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Guia Hobbit

En un fragmento de 'El Hobbit', Bilbo se encuentra con tres Trolls que discuten sobre cómo cocinarlo y a otros enanos que han capturado. A medida que los Trolls se pelean entre ellos, Bilbo tiene la oportunidad de escapar, pero se queda paralizado por el miedo. Finalmente, al amanecer, los Trolls se convierten en piedra, salvando a Bilbo y a los enanos.
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Guia Hobbit

En un fragmento de 'El Hobbit', Bilbo se encuentra con tres Trolls que discuten sobre cómo cocinarlo y a otros enanos que han capturado. A medida que los Trolls se pelean entre ellos, Bilbo tiene la oportunidad de escapar, pero se queda paralizado por el miedo. Finalmente, al amanecer, los Trolls se convierten en piedra, salvando a Bilbo y a los enanos.
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INSTITUCIÓN EDUCATIVA MUNICIPAL

Instituto Técnico Industrial de Fusagasugá

“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”.


Miguel de Cervantes Saavedra.
EL HOBBIT (Fragmento)
Había tres criaturas muy grandes sentadas alrededor de una hoguera de troncos de haya, y estaban
asando un carnero espetado en largos asadores de madera y chupándose la salsa de los dedos.
Había un olor delicioso en el aire. También había un barril de buena bebida a mano, y bebían de
unas jarras. Pero eran Trolls. Trolls sin ninguna duda. Aun Bilbo, a pesar de su vida retirada, podía
darse cuenta: las grandes caras toscas, la estatura, el perfil de las piernas, por no hablar del
lenguaje, que no era precisamente el que se escucha en un salón de invitados.
—Carnero ayer, carnero hoy y maldición si no carnero mañana —dijo uno de los Trolls.
—Ni una mala pizca de carne humana probamos desde hace mucho, mucho tiempo —dijo otro troll
—. Por qué demonios Guille nos habrá traído aquí; y además la bebida está escaseando —añadió,
tocando el codo de Guille, que en ese momento bebía un sorbo.
Guille se atragantó: — ¡Cierra la boca! —dijo tan pronto como pudo—. No puedes esperar que la
gente se quede por aquí sólo para que tú y Berto se la zampen. Habéis comido un pueblo y medio
entre los dos desde que bajamos de las montañas.
¿Qué más queréis? Y esos tiempos han pasado. Y tendrías que haber dicho 'Gracias, Guille', por
este buen bocado de carnero gordo del valle. — Arrancó un pedazo de la pierna del cordero que
estaba asando y se limpió la boca con la manga.
En efecto, me temo que los Trolls se comportan siempre así, aun aquellos que sólo tienen una
cabeza. Luego de haber oído todo esto, Bilbo tendría que haber hecho algo sin demora. O bien
haber regresado en silencio. Y avisar a los demás que había tres Trolls de buena talla y
malhumorados, bastante grandes como para comerse un enano asado o aun un pony, como
novedad; o bien tendría que haber hecho una buena y rápida demostración de merodeo nocturno.
Un saqueador legendario y realmente de primera clase, en esta situación habría metido mano a los
bolsillos de los Trolls (algo que casi siempre vale la pena, si consigues hacerlo), habría sacado el
carnero de los espetones, habría arrebatado la cerveza y se hubiera ido sin que nadie se enterase.
(…) Bilbo se armó de coraje e introdujo la manita en el enorme bolsillo de Guille. Había un saquito
dentro, para Bilbo tan grande como un zurrón. "¡Ja!" pensó, entusiasmándose con el nuevo trabajo,
mientras extraía la mano poco a poco, "¡y esto es sólo un principio!"
¡Fue un principio! Los sacos de los Trolls son engañosos, y este no era una excepción. —¡Eh!,
¿quién eres tú? —chilló el saco en el momento en que dejaba el bolsillo, y Guille dio una rápida
vuelta y tomó a Bilbo por el cuello antes de que el Hobbit pudiera refugiarse detrás del árbol.
— ¡Maldición, Berto, mira lo que he cazado!
— ¿Qué es? —dijeron los otros acercándose. — ¡Que un rayo me parta si lo sé! ¿Tú, qué eres?
—Bilbo Bolsón, un saque... un Hobbit —dijo el pobre Bilbo temblando de pies a cabeza, y
preguntándose cómo podría gritar como una lechuza antes que lo degollasen.
— ¿Un saque hobbit? —dijeron los otros un poco alarmados. Los Trolls son cortos de entendimiento,
y bastante suspicaces con cualquier cosa que les parezca una novedad.
—De todos modos, ¿qué tiene que hacer un saquehobbit en mis bolsillos? —dijo Guille.
—Y ¿podremos cocinarlo? —dijo Tom.
—Se puede intentar —propuso Berto blandiendo un asador.
—No alcanzaría más que para un bocado —dijo Guille, que había cenado bien—, una vez que le
saquemos la piel y los huesos.
—Quizá haya otros como él alrededor y podamos hacer un pastel —dijo Berto—. Eh, tú, ¿hay otros
ladronzuelos por estos bosques, pequeño conejo asqueroso? — dijo mirando las extremidades
peludas del Hobbit; y tomándolo por los dedos de los pies lo levantó y sacudió.
—Sí, muchos —dijo Bilbo antes de darse cuenta de que traicionaba a sus compañeros—. No, nadie,
ni uno —dijo inmediatamente después.
— ¿Qué quieres decir? —preguntó Berto, levantándolo en vilo, esta vez por el pelo.
—Lo que digo —respondió Bilbo jadeando—. Y por favor, ¡no me cocinen, amables señores! Yo
mismo cocino bien, y soy mejor cocinero que cocinado, si entienden lo que quiero decir. Les
prepararé un hermoso desayuno, un desayuno perfecto si no me comen en la cena.
—Pobrecito bribón —dijo Guille. Había comido ya hasta hartarse, y también había bebido mucha
cerveza—. Pobrecito bribón. ¡Dejadlo ir!
—No hasta que diga qué quiso decir con muchos y ninguno —replicó Berto—, no quiero que me
rebanen el cuello mientras duermo.
— ¡Ponedle los pies al fuego hasta que hable!
—No lo haré —dijo Guille—, al fin y al cabo yo lo he atrapado. (…)
—Y yo no lo permitiré, Guille Estrujónez —dijo Berto, y descargó el puño contra el ojo de Guille
La pelea que siguió fue espléndida. Bilbo no perdió del todo el juicio, y cuando Berto lo dejó caer,
gateó apartándose antes que los Trolls estuviesen peleando como perros y llamándose a grandes
voces con distintos apelativos, verdaderos y perfectamente adecuados, Pronto estuvieron enredados
en un abrazo feroz, casi rodando hasta el fuego, dándose puntapiés y aporreándose, mientras Tom
