GUIONES.
W: buenos días mi estimado publico, yo soy wikler y estoy acompañados por frey y anghelyt, y el día de hoy ablaremos
de “los alimentitos ”
A: se sabe que los alimentos son buenos y te brintan una cantidad enormes beneficios para tu salud, cuerpo y mente.
Pero acaso ¿tu llevas un buen habito alimenticio? Para esto nos encontramos aquí, con el único objetivo de que puedas
cambiar esa alimentación que tienes ahora por algo aun mejor. ¿Estas dispuesto a cambiar tus hábitos alimenticios?
.-DESARROLLO
(causas)
( ).- Las causas que provocan que las personas no mantengan una alimentación saludable se originan en una
combinación de factores sociales, económicos, culturales y emocionales. Muchas veces, la falta de educación
nutricional, las limitaciones económicas, la influencia de la publicidad de productos ultraprocesados, así como los
hábitos familiares y estilos de vida acelerados, condicionan las decisiones alimentarias. Estas circunstancias generan
que amplios sectores de la población prioricen alimentos de bajo valor nutritivo en lugar de opciones naturales y
balanceadas, afectando negativamente la salud y el bienestar colectivo.
Falta de educación nutricional: desconocimiento sobre cómo combinar adecuadamente los alimentos.
Hábitos familiares inadecuados: transmisión de costumbres poco saludables desde la infancia.
Factores económicos: limitaciones de ingresos que llevan a elegir alimentos baratos y ultraprocesados.
Publicidad de alimentos no saludables: influencia de campañas que promueven comida rápida y bebidas azucaradas.
Estilos de vida acelerados: poco tiempo para preparar comidas caseras y mayor consumo de comida rápida.
Acceso limitado a alimentos saludables: dificultad para obtener frutas, verduras y productos frescos en algunas
regiones.
Preferencias culturales y tradicionales: consumo frecuente de preparaciones con exceso de grasas, azúcares o frituras.
Factores emocionales y psicológicos: estrés, ansiedad o depresión que inducen a consumir comida rápida o dulce en
exceso.
(consecuencias)
No mantener una buena alimentación genera consecuencias negativas en la salud física, mental y social de las personas, afectando tanto
a nivel individual como colectivo. Estas repercusiones pueden manifestarse a corto y largo plazo, deteriorando la calidad de vida.
Problemas de salud física: aumento de la obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y mayor riesgo de
ciertos tipos de cáncer.
Desnutrición y deficiencias nutricionales: falta de hierro (anemia), déficit de vitaminas y minerales que afectan el crecimiento, el sistema
inmunológico y la energía diaria.
Bajo rendimiento escolar y laboral: la mala alimentación reduce la concentración, la memoria y la productividad en el estudio y en el
trabajo.
Alteraciones en el desarrollo infantil: retraso en el crecimiento, bajo peso, problemas de aprendizaje y mayor vulnerabilidad a
enfermedades
Impacto en la salud mental: incremento de ansiedad, depresión y cambios de ánimo relacionados con deficiencias nutricionales o
consumo excesivo de ultraprocesados.
Mayor gasto en salud pública y familiar: el tratamiento de enfermedades derivadas de la mala alimentación genera altos costos
económicos.
Reducción de la calidad y esperanza de vida: una dieta inadecuada incrementa el riesgo de mortalidad prematura y limita el bienestar
general.
Causas y consecuencias de no mantener una buena alimentación
Causas Consecuencias
Falta de educación nutricional Deficiencias vitamínicas y minerales (ej. anemia)
Hábitos familiares inadecuados Transmisión de patrones poco saludables a nuevas
generaciones
Factores económicos (bajos ingresos) Consumo elevado de productos ultraprocesados y
baratos
Publicidad de alimentos no saludables Mayor consumo de gaseosas, frituras y comida rápida
Estilos de vida acelerados (poco tiempo) Obesidad, hipertensión y enfermedades cardiovasculares
Acceso limitado a alimentos saludables Desnutrición y bajo crecimiento en niños
Preferencias culturales (exceso de carbohidratos o frituras) Problemas digestivos y sobrepeso
Factores emocionales (estrés, ansiedad, depresión) Consumo excesivo de dulces, alcohol o comida rápida;
impacto en la salud mental
(importancia-beneficio)
Importancia
Correcto desarrollo físico y mental: Una buena alimentación
aporta los nutrientes necesarios para que el cuerpo y el cerebro
crezcan y funcionen de manera adecuada.
