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Tic Obsolescencia

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria


Universidad Bolivariana de Venezuela
PFG Comunicación Social
1301N

Obsolescencia Programada en las TIC

Integrante:
Vega Dayner V-28.151.578

Caracas, 12 de marzo de 2025.


INTRODUCCIÓN

La obsolescencia programada es la estrategia utilizada por algunos


fabricantes para limitar intencionalmente la vida útil de un producto, obligando al
consumidor a reemplazarlo en un periodo de tiempo determinado. Esta práctica se
implementa de diversas maneras, como la imposibilidad de reparar dispositivos, la
falta de repuestos, actualizaciones tecnológicas incompatibles o el lanzamiento
constante de nuevos modelos que hacen que los anteriores parezcan obsoletos.

El concepto de obsolescencia programada se originó en la década de 1930,


cuando Bernard London, un agente inmobiliario, propuso en su informe "Ending
the Depression Through Planned Obsolescence" que los productos debían tener un
ciclo de vida definido para incentivar el consumo y evitar crisis económicas como
la del crac del 29. Sin embargo, el caso más icónico de esta estrategia es el "cartel
Phoebus", un acuerdo entre fabricantes de bombillas en la década de 1920 para
reducir su vida útil de 2,500 a 1,000 horas con el fin de aumentar las ventas.

Desde entonces, la obsolescencia programada se ha extendido a numerosos


sectores, especialmente en la tecnología y los electrodomésticos. Ejemplos
comunes incluyen baterías selladas en dispositivos electrónicos, impresoras que
dejan de funcionar después de cierto número de impresiones y electrodomésticos
diseñados con componentes de corta duración.

La obsolescencia programada no solo impacta el bolsillo de los


consumidores y el medioambiente, sino que también está profundamente ligada a
la comunicación social. Los medios de comunicación y la publicidad desempeñan
un papel crucial en la percepción del consumo, promoviendo una cultura de
renovación constante y la idea de que lo "nuevo" siempre es mejor. Además, las
redes sociales y el periodismo de investigación han contribuido a visibilizar estas
prácticas, generando un debate sobre los derechos de los consumidores y la
necesidad de regulaciones más estrictas.
DEFINICIÓN Y TIPOS DE OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

La obsolescencia programada es una estrategia utilizada por fabricantes


para limitar deliberadamente la vida útil de los productos, con el fin de fomentar
su reemplazo frecuente y mantener un ciclo constante de consumo. Este fenómeno
puede manifestarse de diversas formas, desde fallas funcionales inducidas hasta
estrategias de marketing que hacen que los productos "pasen de moda".

● Obsolescencia Funcional y Tecnológica: La obsolescencia funcional


ocurre cuando un producto deja de funcionar debido a defectos
preestablecidos por el fabricante o a la falta de actualizaciones que lo
vuelven incompatible con nuevas tecnologías. Por ejemplo, muchas
aplicaciones dejan de ser compatibles con modelos antiguos de teléfonos
inteligentes, obligando a los usuarios a comprar nuevos dispositivos.
● Obsolescencia de Calidad: En este caso, los productos están diseñados
para deteriorarse rápidamente. Esto se observa en la reducción deliberada
de la durabilidad de materiales o en diseños que impiden la reparación
fácil. Un ejemplo claro son las baterías de dispositivos electrónicos que
pierden capacidad en pocos años y no pueden ser reemplazadas sin
asistencia técnica costosa.
● Obsolescencia Psicológica: Este tipo de obsolescencia se basa en
estrategias de mercadotecnia que hacen que los consumidores perciban sus
productos como "anticuados" aunque sigan funcionando correctamente.
Un claro ejemplo es la industria de la moda y la tecnología, donde las
empresas lanzan modelos nuevos con pequeñas mejoras que crean la
sensación de que los anteriores son inservibles.
● Otros Tipos de Obsolescencia: Existen variantes de la obsolescencia
programada, como la obsolescencia por caducidad, que limita
artificialmente la vida útil de productos con fechas de vencimiento
cuestionables, y la obsolescencia ecológica, que promueve el reemplazo de
productos funcionales por otros supuestamente más eficientes.
IMPACTO DE LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA EN LA
SOCIEDAD Y MEDIOAMBIENTE

Uno de los principales efectos es el gasto recurrente en productos de


reemplazo. Los consumidores deben destinar una parte significativa de sus
ingresos a la compra de nuevos dispositivos, en muchos casos sin una mejora
sustancial en funcionalidad. Además, la reparación suele ser costosa o inviable, lo
que refuerza el ciclo de consumo.

