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J.F. Sánchez C.

José Faustino Sánchez Carrión, conocido como el Solitario de Sayán, fue un destacado prócer de la independencia peruana y redactor de la primera Constitución del país. Su legado incluye la defensa del republicanismo, la promoción de la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, incluidos los indígenas, y su papel en la construcción de un Estado libre y soberano. Su vida y obra reflejan la lucha por un Perú justo y equitativo durante el tumultuoso siglo XIX.
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J.F. Sánchez C.

José Faustino Sánchez Carrión, conocido como el Solitario de Sayán, fue un destacado prócer de la independencia peruana y redactor de la primera Constitución del país. Su legado incluye la defensa del republicanismo, la promoción de la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, incluidos los indígenas, y su papel en la construcción de un Estado libre y soberano. Su vida y obra reflejan la lucha por un Perú justo y equitativo durante el tumultuoso siglo XIX.
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El Solitario de Sayán

¿Quién fue este personaje histórico y cuál fue su aporte


al Perú?
Hoy 2 de junio el Estado peruano declaró el Día del prócer
de la Independencia José Faustino Sánchez Carrión, un
importante personaje de la historia peruana, benemérito
de la patria y forjador de la República del Perú y redactor
de la primera Constitución peruana. Conozcamos la
biografía de este connotado tribuno.
Entre los promotores e impulsores de la creación de
la República del Perú destaca José Faustino Sánchez
Carrión, prócer, ideólogo y defensor tenaz de este
sistema de gobierno que expresa con mayor nitidez la
voluntad política de los ciudadanos. ¿Quién fue este notable precursor y
protagonista del proceso de nuestra independencia?, ¿Cuál fue su aporte a la
génesis de nuestra nación y al devenir político de nuestro país?, ¿Qué se
conmemora este 2025 sobre este eminente tribuno peruano?
El establecimiento del sistema republicano en el Perú durante los primeros
años de la independencia tuvo como protagonista central al jurista y notable
orador José Faustino Sánchez Carrión. Recordemos el papel de este personaje
que hoy 13 de febrero se cumplen 238 años de su natalicio.
Patriota acérrimo y destacado intelectual, su corta vida es un testimonio de
la lucha política, ideológica y militar por la construcción de un Estado
funcional y un país libre y soberano, en el agitado siglo XIX, capaz de ofrecer a
su población la oportunidad de progresar social y económicamente.
Biografía de José Faustino Sánchez Carrión:
Según el ensayo sobre José Faustino Sánchez Carrión, escrito por la
historiadora peruana Carmen MacEvoy para la serie numismática Constructores
de la República: Bicentenario 1821-2021, del Banco Central de Reserva del
Perú, este precursor, catalogado como un “profesor de turbulencia” por el poder
virreinal y conocido como el Solitario de Sayán, nació en Huamachuco, el 13 de
febrero de 1787, en el seno de una familia renombrada pero venida a menos.
Fue tal vez esta situación precaria la que lo llevó a ingresar, a los quince años,
al Seminario de San Carlos y San Marcelo de Trujillo. Allí articuló un par de
oraciones en latín que atrajeron la atención de sus maestros. No cabe la menor
duda de que fue una combinación de inteligencia, disciplina y fuerza de voluntad la
que le allanó el camino hacia Lima, donde en 1810 pronunció su célebre Oda a
Baquíjano. En ella se refirió al “talento peruano” y a la “alta muralla que una mano
impía” levantó para “cerrar a los nativos el derecho de gobernarse”.
Un año después, y ya como estudiante avanzado del Real Convictorio de
San Carlos, el futuro diputado enunció ante el ayuntamiento un encendido
discurso demandando que los votos de los colegiales carolinos fuesen aceptados en
el acto electoral que ocurría en los claustros de dicha institución.
La celebración, en 1813, del primer aniversario de la promulgación de
la Constitución de Cádiz permitió que el huamachuquino hiciera gala, esta vez
frente al virrey José Fernando de Abascal, de su elocuencia y su credo
libertario.
Entre 1815 y 1818, año en el que se recibe de abogado, Sánchez Carrión ejerció en
San Carlos la cátedra de Derecho Canónico, Artes, Digesto Viejo (derecho romano),
Filosofía, Matemáticas y Jurisprudencia.
Las tendencias liberales de Sánchez Carrión, llamado también el Tribuno de la
Revolución, lo colocaron, primero, en la mira del virrey Abascal y, después, del
virrey Joaquín de la Pezuela. Fue este último quien lo obligó a salir de Lima y buscar
refugio en Huamachuco. Por ello y por otras razones, la independencia lo encontró
en el norte del Perú, donde participó en la proclamación de la república en
Trujillo, el 29 de diciembre de 1820, y en su patria chica, Huamachuco, el 1
de enero de 1821.
La república liberal, defendida por Sánchez Carrión, fue un espacio donde
podían concretarse los sueños de adelanto material y de orden, pero ella era
también percibida como la cuna de la libertad, de la dignidad y del honor. Así, es
posible identificar, por un lado, los intentos de construir un Estado y, por el otro, los
deseos de forjar una nación desde la sociedad civil.
Dentro de ese contexto, el proyecto monárquico de Bernardo
Monteagudo, asesor político del general José de San Martín, fue confrontado
por los republicanos peruanos, quienes, liderados por el Solitario de Sayán,
utilizaron la prensa para defender su posición política e ideológica.
Su argumento central, esgrimido en las jornadas de julio de 1822, fue que las
discusiones que afectaban al país no podían hacerse a puerta cerrada; por ello,
cualquier decisión sobre el futuro del Perú debía contar con la aprobación de la
ciudadanía.
Un análisis de la Carta sobre la inadaptabilidad del gobierno monárquico de
Sánchez Carrión permite acercarse a un republicanismo que irá madurando y
fortaleciéndose en medio de la guerra.
La discusión entre monárquicos y republicanos, en la que participa
activamente, permite revelar la incompatibilidad, percibida por los primeros, entre
la república soñada y la heterogeneidad social y cultural propia del Perú. La defensa
del orden republicano, “el más digno e ilustre” que podía darse a “la raza humana”,
da cuenta de la intencionalidad pedagógica que asume el republicanismo peruano y
de su estrecha asociación con al menos tres conceptos: la libertad, la opinión
pública y la ciudadanía.
De acuerdo con Sánchez Carrión, el objetivo de la independencia fue
la libertad, sin la cual “los pueblos eran rebaños y toda institución inútil”. Dentro
de esa lógica, la monarquía era “una herejía política” para un “estado
verdaderamente libre” como el peruano.
El arraigo en el Perú de una cultura cortesana abonaba el argumento a favor
de un gobierno republicano capaz de “frustrar los ardides del despotismo” y “los
siniestros principios de una política rastrera”. El régimen monárquico, en donde lo
que primaba era el “arte de pretender” y la "indolencia frente a la verdad y la salud
de la comunidad”, era una amenaza constante contra “las virtudes cívicas” sobre
las que debía asentarse la república, porque “debilitada” su fuerza y “avezados al
sistema colonial”, los peruanos serían, bajo una monarquía, “excelentes vasallos y
nunca ciudadanos”.
Dentro de ese contexto, Sánchez Carrión opinaba que la discusión en
la Sociedad Patriótica, a favor de la monarquía, era “una negociación de gentes
privadas”. Su ataque a la “política clandestina” del régimen protectoral, en las
páginas de La Abeja Republicana, muestra que la batalla decisiva por la
causa de la república ocurrió en la esfera de la opinión pública. En efecto,
en su "Prospecto", el redactor de La Abeja recordaba que “la imprenta era el único
medio de “contener a los déspotas” y de “dirigir la opinión de los ciudadanos”.
La solución del dilema republicano debía darse en un contexto
histórico (“La historia es una lección para el linaje humano y de ella debemos
sacar ejemplo”), pero además sustentarse en la experiencia diaria. Dentro de esa
línea argumentativa, el mayor desafío era crear “un gobierno central, sostenido por
la concurrencia de gobiernos locales” resguardados por la Constitución, único
dique de contención contra “la liberticida ambición” de sus “pretendidos
legisladores”.
Preservar a la república de su peor enemigo, la anarquía provocada por las
facciones políticas requería de la división de poderes, del ejercicio
permanente de la ciudadanía y de la unión estrecha entre los partícipes
del pacto republicano. La construcción de una república en un “vasto Estado”
como el peruano, que fue visto por los monárquicos como un problema insalvable,
dependía de la buena marcha de “la administración municipal”, considerada desde
sus inicios como la piedra angular del sistema republicano.
Un punto que interesa analizar por su relación con el modelo federalista y
municipalista anteriormente señalado es el vínculo que la república debía tener con
los indios y con todos los pueblos que la conformaban. Respecto al primer
punto, Sánchez Carrión señalaba que los indígenas eran un pueblo que
había alcanzado un alto grado de civilización, muchísimo antes de la llegada
de los españoles. Después de la conquista y a través de las más duras de las
opresiones, ellos consiguieron hacerse de su libertad.
Por introducir nuevos argumentos y una estrategia política exitosa, que
permitirá que la primera generación de políticos peruanos se deshaga de
Monteagudo, el todopoderoso secretario del Protectorado, la carta de Sánchez
Carrión expresa el lenguaje secular de la revolución política y cultural que la
