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Vacunas como bien público global:

ciencia y política

Ana Cristina Pereiro*

Resumen

El requerimiento mundial de vacunas para enfrentar la pandemia oca


sionada por el virus SARS-CoV2 ha demostrado hasta la fecha el éxito de la
ciencia, así como ha revelado problemas en la producción masiva. El acceso
equitativo, que ha sido el deseo de muchos países, recae en la política.
Hasta el momento, no se han desarrollado estrategias eficientes para
lograrlo.

Palabras clave: vacunas, bien público, ciencia, pandemia.

Vaccines As a Global Public Good: Science and

Politics Abstract

The global requirement for vaccines to address the SARS-CoV2 pan


demic has demonstrated the success of science as well as it has revealed
problems in mass production. The equitable access that has been the desire
of many countries lies with politics. So far, no efficient strategies have been
developed to achieve this.

Keywords: Vaccines, Global Public Good, Science, Pandemic.

* Médica pediatra, especialista en Salud Pública, Vicepresidenta de la Asociación


Argentina de Salud Pública y de la Asociación de Economía de la Salud;
[email protected].
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Vacunas como bien público global: ciencia y política

La pandemia aceleró procesos de cambio que se venían desarrollando,


puso al descubierto falencias estructurales y trastocó el orden de
prioridades de la política nacional e internacional.
En el campo de las ciencias, particularmente, el proceso de aceleración
produjo resultados que no registran antecedentes en la historia de la huma
nidad. En un tiempo récord, se genotipificó el nuevo virus, se desarrollaron
estrategias terapéuticas y se diseñaron vacunas, muchas de ellas con nove
dosas plataformas. Esto fue posible gracias a los avances científicos que se
han venido registrando en las últimas décadas pero también a un proceso
colaborativo transnacional de gran magnitud.
Probablemente, inspirados en estos resultados, muchos han sembrado
esperanzas en que el ritmo y profundidad de las transformaciones, así como
sus externalidades positivas, permeara en otras instancias como la equidad
en el acceso y la universalización de los beneficios producto de ese esfuerzo
titánico de la ciencia. Bajo estas expectativas probablemente, se enmarca el
pedido reiterado de muchos países de considerar a las vacunas diseñadas
para enfrentar el COVID-19 como bien público global.
Para lograr este tipo de convenios es necesario acordar antes sobre un
cuerpo de valores que prioricen el acceso universal y equitativo de los bie
nes que la ciencia ha producido para mitigar y prevenir las consecuencias
económicas, sociales y sanitarias devastadoras de una pandemia y contar
con liderazgos políticos capaces de conducir procesos novedosos que mar
quen un hito a partir del cual prevalezca el bien común sobre los intereses
particulares.
Por el momento, los resultados no han sido los esperados. Lejos de los
primeros anuncios que proyectaban la vacuna como un bien público global,
es la lógica de mercado la que finalmente parece, hasta el momen to,
haberse impuesto.
Las regulaciones de aquellos países productores de vacunas sobre sus
empresas se han limitado a asegurar la provisión nacional haciendo caso
omiso al escenario de escasez global y al reparto desigual de vacunas que
afectan los mecanismos equitativos de acceso y desfavorecen a los más po
bres. El comentario cobra relevancia, teniendo en cuenta que gran parte de
los desarrollos de investigación han sido financiados por los países donde
se asientan dichas empresas. Se estima que las principales empresas far
macéuticas que desarrollan vacunas para el COVID-19 recibieron cerca de
12.000 millones de dólares en fondos públicos para producirlas.
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pensar en derecho

Las empresas productoras han quedado exentas (salvo las restriccio


nes de provisión por fuera del mercado interno) de regulaciones globales en
términos de abastecimiento y han empleado todos los mecanismos que el
mercado utiliza cuando se trata de bienes escasos de gran demanda y con
centración en la producción: venta por anticipado de miles de millones de
dosis, falta de reglas transparentes en la celebración de contratos, cláusulas
extraordinarias, requerimiento de leyes especiales, entre otras.
A esta situación se suma que hay ciertas restricciones de producción
dado que el requerimiento de fabricación a nivel mundial se ha triplicado,
poniendo en duda que este año se pueda satisfacer dicha demanda. No
obstante, es preciso destacar que la afectación de dicha restricción no es
uniforme. Nueve de cada diez países pobres no tendrán acceso a la vacuna
este año.
Frente a esta situación, se han elaborado diversas iniciativas tendien
tes a ampliar el acceso:

● Mecanismo COVAX, codirigido por la Alianza Gavi para las Vacunas, la


Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación
ante Epidemias (CEPI) y la OMS, donde participan más de 180 países.
Su objetivo es lograr un acceso equitativo mundial a las vacunas, en be
neficio de los países en desarrollo. Hasta el 5 de abril se habían
enviado solo 32 millones de dosis a 70 países.
● Solicitud ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) de exen ción
temporaria de los derechos de propiedad intelectual para los me
dicamentos y productos sanitarios durante la pandemia impulsada
por India y Sudáfrica. Contó con el apoyo de los países en desarrollo
pero no prosperó. El miércoles 10 de marzo pasado se celebró un
nuevo en cuentro en Ginebra sin avances sobre el tema.
● Acceso Mancomunado a Tecnología contra el COVID-19 (C-TAP). Im
pulsado por el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado. La propuesta es
hacer público el conocimiento, la propiedad intelectual y la infor mación
relacionada con las tecnologías sanitarias contra el COVID-19. Si bien fue
apoyada por 37 países, incluida la Argentina, no prosperó.

Como vemos, los avances no han sido muchos. Los mismos mecanis mos
políticos y económicos pre-pandemia han persistido durante la misma y no
se han observado hasta la fecha cambios sustantivos que permitan la
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Vacunas como bien público global: ciencia y política

construcción de un nuevo modo de administrar las prioridades mundiales


para satisfacer las demandas de la salud global, lo cual conlleva una nueva
amenaza. La epidemia puede hacerse endémica en los países sin vacuna,
generando reservorios de virus con capacidad de mutar en variantes más
agresivas y diseminarse.
Todo lo anterior llama también a pensar la necesidad de fortalecer el
rol de rectoría de los organismos internacionales y dotarlos de las herra
mientas estratégicas que permitan ante un nuevo escenario de crisis sani
taria global actuar de manera rápida y eficaz. También a la necesidad de
construir nuevos liderazgos que permitan administrar las prioridades de la
salud global y brindar respuestas acordes a los requerimientos a los que es
tos desafíos nos enfrentan, así como a replantear la necesidad de
diversificar la producción de insumos estratégicos, como por ejemplo, los
equipos de producción personal y el rol central que le cabe al desarrollo de
la ciencia y la tecnología en el contexto nacional, regional y mundial.
A un año de la pandemia que ha causado más de 2,8 millones de muer
tes, y que ha afectado a más de 132 millones de personas a nivel mundial,
aún no se observa la implementación de medidas que permitan favorecer el
acceso equitativo y universal de los bienes que la ciencia ha desarrollado, y
en estas condiciones sabemos que es imposible aguardar los tiempos que
normalmente demandan estos procesos.
Necesitamos que la política genere propuestas superadoras y acuer
dos novedosos que den al mundo la oportunidad de obtener los alcances de
la ciencia de manera universal y equitativa. Es nuestro compromiso y
nuestro deber.
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