamento: La Paz
En revisión la Resolución 22/2013 de 5 de septiembre, cursante de fs. 96 a 99, pronunciada dentro
de la acción de amparo constitucional interpuesta por Margarita Antonia Chambi Barrero contra
Betty Yañiquez Lozano y Ángel Ponce Rivas, ex y actual Fiscal de Distrito -ahora Departamental- y
Roger Joaquín Velásquez Alcázar, Fiscal de Materia.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
I.1. Contenido de la demanda
Mediante memoriales presentados el 6 de diciembre de 2011 y el 29 de julio de 2013, cursantes de
fs. 10 a 14 vta. y 48 y vta., la accionante expresó lo siguiente:
I.1.1. Hechos que motivan la acción
El 2009, activó una investigación penal contra Abel Galo de la Barra Cáceres, por la presunta
comisión del delito de lesiones graves y leves; dictando el Fiscal asignado al caso, la imputación
formal existiendo suficientes indicios sobre la comisión del delito.
En la etapa preparatoria; el caso pasó a conocimiento de Roger Joaquín Velásquez Alcázar, Fiscal de
Materia, quien sin realizar los actos investigativos emitió requerimiento conclusivo de
sobreseimiento a favor del imputado, manifestando la falta de elementos objetivos de convicción
para fundar una acusación; sosteniendo además que, la querellante -ahora accionante- agredió
físicamente al imputado causándole lesiones que el médico forense determinó con siete días de
impedimento y producto de ello, éste ocasionó lesiones en la querellante determinándose igual
incapacidad de siete días; concluyendo que, las lesiones que produjo el imputado contra la
accionante fueron en legítima defensa.
A criterio suyo, el certificado médico que presentó el imputado y que acreditaba “agresiones físicas
mutuas”, no era suficiente para determinar el sobreseimiento; ya que, éste documento “apareció”
en el cuaderno después de la notificación con la imputación y no reúne los requisitos legales.
Ante esta situación, impugnó tal determinación del Fiscal de Materia; dado que, en el momento que
se produjeron las agresiones, su persona contaba con un embarazo de cuatro meses y medio,
encontrándose con su pequeña hija; además no supera la estatura del metro y medio y en esas
condiciones resultaba absolutamente ilógico que se libere de responsabilidad al imputado bajo ese
argumento; aún habiendo reconocido el Fiscal de Materia, que el imputado provocó en la accionante
un impedimento de siete días; dictando además, el sobreseimiento en el lapso de tres meses y siete
días, incumpliendo el plazo de seis meses previsto en el art. 134 del Código de Procedimiento Penal
(CPP); por lo que, solicitó a la Fiscal de Distrito, también demandada, revoque el sobreseimiento,
para que en el plazo aún pendiente, se practiquen más diligencias, tomando conocimiento de esta
manera que el certificado médico presentado por el imputado era fraguado.
Es así, que el 22 de marzo de 2011, la Fiscal de Distrito, emitió la Resolución 74/2011, “confirmando”
la Resolución impugnada; favoreciendo de esta manera, al imputado, quien era un “influyente
Coronel de Policía” (sic) y vulnerando así, sus derechos, al haberse pronunciado Resolución de
sobreseimiento, sin haber producido actos investigativos en la etapa preparatoria.
I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados
La accionante denunció como lesionados sus derechos al debido proceso y a la justicia pronta y
oportuna, citando al efecto el art. 115 de la Constitución Política del Estado (CPE).
I.1.3. Petitorio
Solicitó se conceda la tutela, dejando sin efecto: a) La Resolución 03/2011 de 23 de febrero, de
requerimiento conclusivo de sobreseimiento, dictado por el Fiscal de Materia demandado; b) La
Resolución 74/2011 de 22 de marzo, dictada por la ex Fiscal del Distrito de La Paz; y, c) Se ordene se
produzcan los actos investigativos necesarios a fin de verificar la existencia o no de suficientes
elementos probatorios.
I.2. Trámite Procesal
I.2.1. Rechazo de la acción de amparo constitucional
Mediante Resolución 047/2011 de 19 de diciembre, la Sala Civil Tercera de la Corte Superior del
Distrito Judicial -ahora Tribunal Departamental de Justicia- de La Paz, declaró “improcedente” in
límine la acción de amparo constitucional interpuesta por Margarita Antonia Chambi Barrero.
I.2.2. Admisión de la acción de amparo constitucional
En virtud de la impugnación efectuada por Margarita Antonia Chambi Barrero, a la Resolución
047/2011, el Tribunal Constitucional Plurinacional, emitió el Auto Constitucional 039/2013-RCA-SL,
por el cual dispuso la admisión de la acción de amparo constitucional, revocando la ya citada
Resolución 047/2011.