independencia trajo a la superficie.
Desarrollado a lo largo de varios años de enfrentamiento soterrado contra el
autoritarismo del virrey Abascal y su heredero Pezuela, en dicho lenguaje los
descontentos, las aspiraciones y las tradiciones culturales serán expresadas
mediante un vocabulario simple y elocuente. La posibilidad que tuvieron los
republicanos peruanos de hegemonizar la esfera pública y de diseminar una serie
de conceptos, siendo el más importante el de la libertad, estuvo estrechamente
unida al declive de la nobleza colonial, que fue seriamente golpeada por la política
económica del gobierno protectoral.
En las “Instrucciones para el pueblo de Huarmey”, por ejemplo, se observa la
obsesión por el detalle que caracterizó a los constructores de una república que era
guerrera e itinerante, además de interesada por consolidar su influencia y su poder
en las zonas más alejadas del país. Así, el juicio de residencia debía
reestablecerse y los funcionarios ladrones debían de ser destituidos y
ejemplarmente castigados, de acuerdo con las "Instrucciones".
Además del intento de ejercer un control estricto sobre las autoridades
y de velar por los intereses de los pueblos, Sánchez Carrión mostrará su
interés por mejorar la calidad hospitalaria, el sistema de correos y la
educación de las provincias del Perú. Sin embargo, es importante recordar que
existe una localidad, “la fiel provincia de Huamachuco”, que estará siempre
presente en su memoria y, por ello, simbolizará el posicionamiento de las
provincias, muchas de ellas marginadas y olvidadas, durante la campaña de 1824
que él lidera al interior del país.
¿Cuál era el precio, se preguntaba el Solitario de Sayán, para un desarrollo
completo que involucrara la perfección civil de los indios? El problema podía
resolverse, entre otras cosas, examinando el genio del poblador de la sierra,
observando la fecundidad de su imaginación, así como su perspicacia y
comprensión para enfrentar los problemas más difíciles.
El Perú contaba con los elementos que en otras tierras se encontraban
esparcidos para poner en acción algún ensayo que ayudase a mejorar las
condiciones de vida de todos los peruanos. La respuesta a “la cuestión indígena”,
como la llamó desde mediados del siglo XIX en adelante la segunda generación de
liberales, es muy vaga, por decir lo menos. Sin embargo, el compromiso concreto
con el “Perú profundo” que Sánchez Carrión conocía de primera mano no se puede
negar. De ello da cuenta la Carta a los indios de las provincias interiores,
firmada por los miembros del primer Congreso Constituyente, instalado en
setiembre de 1822 y donde Sánchez Carrión se desempeñó como primer
secretario.
“Nobles hijos del sol, amados hermanos, a vosotros virtuosos indios, os dirigimos la
palabra, y no os asombre que os llamemos hermanos; lo somos en verdad,
descendemos de unos mismos padres; formamos una sola familia y con el suelo
que nos pertenece, hemos recuperado también nuestra dignidad y nuestros
derechos”, afirma.
Los autores de la Carta a los indios recordaban sobre los trescientos años de
esclavitud en “la humillación más degradante” de la población indígena. Era por ello
que la independencia que se les planteaba a los “indios de las provincias interiores
del Perú” no era una cuestión meramente ética. Ello porque “los injustos
usurpadores” venidos de Europa robaron el oro y la plata de los peruanos,
impusieron tributos a las comunidades indígenas y se posesionaron de los pueblos.
La Carta también afirmaba que el congreso republicano, conformado por los
“más honrados y sabios vecinos” de las provincias liberadas, dictaría leyes a favor
de los indígenas. “Vosotros indios, sois el primer objeto de nuestros cuidados. Nos
acordamos de lo que habéis padecido y trabajamos para haceros felices en el día.
Vais a ser nobles, instruidos, propietarios y representareis entre los hombres todo
lo que es debido a vuestras virtudes”, sostiene.
De la mirada hacia el interior del Perú de Sánchez Carrión, un provinciano
que entendió el mundo rural de primera mano, surge la relación inclusiva e
igualitaria que él abiertamente propone con “los pueblos” de la república. Este
tema, escasamente estudiado, se hace evidente en el exordio o exposición de
motivos de la Constitución. Ahí se señalaba la igualdad de derechos de todas las
partes, hasta la más minúscula y alejada, que conformaban la República del Perú.
Cada localidad, distrito o provincia poseía “libertad, existencia y
propiedades”, y no porque “la casualidad” le hubiera concedido a miles de
peruanos su partida de nacimiento en “pueblos apartados”, aquellos iban a ser
menos felices por la distancia del “poder supremo”. La propuesta central era
“igualdad” en toda la extensión del Estado, “igualdad ante la ley entre los
ciudadanos, igualdad en el ejercicio de esta entre todas las provincias; un mismo
linaje de justicia para todos; vigilancia y el ser igual en todo”.
Si ello ocurría, opinaba el joven diputado, la república se fortalecería y nada
podría perturbarla, “ni de dentro ni de fuera”. Uno de los análisis más lúcidos del
pensamiento y obra de Sánchez Carrión, que es el de Roberto Gamio Palacio, señala
su periplo mental y físico de Huamachuco a Lima, con una primera parada en
Trujillo.
Así, la conciencia política del Solitario de Sayán se forja en el mundo de la
pequeña localidad, para irse ampliando y cobrando los contornos de lo local a lo
nacional y de ahí a lo continental, expresado en el Congreso de Panamá.
Verificado este aserto a través del análisis de centenares de cartas y de
documentos, el argumento se sostiene en un hecho muy concreto: desde su
terruño serrano, Sánchez Carrión va concibiendo un original horizonte
para la República del Perú que engarza lo local, lo nacional y lo
continental. Este proceso, que obviamente no es lineal, muestra un deseo de
integración en el cual subyace la relación de interdependencia de las provincias y la
capital peruana, y, en un estadio posterior, la solidaridad del Perú con América,
que parte de la base de un origen y destino comunes. De esa manera, Panamá se
convierte en el destino final de un periplo político e intelectual que se inicia en la
ciudad serrana de Huamachuco.
Legado de José Faustino Sánchez Carrión:
El proyecto político de Sánchez Carrión y los liberales consta, bueno es recordarlo,
de una serie de propuestas y de logros muy concretos. Entre ellos cabe
mencionar el triunfo de la república sobre la monarquía; la dación de
la primera constitución del Perú con tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y
Judicial, además del electoral; la instauración del Poder Judicial en la Corte
Suprema y cortes judiciales; la fundación de una suerte de reforma
agraria que, con todas sus obvias limitaciones, se inicia en tierras del Estado; el
fomento de la minería y del trabajador minero; el establecimiento de un severo
régimen de moralidad para los servidores públicos; el reconocimiento de
la carrera administrativa; la descentralización política, administrativa y
económica con la elección de las autoridades, con las municipalidades y
las juntas departamentales; un proyecto educacional con universidades y
escuelas normales en las capitales de departamento; y el establecimiento de las
elecciones con el voto secreto y obligatorio.
Sin embargo, la obra culminante de Sánchez Carrión la realiza como ministro
general único del Perú en la campaña de 1824. El análisis de las circulares y oficios
redactados por Sánchez Carrión, reunidos por el magistrado e historiador Luis
Antonio Eguiguren, muestra la dimensión de la empresa político-militar en la que se
embarcaron el ministro y el Congreso liberal responsable de invitar a Simón
Bolívar y de legitimar, algunos meses después, su estadía en el Perú.
Mediante la lectura de esta extraordinaria fuente documental es posible
tomarle el pulso a la campaña militar de 1824, en su aspecto material. La
constante necesidad de recursos, el pago de cupos y contribuciones, y las órdenes
de destierro a los godos y otros enemigos externos de la revolución se entrelazan
con el sustento ideológico de la campaña final por la independencia, que se expresa
en El Centinela en Campaña, donde desempeña el papel de editor y de
colaborador.
Abogado, al fin y al cabo, Sánchez Carrión se vale también de circulares y
oficios para ir modelando el tipo de república que los liberales tienen en mente. Así,
el diputado huamachuquino da
instrucciones específicas a los
visitadores de provincias para dar el
inicio del reparto de tierras. El
objetivo de esta medida era aumentar
los recursos fiscales y promover la
agricultura de acuerdo con las
necesidades de cada localidad. La
idea era mantener a los indios en
control de sus propiedades y
otorgarles títulos a las otras castas,
siempre y cuando no hubiera fraude.
Por otro lado, como lo recuerda muy
bien Basadre —quien, como se indicó
al inicio, señala a Sánchez Carrión
como el “hombre más eminente de la
Emancipación”, los prefectos e
intendentes fueron llamados a hacer
estudios geográficos, estadísticos y
económicos de sus respectivas
circunscripciones para enviarlas a
Lima con la finalidad de promover el
desarrollo de las provincias del Perú.
La dictadura transitoria para una república que, como la peruana, era incapaz
de cuidarse por sí sola y menos construir su representación política fue sancionada
mediante el decreto del 10 de setiembre de 1823, el cual estableció que "solo un
poder extraordinario en su actividad y facultades" era capaz de "poner término a la
presente guerra y salvar a la República" de los graves males en que se hallaba
envuelta. Junto con el modelo de república militarizada, de estirpe romana, los
