UD 5. Apuntes
UD 5. Apuntes
GRADO SUPERIOR DE
GESTIÓN FORESTAL Y
DEL MEDIO NATURAL
1. RESPONSABILIDAD AMBIENTAL 2
2. LA CONTAMINACIÓN 2
3. LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA 4
3.1.SMOG 5
3.2.LLUVIA ÁCIDA 6
3.3.DESTRUCCIÓN DE LA CAPA DE OZONO 7
3.4.EFECTO INVERNADERO 8
4. LA CONTAMINACIÓN DE LAS AGUAS 8
4.1.EFECTOS DE LA CONTAMINACIÓN EN RÍOS Y LAGOS 11
4.2.EFECTOS DE LA CONTAMINACIÓN EN AGUAS SUBTERRÁNEAS 12
4.3.EFECTOS DE LA CONTAMINACIÓN EN AGUAS MARINAS 13
4.4.CAUDAL CIRCULANTE 15
4.5. CONTROL DEL AGUA Y DEL CAUDAL CIRCULANTE 16
5. LA CONTAMINACIÓN DEL SUELO 17
6. RESIDUOS Y VERTIDOS 19
7. LA SITUACIÓN ACTUAL DE LOS RESIDUOS Y LA LEGISLACIÓN REGULADORA 22
8. LA PREVENCIÓN DE RESIDUOS 25
9. LA REUTILIZACIÓN DE LOS RESIDUOS 28
10. GESTIÓN DE RESIDUOS EN ASTURIAS. MARCO NORMATIVO, ÁMBITO DE 29
APLICACIÓN Y ACTORES IMPLICADOS.
10.1.ÁMBITO DE APLICACIÓN DEL PERPA 30
10.2.PRINCIPIOS RECTORES DEL PERPA 31
10.3.OBJETIVOS DEL PERPA 33
11. SEGUIMIENTO Y CONTROL DE RESIDUOS Y VERTIDOS AL MEDIO NATURAL 34
11.1.PRUEBAS PERICIALES ANTE RESIDUOS Y VERTIDOS 35
11.2.TOMA Y CONSERVACIÓN DE MUESTRAS PARA ESTUDIOS 36
EXOTOXICOLÓGICOS Y MEDIOAMBIENTALES
11.3.ENVASES, CANDIDADES Y CONSERVACIÓN DE LAS MUESTRAS 38
11.4.IDENTIFICACIÓN, ETIQUETADO Y CODIFICACIÓN DE LAS MUESTRAS 39
11.5.PETICIÓN DE ANÁLISIS Y REALIZACIÓN DE INFORMES 39
11.6.CONTROL DE EMISIONES DE EQUIPOS AUTOMÁTICOS DE EMPRESAS 40
CONTAMINANTES
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1. RESPONSABILIDAD AMBIENTAL
Se trata de prevenir, evitar y reparar los daños medioambientales, entendiendo como daño
cualquier alteración del medio que produzca efectos adversos significativos respeto a un estado
básico de las especies y el hábitat, y de acuerdo a una evaluación regulada según unos criterios que
establecen una serie de normas, tanto europeas como españolas. Estas son:
Esta Ley, desarrollada parcialmente por medio del Real Decreto 2090/2008, de 22 de diciembre,
por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo parcial de la Ley 26/2007, de Responsabilidad
Medioambiental, establece un nuevo régimen jurídico de reparación de daños medioambientales
de acuerdo con el cual los operadores que ocasionen daños al medio ambiente o amenacen con
ocasionarlo deben adoptar las medidas necesarias para prevenir su causación o, cuando el daño se
haya producido, para devolver los recursos naturales dañados al estado en el que se encontraban
antes de la causación del daño.
2. LA CONTAMINACIÓN
Se entiende por contaminación “la introducción directa o indirecta, mediante la actividad humana
de sustancias, vibraciones, calor o ruido en la atmósfera, el agua o el suelo, que puedan tener
efectos perjudiciales para la salud humana o la calidad del medio ambiente o que puedan causar
daños a los bienes materiales o deteriorar o perjudicar el disfrute u otras utilizaciones legítimas del
medio ambiente” (Directiva 2008/1/CE).
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La contaminación es, por tanto, una alteración nociva del estado natural de un medio como
consecuencia de la introducción de un agente totalmente ajeno a ese medio (contaminante),
causando inestabilidad, desorden, daño o malestar en un ecosistema, en el medio físico o en un ser
vivo. El contaminante puede ser una sustancia química, energía (como sonido, calor, o luz), o
incluso genes.
Es siempre una alteración negativa del estado natural del medio, y por lo general, como decimos, se
genera como consecuencia de la actividad humana.
Existen diferentes tipos de contaminación que dependen de determinados factores y que afectan
de manera distinta a cada ambiente:
Los causantes o contaminantes, las fuentes de contaminación, pueden ser químicas, físicas y
biológicas:
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3. Contaminantes biológicos: desechos orgánicos como los excrementos, la sangre, desechos
de fábricas de industrias alimentarias (aceite, cerveza, etc.), de papel, aserrío de la industria
forestal, desagües, etc.
3. LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA
Puede ser una sustancia contaminante de la atmósfera cualquier compuesto químico, material
capaz de ser arrastrado o permanecer en el aire en forma sólida, líquida o gaseosa o en diferentes
formas de estas mezclas. Son los siguientes:
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o Compuestos orgánicos volátiles como el metano o los hidrocarburos.
o Emisión de ozono.
Partículas y aerosoles en suspensión: En estado líquido o gaseoso. Por ejemplo, el hollín,
metales, pesticidas, etc.
Sustancias radiactivas: Los isótopos radiactivos en concentraciones relativamente altas son
causa de enfermedades tumorales en personas como en el resto de seres vivos.
Partícula biológica
3.1. SMOG
El smog o esmog es una forma de contaminación originada a partir de la combinación del aire con
contaminantes durante un largo período de altas presiones (anticiclón), que provoca el
estancamiento del aire y, por lo tanto, la permanencia de los contaminantes en las capas más bajas
de la atmósfera, debido a su mayor densidad. Estos gases contaminantes acumulados son, entre
otros, el ozono y los óxidos de azufre y nitrógeno.
