10 Solar
10 Solar
El conjunto de radiaciones e.m. emitidas por el sol reciben el nombre de radiación solar. La
Tierra, al girar alrededor del sol, describe una elipse, por lo que la radiación solar va variando
continuamente y los datos de radiación solar media se refieren a la distancia media entre la
tierra y el sol.
En realidad los paneles fotovoltaicos no aprovechan toda la radiación que les llega, también
hay que considerar otros factores que disminuyen la potencia útil de los paneles
fotovoltaicos, como la inclinación de los rayos del sol y la orientación de las placas solares.
La situación del sol cambia durante el día y durante el año, por lo que hay que elegir la
orientación y la inclinación de las placas fotovoltaicas de forma adecuada para aprovechar al
máximo la energía solar.
Una superficie perpendicular a los rayos del sol recibe más radiación solar (rayos del sol)
que una superficie inclinada.
La radiación solar que se transforma en energía eléctrica en una placa fotovoltaica, está
formada por la suma de las radiaciones directa, difusa y reflejada.
Se llama irradiancia a la radiación solar que recibe en un instante un metro cuadrado de
superficie dentro de la atmósfera. Se considera que la irradiancia de un día soleado es de
1000W/ m2.
La radiación solar que llega a la superficie de un módulo solar, depende de las condiciones
meteorológicas. Los días nublados la radiación que recibe es dispersa y de menor cuantía
que un día despejado, en que casi toda la radiación que recibe el módulo es directa.
La radiación también depende de la inclinación que tenga la superficie del captador solar
respecto al plano horizontal. También han de evitarse las sombras para aprovechar mejor la
energía que llega del sol.
La radiación solar que capta una placa depende del clima del lugar, de la estación del
año, de la orientación y de la inclinación.
La energía captada es máxima cuando la placa y los rayos del sol son perpendiculares.
El sol sale por el Este y se pone por el Oeste, estando a medio día en el Sur, que es cuando
más energía llega a la superficie terrestre.
Se aconseja orientar las superficies hacia el Sur geográfico, de ésta forma los módulos
fotovoltaicos están orientadas todo el día hacia el sol.
El sol a lo largo del año proyecta sus rayos con diferentes ángulos, y por eso, en una
instalación fija hay que colocar las placas con una inclinación óptima, dependiendo del uso
que se le de a la instalación.
Hay fórmulas que permiten obtener gráficos para determinar la inclinación óptima de los
captadores. También se dispone de páginas web institucionales que proporcionan la
inclinación necesaria.
El valor de la inclinación más adecuada para los captadores coincide con la latitud del lugar
cuando las instalaciones solares se usan durante todo el año.
Si la instalación se usa principalmente en invierno, a la latitud se le suman 15 º. Si la
instalación se usa sobre todo en verano, a la latitud se le restan 15º.
Hay que eliminar o reducir las sombras al mínimo, sobre todo cuando el sol está en su cenit.
El sombreado parcial de los módulos y la acumulación de suciedad son dos de los factores
que suponen mayor disminución en la eficiencia de los paneles solares.
El efecto fotoeléctrico es la base de la producción de energía eléctrica por radiación solar.
También se utiliza en diodos fotosensibles para diferentes aplicaciones.
La gran mayoría de las células solares que están actualmente disponibles comercialmente
son de silicio mono o policristalino.
La conversión de la energía solar en energía eléctrica de forma directa se produce como
consecuencia del denominado efecto fotoeléctrico o fotovoltaico, al incidir la luz sobre este
tipo de materiales semiconductores (unión PN). De esta forma, cuando sobre una célula
solar fotovoltaica incide la radiación solar en una de sus caras, aparece en ella una tensión
análoga a la que se produce en bornes de una pila. Mediante la colocación de contactos
metálicos en cada una de sus caras puede extraerse energía eléctrica, que es utilizada en
distintas aplicaciones.
Un panel solar está constituído por varias células iguales, conectadas eléctricamente entre sí
en serie y en paralelo de forma que la tensión y la corriente suministrada por el panel se
incrementa hasta ajustarse al valor deseado.
