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CENS N°14-Geografía e Historia.

“Historias que nos trajeron hasta acá”

CLASE 5.

[Link] ultramarinas.

[Link] un texto relacionando los testimonios con lo estudiado en relación al MAE. El mismo
debe tener los siguientes conceptos: crecimiento dependiente, oligarquía terrateniente, división
internacional del trabajo, derechos laborales, cadena migratoria, clase trabajadora.

[Link] en las dinámicas migratorias en el MISI.

Un país “sin negros” donde la mitad es “cabecita negra”

“Cabecita negra” fue la manera despectiva con que se estigmatizó, a la población trabajadora con
alguna ascendencia indígena que llegaba a la ciudad en los años treinta.

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Cuando en los años treinta, con el inicio de la industrialización sustitutiva de importaciones, se
inicia un gran proceso de migración desde las zonas rurales hacia las urbanas y desde las provincias
hacia Buenos Aires, surge esta fórmula estigmatizadora con la cual las clases altas y medias de las
ciudades aluden a la masa migratoria. Como señalamos, “negro” no se asocia necesariamente en
la Argentina a ciertos rasgos fenotípicos africanos, sino que, a la vez que se afirma que “es un país
sin negros” en ese sentido, también tiende a considerarse en el lenguaje ordinario a los “pobres”
como “negros” o “cabecitas negras”.

La peculiaridad del caso argentino consiste justamente en que ese racismo resultó durante largas
décadas funcional a una maniobra política, como hace tiempo mostró Hugo Ratier. Los obreros-
morenos-provincianos se sintetizan en una identidad política: el peronismo. En “cabecita negra”,
como señala el autor, estaba “el matiz político que puso sal en el enfrentamiento cuasi racista de
porteños y provincianos: ser ‘negro’ era ser peronista, y viceversa”. La forma del conflicto social
en la Argentina, organizado sobre la invisibilización de la diversidad interna, tuvo características
marcadamente políticas.

Grimson (2013:88,81)

Historia de vida de Ricardo, que migró de Corrientes a Buenos Aires

Yo me llamo Ricardo y nací en el año 1934. Soy de Santo Tomé, un pueblito muy lindo de la
provincia de Corrientes. Mi pueblo era muy chico y tranquilo. Tenía escuela, banco, municipalidad,
negocios. En ese tiempo, los únicos, medios de transporte eran sulky o el caballo.

Yo vivía en una casa grande en un barrio muy humilde. No teníamos luz eléctrica, eso era para los
que tenían plata. Nos alumbrábamos con farol y también con algo que era muy fácil de hacer: en
una latita de sardina, con un poquito de grasa, poníamos una trencita hecha con un pedacito de
trapo y la prendíamos. En mi casa, no había agua corriente, teníamos agua de pozo. Se llama así
porque la sacábamos con un balde de un pozo muy profundo. En ese pozo, también enfriábamos
la bebida, porque no había heladera.

Como todo chico, pasaba los días jugando en mi pueblo. A los 12 años empecé a trabajar. Yo
trabajaba como pintor y también me llamaban para arreglar alguna cosita. Uno iba, y le daban
unas pocas moneditas y ya estaba. En el pueblo, había mucha pobreza. Busqué trabajo en otras
partes. Me fui a Misiones y trabajé en una carnicería, tenía 12 o 13 años. Era un trabajo lindo y
triste a la vez, porque no tenías domingo, no tenías fiesta, no tenías nada. Yo estaba como esclavo,
trabajaba por la comida. Repartía la carne en bicicleta, casa por casa, de madrugada. Como en
Misiones no tenía a donde ir vivía en la casa de los patrones. Pero me trataban mal, me mandaban
a comer a un rincón. Cuando tenía 18 o 19 años, trabajé en una cantera. Ahí estuve un tiempo.
Pero quería progresar, estar un poquito mejor.

Todos decían que en Buenos Aires había trabajo. Entonces, yo me vine a ver, a conseguir. Logré
juntar un poco de plata para el boleto y me vine. Pero vine con poca plata y sin ropa, con lo puesto,
nada más. Cuando dejé Corrientes sentí un poco de tristeza, porque allí quedaron mis viejos, mi
abuela, mis tíos, mis primos. Pero yo quería buscar la comodidad mía, estar un poquito mejor y
entonces me fui. Así que al mismo tiempo que me sentía triste por lo que dejaba, me sentía

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contento por lo que venía: yo pensaba que, trabajando en Buenos Aires, por ahí, me podía
acomodar un poquito más.

