0% encontró este documento útil (0 votos)
18 vistas38 páginas

Programa Kast Liberado

Cargado por

Tomás Vivanco
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
18 vistas38 páginas

Programa Kast Liberado

Cargado por

Tomás Vivanco
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA FUERZA

DEL CAMBIO

Bases
nrogramatlcas
Antofagasta, 18 de agosto de 2025

Estimados Compatriotas:

Hace más de un siglo, en medio de la crisis del centenario, Enrique Mac Iver se preguntaba
sobre qué atajaba el poderoso vuelo que había tomado la República, refiriéndose al estanca-
miento del avance que había tenido nuestro país en las décadas previas. En particular, hablaba
del crecimiento explosivo del aparato del Estado; del aumento del delito y la inseguridad; del
freno de la producción y del debilitamiento de las arcas fiscales; de las bajas tasas de natali-
dad; y de la degradación política y electoral.

Los desafíos de Chile hace 120 años no eran muy distintos a las emergencias que enfrentamos
en esta hora.

Tenemos una emergencia en seguridad, que encierra a las familias en sus casas, mientras los
criminales se pasean libres en las calles y los extranjeros violan impunemente nuestras fronte-
ras todos los días.

Una emergencia económica, que se refleja en un país que no crece y que ha perdido su pro-
ductividad, donde aumenta consistentemente el costo de vida; y donde el desempleo es la
cruda realidad que viven cientos de miles de personas.

Una emergencia social, donde uno de cada cinco chilenos vive en pobreza, millones esperan
por una atención de salud o una vivienda que nunca llega y donde la educación en vez de ser
un vehículo de ascenso social, se ha convertido en una condena perpetua a la falta de oportu-
nidades. Un país donde cada vez nacen menos chilenos, en un derrotero que nos lleva a la
extinción como sociedad.

Estas tres emergencias tienen un factor común: la crisis de un Estado que, en lugar de ser un
motor del desarrollo y un apoyo para las personas y las familias, se ha transformado en un gran
obstáculo, atrapado en su propia burocracia, en su obsesión regulatoria y en un gasto público
desbordado, que no le mejora la vida a nadie. El Estado ha dejado de estar al servicio del bien
común y ha abandonado su misión de resguardar el orden y la seguridad.

Son estas emergencias, y muchas otras, las que marcan el estancamiento de Chile, emergen-
cias que ni este gobierno, ni los anteriores, han sabido enfrentar con decisión, convicción y
voluntad.

Esta carta es un compromiso.


Es un pacto con la ciudadanía. Un pacto que encabeza nuestro programa de campaña, inspira
nuestro plan de gobierno y compromete las definiciones en las distintas iniciativas que hemos
planteado y seguiremos planteando en los próximos meses.

Pero más importante aún, es un pacto que nos obliga, desde el primer día, a rendir cuentas.

No nos vamos a resignar a ver cómo la delincuencia y el narcotráfico mandan en los barrios,
cómo las listas de espera se eternizan, cómo el que trabaja y cumple se siente solo frente a un
Estado que crece sin control y que se financia a partir de todos nuestros esfuerzos por salir
adelante.

Durante demasiado tiempo, la improvisación, la ideología y la falta de rumbo han deteni-


do nuestro avance. Sin embargo, éste no es el final de nuestra historia. Ahora es el
momento de abrir un nuevo capítulo, de levantar la vista, mirando hacia el futuro que que-
remos ofrecerle a las generaciones venideras y tomar la decisión de volver a creer.

Llevamos años recorriendo cada rincón de Chile. En ferias, terminales de buses, hospitales y
liceos, he escuchado la misma mezcla de rabia y cariño por nuestro país: rabia por la impuni-
dad y la mediocridad; cariño por lo que fuimos capaces de construir cuando trabajamos
unidos por nuestra Patria.

Chile es una gran Nación, llena de buenas personas que quieren lo mejor para sus hijos.
Si la ciudadanía nos confía el mandato para impulsar el cambio radical que nuestro país
necesita, entonces no estamos condenados al fracaso por causa de malos gobiernos.

En lo más profundo de nuestra historia y en el corazón de su gente, late aún la fuerza de un país
llamado a alcanzar el desarrollo, a convertirse en un lugar donde la esperanza no sea un
sueño, sino una certeza.

Chile tiene todo para levantarse: trabajadores, profesionales y emprendedores comprometi-


dos con la reconstrucción del alma de nuestra nación; hombres, mujeres, jóvenes y viejos,
chilenos todos.

El mundo, como nunca, necesita justo lo que Chile produce: cobre, energías limpias, litio,
alimentos, hidrógeno y combustibles verdes. El desarrollo, la oportunidad de un mejor Chile
para todos, está a nuestro alcance.

Nuestro compromiso es claro y firme: Chile volverá a ser un país seguro. Chile volverá a
crecer y generar empleos. Chile volverá a soñar. Chile volverá a progresar en libertad.

Levantaremos un gobierno de acción y de propósito, que marque un antes y un después, apo-


yándonos en tres pilares sólidos: recuperar el orden y la autoridad; reimpulsar el
progreso económico y el trabajo; y restaurar la libertad, dignidad y justicia para todos los chile-
nos.

Las emergencias no se enfrentan con medidas tibias. Para enfrentar estas múltiples
urgencias, implementaremos un gobierno de emergencia, que se haga cargo del Estado
que se ha vuelto ineficaz, que impulse cambios profundos con decisión, rapidez y sin
complejos. Un gobierno que una fuerzas para sacar a Chile del estancamiento, que libere a
los chilenos para emprender y trabajar, donde el mérito se premie y las oportunidades no
queden para apitutados.

En este documento estamos presentando los lineamientos programáticos y ejes fundamenta-


les de nuestro pacto con los chilenos. No es una lista de deseos, es una forma de gobernar:
metas públicas, equipos comprometidos y control ciudadano permanente. Sé que algunos
dirán que es imposible, pero cuando hay convicción y compromiso, nada es imposible. No les
prometo una vida sin problemas; les propongo un gobierno que se haga cargo. Un gobierno
que, en lugar de explicar por qué no se puede, se dedica a trabajar para resolver y solucionar
los problemas.

Creemos en la libertad de las personas y de las familias para forjar su destino. Creemos en la
iniciativa privada que innova, crea y genera empleo y en un Estado que impulsa y acompaña,
no que frena y asfixia. Enfrentaremos a la inseguridad que encadena el progreso, derrotando
sin titubeos al crimen organizado, al narcotráfico y al terrorismo. Creemos que el trabajo digno
es la llave que abre la puerta del progreso, que la oportunidad es el verdadero motor de un país
y que cuando las personas pueden desplegar sus talentos, el futuro se llena de luz.

Queremos un Chile donde cada joven tenga la posibilidad de construir su vida con esfuerzo y
esperanza; donde cada familia pueda hacer realidad el sueño de su casa propia y decidir la
mejor educación para sus hijos, una que abra horizontes y no imponga barreras; donde el
emprendimiento florezca y no se vea aplastado por la burocracia.

Esta es la hora de la unidad y del coraje. La hora de dejar atrás el miedo y asumir la res-
ponsabilidad que la historia nos demanda. Junto a mi equipo, nos hemos preparado para
esto y estamos dispuestos a hacer todo lo necesario para cumplir esa promesa.

Sabemos que no será fácil, pero también sabemos que Chile nunca se ha rendido frente a la
adversidad.

Vamos a devolverle al país la confianza en sí mismo, a recuperar su dinamismo económico,


pero siempre con un norte claro: que el crecimiento esté al servicio de la persona y de su desa-
rrollo integral.
No partimos de cero, partimos de lo más valioso que tenemos: la gente de Chile, su fuerza, su
talento, su amor por esta tierra. Juntos, con decisión y fe, vamos a construir un país seguro,
próspero y justo, donde cada chileno pueda decir con orgullo: este es mi hogar, este es mi
futuro, este es mi Chile.

Volvamos a hacernos una pregunta sencilla: ¿Qué ataja hoy el vuelo de Chile? Si la respuesta
es el miedo, la mediocridad, el abandono y la burocracia, entonces la solución es la Fuerza del
Cambio: carácter para ordenar, compromiso para unir y trabajo para levantarnos juntos. Orden
para crecer; fuerza para cambiar.

Queremos volver a ese Chile que trabaja, que sueña, que no se rinde. Ese Chile que se
supera, que se levanta frente a la adversidad, ese Chile que abre camino para todos. Y
eso solo será posible si recuperamos el sentido del esfuerzo, de la libertad y del orden.

No hemos venido a acostumbrarnos a la decadencia.


Venimos a recuperar la esperanza.

No hemos venido a administrar la mediocridad.


Venimos a construir grandeza.

¡Viva Chile!

José Antonio Kast Rist


Presentación

En las próximas páginas, presentamos las Bases y Lineamientos Programáticos de la


campaña: un documento guía para enfrentar, sin evasivas, las emergencias de esta hora en
Chile, con algunas de las medidas más relevantes e importantes que buscamos impulsar.

Se complementa con los planes que hemos ido dando a conocer en los últimos meses - y
que seguiremos presentando en las próximas semanas - , todos ellos, plataformas de con-
versación y construcción programática con la ciudadanía, y se articula, en paralelo, con el
trabajo técnico que está construyendo el plan de gobierno para los próximos cuatro años,
con metas, objetivos y una planificación clara.

Cada propuesta nace no solo del estudio, sino también de la experiencia en terreno y de la
participación e interacción ciudadana. Por eso, en esta primera etapa, entre el 18 de agosto
y el 18 de octubre, recorreremos nuevamente cada rincón del país para trabajar junto a veci-
nos, sociedad civil, gremios y autoridades, escuchando las urgencias de primera fuente y
plasmando, desde ahí, el plan de gobierno que comenzaremos a implementar desde marzo
de 2026.
EL VALOR DE CHILE
El valor de Chile reside en su gente. Hoy, muchos de nuestros compatriotas sienten que las
oportunidades y libertades que antes tenían se han visto limitadas, que su camino hacia un
futuro mejor es cada día más difícil. Nuestro compromiso es cambiar esa realidad, poniendo
en el centro a cada persona, recuperando la esperanza y la confianza.

El Chile de hoy, duele. Duele ver que las nuevas generaciones tienen menos oportunidades
que sus padres. Duele saber que hay casi un millón de personas que se acuestan cada día con
la amargura de no encontrar trabajo. Duele constatar las mujeres que no pueden conseguir un
empleo y aquellas que se debaten entre labores de cuidado y conseguir sustento para su fami-
lia. Duele ver a los emprendimientos asfixiados por el Estado y a las pymes apenas sobrevi-
viendo. Duele esa pobreza que alcanza a uno de cada cinco chilenos y que se traduce en miles
de campamentos y familias que los habitan en condiciones de marginalidad. Duele ver alejarse
el sueño de la vivienda propia, especialmente para los más jóvenes.