los golpeaba con una rama para que recobraran el juicio, y por supuesto enfureciéndolos todavía
más.
Bilbo hubiera podido escapar en ese mismo instante. Pero las grandes garras de Berto le habían
estrujado los desdichados pies, había perdido el aliento, y la cabeza le daba vueltas; así que allí se
quedó resollando, justo fuera del círculo de luz.
De pronto, en plena pelea, apareció Balin. Los enanos habían oído ruidos a lo lejos, y luego de
esperar un rato a que Bilbo volviera o que gritara como una lechuza, empezaron a arrastrarse hacia
la luz tratando de no hacer ruido. Tan pronto como Tom vio aparecer a Balin a la luz, dio un horrible
aullido. Ocurre que los Trolls no soportan la vista de un enano (crudo). Berto y Guille dejaron en
seguida de pelear, y —Un saco, rápido, Tom —dijeron.
Antes de que Balin, quien se preguntaba dónde estaba Bilbo en aquella conmoción, se diera cuenta
de lo que ocurría, le habían echado un saco sobre la cabeza, y lo habían derribado.
—Aún vendrán más, o me equivoco bastante. Muchos y ninguno, eso es —dijo—. No más saque
Hobbits, pero muchos enanos. ¡Eso es lo que quería decir!
—Pienso que tienes razón —dijo Berto—, y convendría que saliésemos de la luz.
Y así hicieron. Teniendo en la mano unos sacos que usaban para llevar carneros y otras presas,
esperaron en las sombras. Cuando aparecía algún enano, y miraba sorprendido el fuego, las jarras
desbordadas y el carnero roído, ¡pop!, un saco maloliente le caía sobre la cabeza, y el enano rodaba
por el suelo. Pronto Dwalin yacía al lado de Balin, y Fíli y Kili juntos, y Dori y Nori y Ori en un montón,
y Óin, Glóin, Bifur, Bofur y Bombur incómodamente apilados cerca del fuego.
(…) Thorin llegó último, y no lo tomaron desprevenido. Llegó esperando encontrar algo malo, y no
necesitó ver las piernas de sus amigos sobresaliendo de los sacos para darse cuenta de que las
cosas no iban del todo bien. Se quedó fuera, algo aparte, en las sombras, y dijo:
— ¿Qué es todo este jaleo? ¿Quién está aporreando a mi gente?
—Son Trolls —respondió Bilbo desde atrás del árbol. Lo habían olvidado por completo—. Están
escondidos entre los arbustos, con sacos.
—Oh, ¿son Trolls? —dijo Thorin, y saltó hacia el fuego cuando los Trolls se precipitaban sobre él.
Alzó una rama gruesa que ardía en un extremo y Berto la tuvo en un ojo antes de que pudiera
esquivarla. Eso lo puso fuera de combate durante un rato. Bilbo hizo todo lo que pudo. Se aferró de
algún modo a una pierna de Tom —era gruesa como el tronco de un árbol joven—, pero lo enviaron
dando vueltas hasta la copa de unos arbustos, mientras Tom pateaba las chispas hacia la cara de
Thorin. La rama golpeó los dientes de Tom, que perdió un incisivo. Esto lo hizo aullar, os lo aseguro.
Pero justo en ese momento. Guille apareció detrás y le echó a Thorin un saco a la cabeza y se lo
bajó hasta los pies. Y así acabó la lucha. Un bonito escabeche eran todos ellos ahora,
primorosamente atados en sacos, con tres Trolls enfadados (dos con quemaduras y golpes que
recordar) sentados cerca, discutiendo si los asarían a fuego lento, si los picarían fino y luego los
cocerían, o bien si se sentarían sobre ellos, haciéndolos papilla; y Bilbo en lo alto de un arbusto, con
la piel y las vestiduras rasgadas, no atreviéndose a intentar un movimiento, por miedo de que lo
oyeran.
Fue entonces cuando volvió Gandalf, pero nadie lo vio. Los Trolls acababan de decidir que meterían
a los enanos en el asador y se los comerían más tarde; había sido idea de Berto, y tras una larga
discusión todos estuvieron de acuerdo.
—No es buena idea asarlos ahora, nos llevaría toda la noche —dijo una voz. Berto creyó que era la
voz de Guille.
—No empecemos de nuevo la discusión, Guille —dijo el otro—, o sí que nos llevaría toda la noche.
— ¿Quién está discutiendo? —dijo Guille, creyendo que había sido Berto el que había hablado.
— ¡Tú! —dijo Berto.
—Eres un mentiroso —dijo Guille, y así empezó otra vez la discusión. Por fin decidieron picarlos y
cocerlos, así que trajeron una gran cacerola negra y sacaron los cuchillos.
— ¡No está bien cocerlos! No tenemos agua y hay todo un buen trecho hasta el pozo —dijo una voz.
Berto y Guille creyeron que era la de Tom.
— ¡Calla o nunca acabaremos! Y tú mismo traerás él agua si dices una palabra más.
— ¡Cállate tú! —dijo Tom, quién creyó que era la voz de Guille—. ¿Quién discute, sino tú?
—Eres bobito —dijo Guille.
— ¡Bobito tú! —respondió Tom.
Y así comenzó otra vez toda la discusión, y continuó más enconada que nunca, hasta que por fin
decidieron sentarse sobre los sacos uno a uno, aplastarlos y cocerlos más tarde.
— ¿Sobre cuál nos sentaremos primero? —dijo la voz.
—Mejor sentarnos primero sobre el último tipo —dijo Berto cuyo ojo había sido lastimado por Thorin,
creyendo que era Tom el que hablaba.
—No hables solo —dijo Tom—, pero si quieres sentarte sobre el último, hazlo. ¿Cuál es?
—El de las medias amarillas —dijo Berto.
—Tonterías, el de las medias grises —dijo una voz que parecía la de Guille.
—Me aseguré de que eran amarillas —dijo Berto.
—Amarillas eran —corroboró Guille.
—Entonces ¿por qué dijiste que eran medias grises?—preguntó Berto.
—Nunca dije eso. Fue Tom.
—Yo no lo dije. Fuiste tú —dijo Tom.
—Apuesto dos contra uno, ¡así que cierra la boca—dijo Berto, — ¿A quién le estás hablando?! —
preguntó Guille.
— ¡Basta ya! —Dijeron Tom y Berto al mismo tiempo— ¡La noche avanza y amanece temprano.
¡Sigamos!
—¡Qué el amanecer caiga sobre todos y que sea piedra para vosotros! —dijo una voz que sonó
como la de Guille. Pero no lo era. En ese preciso instante, la aurora apareció sobre la colina y hubo
un bullicioso gorjeo en la enramada. Guille ya no dijo nada más, pues se convirtió en piedra mientras
se encorvaba, y Berto y Tom se quedaron inmóviles como rocas cuando lo miraron. Y allí están
hasta nuestros días, solos, a menos que los pájaros se posen sobre ellos; pues los Trolls, como
seguramente sabéis, tienen que estar bajo tierra antes del alba, o vuelven a la materia montañosa
de la que están hechos, y nunca más se mueven. Esto fue lo que les ocurrió a Berto, Tom y Guille.
J.R.R. TOLKIEN. El Hobbit. Barcelona. Ediciones Minotauro. 2008.

