Contrato de Vientre
Contrato de Vientre
CONTRATO DE VIENTRE
LA PAZ – BOLIVIA
2025
AGRADECIMIENTO.
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INTRODUCCIÓN
En el siglo XXI, los avances en las técnicas de reproducción asistida han transformado
profundamente las formas de concebir y formar una familia, permitiendo que muchas
personas y parejas enfrenten la infertilidad desde nuevas posibilidades médicas y
contractuales. En este contexto, el contrato de vientre, también conocido como
maternidad subrogada, ha emergido como una figura jurídica compleja y controversial,
que genera intensos debates éticos, sociales y legales, especialmente en países como
Bolivia, donde aún no existe una regulación específica que norme esta práctica.El
contrato de vientre implica que una mujer gestante lleva adelante un embarazo, con
material genético propio o ajeno, para otra persona o pareja que, al término de la
gestación, será reconocida como la madre o los padres legales del niño nacido. Esta
práctica, que puede realizarse de forma altruista o remunerada, plantea interrogantes
jurídicos de gran relevancia: ¿es válido un contrato que tiene como objeto la vida
humana?, ¿cuáles son los derechos y deberes de las partes involucradas?, ¿cómo se
garantiza el interés superior del niño y la dignidad de la gestante?
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ÍNDICE
AGRADECIMIENTO
INTRODUCCIÓN
DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN
1.1 Planteamiento del Problema
1.1.1 Formulación de la Pregunta de Investigación
1.2 JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN
1.3 OBJETIVOS
1.3.1 Objetivo General
1.3.2 Objetivos Específicos
CAPÍTULO I
MARCO CONCEPTUAL
1.1. DEFINICIÓN DEL CONTRATO DE VIENTRE
1.2. CONCEPTOS AFINES
1.2.1. Maternidad subrogada
1.2.2. Gestación por sustitución
1.2.3. Alquiler de vientre
1.3. ELEMENTOS ESENCIALES Y CARACTERÍSTICAS DEL CONTRATO DE
VIENTRE
1.3.1. Elementos básicos: consentimiento, objeto y causa
1.3.2. Naturaleza y validez del contrato
1.3.3. Requisitos para su celebración
1.3.4. Problema de la esterilidad y el contrato de vientre
1.4. CLASIFICACIÓN Y TIPOS DE MATERNIDAD SUBROGADA
1.4.1. Según la aportación genética: tradicional y gestacional
1.4.2. Según la relación con la gestante: intrafamiliar y extrafamiliar
1.4.3. Según la finalidad: altruista y remunerada
1.5. SUJETOS INTERVINIENTES EN EL CONTRATO DE VIENTRE
1.5.1. Partes involucradas: gestante, padres intencionales y terceros
1.5.2. Derechos y obligaciones de cada uno
1.5.3. Responsabilidades legales de la gestante y los padres
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1.6. EL PROBLEMA DE LA MATERNIDAD MATRIMONIAL Y
EXTRAMATRIMONIAL
1.6.1. Maternidad subrogada en una relación matrimonial
1.6.2. Teorías sobre el presupuesto determinante de la maternidad
1.6.3. Maternidad compartida y determinación de la maternidad legal
1.6.4. Significado de la regla mater semper certa est
1.7. ASPECTO SOCIAL DEL CONTRATO DE ALQUILER DE VIENTRE O
SUBROGACIÓN MATERNA
1.8. CONCEPTUALIZACIÓN JURÍDICA DEL CONTRATO DE VIENTRE
1.9. ELEMENTOS JURÍDICOS RELEVANTES
CAPÍTULO II
MARCO HISTÓRICO
2.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA Y EL
CONTRATO DE VIENTRE
2.2. DESARROLLO Y EVOLUCIÓN NORMATIVA A NIVEL INTERNACIONAL
2.3. TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA
2.3.1. Fertilización in vitro (FIV)
2.3.1.1 Riesgos
2.3.2. Inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI)
2.3.3. Transferencia embrionaria tubárica (TET)
2.3.4. Transferencia intratubárica de gametos (GIFT)
2.3.5. Inseminación intrauterina
CAPÍTULO III
MARCO JURÍDICO
3.1. PRINCIPIOS GENERALES
3.1.1. Concepto de responsabilidad
3.1.2. Concepto de responsabilidad civil
3.2. NATURALEZA JURÍDICA DEL CONTRATO DE VIENTRE Y LA
MATERNIDAD SUBROGADA
3.2.1. Concepto de contrato de vientre
3.2.2. Regulación del contrato de vientre en el Código Civil
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3.2.3. Análisis crítico de la legislación nacional vigente
3.2.4. Incumplimiento contractual
a) INCUMPLIMIENTO CONTRACTUAL DE LA MADRE SUBROGADA
b) INCUMPLIMIENTO CULPOSO
c) INCUMPLIMIENTO DOLOSO
3.3. RESPONSABILIDAD JURÍDICA EN EL CONTRATO DE VIENTRE
3.3.1. Responsabilidad contractual
3.3.2. Límites de la indemnización
3.3.3. Responsabilidad extracontractual
3.3.4. Exoneración de responsabilidad
3.4. LEGISLACIÓN COMPARADA
3.4.1. Estados Unidos de América
3.4.2. Canadá
3.4.3. Francia
3.4.4. Israel
3.4.5. Italia
3.4.6. España
3.4.7. Alemania
3.4.8. Reino Unido de Gran Bretaña
3.4.9. Suecia
3.4.10. Australia
3.4.11. Holanda
3.4.12. Brasil
3.4.13. Nueva Zelanda
3.4.14. Georgia
3.4.15. India
3.4.16. Japón
3.4.17. Bélgica
CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFÍA
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DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN
1.1 Planteamiento del Problema
Hoy en día, muchas parejas y personas que no pueden tener hijos por medios
naturales están buscando otras opciones para formar una familia. Una de esas
alternativas es el contrato de vientre, también conocido como maternidad subrogada.