I.3. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías
Celebrada la audiencia pública el 5 de septiembre de 2013, según consta en el acta cursante de fs. 92
a 95, se produjeron los siguientes actuados:
I.3.1. Ratificación de la acción
La accionante se hizo presente a la audiencia, no estando presente su abogado.
I.3.2. Informe de las autoridades demandadas
Humberto Quispe, en representación de Ángel Ponce Rivas, Fiscal de Distrito, manifestó: 1) La ex
Fiscal de Distrito, mediante Resolución 74/2011, debidamente fundamentada, ratificó el fallo
emitido por el Fiscal de Materia; con el argumento que éste al emitir la Resolución conclusiva de
sobreseimiento, hizo una valoración íntegra de todas las pruebas; tanto de la parte imputada, como
de la querellante, siendo ésta, una atribución propia del Fiscal; 2) El art. 280 del CPP, establece que
el cuaderno de investigaciones sólo le dará un valor probatorio, cuando sus medios de prueba son
compulsados; 3) Ese cuaderno por sí solo no tendría ningún valor si la autoridad investigadora no
compulsaría los antecedentes; 4) De acuerdo a la jurisprudencia constitucional, ante las presuntas
irregularidades cometidas por el director de la investigación, la accionante debió acudir ante el juez
cautelar como contralor de la misma; dado que, ese es precisamente su rol, conforme lo establecen
los arts. 54 inc. 1) y 279 del CPP, pero de ninguna manera pretender que sea la jurisdicción
constitucional la que subsane directamente la supuesta consideración equivocada de las pruebas y
que generó la emisión de un sobreseimiento ratificado por la Fiscal de Distrito; 5) En este caso,
existe un control jurisdiccional que es el Juez Séptimo de Instrucción en lo Penal, siendo esta la
autoridad competente ante quien se pueda reclamar la vulneración de derechos y solicitar la
valoración de algunos aspectos referidos por la accionante, existiendo para tal efecto los
mecanismos correspondientes, como el incidente de actividad procesal defectuosa; y, 6) Es por eso
que, solicitó se deniegue la presente acción debido a que no se cumplió con el principio de
subsidiariedad, porque no se agotaron los medios señalados por la jurisprudencia constitucional.
Por su parte, Roger Joaquín Velásquez Alcázar, Fiscal de Materia, expresó lo siguiente: i) A raíz de
una denuncia empieza el trabajo investigativo del Ministerio Público, es ahí donde tiene que
ponderarse la prueba producida por la denunciante; así como, la prueba producida por el
investigado; ii) En la presente acción, se planteó que su autoridad no realizó actividad investigativa;
iii) De acuerdo con el cuaderno de investigaciones, posterior a la imputación formal se realizaron
una serie de actividades investigativas, declaraciones testificales, producción de prueba documental,
que se analizaron de acuerdo a la sana crítica, revisar los datos del cuaderno de investigaciones, la
ley y pronunciarse de acuerdo a ello y eso es lo que su autoridad hizo al dictar la Resolución de
sobreseimiento; iv) Todo esto fue analizado por su persona bajo los criterios de racionalidad y
legalidad y también en segunda instancia; v) El Tribunal Constitucional Plurinacional, sostiene que al
no ser una instancia adicional o supletoria de los procesos sino más bien de la tutela de los derechos
fundamentales, no tiene atribución para la valoración de prueba; siendo ésta una atribución
exclusiva de los jueces y tribunales ordinarios; vi) La apreciación de la prueba se la hizo bajo el
criterio de absoluta racionalidad; que la accionante tenga mediana estatura, que en su momento
haya estado embarazada, no significa que tenga licencia para agredir y lesionar a las personas; vii) Lo
que se estableció a través de declaraciones de testigos, es que la accionante fue la primera agresora
ocasionando lesiones graves al investigado y; esté, en su afán de defenderse ocasionó la lesión; es
así que no existe la vulneración a derechos ni garantías; viii) Ésta, debió recurrir al Juez Séptimo de
Instrucción en lo Penal, que era el contralor de derechos y garantías de acuerdo a los arts. 54 y 279
del CPP, en el presente caso debido a que éste es la autoridad judicial que controla los derechos y
garantías en las investigaciones y, tanto la Policía Boliviana como el Ministerio Público actúan bajo su
control; y, ix) El art. 134 del CPP, establece un plazo máximo de duración de la etapa preparatoria de
seis meses pero como bien dice es un plazo máximo; lo que significa que el Fiscal puede antes de su
vencimiento presentar la acusación formal si estima que la investigación proporcionó fundamentos
para el enjuiciamiento o decretar el sobreseimiento.