Prevención de enfermedades crónicas: Una dieta balanceada
reduce los factores de riesgo que causan obesidad, diabetes,
hipertensión y problemas cardiovasculares.
Fortalecimiento del sistema inmunológico: Los alimentos ricos
en vitaminas, minerales y proteínas ayudan al organismo a
Beneficio
defenderse contra virus y bacterias.
Crecimiento y aprendizaje óptimos: Los niños y jóvenes
Asegurar energía y vitalidad diaria: Los carbohidratos, proteínas
alcanzan su talla y peso adecuados, además de mejorar su
y grasas saludables aportan la energía necesaria para las
concentración y rendimiento escolar
actividades cotidianas.
Menor riesgo de padecimientos graves: Se disminuye la
Promoción del bienestar emocional: Una dieta equilibrada posibilidad de sufrir enfermedades que deterioran la calidad de
influye en el equilibrio hormonal y en la salud del sistema vida y generan altos costos de salud.
nervioso.
Mayor resistencia y recuperación: Las personas enferman con
Favorecer la calidad y esperanza de vida: Alimentarse bien menos frecuencia y se recuperan más rápido de infecciones o
contribuye a mantener un organismo sano por más tiempo. dolencias.
Mejor rendimiento escolar, laboral y deportivo: Las personas
rinden más en sus estudios, trabajo y actividades físicas.
Educación nutricional en escuelas y comunidades Reducción del estrés y la ansiedad: Se mejora el estado de
ánimo y se fortalece
Implementar programas que enseñen a niños, jóvenes y adultos la importancia la salud
de una dieta mental.
equilibrada.
Incluir talleres prácticos sobre cómo preparar alimentos saludables con Mayor longevidad
productos saludable: Las personas disfrutan más años
locales.
Promoción del consumo de alimentos naturales de vida con buena salud y mejor calidad de vida.
Incentivar el consumo de frutas, verduras, granos andinos, menestras y pescado.
Revalorar los alimentos tradicionales y nutritivos frente a los ultraprocesados.
Campañas de concientización pública
Utilizar medios de comunicación, redes sociales y campañas en mercados o plazas para difundir mensajes sobre alimentación
saludable.
Mostrar los riesgos de la comida chatarra y los beneficios de una dieta balanceada.
Acceso a alimentos saludables a precios justos
Impulsar ferias saludables y mercados itinerantes donde los agricultores ofrezcan productos frescos a bajo costo.
Establecer políticas públicas que reduzcan el precio de los alimentos básicos nutritivos.
Regulación de la publicidad de alimentos ultraprocesados
Limitar la publicidad de gaseosas, golosinas y comida rápida dirigida a niños y adolescentes.
Promover la publicidad de productos saludables.
Fomentar la cocina casera y el tiempo en familia
Incentivar la preparación de alimentos en casa como un espacio de unión familiar.
Promover recetas fáciles, rápidas y saludables que sustituyan la comida rápida.
Incorporación de hábitos graduales
Reducir progresivamente el consumo de gaseosas, frituras y azúcares.
Sustituirlos por agua, jugos naturales, frutas y snacks saludables.
Acompañamiento psicológico y emocional
Brindar apoyo a personas que comen en exceso por ansiedad, estrés o depresión.
Integrar la alimentación saludable con el bienestar emocional.
Ejemplo de líderes y figuras públicas
Promover que deportistas, médicos y líderes comunitarios difundan prácticas de alimentación sana.
Generar modelos positivos que motiven a la población.
Fomentar la actividad física junto con la alimentación
Recordar que la buena nutrición debe complementarse con ejercicio regular.
Organizar caminatas, jornadas deportivas y actividades comunitarias.