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Capítulo 9 JUSTICIA Y ESTADO EN LA HISTORIA ARGENTINA Y

LATINOAMERICANA

El acceso a la justicia

Los ciudadanos ante la justicia


En las leyes de fondo se reconocen nuestros derechos que rigen en todo el territorio
argentino y están subordinadas a la Constitución Nacional. Estas leyes se encuentran
reunidas en códigos: Civil, de Comercio, Penal, de Minería, de Justicia Militar, Aduanero,
Aeronáutico, Alimentario Argentino, de Ética Pública, Electoral Nacional, del Trabajo y
Seguridad Social. Cada provincia tiene su organización judicial con su propia Suprema
Corte. El procedimiento a seguir cuando se reclama un derecho difiere entre las distintas
provincias, ya que las “leyes de forma” son sancionadas de manera independiente por cada
provincia. Por ejemplo, el procedimiento penal es oral en algunas provincias y escrito en
otras. Si uno quiere lograr el reconocimiento de un derecho que considera lesionado, debe
acudir al Poder Judicial, donde los jueces dictarán sentencia de acuerdo con las leyes. Para
presentar una demanda ante la Justicia se requiere un abogado; previendo que puede
haber personas que carezcan de recursos para pagar los honorarios la gran mayoría de los
Colegios de Abogados brindan asesoramiento y patrocinio letrado gratuito.

Libertad y seguridad jurídica


En la primera parte de nuestra Constitución Nacional se habla de derechos y garantías. Los
derechos son aquellas atribuciones reconocidas a una persona o grupo de personas,
quienes, a su vez, pueden exigir su cumplimiento frente al Estado o a los demás individuos.
Las garantías son los mecanismos constitucionales para hacer valer los derechos. Las
garantías constitucionales son los procedimientos que aseguran la vigencia de los
derechos. Son el soporte de la seguridad jurídica de un país. Hay garantías cuando el
individuo tiene a su disposición la posibilidad de movilizar al Estado para que lo proteja. La
libertad jurídica es el derecho del ser humano para desarrollar una actividad legalmente
reconocida (laboral, económica, gremial, etc.) y para tener un área de intimidad que no
perjudique a otros.
En el artículo 19 de la Constitución Nacional se sienta el principio de legalidad, en el
que se afirma que nadie será privado de hacer lo que la ley no prohíbe, y que lo no
prohibido está permitido.

La administración de justicia
En el artículo 18 se establece el derecho de jurisdicción, que es la posibilidad de solicitar
justicia en los tribunales y obtener de ellos una sentencia útil. El juicio previo a la condena
es la condición básica de toda administración de justicia. Por el art. 18:
1)​ Nadie puede ser penado sin juicio previo: La condena que deba cumplir una persona
que haya cometido un delito sólo puede ser establecida luego de un juicio justo. Esto
corresponde a la garantía del debido proceso.
2)​ El juicio debe estar realizado sobre la base de una ley anterior al hecho que motivó
el proceso. Dicho en palabras sencillas: no se puede castigar un delito cometido
ayer con una ley sancionada hoy por el Congreso, salvo que esa ley fuera
beneficiosa para el acusado.
3)​ Todos tienen derecho a ser juzgados por los jueces naturales, es decir, por los que le
corresponde según jurisdicción, turno, distrito. No se puede ser juzgado por
comisiones especiales.

La garantía del debido proceso legal


Derecho a defensa inviolable: sin defensa libremente ejercida no hay juicio válido.
Derecho a juicio pronto: con duración razonable de acuerdo con la complejidad del caso.
El juicio debe ser público y regular,respetando las formas y trámites establecidos por la ley.
El acusado debe tener la asistencia de un abogado que lo defienda, elegido por él, o
designado por el tribunal.
El acusado tiene derecho a que se le haga saber la naturaleza y la causa de la acusación, y
a que se le caree con los testigos en su contra.
Se debe respetar la bilateralidad del proceso penal, es decir, el imputado tiene derecho a
ser oído: declarar, alegar, pedir la nulidad de algo, impugnar testigos, contestar a todo lo
que se diga en su contra y defenderse. El imputado puede valerse de todos los medios de
prueba que admiten las leyes procesales penales y ofrecerlas al juez o tribunal que entienda
en la causa.

Para que haya juicio se necesita:


1)​ acusador (ministerio público o querellante);
2)​ acusado;
3)​ defensor;
4)​ prueba positiva de los hechos y circunstancias del caso;
5)​ ley aplicable al caso en relación a la pena;
6)​ ley aplicable en relación con el procedimiento;
7)​ juez o tribunal que aplique la ley;
8)​ sentencia legal de juez o tribunal competente.