Entendemos que la persona es anterior al derecho y al orden político, y al Estado le correspon-


de reconocerla y protegerla: la persona constituye un límite al poder. Cualquier proyecto políti-
co, y toda politica pública, debe fundarse en el reconocimiento de la personalidad y la vida de
todo ser humano. Es la base de nuestra acción.

Sabemos que el país ha sufrido por el conflicto permanente que ha impulsado la izquierda
radical. El conflicto es un instrumento de acción política explotado por algunos, pero que sólo
genera violencia, polarización y heridas que no sanan. La ideología, alimento del conflicto, ha
penetrado en cada aspecto de la vida y nos ha ido separando, dividiendo como sociedad y
contraponiéndonos a unos contra otros, haciéndonos ver enemigos en los demás. Sospecha-
mos de todo; hemos dejado de confiar en nuestros vecinos, autoridades y en las instituciones.
Nos han hecho perder el sentido de comunidad. La izquierda ha exacerbado la lucha y con-
frontación entre hombres y mujeres, trabajadores y empleadores, empresas y consumidores,
apoderados y profesores, hijos y padres. Nos han infectado cada vínculo social posible.

Creemos firmemente que el verdadero progreso se logra a través de la colaboración puesta a


disposición del sentido común, no del conflicto ni la violencia. Se logra cuando, pese a las dife-
rencias, ponemos nuestro esfuerzo en construir buenos acuerdos para Chile. Es momento de
reconstruir todos los puentes y lazos que sean necesarios para resolver los problemas urgen-
tes del país, de escuchar y colaborar, desde las familias, las instituciones, las empresas y el
Estado. Solo así podremos avanzar hacia un Chile más unido, donde los intereses de todos
puedan convivir en armonía, pero centrados en las urgencias que agobian y angustian a la
población.
El camino no será fácil. Sabemos que los desafíos son grandes y que los obstáculos pueden
parecer insuperables, pero también sabemos que con esfuerzo, resiliencia y la voluntad de
trabajar juntos, podremos salir adelante. El futuro que visualizamos está lleno de esperanza:
un Chile donde recuperemos la tranquilidad para la mayoría que quiere vivir, trabajar y enveje-
cer en paz.

Nuestro objetivo es recuperar la calidad de vida, revitalizar nuestros espacios públicos, cuidar
nuestro entorno y promover una cultura de convivencia basada en el respeto y la dignidad;
estar al servicio de la Patria, de manera responsable y sin abuso. Estas son solo algunas accio-
nes urgentes, que nos permitirán avanzar haciéndonos cargo de los problemas que afectan a
nuestro país y son pasos necesarios para recuperar el sentido común y la convivencia nacio-
nal.

En este programa de campaña queremos dejar sentadas las bases y ejes fundamentales para
recuperar el orden, el progreso económico, la libertad y la esperanza, porque queremos tener
el privilegio de servir a los chilenos y devolver lo básico y esencial, que nos permita aspirar a
un futuro mejor y mejorar su calidad de vida. No se trata de un gran listado de medidas, sino
de abordar, con urgencia y decisión, las emergencias que permitan devolver la solidez a los
cimientos de la sociedad.

Estos son nuestros ejes de acción, cuyas medidas concretas están abiertas al diálogo perma-
nente, a la reflexión y al debate durante los meses que siguen, porque no somos dueños de
fórmulas mágicas, sino que buscamos liderar una gran fuerza de cambio para trabajar y cam-
biar Chile.
LAS EMERGENCIAS DE CHILE
Al describir la situación de nuestro país las personas recurren, muy lamentablemente, a con-
"_
ceptos como “decadencia' “estancamiento” "mediocridad" Lo cierto es que Chile no está pro-
gresando, y la situación se mantiene desde hace al menos una década.

Hemos llegado al convencimiento que este oscuro panorama es el resultado de múltiples


emergencias que enfrenta el país y cuyas consecuencias impactan el día a día de millones de
chilenos. Nos resistimos a ser meros gestores de crisis o administradores de la mediocridad.
Chile necesita un cambio radical, opuesto al mero continuismo que ofrecen algunos, y para
impulsarlo, hay que actuar con carácter, fuerza y convicción.

Pero Chile, una tierra llena de oportunidades, está a tiempo de enmendar el rumbo. Nuestra
gente tiene la esperanza que las cosas se pueden hacer de una manera distinta y mejor.

Nuestro proyecto no solo tiene vocación de mayoría porque espera representar a todos nues-
tros compatriotas que anhelan y sueñan recuperar la seguridad, la senda del crecimiento eco-
nómico y que la acción del Estado y las políticas públicas vuelvan a estar orientadas al bien
común y el mejoramiento de la calidad de vida en nuestro país. Además, tiene vocación de
acción decidida para desafiar el status quo y hacer que las cosas pasen. La historia demuestra
que es posible, podemos reeditar buenas decisiones y recuperar el tiempo perdido, recuperar
también el sentido común y la tranquilidad para caminar por nuestras calles y plazas y poder
trabajar en paz.

Para esto, desde el primer día, nuestro gobierno pondrá el foco en estas emergencias para
responder a la esperanza de los chilenos.

Emergencia de Seguridad

Chile enfrenta hoy una emergencia de seguridad. El Estado ha ido, progresiva y paulatinamen-
te, renunciando a su deber de resguardar el orden público y proteger a los chilenos. Las insti-
tuciones sufren severas dificultades para coordinarse eficazmente, desaprovechando herra-
mientas legales y capacidades técnicas disponibles. Esta descoordinación socava la legitimi-
dad del Estado como garante del orden democrático y fomenta la percepción de impunidad.

Ello ha permitido el avance incontestado del crimen organizado y el narcotráfico, que se tradu-
ce en el aumento en la comisión de los delitos más violentos, como los homicidios, los ajustes
de cuentas con víctimas inocentes, los secuestros y la trata de personas con fines de explota-
ción sexual, el sicariato y las extorsiones, entre otros.
En materia migratoria, la última década significó para Chile una transformación radical, con la
llegada al país de una gran cantidad de inmigrantes ilegales, fenómeno que, por su masividad
e intensidad en un muy breve lapso de tiempo, ha presionado fuertemente el mercado del
trabajo, las finanzas y los servicios públicos, además de la seguridad y el orden público por el
flagelo que implica una migración irregular descontrolada.

Consecuencia de lo anterior es un aumento importante en el número de personas privadas de


libertad: de casi 40 mil, a prácticamente 63 mil, con una tasa de ocupación superior al 140%,
llevando a las cárceles a convertirse en lugares donde se profundizan redes criminales, se
aprenden nuevos delitos y técnicas delictivas, y se financie la actividad de estas verdaderas
mafias.

No podemos permitir que esta situación continúe. El Estado debe hacer respetar el derecho y
devolver los espacios públicos a las personas. Solo así podremos recuperar la libertad que
hemos perdido y dejar de vivir con miedo. Para eso, debemos asegurar el total respaldo políti-
co, institucional y jurídico a nuestros Carabineros, Policía de Investigaciones y Gendarmería,
así como también de nuestras Fuerzas Armadas. Esto es esencial para recuperar el orden
público y devolverles la tranquilidad a los habitantes del país.

En nuestro gobierno trabajaremos para recuperar el control total de las fronteras, enfrentar
con decisión la inmigración ilegal y ser implacables con el crimen organizado y la delincuencia,
con procesos penales eficientes, un Ministerio Público que realmente persiga a los delincuen-
tes y jueces que dejen la lógica garantista y, por el contrario, sean garantes de la seguridad
personal y nacional. Esto nos exige hacer reformas. Debemos implementar un plan integral
para asegurar el cierre de fronteras a la inmigración ilegal. Construir nuevas y modernas cárce-
les de alta seguridad. Utilizar tecnología para perseguir al crimen organizado, porque no pode-
mos combatir y detener a los delincuentes del siglo XXI con las herramientas del siglo XX.

Chile está en un punto de inflexión; si no actuamos hoy, mañana será tarde para frenar la delin-
cuencia, el crimen organizado y narcotráfico que se ha ido infiltrando por todo el tejido social,
afectando de manera particular a nuestros niños y jóvenes. Debemos actuar con determina-
ción, sin miedo y siempre con pleno respeto a la Constitución, la ley y los derechos fundamen-
tales garantizados por ellas.

Para una estrategia de seguridad integral y efectiva, es fundamental adoptar un enfoque inno-
vador que vaya mucho más allá de lo que se ha hecho hasta ahora. La criminalidad transnacio-
nal, la migración ilegal masiva y la aparición de nuevas formas del delito, así como el combate
al terrorismo en la macrozona sur, son problemas multidimensionales y así también lo son las
soluciones. Nuestro plan de gobierno considera un enfoque completo contra el crimen y en
este programa se presentan los ejes de acción al respecto.
Emergencia Económica

Nuestro país enfrenta una emergencia económica estructural, que no es transitoria o pasajera,
y que se refleja en el estancamiento del crecimiento, el alza del costo de vida y el aumento del
desempleo. Llevamos más de diez años de desaceleración económica. Torcer ese destino es
el reto al que convoca el presente programa.

De mantenerse el crecimiento tendencial de la economía de 1,8% anual - no muy distinto del


crecimiento promedio efectivo de 2014-2024 -, nuestro país tardaría más de cincuenta años en
doblar su ingreso per cápita. Se rezagaría, además, del resto del mundo, que continúa crecien-
do a tasas cercanas al 3% por año. Mientras el mundo avanza, Chile retrocede.

Por primera vez en cuatro décadas, los jóvenes enfrentan hoy un futuro mucho menos promi-
sorio que el que tuvieron sus padres: se asoman a la joven adultez sumidos en una era de
esperanzas disminuidas. Ni hablar de las personas mayores, a quienes el alto costo de vida, los
impuestos y la falta de seguridad, les impide llegar tranquilos a fin de mes.

Los ejemplos de esta sombría realidad sobran. Los desocupados superan hoy las 900 mil
personas. A ello se suman 250 mil chilenos que, con posterioridad a la pandemia, abandona-
ron la fuerza laboral y dejaron de buscar trabajo, desalentados por la ausencia de oportunida-
des. Este fenómeno golpea especialmente a las mujeres y a los jóvenes, con tasas de desem-
pleo que ascienden, respectivamente, a 9,99% y un alarmante 21,6%. La pobreza afecta al
menos a uno de cada cinco chilenos y la población que vive en campamentos se ha disparado
desde 27 mil familias en 2014, a 121 mil familias hoy.

La clase media ha visto esfumarse el sueño de la casa propia, en un país donde en los últimos
quince años los precios de las viviendas nuevas se han más que duplicado en términos reales,
superando largamente el aumento de las remuneraciones reales, que ha crecido en solo 29%
en el mismo periodo. El déficit habitacional se estima hoy en más de medio millón de unidades,
al tiempo que existen en el mercado cien mil viviendas nuevas a la venta que no encuentran
comprador.