Actividades:
Consulta el significado de cada una de las palabras subrayadas y escríbelo en el cuaderno.
Completa la siguiente tabla en el cuaderno
LOS TROLLS
Comen
Hablan
Viven
Están Hechos de
Descripción física de un Troll
Marca con una X la opción correcta para completar cada uno de los enunciados:
Los tres Trolls que se mencionan en la historia son:
Bilbo, Thorin y Guille. Berto, Guille y Tom.
Thom, Thorin, y Guille. Bilbo, Thorin y Tom.
Según la historia, cuando llega el amanecer…
Los Trolls se van a dormir. Los Trolls deciden cocinar a los enanos.
Gandalf salva a todos los Trolls. Los Trolls se convierten en piedra.
Responde las siguientes preguntas en el cuaderno:
¿Por qué crees que el narrador dice que nosotros, como lectores, seguramente sabemos que los
Trolls se convierten en piedra cuando llega el alba?
¿Qué crees que hacía Bilbo en el claro del bosque donde se encontraban los Trolls? ¿Por qué se
quedaría allí al ver que se trataba de Trolls, en vez de dar la alarma a sus amigos
¿Por qué crees que Bilbo quiso robarle a los Trolls? ¿A quién debe demostrarle algo?, ¿Por qué?
Escribe un título diferente para el fragmento del Hobbit que leíste. Explica por qué escogiste ese
título.
Subraya en la lista las características de los Trolls que justifiquen la siguiente afirmación:
“Los Trolls son cortos de entendimiento”