El smog afecta a la salud de las personas produciendo irritaciones oculares, afecciones respiratorias,
alergias, etc. Los efectos más perjudiciales los sufren los vegetales, que resultan seriamente
dañados con la decoloración de las hojas y la aparición de manchas en su envés.
Hay dos tipos de esmog: el esmog clásico y el fotoquímico. El primero tiene como contaminante
principal los óxidos de azufre mientras que el segundo se origina por la presencia de contaminantes
secundarios como el ozono, nitrato de peroxiacetilo, y otros oxidantes fotoquímicos.
El esmog clásico o sulfuroso (de tipo industrial) es debido a la contaminación por óxidos de azufre
procedentes, entre otros, de la combustión del carbón, por hollín etc. que reaccionan con el vapor
de agua de la atmósfera que se oxidan a ácido sulfuroso y, por último, forman ácido sulfúrico y una
gran variedad de partículas sólidas en suspensión. Origina una espesa niebla cargada de
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contaminantes, con efectos muy nocivos para la salud de las personas, la supervivencia de los
vegetales y la conservación de edificios, estatuas y otros materiales, principalmente en las zonas
urbanas. Este tipo de esmog se ve favorecido en lugares húmedos.
El ejemplo típico es el caso de Londres que, en 1952 se sumió en una niebla de varios días debido a
este efecto por la contaminación principalmente de hollín a nivel atmosférico.
El esmog fotoquímico se origina al interaccionar la radiación ultravioleta de la luz solar con los
óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles que al reaccionar forman contaminantes
secundarios como el ozono troposférico y el nitrato de peroxiacilo. Por ejemplo, es típico de
ciudades en las que la combustión incompleta de los vehículos genera contaminación atmosférica
por óxidos de nitrógeno, contaminante primario para las reacciones químicas que se producen en la
atmósfera y que dan lugar a este tipo de smog. La nube oscura continua que se genera suele tener
tonos rojizos o amarillentos.
Se dio por primera vez en Los Ángeles en 1943, donde se observó un oscurecimiento de la
atmósfera, tiñendo sus capas bajas de un color pardo rojizo y cargándola de componentes dañinos
para todos los seres vivos y diversos materiales.
El esmog fotoquímico reduce la visibilidad, irritando los ojos y el aparato respiratorio. En zonas muy
pobladas el índice de mortalidad suele aumentar durante periodos de esmog, sobre todo cuando
una inversión térmica crea sobre la ciudad una cubierta que impide su disipación. Su mayor
incidencia se produce en las horas centrales del día, cuando la radiación solar es mayor, acelerando
la producción de los contaminantes secundarios. Se ve favorecido por situaciones anticiclónicas,
fuerte insolación y vientos débiles que dificultan la dispersión de los contaminantes.
El término hace referencia a una cualidad del agua de lluvia que, a partir de la reacción con gases y
sustancias volátiles en la atmósfera, cambia su estado químico volviéndose más ácida y provocando
una serie de efectos nocivos en el medio ambiente.
La lluvia no contaminada tiene un pH ligeramente ácido (5,6) debido a la concentración de CO2 que
hay en la atmósfera, pero puede combinarse con iones hidrógeno que modifican su pH haciéndolo
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más ácido y pasa a denominarse lluvia ácida. Ésta se forma cuando las emisiones de dióxido de
azufre y óxidos de nitrógeno reaccionan en la atmósfera con el agua y se forma ácido sulfúrico y
ácido nítrico. Estos ácidos son muy solubles en agua y actúan como núcleos de condensación de las
precipitaciones. Cuando las gotas cargadas de ácidos caen a tierra constituyen la lluvia ácida,
aunque el depósito puede producirse también en forma de nieve o rocío.
Este fenómeno se caracteriza por los efectos negativos que produce en amplias zonas muy alejadas
de los focos emisores de contaminantes. Las altas chimeneas usadas en las últimas décadas para
evitar la contaminación local proyectan los contaminantes a niveles donde pueden ser fácilmente
transportados por el viento a regiones y países distintos de los productores. El transporte está
condicionado por la circulación atmosférica.
La lluvia ácida no es tanto una amenaza para la salud humana como sí para los ecosistemas, ya que
actúa sobre los suelos, sobre la vegetación y sobre las aguas.
Sobre los suelos produce la acidificación de los mismos y altera todos los procesos químicos que en
ellos ocurren. Entre las consecuencias de esto encontramos la pérdida de fertilidad en los suelos.
Sin embargo los efectos son diferentes según la composición mineralógica y la cantidad de humus
del suelo. En suelos básicos los efectos nocivos son menores, pues las sustancias alcalinas que
contienen pueden neutralizar la acidez del agua, lo que no ocurre en suelos ácidos, que resultan
por ello más afectados. En suelos con una capa importante de humus la acción de la lluvia ácida es
menor, ya que los componentes alcalinos e iones metálicos neutralizan la acidez.
La lluvia ácida actúa sobre la vegetación ya que provoca la corrosión de las hojas, que son atacadas
en la cutícula. Éstas se vuelven amarillas y se inicia un proceso, generalmente irreversible, que lleva
a la defoliación y finalmente a la muerte de las plantas.
En ríos y lagos la acción de la lluvia ácida es rápida, dañando a las comunidades acuáticas, muy
poco tolerantes a descensos del pH del medio, y llevando a su desaparición. Causan efecto de
asfixia impidiendo la respiración de los organismos acuáticos al aumentar la cantidad de CO2
disuelto. Estos efectos disminuyen con la renovación de las aguas y con la presencia de factores
neutralizantes, como los suelos calizos y los ácidos húmicos. Si el proceso continúa puede provocar
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la muerte total de los lagos, sobre todo si el agua se asienta sobre una depresión de rocas pobres
en calcio que no pueden neutralizar la acidez.
La radiación ultravioleta es altamente mutagénica, esto quiere decir que provoca daños en la
estructura del ADN de las células, causante de enfermedades cancerígenas, envejecimiento de la
piel, irritación, arrugas, manchas o pérdida de elasticidad. También pueden desencadenar
enfermedades como lupus eritematoso sistémico.
La capa de ozono de la estratosfera absorbe la mayor parte de la radiación ultravioleta emitida por
el Sol que incide sobre la tierra, llegando a la superficie terrestre en un porcentaje menor del 10 %.