En este ambiente de creciente estrechez, donde cientos de miles de familias tienen dificulta-
des para llegar a fin de mes, sucesivas administraciones han continuado expandiendo el gasto
público a ritmo insostenible, como si en dicho dispendio pudieran encontrarse las soluciones
para los agudos problemas económicos. En 15 de los últimos 17 años, los gobiernos han incu-
rrido en déficits estructurales. Las proyecciones de ejecuciones fiscales esconden la recurren-
cia de gastos “bajo la línea” que se disfrazan como inversión pero que son, en definitiva, un
gasto más. Por ese camino se ha llegado a una deuda pública que alcanza hoy al 41,7% del pro-
ducto. Esto no representa un manejo fiscal responsable.
La decadencia no se circunscribe a lo estrictamente económico; se ve también acompañada
por una decadencia moral. Esta tiene diversas manifestaciones. En el sector público, por ejem-
plo, vemos como se privilegia el empleo de funcionarios por sobre el mérito, la productividad
e inversión. Mientras el gasto en funcionarios del gobierno central creció en 85% real entre
2010 y 2024, la inversión pública - caminos, hospitales, comisarías, infraestructura de agua
potable rural, entre otros - cayó en 11%.

El ausentismo en el gobierno central alcanza a 29 días, lo que se compara con 12 días en el


sector privado. Hemos conocido recientemente, además, miles de casos de mal uso de licen-
cias médicas. La falta de calidad y responsabilidad del servicio público ha sobrepasado todo
limite: el año pasado, los útiles escolares comprados por la JUNAEB llegaron a los alumnos
recién en octubre, 7 meses después del inicio de clases, y nadie respondió por ello. Y, por
supuesto, no podemos olvidar la absoluta inoperancia frente a la urgencia que han vivido las
familias afectadas por el mega incendio en Viña del Mar de febrero del 2024.

Y cuando al interior del Estado prolifera este tipo de comportamientos, la sociedad toda se ve
también inclinada a la anomia y la ilicitud. Estimamos que en Fonasa se gastan no menos de
700 millones de dólares anuales en licencias falsas. Un 37,5% de los usuarios del sistema RED
(sistema de transporte público de Santiago) evaden el pago en la micro, representando una
pérdida de recaudación del orden de 300 millones de dólares. Las zonas céntricas de muchas
de nuestras ciudades exhiben un manifiesto deterioro urbano, acompañado de una verdadera
epidemia de actividades ilícitas e incivilidades. Esta realidad, resultado de malas políticas y
equivocados liderazgos, es inaceptable para una sociedad que demanda progreso. Frente a
esa decadencia nos revelamos.

El progreso económico no es un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar el bienestar de


las grandes mayorías y lograr que estas puedan cumplir sus sueños: una casa propia, vida
independiente, mejor educación, emprendimientos y, en último término, progreso. Ese camino
es el que vamos a retomar
Emergencia Social

La crisis social que atraviesa nuestro país no puede entenderse sin reconocer el efecto perju-
dicial que han tenido las ideologías asistencialistas que han dominado la política por años. Es
hora de que el Estado vuelva a ponerse al servicio de las personas y trabaje con sentido de
urgencia. Ha permeado de manera profunda la idea de que el Estado debe proveer todo, entre-
gando bonos, subsidios y condonaciones de deuda sin demandar esfuerzo ni responsabilidad,
generando una sobre dependencia y debilitando la esencia del trabajo.

Es imperativo enfrentar la crisis de la pobreza. En el último tiempo, se han propuesto actualiza-


ciones al sistema de medición, las cuales muestran que casi un cuarto de la población chilena
cabe bajo esta categoría. Las cifras son alarmantes y gran parte del mundo político ha ignora-
do esta realidad, asignando recursos a destajo, de manera ineficiente y con programas mal
calificados. Para ello, es indispensable que el Estado utilice los recursos con eficiencia y cuida-
do para que efectivamente lleguen a quienes más lo necesitan.

Al mismo tiempo, se ha fomentado una narrativa que divide a los chilenos en grupos enfrenta-
dos, reemplazando la unidad nacional por una peligrosa lógica de confrontación. Esto tiene
sus raíces en un problema más profundo: en Chile se ha reemplazado el sentido de comunidad
por una sociedad donde reina la soledad, el individualismo y la desconfianza.

Se ha despreciado el mérito, y se ha sustituido el esfuerzo personal o familiar por criterios poli-


ticos o ideológicos que nada tienen que ver con la superación personal, como lo vemos en el
sistema de admisión escolar, que ignora el rendimiento, la realidad personal del escolar o de
su familia, o en propuestas de gratuidad universitaria sin exigencias mínimas de desempeño.
Si no revertimos esta tendencia, lo único que lograremos será consolidar una sociedad depen-
diente, dividida y cada vez más lejana de la cultura del mérito que hizo grande a Chile.

Nos comprometemos a trabajar incansablemente para devolver los cimientos de la prosperi-


dad al hogar y las familias de nuestro país.

En nuestro Gobierno, las personas y las familias estarán en el centro de nuestras preocupacio-
nes. Volveremos a reconocer el valor de cada uno de sus integrantes y permitir a cada chileno
el máximo desarrollo de sus capacidades, en base al esfuerzo, disciplina y promoción para los
que no puedan salir adelante.

Hoy Chile se queda sin niños. Vivimos en un clima social en el que formar una familia se ha
convertido en un esfuerzo titánico, en vez de un valor que todos reconocen y apoyan. Como
consecuencia de lo anterior, la tasa global de fecundidad (TGF) cayó de 2,02 hijos por mujer
en 2000 a 1,16 en 2023; los hogares monoparentales superan el 27% y son mayoritariamente
encabezados por mujeres. Vamos a apoyar a las familias, brindando un camino claro de pros-
peridad y esperanza.
La educación, principal pilar de un mejor futuro, está a la deriva. Hoy el sistema educativo des-
conoce el esfuerzo y dignidad de millones de familias. Debemos volver a recuperar la educa-
ción pública y potenciar la privada para que las familias vean en ella una real posibilidad de
desarrollo. Para lograr lo anterior, haremos los máximos esfuerzos por eliminar la violencia
escolar. Todos los establecimientos educacionales deben ser lugares seguros, donde los niños
puedan desarrollar su personalidad, habilidades y aprender contenidos y valores, como el
respeto. Por otro lado, después de haberse incrementado el gasto público en educación en
más de un 100% real entre 2009 y 2024, la mitad de los alumnos de enseñanza media conti-
núan sin poder desarrollar habilidades mínimas.

Reconoceremos el valor intrínseco del trabajo, valorando los diversos aportes que cada uno
hace para el progreso de la sociedad. Necesitamos, asimismo, terminar con la cultura del "más
vivo” o del pituto, y seremos intolerantes hacia los abusos, sean de privados o de los servicios
públicos.

En salud, enfatizamos que detrás de las alarmantes cifras - las listas de espera para consultas
nuevas de especialidad alcanzan a 2,7 millones de personas y los niveles de insatisfacción de
los servicios del sector público marcan niveles récord - existen personas de carne y hueso que
esperan por acceso y mejores servicios. Ningún chileno puede perder la vida esperando un
tratamiento que no llega. En previsión, vamos a realizar los cambios necesarios para asegurar
las pensiones más altas posibles, manteniendo la propiedad individual de los fondos y siendo
responsables con el gasto fiscal.

Y, porque este es un esfuerzo de largo aliento, vamos a luchar por una infancia protegida, inde-
pendiente de la cuna en que se nazca. Hoy, muchos de nuestros niños están abandonados en
su desarrollo material y espiritual. Necesitamos que todos los esfuerzos se centren en entre-
garles la mejor educación posible, desde el primer día. Una en que las madres y padres
puedan elegir el proyecto educativo que estimen mejor, donde el mérito sea reconocido y no
castigado, y donde el esfuerzo personal se incentive, se respeten las diferencias que nos enri-
quecen y se ayude a los que queden atrás. Necesitamos ayudarlos a tener herramientas para
forjar su propio futuro y darles esperanza de una vida mejor.
EL RECORRIDO
POR CHILE — * —

Estas páginas son una invitación abierta para que, en los próximos meses de campaña y años
de gobierno, todas las personas que quieran aporten a las soluciones que nos permitirán
reconstruir Chile. Uno de los grandes errores y deficiencias del gobierno actual, y también de
los anteriores, es haber gobernado con desconocimiento y desprecio por los reales problemas
de las personas y del país. Nuestro compromiso es gobernar desde y para la ciudadanía,
implementando una forma de gobernar en terreno, en contacto permanente con las personas
recorriendo el país para que sea la realidad lo que inspire y fortalezca las decisiones del
Gobierno.

Las propuestas están construidas, asimismo, no solo mirando y rescatando el aporte de cen-
tros de pensamientos, la sociedad civil, gremios profesionales, académicos y universidades
sino que, complementariamente, surgen de cada rincón y comuna de nuestro país, cuya exten-
sión e identidad hemos recorrido y conocido a lo largo de los últimos años.
Conocemos los problemas que ha traído al norte del país la entrada masiva de
migrantes ilegales y la presión que experimentan los servicios sociales, espe-
cialmente salud, educación y vivienda.

Además, tenemos muy presente el aumento del crimen en la Región de


Arica y Parinacota; nos duele que Tarapacá sea la región que cuenta con la
pobreza extrema más alta del país, o, que una región como Antofagasta, de
donde se extrae parte importante de la riqueza mineral del país, tenga la
menor esperanza de vida nacional.

Queremos contribuir a superar la crisis hídrica de Atacama y dejar en el


olvido la tasa de desempleo que golpea con fuerza en la zona y que resulta
muy superior al promedio nacional. Trabajaremos también por evitar las
consecuencias de la sequía en las cuencas del Elqui y Limarí, en la Región de
Coquimbo. Región que sufre también el recrudecimiento de los crímenes
violentos.

Las regiones de Valparaíso y Metropolitana son, por la concentración de


población, las más afectadas por la delincuencia y el crimen organizado, que
hacen que delitos como el homicidio y demás delitos violentos sean cada vez
más habituales. A lo anterior hay que sumar el déficit de vivienda, que tiene a
cientos de miles de familias de esta zona con dificultades serias para acceder
al sueño de la casa propia y la crisis del empleo que comparten con el resto
del país.

O'Higgins, el Maule y Ñuble ven limitada la fuerza de su sector agrícola por


la escasez hídrica que lastra también el empleo que nuestro campo puede dar
a sus hijos, que resiente la actividad económica e incrementa la cifra de
pobreza rural en esas zonas.

La Provincia de Arauco y la Región de La Araucanía siguen sufriendo con


el terrorismo, la pobreza y el abandono. La Región del Biobío ha resultado
particularmente dañada, además, por los incendios forestales de los últimos
años y la crisis del empleo, consecuencia de la inseguridad que ha lastrado la
actividad económica y recrudecido la pobreza.

La Región de La Araucanía, en condiciones económicas semejantes y con


una actividad agropecuaria amenazada, enfrenta, además, una de las mayo-
res brechas en acceso a especialistas médicos por habitante, lo que dificulta
la atención en comunas rurales.

