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Tecnológico Nacional De México

Instituto Tecnológico del Valle De Morelia

Unidad 2. Perspectiva y marco legal de los biocombustibles.

Actividad 2. Ensayo sobre: “Productividad y estrategia de


introducción de cultivos agroenergéticos”.

Estudiante:
Oscar Iván Sánchez Zamora

No. Control:
21850630

Ingeniería en Agronomía 7º-Mixto


Cultivos Energéticos

Profesora:
Jade Yuritzi Hernández Castro

Morelia, Michoacán, 01 de septiembre de 2025.


ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE DOS. TEMA 2. Ensayo sobre: “Productividad y
estrategia de introducción de cultivos agroenergéticos”.

Introducción

En este ensayo se analiza el concepto de productividad, así como las estrategias para
elevar la productividad en los cultivos agroenergéticos. Los cultivos agroenergéticos son
aquellos destinados a producir biocombustibles u otras fuentes de energía a partir de
biomasa, entre las especies que cuentan con potencial agroenergético tenemos la caña de
azúcar, sorgo, agave, yuca o remolacha (SAGARPA, 2017).

El trabajo busca identificar prácticas para elevar la productividad y una adecuada estrategia
para la introducción de cultivos agroenergéticos en Michoacán y qué estrategia seguir para
convencer a los productores locales de incorporarlos. Michoacán es un estado con alta
vocación agrícola; de hecho, tiene uno de los campos más productivos de México, con un
valor económico superior a los 85 mil millones de pesos (Unión Nacional de Cañeros, 2020).
Por ello, explorar cultivos agroenergéticos en Michoacán puede aprovechar esta capacidad
productiva.

Desarrollo

La productividad es clave para la viabilidad de cualquier cultivo. La productividad agrícola


mide la eficiencia en el uso de recursos como tierra, trabajo y insumos para generar
productos agrícolas, se logra producir más con los mismos o menores insumos (USDA,
2022). En los cultivos agroenergéticos, esto significa maximizar el rendimiento de biomasa
útil para energía. Para elevar la productividad en estos cultivos, se recomiendan prácticas
integrales y tecnológicas. Entre las prácticas necesarias destacan:

• Uso de semillas mejoradas: Las variedades genéticamente mejoradas o certificadas


permiten obtener rendimientos mayores sin aumentar la superficie cultivada. El gobierno
destaca que las semillas mejoradas son una vía eficaz para llevar tecnología al campo
e incrementar la producción sin utilizar más suelo (SAGARPA, 2017).

• Innovación tecnológica: Se debe impulsar la investigación y adopción de tecnologías


(nuevas variedades, biofertilizantes, manejo de residuos, maquinaria adecuada) para
aumentar el rendimiento (SAGARPA, 2017).

• Buenas prácticas agronómicas: Incluyen fertilización equilibrada, control integrado de


plagas y enfermedades, rotación de cultivos y labranza adecuada. La agricultura de
conservación (labranza reducida, cobertura permanente) ha demostrado aumentar
notablemente los rendimientos, hasta un 30 % más en maíz y trigo de Michoacán
(CIMMYT, 2019), evidenciando que prácticas sostenibles benefician la productividad.

• Manejo del agua y suelo: El riego eficiente (por goteo o aspersión) y la mejora de la
calidad del suelo son críticos en cultivos de biomasa. Se debe monitorear la calidad del
agua de riego y usar sistemas de bajo costo para un uso óptimo (SAGARPA, 2017).
Esto garantiza crecimiento óptimo de la planta y estabilidad de rendimientos, factor
esencial en cultivos que precisan mucha biomasa como la caña o el sorgo.

• Asistencia técnica y capacitación: Formar a los productores en estas tecnologías es


vital. Se propone desarrollar una red de asesoría técnica y capacitar al personal para
producción de alta calidad (SAGARPA, 2017).

• Financiamiento e incentivos: Acceso a crédito y apoyos gubernamentales facilita la


inversión en mejoras. Programas como los créditos de FIRA o subsidios estatales
ayudan a asumir riesgos iniciales y adoptar innovaciones (SAGARPA, 2017).