Vine a Buenos Aires en tren y en ferry, porque todavía no estaba el puente que cruza el río Paraná.
Yo viajaba solo, pero me hice amigo de un muchacho que conocí en el tren. A ese pibe yo le debo
mucho porque me ayudó, no me dejó solo. Yo venía un poquito asustado y él me dijo: “Quédate
tranquilo que yo te voy a cuidar hasta dónde vas”. Eso vale mucho si vos no conoces a dónde vas.
Aunque por suerte recibí ayuda, los primeros días en Buenos Aires me sentí muy mal. Me
encontraba solo, no tenía con quien desahogarme. Es que no conoces a nadie en la ciudad y andas
buscando un rincón por allá, un rincón por acá. Yo buscaba trabajo y una pieza para vivir. Pero acá
en Buenos Aires, si no tenés algún conocido es muy duro. La señora que me alquiló la pieza en la
villa también me ayudó mucho. Gracias a ella empecé a trabajar en una fabriquita de vidrios. Pero
la fábrica cerró al mes. Entonces, me fui a trabajar al Mercado del Abasto, en la calle Corrientes.
Allí hombreaba bultos. Empecé a trabajar en Quilmes, en una fundición. Trabajé en la fundición,
como metalúrgico, cuarenta y pico de años. Ahí me jubile. En la fábrica, me sentía bien. Trabajaba
y sacaba plata, entonces estaba contento. Con los compañeros de trabajo, éramos como una gran
familia.

En la fundición, ganaba 10 centavos la hora, después gané 15. Y eso era plata. En ese tiempo, con
15 centavos se podía comprar: carne, yerba, azúcar. La botella de leche de litro costaba dos o tres
centavos. En la fábrica, los porteños nos decían “cabecitas negras”. Todos los porteños nos
trataban como “cabecitas negras”. Eso me hacía sentir un poquito molesto.

Fuente: <[Link] Fuente:


<[Link]

CONSIGNA:

1- ¿Qué problemas tuvo que resolver Ricardo en el lugar al que llega?


2- ¿Qué cuestiones lo impulsaron a irse de Corrientes?

3- Teniendo en cuenta el texto Un país “sin negros” donde la mitad es “cabecita


negra Explicar el sentido de la frase: “En la fábrica, los porteños nos decían
‘cabecitas negras. Eso me hacía sentir un poquito molesto”.

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[Link] actuales y cercanas.

Publicado el 20 de febrero, 2025 por periodismodemaramar

Entrevista a Gabriel Musa: activismo político, trabajo rural y pronunciamiento ético.

Escribe Gustavo Figueroa. (Selección de fragmentos).Nota completa:“Los trabajadores se


tienen que volver a su casa con la ropa envenenada”. – WallMapu

La foto desenfocada de un cuerpo sobre un mallín, un adolescente en posición de resignación en la


orilla de un río, el titular de un medio digital anunciando la muerte de un joven dentro de una cámara
de frío perteneciente a una empresa frutícola. Un cuarto hombre muere electrocutado dentro de una
chacra del Alto Valle. Estamos ante “la dictadura de la patronal”, resume Gabriel Musa, changarín y
militante social de la provincia de Río Negro.

Ninguno de estos casos es aislado. Todos responden al mismo patrón criminal de corrupción y
explotación rural. Están pergeñados por una organización impune que ejecuta un sistema de despojo,
maltrato y desvalorización individual desarrollado desde que la Argentina es Argentina.

Mientras caminábamos desde la garita del centro de General Godoy hasta el barrio Ceferino
Namuncurá, Gabriel recuerda un dibujo pintado en su guardapolvo durante su egreso de séptimo
grado. El dibujo era la representación de una fotografía histórica que tuvo un giro inesperado en su
vida. Sin saber la bomba de Hiroshima y Nagasaki se presentó en su casa en forma de afectación
colectiva: generaciones enteras diezmadas por los agrotóxicos que se rocían sobre las frutas que
comemos y exportamos. Los vecinos de Gabriel andan prácticamente ciegos, con la piel de la cara y
los dedos quemada, con el sistema respiratorio inservible de aspirar tanto dolor y veneno. La doble
vara del progreso científico occidental: ¿crea avances tecnológicos para mejorar la vida de las
personas o para suprimirla de cuajo?

“El agrotóxico en el trabajo rural es una problemática muy profunda porque es una problemática de
todo el país. Acá se vive mucho en las chacras con el tema de las curadoras. El otro día charlaba con
un trabajador que hace 15 años que viene curando sin las condiciones de seguridad e higiene. Y le
toca irse con ese veneno a su casa y hacer convivir a toda su familia con esos venenos. Después, otro
día salí a caminar por una alameda de chacras que están acá nomás (haces tres cuadras y ya tenés
una chacra) y me encontré con un bidón de veneno, con los que se usan ahora, tirado en el canal. Iba
cruzando por el canal del barrio Ceferino- Y como lo agarre yo, lo podría haber agarrado un nene de
cinco años, cualquier persona podría haber agarrado ese bidón de cinco litros. ¡Era Paratión! ¡El
Paratión está prohibido! Este es un derivado del Suparatión, un veneno fosforado, muy perjudicial para
la salud que puede producir quemaduras, ceguera, daños irreversibles en el sistema digestivo. Al no
tener las condiciones de seguridad, curan los cuadros -que son grandes extensiones de chacra-, fila
por fila; los trabajadores sobre el tractor, van haciendo como un rulo, y prácticamente van
absorbiendo el mismo veneno que ellos mismos van tirando.”