Los Ríos y Los Lagos, pese a la importancia que tienen para el turismo
nacional y la industria de la zona sur, mantienen problemas graves de conecti-
vidad y transporte, lo que afecta los servicios turísticos, pero más importante
todavía, el acceso de la población a servicios de salud, educativos y al abaste-
cimiento.

Aysén se enfrenta al reto de la despoblación, además de sus históricos


problemas de conectividad con el resto del territorio nacional. Dependencia
del transporte marítimo y aéreo para la mayoría de los bienes y servicios que
comparte con Magallanes, que con las condiciones climáticas extremas en
localidades como Porvenir y Puerto Williams, experimentan constantes alzas
en los costos de vida.
V
UN GOBIERNO
DE EMERGENCIA
PARA IMPLEMENTAR UN CAMBIO RADICAL

LA FUERZA
DEL CAMBIO
PRIMER EJE:

ENFRENTAR LA EMERGENCIA
DE SEGURIDAD PARA
RECUPERAR EL ORDEN Y EL
SENTIDO DE AUTORIDAD
En menos de una década, Chile pasó de ser un país seguro y en paz a convertirse en un territo-
rio dominado por la violencia, el crimen organizado y la inmigración ilegal. Desde el 2014, la
tasa de homicidios ha aumentado significativamente, alcanzando cifras nunca antes vistas en
nuestra historia reciente. Todo indica que este gobierno terminará con más de 5.000 homicidios
en cuatro años. Hoy, barrios completos viven bajo el miedo, con asesinatos a plena luz del día
y sicarios que actúan con total impunidad. En paralelo, cientos de miles de personas han ingre-
sado al país de manera clandestina en la última década. La frontera se transformó en una
puerta abierta, y con ello llegaron bandas que hoy operan en cada rincón de Chile. Solo en los
últimos tres años de gobierno, más de 120 mil inmigrantes ilegales han cruzado clandestina-
mente nuestras fronteras, instalándose en nuestro territorio y estresando las condiciones
sociales y económicas de millones de chilenos. Las cárceles, que deberían ser espacios de cas-
tigo y rehabilitación, se encuentran sobreocupadas en más de un 40%, convertidas en verda-
deros centros de operaciones criminales desde donde se organizan extorsiones, fugas, secues-
tros y asesinatos.

Paralelamente, llevamos años siendo testigos de una erosión progresiva del respeto a nuestras
reglas de convivencia, a la forma en que nos relacionamos y a la confianza que nos tenemos.
Este ha sido el resultado de un intento de transformación cultural por parte de la izquierda radi-
cal cuyo objetivo ha estado en dañar el respeto a la autoridad en distintos ámbitos de nuestra
vida: en la autoridad de los padres, de los profesores, de la autoridad política, de las fuerzas de
orden y seguridad e incluso en el respeto a las normas básicas de convivencia. Este fenómeno
debilita los cimientos que permiten la vida en sociedad, deteriora la convivencia -porque la
desordena- y compromete nuestras capacidades de construir un país seguro, ordenado y prós-
pero. El sentido de autoridad también se erosiona cuando, quienes tienen el poder, no lo ejer-
cen debiendo hacerlo, y dejan de aplicar la ley. Eso contribuye a un estado de anomia, donde la
ley y el orden no existen.

Nuestro primer pilar se forja en la convicción de que Chile y su gente no está destinada a vivir
bajo el miedo ni a aceptar la delincuencia como normalidad. Vamos a recuperar la seguridad,
devolver la paz a las familias y erradicar la cultura de impunidad que se ha instalado en nues-
tras calles, fronteras y cárceles. Lo haremos con objetivos exigentes, pero alcanzables, funda-
das en la decisión política y en el uso legítimo de la fuerza del Estado, siempre respaldando a
nuestras policías, gendarmes y Fuerzas Armadas.

Así, trabajaremos para reducir drásticamente los homicidios durante nuestra administra-
ción. Adicionalmente, nuestro proyecto apunta a terminar con el descontrol migratorio que
amenaza nuestra soberanía y cerrar la puerta a los ingresos clandestinos. En la misma
línea, adoptamos un compromiso categórico: no vamos a impulsar regularizaciones masivas
de inmigrantes ilegales. Específicamente, reconstruiremos los cimientos de la seguridad
ciudadana para encumbrar a Chile nuevamente como un país en que las familias puedan vivir
tranquilas. En materia penitenciaria, nuestros esfuerzos buscan terminar con el actual
colapso de las cárceles, aumentando, sustantivamente, la capacidad del sistema peniten-
ciario. Aspiramos a convertirnos en el Gobierno que modernice y expanda el sistema carcela-
rio con mayor fuerza en más de 30 años. Los chilenos serán los más beneficiados: no más
calles tomadas por bandas, no más territorios gobernados por narcos.
paz rápida y sostenida; para lograrlo necesitamos más control territorial, fronteras seguras y
cárceles que de verdad castiguen y no formen delincuentes. Retomar la senda del orden exige
un compromiso integral que combine medidas en los siguientes ámbitos:

º Restablecer el imperio del derecho y la vigencia de la ley en todo el país: Chile no


puede seguir siendo un país donde barrios enteros están dominados por narcos, donde el
crimen organizado dicta sus propias reglas y donde el Estado retrocede frente a la violen-
cia y las incivilidades. Vamos a recuperar cada calle, cada plaza, cada frontera y cada
rincón del territorio nacional. La ley volverá a ser la misma para todos, sin excepciones ni
privilegios. En nuestro gobierno, no habrá territorios vedados, no habrá zonas liberadas, no
habrá naciones paralelas dentro de Chile.

º Proteger y respaldar a quienes ejercen la autoridad: No es aceptable que quienes cum-


plen funciones de resguardo social estén desprotegidos frente a agresiones o cuestiona-
mientos injustificados. Las leyes deben sancionar con firmeza los actos de desacato y
violencia y las Fuerzas de Orden y Seguridad tendrán todo el respaldo político, jurídico y
social que merecen.

º Reforzar la confianza social: La autoridad debe ser entendida como servicio a la comuni-
dad, y la comunidad contar con conciencia del respeto que debe a la autoridad. Es un
vinculo recíproco, que requiere tanto de líderes probos como de ciudadanos responsables.
La importancia social de este objetivo es evidente: sin respeto a la autoridad, no hay orden;
sin orden, no hay seguridad; y sin seguridad, no es posible el desarrollo. Este respeto es un
requisito para la paz social, el fortalecimiento institucional y la protección de la libertad de
las personas.
Dentro de las medidas que proponemos en este ámbito:

(1) Impulsaremos un Plan de Recuperación Territorial para enfrentar al crimen organi-


zado, el narcotráfico, el terrorismo y la violencia, que considerará diversas etapas y
mecanismos de implementación, permitiendo la recuperación progresiva de los espa-
cios públicos, terrenos privados, barrios y territorios ocupados a lo largo de todo el país.
Adicionalmente, dotaremos a las policías y efectivos de las fuerzas armadas y gen-
darmería de los medios materiales y humanos para la recuperación del orden públi-
co y la seguridad, y les brindaremos todo el respaldo político y jurídico del Gobierno
de Chile para el uso legítimo de la fuerza del Estado. Esto incluye el perfeccionamien-
to continuo, una formación de la más alta calidad, el engrosamiento de sus filas y el
acceso a la tecnología e información.

Implementaremos una Politica Nacional de Cierre Fronterizo a la inmigración ilegal,


para reforzar la soberanía en todo el territorio nacional incluyendo la frontera terrestre,
los puertos y la dimensión aérea. Esta Política Nacional tendrá un énfasis intencionado
en la recuperación de la soberanía en la frontera norte terrestre, para lo cual se requiere
modernizar infraestructura, tecnificar los complejos fronterizos, instalar sistemas
de vigilancia y detección, y barreras físicas en pasos críticos no habilitados.
Además, es imperativo mejorar la integración y gestión fronteriza con fuerzas especiali-
zadas con atribuciones operativas claras y la coordinación del Estado en su conjunto.
Complementariamente, impulsaremos la tipificación del delito de migración irregu-
lar. Iniciada la persecución penal, esta podrá suspenderse, condicionada a la expulsión
del migrante irregular. Si el migrante irregular ingresa nuevamente al país, la persecución
penal se reanudará de manera efectiva, y no podrá optar a beneficios penitenciarios.
Finalmente, eliminaremos toda priorización o preferencias existentes en favor de los
inmigrantes ilegales, limitaremos el envío de remesas de dinero al exterior y ocupare-
mos todas las herramientas administrativas, legales y constitucionales para facilitar la
salida o expulsión de los inmigrantes ilegales de nuestro país

Potenciaremos la coordinación entre las FF.AA para mejorar su conducción y protec-


ción de infraestructura crítica, incrementando asimismo su capacidad de gestión y
responsabilidad en las tareas de Defensa Nacional. Promoveremos su influencia directa
en la toma de decisiones respecto de proyectos de Defensa de las instituciones, basado
en una clara visión conjunta y la transmisión de la orientación política del Poder Ejecutivo
de Chile en la función Defensa. De esta manera optimizaremos la compra de material y
actualización de capacidades estratégicas. Además, desarrollaremos un Plan de Reten-
ción de Talento que incluya mayores oportunidades de perfeccionamiento y la promo-
ción de las tradiciones militares. Prioritariamente, generaremos el debido respaldo
jurídico y político para las fuerzas, en caso se requiera sean desplegadas para la pro-
tección de infraestructura crítica, la mantención de la seguridad pública durante estados
de excepción constitucional, el resguardo de fronteras, entre otras..
Renovaremos y fortaleceremos el Sistema de Inteligencia del Estado, a través del
desarrollo de capacidades para construir una inteligencia moderna y robusta. Integrare-
mos con eficiencia y eficacia todas las entidades que lo conforman, sustentados en
personal altamente especializado, tecnología de vanguardia y un marco legal que garan-
tice el control y la regulación de la actividad de inteligencia, asegurando una respuesta
efectiva ante las amenazas actuales y protegiendo la seguridad nacional con profesiona-
lismo y compromiso.

Neutralizaremos la existencia, funcionamiento y las finanzas del crimen organizado.


Reforzaremos la tipificación y los alcances del delito de pertenencia a una organización
criminal, para considerar toda la estructura criminal y sus operativos, considerando,
asimismo, un aumento sustancial de penas con el objetivo de lograr un piso mínimo
de cárcel efectiva para los miembros del crimen organizado. Paralelamente, seguire-
mos la ruta del dinero, pilar que sostiene sus actividades ilícitas como el narcotráfico,
extorsión, trata de personas y la corrupción que socava nuestras instituciones y que le ha
permitido extender su dominio territorial; congelaremos sus recursos, decomisaremos
sus bienes y desarticularemos sus redes. Finalmente, fortaleceremos instituciones como
la Unidad de Análisis Financiero, a través de la integración de inteligencia artificial, el
análisis y cruzamiento de datos y la cooperación internacional.