liberales introdujeron en la Constitución de 1823, en sus artículos 4 y 5, el derecho
del pueblo a la insurrección contra los gobernantes despóticos. De esa manera y
sobre la base de estos dos conceptos, aparentemente antagónicos, pero a la larga
complementarios, se creó la plataforma legal para el convulso siglo XIX.
Sánchez Carrión cumplió un papel fundamental en el gobierno de una
dictadura que no solamente legitimó la corporización del poder en una sola
persona, sino que la dotó de una infraestructura económica y política. El
nombramiento de autoridades políticas en la ruta hacia Junín y Ayacucho tiene que
ver, sin lugar a dudas, con la presencia del Estado republicano en las provincias.
El 3 de abril de 1824 Sánchez Carrión recibió de Bolívar la investidura de
secretario general de los negocios de la República Peruana o ministro único, y como
tal acompañó al Libertador a lo largo de toda su campaña en suelo peruano, del
26 de marzo a 28 de octubre de 1824. En una carta a Francisco de Paula
Santander, Bolívar escribió lo siguiente sobre el ilustre tribuno peruano: “El señor
Carrión tiene talento, probidad y un patriotismo sin límites”.
El 28 de octubre de 1824, Bolívar organizó nuevamente su gobierno en Jauja y
nombró a Sánchez Carrión como ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores,
cargo que ejerció hasta el 26 de febrero del año siguiente. Le acompañaba el
coronel Tomás de Heres como ministro de Guerra, y el sabio Hipólito
Unanue como ministro de Hacienda. En la fase final de
la guerra contra los españoles, sugirió al
almirante Jorge Martín Guise, de acuerdo con Bolívar,
la iniciación de la campaña marítima, que determinó
que las últimas naves españolas se retiraran de las
costas peruanas. El 7 de diciembre de 1824, dos días
antes de la batalla de Ayacucho, cursó a los
gobiernos americanos la invitación a un congreso
anfictiónico, a realizarse en Panamá. En este sentido
compartió plenamente con Bolívar el ideario de
la unidad hispanoamericana, que por el momento no
se concretó.
Cuando Bolívar marchó al sur en abril de 1825, dejó el poder político a un
Consejo de Gobierno instalado en Lima, en el que Sánchez Carrión era el
vicepresidente. Pero no pudo ya ejercer dicho cargo. Agotado por la labor realizada
durante la campaña independentista y debilitada su salud, se retiró a la hacienda
“Grande” de Lurín, de propiedad de la congregación de los padres del oratorio de
San Felipe Neri, donde falleció el 2 de junio de 1825 a los treinta y ocho años de
edad.
Según la autopsia (de la que se conserva sólo un fragmento) que le practicó el
médico Cayetano Heredia su muerte se debió a la rotura de un aneurisma que tenía
en el hígado. El Perú perdió así tan tempranamente a uno de sus hijos ilustres, cuyo
talento haría falta en la organización de la naciente República.
¿Qué se conmemora el 2025 sobre José Faustino Sánchez Carrión?
Este año se conmemora el bicentenario del fallecimiento de este célebre forjador
de la República peruana. Para tal efeméride se han organizado actividades de
carácter protocolar en todos los niveles de gobierno, conversatorios sobre la obra y
legado de José Faustino Sánchez Carrión en círculos académicos y universitarios,
entre otras. De esta manera, se rinde homenaje a uno de los peruanos más
notables, eminencia de la emancipación, ideólogo, tenaz defensor y organizador de
la naciente República, sistema de gobierno que prevalece hasta nuestros días.
JOSÉ FAUSTINO SÁNCHEZ CARRIÓN
“una vida al servicio de la patria”
1. Huamachuco:
a. Huamachuco y su nacimiento Huamachuco, capital del Partido del mismo nombre,
dentro de la comprensión de la Intendencia de Trujillo, es donde nace José Faustino
Sánchez Carrión. Lugarcito especial que, según Raúl Porras Barrenechea, es:
… un oscuro y remoto pueblecito andino, a 30 leguas de la costa y a 3241 metros
sobre el nivel del mar. El caserío español de Huamachuco, humilde y anónimo,
surgió́ junto a otro pueblo o tambo indígena, Marca Huamachuco, situado al borde
del camino del Inca, del Cuzco a Quito y en el que habrá, como en tantos otros
pueblos del Tahuantinsuyo, un tambo real y un adoratorio solar (…) En lo demás es
un pueblo anónimo y desamparado, como otros tantos pueblos del Perú, en que no
hay sino un Sub delegado, un cura, una plaza y una iglesia. El resto, lo que alegra el
alma de sus tres mil habitantes y les compensa la pena de vivir, es la austeridad
petrificada de sus montañas, el aire puro, el cielo imperturbable.
En un hogar de familia criolla provinciana, dedicada a la mineríá y la agricultura, con
ingresos que le permitíá n una posición económica holgada, con relaciones familiares
dentro del clero de la circunscripción regional, nace José Faustino Sánchez Carrión y
Rodríguez el 13 de febrero de 1787. Sus padres: Agustín Sánchez Carrión y Teresa
Rodríguez Lezama. Don Agustín era administrador de Correos de Huamachuco y
Cajamarquilla y desempeñaríá el cargo de alcalde de Huamachuco entre 1805 y 1806.
Fue el quinto de siete hermanos de los que sobrevivieron sólo la mayor, Fermina, y él. A
los pocos días, acorde con la práctica religiosa, el 16 de febrero de 1787 es bautizado
por presbítero José Carrión en la iglesia parroquial de su Huamachuco, oficiando de
padrino el presbítero Manuel Gonzáles.
Su Huamachuco que, años después, cuando Sánchez Carrión ejercíá el cargo de
secretario de Congreso suscribe el Decreto del 18 de diciembre de 1822 donde se le
confirma el tıtulo de “Muy Ilustre y Leal Ciudad” como testimonio de justicia a su tierra
de nacimiento:
El Congreso Constituyente del Perú;
Teniendo en consideración el patriótico comportamiento y servicios de la población
de Huamachuco, capital del partido de este nombre, Departamento de Trujillo,
cuando se sublevaron en esta capital; ha venido en decretar y decreta: Que confirma
el Decreto de 8 de agosto de este año, referente al título provisional de “Muy Ilustre
Leal Ciudad, que se le expidió el 12 de junio del año anterior.
b. Sus primeros años: los pasa en Huamachuco, entre excursiones a caballo y la visitas
a las estancias con su padre, a pesar de su delicado estado de salud. En su entorno
social no sólo se relaciona con niños hijos de criollos sino, también, de trabajadores de
su padre. Observa las prácticas domésticas, económicas, comunales y costumbristas de
los pobladores de zona. Vivió́ entre gente humilde con quienes se sentía identificada.
Esto habría de permitirle entender mejor al Perú́ de su tiempo.
A los 7 años pierde a su madre, el 11 de enero de 1794. Su hermana mayor Fermina
asume su cuidado. A ella le prodigaría todo el afecto maternal y cómo no sería su
consejera preferente ante los retos que a diario debía afrontar. Al poco tiempo su padre
se volvió a casar en1808 con doña Sebastiana Palomino. En esta relación nació́ su
hermano Mariano.
Como era práctica de los hogares religiosos de esos tiempos, Entre muchachos de su
edad, entre el campo y la ciudad. Confraternizando con gentes de toda condición se fue
formando la personalidad de Sánchez Carrión.
2. Sus estudios:
a. Su formación académica en Trujillo: su familia valorando su inteligencia, sus
conocimientos adquiridos en la tierra paterna, como sus aspiraciones de superación
decide brindarle las facilidades para la continuación de sus estudios. Por exhortación de
los clérigos ligados a su parentela es enviado a Trujillo. Aquí con la autorización del
Obispo José́ Carrión y Maril, a los 15 años, 2 de abril de 1802, ingresa al Real Seminario
de San Carlos y San Marcelo dirigido por don Tomás Gonzáles y Rivero para seguir la
carrera eclesiástica.
Estudia Gramática y Latinidad, Lógica, Física y Filosofíá, también francés. El
ambiente religioso del medio no puede ser más adecuado para la formación de la
personalidad disciplinada, paciente, íntegra, de pureza espiritual, de firmeza en las
convicciones, de entrega a las causas nobles y de profundo sentido ético, que
caracterizaban al adolescente de Sánchez Carrión
Pronto dio muestras de su capacidad intelectual y de sus dotes oratorias, hábilmente
explotadas y desarrolladas por los clérigos del Seminario. En 1803, al inicio del año
académico, pronuncia la Oración Latina, por su condición de alumno destacado y
excelente orador. Acto distinguido que le tocó reeditar en la inauguración del año
académico de 1804, como máximo galardón por su contracción al estudio, su calidad
intelectual y la corrección de su conducta.
Dada su preparación intelectual y formación moral, por demás excepcionales,
atendiendo a los consejos del Obispo y a la buena disposición de su padre de apoyarlo,
b. Sus estudios en Lima: a fines de 1804, el 1º de diciembre, se traslada a Lima. Ingresa
a estudiar la carrera de leyes en el Real Convictorio de San Carlos, dirigido por don
Toribio Rodríguez de Mendoza, con cuya orientación el Convictorio se había convertido
en “verdadero semillero revolucionario”, donde se impartían las nuevas ideas filosóficas
y los temas de igualdad, libertad y fraternidad, enunciados por los enciclopedistas.
Durante cinco años estudia Filosofía Moderna, Matemáticas, Ciencias Naturales,
Leyes Civiles y Eclesiásticas, Derecho Natural, así como latín y francés. Participa en los
concursos oratorios, en los debates de sustentación de tesis. En un medio de
estudiantes sobresalientes y aplicados se distingue con toda nitidez. “Turbulento y
estudioso” al decir de Basadre.
Es aquí donde completa su formación académica, filosófica, ideológica y política.
Destaca en todos los cursos, en los concursos de oratoria, en los debates, con plena
disposición para la rebeldía. Se define y madura la personalidad del hombre que el
futuro Perú democrático necesitaba.