Aparte del conjunto de celdas, el panel contiene otros elementos que hacen posible la
adecuada protección del conjunto frente a los agentes exteriores. Aseguran una rigidez
suficiente posibilitando la sujeción a las estructuras que lo soportan, y permiten la conexión
eléctrica. Estos elementos son:
-Cubierta exterior de vidrio.
-Encapsulante ( de silicona).
-Bornas de conexión.
Las células fotoeléctricas transforman la luz que reciben en corriente contínua, dando
tensiones entre 0,5 y 0,6 voltios, y potencias entre 1 y 1,5 vatios.
Sabemos que un módulo fotovoltaico está formado por células asociadas de forma
conveniente para suministrar las tensiones y potencias normalizadas utilizadas por los
equipos existentes en el mercado.
El mercado ofrece paneles de 6, 12 y 24 voltios, y potencias entre muy pocos watios y
3000V.
Un módulo proporciona una potencia determinada. Si se necesita más potencia se conectan
varios módulos para aumentarla.
Las placas fotovoltaicas proporcionan corriente contínua por lo que habrá que convertirla
mediante un convertidor o inversor, en corriente alterna cuando sea necesaria.
Normalmente, los paneles utilizados están diseñados para trabajar en combinación con
baterías de 12 V, y cuentan con 36 células.
Presentan dos bornas de salida y su superficie puede variar entre 0,1 y 0,5 m2.
El regulador:
Las baterías son recargadas desde la electricidad producida por los paneles solares, o a
través de un regulador de carga, y pueden entregar su energía a la salida de la instalación,
donde será consumida, además de almacenar energía su función también es fijar la tensión
de trabajo de la instalación.
Uno de los parámetros más importantes que tener en cuenta a la hora de elegir un
acumulador es la capacidad. Se define como la cantidad de electricidad que puede lograrse
en una descarga completa del acumulador, partiendo de un estado de carga total del mismo.
Se mide en amperios hora (Ah), y se calcula como el producto de la intensidad de descarga
del acumulador durante el tiempo en el que está actuando. C=tI.
La conexión de los módulos fotovoltaicos se realiza por la por la parte posterior de los
mismos, en una caja de conexiones preparada para tal fin. Esta caja de conexión contiene
los diodos de protección (diodos de bypass), que sólo dejarán pasar la corriente en un
sentido, y se opondrán a la circulación de la misma en el sentido contrario. Tienen varias
misiones:
-Impedir que las baterías de la instalación se descarguen a través de los paneles.
-Evitar que se invierta el flujo de corriente entre bloques interconectados en paralelo cuando
en alguno de ellos se produce una sombra.
Comprobación de baterías:
El mantenimiento de las baterías de plomo-ácido puede hacerse teniendo en cuenta las
siguientes comprobaciones:
-Comprobación visual exterior de las conexiones, cargador, etc.
-Comprobación de fugas al exterior de electrolito.
-Comprobación del nivel del electrolito. Jamás debe dejar al aire parte de las placas.
-Comprobación de la densidad del electrolito. Debe comprobarse tanto el valor de cada celda
como que los valores entre celdas no sean dispares.
-Comprobar partículas de suciedad en el electrolito.
-Efectuar una pequeña prueba de descarga y tensión.
Mantenimiento de las baterías:
Las normas básicas de utilidad para el mantenimiento de la mayoría de las instalaciones
son:
-Mantener el lugar donde se coloquen las baterías entre 15 y 25 grados. El frío ralentiza las
operaciones tanto de carga como de descarga. El calor por su parte, aumenta la evaporación
del agua del electrolito, y promueve la oxidación de las placas positivas.
-siempre que sea posible, fijar bien las baterías, evitando su movimiento.
Mantener los terminales de conexión, limpios, apretados y seca la carcasa de la batería.
Mantener el nivel del electrolito adecuado, añadiendo agua destilada en caso de necesidad,
evitando tanto dejar las placas al aire como el llenado excesivo que provoque el
desbordamiento del electrolito.
Evitar la descarga completa de las baterías.
Calcular adecuadamente las baterías que se necesiten en su instalación para evitar darles
un uso excesivo que limite su vida útil.
Comprobar el funcionamiento del Cargador de la Batería; las cargas excesivas o insuficiente
pueden disminuir su vida útil.
Evitar siempre que se pueda las cargas rápidas de las baterías.
