Aftas Recurrentes
Las aftas recurrentes, también conocidas como estomatitis aftosa
recurrente (EAR), son lesiones ulcerosas que aparecen en la mucosa
oral de manera repetitiva. Estas úlceras son comunes y afectan a
aproximadamente el 20% de la población en algún momento de sus
vidas. Aunque no son contagiosas, pueden ser dolorosas y afectar
significativamente la calidad de vida de quienes las padecen,
especialmente si son recurrentes. (Troya, et al., 2014)
Características Clínicas
Las aftas recurrentes se presentan como úlceras redondeadas u
ovaladas, con un centro necrótico cubierto por una membrana
blanquecina o amarillenta y un borde eritematoso. Su tamaño puede
variar desde unos pocos milímetros hasta más de un centímetro de
diámetro. Se clasifican en tres tipos principales:
1. Aftas menores: Son las más comunes (80-85% de los casos),
miden menos de 1 cm y suelen curarse en 7-14 días sin dejar
cicatrices.
2. Aftas mayores: Menos frecuentes, miden más de 1 cm, son más
profundas y pueden tardar varias semanas en sanar, dejando
cicatrices.
3. Aftas herpetiformes: Aparecen como múltiples úlceras pequeñas
(1-3 mm) que pueden coalescer, simulando una infección
herpética, aunque no están relacionadas con el virus del
herpes.
(Marlene, 2018)
Etiología y Factores de Riesgo
La causa exacta de las aftas recurrentes no está completamente
esclarecida, pero se cree que es multifactorial, involucrando una
combinación de factores genéticos, inmunológicos y ambientales.
Algunos de los factores asociados incluyen:
Factores genéticos: Hay una predisposición familiar en
aproximadamente el 30-40% de los casos.
Factores inmunológicos: Se ha observado una respuesta inmune
anormal mediada por linfocitos T contra la mucosa oral.
Traumatismos locales: Lesiones por mordeduras, ortodoncia o
cepillado dental agresivo pueden desencadenar aftas.
Estrés emocional: El estrés y la ansiedad están frecuentemente
relacionados con brotes de aftas.
Deficiencias nutricionales: La falta de hierro, ácido fólico,
vitamina B12 y zinc puede contribuir a su aparición.
Alergias alimentarias: Alimentos como el chocolate, frutos
secos, queso y cítricos pueden ser desencadenantes.
Enfermedades sistémicas: Condiciones como la enfermedad de
Crohn, la celiaquía y el VIH/SIDA están asociadas con aftas
recurrentes.
Cambios hormonales: Algunas mujeres experimentan aftas en
relación con su ciclo menstrual.
(Saavedra y Piñol, 2005)
Diagnóstico
El diagnóstico de las aftas recurrentes es principalmente clínico,
basado en la historia médica y la exploración física. No suelen ser
necesarias pruebas de laboratorio, a menos que se sospeche una
causa subyacente, como una deficiencia nutricional o una
enfermedad sistémica. En casos atípicos o severos, puede ser
necesario realizar una biopsia para descartar otras patologías, como
el liquen plano o el cáncer oral. (Scardovi, 1987)
Tratamiento
El tratamiento de las aftas recurrentes se centra en aliviar el dolor,
reducir la duración de las úlceras y prevenir nuevos brotes. Las
opciones terapéuticas incluyen:
1. Tratamientos tópicos:
o Antisépticos: Enjuagues bucales con clorhexidina para
reducir la infección secundaria.
o Corticosteroides tópicos: Como la triamcinolona o la
clobetasol, para reducir la inflamación.
o Anestésicos locales: Como la lidocaína, para aliviar el
dolor.
o Protectores de la mucosa: Como el ácido hialurónico, para
formar una barrera sobre la úlcera.
2. Tratamientos sistémicos:
o Corticosteroides orales: En casos severos que no
responden al tratamiento tópico.
o Inmunomoduladores: Como la talidomida o la colchicina,
para casos refractarios.
o Suplementos nutricionales: Si se detectan deficiencias de
vitaminas o minerales.
3. Medidas generales:
o Evitar alimentos irritantes o alergénicos.
o Mantener una buena higiene bucal.
o Manejar el estrés mediante técnicas de relajación.
(Gonzáles, 2010)
Pronóstico
Las aftas recurrentes suelen ser una condición benigna, aunque
crónica y recurrente. La mayoría de los pacientes experimentan
brotes intermitentes a lo largo de su vida, pero con un manejo
adecuado, es posible reducir la frecuencia y la severidad de las
úlceras. En casos raros, las aftas recurrentes pueden ser un signo de
una enfermedad sistémica subyacente que requiere atención médica
adicional. (Tellez, et al., 2013)
En resumen, las aftas recurrentes son un problema común que puede
afectar significativamente la calidad de vida. Aunque su causa exacta
no está clara, un enfoque multifactorial que incluya el manejo de
factores desencadenantes, el tratamiento sintomático y la prevención
de nuevos brotes puede ayudar a controlar esta condición de manera
efectiva.
Referencias:
Troya Borges, E., Martínez Abreu, J., Padilla Suárez, E., Iglesias López,
N., & Ramos Ortega, A. (2014). La estomatitis aftosa recurrente y las
situaciones de estrés como factor de riesgo. Revista Médica
Electrónica, 36(6), 799-812.
Pacho Saavedra, J. A., & Piñol Jiménez, F. N. (2005). Estomatitis aftosa
recurrente: Actualización. Revista cubana de estomatologia, 42(1), 0-
0.
Marlene Betsabe, C. (2018). Aftas recurrentes en niños y
adolescentes. Revista de la Sociedad Odontológica de La
Plata, 28(56).
Scardovi, S. (1987). Levamisol: una posibilidad terapéutica para aftas
recurrentes. Odontol. urug, 34-36.
González, Z. C. (2010). Aftosis recurrente. Dermatología
Argentina, 16(3), 177-189.
Tellez Tielves, N. D. L. C., Pérez Hernández, L. Y., Rodríguez Ávila, J.,
Travieso Pérez, M., & López Blanco, M. D. L. N. (2013). Efectividad del
tratamiento con radiación láser de baja potencia en la estomatitis
aftosa recurrente. Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Río, 17(5),
40-50.