Toda pena que se imponga debe hallarse estipulada en el Código Penal y debe existir una
pena para reprimirlo, por tanto, se necesita una ley que la establezca describiendo el hecho
delictivo.
Para que una norma cumpla con el principio de legalidad debe describir la naturaleza y
límites de la pena, de tal modo el acusado está en condiciones de representarse en
términos concretos de la sanción con la que se lo amenace. La exigencia de la ley previa
permite que el acusado no se excuse en la ignorancia de que tal conducta era delito e
impide arbitrariedad de la administración de la justicia. En esto se basa el principio de
irretroactividad de la ley.
Hasta tanto recae sentencia firme de condena, toda persona tiene derecho a la presunción
de inocencia, incorporado a nuestro Derecho por el Pacto de San José de Costa Rica, el
pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención sobre los derechos del
Niño.

Inmunidad de la declaración
Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo. La libertad de conciencia tiene por
finalidad impedir que aparezcan confesiones obtenidas por medio de tormentos o torturas.
Todos los sistemas que utilicen la fuerza física, o invadan la intimidad personal para
descubrir hechos que una persona no está obligada a declarar consideran prohibidos por la
misma Constitución.
En el derecho judicial no es valida la declaración prestada bajo apremios ilegales.
La declaración de un imputado no debe tomarse bajo juramento, ya que éste entraña una
coacción moral que invalida los dichos expuestos en esa forma, no hay duda de que exigir
juramento al imputado a quien se va a interrogar constituye una manera de obligarlo a
declarar contra sí mismo.
El Pacto de San José de Costa Rica, en su artículo 8, establece: Toda persona inculpada de
delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente
su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas: [...] Derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo, ni
a declararse culpable. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin
coacción de ninguna naturaleza.

Inmunidad de arresto El artículo 18 dice que nadie puede ser arrestado si no se le muestra
una orden escrita de la autoridad judicial. Lo mismo afirman el Pacto de San José de Costa
Rica y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Una orden de detención sólo puede ser llevada a cabo por un policía, siempre y cuando
cuente con las debidas autorizaciones.
La policía puede detener a quienes sorprendan en infraganti delito sin orden escrita al sólo
efecto de ponerlos de inmediato a disposición del juez competente. También puede detener
a aquellas personas contra las que haya semiplena prueba de culpabilidad, siempre que la
detención sea en la vía pública,si está en su domicilio es necesario una orden de
allanamiento. Fuera de estas dos excepciones, nadie puede ser detenido, si eso ocurre, la
víctima de la detención puede interponer la acción de hábeas corpus.
Existe la detención “por averiguación de antecedentes”, o “por averiguación de identidad”.
Esta detención sólo puede extenderse hasta diez horas, pero es inconstitucional si la
persona tiene documento para identificarse y no se encuentra cometiendo delito alguno: se
trata de un arresto arbitrario sin orden escrita de autoridad competente (juez). En un juicio
del año 2008 se declaró la inconstitucionalidad del artículo de la ley que lo posibilitaba; sin
embargo, se sigue deteniendo con esa justificación.
El estado de sitio es una situación excepcional impuesta en forma constitucional por el
Poder Ejecutivo con el consentimiento del Senado, mediante la cual se suspenden los
derechos y garantías constitucionales por razones de “conmoción interior o ataque exterior”.
Durante su vigencia el Poder Ejecutivo puede arrestar a personas o trasladarlas de un punto
a otro de la nación.

Hábeas corpus
El hábeas corpus es el derecho que tiene toda persona de reclamar ante un juez el examen
inmediato de su situación, cuando ha sido privado de su libertad mediante arrestos o
detenciones que carecen de fundamento y forma. A través del hábeas corpus una persona
privada de su libertad queda a disposición de la autoridad judicial competente, que revisará
la legalidad de la detención. Es un proceso sumario breve ya que el objetivo del pedido
necesita de idoneidad y celeridad para llegar a la sentencia útil sin demoras.
Hay varios tipos de hábeas corpus, de acuerdo con el objetivo:
-​ Liberar a alguien detenido sin orden judicial;
-​ Frenar amenazas reales contra la libertad física (riesgo de privación de libertad);
-​ Proteger a quienes están detenidos legalmente pero sufren malos tratos;
-​ Contra impedimentos a la libertad de movimiento que no llegan a ser detención;
-​ Casos de desaparición forzada de personas;
Nuestra Constitución sentó inicialmente la base para el hábeas corpus en el artículo 18. Con
la reforma de 1994, se incorporó el hábeas corpus en el artículo 43, que establece en su
último párrafo: Cuando el derecho lesionado, restringido, alterado o amenazado fuera la
libertad física, o en caso de agravamiento ilegítimo en la forma y condiciones de detención,
o en el de desaparición forzada de personas, la acción de hábeas corpus podrá ser
impuesta por el afectado o por cualquiera en su favor y el juez resolverá de inmediato aún
durante la vigencia del estado de sitio.
Para promover la acción no sólo puede hacerlo la persona que padece la restricción sino
cualquiera. También es correcto el hábeas corpus de oficio (por iniciativa judicial).
Si la restricción de la libertad se produce durante el estado de sitio por orden del Poder
Ejecutivo, el juez del hábeas corpus deberá controlar si la declaración de estado de sitio es
legítima; si la orden de detención está relacionada con la situación que motivó el estado de
sitio; si el detenido pudo efectivamente ejercer el derecho de opción de salir del territorio
argentino; si existe agravación ilegítima de las condiciones en que se cumple la detención.