Compobar que no haya diferencias de carga entre las distintas celdas de la batería, y si
fuera así efectuar una carga de nivelación.
El inversor:
El inversor se encarga de convertir la corriente continua de la instalación en corriente alterna,
igual a la utilizada en la red eléctrica: 220 V de valor eficaz y una frecuencia de 50 Hz.
Es un elemento imprescindible en las instalaciones conectadas a red, y estará presente en la
mayoría de instalaciones autónomas, sobre todo en aquellas destinadas a la electrificación
de viviendas.
Un esquema de este tipo de instalaciones:
La misión del inversor en las instalaciones autónomas es proporcionar una corriente alterna
como la de la red eléctrica, con el fin de que se puedan conectar a la misma
electrodomésticos de los utilizados habitualmente en las viviendas.
En el caso de las instalaciones conectadas a la red, el inversor debe proporcionar una
corriente alterna que sea de las mismas características de la red eléctrica a la que está
conectado, tanto en forma senoidal, como en valor eficaz (230 V), y sobre todo en la
frecuencia (50 Hz); no se permiten prácticamente variaciones, con el fin de evitar
perturbaciones sobre la red eléctrica de distribución.
Como vemos, la principal diferencia entre las instalaciones autónomas y las conectadas a la
red, es que en las autónomas se cuenta con los acumuladores para almacenar la energía y
los reguladores de carga de los mismos, mientras que en las instalaciones conectadas a la
red, la energía no se almacena, sino que se pone a disposición de los usuarios a través de la
red eléctrica según se produce. En este tipo de instalaciones existirán equipos de medida,
tanto de la energía que se vende a la red eléctrica, como del propio consumo de la
instalación productora.
Algunos inversores funcionan también como reguladores de carga de las baterías. En este
caso no sería necesario incluir el regulador en la instalación. Un ejemplo de una conexión de
este tipo lo vemos a continuación:
Podemos observar el cableado y los colores estándares utilizados en las conexiones. Así, en
la parte de continua, para el polo positivo utilizaremos cable de color rojo, y para el negativo,
cable de color negro. En la parte de alterna, tendremos tres conductores:
● El de color amarillo-verde para la conexión a tierra
● El de color azul para el neutro de la instalación
● El de color marrón para la fase.
Es aconsejable utilizar aparatos eléctricos que no requieran potencias de arranque elevadas.
En el mercado se pueden encontrar inversores que hacen toda la gestión de la instalación,
actuando como reguladores de carga de las baterías, entregan corriente alterna de 220 V, 50
Hz y pueden dar la orden de arranque a un grupo electrógeno de apoyo cuando sea
necesario, sin interrumpir el servicio.
Convertidores:
El inversor es el elemento que transforma la energía eléctrica (corriente contínua) producida
por los paneles en corriente alterna de las mismas característica que la de de la red eléctrica
comercial.
Para su conexión entre paneles e inversor es muy importante tener en cuenta la polaridad
Son elementos que pueden ser prescindibles en una instalación fotovoltaica, pero que
presentan un importante servicio al permitir alimentar eléctricamente a otros equipos:
-Convertidores C:C./C.C:
En aplicaciones en las que es preciso alimentar varios equipos en los que no coinciden las
tensiones de funcionamiento.
La C.C. es transformada a alterna mediante un inversor, y después elevamos o reducimos
mediante un trafo hasta el valor adecuado para volver a convertir a C.C.
-Convertidores C.C.(C.A.):
Constan de un circuito electrónico realizado con transistores o tiristores. Pueden crear una
onda cuadrada o escalonada parecida a una sinusoide, que mediante un filtro obtendremos
una onda senoidal.
Por motivos de coste y de fiablidad se intentará usar lo menos posible los convertidores, e
intentar alimentar los equipos con corriente contínua.
.
Desconectadores:
Son unos aparatos diseñados para que en el momento que la tensión de batería se iguala a
una V de referencia, se abre un relé que interrumpe la alimentación de la carga conectada a
la batería. Cuando la batería se ha recuperado, el contacto del relé vuelve a cerrarse. Con
este procedimiento se evita la destrucción de la batería, aunque sea a costa de no alimentar
el receptor.