3. La vida profesional:
a. Su inicio profesional: en 1810, dado su condición de alumno distinguido es invitado
a asumir la Cátedra de Cánones y Leyes, así como el curso de Digesto Viejo, lo que le
permite cultivar sus dotes oratorias.
En este mismo año, escribe la composición en verso Oda a Baquíjano y Carrillo como
parte del homenaje a don José́ Baquíjano y Carrillo que habíá sido nombrado Consejero
de Estado, con sede en Madrid, España. Una evidencia de sus aptitudes poéticas y de
su adhesión al grupo constitucionalista con convicción democrática, patriótica y
revolucionaria. Al decir de Augusto Tamayo Vargas:
Hay en aquellos expresivos y quintanescos versos mucho de lo que habríá de verse
más tarde en las letras de himnos y marchas que se suceden entre 1810 y 1821: "la
horrible cadena", "el grato estruendo", "la santa libertad", "la poderosa Lima", "la
América abatida", "levantando su frente", etc.
En reconocimiento a la brillantez de su desempeño estudiantil como de la valoración
de sus conocimientos es llamado por el Rector Rodríguez de Mendoza para dedicarse a
la enseñanza de matemáticas y filosofíá en el propio Convictorio. Así Sánchez Carrión
tuvo que postergar su graduación de abogado hasta 1818.
b. Sánchez Carrión, abogado: el 6 de noviembre de 1813 se recibe de Bachiller en
Derecho Canónigo en acto público en la Universidad Mayor de San Marcos, ante el
jurado está presidido por el Dr. Pedro Rolando, luego de absolver sin dificultades todas
las preguntas. Luego, el 2 de diciembre de 1813, se designa al celebre jurista José́
Jerónimo Vivar como su maestro de prácticas a in de que pueda titularse de abogado.
Conferencias prácticas que sigue durante cuatro años.
En 1815 y 1817 se le ratifica como regente de la cátedra de Artes y regente de
la cátedra de Digesto Viejo del Convictorio San Carlos. Es más, luego de la clausura del
Convictorio por cuatro meses, a partir del 31 de mayo de 1817, en que es separado
Rodríguez de Mendoza, Sánchez Carrión continua en la nómina de sus profesores
Luego de superar la acreditación por parte del Dr. José Jerónimo Vivar y haber
absuelto satisfactoriamente todas preguntas formuladas por los miembros del Colegio
de Abogados de Lima, se titula de abogado el 8 de agosto de 1818 sustentando
brillantemente ante la Real Audiencia- el juicio seguido entre Manuel Elorria y Pablo
Meremendi por cantidad de pesos. Habíá aprobado por unanimidad. Su juramento de
estilo, como lo expresaban todos, decía: “…defender en público y secreto la pura y
limpia concepción de María Santísima y de usar bien y fielmente el ejercicio de abogado
con arreglo a las leyes del Reino y ordenanzas de la Real Audiencia; y de los casos que
ocurran sin llevar derechos a los pobres, Real Fisco, ni religiosos mendicantes, y
guardar secreto cuando convenga”.
El 5 de noviembre juramentó su incorporación ante la Junta General del Colegio de
Abogados y, luego de la oración gratulatoria, pronunció su primer discurso como jurista
sobre una ley del Reino, como preveíá n los Estatutos, con general aplauso de los
concurrentes. Ocupa asiento como Individuo de Número del Ilustre Colegio de
Abogados. Al decir de los que le conocieron fue el “Abogado de las causas más célebres
y generoso protector del huérfano y de la viuda...”. “Fue el verdadero y más
sobresaliente abogado de los pobres”.
Así completa su formación no solo profesional también doctrinaria y política, y ya
preparado para afrontar la vida pública y la acción política al servicio de su patria a
tono con sus convicciones.
c. Su nueva familia nuclear: por propia confesión había estudiado la jurisprudencia
como un peldaño de preparación para dedicarse a su real vocación: el servicio
eclesiástico. Sin embargo, estos planes son sepultados al enamorase de una bella hija
de criollos. El 30 de octubre de 1819 se casa con Josefa Antonia Dueñas Gallardo. Con
ella tiene a su hija Juana Rosa María de la Espiración que nace el 17 de diciembre de
1820. Fatalmente su felicidad es efímera, al poco tiempo enviuda, el 1º de enero de
1822.
Contrae segundas nupcias con su cuñada Maríá Mercedes Dueñas Gallardo el 17 de
setiembre de 1822. De esta unión nacieron sus hijos: Tomás Jesús María el 22 de
diciembre de 1822, María Mercedes el 17 de enero de 1824 y María Matea, el 20 de
setiembre de 1825, cuando el tribuno ya no había fallecido.
4. San Martín y las ideas Monarquistas:
En 1820 arriba al Perú́ la Expedición Libertadora de San Martıń a Paracas. El 10 de
noviembre desembarca de Huacho y establece su Cuartel
General en Huaura desde cuyo Balcón se produce lo que se llama la proclama la
independencia del Perú́ el 27 de noviembre del mismo año.
Luego del retiro de las fuerzas realistas de Lima, San Martıń ingresa a ella y desde su
plaza central proclama la Independencia el 28 de julio de 1821. Se establece el
Protectorado y se ponen en marcha los planes monárquicos con la adopción de medidas
como:
a. Respeto a los títulos de nobleza coloniales, cambiando la denominación de Títulos de
Castilla por Títulos del Perú́;
b. Se crea “La Orden del Sol” para otorgar dignidades y elevar su categoría oficial a un
nivel cercano al de la nobleza de los Títulos del Perú́;
c. Funda “La Sociedad Patriótica de Lima” con la intención de difundir las ideas
monárquicas;
d. Envía la Misión García del Río y Paroissien a Europa en búsqueda de un príncipe que
pueda convertirse en monarca del Perú́;
e. Instituyó un Consejo de Estado en el cual, fuera de otros miembros, habríá tres
condes criollos y un marques inca.
f. Busca entendimiento con el Virrey (Punchuca, Miraflores) desechando la definición
por las armas de la causa independentista, etc.
La respuesta de los criollos contrarios al proyecto sanmartiniano no se hace esperar.
Se inicia el duro enfrentamiento entre las monarquistas y los republicanos.
En esta coyuntura de definición del futuro del Perú́ la figura de José Faustino Sánchez
Carrión será gravitante como la resalta Carmen MacEvoy:
En el fragor de lo que Jorge Basadre denominó “el primer ciclo doctrinal” surgen
una serie de conceptos muy relevantes, tales como ciudadaníá, libertad, igualdad,
mérito e incluso felicidad, articulados en la prensa limeña por José Faustino Sánchez
Carrión, un hijo de Huamachuco. Es cierto que estas palabras circulan en un mundo
de profundas diferencias sociales y donde el clasismo y el racismo prevalecen.
Sin embargo, ellas irán penetrando en el tejido social, donde ayudarán a generar un
espíritu libertario en procesos tan importantes como la abolición de la esclavitud y
del tributo indígena en 1854 e incluso en la revolución de la Coalición Nacional de
1894. La república liberal, defendida por Sánchez Carrión, fue un espacio donde
podían concretarse los sueños de adelanto material y de orden, pero ella era
también percibida como la cuna de la libertad, de la dignidad y del honor. Así es
posible identificar, por un lado, los intentos de construir un Estado y, por el otro, los
deseos de forjar una nación desde la sociedad civil.
5. El solitario de Sayán:
José́ Faustino Sánchez Carrión, en mérito a sus ideas libertarias como a su
comportamiento por concretizarlas, fue expulsado del Convictorio San Carlos y
desterrado de la Capital “lo menos cincuenta leguas de ella” por disposición del Virrey
Pezuela. Por esta razón estuvo en Huamachuco gran parte del año 1821 (de enero a
agosto) atendiendo la enfermedad de su padre, hasta su deceso. A su retorno se
incorpora a los círculos de debate sobre el futuro político del Perú́. Opta por dedicarse a
escribir y, a través de los periódicos, publicar sus aportes en forma de cartas. A inicios de
1822 se retira a Sayán (a tres días de Lima) para meditar y recuperarse de sus males,
agravados por el calor y la humedad de Lima.
El intelectual Isaac Salazar León, natural de Sayán, describe así la permanencia de
Sánchez Carrión en La Tierra del Sol:
De incógnito llegó a Sayán un personaje que parecíá enferma… se hospedó en la
casona colonial que más tarde albergó a los coroneles de don José́ de San Martín,
Pedro Conde, Rudecindo Alvarado y al propio General San Martín. Con sombrero
alón y terciado el poncho anduvo por las calles del pueblo sin ganar amigos, sin
conversar con nadie, pensativo y silencioso se le vio acercarse al Cabildo… Por su
extraña actitud las gentes del pueblo le pusieron el mote de “El Solitario” y por tal
todos le conocían. Cuando se supo que las cartas armadas por “El Solitario de
Sayán” correspondían a don José́ Faustino Sánchez Carrión, nadie dudo el lugar de
ese personaje a quién el pueblo había conocido por “El Solitario”, no fuera otro que
el mismo Sánchez Carrión.
Por su parte, sobre su permanencia en este lugar, Octavio Gamio Palacio anota:
Permanece en Sayán, solo, sin su familia, según cuenta la tradición en dicho
pueblo, que le diera el título que él recoge como seudónimo para sus cartas El
Solitario de Sayán. Esto no significa que no viniera a Lima en varias oportunidades,
donde se encontraban los suyos, aunque por breves días (…) En este pueblo
aprovechó el tiempo alternando la lectura con la meditación, sus inclinaciones
favoritas y para restablecer su salud, objeto este al que se debió́ su viaje y
permanencia en Sayán.
En Sayán escribió́ sus dos célebres Cartas: “La inadaptabilidad del gobierno
monárquico al Estado libre del Perú” y “Sobre la forma de gobierno conveniente
al Perú”, firmadas con el seudónimo de el Solitario de Sayán fechadas el 01 de marzo
de 1822 y el 17 de agosto de 1822 publicadas en el “Correo Mercantil” (la primera sólo
una parte y la segunda el 6 de setiembre de 1822) y reproducida la primera en su
integridad en “La Abeja Republicana” (Nº 4, jueves 15 de agosto de 1822), fundamentado