Betty Yañiquez Lozano, ex Fiscal de Distrito de La Paz, autoridad codemandada, no se hizo presente
a la audiencia, ni hizo llegar informe alguno, pese a su legal notificación cursante a fs. 87.
I.3.3. Intervención del Ministerio Público
Marco Antonio Vargas, representante del Ministerio Público, en audiencia expresó: a) En cuanto al
derecho al debido proceso; hubo una denuncia, la cual ha tenido el trámite correspondiente y es así
que, en la etapa preliminar se dictó resolución de imputación formal por lo que se abrió el término
de la etapa preparatoria, misma que se llevó a cabo conforme a derecho y se dictó una resolución de
sobreseimiento al amparo del art. 323 del CPP, que una vez notificada fue impugnada de
conformidad al art. 324 del mismo cuerpo legal, misma que fue ratificada por el Fiscal de Distrito; b)
Tampoco se le restringió a la accionante el derecho a recurrir; ya que tuvo acceso al cuaderno de
investigaciones, intervino como parte actora en el proceso y ha recurrido la resolución de
sobreseimiento; c) Es el Juez cautelar el que tiene amplias facultades para velar por el cumplimiento
de los derechos y respeto de los derechos de las partes; en este sentido, la accionante, no acudió a
dicha autoridad denunciando la vulneración de derechos a efectos que ésta, repare la vulneración de
derechos o garantías constitucionales; d) Con referencia al plazo de la investigación; implica que
ésta, debe finalizar en seis meses pero en ningún momento la norma indica que no pueda ser
menos; e) Todos los derechos que la accionante, denuncia como vulnerados, para el Ministerio
Público se han respetado; según la norma los fiscales no podrán realizar actos jurisdiccionales ni los
jueces podrán realizar actos de investigación; y, f) La investigación y valoración de las pruebas tanto
de cargo como de descargo en un proceso penal es atribución propia del Ministerio Público y si el
Tribunal de garantías, ingresaría a valorar estos extremos se estaría irrumpiendo la independencia
de acciones tanto del órgano jurisdiccional como del “Órgano Director Funcional de las
Investigaciones” (sic); en ese sentido no existen elementos para poderse otorgar la tutela solicitada;
por lo que, solicita se deniegue la misma.
I.3.4. Resolución
La Sala Civil Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, constituida en Tribunal de
garantías, mediante la Resolución 22/2013 de 5 de septiembre, cursante de fs. 96 a 99, denegó en
parte la tutela solicitada, con relación a la ex Fiscal de Distrito y, contra el Fiscal de Materia, declaró
su “IMPROCEDENCIA, por falta de legitimación pasiva” (sic), en base a los siguientes fundamentos: 1)
La legislación boliviana prevé un plazo para realizar ciertos actos procesales como el de la etapa
preparatoria, determinando que ésta debe finalizar en un plazo de seis meses, siendo la duración
máxima de la investigación; sin que, esto sea impedimento para que antes de ese tiempo el Fiscal
pueda pronunciarse respecto al requerimiento conclusivo y, si la etapa preparatoria es clausurada
antes del vencimiento del plazo no existe vulneración alguna a derechos ni garantías
constitucionales; 2) Respecto al certificado médico que la accionante denuncia como ilegal, ésta no
señala qué requisitos no cumple y tampoco qué norma del Código Penal como su Procedimiento se
incumplieron al momento de valorar esa prueba; 3) Una vez presentada esa prueba, la accionante
podía objetarla; es decir, oportunamente; 4) Se puede establecer que las dos resoluciones dictadas
por las autoridades demandadas, cumplen con la debida fundamentación sobre los puntos
impugnados y motivación, esto en virtud a que cita antecedentes y normas; asimismo, expresa
convicciones determinativas que justifican razonablemente las decisiones; es así que el Tribunal de
garantías, consideró que las normas del debido proceso se tienen por cumplidas; y, 5) Con referencia
al Fiscal de Materia, éste carece de legitimación pasiva porque el agotamiento de la vía en el caso
concreto se produjo con el pronunciamiento de la Fiscal de Distrito y al solicitar la accionante, que se
deje sin efecto la Resolución del Fiscal de Materia, no corresponde su atención.
I.4. Consideraciones de Sala
Por mandato de las normas previstas por el art. 20.I y II de la Ley 212 de 23 de diciembre de 2011; la
Sala Plena del Tribunal Constitucional Plurinacional, conformó la Sala Liquidadora Transitoria,
posesionando a los Magistrados de la misma, el 15 de febrero de 2012, a objeto de la liquidación de
las acciones tutelares ingresadas a los Tribunales de garantías hasta el 31 de diciembre de 2011,
modificada por la Disposición Transitoria Segunda del Código Procesal Constitucional vigente desde
el 6 de agosto de 2012. Con la referida competencia, se procedió al sorteo de la presente causa,
dictándose la Resolución dentro de plazo.