En ningún caso debe utilizarse la energía fotovoltaica para calentar agua. Cualquier otro
sistema como solar térmica, butano, etc, obtendrá los mismos resultados con muchísimo
menor costo. Se utilizarán siempre receptores de bajo consumo y elevado rendimiento
existentes en el mercado ( y sobre todo nunca bombillas de incandescencia corrientes).
Los conductores:
Los conductores empleados en las instalaciones solares, han de cumplir unas características
especiales. Estas instalaciones se montan pensando en una vida mínima de 30 años, y por
tanto se exige a sus componentes resistencia al frío, al calor, a los agentes químicos, etc.
Para ello se fabrican conductores especialmente diseñados para soportar las temperaturas
altas y bajas, la humedad, la acción del ozono, etc.
De igual forma, se fabrican accesorios especiales para este tipo de instalaciones, así
encontraremos conectores y terminales adecuados.
Estas características de conductores y accesorios se refieren a los conductores que han de
soportar la intemperie.
Las instalaciones de control y uso para circuitos de interior, se ceñirán en sus características
a lo exigido por el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión.
Configuración y cálculo:
La cantidad de energía recibida del sol (radiación solar), y la demanda diaria de energía, son
los dos factores que nos marcarán la pauta para diseñar un sistema solar fotovoltaico.
Hay que analizar la potencia recibida del sol en el lugar de ubicación para calcular el número
de módulos fotovoltaicos necesarios para que se equipare la potencia producida a la
consumida.
Las unidades de medición de energía solar son las expresadas en Langleys (calorías por
cm2), y en KJ por m2. ( Las más utilizadas).
Mediante el uso de tablas se puede definir el ángulo de inclinación más idóneo para obtener
la máxima radiación en un mes determinado. Esto es muy común, ya que debe asegurarse
la alimentación de la carga.
Para realizar los cálculos en las instalaciones de energía solar fotovoltaica hay que tener en
cuenta la radiación solar y la demanda diaria de energía.
Analizando la potencia recibida por el sol en el lugar de ubicación, podemos calcular el
número de módulos fotovoltaicos necesarios.
El cálculo del ángulo se hará teniendo en cuenta los meses del año en que se desea la
utilización del panel, teniendo en cuenta que cada mes lleva asociado un ángulo.
También influye en el ángulo de inclinación la situación geográfica.
No es habitual que se diseñen sistemas que varíen el ángulo mensualmente, ya que se
necesita un servicio de mantenimiento.
Por otro lado, la energía generada también depende de la hora del día (máxima en el
mediodía solar).
Los fabricantes de paneles solares expresan sus valores eléctricos referidos a una radiación
de 100mV/cm2 o 1000W/m2, se llama hora de sol de pico (h.s.p.).
Langleys.0,0116 = h.s.p.
Lo usual es montar módulos o paneles que producen 30 o 40 vatios cada uno cuando el sol
los ilumina de pleno, aunque como esta situación no se da más que en determinados
momentos de algunos días totalmente claros la potencia generada es bastante inferior que la
indicada por el fabricante.
Se confecciona una lista de consumos, cuya suma será el consumo total diario expresado en
Wh ([Link]), se incrementará éste en un 20% a fin de tener en cuenta las pérdidas
energéticas.
La capacidad total del acumulador se calculará multiplicando el consumo diario por el
número de días consecutivos que se prevean que puedan existir en condiciones de
soleamiento nulo o despreciable. Dividiendo el resultado anterior entre el voltaje del
acumulador ( normalmente 12V), obtendremos su capacidad en Ah.
Día de autonomía: se refiere a que en un día sin radiación solar, el acumulador pueda
proporcionar al receptor la intensidad necesaria durante las horas previstas en el diseño.
Cuanto mayor sea la seguridad deseada ante un posible fallo, mayor debe ser el número de
días de autonomía.
La capacidad del acumulador se calculará en función del consumo, de los días de autonomía
y de la profundidad de descarga que se produce en la batería.
Se pueden usar acumuladores en paralelo.
Otro elemento en estas instalaciones son los reguladores de carga. Su misión es muy
importante ya que estamos trabajando con una fuente de energía totalmente variable.