Los agentes destructores del ozono son los óxidos de nitrógeno, que de manera natural se forman
al reaccionar el oxígeno con el nitrógeno por la alta energía de los relámpagos de las tormentas.
También determinadas actividades humanas, tales como combustiones a altas temperaturas,
aviones supersónicos o desnitrificación de suelos, generan óxido de dinitrógeno. La concentración
de N2O aumenta un 0,25 % por año, calculándose que en el año 2040 será un 50 % superior a la
actual.
También destruyen la capa de ozono los clorofluorocarbonos CFCs, que se usan en productos
aerosoles, en la industria del frío y como agentes inflables de espumas, entre otros.
El efecto invernadero que se produce de forma natural es importante para el desarrollo de la vida
en el planeta. Sin él la temperatura media superficial terrestre sería de -18 °C y con él es de +15 °C,
permitiendo la vida en la Tierra en las condiciones que conocemos.
Se utiliza el término efecto invernadero para referirse al papel que desempeña la atmósfera en el
calentamiento de la superficie terrestre. La atmósfera es prácticamente transparente a la luz visible
e infrarroja de onda corta que nos llega del Sol. La mayor parte de ella es absorbida y
posteriormente se vuelve a emitir en forma de radiación infrarroja de onda larga. Esta energía se
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transforma en calor al ser captada por algunos gases de la atmósfera y actúa como una manta que
impide que a Tierra se enfríe, recuperando parte de la energía devuelta por la Tierra.
Actualmente las concentraciones de los gases del efecto invernadero son más elevadas que nunca,
y aumentan de manera constante. La cantidad de calor que "atrapan", y por tanto la contribución al
efecto invernadero, depende de sus concentraciones y de su capacidad para absorber los rayos
infrarrojos. Sus concentraciones dependen de la actividad humana y también de los ciclos terrestres
de la materia que los emiten, absorben y retienen de manera natural. Su incremento provoca una
elevación de la temperatura terrestre.
Este ciclo natural se desequilibra por la producción de CO2 en actividades como la quema de
combustibles fósiles, la fabricación del cemento y la intensa deforestación.
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climático con el consecuente cambio en la distribución de tierras y mares por el ascenso del nivel
del mar, debido al deshielo de los casquetes polares.
A la hora de considerar los impactos que los seres humanos ocasionamos al medio debemos de
pensar, en primer lugar, en el consumo de agua. A lo largo de las últimas décadas el consumo de
agua se ha multiplicado, principalmente para la agricultura, y en menor medida para la industria y
el consumo humano. Estos incrementos han supuesto una sobreexplotación de los recursos
hídricos y paralelamente han provocado un aumento de las aguas residuales y contaminadas,
porque no existen infraestructuras para su tratamiento. El resultado es que hoy día la mitad de los
acuíferos mundiales están en mayor o menor medida contaminados.
Sumado a esto, muchos contaminantes proceden de vertidos realizados a ríos o mares, producto de
la actividad humana industrial y agrícola.
Según la naturaleza de los contaminantes presentes en las aguas podemos hablar de tres tipos de
contaminación:
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lesiones graves en los organismos acuáticos si afectan a sus células somáticas o
producen mutaciones si afectan a sus células germinales.
La contaminación química. Se origina por sustancias químicas sólidas, líquidas o gaseosas
que se presentan disueltas o en suspensión. Proceden de actividades industriales, de
actividades domésticas y de actividades agrícolas. Pueden ser:
o Modificación del pH. Normalmente el pH se acidifica con la contaminación,
especialmente en los vertidos procedentes de la industria. Esto tiene una incidencia
especial en los procesos químicos que ocurren en agua con el consecuente efecto
negativo sobre la biodiversidad de animales y plantas presentes en este ecosistema.
o Niveles de oxígeno disuelto. Las aguas limpias son ricas en oxígeno por lo que unos
niveles de oxígeno bajos puede ser un indicador de contaminación con materia
orgánica y, por tanto, puede producirse una reducción de especies aeróbicas.
o Aumento de nutrientes. Especialmente, elementos como el fósforo y el nitrógeno
son esenciales para la vida y, por tanto, pueden influir en el aumento del crecimiento
de plantas y algas en aguas superficiales generando problemas de eutrofización que
en masas de agua como lagos y embalses pueden colapsar el ecosistema.
La contaminación biológica. El agua puede contener materia orgánica y microorganismos
que la convierten en causa o vehículo de enfermedades tales como el tifus, la disentería, la
malaria, etc.
Los numerosos contaminantes que de una u otra forma llegan a las aguas superficiales disminuyen
su calidad, producen alteraciones en la estabilidad de los ecosistemas acuáticos y reducen su
capacidad de consumo.
Uno de los ejemplos más llamativos de la ruptura del equilibrio biológico de los ecosistemas
acuáticos es la eutrofización, que mencionábamos anteriormente. Éste fenómeno se produce
principalmente en lagos y embalses, aunque también se da en ríos de régimen lento e incluso en
algunas zonas litorales. Es debido a un exceso de nutrientes, en concreto fósforo y nitrógeno,
especialmente el primero por su carácter limitante para los vegetales.
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La eutrofización de un lago es un fenómeno natural que se produce muy lentamente y que termina
con la transformación del mismo en una zona pantanosa. Sin embargo, el uso abusivo de
fertilizantes y detergentes ha provocado una aceleración de este fenómeno en muchos lagos.
En este proceso se pueden diferenciar tres etapas: en la primera denominada proliferación del
fitoplancton el exceso de nitratos y fosfatos en las aguas favorece un rápido y excesivo crecimiento
de las algas y plantas acuáticas, que recubren y enturbian las aguas, adquiriendo estas una
coloración verdosa, amarillenta o pardusca, que impide que la luz solar alcance mayor profundidad.
En la segunda etapa tiene lugar la degradación aerobia de la materia orgánica, producida por la
acumulación en los fondos de gran cantidad de organismos fotosintetizadores muertos. Las
bacterias aerobias descomponen esta materia orgánica necesitando para ello gran cantidad de
oxígeno, por lo que éste empieza a escasear, produciéndose situaciones de anoxia (falta de
oxígeno) y de merma de la capacidad autodepuradora. El resultado es que, al verse privados de
oxígeno, mueren también las poblaciones de animales.