La obsolescencia programada contribuye significativamente a la crisis


ambiental. En muchos países, los desechos electrónicos crecen a un ritmo
alarmante. Componentes como baterías, plásticos y metales pesados contaminan
suelos y aguas, además de representar riesgos para la salud humana.

Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en la


difusión de información sobre la obsolescencia programada. Reportajes,
documentales y campañas de concienciación han ayudado a visibilizar el
problema, promoviendo el debate sobre la regulación y la necesidad de modelos
de consumo más sostenibles.

IMPACTO DE LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA EN EL


CONSUMIDOR

● Gasto recurrente: Los consumidores se ven obligados a comprar nuevos


productos con mayor frecuencia, lo que genera un gasto constante que
podría evitarse con dispositivos más duraderos o reparables.
● Limitación de opciones: La falta de piezas de repuesto o la imposibilidad
de reparar un producto deja al consumidor con pocas opciones más allá de
la compra de un nuevo dispositivo.
● Frustración y dependencia tecnológica: La rápida caducidad de los
productos electrónicos genera insatisfacción y estrés en los usuarios,
quienes sienten que los productos no cumplen con sus expectativas de
durabilidad.
● Desinformación y falta de transparencia: Muchas empresas no informan
claramente sobre la vida útil de sus productos o sus posibilidades de
reparación, lo que deja al consumidor en desventaja al tomar decisiones de
compra.

IMPACTO AMBIENTAL Y SOCIAL DE LA OBSOLESCENCIA


PROGRAMADA

● Generación de residuos electrónicos: La rápida sustitución de


dispositivos tecnológicos genera toneladas de desechos electrónicos que,
en muchos casos, no son reciclados adecuadamente. En países como
México, cada persona genera aproximadamente 8.2 kg de basura
electrónica al año.
● Uso intensivo de recursos naturales: La fabricación de nuevos productos
requiere el uso de materiales como litio, cobre y oro, cuya extracción
genera impactos ambientales negativos, como la deforestación y la
contaminación del agua.
● Contaminación y salud pública: Muchos productos electrónicos
contienen sustancias tóxicas que pueden filtrarse en el suelo y el agua si no
son eliminados de manera adecuada, afectando tanto al medio ambiente
como a las comunidades cercanas a vertederos de desechos electrónicos.
● Condiciones laborales precarias: La necesidad de producir
constantemente nuevos dispositivos genera presión sobre la mano de obra
en fábricas, muchas de las cuales operan en condiciones de explotación
laboral en países en desarrollo.
CONCLUSIÓN

La obsolescencia programada es un fenómeno que va más allá de una


simple estrategia de mercado; es un problema que impacta la economía de los
consumidores, el medio ambiente y la sociedad en general. A lo largo de este
trabajo, he comprendido cómo las grandes industrias diseñan productos con una
vida útil limitada con el único propósito de fomentar el consumo constante.
Aunque en principio puede parecer un modelo de negocio eficiente, sus
consecuencias negativas superan cualquier beneficio económico que pueda
generar.

Como consumidores, muchas veces nos encontramos atrapados en este


ciclo sin darnos cuenta, aceptando que nuestros dispositivos "dejen de servir" sin
cuestionar si esto es natural o intencional. Sin embargo, ahora tengo más claridad
sobre las diferentes formas en que opera la obsolescencia programada, desde la
imposibilidad de reparar un producto hasta la manipulación psicológica para
hacernos creer que lo que tenemos está obsoleto cuando en realidad aún es
funcional.

Además, es evidente que este sistema tiene un alto costo ambiental. La


cantidad de desechos electrónicos que se generan y el impacto de la extracción de
recursos para fabricar nuevos dispositivos son factores que nos obligan a
reflexionar sobre la sostenibilidad de este modelo. No podemos seguir
consumiendo de manera desenfrenada sin asumir las consecuencias que esto tiene
para el planeta y para las futuras generaciones.

En definitiva, este trabajo me ha hecho ver que la obsolescencia


programada no es solo un problema técnico o económico, sino una cuestión ética
y ambiental que requiere una respuesta inmediata. La solución no está únicamente
en manos de las empresas o los gobiernos, sino en cada uno de nosotros como
consumidores responsables.

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