II. CONCLUSIONES
Hecha la debida revisión y compulsa de los antecedentes se llega a las conclusiones que se señalan
seguidamente:
II.1. Cursa la Resolución 03/2011 de 23 de febrero, de requerimiento conclusivo, dictado por el
Fiscal de Materia, decretando sobreseimiento a favor del imputado Abel Galo de la Barra Cáceres,
por la presunta comisión del delito de lesiones graves y leves, “toda vez que los elementos de juicio
colectados en la Etapa Preparatoria son insuficientes para fundar una acusación” (sic) (fs. 1 a 5).
II.2. Mediante la Resolución 74/2011 de 22 de marzo, emitida por la ex Fiscal de Distrito de La Paz;
misma que resuelve la impugnación a la Resolución precedentemente citada y la cual expresa:
“…RATIFICA la Resolución de Sobreseimiento No. 03/2011 de fecha 23 de febrero de 2011…” (sic) (fs.
6 a 7 vta.).
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
La accionante, denunció como lesionados sus derechos al debido proceso y a una justicia pronta y
oportuna; por cuanto, el Fiscal de Materia demandado, dentro del proceso que ella sigue contra
Abel Galo de la Barra Cáceres, por la presunta comisión del delito de lesiones graves y leves, dictó
resolución de sobreseimiento a favor del mismo, antes que se cumpla el plazo de seis meses de la
etapa preparatoria, sin haber realizado acto investigativo alguno, pudiendo haber tomado pleno
conocimiento en el tiempo restante que el certificado médico presentado por el imputado era
fraguado; es así que, una vez impugnada esa Resolución ante la Fiscal de Distrito, ésta confirmó la
citada Resolución. En consecuencia, corresponde en revisión verificar si tales argumentos son
evidentes a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.
III.1. La acción de amparo constitucional y su naturaleza jurídica
La SCP 1138/2012 de 6 de septiembre, expresó: “La acción de amparo constitucional establecida en
el art. 128 de la CPE, como una acción tutelar de defensa contra actos u omisiones ilegales o
indebidas de los servidores públicos, o de persona individual o colectiva, que restrinjan, supriman o
amenacen restringir o suprimir los derechos reconocidos por la misma Norma Suprema y las leyes.
Según expresa, José Antonio Rivera Santiváñez, en su libro 'Jurisdicción Constitucional -Procesos
Constitucionales en Bolivia-' el constituyente y legislador boliviano establece que es una acción
constitucional, de configuración procesal autónoma e independiente, diferente de los demás
recursos procesales ordinarios; es un medio de tutela inmediata, eficaz e idónea para los derechos y
garantías constitucionales, frente a las amenazas o restricciones ilegales o indebidas de autoridades
públicas o personas particulares; por ello tiene una tramitación especial y sumarísima (RIVERA
SANTIVÁÑEZ, José Antonio. 'Jurisdicción Constitucional -Procesos Constitucionales en Bolivia-'.
Tercera Edición. Cochabamba: Editorial Kipus, pág. 381).
En ese sentido, la acción de amparo constitucional, tiene por finalidad única resguardar los derechos
fundamentales de quien acude buscando tutela, lo que determina su alcance con relación a la
protección de derechos y garantías constitucionales, y no así, de principios; empero, por la misma
naturaleza jurídica del amparo constitucional como acción extraordinaria de defensa, no puede
omitirse considerar el resguardo y la materialización de los principios ordenadores de la
administración de justicia”.
III.2. El debido proceso en cuanto a la fundamentación de las resoluciones
La SC 1872/2012 de 12 de octubre, que ratifica el entendimiento de la SC 0847/2011-R de 6 de junio,
ha establecido que: “'La garantía del debido proceso, comprende entre uno de sus elementos la
exigencia de la motivación de las resoluciones, lo que significa, que toda autoridad que conozca de
un reclamo, solicitud o que dicte una resolución resolviendo una situación jurídica, debe
ineludiblemente exponer los motivos que sustentan su decisión, para lo cual, también es necesario
que exponga los hechos establecidos, si la problemática lo exige; de manera que el justiciable al
momento de conocer la decisión del juzgador lea y comprenda la misma, pues la estructura de una
resolución tanto en el fondo como en la forma, dejará pleno convencimiento a las partes de que se
ha actuado no sólo de acuerdo a las normas sustantivas y procesales aplicables al caso, sino que
también la decisión está regida por los principios y valores supremos rectores que rigen al juzgador,
eliminándose cualquier interés y parcialidad, dando al administrado el pleno convencimiento de que
no había otra forma de resolver los hechos juzgados sino de la forma en que se decidió. En sentido
contrario, cuando aquella motivación no existe y se emite únicamente la conclusión a la que se ha
arribado, son razonables las dudas del justiciable en sentido de que los hechos no fueron juzgados
conforme a los principios y valores supremos; vale decir, no se le convence que ha actuado con
apego a la justicia, por lo mismo, se le abren los canales que la Ley Fundamental le otorga para que
en búsqueda de la justicia, acuda a este Tribunal como contralor de la misma, a fin de que dentro del
proceso se observen sus derechos y garantías fundamentales, y así pueda obtener una resolución
que ordene la restitución de dichos derechos y garantías, así entendido en varios fallos de este
Tribunal, entre ellos, la SC 0752/2002-R de 25 de junio.