Por último, tiene lugar la degradación anaerobia de la materia orgánica realizada por bacterias
anaerobias. Éstas fermentan la materia orgánica y se desprenden sustancias como el H 2S, NH3, CH4,
que proporcionan mal sabor y olor a las aguas.
La actividad humana ha generado dos grandes problemas que afectan a esta importantísima
reserva de agua: la sobreexplotación y la contaminación.
Las aguas subterráneas están comenzando a agotarse en muchas zonas con el agravante de que
muchos acuíferos explotados están situados en zonas de nula recarga, cuando se produce
explotación intensiva, sequía u otras causas que van disminuyendo el nivel del agua contenida en el
acuífero.
La contaminación de las aguas subterráneas es más grave que la de los ríos porque con frecuencia
no se detecta hasta pasados unos meses o años. Las aguas subterráneas no pueden autodepurarse
debido a la escasez de oxígeno disuelto y de microorganismos, así como a la dificultad de dilución y
dispersión de los contaminantes. La gran lentitud en el desplazamiento de las aguas subterráneas
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implica que la expulsión de los contaminantes al mar o al exterior del acuífero tarde cientos de
años.
Se suelen distinguir dos tipos de procesos contaminantes de las aguas subterráneas: los puntuales,
que afectan a zonas muy localizadas, y los difusos, que provocan contaminación dispersa en zonas
amplias, en las que no es fácil identificar un foco principal.
Este tipo de contaminación suele ser más intensa junto al lugar de origen y se va diluyendo al
alejarse.
Este tipo de contaminación puede provocar situaciones especialmente preocupantes con el paso
del tiempo, al ir cargándose de contaminación, lenta pero continuamente, zonas muy extensas.
Tradicionalmente se han considerado los océanos y los mares como los vertederos naturales,
donde podían ir a parar todo tipo de sustancias sin que ello constituyese un grave problema
medioambiental, ya que el volumen de agua permitía la dilución de los productos y los distintos
organismos de las cadenas tróficas purificaban las aguas. La capacidad purificadora de las grandes
masas de agua marina es muy grande. En ellas se diluyen, dispersan o degradan ingentes
cantidades de aguas fecales, hidrocarburos, desechos industriales e, incluso, materiales radiactivos.
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Las fuentes de contaminación fundamentales de los océanos y mares son las aguas continentales
contaminadas, la descarga directa en el mar de las aguas residuales urbanas e industriales y los
vertidos de petróleo. Su estado de salud depende, por tanto de muchas variables, y será mucho
más difícil diagnosticar. Algunas de ellas:
Las zonas costeras son las que más han sufrido la actividad humana. Una gran parte de la
población mundial vive cerca de las costas. Los vertidos son la principal fuente de
contaminación de las costas. En la mayor parte de los países en vías de desarrollo y en
muchos lugares de los desarrollados, los vertidos de las ciudades se suelen hacer
directamente al mar, sin tratamientos previos de depuración. Además, las zonas donde la
renovación del agua es más lenta (marismas, estuarios, bahías, puertos) son las más
maltratadas.
Las grandes cantidades de plástico echadas al mar son las responsables de la muerte de
muchas focas, ballenas, delfines, tortugas, y aves marinas, que quedan atrapadas en ellas o
se las comen. En algunos casos el exceso de materia orgánica y de nutrientes que hacen
proliferar las algas, genera procesos de putrefacción tan fuertes, que se consume el oxígeno
disuelto en el mar y los peces y otros organismos mueren, originándose grandes "zonas sin
vida".
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4.4. CAUDAL CIRCULANTE
El agua es el elemento esencial para la vida y todos debemos ser conscientes que es necesaria para
el consumo de todos los seres vivos, para la producción de alimentos, electricidad, mantenimiento
de la salud etc. También es requerida en el proceso de elaboración de muchos productos
industriales, medio de transporte y es esencial para asegurar la integridad y sostenibilidad de los
ecosistemas de la tierra. En un país como el nuestro, en el que el régimen hídrico está muy
condicionado por el clima mediterráneo, con frecuentes sequías estivales, la variabilidad estacional
es habitual en el caudal de los ríos. Esta variabilidad se denomina régimen hidrológico. Hay ríos
perennes que nunca se secan, otros temporales, que se secan prácticamente todos los años, incluso
los hay efímeros, que sólo llevan agua muy de vez en cuando. Además, la distribución de épocas
lluviosas y secas durante el año cambia mucho en función del clima.
Llamamos caudal circulante al caudal que circula por un cauce en un momento determinado, es
decir, el volumen de agua transportado en una unidad de tiempo. Aunque no nos permite conocer
el régimen hidrológico del río, este concepto sí puede tomarse como base para la determinación de
los caudales ambientales, que serán aquéllos que permitan el desarrollo de las funciones de los
ecosistemas fluviales. Se define como el régimen hídrico que se establece en un río, humedal o
zona costera para sustentar ecosistemas y sus beneficios donde hay empleos del agua que
compiten entre sí y donde los caudales están regulados (definición de la Unión Internacional para la
Conservación de la Naturaleza, UICN, en 2003).
Para el control efectivo de los caudales de agua que son utilizados en las captaciones.
Para el control efectivo de los caudales de agua retornados al dominio público hidráulico
tras su uso.
Para el control efectivo de los vertidos de agua residual.
Para conocer el caudal circulante del cauce de un río se utilizan diversos métodos de medición. A la
acción de medir un caudal la denominamos aforar. La medición del caudal directo es difícil o muy
costosa, por lo que se suele recurrir al procedimiento indirecto basado en la medición del nivel de
la lámina de agua en una estación de aforo. Los principales sistemas utilizados en la medición de
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este nivel son los siguientes: De boya y contrapeso, piezorresistivos, neumático compacto, de
ultrasonidos y radar.
La fórmula para calcular el caudal (Q) es la siguiente: Q = S x v donde S es la sección del cauce y v la
velocidad de circulación.
La Directiva Marco de Agua 2000/60/CE nace como respuesta a la necesidad de unificar las
actuaciones en materia de gestión de agua en la Unión Europea y para el control de la calidad de las
masas de agua en este ámbito territorial, las cuales están sometidas a una enorme presión que
supone el continuo crecimiento de su demanda, de buena calidad y en cantidades suficientes para
todos los usos. De ahí surge la necesidad de tomar medidas para proteger las aguas tanto en
términos cualitativos como cuantitativos y garantizar así su sostenibilidad.
