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EL RIEGO DEL HUERTO
Regar es esparcir agua sobre la tierra o sobre una planta para beneficiarlas, o
sobre una superficie cualquiera para limpiarla o refrescarla.
El riego consiste en aportar agua a los cultivos por medio del suelo para
satisfacer sus necesidades hídricas que no fueron cubiertos mediante la
precipitación, o bien para incrementar la producción agrícola al transformar
zonas de agricultura de secano en zonas de regadío. Se utiliza en
la agricultura y en jardinería.
La agricultura de riego o agricultura de regadío consiste en el suministro de las
necesarias cantidades de agua a los cultivos mediante diversos métodos
artificiales de riego.
Este tipo de agricultura requiere inversiones de capital y una cuidada
infraestructura hídrica: canales, acueductos, aspersores, estanques, etc., que
exigen, a su vez, un desarrollo técnico avanzado. Entre los cultivos habituales
de regadío destacan los frutales y las hortalizas.
El recurso agua es imprescindible para la producción de cultivos, de su
disponibilidad depende la formación de nueva biomasa vegetal. En cultivos
como tomate y lechuga los contenidos de agua en el interior de la planta
superan el 90 %. Es claro que el agua es pieza clave para producir más
alimentos, pero también es claro que hoy en día constituye un recurso cada vez
más escaso.
El agua es imprescindible para la nutrición de las plantas. Ya que además de
disolver los nutrientes presentes en el suelo para que puedan ser absorbidos
por las raíces, es fundamental para que la planta realice la fotosíntesis.
No todas las plantas del huerto tienen la misma necesidad de agua. Así por
ejemplo, los melones, sandías o ajos necesitan muy poca agua frente a otras,
como el maíz, la lechuga y la mayoría de las hortalizas cultivadas que
necesitan una considerable disponibilidad de agua para desarrollarse de forma
adecuada.
Conocer las necesidades de cada planta en los diferentes momentos de
crecimiento, el tipo de suelo que tenemos y las condiciones climáticas, nos dan
las claves para saber qué cantidad de agua debemos aportar y con qué
frecuencia realizar los riegos.
El agua es un bien cada vez más escaso. Hay que evitar el despilfarro con
sistemas de riego eficientes, y no contaminar al utilizarla en exceso, ya que
lava los nutrientes, los lleva lejos de las raíces y rompe la estructura del suelo.
Además un exceso de agua favorece la aparición de ciertas enfermedades
como las producidas por los hongos del suelo.
CONSEJOS A LA HORA DE REGAR
• Si tu tierra es arenosa necesitará riegos más continuos que si tu tierra es
arcillosa.
• No es bueno regar por sistema. Ej. Cada dos días, sino observar la tierra y
reconocer su punto de Tempero o equilibrio hídrico de la tierra (% de humedad
ideal para realizar labores en la tierra).
• En verano regaremos más frecuentemente y al atardecer. En otoño
regaremos por la mañana.
• Las plantas cultivadas por su hoja (lechugas, acelgas, escarolas, coles…) y
las que son más exigentes en agua (maíz, alcauciles, etc) necesitan riegos más
frecuentes.
• Los ajos, las cebollas o las plantas aromáticas y medicinales, necesitan muy
pocos riegos.
• Hay que evitar regar las hojas de las plantas. En verano se pueden quemar y
en invierno y otoño favorecen el desarrollo de hongos.
• Las plantas que cultivemos en macetas o mesas de cultivo necesitan mayor
frecuencia de riego, ya que hay mayor evaporación y las raíces no se han
podido desarrollar libremente.
• Es mejor que las plantas padezcan sed de vez en cuando a que sufran
encharcamiento de agua constante.
SISTEMAS DE RIEGO
Existen numerosos sistemas de riego, desde el tradicional sistema de riego por
inundación que puede realizarse en surcos (muy utilizado en nuestra zona)
hasta los más sofisticados sistemas de riego por goteo controlados por
sensores y programas informáticos.