su tesis republicana de vital importancia para la discusión teórica y evitar entronizar a un
príncipe europeo como rey del Perú́.
Una revisión de sus dos Cartas permite visualizar un hilo conductor entre ambas. La
interpretación tradicional es que, en la primera de ellas, el prócer aborda el
problema del tipo de régimen de gobierno que conviene al Perú́ y realiza una
apologíá de la República en contraposición con la monarquía. Mientras en la
segunda se entrega al análisis de la separación de poderes y la descentralización
del gobierno. Pero como decimos ambos documentos pueden ser reinterpretados
siguiendo un hilo conductor: los límites al gobierno que solamente era alcanzable,
en su máxima expresión, bajo un régimen republicano con una adecuada
separación de poderes en el nivel central y con una distribución geográfica de ese
poder político en circunscripciones espaciales federadas. Este, y no otro, es el
espíritu central de las Cartas.
Expresiones suyas como “Yo quisiera que el Gobierno del Perú́ fuese una misma cosa
que la sociedad peruana, así ́ como un vaso esférico es lo mismo que un vaso con figura
esférica…” o “de la larga opresión en que hemos vivido depende la falta de energíá y celo
por la libertad” señalan deseos y sintetizan realidades que perduran en el tiempo y
manteniendo actualidad.
Estas Cartas, por su oportunidad y propuestas teóricas, sirvieron de base doctrinaria
para la creación de la República y la afirmación de los ideales patrióticos y democráticos.
Además, contribuyeron decisivamente a la derrota de las ideales monarquistas de
Bernardo Monteagudo con su consiguiente renuncia al Ministerio de Gobierno, su exilio
fuera del Perú́ y posterior asesinato en Lima (28 de 1825).
6. El tribuno de la república:
a. Sánchez Cerro diputado constituyente: derrotada las ideas monarquistas el
general don José́ de San Martín, luego de la entrevista con Simón Bolívar en Guayaquil,
presionado por los republicanos, convoca a elecciones para la conformación del Primer
Congreso Constituyente. Así ́se cierra el ciclo de las monarquistas y se inicia el de los
republicanos.
El 20 de setiembre de 1822 se instala el Congreso Constituyente con 92 diputados.
Por Trujillo son electos el 15 de setiembre diputados propietarios: José Faustino
Sánchez Carrión, Toribio Rodríguez de Mendoza y Justo Figuerola. Antes, el 7 de
setiembre, habíá elegido diputado por Puno.
En la sesión inaugural el general San Martín, honrado con el título de “Fundador de la
Libertad del Perú́”, entrega todo el poder al Congreso y se retira del Perú́.
Sánchez Carrión es designado Primer Secretario con el apoyo de 53 votos y Javier
Luna Pizarro como presidente con el respaldo de 48 votos. Aquí ́es donde se consagra
definitivamente nuestro personaje por sus propuestas y dotes de primer orador del
Congreso, ganándose el bien merecido título de “Tribuno de la República peruana”.
Sánchez Carrión “manteníá latente la llama de sus revoltosos años de estudiante en
San Carlos… habló… entusiasmó a los auditorios”.
El 28 de noviembre de 1822, conocedor de la importancia de un medio de
comunicación para llegar a amplios sectores de la población, da inicio al periódico
Tribuno de la República peruana, donde a lo largo de sus 9 números expone sus ideas
democráticas y republicanas. b. Sánchez Carrión y la Primera Constitución Por encargo
del Congreso, José́ Faustino Sánchez Carrión elabora las Bases de la Constitución
Política que, en sus 24 artículos, aprobados el 19 de diciembre de 1822, quedaron
consagrados los principios fundamentales siguientes:
a. El régimen republicano;
b. La soberaníá reside en la Nación;
c. El voto directo y obligatorio;
d. El sistema democrático y representativo, “la Nación se denominará República
Peruana”;
e. La igualdad de todos ante la Ley;
f. La libertad de prensa; g. La inviolabilidad de domicilio y de la correspondencia;
h. El catolicismo como religión oficial;
i. La abolición de todos los empleos y privilegios hereditarios;
j. La supresión del comercio de negros, la libertad de vientres; etc.
Aquí fue planteada, igualmente, la división de las tres funciones del Poder: ejecutivo,
legislativo y judicial.
La primera Constitución Política del Estado, con sus 194 artículos-, aprobada el 12 de
noviembre de 1823, recogió́ los aspectos medulares de las bases esbozadas por José
Faustino Sánchez Carrión. Esto lo reconoce el Amauta Basadre: “fue el principal redactor
de la Constitución y el. organizador de la victoria”.
7. Construyendo la república:
a. Sánchez Carrión y Simón Bolívar: ante la crisis de la guerra de la Independencia:
por las divisiones internas y la ausencia de un conductor carismático y ejecutivo,
Sánchez Carrión que en 1822 habíá clamado “la libertad es mi ídolo y lo es del pueblo.
Sin ella no quiero nada: la presencia de uno solo en el mando me ofrece la imagen
odiada del rey, de esa palabra que significa herencia de la tiraníá”, propuso al Congreso
que se invitara a Simón Bolívar para que concluyera y afirmara la campaña libertadora,
otorgándole para el efecto facultades dictatoriales. La propuesta se aprueba el 23 de
junio de 1823. El 3 de julio de ese año le escribe una carta al Libertador, en
circunstancias especiales de desgobierno, anarquíá y caos, con inminencia de guerra
civil y peligro de retroceder en todo lo que se había avanzado con su llamamiento a
consumar la independencia del Perú y América. Así se inicia la amistad estrecha entre
los dos.
El Solitario de Sayán y el poeta José́ Joaquíń Olmedo viajaron a Guayaquil, el 1º de
setiembre de 1823, retornaron trayendo al Libertador.
Este giro en el ideario y conducta de José́ Faustino Sánchez Carrión es explicado por
Augusto Tamayo Vargas con el argumento siguiente: Pero el momento más
espectacular y dramático en la vida de Sánchez Carrión se presenta cuando, ante
luchas internas de los patriotas y ante la fuerte reacción española que domina otra
vez a Lima, Sánchez Carrión proclama la necesidad de la venida de Bolívar; que
significa un paso atrás en su ideario antipersonalista y sale a buscarlo en comisión
del Congreso, en unión de otro antiguo antibolivarista, el poeta y maestro
universitario José́ Joaquín Olmedo.
|El Congreso Constituyente (2-IX-1823) dio a Bolívar todos los poderes políticos y
militares. El 10 de setiembre mediante decreto legislativo se “le otorga toda la suprema
autoridad militar sobre toda la República”. Finalmente, el 10 de febrero de 1824, el
Congreso le confiere el nombramiento de Dictador del Perú, con facultades ilimitadas.
El Libertador nombró a Sánchez Carrión su Ministro General Único, esto sucede en
Trujillo (sede de su Gobierno) el 26 de marzo de 1824, reuniendo tres carteras en una,
tal como lo cita Tamayo: “Habiéndose establecido con fecha 26 del próximo pasado el
Ministerio General que previene el decreto anterior: S. E. el Libertado se ha servido
nombrar ministro general de los negocios de la República Peruana al Dr. José́ Sánchez
Carrión. Como tal acompañó a Bolívar en toda la campaña emancipadora, realizando su
anhelo de participar directamente en la lucha final e integrando esa tríada genial que
definió́ la independencia del Perú y América del Sur: Bolívar, Sucre y Sánchez Carrión.
Todo lo anterior lleva a preguntarse, ¿cómo una persona como Sánchez Carrión
enemigo de la dictadura de una persona, con ideas liberales hubo de aceptar a Bolívar
y convertirse en su más diligente apoyo? Eugenio D'Medina Lora, intentando buscar
respuestas, expresa:
La llegada de Bolívar representa un punto de quiebre donde surgen algunas
interrogantes, no cabalmente resueltas hasta la actualidad. La principal de ellas, sin
duda, es la siguiente: ¿por qué́ un convencido en la libertad y que denostaba a los
poderes concentrados en una persona, como un rey, se alineó al mandato de un
dictador como Bolívar? Una postura es la esbozada por el historiador Manrique
Cotillo, que afirma que ante las furias más terribles que amenazaban a la República
por las ambiciones personales que no interpretaron el mensaje de prócer y de otros
liberales, “Sánchez Carrión debió́ pensar y sentir iguales cosas: “apatíá y egoísmo
en unos, tantas aspiraciones en otros: tan pocas virtudes en casi todos”. Y por eso
aceptó y se puso al lado de la dictadura, colaboró con ella, aunque habíá declarado
que “la presencia de uno solo en el mando le ofrecíá la imagen de rey”. Pero
convenzámonos de que el ideal es una cosa y la realidad otra. Las exigencias que
en determinados momentos de la historia de los hombres y de los pueblos se
presentan haciendo peligrar la vida misma hacen necesario el cambio de los
medios, así ́ como las enfermedades graves exigen una terapéutica variable cuando
sobrevienen complicaciones en el proceso del primer diagnóstico. Y es
precisamente aquí ́ donde la inteligencia juega su supremo rol, para salvar las
dificultades que la realidad de los hechos reclama. Los idealismos se ponen de lado
para afianzar primero la base sobre lo que han de realizar
b. El organizador civil de la victoria: el 10 de febrero de 1824 se le concede al
Libertador Simón Bolívar la condición de Dictador y José́ Faustino Sánchez Carrión,
como se ha indicado, se convierte en su principal auxiliar, Augusto Tamayo Vargas
explica:
Bolívar lo nombra su Ministro General el 26 de marzo de 1824, en Trujillo; y es all í
́donde comienza la tarea de la administración civil, del aprovisionamiento militar y
sobre todo de la inyección de fe y de entusiasmo a los cuadros patriotas, que se
traduce en el milagro de la reocupación y del optimismo por la causa de la libertad.
La Emancipación Peruana le debe a Sánchez Carrión este milagro. El creó en torno