El principal objetivo de los programas de seguimiento es ofrecer una visión clara del
funcionamiento de ecosistemas acuáticos y de la influencia de las actividades antropogénicas sobre
ellas. La información obtenida mediante estos programas permite la conexión entre el estado de las
aguas y las necesidades de gestión. Así mismo, sirve para estudiar la efectividad de las medidas
adoptadas por los gestores y el grado de cumplimiento de los objetivos marcados. Para ello, se
precisan de herramientas que faciliten la labor de análisis y gestión. El objetivo principal de las
mismas es la homogeneización y explotación de los resultados de dichas redes, parametrizando los
elementos de calidad biológico, taxones, documentando protocolos de muestreo y de cálculo de
métricas para la evaluación del estado ecológico en las masas de agua superficiales, procedimientos
específicos que deben cumplir las entidades colaboradoras de la administración hidráulica para
determinar la calidad de las aguas tanto continentales como residuales,…
La importancia que adquieren los programas de seguimiento del estado de las aguas es cada vez
mayor debido a la necesidad de contar con información de calidad para gestionar eficazmente un
recurso escaso y poder satisfacer los requerimientos legales sobre la materia, cada vez más
exigentes.
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5. LA CONTAMINACIÓN DEL SUELO
El principal problema de un suelo contaminado radica en que el suelo actúa como un sumidero en
el que los contaminantes se filtran o se transforman hasta agotar su capacidad de amortiguación,
momento en el que se puede convertir en fuente de sustancias químicas y los contaminantes
pueden empezar a filtrarse en las aguas subterráneas.
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Pero la causa de la contaminación del suelo es muy variada. Los gases y partículas sólidas que se
emiten de forma continua en la atmósfera, de la quema de hidrocarburos (de la industria, de los
motores de combustión de los automóviles, de las calderas de gas...) acaban depositándose en el
suelo. Es especialmente grave el caso del plomo, que durante décadas ha sido emitido a la
atmósfera, y que una vez en el suelo altera gravemente el ecosistema.
La movilidad, o la capacidad para que un contaminante se extienda por el suelo, es otro de los
factores que determinan la contaminación del suelo. En principio, un suelo contaminado no es un
vector de dispersión de la contaminación, pero las características del mismo pueden hacer variar
esta suposición. En el suelo se puede producir la movilización de contaminantes por lixiviación
junto con las aguas subterráneas, por arrastre superficial de las aguas, o por dispersión atmosférica
(dependiendo de la volatilidad del material).
Las consecuencias y peligros potenciales de los suelos contaminados pueden tardar en manifestarse
(impacto ambiental latente), tardando en ocasiones incluso décadas.
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Incorporación de fertilizantes y fitosanitarios utilizados, especialmente, en la agricultura
intensiva que modifican las características químicas del suelo.
6. RESIDUOS Y VERTIDOS
El concepto residuo se refiere a cualquier sustancia u objeto que su poseedor deseche o tenga la
intención o la obligación de desechar. (Ley 22/2011, de residuos y suelos contaminados).
Otra forma de definirlo es como aquel producto de desecho sólido, líquido o gaseoso generado en
las actividades de producción y consumo que ya no posee valor económico por la falta de
tecnología adecuada que permita su aprovechamiento o por la inexistencia de un mercado para los
posibles productos a recuperar (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).
Hay objetos o materiales que son residuos en determinadas situaciones, mientras que en otras se
aprovechan. En los países desarrollados tiramos diariamente a la basura una gran cantidad de cosas
que en los países en vías de desarrollo volverían a ser utilizadas o seguirían siendo bienes valiosos.
Además muchos residuos se pueden reciclar si se dispone de las tecnologías adecuadas y el proceso
es económicamente rentable. Como veremos más adelante, una buena gestión de los residuos
persigue precisamente no perder el valor económico y la utilidad que pueden tener muchos de
ellos y usarlos como materiales útiles en vez de tirarlos.
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Residuos industriales: La actividad industrial genera gran cantidad de residuos en los
procesos de fabricación y transformación, de utilización, de consumo, de limpieza o de
mantenimiento. Se clasifican en:
1. Inertes: Aquellos que no representan un peligro potencial para el medio ambiente
porque no sufren transformaciones físicas, químicas o biológicas y no requieren
tratamiento para su eliminación en vertederos. Son ejemplos de este tipo los restos
de construcción como la arena, gravas, vidrios, cenizas etc.
2. Similares a los RSU.
3. Tóxicos y peligrosos: Son sustancias inflamables, corrosivas, tóxicas o que pueden
producir reacciones químicas. Por su composición química requieren un tratamiento
especial.
Residuos agrarios: Son aquellos originados por las actividades del sector primario de la
economía como la agricultura, la ganadería, la pesca, la actividad forestal y cinegética, así
como los producidos por industrias alimenticias como mataderos, aceiteras etc. La mayoría
de ellos son de tipo orgánico y son aprovechados para mantener los nutrientes del suelo
mediante fertilización pero algunos puede ser la causa de grandes problemas ambientales.
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hasta las maquinillas de afeitar, los pañales, o las latas de bebidas, están diseñados para ser usados
una vez y luego desechados. Se usan las cosas y se desechan en grandes cantidades, sin que haya
conciencia clara, en muchos casos, de que luego algo hay que hacer con todos estos residuos.
El problema se agrava porque la creciente actividad industrial genera muchos productos que son
tóxicos o muy difíciles de incorporar a los ciclos de los elementos naturales. En varias ocasiones los
productos químicos acumulados en vertederos que después han sido recubiertos de tierra y
utilizados para construir viviendas sobre ellos han causado serios problemas, incluso dañando la
salud de las personas.
Por último, un vertido es producto de desecho que se arroja directa o indirectamente sobre el
dominio público hidráulico y marítimo-terrestre, cualquiera que sea el procedimiento o técnica
utilizada para ello.
Los vertidos se pueden clasificar según su origen en vertidos urbanos o vertidos industriales.
Los vertidos urbanos, o aguas negras, se caracterizan por su contaminación orgánica (fecal),
disuelta o suspendida, que se mide en su conjunto (sin discriminar compuestos específicos) por su
demanda química de oxígeno (DQO) y su demanda biológica de oxígeno (DBO).