Esta práctica, que en otros países ya está regulada o al menos discutida, en Bolivia
todavía es un tema bastante desconocido y sobre todo, sin una normativa clara que lo
respalde o limite.
La falta de leyes específicas hace que haya muchas dudas: ¿quién es la madre legal
del bebé? ¿La que lo lleva en el vientre o la que lo va a criar? ¿Qué pasa si una de las
partes se arrepiente? ¿Qué derechos tiene la mujer que presta su vientre? ¿Y el bebé?
Estas preguntas no tienen respuestas claras en nuestra legislación actual, y eso puede
generar muchos conflictos, tanto legales como emocionales.
Además, en una sociedad como la nuestra, donde los temas familiares y reproductivos
todavía se tratan con cierto tabú, investigar este contrato puede ayudar a romper
prejuicios y abrir el diálogo. Por eso, se vuelve necesario analizar cómo funciona esta
práctica, cuáles son sus riesgos y qué tan urgente es que el Estado boliviano empiece
a legislar al respecto.
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sido objeto de debates intensos y ha derivado en la creación de marcos normativos
específicos. Sin embargo, en Bolivia el contrato de vientre sigue siendo un terreno gris,
sin reglas claras que protejan a las partes involucradas.
Estudiar este tema es importante porque permite abrir el debate en nuestro país y
generar propuestas jurídicas que respondan a las nuevas realidades familiares.
Además, aporta al desarrollo del derecho civil boliviano desde una perspectiva
moderna, donde el respeto a la dignidad humana, la autonomía de las personas y el
interés superior del niño deben guiar la elaboración de cualquier normativa.
1.3 OBJETIVOS
1.3.1 Objetivo General
Comprender cómo se está manejando el tema del contrato de vientre en Bolivia, y qué
problemas surgen por no tener una ley clara que lo regule.
1.3.2 Objetivos Específicos
● Estudiar los elementos esenciales, las características y las tipologías del
contrato de vientre.
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CAPÍTULO I
MARCO CONCEPTUAL
1.1. DEFINICIÓN DEL CONTRATO DE VIENTRE
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gestación subrogada tradicional o parcial, que es cuando la madre de alquiler guarda
relación genética con el niño. Mediante compra o “donación” también pueden obtenerse
gametos de otras partes que no son ni el aspirante o aspirantes a progenitor ni la
madre de alquiler, en cuyo caso el aspirante o aspirantes tal vez guarden, o tal vez no,
relación genética con el niño. (ONU, 2018:3)
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que aquí se tranza con la vida humana, no solo por parte de la madre subrogada, sino
también por que el objeto del contrato, es el de generar un nuevo ser, que al momento
de ser concebido, ya es titular de derechos; entonces es de interés del Estado como
ente superior, que protege a sus miembros.(Miranda, 2010)
Objeto Lícito: el objeto del contrato (la gestación subrogada) debe ser
legalmente posible y no contrario a la ley, el orden público o las buenas costumbres.
Causa Lícita: La motivación para el acuerdo debe ser lícita, es decir, no debe
implicar actividades ilegales o contrarias a la ética.
Forma: Aunque no se especifica una forma particular para este tipo de contrato,
es recomendable que se realice por escrito y con asesoramiento legal para proteger los
derechos de las partes.(Cód. Civil, 1975)
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1.3.4. Problema de la esterilidad y el contrato de vientre
En la mujer:
En el hombre:
- Causas congénitas
Tenemos entonces, que el contrato de vientre surge como una respuesta al problema
de la incapacidad de poder procrear, no solo por medios propios, sino dentro del mismo
vientre de la madre biológica, de modo que ante la incapacidad física, surge este tipo
de negocio jurídico, encaminado a introducir a una tercera persona dentro del proceso
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reproductivo. Respecto a este tema, la Comisión Warnock10 en 1984 recomendó
establecer por ley “que todos los acuerdos que tengan como objeto la subrogación
sean contratos ilegales y, por tanto, estarán desprovistos de acción para hacer efectivo
su cumplimiento”. Pese a ello, esta figura ha ido adquiriendo más importancia y utilidad
en paso de los años, generando debates sobre su moralidad y más aun sobre su
legalidad. Respecto a los percances que acarrea la maternidad subrogada, en los
Estados Unidos, el problema mas ampliamente publicitado fue el de “Baby M”, en el
que la madre subrogada y la madre biológica de Melissa Stern ("Baby M"), nacida en
1986; tuvieron un conflicto, por el cual la madre subrogada rehusó a ceder custodia de
Melissa, (Baby M) a la pareja con la que ella firmo un contrato de vientre. Las cortes de
New Jersey eventualmente cedieron la custodia de Melissa a su padre biológico
William Stern y a su esposa Elizabeth Stern, y no así a la madre subrogada Mary Beth
Whitehead.
La gestación subrogada
La práctica de la gestación subrogada genera debates éticos y morales sobre la
explotación de la mujer, la comercialización del cuerpo y la dignidad humana.
Algunas posturas consideran que la gestación subrogada cosifica a la mujer y la reduce
a un medio para tener un hijo, mientras que otras la ven como una opción para familias
que desean tener hijos pero no pueden hacerlo por medios naturales.