Este equipo sirve para evitar la sobrecarga del acumulador, a la vez que limita la tensión a
unos valores adecuados.
El circuito de control del regulador de carga sabrá cuando actuar, limitando la V y la I
proporcionada por el grupo fotovoltaico.
También existen paneles fotovoltaicos autorregulados, que no necesitan usar regulador de
carga.
Orientación e inclinación:
La orientación e inclinación de los paneles solares fotovoltaicos es fundamental para obtener
un rendimiento óptimo.
La orientación correcta o de mayor rendimiento es hacia el Sur, (suponiendo que nuestra
situación sea el hemisferio norte), cuando hablamos de instalaciones fijas o sin seguimiento
solar. Esta orientación nos permite un aprovechamiento total de la radiación emitida por el
sol, en cualquier estación del año. Cualquier otra orientación nos provocaría sombras en los
paneles fotovoltaicos.
La posición variable del sol durante el día puede dar lugar a sombras parciales sobre la
superficie de las células solares, lo que hace que disminuya la potencia.
La suciedad (polvo, excrementos de aves, residuos industriales) es otro factor clave en el
rendimiento de las instalaciones fotovoltaicas.
La radiación solar que se recibe en la tierra es diferente de unos lugares a otros,. También
hay que tener en cuenta la contaminación existente en el lugar de instalación de los paneles.
Esto da lugar a diferentes niveles de radiación.
En la generación de energía solar fotovoltaica, además de los niveles de radiación, influye el
número de horas solares con que disponemos a lo largo del día en las que el rendimiento de
los paneles es aceptable.
Para conocer estas horas, llamadas horas sol pico en algunas provincias españolas se
pueden consultar tablas.
Paneles necesarios:
La potencia de la bomba necesaria nos permitirá calcular cuántos paneles necesitamos
poner en la instalación.
El número de paneles necesarios en una instalación solar fotovoltaica, depende además de
la demanda de potencia, de las horas de sol pico, con que contemos en la zona de la
instalación, y por supuesto es necesario tener en cuenta la corriente máxima que es capaz
de suministrar cada panel.
Cada instalación fotovoltaica se diseña pensando en el uso que va a tener. Pueden estar
conectadas directamente a la carga, utilizar acumuladores, hacer uso de inversores de
corriente y estar conectadas a la red eléctrica de distribución.
Como vemos, la principal diferencia entre las dos instalaciones es que en las autónomas se
cuenta con los acumuladores para almacenar la energía y los reguladores de carga de los
mismos, mientras que en las instalaciones conectadas a la red, la energía no se almacena,
sino que se pone a disposición de los usuarios a través de la red eléctrica según se produce.
En este tipo de instalaciones existirán equipos de medida, tanto de la energía que se vende
a la red eléctrica, como del propio consumo de la instalación productora.
-Conexión directa a una carga:
Por ejemplo, sistemas de bombeo alimentados por paneles solares fotovoltaicos (bomba
solar), (motobombas de corriente contínua), que nos pueden proporcionar agua mediante su
conexión a bombas, tanto de corriente continua como de corriente alterna, allí donde se
pueda sacar agua.
La Bomba Solar es un sistema pensado y fabricado especialmente para su uso con paneles
fotovoltaicos de una forma directa y sin utilizar baterías de almacenamiento. El agua se
almacena en un depósito para su mejor regulación, a la vez que proporciona una cierta
autonomía por si se da el caso de varios días de baja insolación. En las bombas solares, el
almacenamiento en vez de realizarse en corriente eléctrica en las baterías, se realiza en
agua en depósitos, solución que es mucho más barata y duradera que la primera.
Por otro lado, podemos realizar la conexión a otro tipo de aparatos. Hay aparatos que en el
instante de la puesta en marcha necesitan más intensidad de la que los paneles pueden
suministrar, por lo que esta intensidad de arranque es suministrada por las baterías.
Por ejemplo, tenemos los motores, que necesitan en el instante de arranque hasta 6 veces
su corriente nominal de trabajo.
Mientras haya luz suficiente, el generador fotovoltaico suministra corriente al acumulador y a
la carga. Cuando se necesite mayor energía que la suministrada por el panel, la batería
proporcionará la energía que falta.
En días nublados o por la noche, la batería suministra la corriente eléctrica necesaria.