Cuando la limitación de la libertad se lleva a cabo por orden escrita de autoridad que actúa
conforme a una ley contraria a la constitución, el juez del hábeas corpus podrá declarar de
oficio la inconstitucionalidad de este caso.
El auto de hábeas corpus es la resolución que dicta el juez, tras ordenar a la autoridad
requerida que presente ante él al detenido con un informe del motivo que funda la
detención, la forma y condiciones en que ésta se cumple, acompañado por la orden escrita
de autoridad competente si es que la hay. El juez fija una audiencia con la autoridad que
detuvo a la persona o que perjudica su situación, y con la persona afectada, que puede
tener abogado defensor. Luego, el juez dictamina el rechazo o la aceptación de la denuncia
de hábeas corpus; en ese último caso, ordena la inmediata libertad del detenido o que se
mejore la calidad de su detención.

Amparo

●​ Garantía judicial que protege todos los derechos y libertades, excepto la libertad
física (que se cubre con hábeas corpus).​

●​ Incorporada a la Constitución Nacional en 1994 (art. 43).​

●​ Característica: rapidez en reparar el derecho lesionado.​

●​ Procede cuando no hay otro medio judicial más idóneo o cuando los existentes
son menos aptos para la protección inmediata.​

●​ Se puede presentar contra actos del Estado o de particulares que lesionen,


restrinjan o amenacen derechos con arbitrariedad o ilegalidad.​

●​ El juez puede declarar la inconstitucionalidad de una norma aplicada, incluso si no


se pidió expresamente.​
●​ Pueden interponerlo el afectado, el Defensor del Pueblo y asociaciones legalmente
constituidas.​

●​ Art. 43 también lo habilita para casos de discriminación, ambiente, defensa de la


competencia, derechos del usuario y consumidor, y otros derechos de incidencia
colectiva.​

●​ Reconocido en el Pacto de San José de Costa Rica (art. 25) como recurso sencillo
y rápido para amparar derechos fundamentales, incluso frente a violaciones
cometidas por autoridades oficiales.​

Hábeas data

●​ Tipo de amparo para proteger la privacidad, confidencialidad y veracidad de los


datos personales.​

●​ Art. 43 CN: toda persona puede acceder a los datos sobre ella en registros públicos
o privados destinados a proveer informes, conocer su finalidad y, si hay falsedad o
discriminación, exigir supresión, rectificación, confidencialidad o actualización.​

●​ No puede afectar el secreto de las fuentes periodísticas.​

●​ Solo la persona interesada puede pedirlo.​

●​ No se puede eliminar datos históricos.​

●​ La tecnología e internet dificultan el control de bancos de datos que recopilan


información personal (consumo, gustos, ideología) y la usan para fines comerciales,
invadiendo la privacidad.​

Art. 27 – Pacto de San José de Costa Rica

●​ En casos de guerra, peligro público o emergencia que amenace la independencia o


seguridad, el Estado puede suspender ciertas obligaciones de la Convención, solo
en la medida y tiempo estrictamente necesarios, sin discriminación.​

●​ No se pueden suspender:​

○​ Derecho a la personalidad jurídica (art. 3)​

○​ Derecho a la vida (art. 4)​

○​ Integridad personal (art. 5)​

○​ Prohibición de esclavitud (art. 6)​


○​ Principio de legalidad (art. 9)​

○​ Libertad de conciencia y religión (art. 12)​

○​ Protección a la familia (art. 17)​

○​ Derecho al nombre (art. 18)​

○​ Derechos del niño (art. 19)​

○​ Nacionalidad (art. 20)​

○​ Derechos políticos (art. 23)​

○​ Garantías judiciales indispensables para proteger estos derechos​

●​ El Estado que suspenda debe informar de inmediato a los demás Estados miembros
de la OEA sobre qué suspendió, por qué y cuándo lo levantó.