En muchos países, la gestación subrogada está prohibida o regulada, considerando
que los contratos de gestación son nulos de pleno derecho.
Los argumentos en contra de la gestación subrogada a menudo señalan los posibles
riesgos para la salud de la mujer gestante, las implicaciones emocionales y
psicológicas para todas las partes involucradas, y la posibilidad de explotación.
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Gestacional: Se implanta un embrión sin vínculo genético con la gestante. Es la
más aceptada legalmente, ya que permite separar el embarazo del lazo
biológico. .
Gestante:
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Derechos: Acceso a atención médica integral, apoyo psicológico, asesoramiento
legal y respeto a su autonomía.
Obligaciones: Someterse a controles médicos, cumplir las cláusulas del
contrato (dieta, abstinencias, controles).
Padres intencionales:
Terceros:
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Reino Unido Altruista Parental order requerido
después del nacimiento.
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voluntad procreacional en el marco del matrimonio” (Civil Consultus, 2025). Este
escenario desafía el marco legal tradicional, especialmente en países que no han
incorporado normativas específicas para esta técnica de reproducción asistida.
Esta teoría sostiene que la maternidad debe atribuirse a la mujer que aporta el óvulo,
es decir, a quien transmite el material genético al embrión. Se basa en la idea de que el
vínculo genético es el fundamento de la identidad y la filiación. “Esta perspectiva
considera que la maternidad jurídica le corresponde a aquella mujer que aportó su
gameto femenino para la fecundación y posterior formación del embrión” (Liger, 2012,
p. 12). En casos de subrogación, esta teoría cobra relevancia cuando la madre
comitente es también la madre genética, aunque no haya gestado al niño.
La teoría gestacional se basa en el principio clásico del derecho romano mater semper
certa est, que establece que la madre es quien da a luz. “Será siempre la madre legal y
la que tiene todas las responsabilidades respecto del hijo, la madre gestante que da a
luz a un hijo, aunque el óvulo provenga de otra mujer” (Biblioteca del Congreso
Nacional de Chile, s.f.). Esta postura sigue siendo dominante en muchos sistemas
jurídicos que no han regulado expresamente la gestación por sustitución.
Esta teoría moderna propone que la maternidad debe atribuirse a la mujer que
manifiesta la voluntad de ser madre, independientemente de si aporta el óvulo o gesta
al niño. “La maternidad legal recaerá sobre aquella mujer que posea la intención de
procrear y de criar la criatura, denominada ‘madre comitente’” (Aldás, 2013, pp. 1–2).
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Esta visión reconoce el deseo consciente de asumir la maternidad como el elemento
determinante del vínculo jurídico, y es especialmente relevante en contratos de
subrogación donde la madre intencional no tiene vínculo biológico ni gestacional.
El principio jurídico latino mater semper certa est (“la madre siempre es cierta”) ha sido
históricamente el fundamento de la determinación legal de la maternidad. Significa que
la mujer que da a luz es, sin lugar a dudas, la madre del niño. Esta regla servía
como garantía de certeza jurídica en una época en que las técnicas de reproducción
asistida no existían. “La expresión mater semper certa est significa que la maternidad
se determina por el parto, siendo un principio jurídico que ha regido históricamente la
filiación” (Duplá Marín, 2012). Hoy en día, sin embargo, este postulado se ve
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cuestionado por las nuevas realidades tecnológicas, éticas y sociales que emergen con
la gestación por sustitución.
Desde el punto de vista religioso, la Iglesia Católica considera que esta figura “se basa
en prácticas comerciales que instrumentalizan a la mujer gestante y cosifican al niño
como objeto de un contrato” (BDA Abogados, 2023). La sociedad, por tanto, se
enfrenta al dilema ético entre el deseo legítimo de formar una familia y el respeto a la
dignidad humana.
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1.9. Elementos jurídicos relevantes
El contrato de vientre debe estar regido por principios fundamentales del derecho de
contratos y la protección de derechos humanos. Entre los elementos esenciales se
encuentran:
a) Contratación civil
La gestación por sustitución constituye, en su base, un contrato entre la mujer gestante
y quienes desean convertirse en padres. “La gestación por sustitución constituye un
contrato mediante el cual una mujer se compromete a gestar un hijo para entregarlo a
otra persona o pareja que asume la voluntad procreacional” (Rodríguez-Arias, 2016).
Este contrato puede ser de tipo oneroso (cuando se pacta una compensación
económica) o gratuito (por motivos altruistas), y su validez está condicionada a que no
contravenga el orden público ni los derechos fundamentales de las partes involucradas.
b) Capacidad jurídica y consentimiento
Uno de los requisitos para que el contrato de subrogación sea válido es que las partes,
especialmente la mujer gestante, tengan plena capacidad jurídica y otorguen su
consentimiento libre, informado y consciente. “La capacidad jurídica y la libertad de la
mujer que gesta son condiciones indispensables para evitar vicios de consentimiento
que puedan anular el contrato” (Cordero Álvarez, 2014). Si se demuestra que existió
coacción, engaño o una situación de vulnerabilidad extrema, el contrato puede ser
declarado nulo por vicios del consentimiento.
c) Interés del niño
El interés superior del niño es un principio rector en toda actuación legal relacionada
con la maternidad subrogada. “El interés superior del niño debe primar en toda decisión
legal relacionada con la gestación por sustitución” (Comité de los Derechos del Niño,
2013). Este principio implica proteger el derecho del menor a conocer su identidad, a
gozar de una filiación estable y a vivir en un entorno seguro, sin importar las
condiciones contractuales entre los adultos.
d) Filiación
Tradicionalmente, se atribuía la maternidad a la mujer que daba a luz, pero este criterio
resulta insuficiente frente a los avances en reproducción asistida. “En los casos de
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maternidad subrogada, se rompe con la regla tradicional que atribuye la maternidad a
quien da a luz, por lo que es necesario establecer mecanismos legales que reconozcan
la intención procreacional como fundamento de la filiación” (Martínez de Aguirre, 2013).