Implementaremos un plan de tolerancia cero al comercio ilícito, trabajando junto a


los municipios y coordinando una fiscalización intensiva y eficaz entre organismos esta-
tales, que permita erradicar este flagelo de las calles y plazas de nuestro país. Crearemos
un Sistema Nacional de Información contra el comercio ilicito, basado en la colaboración
público-privada, con inteligencia artificial para identificar actividades sospechosas,
trazabilidad desde el origen hasta el destino de las mercancías y análisis predictivo para
anticiparnos a las redes delictivas.

Impulsaremos una nueva politica penitenciaria para Chile que considere la moderni-
zación y ampliación de la infraestructura penitenciaria, mediante la construcción y
mejora de cárceles para reducir hacinamiento, aumentar significativamente la capacidad
penitenciaria y segmentar a la población penal, incluyendo prisiones de máxima seguri-
dad para crimen organizado, el despliegue de estrategias para la lucha contra el crimen
organizado intramuros y la implementación de un régimen especial de aislamiento y
control para líderes criminales, con unidades de élite y tecnología avanzada.

Priorizaremos la protección y seguridad de nuestros niños, partiendo por reforzar la


seguridad dentro de nuestras salas de clases y escuelas, haciendo las reformas necesa-
rias para proteger a la comunidad escolar y permitir que los estudiantes que quieren
estudiar puedan hacerlo separándolos de aquellos que lo impiden. Asimismo, fortalece-
remos la persecución penal de quienes involucran a niños en delitos, con especial preo-
cupación de quienes son inimputables y son invisibilizados en su necesidad de interrum-
pir trayectorias delictivas. Finalmente, protegeremos a nuestros niños de las garras de la
delincuencia, fortaleciendo los programas con enfoque en prevención del delito y el
acompañamiento, para alejar a los niños de las calles, ofreciendo espacios de esparci-
miento y cultura, y ampliando cobertura durante las vacaciones.
O Impulsaremos una política que ponga a las víctimas en primer lugar, protegiéndolas
a través de un "Estatuto de víctimas”, que les entregará el derecho a que sus denuncias
sean efectivamente investigadas y se resguarde a las personas frente a la revictimiza-
ción. Asimismo, desarrollaremos un Plan de Protección y Reparación para Víctimas del
Terrorismo que nos permita resarcirlas a ellas y sus familias por la falta de servicio del
Estado, asegurar su vida, integridad física y psicológica, indemnizarlas por el daño que
han sufrido, acompañarlas para la recuperación de su salud física y mental, y la obten-
ción de justicia en los tribunales de nuestro país.

Incrementaremos el gasto anual en seguridad. La violencia y delincuencia represen-


tan impuestos para el desarrollo individual, familiar y colectivo. Nuestra agenda para pro-
teger al país de la inseguridad y el crimen organizado es ambiciosa y, por lo mismo, reali-
zaremos todos los ajustes presupuestarios necesarios para asegurar su financiamiento,
incluyendo el fortalecimiento de Carabineros, Policía de Investigaciones y Gendarmería
de Chile, tanto en elementos de protección y de gestión tecnológica, como en los nece-
sarios aumentos de dotación efectiva que requiere cada una de las instituciones, inclu-
yendo capacitación y formación de las nuevas generaciones de funcionarios.

Reduciremos la proliferación de campamentos, que vulneran el Estado de Derecho


y exponen a miles de familias a condiciones de precariedad y riesgo, fortaleciendo
la acción temprana del Estado para impedir nuevas tomas. Crearemos protocolos de
acción rápida para evitar usurpaciones y la regularización de asentamientos precarios
sin que nadie "se salte la fila" por haber ejercido medidas de fuerza. Nuestra política
habitacional, como se detalla más adelante, respetará el orden de prelación de aquellas
familias que postularon a su vivienda siguiendo el marco legal. En paralelo, iniciaremos
acciones legales contra los grupos o personas que organizan, financian o inducen las
tomas, vendiendo o arrendando la tierra robada.
SEGUNDO EJE:

ENFRENTAR LA EMERGENCIA
ECONOMICA PARA RECUPERAR
EL PROGRESO.
En tan solo una década, nuestra historia de progreso dio el paso a una agobiante mediocridad.
Desde el 2014, el crecimiento promedio anual del PIB ha sido 2%, menos de la mitad del obser-
vado entre el 2000 y 2013 (4,6%). El PIB tendencial, aquel que es posible sostener en el media-
no y largo plazo, era 4,7% el 2013; en la actualidad se estima en solo 1,8%. La formación bruta
de capital fijo (inversión) era un 26,3% del PIB el 2013, cayó al 23,2% el 2024. En la actualidad,
nuestra tasa de ocupación (56,4%) no solo es más baja que la observada previo a la pandemia,
sino que es solo comparable a la de hace 15 años atrás. El país lleva 30 meses con un desem-
pleo superior al 8% y la tasa de desocupación de las mujeres da cuenta de un retroceso de más
de una década. En términos reales, el consumo total de los hogares chilenos el 2024 fue inferior
al del 2021. Estos son solo ejemplos del desvío hacia el subdesarrollo al que nos ha empujado
la izquierda.

Nuestro segundo pilar se forja en la convicción de que Chile y su gente no está destinada a vivir
en decadencia ni a la falta de oportunidades para progresar. Vamos a revitalizar la economía y
erradicar la generalizada frustración por los múltiples intentos de desmantelar el sueño de
alcanzar el desarrollo. Lo haremos con metas exigentes, pero alcanzables, fundadas en nues-
tras ventajas comparativas y el avance tecnológico, siempre profundizando la competencia,
nuestra prioridad.

Para recuperar ese Chile que queremos y llevarlo más allá, necesitamos aumentar y sostener
en el tiempo, nuestro crecimiento económico. Para crecer necesitamos más productividad,
eficiencia, innovación e inversión. Central en esto será la profundización de nuestra histórica
estrategia de multilateralismo soberano y pragmático que permite explotar nuestras ventajas
comparativas respecto de otros paises. Haremos uso intensivo de la red de tratados de libre
comercio y promoveremos la búsqueda activa de nuevos mercados.

Así, trabajaremos para acelerar el crecimiento del país hasta el 4% durante nuestra admi-
nistración. Adicionalmente, nuestro programa apunta a revertir la caída de nuestro crecimien-
to tendencial para sentar las bases de un mayor desarrollo futuro.

En materia de empleo, nuestros esfuerzos buscan terminar con el actual colapso laboral. Aspi-
ramos a convertirnos en el Gobierno de mayor creación de puestos de trabajo en más de
una década, potenciado especialmente por el aumento del empleo femenino yjuvenil. No
utilizaremos el aparato del Estado para alcanzar esa meta, sino la iniciativa privada que es la
mejor fuente de empleo.

o
º Terminar con burocracia y obstruccionismo: Vamos a liberar la energía creadora y
productiva de los chilenos. Implementaremos, desde el día uno, medidas administrativas
y también legislativas de mediano plazo para reemplazar la “pitutocracia” y el obstruccio-
nismo que frena las inversiones por un sistema eficaz, eficiente y responsable con el
medio ambiente. Además, recuperaremos la inversión pública e impulsaremos un ambi-
cioso plan de infraestructura mediante concesiones. Queremos, asimismo, que Chile
profundice su lugar en la economía digital y del futuro atrayendo inversiones que pro-
muevan la innovación tecnológica.

º Impulso a la inversión y empleo. Muchas empresas están frenadas. ¿La razón? En


Chile, se ha hecho demasiado caro invertir para crecer y contratar trabajadores. Impulsa-
remos una batería de reducciones tributarias que promuevan el empleo y la inversión.
Además, impulsaremos medidas para la dinamización y profundización del mercado de
capitales, elemento clave para el genuino desarrollo económico.

º No más derroche estatal. En 15 de los últimos 17 años el gasto público ha superado los
ingresos estructurales. Esta irresponsabilidad hoy compromete la sostenibilidad del país.
Por lo tanto, necesitamos cuanto antes ajustar y racionalizar el gasto público y ordenar
la gestión estatal. El foco estará puesto en el cumplimiento de la ley y en el uso eficiente
de los recursos públicos, eliminando abusos y corrupciones. Nuestro objetivo es alcan-
zar el equilibrio fiscal y detener la espiral de endeudamiento público.

º Revolución laboral. Más empleo, más formalidad y mejores sueldos serán nuestra prio-
ridad. Un trabajo digno no solo implica salario justo, sino también un entorno que proteja
a los trabajadores. Nuestra legislación y burocracia ha encarecido el empleo formal,
mientras la automatización se expande y gran parte de nuestro sistema de educación y
formación continua operando como en el siglo pasado. Realizaremos cambios profundos
a nuestra institucionalidad para detener el deterioro en el mercado laboral. El pleno
empleo es la mejor política social y el camino más directo y efectivo para superar la
pobreza.

G Un Estado al servicio de las personas. Las personas demandan un Estado que opere
de forma eficiente y cuyo gasto beneficie a los que lo necesitan, no a los intermediarios.
Procesos manuales, trámites engorrosos, retrasos injustificados, ausencia de tecnología
no son propios de un país que se preocupa de su población. La responsabilidad del
funcionario público debe ser la entrega de un servicio eficaz en base a un trato digno y
donde los buenos funcionarios tengan todas las herramientas para realizar su importan-
te labor. El mejorar la calidad de los servicios públicos de la mano de la tecnología y pro-
ductividad, con especial foco en nuestros adultos mayores, será una marca de nuestra
gestión.
A continuación, presentamos 11 medidas en el eje económico que resumen la amplia batería de
acciones que desarrollaremos en nuestro gobierno.

o Promoveremos la facilitación regulatoria. Una causa principal de la pérdida de pro-


ductividad es la existencia de regulaciones anacrónicas y obsoletas que traban el
emprendimiento y la inversión. A esto se suma la carencia de regulaciones que sí son
necesarias para recuperar la actividad económica. Eliminaremos las regulaciones
innecesarias, aplicaremos en forma moderna y criteriosa las regulaciones existen-
tes y dictaremos aquellas que sean necesarias para el fomento de la inversión. Solu-
cionaremos las trabas u obstáculos regulatorios administrativos que existen a nivel local,
así como los tiempos de tramitación, de los proyectos de inversión. Impulsaremos una
mayor eficiencia en la tramitación de los permisos ambientales. Para ello, derogare-
mos, modificaremos y dictaremos nuevas guías e instructivos que devuelvan la cer-
teza jurídica a todos los actores del SEIA, siempre con pleno respeto al medio
ambiente, desarrollo social y económico, para que Chile alcance el desarrollo sostenible
anhelado. Reforzaremos técnicamente la toma de decisiones de las regiones por medio
de una Fuerza de Acción Inmediata, que pueda procesar fluidamente el incremento
de inversión que prevemos se generará con el mayor dinamismo económico. Impul-
saremos una modernización de nuestra institucionalidad ambiental, buscando dar
mayor preponderancia al componente técnico y mejores herramientas que prioricen el
cumplimiento ambiental.