Sobre este tópico, es necesario también señalar que, la motivación no implicará la exposición
ampulosa de consideraciones y citas legales, sino que exige una estructura de forma y de fondo,
pudiendo ser concisa, pero clara y satisfacer todos los puntos demandados, debiéndose expresar las
convicciones determinativas que justifiquen razonablemente su decisión en cuyo caso las normas del
debido proceso se tendrán por fielmente cumplidas; al contrario, cuando la resolución aún siendo
extensa no traduce las razones o motivos por los cuales se toma una decisión, dichas normas se
tendrán por vulneradas. Así la SC 1365/2005-R de 31 de octubre, entre otras'.
En consecuencia, se tiene que la exigencia de fundamentación y motivación como elemento esencial
del derecho debido proceso, permite al justiciable tener el pleno convencimiento de que la decisión
asumida dejará pleno convencimiento a las partes en litigio, de que obró, no sólo de acuerdo a las
normas sustantivas y procesales aplicables al caso, sino también en observancia a los principios y
valores supremos establecidos en la Constitución Política del Estado y la ley”.
III.3. Marco legal y jurisprudencia aplicable al caso concreto
Con relación a esta problemática, la referida SC 1872/2012, refiere que: “El art. 40.11 de la
recientemente promulgada Ley Orgánica del Ministerio Público (LOMP), entre las atribuciones de los
fiscales de materia, establece entre otras, la de: 'Resolver de manera fundamentada la imputación
formal, el rechazo, el sobreseimiento, acusación formal en los plazos que establece la Ley'.
Por su parte, el art. 323 inc. 3) del CPP, modificado por la Ley de Modificaciones al Sistema
Normativo Penal, determina que concluida la investigación, el fiscal 'decretará de manera
fundamentada el sobreseimiento cuando resulte evidente que el hecho no existió, que no constituye
delito o que el imputado no participó en él y cuando estime que los elementos de prueba son
insuficientes para fundamentar la acusación'.
Asimismo, el art. 73 del citado procedimiento adjetivo, entre las actuaciones fundamentales,
'dispone que los fiscales formularán sus requerimientos y resoluciones de manera fundamentada y
específica'.
El exánime Tribunal Constitucional mediante la SC 0666/2010-R de 19 de julio, citando lo establecido
por la SC 1252/2005-R de 10 de octubre en ese sentido, señaló: '…es potestad del fiscal a cargo de la
investigación, a la conclusión de ésta, disponer de manera fundamentada el sobreseimiento del o los
imputados, entre otros casos, cuando del análisis de los antecedentes cursantes en el cuaderno de
investigación se establezca la insuficiencia de elementos probatorios para sustentar la acusación,
ello en atención al principio de objetividad previsto por el art. 72 del CPP, en virtud del cual los
fiscales en su investigación deben tomar en cuenta no sólo las circunstancias que permitan
comprobar la acusación, sino también las que sirvan para eximir de responsabilidad al imputado, lo
que equivale a decir que el representante del Ministerio Público no está obligado a pronunciarse
siempre por la acusación, y cuando dispone el sobreseimiento, esa determinación en modo alguno
puede considerarse vulneratoria de los derechos fundamentales a la seguridad jurídica, debido
proceso y acceso a la justicia, como afirman los recurrentes, pues desde el momento en que la
posibilidad de decretar sobreseimiento fundamentado se encuentra prevista por ley, el
representante del Ministerio Público al hacerlo no incurre en acto ilegal alguno vulneratorio de
derechos fundamentales, sino que por el contrario, se sujeta al marco legal previamente
establecido'.