de Bolívar una mística que por supuesto respondíá a la personalidad fulgurante del
hombre nacido para tal empresa; pero a la vez le facilitó todos los medios posibles
para el logro de esa obra. Trabajando como peón de brega, Sánchez Carrión
mendiga el dinero necesario, dicta las disposiciones convenientes para la marcha
de la vida civil, al mismo tiempo que equipa las huestes patriotas y, con una
imprenta del ejército en marcha reproduce sus Cartas y sus principales discursos
tribunicios, en los que se relieva su idealismo republicano y su fe en el gobierno del
pueblo; al par que inicia la publicación de un noticiario republicano titulado
Centinela, como aparece en una de sus cartas a Bolívar. No olvida, en ningún
momento, que es necesario conducir y a la vez crear una cultura capaz de
mantener la tradición nacional. Su nombre está unido a la ·instalación de la Corte
Superior de Trujillo y a la formación de una Universidad en el mismo Trujillo: la de
La Libertad. Y luego atraviesa los Andes muchas veces para el trabajo minucioso de
la administración de la campaña militar.
Con Bolívar está en Huamachuco, cuando este se aloja en la casa de aquél; con
Bolívar estará́ más tarde en Huaras. Es más, juntos traspasan la Cordillera Central,
mientras avanzan rodeándolos los soldados del Perú́, desde Huaras hacia Huánuco.
En aquella ciudad dejó organizada la vida civil y militar y el Hospital de sangre; y en
Huánuco se hizo lo mismo. Mientras tanto las fuerzas de caballeríá se encontraron
el 6 de agosto de 1824 frente al ejército godo; y en 45 minutos derrotaron en
sucesivas cargas al enemigo "que se jactaban de 14 años de triunfos”.
Del 26 de marzo al 28 de octubre de 1824 se desempeñó́ como Ministro General de
Bolívar: “El Ministerio General como órgano de la suprema autoridad en cuanto a los
negocios de la República”.
Su labor fue organizar la victoria final sobre los españoles, las medidas que
implementó lo resaltan: búsqueda de recursos, armas, etc. consolidando la soberanía
nacional en los territorios liberados, para cuyo efecto viajó constantemente a Trujillo,
Huamachuco, Caraz, Huaraz, Pativilca, Chancay, Canta, Huánuco, Cerro de Pasco,
Huancayo, Jauja, Tarma, Huariacaca, Tongos, Pampas, Colcabamba, Huamanga,
Huancavelica, etc. Dicta disposiciones sobre la marcha de la vida civil, equipa las
huestes patriotas y, con una imprenta que marcha a paso del ejército, reproduce sus
Cartas y sus principales discursos tribunicios.
Por esto y por mucho más, no le falto razón al historiador Raúl Porras Barrenechea
cuando dijo que Sánchez Carrión “fue el organizador civil de la victoria”.
c. Logros como Ministro General: cargo desempeñado, como se ha reseñado, del 26
de marzo al 28 de octubre de 1824, cuyos logros -todos invocando a la primera
Constitución Política más notables son sintetizados en:
a. Declaración de la ciudad de Trujillo como Capital de la República, por Decreto del 26
de marzo de 1824;
b. Instalación de la Corte de Justicia de Trujillo, el 30 de abril de 1824, al que seguirán
las Cortes de Justicia Suprema y Superior de Lima y Superior de Arequipa y Cuzco;
c. Creación de la Universidad de Trujillo, el 10 de mayo de 1824, por Decreto firmado
en Huamachuco, en plena campaña final por la independencia. Con ella comienza el
modelo universitario republicano; d. Decreto declarando a los indios propietarios de
las tierras que poseían;
e. Fundación de escuelas en muchas ciudades, como el Colegio Santa Rosa de los
Misioneros de Ocopa, como colegio de enseñanza pública para todos los hijos de los
que han sido víctimas por la causa de la libertad peruana en el valle de Jauja;
f. Intensa labor de propaganda escrita en volantes y periódicos editados en la imprenta
ambulante de los patriotas, como “el Centinela”.
d. Como Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores: el 28 de octubre de 1824,
en Jauja, fue designado por Bolívar como Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores.
Desde esta función contribuyó, entre otras, a:
a. Configurar los ideales integracionistas de los pueblos de América Latina (de México a
la Patagonia), suscribiendo con Bolívar, el 7 de diciembre de 1824, la Convocatoria al
Congreso Anfictiónico de Panamá́, documento que por su valor histórico “constituye el
primer ensayo jurídico de la fraternidad continental que el Perú́ convoca e inspira”;
b. Decreto del 2 de enero de 1825 que declara fuera de la ley a los enemigos que
ocupan la plaza del Callao:
c. Establecimiento de la pena capital para los funcionarios que malversen o tomen los
fondos públicos, con Decreto firmado el 2 de enero de 1825;
d. La instalación de las Cortes de Justicia (Suprema y Superior de Arequipa y Cusco), el
8 de febrero de 1825;
e. Establecimiento de una Escuela Normal en cada capital de departamento con la
enseñanza del sistema lancasteriano, según Decreto firmado el 31 de enero de 1825;
f. El cambio de denominación del Departamento de Huamanga por Ayacucho, con
Decreto del 15 de febrero de 1825;
g. Nombramiento de la comisión para elaborar los proyectos de Código Civil y Criminal,
etc.
e. El Constructor de la República: en suma, sus aportes pueden sintetizarse en: una
conducta y actitud éticamente intachable; sus Cartas sobre la necesidad de un Perú́
Republicano y Democrático con estudios de conceptos sobre “libertad civil”, la idea de
“Patria”, “dignidad republicana”, etc.; sus propuestas como Constituyente sobre cómo
debe construirse la República, proyecto de leyes, etc. Sus artículos políticos y sobre la
realidad peruana (población, clima, topografíá, evolución histórica, etc.) publicados en
“La Abeja Republicana” (con el seudónimo de “El Patricio”), “El Correo Mercantil” (como
“El Solitario de Sayán”), “El Tribuno de la República Peruana” y “El Centinela”. Sus
circulares y oficios sobre asuntos bélicos, promoción de la agricultura, necesidades
locales, disposiciones sobre el empleo, salud, correos, educación, etc.; que, en
conjunto, conforman su obra de constructor de la Patria, de literato y pensador.
Convirtiéndolo en el constructor de la República del Perú.
8. Gravedad y fallecimiento:
a. La precariedad de su salud: desde tierno teníá la salud quebrantada que la
sobrellevaba a fuerza de voluntad. Sus enemigos del Congreso Constituyente
celebraban sus recaídas, no faltaban pasquines con textos como, “señores Diputados
no hay cuidado; morirá Carrión”.
Mayores responsabilidades, como la Presidencia del Consejo de Gobierno como
peldaño para una conducción efectiva del Gobierno Republicano, los va denegando. A
partir del 17 de marzo de 1825, su salud deteriorada se agrava, al extremo que no
puede mover la mano para firmar. Con todo sigue, pensando en el futuro de la Patria:
“Ya veo mi patria libre y no habrá un solo átomo que no emplee en su salud…”.
b. Fallecimiento de Sánchez Carrión: su muerte ocurrió el 02 de junio de 1825 al sur
de Lima, en Luríń, en la casa hacienda de la Congregación de San Felipe de Nieri. Fue el
epílogo de años de una salud deteriorada y de sufrimiento que estoicamente supo
sobrellevar. Achaques al hígado, reumatismo y otros males, finalmente, provocaron la
rotura del aneurisma en el hígado (como certificará la autopsia del Dr. Cayetano
Heredia) con una muerte repentina que no le permitió́ recibir los sacramentos ni dejar
testamento, como se señala en su partida de defunción dada por el cura de la Parroquia
de San Salvador de Pachacamac. Estaba en pleno ejercicio de Ministro de Estado en los
Departamentos de Gobierno y Relaciones Exteriores y sólo contaba con 38 años de
edad.
En la comunicación a Bolívar por Tomás Heres se lee:
Carrión, después de hallarse aparentemente bueno y en estado de venirse de un
díá a otro a desempeñar su destino, ha muerto repentinamente en Luríń el 2 del
corriente en la tarde. Habíá estado aquel mismo díá a caballo y con muy buen
humor: concluido su paseo, se puso en cama a reposar, y habiendo en estas
circunstancias entrado su cuñado a verlo, lo encontró́ expirando. Inquieto yo con
esta muerte, y con muchos deseos de saber la causa de su mal que habíá podido
ocultarse hasta el grado de poder engañar a los facultativos, y aun al mismo
paciente, convine con el señor Unanue en mandar un cirujano que abriese el
cadáver y lo observase. Fue efectivamente, y del reconocimiento ha resultado que
teníá en el hígado una aneurisma reventada; y de aquí ́ se ha creído que sus
paseos a caballo fueron dilatando los vasos hasta reventarlos. Así, Carrión se dio la
muerte por los mismos medios que buscaba su salud.
El pesar por esta temprana muerte de un personaje fundamental en la construcción
de la república y llamado a llevar las riendas de este naciente gobierno, fue muy
sentido y conmovió́ a todos los círculos sociales del paíś. Bolívar en una misiva a la
viuda expresa entre otras frases:
… He tenido el dolor de saber, que mi más respetable, mi más querido amigo, el
digno Carrión ha dejado huérfanas a su Patria y a su familia… Yo únicamente
quiero mezclar mis lagrimas con la de Vmd., con las de Perú́ y también con las de
Colombia, que lamenta la pérdida del fiel compañero del Libertador… Yo me
consuelo al considerar que él fue virtuoso como nadie, y que se ha sacrificado por
su paíś.
En la partida de defunción citado por Fernando Gamio Palacio, se lee:
En esta Santa Iglesia de San Pedro de Luríń anexo de la Doctrina de San Salvador
de Pachacamac, en tres díá s del mes de junio del año del Señor de 1825, el cura
propio y vicario de esta doctrina, enterró́ el cuerpo difunto del Señor Don José́
Sánchez Carrión, Ministro de Estado en el Departamento de Gobierno y Relaciones
Exteriores, de edad al parecer de cuarenta años. No recibió́ los santos
sacramentos, ni hizo testamento por haber muerto repentinamente. Testigo el