Por tanto, se requiere una legislación que reconozca a los padres intencionales como
titulares legítimos de la filiación desde el inicio.
e) Prohibición o regulación
Las posturas legales frente a la subrogación varían ampliamente entre países. “Algunos
países prohíben completamente la subrogación, otros la permiten bajo ciertas
condiciones como la gratuidad o la nacionalidad de los intervinientes, y otros la aceptan
sin restricciones, lo que ha generado fenómenos de turismo reproductivo” (Pérez del
Valle, 2019). Esta disparidad normativa internacional genera inseguridad jurídica y
plantea la necesidad de armonización legislativa o de tratados internacionales que
protejan a los menores y a las partes involucradas.
f) Registro civil y nacionalidad
Respecto al registro de la filiación y la atribución de nacionalidad al menor. “Uno de los
problemas prácticos más frecuentes es el relativo al reconocimiento de la filiación en el
país de residencia de los padres intencionales, especialmente en lo que respecta al
registro civil y la atribución de la nacionalidad” (González Beilfuss, 2015). Cuando no
hay reconocimiento automático del vínculo parental, los niños pueden quedar en una
situación de apatridia o sin reconocimiento legal, lo que afecta gravemente sus
derechos.
“Para que el contrato tenga validez, debe cumplir con los elementos clásicos:
consentimiento, objeto, causa, capacidad y forma” (Pontificia Universidad Javeriana,
2018). Es fundamental, además, establecer disposiciones claras sobre la filiación, la
inscripción legal del menor, y la protección de su interés superior.
CAPÍTULO II
MARCO HISTÓRICO
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Las prácticas que hoy denominamos gestación subrogada tienen raíces en contextos
antiguos, donde se observaban arreglos para asegurar la continuidad de la
descendencia. La Biblia, por ejemplo, presenta en Génesis 16:1-16 un relato en el que
Agar, la esclava de Saray, es utilizada como sustituta para procrear en nombre del
patriarca Abram. Como se señala, “la Biblia hace referencia a lo que se podría
considerar como la primera mención a la gestación subrogada, al describir la función de
una mujer que actúa en representación de otra para continuar el linaje” (Babygest,
2017). Asimismo, se han identificado indicios en antiguas culturas mesopotámicas,
donde se recurría a mujeres sustitutas para garantizar la continuidad familiar en
ausencia de la esposa, estableciendo así un precedente para el contrato de vientre.
Con el advenimiento de las técnicas de reproducción asistida en la segunda mitad del
siglo XX, se produjo una transformación en el abordaje de la maternidad. En 1975, en
California (Estados Unidos), se documentó el inicio formal de la maternidad subrogada
moderna a partir de anuncios en periódicos que buscaban mujeres dispuestas a ser
inseminadas artificialmente para parejas estériles. Este hecho marcó el comienzo de la
formalización del contrato de vientre, donde la medicina y el derecho se entrecruzaron
para regular una práctica que hasta ese momento se enmarcaba en tradiciones
informales y sociales (Capítulo I. Antecedentes Históricos, 2009). La aparición de estas
técnicas, como la inseminación artificial y, posteriormente, la fecundación in vitro, creó
el escenario para que el vínculo resultante entre la madre gestante y la familia
comitente adquiriera una complejidad jurídica y social sin precedentes.
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de la práctica médica como del marco jurídico, que hoy intenta regular estos complejos
vínculos de manera integral.
En la década de 1770 tuvo lugar la primera inseminación artificial con éxito. Ocurrió con
un paciente que sufría infertilidad como consecuencia de un raro defecto congénito que
afecta a los bebés varones llamado hipospadias. El Dr. John Hunter indicó al paciente
que inseminara a su mujer con una jeringuilla, lo que dio lugar a un embarazo
satisfactorio.
La inseminación artificial no se generalizó hasta que se generalizó la disponibilidad de
semen de donante. El primer banco de esperma estadounidense creado con fines de
infertilidad no abrió hasta 1964. Durante la década de 1970, la industria de los bancos
de esperma se popularizó en Estados Unidos, ayudando a mujeres solteras y parejas a
concebir.
El abogado Noel Keane redactó en 1976 el primer contrato de gestación subrogada
tradicional. Los hechos que dieron lugar a este contrato se remontan a los años 70,
cuando una pareja de California buscó a una mujer para gestar un hijo por
inseminación artificial. Una mujer respondió al anuncio y aceptó gestar a su hijo a
cambio de 7.000 dólares de honorarios y 3.000 dólares en gastos médicos y legales.
Pronto, la noticia de este acuerdo se extendió por todo el país, lo que llevó a una pareja
de Michigan a pedir ayuda a Keane para encontrar una madre de alquiler y negociar un
contrato similar.