En la práctica la elección del sistema de riego va a depender de varios factores,
como el presupuesto que tengamos, la disponibilidad de agua, de tiempo, el
tamaño de huerto, etc.
Podemos encontrar diferentes tipos de riego. Fundamentalmente, los sistemas
de riego más comunes son:
Por arroyamiento o surcos.
Por inundación o sumersión.
Por aspersión.
Por infiltración o canales.
Por goteo o riego localizado.
Los sistemas de riego agrícola más utilizados en el campo son el riego por
inundación o de surco y las nuevas tendencias como el riego por aspersión y
el riego por goteo.
Una manera moderna de regar, es la utilización de los métodos de riego
por goteo y microaspersión (riego localizado), que consiste en la aplicación del
agua al suelo en forma localizada, es decir, sólo se moja una zona restringida
del volumen radicular.
Los sistemas de riego localizado optimizan el uso del agua, utilizando el agua
sólo donde es necesaria y en la cantidad deseada.
Estos métodos son apropiados para zonas donde el agua es escasa, ya que su
aplicación se hace en pequeñas dosis y de manera frecuente, consiguiendo
con esto un mejor control de la aplicación del agua y algunos otros beneficios
agronómicos.
A pesar de que emplea en la actualidad, el riego localizado se empezó a
ensayar en Alemania en 1860 y en Estados Unidos en 1918, mediante tuberías
porosas o perforadas enterradas.
Entonces, el sistema era costoso debido al tipo de tuberías que se empleaban
y presentaba problemas de obstrucción, porque las raíces de las plantas
acababan taponando las salidas. Nada comparable con los modernos sistemas
de goteo por cinta de riego.
El riego localizado tal como se conoce hoy, comenzó después de la Segunda
Guerra Mundial, en Inglaterra, en invernaderos, semilleros y jardinería,
utilizándose microtubos como emisores. Sin embargo, es en Israel, en los
años sesenta, cuando se inicia su expansión, tras el perfeccionamiento de las
técnicas de extrusión e inyección de los plásticos.
Así, Israel fue uno de los países pioneros de la investigación y desarrollo de
este tipo de riegos para sus zonas áridas, semiáridas y desérticas.
El riego localizado supone una mejora tecnológica importante, que contribuirá
por tanto, a una mayor productividad. Implica un cambio profundo dentro de los
sistemas de aplicación de agua al suelo que incidirá también en las prácticas
culturales a realizar, hasta el punto que puede considerarse como una nueva
técnica de producción agrícola.
Sus características principales son:
El agua se aplica al suelo desde una fuente que puede considerarse
puntual, se infiltra en el terreno y se mueve en dirección horizontal y
vertical.
No se moja todo el suelo, sino solamente una parte del mismo, que varía
con las características del suelo, el caudal del emisor y el tiempo de
aplicación.
El mantenimiento de un nivel óptimo de humedad en el suelo implica una
baja tensión de agua en el mismo.
ARROYAMIENTO O SURCOS
El riego por surcos es un sistema de riego por superficie también denominado
riego por gravedad en el cual el agua se coloca en la cabecera de los surcos y
por gravedad avanza hasta el extremo más bajo permitiendo; durante este
tiempo, la infiltración de una lámina de agua de mayor valor se presenta
generalmente en la cabecera del campo.
Con este método el agua se aplica únicamente durante la fase de avance,
cortando el suministro un poco antes de que el frente de avance llegue al final
del surco.
La adecuación del terreno, las nivelaciones de mantenimiento, el aporque de
las plantas, la programación por balance hídrico, la medición del agua y las
aplicaciones controladas son condiciones necesarias para mejorar la eficiencia
de la labor y disminuir los costos.