Alcalde Gobernador Don Gabino Conde, Ignacio Medina, Andrés Corzino y Justo
Conde. Y para que conste lo firmo yo el teniente de cura de dicha doctrina de que
doy fe, Fr. Ignacio Villavicencio.
Sus restos probablemente fueron sepultados en la Iglesia de Lurín. Cuando tiempo
después de buscó para trasladarlo a un lugar más apropiado no se halló́. Diferentes
comisiones oficiales desde 1918 realizaron búsquedas infructuosas. Finalmente, el 7 de
diciembre de 1953 se hizo un traslado simbólico de “sus restos” al Panteón de
Próceres, donde existe un nicho vacíó con su nombre, aun cuando la información
ofrecida por Carlota Casalino Sen señala que dicho traslado recién se hizo efectivo el 13
de febrero de 1960 durante el gobierno de Manuel Prado Ugarteche.,
9. José Faustino Sánchez Carrión, hoy: una vida intensa que resumida nos dice él:
Nace en Huamachuco y muere en Lurín; vive intensamente años de formación en
Trujillo y Lima, para luego entregarse a la lucha revolucionaria en Sayán, en la
capital peruana, en Pativilca, Trujillo, Huamachuco, el Callejón de Huaylas,
Huánuco, Cerro de Pasco, Huamanga, etc. Actúa en el Congreso Constituyente del
22 y el 23, para luego ser primera figura civil de la etapa de la Dictadura de
Bolívar.
O como también nos lo expresa Raúl Porras Barrenechea:
Podría decirse, por eso, que Sánchez Carrión es un hombre sin tesis del Perú́
republicano. Nacido en los Andes, educado en la costa y alucinando en la infancia
y en la madurez por la cercaníá del Dorado Amazónico, habíá en él la sensibilidad
de un hombre nuevo, sin perjuicios divisionistas, con el sentido ancho e integral
del Perú́.
Con toda justicia nuestro personaje es llamado: El Tribuno de la República, El hombre
más Eminente de la Emancipación Peruana, El Organizador Civil de la Victoria, El
Constructor de la República, El Repúblico, El Libertador, etc. Es todo eso y mucho más.
Es el peruano de todos los tiempos, el peruano indispensable ayer, hoy y siempre.
José́ Faustino Sánchez Carrión es un personaje de presencia permanente en nuestra
vida republicana desde su gestación. Augusto Tamayo Vargas sintetiza su enorme
contribución a la construcción de la Patria:
José́ Faustino Sánchez Carrión es realmente el prócer y la figura civil más
representativa a lo largo del proceso de nuestra emancipación. Por su ciclo vital,
pertenece a la segunda generación de los precursores, a la de los discípulos de
Baquíjano y Rodríguez de Mendoza que llegan a la guerra separatista y colaboran
con los libertadores. Por la sostenida acción política, desde las primeras
conspiraciones limeñas hasta las campanas finales de la independencia,
representa nuestra patria vieja, de los días del “sino adverso pero el ánimo
invicto” de los patriotas a las jornadas americanas de la victoria final y de la gloria.
Por su pensamiento político que sigue un proceso coherente desde el
constitucionalismo fidelista de la Oda de 1812 al liberalismo republicano y
jacobino de 1822 y hasta los documentos de la convocatoria al Congreso de
Panamá́, que llevan su impronta- representa la posición más revolucionaria de los
patriotas conspiradores y la visión más lucida del destino de América junto a los
grandes libertadores. Y, en in, por el estilo todo de su vida, breve e intensa,
generosa y llena de idealidad, expresa, mejor acaso que ninguno otro de nuestros
próceres de la emancipación, el espíritu romántico de su tiempo.
El eminente historiador y diplomático Fernando Gamio Palacio, por su parte,
reclamando el homenaje que le debe el Perú y América, amplía y resume su
contribución:
…Uno de los peruanos y americanos más eminentes, de extraordinaria
personalidad por talento y cultura puestos a disposición de la enseñanza y de la
abogacía, como de principal actuación nacional y americana que le demandara
esfuerzos y sacrificios que precipitaron su muerte. Posee en su haber actuaciones
trascendentales para el país, como el triunfo de la República sobre la Monarqu ía;
la primera Constitución con los tres Poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial y,
también, el Poder Electoral y el Poder Municipal; la instauración del Poder Judicial
con la Corte Suprema y Cortes Superiores; la fundación de la Reforma Agraria
planteada en forma total e iniciada con las tierras del Estado: dar propiedad a los
indígenas que las trabajan y la distribución entre los indígenas que carezcan de
ellas; el fomento de la minería y la defensa del trabajador minero; el
establecimiento de severo régimen de moralidad a los servidores públicos; el
debido reconocimiento de la carrera administrativa y el anuncio de los principios
de los beneficios sociales; la descentralización política, administrativa y
económica, con la elección de autoridades, con las Municipalidades y las Juntas
Departamentales, y la educacional con Universidades y Escuelas Normales en las
capitales de departamento; el establecimiento de las elecciones con el voto
secreto y obligatorio; y obras culminantes para el Continente, como Ministro
General Único del Perú́ en la campaña definitiva de la libertad en 1824, que
consolido también, la de América; convocatoria por el Perú́ al Congreso Americano
de Panamá, cursada por Bolívar Jefe Supremo y por Sánchez Carrión Ministro de
Relaciones Exteriores, y sus gestiones para que este certamen se realizara,
haciéndose los nombramientos de los representantes de los países del Hemisferio.
A los títulos refrendatorios de su notable actuación de maestro, abogado y
estadista en los más altos niveles, le corresponde asimismo los de Repúblico y
Libertador, (…) pues por sus comprobados méritos de tal se los han reconocido los
Congresos del Perú́, y en estricta justicia nominamos así al doctor José́ Faustino
Sánchez Carrión.
Sus ideales de igualdad, libertad, democracia, como su ejemplo de una vida
austera e intachable, siguen vigentes y merecen ser armados, desarrollados y
convertidos en normas de vida y conducta. Es el mejor homenaje que podemos
tributarle a su memoria. Y más aún por quienes conformamos la comunidad
universitaria. Se torna impostergable un cambio de actitudes y conductas que honren y
enaltezcan y no manchen la egria figura de Sánchez Carrión. Hagámonos merecedores
a enarbolar su nombre.
La ciudad de Huacho, a 147 km de Lima, tiene una universidad que lleva el nombre
de José Faustino Sánchez Carrión desde su oficialización el 31 de diciembre de 1968,
por Decreto Ley N° 17358, con retroactividad al 1° de enero de l967. Antes, el 03 de
abril de 1960, inicia sus funciones como parte de la Universidad Comunal del Centro del
Perú́. Esta institución es la llamada a liderar las acciones de investigación, divulgación y
valoración de los aportes de este personaje esencial para el Perú́. Se impone la Cátedra
Sánchez Carrión o el Taller de Estudios Faustinianos como mecanismos de fomento de
estudios de sus aportes y mostrar su vigencia en el tiempo.
Por Ley N° 24594 se declaró́ el año 1987 como “Año del Bicentenario del Nacimiento
de Don José Faustino Sánchez Carrión”, consignándose como membrete de todos los
documentos oficiales del país; disponiéndose, además, que todas las entidades
públicas, las municipalidades, las universidades, centros educativos e institutos
superiores de la República realicen actos cívicos en conmemoración del bicentenario de
su nacimiento el 13 de febrero, el 2 de junio fecha de su fallecimiento, como el 28 de
julio de ese año. Por Ley N° 24689 del 18 de junio de 1987 se declaró́ de “importancia
histórica y de interés nacional la celebración del Año del Bicentenario del Nacimiento
del Prócer Don José́ Faustino Sánchez Carrión”, creándose una Comisión Nacional
encargada de su preparación y realización a nivel nacional. Con este motivo se editó́ un
libro de homenaje por parte del Congreso de la República.
La Ley Nº 30572, ley que declara el 2 de junio Díá del Prócer José́ Faustino Sánchez
Carrión, Benemérito de la Patria y Forjador de la República del Perú́, dada por el
Congreso de la República el 10 de mayo del 2017 y promulgado por el Ejecutivo el 30
de mayo del mismo año. En su artículo 2° establece las acciones para la difusión y
celebración por “el Ministerio de Educación, el Ministerio de Cultura y el Congreso de la
República, de acuerdo a sus competencias y funciones, dispone las acciones
pertinentes para la difusión y celebración de la obra y pensamiento de José Faustino
Sánchez Carrión”. En este Bicentenario faltan las acciones concretas de las
instituciones llamadas a darle el lugar merecido a este valor de la historia nacional.
José́ Faustino Sánchez Carrión es uno de los personajes más ilustres y lúcidos que
tuvo el Perú́ en los años de la independencia política de España y de formación de su
futuro republicano. Una valoración a su contribución en la construcción de nuestra
identidad nacional se hace necesaria, asimilar y retomar sus aportes democráticos se
torna indispensable, afirmar los ideales a los momentos actuales debiera ser una
obligación.
Cuando se trate de afirmar lo nuestro, de mirar el futuro con optimismo, de soñar
con un Perú́ con justicia social, sin corrupción y sin discriminación; cuando emocionados
auguremos un Perú́ libre, siempre tengamos en cuenta a José Faustino Sánchez Carrión,
como nos lo recordaba Jorge Basadre: No es en las huecas estrofas del Himno Nacional,
ni en las odas circunstanciales cuyo osario es la Lira Patriótica de Corpancho, donde la
emoción de la patria libre vibra con más intensidad; sino en las cartas de "El Solitario
de Sayán", en las páginas amarillentas de "La Abeja Republicana", que aún conservan
el jadear de las pasiones y el fulgor de las ideas de los hombres que forjaron la
República.