Las baterías se cargan durante el día con la luz del sol, y por la noche se descargan con el
consumo eléctrico, cambiando la tensión en sus bornes Hay que evitar cargas elevadas o
descargas excesivas que acorten su vida.
Para alargar la vida de la batería se la protege con un regulador de carga.
-Sistema con inversor:
Las instalaciones fotovoltaicas están formadas por el generador de electricidad, compuesto
por placas solares que proporcionan corriente contínua, los acumuladores, donde se
almacena la energía para los momentos en que no haya luz solar, el regulador de carga, que
tiene la misión de proteger las baterías impidiendo que se sobrepase o se baje de unos
valores de tensión determinados durante la carga o la descarga.
Cuando se necesita corriente alterna se coloca un inversor o convertidor que transforma la
corriente contínua en corriente alterna de 220 V, 50 Hz.
En el primer apartado, “conexión directa a la carga”, se habla de motobombas de corriente
contínua, como ejemplo de conexión directa a la carga.
También existen motobombas de corriente alterna alimentadas con energía solar. En este
caso, el conjunto estaría compuesto por paneles fotovoltaicos, reguladores de carga,
baterías de acumuladores y convertidor cc/ca, donde se conectaría la bomba.
-Sistema conectado a la red de distribución:
Consiste en una instalación fotovoltaica suministra corriente contínua y corriente alterna para
el propio consumo, y que además, se conecta a la red eléctrica de forma que cuando falte la
energía del sol, la instalación se alimente de la red. También se puede vender la energía
sobrante a la compañía eléctrica.
Las instalaciones conectadas a la red no necesitan de acumuladores, por lo que se produce
un ahorro muy importante a la hora de hacer la instalación.
La preocupación por el cambio climático, y para reducir la producción de CO2, ha llevado a
los gobiernos a incentivar la producción de energías renovables y limpias. Por esta razón se
realizan muchas instalaciones de energía solar fotovoltaica conectadas a la red de
distribución para vender electricidad a las compañías eléctricas.
Las instalaciones conectadas a la red llevan dos contadores, uno que mide la producción de
electricidad destinada a la venta a la compañía eléctrica, y otro que mide el consumo propio
y que es la energía que se compra.
Las instalaciones fotovoltaicas de venta a red funcionan automáticamente en paralelo con la
red eléctrica de distribución de las compañías eléctricas.
Carecen de partes móviles, con lo que el mantenimiento y desgaste son prácticamente
nulos. Una vez que la instalación está funcionando, no hay que ocuparse más que de
mantenerla limpia y comprobar el buen estado de las conexiones. La compañía eléctrica
instala el contador que registra la energía inyectada a la red para pagársela al usuario.
Este tipo de instalaciones se amortizan entre los 8 y 10 años, y a partir de entonces casi todo
son beneficios. La financiación tiene ayudas.
-Normativa y reglamentación.
Además de las distintas normas que se han expuesto en el tema, hay que tener en cuenta el
REBT, las prescipciones relativas a los conductores, sección de los conductores, teniendo en
cuenta la caída de tensión y las intensidades máximas admisibles en función de la sección.
Si es necesario se aplicarán tablas y factores de corrección.
A estas normas se les podrían añadir otras como las normas generales de medidas, donde
se definen las condiciones normales en las que se debe realizar ésta. Valores de tª,
humedad y presión.
También en el REBT existen normas referentes a la instalación de convertidores y normas
referentes a los locales para la instalación de baterías de acumuladores.
El fabricante nos da la descripción del tipo de onda que genera el equipo. Lo normal es
utilizar inversores que den a la salida una onda senoidal, aunque los hay también de onda
cuadrada. Estos últimmos no pueden ser utilizados en las instalaciones conectadas a red.
El fabricante del inversor nos da también información sobre la posible variación que puede
tener la frecuencia de salida.
La variación de frecuencia en el inversor de la instalación puede producir armónicos (ondas
cuya frecuencia es múltiplo de 50 Hz). Estos armónicos, dependiendo del valor que tengan,
pueden afectar gravemente a la señal, distorsionando y cambiando sus valores. Por eso los
márgenes de variación en este tipo de equipos tienen que ser muy pequeños.