Torpes Humildes Maliciosos De mala pronunciación


Carnívoros Apetentes Astutos
Ingenuos Alegres Despistados De lenguaje pobre
Bondadosos Lentos Agresivos

La palabra caníbal significa, ser que come carne de otros de su misma especie. ¿se puede decir que
los Trolls son caníbales? ¿Por qué?

Escribe un final para el fragmento del Hobbit que leíste. Para ello ten en cuenta lo siguiente: ¿cómo
crees que van a reaccionar los enanos cuando salgan de los sacos? ¿Bilbo dirá la verdad de lo que
sucedió? ¿Qué habría pasado si Gandalf no hubiera llegado?

Recrea, según tu imaginación, el escenario en el que se presentan los eventos relatados en la


lectura. Para ello dibuja el lugar y cada uno de los personajes, en él.

Los escarbatos son criaturas parecidas a los roedores con un hocico


largo similar al de un ornitorrinco y una capa de pelaje negro y
esponjoso. Originarios de Gran Bretaña, viven en madrigueras a una
profundidad de hasta seis metros bajo tierra, y las hembras
producen de seis a ocho crías en una sola camada.
La bolsa de un escarbato podría contener numerosos artículos.
Los escarbatos poseen una bolsa en sus vientres que puede
transportar mucho más de lo que aparenta, como si de
un encantamiento de extensión indetectable se tratase.
Son criaturas apacibles y pueden ser afectuosas con sus dueños. Sin
embargo, también pueden destruir sus pertenencias y propiedades en
busca de cosas que brillan, y por esta razón no es aconsejable tenerlos como mascotas
domésticas. También se da a entender que pueden volverse agresivos si los provocaban.
Los integrantes del grupo deben trabajar una historia que incluya esta criatura y sus habilidades,,
incluyendo la magia y la fantasía. (ambos cuadernos)

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