En busca de ayuda para redactar el contrato, Keane pidió opinión a un juez. Un juez
dijo a Keane que no era ilegal que una madre de alquiler fuera inseminada, llevara un
niño a término y renunciara a su patria potestad tras el nacimiento. También era
perfectamente legal que los futuros padres pagaran los gastos médicos relacionados
con la subrogación. Sin embargo, las leyes de Michigan podrían hacer ilegal que los
futuros padres pagasen honorarios a la madre de alquiler por gestar al niño. En el
momento de escribir este artículo en 2022, las leyes de Michigan no favorecen la
maternidad subrogada y CFC no puede aceptar candidatas a madres de alquiler que
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vivan en Michigan. Los contratos de gestación subrogada son nulos e inaplicables en
Michigan, y los que implican una compensación a una madre de alquiler están sujetos a
sanciones penales.
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2.3.1. Fertilización in vitro (FIV)
La fecundación in vitro (dentro del vidrio) resulta compleja, debido a que “la unión del
óvulo con el espermatozoide se realiza fuera del cuerpo de la mujer, ocurriendo en un
laboratorio, también conocida como fecundación artificial”
Los precios de esta técnica reproductiva, suelen ser altos, ello sin considerar los
medicamentos, que pueden representar un costo adicional. Previendo por igual la
realización obligada de diagnóstico genético preimplantacional, que representa un
desembolso económico, cantidades que tendrá que considerar el presupuesto de los
solicitantes.
La realización de fiv ocurre a través de la inducción de gametos femenino y masculino,
bajo un ambiente parecido al entorno natural. Se da origen a un embrión, que luego de
su obtención y al cabo de un par de días suele ser trasladado al cuerpo de una mujer,
mediante un procedimiento médico conocido como transferencia de embriones, el cual
permite colocarlo al interior del útero femenino para dar continuidad a su normal y
completo desarrollo. La fecundación in vitro como procedimiento médico resulta ser una
técnica utilizada comúnmente por parejas que enfrentan problemas en la concepción
de un hijo. Por tanto, resulta importante destacar que no es un procedimiento exclusivo
a la modalidad del vientre de alquiler, estamos más bien ante otro (el anterior fue la
inseminación) de los procedimientos del que se vale la maternidad subrogada para
continuar existiendo. Volviendo a la fecundación in vitro, encontramos que el paso más
importante de esta técnica es la obtención del embrión, donde, una vez que se logra, el
paso siguiente suele dirigirse a la colocación de dicho embrión en el cuerpo de la mujer
que habrá de gestarlo, siendo este paso donde debemos centrar nuestra atención,
pues es en sí el que da oportunidad a la aparición del vientre de alquiler como segunda
modalidad alternativa, toda vez que abre la posibilidad de variar el destino de
colocación del embrión de su verdadera madre, hacia otra mujer que esté en aptitud de
gestarlo. Es importante destacar que en este paso –respecto a la colocación del
embrión–, previo a su inserción en el útero, se requiere que la mujer se haya sometido
a tratamiento y vigilancia médica, consistente en el uso de hormonas, pues partimos de
que se trata de un procedimiento inducido y no natural en cuanto al embarazo. También
es de advertir que en caso de que la mujer alquilada como gestante haya decidido
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donar su óvulo para la gestación del embrión, deberá someterse a la hiperestimulación
ovárica, en los mismos términos que para la ia referida en el punto anterior, a efecto de
obtener una producción excesiva de óvulos, que a diferencia de la inseminación
artificial, aquí los óvulos serán extraídos mediante una sonda de ultrasonido que se
introduce en la vagina de la mujer; dicha sonda va acompañada de una jeringa
microscópica que perfora la pared ovárica, a fin de extraer el líquido de los folículos que
contiene los óvulos, procedimiento al que suelen ser sometidas todas las mujeres que
bajo esta técnica reproductiva decidan buscar la procreación de sus hijos, incluida la
mujer gestante. Una vez extraídos los óvulos se procede a realizar la fecundación en
laboratorio, la cual puede ser de dos tipos: que ésta ocurra naturalmente al contacto
con los espermatozoides, o bien mediante inyección intracitoplasmática; es decir,
propiciar la fecundación en laboratorio inyectando el espermatozoide dentro del óvulo.
2.3.1.1 Riesgos
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Posible infección de virus de la hepatitis o del sida, en especial cuando ha habido
donación de gametos, sustitución o mezcla de gametos, o error en su atribución a una
determinada pareja, sumando a ello enfermedades que pueden presentarse durante el
embarazo, parto y el periodo de posparto tales como “preeclampsia y eclampsia,
infecciones del tracto urinario, incontinencia urinaria de esfuerzo, hemorroides, diabetes
gestacional, hemorragia y embolia pulmonar
2.3.2. Inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI)
Solamente se emplea en mujeres con trompas de Falopio sanas y las razones saltarán
a la vista cuando se explique en qué consiste el procedimiento.
a) Estimulación a la ovulación
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este método.
CAPÍTULO III
MARCO JURÍDICO
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3.1.1. Concepto de responsabilidad
La palabra responsabilidad viene del latín “responderé”, que significa “estar obligado”,
esta acepción de por si, es una referencia amplia que engloba muchas áreas, como la
religiosa, moral, jurídica, etc. Según la Real Academia de la Lengua Española,
responsabilidad significa la cualidad de ser responsable. Significa deuda, obligación de
reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una
culpa o de otra causa legal. Denota el cargo u obligación moral que resulta para alguien
del posible yerro en cosa o asunto determinado. Sin embargo, nos interesa desglosar lo
referente a la responsabilidad jurídica, que se subdivide en dos principalmente, estas
son: la responsabilidad civil y la responsabilidad penal; estas de diferencian
básicamente por el aspecto subjetivo y objetivo que implican, ya que la responsabilidad
penal, es netamente subjetiva, vale decir que va a perseguir al sujeto que causó daño;
en cambio la responsabilidad Civil es objetiva, vale decir que no persigue al sujeto, sino
al objeto, al patrimonio, a lo que es cuantificable pecuniariamente.