Ahora bien, en los casos en que dicho sobreseimiento fue decretado a través de resoluciones que no
se encontraban debidamente fundamentadas, este Tribunal en la SC 1523/2004-R de 28 de
septiembre, señaló lo siguiente: '…toda decisión emitida dentro de un proceso penal que no
implique cuestión de mero trámite sino que concierna al fondo de lo que se investiga debe ser
necesariamente motivada o lo que es lo mismo, debidamente fundamentada, lo que significa, que
tanto el fiscal o los jueces que conozcan el proceso, sea en control jurisdiccional o para resolver el
fondo, deberán dictar sus requerimientos o resoluciones cumpliendo las exigencias de la estructura
de forma como de contenido de las mismas. En particular en lo relativo al contenido de fondo, no
sólo deberán circunscribirse a relatar lo expuesto por las partes sino también citar las pruebas que
aportaron las partes, exponer su criterio sobre el valor que le dan a las mismas luego del contraste y
valoración que hagan de ellas dando aplicación a las normas jurídicas aplicables para finalmente
resolver'.
Sin embargo, la misma Sentencia Constitucional determina que: '…Si no proceden de esa forma y
dictan una resolución sin respetar la estructura señalada, resulta obvio que su decisión será
arbitraria y considerada subjetiva e injusta, pues el sujeto procesal a quien no le sea favorable no
podrá entender y menos saber la razón jurídica de la decisión; y de incurrirse en esta omisión al
disponer sobreseimiento a favor de la parte imputada, la víctima podrá impugnar el requerimiento
ante el superior jerárquico, y si éste igualmente incurre en la misma omisión, quedará abierta la
jurisdicción constitucional para que acuda a la misma en busca de protección a sus derechos a la
seguridad jurídica y de acceso a la justicia o tutela judicial efectiva, cuyo alcance no abarca, como se
dijo, a que la parte acusadora pretenda que este Tribunal obligue a un Fiscal a presentar
obligatoriamente la acusación si no únicamente a que dicha autoridad emita su requerimiento
conclusivo debidamente fundamentado como lo exigen las normas previstas por los arts. 45. 7) de la
LOMP, 73 y 323.3 del CPP'.
En ese orden de cosas, todo fiscal, entre otras tiene la atribución de disponer de manera
fundamentada la imputación formal, el rechazo o el sobreseimiento de las o los imputados, cuando
en el transcurso de la investigación no se tengan suficientes elementos probatorios para sustentar la
acusación; por eso mismo, luego de concluida la etapa de investigación si el o la fiscal a cargo de la
investigación, emitiere resolución de sobreseimiento, no solo cumplirá las exigencias de la
estructura de forma como de contenido, y en relación a este último, no sólo deberán limitarse o
circunscribirse a relatar lo expuesto por las partes sino también citar las pruebas aportadas por las
partes y exponer su criterio acerca de la valoración efectuada de ellas para llegar a concluir en una
decisión definitiva”.
III.4. En cuanto a los presupuestos para la revisión excepcional de la valoración probatoria
La SC 1210/2010-R de 6 de septiembre, haciendo énfasis a lo establecido en la SC 0965/2006-R de 2
de octubre, en cuanto a la valoración excepcional de la prueba, refirió: “…para que este Tribunal
pueda cumplir con esta tarea, es necesario que la parte procesal, que se considera agraviada con los
resultados de la valoración efectuada dentro de un proceso judicial o administrativo, invocando la
lesión a sus derechos fundamentales, exprese de manera adecuada y precisa en los fundamentos
jurídicos que sustenten su posición (recurso de amparo), lo siguiente:
Por una parte, qué pruebas (señalando concretamente) fueron valoradas apartándose de los marcos
legales de razonabilidad y equidad previsibles para decidir; o, cuáles no fueron recibidas, o
habiéndolo sido, no fueron producidas o compulsadas; para ello, será preciso, que la prueba no
admitida o no practicada, se haya solicitado en la forma y momento legalmente establecidos (…).
Asimismo, es imprescindible también, que el recurrente señale en qué medida, en lo conducente,
dicha valoración cuestionada de irrazonable de inequitativa o que no llegó a practicarse (…),
demostrar la incidencia en la Resolución final a dictarse, es decir, que la Resolución final del proceso
hubiera podido ser distinta de haberse practicado la prueba omitida, o si se hubiese practicado
correctamente la admitida, o si se hubiera valorado razonablemente la compulsada…”.