Impulsaremos un sistema tributario para el progreso económico. Propondremos


una rebaja de la tasa de impuesto corporativo efectiva del actual 27% al 23% para
las empresas medianas y grandes. Disminuiremos, asimismo, esa tasa de 23%
hasta 20% en promedio, para las empresas que contraten trabajadores con riesgo
de caer en la informalidad. Esto, mediante un mecanismo de crédito tributario asociado
al pago de remuneraciones con cotizaciones. Eliminaremos el impuesto a las ganan-
cias de capital en la venta de acciones de baja presencia bursátil, y retomaremos
paulatinamente, la plena integración tributaria. Generaremos, asimismo, un nuevo
estatuto de inversión que otorgue seguridad jurídica ytributaria a los inversionistas loca-
les y extranjeros que se acojan a ella y realicen inversiones grandes, especialmente las
que impliquen transferencia tecnológica y desarrollo de capital humano a nuestro país.
Finalmente, impulsaremos una estricta fiscalización tributaria contra la evasión, con
un foco especial en el control irrestricto del comercio y las actividades ilicitas.

Enfrentaremos con fuerza el derroche y el despilfarro estatal: retomando el manejo


responsable del gasto público. Implementaremos un ajuste del gasto público de
USD 6.000 millones, durante los primeros 18 meses de la administración. Una parte
de ese ajuste provendrá de un esfuerzo decidido por aplicar las leyes y evitar robos y
abusos; otra, de la eliminación de iniciativas del Estado mal evaluados con nulo impacto
social; y, el resto, de las mejoras en la eficiencia del gasto público. Implementaremos un
programa de probidad del funcionario público; una auditoría total del Estado y su
funcionamiento; y medidas anti evasión y malversación de fondos públicos.

o
Rediseñaremos la estructura y el organigrama de la administración del Estado Central,
para evitar duplicidades, reducir descoordinaciones, mejorar la colaboración entre
reparticiones, y eliminar trámites o solicitudes innecesarias para las personas. Innovare-
mos en materia de gasto social y seguridad. Reorganizaremos un conjunto de progra-
mas sociales en base a un mecanismo de transferencia directa de recursos bien
focalizadas que no desincentivará el empleo. Los trabajadores formales, hasta cierto
nivel de sueldo, podrán mejorar sus ingresos mediante el impuesto negativo al ingreso, a
través del cual, el Estado transferirá recursos directamente a los trabajadores para com-
plementar su sueldo y permitirles alcanzar un ingreso mejor. Nuestro objetivo es darles
más libertad a las personas y facilitarles una salida permanente de la pobreza.

Pondremos el Estado al servicio de las personas, no de los políticos. El Estado de


Chile debe ser una fuente de confianza ciudadana y un ejemplo de servicio a la pobla-
ción. Para esto, mejoraremos el empleo público fundando el ingreso, permanencia y
promoción de la carrera funcionaria en el mérito, limitando la contratación de fun-
cionarios de confianza de la autoridad de turno y permitiendo la movilidad de los
funcionarios al interior de las instituciones del Estado en base a mérito y resultados.
Tendremos tolerancia cero frente a la corrupción, fortaleciendo el control presupuestario
de la DIPRES. Apoyaremos las medidas de índole legislativa y de gestión para facili-
tar la labor de fiscalización de la Contraloría General de la República, en orden a
otorgarle acceso eficaz a las cuentas corrientes municipales, el control ex-ante de nor-
mativa municipal y compras relevantes. El servicio a las personas parte desde lo local y
no desde el centralismo, es por esto que incentivaremos la coordinación entre munici-
pios, gobierno regional y central, objetivando la toma de decisiones y priorizando las
necesidades de cada zona y el buen uso de los recursos públicos. Promoveremos el
acceso público a la información regional, transparentando el uso y destino de los
recursos, con el apoyo de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo.
Asimismo, fortaleceremos la transformación digital de municipios y Gobiernos
Regionales e implementaremos programas de capacitación continua dirigidos a autori-
dades y funcionarios de dichas reparticiones.

Realzaremos el emprendimiento como motor de progreso. Queremos que el Estado


sea una ayuda y no una carga para las PYMES, por lo que fortaleceremos el ecosistema
emprendedor y apoyaremos su crecimiento en Chile. Impulsaremos la mantención del
impuesto de 12,5% y buscaremos mejorar las condiciones y los tiempos para el
pago del IVA. Reduciremos los costos de formalización para nuevos emprendimientos y
emparejamos la cancha para las PYMES, agobiadas por las extremas regulaciones del
Estado.

Más y Mejor Trabajo. Chile enfrenta una dramática emergencia laboral, que afecta espe-
cialmente a mujeres, jóvenes y personas mayores de 55 años. Impulsaremos una legis-
lación laboral moderna, promoviendo la adaptabilidad laboral y contratos multifun-
cionales, que permita a trabajadores y empleadores pactar jornadas flexibles y
nuevas formas de organización productiva.
Revisaremos las normas que limitan la libertad de las personas de transitar hacia mejo-
res empleos y velaremos por el correcto funcionamiento del Seguro de Cesantía. Mejora-
remos el acceso a programas de reconversión laboral para madres cuidadoras, y fortale-
ceremos programas de formación y reconversión digital para mujeres, con el objetivo de
disminuir la brecha digital. Digitalizaremos completamente los procesos del Ministerio
del Trabajo, comenzando por la Dirección del Trabajo. Eliminaremos duplicidades,
reduciremos plazos y coordinaremos a los distintos servicios públicos laborales y
de seguridad social para que actúen en red, no como compartimentos. Rediseñare-
mos, asimismo, los subsidios a la capacitación. Promoveremos la vinculación de forma
efectiva de los liceos técnico-profesionales, centros de formación técnicos, institutos
profesionales y universidades con el mundo del trabajo, poniendo el foco en la empleabi-
lidad de los estudiantes y la calidad de la formación en lugares de trabajo. Fortalecere-
mos la colaboración academia-industria, para impulsar proyectos de 1+D aplicada
para potenciar la innovación y la productividad. Transformaremos al SENCE en una
plataforma para la formación de capacidades pertinentes en donde la tecnología y edu-
cación digital jugarán un rol central.

Chao préstamo al Estado. Terminaremos con el préstamo de las personas al Estado


contenido en la reforma previsional, para lo cual lo sustituiremos por la inversión en
instrumentos financieros en condiciones de mercado. Así se consolidará que todo el
aporte de cotización adicional vaya a las cuentas individuales de cada trabajador. Velare-
mos, asimismo, por el correcto funcionamiento y diseño del Seguro de Invalidez y Sobre-
vivencia (SIS). Revisaremos las reglas de inversión y la normativa de las carteras de refe-
rencia de los nuevos fondos generacionales para maximizar la rentabilidad de los aho-
rros.

Revitalizaremos la infraestructura como impulsor del desarrollo. Desarrollaremos


un nuevo Plan de Concesiones de Obras Públicas en obras de desalación y reúso de
agua, cárceles y establecimientos de salud, entre otros. Aceleraremos los procesos de
licitación para asegurar la continuidad operativa de los puertos, y desarrollaremos
infraestructura que permita recibir embarcaciones con mayor eslora y capacidad de
carga. Propondremos un plan de construcción de nuevas carreteras, caminos y autopis-
tas para aumentar la resiliencia de nuestra red vial. Mejoraremos la seguridad y tecnolo-
gía en carreteras. Impulsaremos infraestructura de accesibilidad a partir de planes
comunales y exigiremos el cumplimiento de la Ley de Accesibilidad Universal.

Promoveremos una transición energética segura, eficiente y responsable. Avanzare-


mos en la diversificación tecnológica y las energías renovables. Profundizaremos la
incorporación de sistemas que permitan fortalecer la estabilidad de la red de electrici-
dad. Explotaremos en plenitud la capacidad instalada de energías renovables y, remo-
viendo distorsiones existentes, abriremos el espacio con una masiva inversión en alma-
cenamiento. Fortaleceremos la institucionalidad del sector energético, para asegurar un
sistema eléctrico robusto, resiliente y que garantice a los usuarios tarifas y precios
eficientes. Propiciaremos las adecuaciones regulatorias necesarias para optimizar la
generación, transmisión y distribución eléctrica. Perfeccionaremos la gobernanza de la
Comisión Nacional de Energía, de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles y
del Coordinador Eléctrico Nacional.
La facilitación regulatoria viabilizará el desarrollo de proyectos e industrias intensivas en
el consumo de energía y que son una oportunidad para nuestro país, debido al potencial
de generación a bajo costo, tales como Data Center, Hidrógeno Verde, agrícolas, acuíco-
las, desalación, entre otros. Para esto, eliminaremos la burocracia en autorizaciones,
permisos y factibilidades; siempre con pleno respeto al medio ambiente.

Promocionaremos la competitividad sectorial. Nuestros esfuerzos estarán en la crea-


ción de oportunidades para que la iniciativa privada compita e innove en distintos secto-
res. Cuando sea necesario, promoveremos la colaboración público-privada robusta y
bien estructurada para anticipar riesgos, acelerar la transferencia tecnológica y consoli-
dar la competitividad de los distintos sectores de nuestra economía en el largo plazo.
Impulsaremos a Chile como potencia agroalimentaria, mejorando la institucionalidad
para acompañar la evolución productiva del agro, respondiendo con eficacia a los
nuevos desafíos sanitarios, comerciales y tecnológicos. Convertiremos al turismo en un
eje central para el desarrollo del país permitiendo la transformación digital de la indus-
tria, la promoción internacional de Chile como destino y el impulso de los proyectos de
infraestructura necesarios. Por su impacto general, impulsaremos como prioridad un
diseño industrial que permita aumentar el volumen de producción y oferta de agua para
combatir el avance de la desertificación y las inclemencias climáticas, incorporando
nuevas fuentes como la desalación y el reúso. Además, reforzaremos la gestión del
recurso hídrico en la agricultura y la incorporación de la mayor cantidad posible de hec-
táreas de riego a la producción nacional. Fomentaremos la exploración e innovación
minera, creando un repositorio digital de información geológica, mejorando el sistema
actual, el cual permitirá tener un acceso público, fácil y efectivo a información relevante.

Impulsaremos un progreso económico y social compatible con los ecosistemas, de


manera que medio ambiente y desarrollo se fortalezcan mutuamente. Creemos en
un desarrollo que se complemente con la naturaleza. Para ello, renovaremos y fortalece-
remos la alianza entre la ciencia y la toma de decisiones sobre recursos naturales, biodi-
versidad y políticas públicas. La conservación de nuestros ecosistemas naturales y de
nuestros ecosistemas productivos, requiere liderazgo, innovación y la adopción de
nuevas formas de producción más sostenibles, especialmente frente al escenario de
cambio climático.
TERCER EJE:

PARA ENFRENTAR LA EMERGENCIA


SOCIAL RECUPERAREMOS LA
LIBERTAD, JUSTICIA Y DIGNIDAD.
Libertad, Justicia y Dignidad son pilares esenciales de toda sociedad. Sin embargo, nuestro
país ha experimentado retrocesos en cada uno de ellos.