3.1.3. Concepto de responsabilidad civil
- El hecho humano.- Que esta ligado a la acción, sea esta culposa o dolosa.
- La antijuricidad.- Presupone la vulneración a un derecho subjetivo o interés
jurídico tutelado al preexistir una obligación o deber jurídico.
- La imputabilidad- Es la capacidad de responder por los hechos propios.
- La relación de causalidad.- Es el nexo entre la causa y el efecto.
- El daño resarcible.- El perjuicio o menoscabo que sufre la otra parte, que es
pasible de indemnización o resarcimiento.
Ahora bien, dentro de lo que engloba la responsabilidad civil, tenemos dos tipos de
responsabilidad; la responsabilidad contractual y la no contractual.
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- La responsabilidad civil contractual, deviene de la violación o quebrantamiento
de una obligación contractual.
- La responsabilidad civil no contractual o extracontractual, deviene del
incumplimiento de una obligación de carácter legal o una conducta de
abstención, vale decir una obligación de no hacer.
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biológica, mientras que en la gestacional, el embrión proviene de los comitentes o
donantes externos, y la gestante solo cumple la función de portadora. Esta diferencia
tiene implicaciones jurídicas directas sobre la filiación y la atribución de la maternidad,
pues en la tradicional la gestante es madre biológica y requiere procedimientos legales
adicionales para ceder la patria potestad, mientras que en la gestacional la filiación
puede establecerse directamente con los comitentes mediante reconocimiento o
inscripción.
Por estas razones, la doctrina y algunos sectores jurídicos proponen la creación de una
ley especial que regule el contrato de vientre, estableciendo condiciones estrictas para
su validez, protección integral de la gestante y del menor, y mecanismos claros para la
determinación de la filiación. Esta regulación debería garantizar que el contrato no se
convierta en una forma de mercantilización de la vida humana, respetando los
principios constitucionales y los tratados internacionales sobre derechos humanos
ratificados por Bolivia.
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3.2.1. Concepto de contrato de vientre
EL contrato de vientre, lo conceptualizamos, en un criterio propio, como “Aquel acuerdo
de voluntades entre dos partes denominadas arrendatario, que son las personas que
usan y explotan el vientre a cambio de un precio, y arrendador, que es la persona que
presta su vientre a cambio de un precio, por el cual se compromete a gestar a un feto
desde su concepción sin la copula y con material
genético ajeno, hasta su nacimiento para después entregarlo a cambio de un precio.”
De esta manera, determinamos que los elementos de este tipo de contrato son:
El Consentimiento. - Manifestación de voluntad que da origen a la obligación.
Las Partes. - Entendidas como arrendatario y arrendador, que a su vez son:
a) Arrendatario. - Parte que va a usar o servirse del vientre ajeno.
b) Arrendador. - Parte que va a disponer de su propio vientre.
El Precio. - Pago que recibe el arrendador por su prestación.
El Objeto. - Se constituye en una obligación de dar, ya que se debe entregar al fruto
del arrendamiento, que es el nuevo ser. En este punto, debemos hacer hincapié, en el
hecho que para que la relación contractual se consume en sus efectos, el nuevo ser,
debe ser entregado con vida, ya que el objeto del contrato en si, es generar un nuevo
ser, y de nada sirve si este es entregado muerto. Este tipo de contrato, como ya lo
habíamos dicho anteriormente, a pesar de sus características netamente de orden
privado, debe ser manejado como un vinculo contractual de orden público, ya que
aquí, no se habla simplemente de una disposición de bienes o de un vínculo
enteramente de carácter patrimonial; puesto que aquí se tranza con la vida humana, no
solo por parte de la madre subrogada, sino también porque el objeto del contrato, es el
de generar un nuevo ser, que, al momento de ser concebido, ya es titular de derechos;
entonces es de interés del Estado como ente superior, que protege
a sus miembros.
31
En el Código Civil boliviano no existe una regulación específica ni una figura jurídica
expresa que regule el contrato de vientre o maternidad subrogada. Sin embargo, este
tipo de contrato se puede enmarcar dentro de las disposiciones generales sobre
contratos contenidas en los artículos 450 y 451 del Código Civil, que establecen que
hay contrato cuando dos o más personas se ponen de acuerdo para constituir,
modificar o extinguir una relación jurídica, y que las normas generales de los contratos
son aplicables a todos los contratos, tengan o no denominación especial.
El artículo 454 del Código Civil boliviano reconoce la libertad contractual, permitiendo
que las partes determinen libremente el contenido de sus contratos y acuerden
contratos diferentes a los comprendidos en el Código, siempre que no contravengan la
ley y se realicen intereses dignos de protección jurídica. Esto abre un marco para que
el contrato de vientre pueda ser considerado válido en cuanto respete estos límites
legales.
Por lo tanto, aunque el Código Civil ofrece un marco general para la celebración de
contratos, el contrato de vientre en Bolivia carece de una regulación específica que
establezca condiciones, garantías y procedimientos claros para su validez y efectos
legales. Esto ha motivado propuestas doctrinales para que se legisle al respecto, con el
fin de proteger los derechos de todas las partes y asegurar el interés superior del niño.
