Improvisación
El futuro no es una promesa escrita, es una responsabilidad viva. Está en nuestras
manos, en nuestras decisiones diarias, en lo que elegimos defender, transformar o
dejar atrás.
El futuro no es algo que se espera, es algo que se construye, y empieza justo
aquí, con lo que decidamos hacer a partir de este momento, porque cada palabra,
cada acto y cada idea cuenta.
Muy tardes honorable jurado calificador, autoridades, maestros, compañeros
competidores, y público en general que nos honra con su presencia en esta linda
tarde.
Agradecezco la oportunidad que se me brinda de presentarme una vez más en
este concurso de oratoria, poniendo a su consideración, mi tema a disertar:
1. Fentanilo en la juventud
Hoy quiero hablar de algo que muchos prefieren callar. El fentanilo. Un enemigo
silencioso que está matando a jóvenes como nosotros, a veces sin que ellos
mismos sepan que lo consumen. Esta droga, que es 50 veces más potente que la
heroína, no solo destruye cuerpos, sino también familias y sueños.
¿Cómo llegamos aquí? Falta de información, presión social, dolor emocional sin
atender, y sobre todo, un sistema que prefiere señalar al joven que ayudarlo.
¿Qué podemos hacer? Lo primero es hablar. Dejar de ver el consumo como un
pecado y entenderlo como una alerta. Educar, prevenir, acompañar. Cada vida
joven que se pierde por el fentanilo es una llamada urgente a la acción. Porque la
juventud merece vivir, no solo sobrevivir.
2. Prevención del acoso escolar
El acoso escolar no es una broma. No es parte de “crecer” ni una etapa que se
supera con el tiempo. Es una herida profunda que puede dejar marcas para
siempre.
Duele ver cómo en muchas escuelas, los insultos, golpes, burlas y amenazas se
normalizan. Y peor aún, cómo a veces el silencio de los adultos protege al agresor
más que a la víctima.
Prevenir el acoso escolar no solo es castigar al que lo comete. Es enseñar
empatía desde casa y desde el aula. Es construir comunidades escolares donde
ser diferente no sea un motivo para sufrir, sino una razón para aprender unos de
otros.
Cada vez que defendemos a alguien que está siendo acosado, no solo lo
salvamos a él. También salvamos un poco de nuestra humanidad.
4. Colapso del medio ambiente
El planeta no necesita salvarse. El planeta seguirá aquí. Somos nosotros quienes
estamos en peligro. Lo vemos en cada sequía, en cada incendio, en cada especie
que desaparece. Estamos consumiendo más recursos de los que la Tierra puede
regenerar. Estamos viviendo como si tuviéramos un planeta de repuesto. Y
aunque los grandes responsables son las industrias, también nosotros tenemos
poder. El poder de exigir, de educar, de cambiar hábitos.
Cuidar el medio ambiente no es solo reciclar, es replantearnos todo: cómo vivimos,
qué consumimos, a quién le compramos. Porque proteger la Tierra es proteger la
vida. La de hoy… y la del mañana.
5. Acceso a alimentos saludables en la juventud
En un mundo donde millones pasan hambre y otros millones padecen
enfermedades por mala alimentación, hablar de comida es hablar de justicia.
No todos los jóvenes tienen acceso a frutas, verduras o alimentos sin procesar. La
comida chatarra está al alcance de la mano, es barata y adictiva. ¿Coincidencia?
No. Es el resultado de un sistema que pone el dinero por encima de la salud.
Educar en nutrición, fomentar huertos escolares, exigir que los alimentos sanos
sean accesibles… son pasos necesarios. Porque la juventud no solo necesita
comer. Necesita alimentarse para crecer con fuerza, energía y dignidad.
6. Retos de la juventud para contribuir al desarrollo social
A veces dicen que la juventud está perdida. Yo digo que está cansada de no ser
escuchada.
Los retos que enfrentamos son muchos: falta de oportunidades, violencia,
desconfianza. Pero también hay algo que nadie puede quitarnos: nuestras ganas
de cambiar las cosas.
Participar en espacios como este, alzar la voz, ayudar en nuestras comunidades…
eso también es construir país. La juventud no es el futuro: es el presente que ya
está transformando su realidad. Solo necesita una oportunidad… y alguien que
crea en ella.
7. Era digital y su impacto en la educación
La tecnología cambió la forma de aprender. Hoy podemos estudiar desde el
celular, ver clases en cualquier parte del mundo.
Pero también trajo retos: la distracción, la falta de contacto humano, la
desigualdad digital. Porque no todos tienen internet ni computadora.
Lo digital debe ser una herramienta, no un obstáculo. Y los docentes, más que
adaptarse, deben liderar este cambio con empatía. La educación del siglo XXI no
puede quedarse en el siglo XX. Necesita evolucionar sin perder lo esencial: el
vínculo humano.
8. Usos y abusos de las redes sociales
Las redes sociales nos permiten conectarnos con el mundo… pero también
pueden desconectarnos de nosotros mismos. Lo que vemos no siempre es
verdad. Lo que decimos, muchas veces no lo pensaríamos en persona.
Las redes no son el problema. El problema es cómo las usamos. Y eso se
aprende. Se enseña. Se regula. Necesitamos formar usuarios críticos, empáticos,
responsables. Porque detrás de cada pantalla, hay una vida real que también
merece respeto.
10. Uso de la inteligencia artificial en la sociedad del siglo XXI
La inteligencia artificial ya está aquí. Y aunque parece de ciencia ficción, ya decide
qué vemos, qué compramos, incluso qué pensamos. Es una herramienta
poderosa, pero peligrosa si no se usa con ética.
¿Quién la controla? ¿Quién la programa? ¿Con qué valores? Necesitamos que la
tecnología se desarrolle al servicio de la humanidad, no al revés. Porque un futuro
justo también se diseña desde los algoritmos.
Despedida para cualquier tema:
Por todo lo antes expuesto, los exhorto con los brazos abiertos a reflexionar y
actuar.
Porque cada palabra dicha aquí no busca convencer, sino despertar. No busca
imponer, sino invitar a pensar. En nuestras manos está cambiar la realidad. Y si no
comenzamos ahora, ¿cuándo?, el futuro de nuestra sociedad y de nuestro país, se
encuentra en nuestras manos, es ahora el momento de actuar para tener un mejor
desarrollo
Gracias por escuchar, por estar aquí, y sobre todo… por seguir creyendo que un
mundo más justo, más humano y más consciente… sí es posible.
He dicho