Riego por surco continuo
El riego por surco continuo es el método de mayor consumo de agua en el
cultivo; su eficiencia es baja debido a las pérdidas de agua en las acequias
regadoras y en los surcos, principalmente como consecuencia de la infiltración
de agua en el suelo.
En esta modalidad de riego el agua se coloca en todos los surcos.
En suelos de textura gruesa o muy compactados, donde no se puede aplicar
riego por surco alterno u otro método como el de aspersión o el de goteo, se
utiliza el riego por surco continuo.
Riego por surco alterno
El riego por surco alterno consiste en colocar el agua surco de por medio; este
sistema permite que los volúmenes de agua aplicados al campo se disminuyan
entre 25 y 50% con respecto a las aplicaciones por surco continuo,
incrementando el rendimiento del regador.
Después del primer riego ocurre un proceso de compactación natural que
reduce la velocidad de infiltración y hace posible el uso del riego por surco
alterno.
Riego por pulsos
El riego por pulsos se define como la aplicación intermitente de agua a los
surcos. En este método el agua se aplica a los surcos de forma intermitente
mediante el uso de politubulares o tuberías con compuertas y una válvula de
mariposa accionada por una computadora provista de un panel solar.
INUNDACIÓN O SUMERSIÓN
El riego por inundación, sumersión o también llamado “riego a manta” es una
técnica de riego tradicional que consiste en el avance del agua sobre una
parcela llana y sin vía de desagüe. Esta técnica permite disponer de parcelas
de gran tamaño en las que el riego por inundación es muy eficiente con un bajo
coste de mano de obra.
Fases del riego por inundación:
Se distinguen tres fases en el riego por inundación:
Fase de riego: se inicia el riego y se corta antes de producirse el llenado.
Fase de llenado: se inicia al mismo tiempo que la fase de riego, donde el
agua avanza únicamente por la pendiente de la lámina del agua. Cuando
termina la fase del riego, la fase de llenado continua hasta quedar una lámina
de agua sobre la superficie de la parcela en un plano totalmente horizontal.
Para que la técnica sea efectiva, se debe haber utilizado el volumen mínimo
de agua para cubrir toda la superficie. Al principio el avance es mucho más
rápido que al final ya que al principio hay más superficie de llenado.
Fase de vaciado: tras la fase de llenado, el agua en plano horizontal se infiltra
paulatinamente en el suelo. La infiltración se produce prácticamente de
manera simultánea en todos sus puntos.
ASPERSIÓN
El riego por aspersión consiste en aplicar agua al cultivo en forma de
llovizna. Con este método se alcanzan eficiencias de aplicación entre 80 y 85%
pero se requiere una alta inversión inicial de capital en los sistemas de
distribución y aplicación más el costo de la mano de obra y el mantenimiento de
los equipos en un sistema de riego a presión que implica una lluvia uniforme
cuyo objetivo es la infiltración en el mismo punto donde caen las gotas.
Características del riego por aspersión
Se caracteriza principalmente por:
Alta adaptabilidad a las dosis de riego necesarias.
Fácil automatización.
Suele permitir el tratamiento con fertilizantes, fitosanitarios y
tratamientos anti-helada.
Necesita mayor volumen de agua en comparación al riego por goteo.
En ocasiones, empeora la uniformidad del riego con los fuertes vientos.
INFILTRACIÓN O CANALES
Este tipo de riego es bastante semejante al riego por surcos. Los riegos
de infiltración consisten en aplicar el agua al terreno dejándola escurrir
por unos surcos, desde los que se filtra al suelo llegando a las raíces de
las plantas que se cultivan sobre caballones elevados. Este sistema de
riego se debe emplear en terrenos de permeabilidad media, ya que en
terrenos de permeabilidad reducida las pérdidas por escorrentía son
elevadas, mientras que en terrenos muy permeables
RIEGO POR GOTEO
El riego por goteo es un tipo de riego localizado que consiste en suministrar el
agua en forma de gotas que acceden a la zona radicular de cada planta, a
través de unos pequeños goteros. Consiste en regar las plantas por medio de
gotas de agua las cuales son filtradas por una manguera, tubo, etc.