Amparo
La acción de amparo es una garantía que, excepto la libertad física (protegida por el hábeas
corpus) tutela todos los derechos y libertades del ser humano. Se incorporó con la reforma
de 1994 a la Constitución Nacional en el artículo 43. La característica de esta garantía es la
prontitud con que la instancia judicial debe reparar el derecho lesionado.
Ante la desaparición de personas en la última dictadura militar se presentaron hábeas
corpus para tratar de obtener sus paraderos. Se puede solicitar cuando no existe otro medio
judicial más idóneo, es decir que, aunque existan otras vías judiciales, corresponde dar
curso a la acción de amparo si esos medios son menos aptos para la protección inmediata
del derecho menoscabado. El amparo se puede interponer contra actos del Estado o de
particulares que lesionen, restrinjan, alteren o amenacen con arbitrariedad o ilegalidad un
derecho; si ese acto se basa en una norma, el juez puede controlar la inconstitucionalidad
de esa ley, aunque no se hubiera solicitado expresamente. Pueden solicitar el amparo tanto
la persona afectada, como el defensor del pueblo y asociaciones organizadas conforme a
las leyes. Asimismo, el artículo 43 establece: Podrán interponer esta acción contra cualquier
forma de discriminación y en lo relativo a los derechos que protegen al ambiente, a la
competencia, al usuario y al consumidor, así como a los derechos de incidencia colectiva en
general, el afectado, el defensor del pueblo y las asociaciones que propendan a esos fines,
registradas conforme a la ley, la que determinará los requisitos y formas de su organización.
Este recurso está establecido en el Pacto de San José de Costa Rica, que dice en su
artículo 25: Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro
recurso efectivo ante los jueces o Tribunales competentes que la ampare contra actos que
violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley o la presente
Convención, aún cuando tal violación sea cometida por personas que actúen en ejercicio de
sus funciones oficiales.

Hábeas data
El hábeas data es la acción de amparo destinada a proteger la privacidad, confidencialidad
y veracidad de la propia imagen. En la Constitución Nacional figura en el artículo 43, a
continuación del amparo, que dice lo siguiente: Toda persona podrá interponer esta acción
para tomar conocimiento de los datos a ella referidos y de su finalidad, que consten en
registros o bancos de datos públicos, o los privados destinados a proveer informes, y en
caso de falsedad o discriminación, para exigir la supresión, rectificación, confidencialidad o
actualización de aquellos. No podrá afectarse el secreto de las fuentes de información
periodística. Las personas pueden solicitar un hábeas data para saber qué datos tienen
sobre ella los organismos públicos o empresas privadas, y con qué finalidad, y, con la vista
de los datos, pueden requerir su supresión, rectificación, confidencialidad o actualización.
Sólo la persona interesada puede pedir su propio hábeas data. No puede solicitar la
eliminación de los datos cuando estos están destinados a proveer informes, como en
archivos históricos. Desde la aparición de la informática y más aun, con la gran difusión de
Internet, es muy complicado el control de los bancos de datos, que acceden de algún modo
al nivel de consumo, gustos, intereses, e incluso ideología de cada familia, y sistematizan
los datos personales de los habitantes para ofrecer telefónicamente, por correspondencia o
vía mail los productos que crean convenientes. Estos, evidentemente, invaden en forma
injustificada (o justificada en el lucro de otros) el derecho a la privacidad personal, pero al
aparato del Estado le falta implementar tecnología para poder controlar esta actividad en
todo el territorio nacional.

Artículo 27 del Pacto de San José de Costa Rica


1. En caso de guerra, de peligro público o de otra emergencia que amenace la
independencia o seguridad del estado parte, este podrá adoptar disposiciones que, en la
medida y por el tiempo estrictamente limitados a las exigencias de la situación, suspendan
las obligaciones contraídas en virtud de esta convención, siempre que tales disposiciones
no sean incompatibles con las demás obligaciones que les impone el derecho internacional
y no entrañen discriminación alguna fundada en motivos de raza, color, sexo, idioma,
religión u origen social. 2. La disposición precedente no autoriza la suspensión de los
derechos determinados en los siguientes artículos: 3 (derecho al reconocimiento de la
personalidad jurídica); 4 (derecho a la vida); 5 (derecho a la integridad personal); 6
(prohibición de la esclavitud y servidumbre); 9 (principio de legalidad y de retroactividad); 12
(libertad de conciencia y de religión); 17 (protección a la familia); 18 (derecho al nombre); 19
(derechos del niño); 20 (derecho a la nacionalidad); y 23 (derechos políticos), ni de las
garantías judiciales indispensables para la protección de tales derechos. 3. Todo estado
parte que haga uso del derecho de suspensión deberá informar inmediatamente a los
demás estados partes en la presente convención, por conducto del secretario general de la
organización de los estados americanos, de las disposiciones cuya aplicación haya
suspendido, de los motivos que hayan suscitado la suspensión y de la fecha en que haya
dado por terminada tal suspensión

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