III.5. Análisis del caso concreto
Tomando en cuenta que la problemática planteada en la presente acción, cuestiona
resoluciones emitidas por autoridades del Ministerio Público, sobre un requerimiento conclusivo de
sobreseimiento pronunciado por el Fiscal de Materia y posterior ratificación en vía de impugnación
por la ex Fiscal de Distrito -ambos demandados-, con carácter previo a realizar el análisis de fondo
del caso de autos, es pertinente establecer si contra la última resolución; es decir, la de ratificación,
en función al principio de subsidiariedad existe algún otro medio de impugnación como alegaron los
demandados y el representante del Ministerio Público. Es así que, de acuerdo al art. 323 inc. 3) del
CPP, el sobreseimiento emitido por el Fiscal de Materia, constituye una de las formas de conclusión
de la etapa preparatoria del proceso penal y tal como se dio en el presente caso, esa Resolución
conforme al art. 324 de la norma citada, es susceptible de impugnación por el querellante dentro de
los cinco días siguientes a su notificación, el que debe ser resuelto por el Fiscal superior jerárquico
en similar plazo; coligiéndose que contra la resolución emitida por el superior jerárquico, la norma
procesal no reconoce otro medio de impugnación en virtud a que esta facultad del fiscal según los
preceptos adjetivos señalados se produce al interior del Ministerio Público; ya que, es el resultado
de la labor investigativa efectuada bajo dirección de éste, conforme a las facultades previstas por la
Constitución Política del Estado y la Ley Orgánica del Ministerio Público, de lo que se puede concluir
que en el caso concreto, la accionante agotó los medios de impugnación previstos por el adjetivo
penal.
Con relación a esta cuestión, recogemos la jurisprudencia de la SC 0965/2006 de 2 de
octubre, que en un caso similar expresó: “…no es posible concluir, que la autoridad competente para
efectuar el control de la decisión asumida por el Fiscal de Distrito, esto es de revocatoria o rechazo
de denuncia, sea el juez cautelar que se encuentra a cargo del control jurisdiccional de la
investigación, o tener la percepción de que atendiendo el carácter subsidiario que rige al recurso de
amparo constitucional, el recurrente que cuestione la decisión final asumida por la autoridad fiscal
en la etapa preparatoria, deba, antes de interponer esta acción tutelar acudir ante dicha autoridad
judicial; dado que el alcance del principio de subsidiariedad desarrollado en la uniforme y profusa
jurisprudencia constitucional implica, conforme se concluyo en el Fundamento Jurídico III.1, en
esencia, la obligación que tiene la parte recurrente de agotar todos los recursos que la legislación
vigente le concede para la protección inmediata de los derechos y garantías restringidos, suprimidos
o amenazados antes de interponer el recurso de amparo; medios o recursos, que la norma procesal
penal ordinaria no reconoce y menos ante el juez cautelar a efectos de que puedan ser utilizados,
previamente para que se opere la subsidiariedad del recurso de amparo”.
Es así que; las resoluciones que dispongan un acto conclusivo, son susceptibles de revisión,
sólo por el superior jerárquico, en este caso el Fiscal de Distrito, en cuya instancia se agotó la vía de
impugnación, no siendo permisible acudir a los jueces ordinarios (SC 2888/2010-R de 17 de
diciembre).
Con ese preámbulo, ingresamos a examinar los actos denunciados como lesivos a los derechos de la
accionante, referidos a la Resolución 03/2011 de 23 de febrero, de sobreseimiento, emitida por el
Fiscal de Materia dentro de la investigación penal seguida a instancia del Ministerio Público contra
Abel Galo de la Barra Cáceres, por la presunta comisión del delito de lesiones graves y leves y;
posterior Resolución 74/2011 de 22 de marzo, pronunciada en vía de impugnación por la ex Fiscal de
Distrito, en la que podemos advertir: El requerimiento conclusivo de sobreseimiento dictado por el
Fiscal de Materia; de acuerdo a los Fundamentos Jurídicos III.2 y III.3 de la presente Sentencia
Constitucional Plurinacional, quedó claramente establecido que estas autoridades una vez concluida
la investigación y de acuerdo a las facultades que les otorga la ley, cuentan con la potestad de
decretar el sobreseimiento del imputado, cuando conforme señala la norma contenida en el art. 323
inc. 3) del CPP, resulte evidente, entre otros aspectos, que los elementos de prueba son insuficientes
para fundamentar la acusación; empero, esta determinación debe contar con una debida
fundamentación lo que en el caso concreto ha ocurrido; pues, de la lectura de la Resolución
cuestionada se tiene que ésta contiene una relación de los hechos; asimismo, una pormenorizada
descripción y valoración de los elementos probatorios colectados durante la etapa preparatoria para
luego incluir la declaración informativa de ambas partes como también de los testigos que
estuvieron presentes en el lugar de los hechos; todas éstas, ampliamente desarrolladas; asimismo,
incluye la prueba documental existente, consistente en un certificado médico forense; el cual, refleja
siete días de impedimento otorgado a la accionante; como también igual documento con el mismo
tiempo de impedimento de Abel Galo de la Barra Cáceres para luego concluir, que de toda la prueba
colectada se establecía que las lesiones fueron mutuas habiendo obrado el imputado en legítima
defensa; es así que, resolvió el sobreseimiento, “habiendo llegado a la convicción de que los
elementos de prueba recolectados durante esta etapa preparatoria son insuficientes e insostenibles
para acusar al SR. Abel Galo de la Barra Cáceres siendo que las investigaciones efectuadas no han
aportado suficientes y necesarios elementos de prueba que demuestren que ser autor o partícipe
del delito imputado (…) esta Resolución se emite en estricta relación al principio de objetividad
previsto en el Art. 72 del Código de Procedimiento Penal, la orientación doctrinal del Código de
Procedimiento Penal y del Sistema Acusatorio obliga al Ministerio Público enmarcar sus resoluciones
en la Constitución Política del Estado, las Convenciones Internacionales y la ley” (sic); es así que, este
Tribunal advierte que la Resolución 03/2011, está debidamente fundamentada y motivada
reflejando lo ampliamente desarrollado en la jurisprudencia incorporada en el Fundamento Jurídico
III.3 del presente fallo; habiendo la ex Fiscal de Distrito confirmado por los fundamentos fácticos y
jurídicos expuestos en la misma, de tal modo que no se advierte vulneración a alguno de los
elementos del debido proceso; lo cual amerita denegar la tutela solicitada.