Características del riego por goteo
Se caracteriza principalmente por:
Menor volumen de agua en comparación al riego por aspersión.
Costes de energía más bajos en el bombeo.
Altos niveles de eficiencia en el uso del agua.
Bajos costes laborales y de operación y amplia automatización.
Mejor control de malezas.
Eficiencia en la aplicación de fertilizantes mediante el sistema de goteo.
La filtración del agua es necesaria en ocasiones para evitar la obstrucción de
los pequeños orificios de los emisores.
Elementos del riego por goteo
1. Mangueras: lo más habitual es utilizar mangueras flexibles de polietileno
negro. Las necesitaremos de varios grosores desde la cabecera y ramales
hasta las tuberías finas para los goteros.
2. Goteros: existen muchos tipos de goteros, desde los goteros ya incorporados
a las mangueras hasta los individuales conectables a la distancia que
queramos en cada manguera.
3. Filtros: son un elemento indispensable para el riego por goteo. Los
colocaremos al inicio de las mangueras de distribución del agua y antes del
temporizador o programador de riego. Los filtros servirán para retener las
impurezas del agua. Los más sencillos suelen disponer de una malla metálica y
los mejores son los de anillas que son algo más caros pero más fáciles de
limpiar. La limpieza de los filtros se realizará una vez por semana o cada
quince días.
4. Programadores de riego: Existen muchos modelos, Si la toma de agua la
tenemos a la intemperie utilizaremos programadores analógicos ya que los
digitales tienden a estropearse al estar al aire libre. Es conveniente revisar
regularmente el estado de la pila.
5. Complementos: necesitaremos diversas piezas de conexión entre
mangueras, además de codos y conexiones en T. Lo ideal es contar también
con llaves para abrir y cerrar el riego, una grande para la manguera general y
otras más pequeñas, del grosor de las mangueras de goteo, para cada una de
ellas.
Problema: la cal
El principal problema que se puede tener con el riego por goteo es la cal en el
agua que obstruye los goteros.
Para evitarlo se debe proteger la mangueras del sol con el acolchado de paja o
acolchado verde, además se pueden enrollar las mangueras y colocarlas en un
recipiente con vinagre para eliminar la cal.
Los métodos de riego por inundación y riego por surcos son los métodos más
utilizados en el riego de cultivos (según estadísticas cercanos al 90%), ya que
los métodos de riego por aspersión y riegos por goteo son muy sofisticados
pero requieren de una inversión inicial más grande y manejo más intensivo que
el riego de superficie, el riego por aspersión y el de goteo suponen una mejora
importante en la eficiencia del uso del agua, y reducen los problemas
relacionados con el riego.
RECOMENDACIONES PARA AHORRAR AGUA
• Labrar la tierra en las primeras etapas de crecimiento sirve para eliminar las
plantas adventicias en la primera fase de crecimiento y para retener la
humedad del suelo.
• Asociación de cultivos. Es decir intercalar dos cultivos en el mismo lomo o
bancal. Por ejemplo cebolla con remolacha. De esta forma se consigue
sombrear el suelo, que además de evitar plantas adventicias disminuye el agua
que se evapora.
• Acolchar (en inglés Mulching): consiste en cubrir el suelo con un material
orgánico (normalmente paja), de esta forma evitamos la pérdida de agua por
evaporación y ahorraremos agua y riego, especialmente en primavera y
verano. Además con el acolchado evitamos que nazcan hierbas adventicias y
las que nazcan se eliminan con facilidad. Por otro lado, nos servirán como
abono de liberación lenta. Si utilizamos paja, el grosor de la capa debe estar en
torno a 5 cm., si lo que utilizamos es un abono verde el espesor debe ser
menor para que se airee el terreno.