En una década, en nuestro país los nacimientos han caído un 41% y el 85% de los hogares
monoparentales están encabezados por mujeres. En 4to básico, 37% de los estudiantes en
matemática y 25% en lectura, están en nivel insuficiente; hay un 27,7% de inasistencia escolar
grave; y, los directores de establecimientos educacionales reportan destinar más del 60% de
su tiempo a labores administrativas. En salud, 36 mil personas al año mueren esperando una
atención de salud, hay más de 2,7 millones de personas en listas de espera y 400 mil esperando
una cirugía, mientras más del 90% de la población adulta tiene caries u otros problemas denta-
les. Estudios dicen que un 83% de la población adulta tiene sobrepeso. En seis años, los costos
de las viviendas sociales se multiplicaron por 2,5 y los subsidios entregados cayeron 30%.
Mientras, el déficit habitacional supera las 550.000 viviendas, llegando hasta un millón si suma-
mos campamentos y hogares de clase media que viven allegados, así como viviendas irrecupe-
rables.

En el ámbito de la libertad, las personas han visto restringida su capacidad de desarrollarse y


vivir plenamente frente a, por ejemplo, la restricción impuesta a los padres para decidir la edu-
cación de sus hijos. En justicia, crece la preocupación ciudadana frente al debilitamiento
gradual del Estado y el debilitamiento del derecho de propiedad y la igualdad ante la ley.
Asimismo, la dignidad de la población se ha visto menoscabada por la falta de reconocimiento
y valoración del aporte que cada chileno puede hacer a la sociedad en las distintas etapas de
su vida. Las falencias evidentes que enfrentan miles de chilenos a una salud o educación de
calidad son ejemplos de un trato indigno.

Cuando la libertad, la justicia o la dignidad se debilitan, la confianza en las instituciones se


resquebraja, el mérito pierde valor y la convivencia se torna fragil. Entre las personas, tal situa-
ción genera resentimiento, erosiona el tejido social y fomenta la sensación de desprotección
frente a potenciales abusos.

Restablecer el sentido genuino de lo que significa una sociedad próspera y de respeto significa,
en definitiva, volver a las bases de la convivencia civilizada: que cada uno reciba lo que le
corresponde y que nadie soporte la carga que pertenece a otro. Solo así podremos construir un
país donde la equidad sea algo más que una aspiración y se convierta en una realidad tangible
para todos.

Nuestro enfoque es propositivo, positivo y profundamente ciudadano. No creemos en solucio-


nes impuestas desde arriba ni en diagnósticos fatalistas. Los cambios serán implementados
con gradualidad cuando corresponda, diálogo técnico y realismo político.
Recuperar el verdadero sentido de la justicia y la dignidad de las personas requiere acciones
concretas:

º Garantizar acceso oportuno y de calidad a la salud: Queremos recuperar el derecho


básico a ser tratado como un ser humano valioso y prioritario en las atenciones de salud.
Necesitamos fortalecer la red pública de atención y fomentar la colaboración con el
sector privado para reducir listas de espera, así como proteger el derecho de cada chile-
no a una atención oportuna, eficiente y centrada en las personas.

º Recuperar el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos y la libertad de


elegir el establecimiento educacional: Vamos a reafirmar el rol de la familia como
primer espacio de formación de los niños, dándole libertad a los padres para transmitir
valores y principios a sus hijos, garantizando que el Estado y el sistema educativo sean
un apoyo y no un reemplazo. Queremos que la sala de clases vuelva a ser un lugar para
aprender y que los padres tengan libertad de elegir el proyecto educativo para sus hijos.

º Fortalecer la protección de las familias: mediante la promoción de medidas centradas


en la corresponsabilidad, la protección social y la equidad, con incentivos al compromiso
parental, a la maternidad, el bienestar infantil y la sostenibilidad demográfica.

º Recuperar el sueño de la casa propia: Nuestra propuesta no se limita a "entregar


casas" Aspira a restaurar barrios, abrir espacios públicos, integrar a quienes han sido
excluidos sin saltarse la fila, liberar el desarrollo urbano para que el suelo no sea un privi-
legio, y reactivar un ecosistema virtuoso entre el Estado, los privados y las familias.

Una sociedad que funciona es aquella en que se reconoce que el bienestar colectivo depende
de la libertad de las personas y de un trato justo y digno hacia cada individuo. Avanzar conti-
nuamente en esa dirección debe ser una obligación ética y política, pues asegura que todos
podamos desarrollarnos plenamente y vivir con sentido de pertenencia, seguridad y esperanza.
A través de la recuperación de los tres pilares podremos reconstruir una comunidad cohesio-
nada.

Queremos ser el Gobierno que logre 500 mil nuevas soluciones en materia de vivienda y
que todos los estudiantes logren niveles de lectura adecuados al finalizar segundo
básico, clave para reducir brechas y mejorar las oportunidades. Durante los primeros 100 días
de nuestro Gobierno identificaremos, revisaremos y derogaremos al menos 100 trámites
administrativos de educación que limitan el desarrollo de los establecimientos y vamos a
generar todas las condiciones posibles, que permitan revertir la caída en la tasa de natali-
dad.

En salud, vamos a enfrentar la crisis de las listas de espera declarando un estado de emergen-
cia sanitaria nacional, que habilite para usar todos los recursos disponibles para enfrentar este
desafío; asimismo, reduciremos en 30% los tiempos de diagnóstico en cáncer y avanzaremos
en reducir los tiempos de espera de consultas de especialidades de operaciones quirúrgicas
desde el primer año.
Algunas de las medidas que proponemos para hacer frente a la emergencia social son:

Declararemos emergencia sanitaria nacional por listas de espera en salud, abor-


dando el problema como una prioridad de Estado. Para ello, implementaremos una
estrategia nacional de depuración de listas, basada en diez ejes operativos que permiti-
rán limpiar registros inactivos, priorizar por gravedad clínica y riesgos sociales, y garanti-
zar trazabilidad en todo el proceso. Se fortalecerá el rol del Ministerio de Salud como
ente rector y coordinador nacional, estableciendo metas para los Servicios de Salud y
unidades hospitalarias. Se consolidará una red de prestadores privados bajo convenio
con Fonasa, para facilitar la derivación de pacientes del sistema público al privado, espe-
cialmente en procedimientos quirúrgicos y consultas de especialidad. Esta derivación
será regulada, con fiscalización de costos y resultados. Se desarrollará una plataforma
digital única de gestión y trazabilidad de listas de espera, que permita a usuarios y autori-
dades conocer en tiempo real el estado de cada caso, mejorar la fiscalización y transpa-
rentar la información.

Impulsaremos un fortalecimiento integral de la Atención Primaria de Salud (APS),


reforzando institucional y normativamente el rol de los Centros de Salud Familiar (CES-
FAM) y postas rurales. La estrategia contempla ampliar la capacidad resolutiva del
primer nivel. También se impulsarán tecnologías interoperables y auditables que
resguarden los datos de salud como bien público, la expansión de la telemedicina y la
hospitalización domiciliaria para pacientes de baja complejidad, así como avanzar con la
implementación del modelo Step Care, que organiza la atención de manera escalonada
según complejidad, reduciendo tiempos de espera. Se fortalecerá el modelo de Hospital
Digital Rural para garantizar cobertura territorial y continuidad asistencial, junto con el
uso de herramientas tecnológicas vinculadas a la gestión de listas de espera y fichas
clínicas interoperables. Reforzaremos el Plan Nacional de Salud Mental con metas, y
gobernanza intersectorial. Articularemos la red de atención primaria con equipos de pro-
fesionales especializados en conjunto con escuelas, municipios y servicios sociales.
Consolidaremos una red de atención oncológica integrada, con centros especializa-
dos coordinados con la atención primaria, para garantizar un diagnóstico precoz, trata-
miento oportuno y seguimiento continuo. Además, trabajaremos en un modelo de acom-
pañamiento para pacientes con diagnóstico de cáncer. Impulsaremos una estrategia
nacional de salud bucal con enfoque preventivo, comunitario y de acceso equitativo,
robusteciendo la red pública de atención dental, incorporando prestaciones integrales
en atención primaria, aumentando el número de box dentales y promoviendo la atención
en horario extendido. Se promoverá la rehabilitación oral de adultos mayores mediante
subsidios para prótesis dentales, programas móviles y alianzas con universidades. Avan-
zaremos hacia la consolidación de una red de clínicas móviles regionales.
9 Implementaremos una estrategia nacional de prevención en salud orientada a redu-
cir la incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles, considerando el progresivo
envejecimiento de la población chilena. Para ello trabajaremos en un modelo colaborati-
vo entre universidades, municipalidades, comunidades, el sistema de salud, el sector
educativo y el sector privado. Como prevención en la tercera edad, tendrá especial
prioridad la atención geriátrica en la red pública, ampliando la formación de especia-
listas y la presencia de equipos multidisciplinarios en centros de atención primaria y hos-
pitales. Propiciaremos un sistema de continuidad del cuidado que facilite la transición
entre niveles de atención, articulando con redes de apoyo comunitario, cuidadores y
servicios domiciliarios. Además, impulsaremos una política nacional de cuidados de
largo plazo. Finalmente, se desarrollará una estrategia de acompañamiento en salud
mental para personas mayores.

Volveremos a Ponerle Patines a la Educación. No más tómbola. Nuestro sistema edu-


cativo está estancado en un nivel insuficiente de aprendizaje. Para combatir aquello, pro-
moveremos la diversidad de proyectos educativos, para que se puedan ampliar o crear
nuevos establecimientos subvencionados, eliminando las restricciones actuales. Avan-
zaremos en forma gradual hacia un modelo que de mayor autonomía a las escuelas.
Recuperaremos el derecho de los padres a educar a sus hijos, erradicando las lamen-
tables deficiencias del sistema de admisión actual, ampliando los cupos de calidad, reco-
nociendo el mérito y potenciando el derecho a elegir el establecimiento de sus hijos.
Asimismo, fortaleceremos la autoridad de los directores de los establecimientos
educacionales, racionalizando la carga burocrática que les impide dedicarse a que sus
estudiantes aprendan y sus profesores enseñen, les entregaremos la autonomía que
requieren para ser líderes educativos. Cuidaremos y potenciaremos a los buenos pro-
fesores, devolviéndoles la autoridad que les corresponde en su sala de clases e incenti-
varemos a buenos estudiantes con vocación que quieran seguir la carrera docente.