32
Como en todo contrato, el acuerdo de gestación por sustitución está sujeto a la
posibilidad de incumplimiento por alguna de las partes. Este contrato, aunque atípico,
genera obligaciones jurídicas para ambos extremos: la madre subrogada (gestante) y
los comitentes (futuros padres). El incumplimiento contractual puede generar
consecuencias legales, tales como la resolución del contrato, indemnización por daños
y perjuicios, e incluso acciones judiciales en defensa de derechos personalísimos o del
interés superior del menor.
33
dar lugar a la exigencia de indemnización por daños y perjuicios a favor de los
comitentes.
b) Incumplimiento culposo
En materia contractual, el incumplimiento culposo implica que una parte no cumple con
sus obligaciones contractuales debido a negligencia o falta de cuidado. El deudor, en
caso de incumplimiento culposo, está obligado a resarcir los daños causados, a menos
que demuestre que el incumplimiento fue por causa ajena a su voluntad.
El Art. 345 del código Civil, habla del daño previsto y expone: “El resarcimiento solo
comprende el daño previsto o que ha podido preverse, si el incumplimiento o retraso no
se debe al dolo del deudor”; igualmente el Art. 346, que trata sobre los daños
inmediatos y directos, así, expone: “Aunque haya dolo del deudor, el resarcimiento no
debe comprender, en cuanto a la perdida experimentada por el acreedor y la ganancia
de que ha sido privado, sino lo que sea consecuencia inmediata y directa del
incumplimiento”.
El incumplimiento culposo se refiere a la falta de cumplimiento de la obligación por
negligencia, imprudencia o falta de diligencia de la madre subrogada. Por ejemplo, si la
gestante no sigue las indicaciones médicas, incurre en conductas de riesgo o incumple
obligaciones accesorias pactadas en el contrato (como mantener cuidados
específicos), podría configurarse un incumplimiento culposo.
34
embarazo. La valoración de la culpa debe ser rigurosa y basada en pruebas médicas y
periciales.
c) Incumplimiento doloso
El dolo contractual, consiste en esencia en el incumplimiento deliberado de la
obligación, no como una simple intención de causar perjuicio, sino más bien con el
objetivo de no cumplir a sabiendas; es por ello que la obligación de resarcir es mayor.
Las diferencias entre ambos tipos de incumplimiento son notorias, de modo que
mientras el deudor culposo debe responder por las consecuencias inmediatas, el
deudor doloso, asume las inmediatas y mediatas.
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evaluarse con base en la buena fe y la naturaleza biológica del embarazo, evitando
atribuir responsabilidad automática a la gestante.
Por su parte, los comitentes también tienen obligaciones, como aportar el material
genético, cubrir gastos médicos y respetar los derechos de la gestante. El
incumplimiento de estas obligaciones podría generar responsabilidad contractual frente
a la gestante.
3.3.2. Límites de la indemnización
Los límites de la indemnización derivada del incumplimiento contractual en el contrato
de vientre están condicionados por la naturaleza especial del objeto contractual y los
riesgos inherentes al embarazo. La doctrina boliviana señala que no se puede exigir
indemnización por hechos fortuitos o fuerza mayor, como un aborto espontáneo, que
escapan al control de la gestante. Además, la indemnización debe ser proporcional al
daño causado y considerar aspectos éticos y sociales, evitando la mercantilización de
la vida humana. Por ello, los contratos deben prever cláusulas claras que delimiten la
responsabilidad y los límites de la indemnización para evitar litigios y abusos.
3.3.3. Responsabilidad extracontractual
La responsabilidad extracontractual puede surgir si alguna de las partes causa un daño
a la otra sin que exista un incumplimiento contractual directo, por ejemplo, por
negligencia médica, daños a la salud de la gestante o del menor, o violación de
derechos fundamentales. En estos casos, la parte afectada puede reclamar reparación
conforme a las normas generales de responsabilidad civil. Sin embargo, la ausencia de
regulación específica en Bolivia dificulta la aplicación uniforme de estas normas, lo que
genera inseguridad jurídica para las partes involucradas
3.3.4. Exoneración de responsabilidad
La exoneración de responsabilidad en el contrato de vientre puede pactarse en ciertas
condiciones, especialmente para hechos fortuitos o fuerza mayor, como complicaciones
médicas inevitables durante el embarazo. Sin embargo, la legislación boliviana no
contempla expresamente esta figura para la maternidad subrogada, por lo que su
aplicación depende de la interpretación de las cláusulas contractuales y de los
principios generales del derecho civil. Es fundamental que los contratos incluyan
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cláusulas claras sobre los supuestos de exoneración para proteger a la gestante y
evitar litigios excesivos
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practiquen o gestionen. Incluso cuando el procedimiento se realiza en el extranjero, el
reconocimiento legal del niño puede verse obstaculizado, ya que los tribunales italianos
no aceptan automáticamente la filiación derivada de la subrogación, exigiendo en
muchos casos una adopción posterior por parte del progenitor no biológico. Esta
postura se basa en una defensa estricta de la dignidad de la mujer y del interés
superior del niño, según la interpretación jurídica y constitucional italiana.
3.4.6. España
España prohíbe la maternidad subrogada y declara nulos los contratos relacionados.
Los menores nacidos en el extranjero por subrogación enfrentan dificultades para el
reconocimiento legal, aunque existen debates y propuestas para flexibilizar la filiación
en función del interés superior del niño
3.4.7. Alemania
En Alemania, la maternidad subrogada está completamente prohibida por la Ley de
Protección del Embrión, que penaliza tanto a los médicos como a los intermediarios
que participen en estos procedimientos, y considera inválido cualquier contrato de
vientre, incluso si es altruista. Legalmente, la madre es siempre quien da a luz, y no se
permite reconocer a los padres intencionales mediante subrogación. Aunque algunos
niños nacidos por subrogación en el extranjero han sido reconocidos por tribunales
alemanes para proteger su bienestar, la subrogación sigue siendo contraria al orden
público y la dignidad humana según el derecho alemán.