DÍA DEL MAESTRO


A comienzos del siglo XV y como resultado de las políticas públicas de
universalización de la educación, surgió la idea de conmemorar la labor docente;
diversos estados establecieron días especiales, dedicados a honrar al docente por
su labor.

En 1943, la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las


Repúblicas Americanas, celebrada en Panamá, propuso una fecha unificada para
todo el continente; eligiéndose el 11 de septiembre, aniversario del fallecimiento
del estadista y educador argentino Domingo Faustino Sarmiento. Dicha fecha ha
continuado conmemorándose en Argentina, pero se ha abandonado en el resto del
continente.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la


Cultura (UNESCO), declaró en 1994 el día 5 de octubre como el Día Mundial de los
Docentes.

Historia del Día del Maestro: Un legado de sabiduría y reconocimiento en


el Perú:

El Día del Maestro en el Perú tiene sus raíces en la época del Imperio
incaico, donde los Amautas eran venerados y respetados por su sabiduría. Estos
sabios desempeñaban un papel fundamental en la educación de los futuros
gobernantes del incanato.

Sin embargo, después de la independencia del Perú, una situación


alarmante se presentaba: más del 90% de los peruanos no sabía ni leer ni
escribir. Por tal motivo, un 6 de julio de 1822, se fundó la primera Escuela
Normal de Varones por el general José de San Martín, con el objetivo de
brindar una formación adecuada a los maestros y así enfrentar el desafío del
analfabetismo generalizado.
No fue sino hasta 1953 que el Día del Maestro se oficializó en el Perú. El
entonces presidente Manuel Odría estableció esta fecha para rendir homenaje y
reconocimiento a todos los docentes del país. A partir de ese momento,
diferentes leyes magisteriales han respaldado y reconocido la importancia de
esta celebración. La Ley de Reforma Magisterial, Ley 29944, garantiza que
los maestros tengan un día de descanso remunerado en esta fecha.

En el Perú, se destacan diversos maestros peruanos que han dejado huella en la


historia tanto del país como de Latinoamérica. Figuras como José Antonio
Encinas, Raúl Porras Barrenechea, José María Arguedas, César Vallejo y
Emilia Barcia Boniffatti son reconocidas por su valioso aporte a la educación y la
cultura. El Día del Maestro es una ocasión especial para honrar y valorar su labor,
así como para reflexionar sobre la importancia de la enseñanza en el desarrollo de
una sociedad.
Reconociendo la importancia de los maestros en la sociedad

En el Día del Maestro, es importante destacar el impacto y contribución que los


docentes tienen en la vida de los estudiantes. Más allá de transmitir conocimientos
académicos, los maestros desempeñan un papel fundamental en la formación de
valores, habilidades y actitudes. Su labor incansable contribuye a moldear el futuro
de la sociedad, forjando ciudadanos responsables y comprometidos.
Clases suspendidas en conmemoración al Día del Maestro

Aunque el Día del Maestro no sea considerado un feriado oficial en el calendario


laboral, el Ministerio de Educación (Minedu) anunció que no habrá clases en
colegios públicos y privados. Esta decisión busca brindar un merecido descanso a
los docentes y reconocer su arduo trabajo en la formación académica y personal de
los estudiantes.

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