El parámetro NTK (Nitrógeno total Kjeldahl) denota los compuestos nitrogenados, excepto nitritos y
nitratos. Esta composición es determinante para su tratamiento, que consiste en la eliminación de
los sólidos suspendidos y de las grasas mediante el tratamiento primario, seguida de la eliminación
de la materia orgánica disuelta mediante un tratamiento biológico en el tratamiento secundario.
La tipología de los vertidos industriales es muy variada según el tipo de industria, y deben
depurarse antes de ser vertidos a colectores urbanos (sobre todo para eliminar posibles tóxicos
para el tratamiento biológico de la depuradora urbana que se encuentra al final del colector), y más
aún si han de ser vertidos directamente a cauce.
La modificación de las condiciones del medio natural derivadas de las emisiones de sustancias,
formas de energía o materiales a la atmósfera, las aguas, los suelos y, en general a los distintos
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componentes del medio son un fenómeno natural que en toda la historia de la Tierra han
introducido graves modificaciones en las condiciones del desarrollo de la vida en el Planeta. En los
últimos años el desarrollo alcanzado y el modelo empleado para conseguirlo han generado una
aceleración muy importante de los mecanismos de contaminación, de forma que de hechos
naturales que se producían en lapsos de tiempo largos se dan en la actualidad en pocos años,
poniendo en riesgo el equilibrio de la naturaleza y la viabilidad futura de los ecosistemas
actualmente existentes.
Estudiar los sistemas de contaminación y degradación del medio natural permite establecer
técnicas de prevención que eviten la contaminación irreversible en él. Además, la conciencia social
y la preocupación por la conservación del medio ambiente, resultan progresivamente crecientes, y
se han visto reforzadas por algunos de los sucesos de importancia mundial, ocurridos en las últimas
décadas.
Señalar también que la agricultura y ganadería han constituido el pilar básico de las economías
rurales, siempre vistas como actividades meramente productivas sin tener en cuenta los efectos
sobre el medio. En los últimos años están adquiriendo mayor importancia los conceptos de
agricultura y ganadería sostenibles, en donde se engloban objetivos tanto socioeconómicos como
medioambientales.
Debemos, por tanto, tratar de contribuir al desarrollo sostenible y la minimización de los impactos
negativos del cambio climático en los núcleos rurales y protegidos del Principado de Asturias a
través de la difusión y puesta en marcha de actividades capaces de poner en valor los recursos
naturales y ambientales que, tratados de forma respetuosa, pueden generar desarrollo económico
y nuevas profesiones relacionadas con el medio ambiente.
Las actuaciones realizadas en materia de residuos son clave para la protección ambiental. Evitar la
generación de residuos, disminuir su grado de peligrosidad o minimizar los impactos de los residuos
generados tomando decisiones en la concepción y fabricación de los productos, es la forma más
eficiente de evitar los daños al medio ambiente ocasionados por la generación y la gestión de los
residuos: el mejor residuo es el que no se genera.
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Además, la prevención tiene consecuencias económicas tanto para los productores y prestatarios
de bienes y servicios como para los consumidores y usuarios. En este sentido es crucial el papel de
las administraciones públicas tanto en el desempeño de sus funciones de protección ambiental,
como en el papel de impulsoras de una economía más eficiente, próspera y socialmente inclusiva.
Algunas de ellas, además, presentan características que las convierten en zonas aisladas, como por
ejemplo, la lejanía a las plantas de transferencia /tratamiento / selección o la dificultad de acceso
en ciertas épocas del año. Estas características representan un reto para la gestión de los residuos
municipales.
La DMR, entre otras actuaciones, recoge que los Estados miembros están obligados a promover la
prevención de residuos, por lo que se introduce la obligatoriedad de elaborar programas de
prevención de residuos que incorporen un análisis de las medidas de prevención existentes y una
valoración de su utilidad en el marco competencial correspondiente a cada administración, además
de unos objetivos de prevención.
Por su parte, uno de los principales aspectos que recoge la Directiva Marco de Residuos es que
establece la siguiente jerarquía de prioridades dentro de la gestión de los residuos:
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1. Prevención: Es el conjunto de medidas adoptadas en la fase de concepción y diseño, de
producción, de distribución y de consumo de una sustancia, material o producto, para
reducir la cantidad de residuo, incluso mediante la reutilización de los productos o el
alargamiento de la vida útil de los productos, los impactos adversos sobre el medio
ambiente y la salud humana de los residuos generados, incluyendo el ahorro en el uso de
materiales o energía, y el contenido de sustancias nocivas en materiales y productos.
2. Preparación para la reutilización La reutilización será cualquier operación mediante la cual
productos o componentes de productos que no sean residuos se utilizan de nuevo con la
misma finalidad para la que fueron concebidos.
3. Reciclado, que es toda operación de valorización mediante la cual los materiales de residuos
son transformados de nuevo en productos, materiales o sustancias, tanto si es con la
finalidad original como con cualquier otra finalidad. Incluye la transformación del material
orgánico, pero no la valorización energética ni la transformación en materiales que se vayan
a usar como combustibles o para operaciones de relleno.
4. Otro tipo de valorización, como la de tipo energético. Por valorización entendemos
cualquier operación cuyo resultado principal sea que el residuo sirva a una finalidad útil al
sustituir a otros materiales, que de otro modo se habrían utilizado para cumplir una función
particular, o que el residuo sea preparado para cumplir esa función en la instalación o en la
economía en general.
5. Eliminación, que define cualquier operación que no sea la valorización, incluso cuando la
operación tenga como consecuencia secundaria el aprovechamiento de sustancias o
energía.
La legislación vigente hace un reconocimiento legal a una nueva cultura de los residuos e implica
que, de entre todas las opciones existentes para la gestión de los mismos, la que debe ser
prioritaria es la prevención, y la menos prioritaria (a adoptar solo cuando las otras no sean
posibles), es la eliminación.
Otra característica interesante de esta normativa es que hace referencia específica a los residuos de
origen institucional, comercial e industrial asimilables a los urbanos (RICIA) y los considera incluidos
en el mismo nivel de obligación que los residuos domiciliarios.