“Menos ideología, más aprendizaje". Volveremos a posicionar a la educación como


fuente de progreso y esperanza. Nuestros esfuerzos estarán puestos en asegurar el
aprendizaje en todos los niveles, con énfasis en los iniciales. Para ello, combinaremos la
entrega de recursos pedagógicos directos a las escuelas con una formación docente
continua, virtual y presencial en estrategias efectivas de enseñanza. Modernizaremos el
currículum escolar con foco en las nuevas tecnologías y educaremos en el uso responsa-
ble de las mismas. Desarrollaremos una estrategia nacional para combatir el ausentis-
mo escolar, fortaleciendo el Sistema de Alerta Temprana Escolar, extendiéndolo a la
educación inicial; impulsaremos comunidades escolares activas, profundizando el
vínculo entre los padres y el establecimiento educativo, con foco en aprendizaje y asis-
tencia, y fortaleceremos los programas actuales de retención y reinserción escolar. En
convivencia escolar devolveremos a las escuelas la autonomía para diseñar sus pro-
tocolos en base a su Proyecto Educativo Institucional y a su realidad concreta; realizare-
mos formación docente obligatoria en tecnología, habilidades socioemocionales, abuso
de drogas y vulnerabilidad. Fortaleceremos el Plan de Integración Escolar brindando
recursos y autonomía a las unidades educativas, coordinando con el Ministerio de Salud
para adelantar los diagnósticos a instancias previas (Control Niño Sano).
Actualizaremos a la Educación Media Técnico Profesional derogando normas obsole-
tas que rigidizan la compra de instrumental, maquinaria y material técnico. Del mismo
modo, avanzaremos hacia una Educación Superior con la capacidad de ajustarse rápida-
mente a los cambios del mercado laboral y en la que se reconozca el esfuerzo de los
padres por apoyar la educación de sus hijos.

Pondremos el foco en la educación inicial. Implementaremos una política de Sala


Cuna Universal con cargo al Estado, en colaboración con proveedores privados. Esto
obligará a una mayor coordinación entre la oferta pública y privada de estos servicios. El
modelo busca garantizar que madres y padres puedan conciliar trabajo y vida familiar.
Además, garantizaremos que puedan elegir libremente la sala cuna que consideren más
adecuada para el cuidado de sus hijos, promoviendo así la libertad de elección y la cali-
dad del servicio. Crearemos una subvención escolar para jardines infantiles, asegurando
su calidad y autonomía y contribuyendo a igualar el gasto público en todos los niños. El
aumento de recursos mejorará la oferta para las familias e incentivará la apertura de
nuevos cupos. Fomentaremos programas educativos del mayor estándar pedagógico
pues parte importante del desarrollo del ser humano se juega en los primeros años de
vida.

Promoveremos la corresponsabilidad, la protección social y la equidad en las fami-


lias, con incentivos al compromiso parental, al apoyo a la maternidad, el bienestar infan-
til y la sostenibilidad demográfica del país. Promoveremos una cultura del trabajo y
condiciones laborales compatibles con la vida familiar, incentivo del trabajo remoto
cuando sea factible y permisos parentales compartidos, porque la carga familiar no
puede seguir recayendo solo en la mujer. Fortaleceremos el derecho de los niños
vulnerables a vivir en familia. Redirigiremos recursos del sistema hacia la profesionali-
zación y reclutamiento de Familias de Acogida Externas (FAE), e implementaremos
capacitación y acompañamiento técnico permanente tanto a ellas como a las familias de
acogida extensas. Es crucial también fortalecer y modernizar los procesos de rehabilita-
ción y revinculación con la familia de origen -en el caso que proceda-, permitiéndoles
recuperar sus capacidades parentales. Asimismo, apoyaremos el embarazo vulnerable
para que toda mujer que enfrente un embarazo en contexto de adversidad tenga acceso
inmediato a atención profesional y gratuita. Esta iniciativa se llevará a cabo durante y
después del embarazo, mediante la articulación entre el Estado y las organizaciones de
la sociedad civil, quienes tienen experiencia y conocimientos especializados para ofrecer
este apoyo, que incluirá la aceleración del acceso a prestaciones sociales, acceso priori-
tario a arriendo protegido y soluciones habitacionales transitorias y acompañamiento
social y apoyo a la inserción laboral.

Potenciaremos mecanismos de apoyo para víctimas de violencia intrafamiliar. La


violencia intrafamiliar es endémica y creciente en Chile. Es necesario reducir significati-
vamente la prevalencia de violencia intrafamiliar en el país mediante un enfoque de
prevención, protección oportuna, persecución efectiva y reparación integral. Ampliare-
mos el número de residencias transitorias y su cobertura a mujeres con hijos mayores de
14 años. Además, entregaremos un subsidio de emergencia para mujeres que deban
abandonar su hogar por violencia, y acceso preferente a subsidio de arriendo. Asimismo,
promoveremos el programa “Familias sin Violencia", aplicándolo en barrios criticos, con
intervención psicosocial intensiva, liderado por municipios y apoyado por las institucio-
nes del gobierno central.
º Recuperar el sueño de la casa propia. Ampliaremos los subsidios habitacionales forta-
leciendo los programas para la clase media e incorporando la posibilidad de la autocons-
trucción. Esto último, a través del subsidio “Mi Terreno". Todo esto con el objetivo de
aumentar el número de propietarios y retomar el sueño de la casa propia. Esto permitirá
reducir considerablemente la lista de espera de las familias, que hoy supera los 10 años
en los programas destinados a segmentos vulnerables. Promoveremos los cambios nor-
mativos para habilitar viviendas de clase media en zonas cercanas a corredores de
Metro, trenes o sistemas de transporte en Santiago y regiones. Eliminaremos progresi-
vamente las contribuciones a la primera vivienda, con el objetivo de dejar exento su
pago. Esto se realizará de forma gradual pero expedita, comenzando por los personas
mayores. Además, la definición de contribuciones tendrá criterios de predicción, unifor-
midad y equidad. Por último, reactivaremos el sector de la construcción a partir de la
revisión de diversas modificaciones normativas implementadas en los últimos años y la
necesidad de agilizar la aprobación de permisos y recepciones.

© Promoveremos que las personas con necesidades educativas especiales, neurodi-


vergentes y/o en condición de discapacidad cuenten con los apoyos necesarios para
disminuir las barreras del contexto, incluidas las cargas burocráticas excesivas, de modo
que tengan una plena inclusión en nuestra sociedad, tanto en el ámbito educacional
como laboral, valorando sus talentos y capacidades únicas. Así mismo, fortaleceremos
las iniciativas de rehabilitación y de apoyo terapéutico, mejorando la oferta a nivel nacio-
nal. Promoveremos la simplificación para el acceso a las atenciones de salud, así como
los trámites y solicitudes que ellos deben realizar ante el Estado. Alentaremos su integra-
ción a la actividad cultural, la recreación y el deporte.

º Potenciaremos el buen uso del tiempo libre y la actividad física. Diseñaremos e


implementaremos un Plan Nacional de Inversiones Culturales 2026-2036, enfocado en
construir, restaurar y activar infraestructura cultural en comunas sin cobertura, priorizan-
do aquellas que presentan brechas históricas de inversión. La infraestructura no es solo
espacio contenedor de cultura, sino también motor de empleabilidad, cohesión social y
desarrollo creativo. En materia deportiva, crearemos el plan Chile en Movimiento que
se iniciara con la mantención de las escuelas abiertas a la comunidad en las tardes para
el desarrollo de actividad física. Sumado a ello, se promoverán ciudades con espacios
recreativos seguros y priorizando subvenciones a proyectos que impulsen una vida
activa y saludable. Flexibilizaremos el currículum escolar para incluir más ejercicio
físico, porque el deporte genera círculos virtuosos y no solo permite mejorar nuestra
salud, sino que impide que nuestros niños y jóvenes caigan en manos de la droga y la
delincuencia. Chile es reconocido por sus parques nacionales y demás áreas protegidas,
por ello, buscaremos también impulsar parques urbanos de estándares mundiales,
trayendo a las ciudades la posibilidad de ser parte de nuestra belleza geográfica.
EL CAMBIO RADICAL QUE CHILE NECESITA
Chile está en una encrucijada histórica. Después de años de malas decisiones, ideología e inefi-
ciencia, nuestro país enfrenta una triple emergencia: la inseguridad que se toma nuestras calles, la
economía estancada que asfixia a las familias y la crisis social que compromete la esperanza de
millones de chilenos.

Chile no está condenado al fracaso. El país que soñamos —el de las familias que progresan con
esfuerzo, la clase media que cumple sus metas, la educación como motor de oportunidades y un
Estado al servicio de la gente— puede volver a levantarse. Y lo hará con más fuerza, más seguridad
y más prosperidad.

Ese cambio no se logrará con retoques menores ni administrando la decadencia. Chile necesita un
cambio radical. Un cambio que devuelva el orden y la autoridad, para que la ley vuelva a proteger
al inocente y a castigar al delincuente. Un cambio que recupere nuestras fronteras, que enfrente al
crimen organizado con toda la fuerza del Estado y que devuelva a las familias la tranquilidad de
vivir sin miedo. Un cambio que reactive la economía, que libere a los emprendedores de trabas
absurdas, que premie el mérito y devuelva dignidad a cada chileno a través del trabajo y la libertad.
Un cambio que ponga a las familias al centro, que apoye la maternidad y la paternidad, que enfren-
te la crisis de natalidad y que vuelva a hacer de la educación el gran vehículo de movilidad social.

Este programa es la hoja de ruta de un gobierno de acción, que no se quedará en diagnósticos,


sino que pasará a la acción desde el primer día. No nos mueve la revancha ni la ideología; nos
mueve el amor por Chile y la convicción de que podemos volver a ser una nación donde la seguri-
dad, la libertad y la prosperidad sean derechos de todos, y no privilegios de unos pocos.

La historia la escriben los que se atreven a cambiarla. Y nosotros, junto a millones de chilenos,
vamos a escribir el capítulo en que Chile se levanta. No será un camino fácil: habrá resistencias de
quienes se benefician del desorden, la corrupción y la ineficiencia. Pero tenemos la certeza de que,
con carácter, unidad y trabajo, Chile volverá a ponerse de pie.

Hoy hacemos un llamado de emergencia a todas las fuerzas: a las mujeres que empujan sin rendir-
se; a las pymes que no bajan la cortina; al campo y a los trabajadores que levantan la nación; a los
jóvenes que no se resignan a la mediocridad; a las regiones que avanzan por sí solas; a los barrios
que se organizan; a los niños que representan nuestro futuro.

Porque cuando los chilenos juntamos nuestras fuerzas, Chile mejora. Chile se levanta. Chile
cambia su destino. Es el momento de cambiar, de volver a soñar y de construir un país grande,
seguro y próspero.

Juntos somos fuerza. Juntos somos cambio. Somos la Fuerza del Cambio. No venimos a adminis-
trar la mediocridad: venimos a construir grandeza. A hacer de Chile un país fuerte, justo y libre.

Esta es una invitación a sumarse a la Fuerza del Cambio. Porque Chile merece volver a ser un país
de esperanza y grandeza.

También podría gustarte