3.4.8. Reino Unido de Gran Bretaña
En el Reino Unido, la maternidad subrogada no está prohibida, pero está regulada
estrictamente para evitar la comercialización; la Ley de Subrogación de 1985 sanciona
la organización o intermediación con fines lucrativos, pero no penaliza a la madre
gestante ni al acuerdo altruista. Los contratos de subrogación no son legalmente
vinculantes, por lo que la gestante es reconocida como madre legal al momento del
nacimiento, y los padres intencionales deben obtener una orden judicial llamada
"parental order" para ser reconocidos legalmente como padres. La subrogación
comercial está prohibida, pero la altruista, con reembolso de gastos razonables, es
permitida y común, y actualmente se discuten reformas para modernizar y clarificar
esta regulación.
38
3.4.9. Suecia
Una ley de 1985 prohíbe la práctica de maternidad subrogada en la cual, la maternidad
subrogada está prohibida por considerarse contraria a la dignidad de la mujer y al
interés superior del niño, y no existe reconocimiento legal para contratos de
subrogación, ya sean altruistas o comerciales. La madre legal es siempre la mujer que
da a luz, y los acuerdos previos carecen de efecto. Aunque algunas parejas suecas
recurren a la subrogación en el extranjero, el reconocimiento legal de estos niños es
complejo y generalmente requiere un proceso de adopción.
3.4.10. Australia
En Australia, la maternidad subrogada está permitida únicamente en su forma altruista,
es decir, sin fines de lucro y sin compensación económica para la gestante, salvo por el
reembolso de gastos médicos y relacionados con el embarazo. La subrogación
comercial está prohibida en todo el país, e incluso en algunos estados como
Queensland y Nueva Gales del Sur, es ilegal recurrir a este tipo de prácticas en el
extranjero. Además, los contratos de subrogación no son legalmente vinculantes, por lo
que la mujer gestante es reconocida legalmente como la madre del niño al momento
del nacimiento, y la transferencia legal de la paternidad a los padres intencionales debe
realizarse mediante una orden judicial. La regulación de la subrogación varía según el
estado, ya que no existe una ley federal unificada sobre el tema.
3.4.11. Holanda
La subrogación altruista está permitida bajo condiciones estrictas, pero la comercial
está prohibida. El Comité de Ética recomienda revisar y actualizar la legislación para
adaptarse a nuevas realidades familiares.
3.4.12. Brasil
En Brasil, la maternidad subrogada está permitida únicamente en su forma altruista,
regulada principalmente por resoluciones del Consejo Federal de Medicina y a través
de decisiones judiciales que garantizan el interés superior del niño. La subrogación
comercial está prohibida y sancionada. El contrato de subrogación no es vinculante
legalmente, por lo que la filiación y la custodia de los padres intencionales deben ser
reconocidas mediante un proceso judicial previo al nacimiento o posterior. La práctica
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requiere que la madre gestante sea una persona cercana a la familia y con experiencia
materna previa.
3.4.13. Nueva Zelanda
Nueva Zelanda prohíbe la maternidad subrogada comercial y regula la altruista, con
procedimientos para la filiación y protección de las partes involucradas, enfatizando la
no mercantilización del proceso.
3.4.14. Georgia
Georgia es uno de los pocos países que permite la maternidad subrogada comercial y
altruista, con regulación clara que ha convertido al país en un destino para el turismo
reproductivo. La ley establece requisitos para proteger a la gestante y garantizar la
filiación legal a los comitentes.
3.4.15. India
India reguló la maternidad subrogada comercial durante años, pero en 2015 prohibió la
subrogación comercial para extranjeros, permitiendo sólo la altruista para nacionales,
buscando frenar la explotación y el turismo reproductivo. La ley es estricta y busca
proteger a las mujeres gestantes vulnerables.
3.4.16. Japón
En Japón, la maternidad subrogada no está regulada y no cuenta con reconocimiento
legal ni apoyo institucional; no existen leyes específicas que permitan o regulen la
práctica, y los contratos de subrogación carecen de validez jurídica. La mujer que da a
luz es reconocida legalmente como madre, y los padres intencionales no tienen
reconocimiento automático.
3.4.17. Bélgica
Bélgica prohíbe la maternidad subrogada comercial y no reconoce contratos de
subrogación, aunque permite la práctica altruista en ciertos casos, con protección legal
limitada y reconocimiento de la gestante como madre legal inicial, lo que puede generar
conflictos de filiación.
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CONCLUSIÓN
El contrato de vientre o maternidad subrogada es una figura jurídica atípica que plantea
múltiples desafíos en el ámbito legal, ético y social, especialmente en Bolivia, donde
aún no existe una regulación específica. Esta ausencia normativa genera inseguridad
jurídica para las partes involucradas, en particular para la gestante y el niño, cuyos
derechos y protección deben ser prioritarios.
En conclusión, la regulación del contrato de vientre en Bolivia debe ser una prioridad
legislativa, orientada a garantizar la seguridad jurídica, la protección de la gestante y
del menor, y el respeto a los principios constitucionales y de derechos humanos,
promoviendo así una práctica responsable y ética de la maternidad subrogada.
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