“Hay muchos trabajadores que tienen un montón de discapacidades; dentro de la gran cantidad
de trabajadores que hay -que incluso tienen que seguir laburando-, hay trabajadores que han
quedado incapacitados de sus dedos, a veces de sus manos, a veces han perdido la audición en
un oído producto de lo que es el trabajo rural”.

¡Los trabajadores rurales del Alto Valle se parecen a las víctimas de las bombas de Hiroshima y
Nagasaki! Cuando salimos con Gabriel de su casa para dirigirnos al basural donde muchas

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familias van a recuperar plástico, vidrio y comida, nos cruzamos con un vecino, que caminaba en
cuero. Me hizo recordar a Sadako Sasaki, la niña japonesa sobreviviente, que se la retrató
corriendo desnuda con una crisis de llanto, luego de la brutal explosión. La asociación nace por lo
que veníamos charlando con Gabriel y por las afecciones que tenía este hombre también, que fue
quemado vivo. Nunca fue indemnizado, ni puesta en tela de juicio las consecuencias de la
utilización de agrotóxicos en la cosecha de fruta.

Cuando me estaba por subir al colectivo para volver a Neuquén, dos jóvenes de unos veinte años
se nos acercaron para preguntarnos por el costo del pasaje desde la ciudad de General Godoy
hasta la ciudad de General Roca. Uno tenía una bolsa de tela repleta de ropa, el otro una mochila
grande sin los cierres. ¡Parecían recién desalojados! “¡Nos caminamos todo! Venimos de Entre
Ríos. Un familiar nos avisó que hay trabajo en Roca. Acá caminamos todo el día y no encontramos
nada”. Les faltaba $2500 para llegar a destino. Se los di. Nos fuimos charlando. Estaban
contentos, pero también un poco asustados. No conocían a nadie en el Alto Valle. Se vinieron a
ciegas a probar suerte. “En Entre Ríos ya se terminó la cosecha de cítricos. Nos pagaban $320 la
ficha. Hicimos una buena diferencia”. El día que nos encontramos el termómetro registró 41
grados. Ellos no tenían agua, ni nada para comer. Habían llegado en la madrugada a Villa Regina.
En menos de un día se había gastado todo lo que tenían, lo poco que tenían. Llegaron jugados.
“En Entre Ríos tengo a mi señora y a mi hija. Quería venir, aunque sea una vez a levantar la
cosecha acá. Todos hablan de la cosecha del Alto Valle. Este año cumplo diez años como
trabajador rural, así que decidí venir”.

“Godoy es el corazón del valle frutal de Río Negro. Tenemos desde Chichinales a Cipolletti un
cordón de 100 kilómetros que recorre la Ruta Nacional N° 22. Hacia el norte tenemos bardas,
pero también tenemos una zona productiva. Hacia el sur, donde está el río, es donde tenemos la
mayor cantidad de hectáreas en producción, ya sea de fruta, pero también hay animales. Ahora
está el tema del maíz, un poco la uva. Yo me crié en Godoy. Me tocó salir a laburar de muy joven,
de manera precaria, en lavaderos, fui trabajador de quiniela, trabajé en aserraderos. Y cuando
terminé el secundario me fui de Godoy unos años. Volví y me tocó comenzar a trabajar de rural,
en la chacra. ¡Fue una experiencia que no cambió por nada! Porque después, producto de la
militancia, justamente acá en Godoy y alrededores (porque estamos cerca de Villa Regina, pero
después tenemos Ingeniero Huergo, Mainque, Cervantes, Roca, en donde tenemos una gran zona
productiva), conocí a los trabajadores rurales que son los que ponen en pie a esta provincia, donde
el 90 % depende de la producción del campo, de la fruta, de lo que sucede ahí. Sin duda tiene
que ver con los miles de manos de los trabajadores que realizan su tarea diaria de producción.”

1- ¿qué nombre le pondrías a la crónica?

2-¿qué se hablá en el artículo y qué situaciones presenta la entrevista en relación a los trabajadores
de la fruticultura?

3- ¿cuáles consideras que son las principales problemáticas que afectan a los trabajadores
temporarios? Pensar otras más allá de lo contado en la noticia.

4-Identidicar actores sociales intervinientes.

5-¿conoces de algún testimonio como el que aparece en la crónica?

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