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La Directiva exige a las administraciones que nada que pueda ser valorizado se destine al vertido.
Esto quiere decir que la opción de vertedero no es aceptable frente al reciclado y la valorización
energética. Conviene tener presente que el objetivo del 50% de reciclaje para 2020 es
prácticamente imposible de conseguir si no se recupera un porcentaje importante de la fracción
orgánica de los residuos, ya que esta fracción es la mayoritaria.
8. LA PREVENCIÓN DE RESIDUOS
Derivado de lo anterior deducimos que de acuerdo con la jerarquía según la normativa europea
para la gestión de residuos la primera opción deseable es la prevención. La ley estatal incorpora
este requerimiento de manera que las administraciones competentes, en el desarrollo de las
políticas y de la legislación en materia de prevención y gestión de residuos, deben aplicar para
conseguir el mejor resultado ambiental global, dicha jerarquía de residuos con el orden de
prioridad que se muestra en la figura:
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DEFINICIÓN DEL CONCEPTO DE PREVENCIÓN
DMR (ARTÍCULO 3.12) LRSC (ARTÍCULO 3.H)
Medidas adoptadas antes de que una Conjunto de medidas adoptadas en la fase de
sustancia material o producto se haya concepción y diseño, de producción, de
convertido en residuo, para reducir: distribución y de consumo de una sustancia
material o producto, para reducir:
a. La cantidad de residuo, incluso mediante 1. La cantidad de residuo, incluso mediante la
la reutilización de los productos o el reutilización de los productos o el alargamiento
alargamiento de la vida útil de los de la vida útil de los productos
productos
b. Los impactos adversos sobre el medio 2. Los impactos adversos sobre el medio
ambiente y la salud humana de la ambiente y la salud humana de los residuos
generación de residuos generados, incluyendo el ahorro en el uso de
materiales o energía
Por otra parte, se entiende la acción de desechar, aunque no viene definida por la legislación,
como:
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TIPOS DE PREVENCIÓN DE RESIDUOS
PREVENCIÓN CUALITATIVA
PREVENCIÓN CUANTITATIVA
Por tanto, diferenciando por etapas del ciclo del producto-residuo, se consideran actuaciones de
prevención las siguientes medidas:
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- Consumo productos duraderos y reutilizables (envases asociados a sistemas de
retorno/logística inversa si existen), pilas recargables, pañales reutilizables, bolígrafos,
bolsas reutilizables, etc.).
- Consumo de productos a granel o en envases reutilizables.
- Consumo de productos con distintivos ambientales o ecoetiquetajes.
- Introducción de cláusulas ecológicas en las compras públicas (compra verde).
- Etc.
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Reutilización directa entre dos o varios agentes mediante donaciones directas,
intercambios, regalos o cesiones, compra de segunda mano etc.
Reutilización indirecta entre dos o varios agentes (aportación directa del usuario sumado a
la gestión de un agente intermediario) mediante donaciones indirectas, centros de
intercambio públicos o unidades de intercambio entre privados habilitadas en los puntos
limpios (siempre y cuando estos productos sean aportados directamente por el usuario y no
hayan entrado en la unidad de recogida separada), tiendas de segunda mano, centros
municipales o sociales de reutilización etc.
Con respecto al desarrollo normativo para los residuos en la UE volvemos a destacar la Directiva
2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de noviembre de 2008, sobre los residuos
(Directiva Marco de Residuos) puesto que dota de un marco jurídico para controlar todo el ciclo de
los residuos desde su producción a su eliminación centrándose, para ello, en la valorización y el
reciclaje. Esta Directiva ha sido traspuesta al ordenamiento jurídico español mediante la
promulgación de la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.
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prevengan su producción y mitiguen los posibles impactos adversos sobre la salud humana y el
medio ambiente y la mejora de la eficiencia en el uso de los recursos.
El ámbito de aplicación del PERPA se extiende a los 78 municipios que forman la totalidad del
territorio del Principado de Asturias y es de aplicación a todo los residuos incluidos dentro del
marco de aplicación de la Ley 22/2011, de residuos y suelos contaminados, que se generen y/o se
gestionen en territorio asturiano. Cubre un horizonte temporal de 11 años con dos periodos de
vigencia: un primer periodo de 2014 a 2020 y un segundo hasta 2024. Los residuos recogidos en
este plan, por tanto, son los siguientes:
El plan dedica un capítulo completo para resaltar la importancia de los biorresiduos, es decir, “los
residuos biodegradables de jardines y parques, residuos alimenticios y de cocina procedente de
hogares, restaurantes, servicios de restauración colectiva y establecimientos de venta por menor,
así como, residuos comparables procedentes de plantas de procesado de alimentos” (Ley 22/2011).
La citada ley estatal de residuos incluye, como novedad legislativa y operativa, la creación de una
Comisión de coordinación en materia de residuos, adscrita al antiguamente denominado Ministerio
de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que sienta las bases para una más estrecha
colaboración entre todas las administraciones con competencias en materia de residuos.
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Además del necesario papel tanto de consumidores como de empresas en su implicación para la
prevención y gestión de los residuos generados, el PERPA destaca el papel de las administraciones
locales y la administración autonómica en un régimen consorciado que redunda en una mejora de
la coordinación y eficacia.
Por último, el plan destaca la necesidad de la cooperación institucional entre diferentes Consejerías
que tienen competencias sobre actividades generadoras de residuos (actividad sanitaria,
agricultura, ganadería, pesca, actividad industrial,…), cooperación que se extenderá a otros agentes
públicos, como son los vinculados a la educación, o a la investigación y desarrollo o a la promoción
económica.
Los principios rectores del PERPA son el conjunto de declaraciones que constituyen el marco
homogéneo para el desarrollo del conjunto de actuaciones que lo componen. Se han establecido un
total de 7 principios rectores que tienen como fin establecer las bases y criterios para la toma de
decisiones que conformarán la vía de desarrollo del Plan.
En consecuencia, la protección del medio ambiente y la salud de las personas es un principio que
subyace al conjunto de actuaciones que la normativa europea y nacional dispone en relación con
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los residuos, el modelo se ha diseñado de forma que se minimicen los efectos sobre el medio
ambiente y la salud humana. Estos efectos pueden ser indirectos, por ejemplo los que pudieran
ocasionarse como consecuencia de la implantación de las necesarias infraestructuras y
equipamientos de recogida y tratamiento de los residuos que se produzcan. O efectos directos, que
están principalmente relacionados con las emisiones a las aguas y a la atmósfera, asociadas al
transporte y al tratamiento final del residuo, particularmente, por su volumen y características, al
residuo doméstico.