Con relación a la omisión de valoración de la prueba que la entonces querellante denunció y que
según manifiesta eran relevantes a efectos de determinar la participación del imputado en el hecho
ilícito y sobre las cuales el Fiscal de Materia, se apartó; cabe resaltar que precisamente, sobre éstas
esa autoridad fundamenta su decisión; es decir, en los certificados y demás documentos que la
accionante reclama no habrían sido objeto de consideración; son más bien, las que de hecho
sustentan el sobreseimiento en una compulsa integral de los medios probatorios acumulados en la
etapa preparatoria y que manifiesta la accionante fueron omitidos (certificados médico forenses,
actas de declaración informativa de testigos de cargo y descargo, actas de suspensión de audiencias
conciliatorias); empero, en los fundamentos de la presente acción se advierte que no concurren las
causales de excepción -Fundamento Jurídico III.4 del presente fallo- para que a través de esta
jurisdicción pueda revisarse dicha valoración; por cuanto, corresponde también denegar la tutela
solicitada en cuanto a ello.
Por otra parte y dado que la accionante, también cuestiona el hecho que no se concluyó la etapa
preparatoria, habiéndose infringido el plazo de duración razonable de esa etapa, pidiendo que se
revoque el sobreseimiento para que en el plazo pendiente se practiquen más diligencias y se valoren
las pruebas; al respecto, el art. 134 del CPP refiere: “La etapa preparatoria deberá finalizar en el
plazo máximo de seis meses de iniciado el proceso”; de la cita textual de esta primera parte del
artículo de referencia se puede colegir que la norma fija un máximo de duración de esta etapa, de
seis meses; inclusive refiere que: “Cuando la investigación sea compleja en razón a que los hechos se
encuentren vinculados a delitos cometidos por organizaciones criminales, el fiscal podrá solicitar al
juez de la instrucción la ampliación de la etapa preparatoria hasta un plazo máximo de dieciocho
meses…”; de lo que, se puede determinar que si bien existe un plazo máximo, mismo que puede ser
ampliado; la norma no establece un plazo mínimo de duración para la realización de ciertos actos
procesales como ser la etapa preparatoria; sin que esto impida al Fiscal a pronunciarse respecto al
requerimiento conclusivo antes de los seis meses y; si la etapa preparatoria es clausurada antes del
vencimiento del plazo, esta actuación, en el presente caso, no vulneró ningún derecho de la
accionante, máxime si después de realizar los actos necesarios de investigación se verificó que no se
contaba con suficientes elementos de convicción para realizar la acusación respecto al delito
investigado.
Por lo expuesto precedentemente, el Tribunal de garantías, al haber denegado en parte la tutela
solicitada, aunque con otros argumentos y terminología errada, ha efectuado una adecuada
compulsa de los antecedentes del proceso.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Liquidadora Transitoria, en virtud de lo previsto
en el art. [Link] de la Ley 212 de 23 de diciembre de 2011; en revisión, resuelve: CONFIRMAR la
Resolución 22/2013 de 5 de septiembre, cursante de fs. 96 a 99, pronunciada por la Sala Civil Tercera
del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz; y, en consecuencia DENEGAR en parte la tutela
solicitada.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.
Fdo. Dra. Blanca Isabel Alarcón Yampasi
MAGISTRADA
Fdo. Dr. Macario Lahor Cortez Chávez
MAGISTRADO
Fdo. Dra. Carmen Silvana Sandoval Landivar
MAGISTRADA
Fdo. Dra. Edith Vilma Oroz Carrasco
MAGISTRADA
Fdo. Dr. Zenón Hugo Bacarreza Morales
MAGISTRADO