En Michoacán ya se cultivan especies con potencial agroenergético. Por ejemplo, el


estado produce alrededor de 400 mil toneladas de caña de azúcar en aproximadamente 15
mil hectáreas, obteniendo 160 mil toneladas de azúcar (Unión Nacional de Cañeros, 2020).
La caña y sus excedentes (bagazo, melaza) pueden convertirse en etanol o cogenerar
energía térmica (SAGARPA, 2017). Otros cultivos viables incluyen el sorgo dulce, rico en
azúcar para bioetanol, y la yuca o remolacha azucarera. Incluso plantas oleaginosas
tropicales podrían incorporarse: el agave o la higuerilla producen biocombustibles (etanol
o biodiésel) y resisten climas secos (FAO, 2018). Michoacán, con su diversidad climática,
podría dedicar zonas de riego a sorgo o caña, y zonas altas a higuerilla o jatropha, siempre
bajo un plan de manejo que garantice productividad sostenible (SAGARPA, 2017).

Para convencer a los productores de incursionar en estos cultivos, la estrategia debe


combinar información de beneficios con apoyos concretos. Se proponen las siguientes
acciones:

• Demostraciones de resultados: Mostrar parcelas demostrativas donde buenas


prácticas elevan rendimientos puede persuadir. Por ejemplo, CIMMYT (2019)
reporta que sistemas de agricultura de conservación en Michoacán aumentaron
cosechas hasta en 30 %.

• Beneficios económicos y ambientales: Los biocombustibles ofrecen ventajas


claras, como diversificación de mercados y fuente adicional de ingresos para los
productores (SAGARPA, 2017). Además, promueven la sustentabilidad ambiental y
fortalecen la seguridad energética nacional (FAO, 2018).

• Incentivos financieros y técnicos: Ofrecer apoyos como subsidios iniciales o


créditos blandos reduce riesgos. Programas de financiamiento estatal y nacional
facilitan la adopción de tecnologías y cultivos energéticos (SAGARPA, 2017).

• Alianzas público-privadas: Establecer convenios entre productores y empresas de


agroenergía garantiza mercados para la producción (Unión Nacional de Cañeros,
2020).

• Capacitación y difusión: Realizar talleres sobre tecnologías y manejo agrícola,


involucrando a líderes locales y ONGs, fortalece la adopción de cultivos energéticos
(SAGARPA, 2017).

Estas medidas, aplicadas con enfoque local, persuadirán a los productores de Michoacán
al mostrarles que los cultivos agroenergéticos pueden ser rentables y sostenibles.

Conclusión

Alcanzar alta productividad en cultivos agroenergéticos es esencial para que sean viables
y competitivos. Esto requiere combinar tecnología (semillas, mecanización, ciencia del
suelo) con manejo sostenible del agua y del campo (SAGARPA, 2017; USDA, 2022). A su
vez, una estrategia de introducción bien diseñad enfatiza beneficios económicos,
ambientales y energéticos para motivar a los productores(SAGARPA, 2017; FAO, 2018).

En Michoacán la agricultura impulsa la economía regional (Unión Nacional de Cañeros,


2020). Esta combinación puede potenciar el desarrollo rural. La trascendencia de lograr
elevada productividad junto a estrategias efectivas radica en que los cultivos
agroenergéticos pueden convertirse en sostenibilidad económica y ambiental para la región.
El incremento de rendimientos implicaría mayores ingresos y autosuficiencia energética
local, mientras que la adecuada difusión técnica y financiera fomentaría el desarrollo rural,
consolidando el papel de Michoacán como referente en producción agro energética.

Referencias

CIMMYT. (2019). Prácticas de agricultura de conservación en México: Incremento de


rendimientos y sostenibilidad. Ciudad de México: CIMMYT.

FAO. (2018). Cultivos oleaginosos y agroenergéticos: Producción sostenible en América


Latina. Roma: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
SAGARPA. (2017). Planeación agrícola nacional 2017-2030: Potencial de cultivos
agroenergéticos. Ciudad de México: Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

Unión Nacional de Cañeros. (2020). Informe anual de producción de caña en Michoacán.


Ciudad de México: UNC.

USDA. (2022). Crecimiento sostenible de la productividad agrícola. Washington, D.C.:


United States Department of Agriculture.

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