El denominado principio de responsabilidad del productor, que traslada al ámbito de los residuos
el principio ambiental europeo de “quien contamina, paga”, asumiendo que los costes de gestión
de los residuos recaen sobre el poseedor de los residuos o el productor del producto del que
proceden los residuos, ya sea el ciudadano, las entidades locales o las empresas. Lo que se
denomina “responsabilidad ampliada del productor” supone la asunción del coste de recogida y
gestión final de los residuos generados al final de la vida útil de sus productos. En general, esta
responsabilidad ampliada se asume a través de los Sistemas Integrados de Gestión (SIG), creados
por los productores en cumplimiento de la normativa.
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El principio de eficiencia en la intervención de la Administración supone que el modelo de gestión
de residuos no ha de ser rígido, sino adaptable a las diferentes circunstancias que afecten a cada
flujo de residuos, y flexible en su aplicación a diferentes territorios o condiciones geográficas.
Implica además optimizar los recursos disponibles, apoyándose sobre los modelos de gestión,
equipamientos e infraestructuras existentes y crecer sobre ellos. Por tanto, la centralización
mencionada implica una mayor eficiencia en el uso de las estructuras disponibles, entre otras
ventajas.
El PERPA tiene como objetivo general definir y programar las directrices que deben seguir las
diversas actuaciones públicas o privadas, relativas a la prevención y gestión de los residuos en el
ámbito territorial del Principado de Asturias con el fin de proteger el medio ambiente y la salud de
las personas.
Los objetivos estratégicos se han establecido de acuerdo con las líneas marcadas por la normativa
de ámbito superior y los principios rectores mencionados anteriormente. Son:
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Potenciar el tejido económico y social generado por las actividades en relación con los
residuos.
En España existe un órgano técnico adscrito al Ministerio de Justicia que, entre otras actuaciones,
tiene la misión de realizar todos los análisis pertinentes en materia de toxicología, así como la de
realizar los informes y asesorar en dicha materia a la administración de justicia. Se trata
del Instituto Nacional de Toxicología.
Desde hace unos años, los requerimientos analíticos por parte de la administración de justicia se
han ido ampliando en materias propias de los laboratorios dedicados a temas medio ambientales,
lo que ha hecho que una parte del laboratorio de análisis químico se dedique y especialice en el
análisis medio ambiental, creándose la Sección de Valoración Toxicológica y Medio Ambiente cuya
función es la realizar todos los dictámenes en materia de medio ambiente que se soliciten,
valoración de impacto ambiental que los vertidos de las empresas que se investigan provocan en el
ecosistema, así como interpretar y valorar según la legislación vigente los resultados analíticos de
los parámetros y contaminantes detectados en las muestras de vertidos que llegan al Centro.
Las pruebas periciales comienzan con la investigación por parte de la policía (SEPRONA, Policía…), o
guarderías de medio ambiente, de las empresas que contaminan: Por arrojar al cauce público aguas
residuales, abandono de residuos, emisiones contaminantes a la atmósfera, etc. La investigación
comienza por oficio, por orden de fiscalía, denuncia de particulares...
La policía en principio hace una inspección ocular del lugar, solos o acompañados por personal
técnico del Instituto Nacional de Toxicología, que se desplaza al lugar donde ocurre el vertido
contaminante, para conocer lo mejor posible el ecosistema y de esa forma poder valorar la
gravedad del vertido. A la vez que se hace la inspección ocular, se hace también la toma de
muestras en la que se debe asegurar la homogeneidad y representatividad de la muestra. En el
momento de la toma también han de medirse algunos parámetros importantes, que han de ser
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realizados de inmediato, pues rápidamente se alteran, siendo distintos en función del tipo de
muestra y acción contaminante a analizar.
Las muestras una vez tomadas han de ser selladas y perfectamente etiquetadas, conservadas en
frío y transportadas al laboratorio lo antes posible. Una vez en el laboratorio y en función de la
información que se adjunta sobre la actividad de la empresa contaminante (materias primas que se
utilizan, proceso de elaboración, sistema de depuración de sus aguas residuales -si es que existe-, o
cualquier otro dato de interés) se valoran qué parámetros y análisis se van efectuar. Dichos
parámetros se pueden agrupar de una forma sencilla en varios grupos:
Parámetros que miden cambios físicos que destruyen el ecosistema: El pH, sólidos en
suspensión, la temperatura, la mineralización de un agua.
La materia orgánica.
Los nutrientes en exceso, que aumentan la eutrofización.
Sustancias y elementos tóxicos: Metales pesados, fenoles, plaguicidas diversos, detergentes,
hidrocarburos...
Realización de diversos test de ecotoxicidad para la caracterización de residuos tóxicos y
peligrosos.
Los envases deben estar perfectamente limpios y ser del material adecuado para el análisis
que se requiere.
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Si las muestras van a transportarse, habrá que dejar un espacio en el envase para permitir la
expansión térmica.
Es esencial asegurar la integridad de la muestra desde su toma hasta la emisión de informe
mediante el seguimiento de la cadena de custodia: Una muestra está bajo vigilancia
personal si se encuentra en posesión física de una persona, que se encarga de custodiarla y
protegerla de posibles falsificaciones.
Las muestras cuando llegan al laboratorio deben de estar selladas y perfectamente
identificadas.
Las muestras han de ir acompañadas de una hoja de petición de análisis.
El tiempo que se tarda desde la recogida de muestra hasta la entrega en el laboratorio ha de
ser mínimo y siempre se ha de transportar en condiciones de refrigeración (para evitar la
proliferación bacteriana que puede causar alteraciones en los parámetros a medir).
Cuando puedan existir vapores tóxicos, la muestra se abrirá en lugares bien ventilados, o
mediante el uso de un respirador o dispositivos afines. En el laboratorio, los envases se han
de abrir en una campana de gases.
Si existe la posibilidad de hallar compuestos orgánicos inflamables, mantener alejadas de las
muestras y de los lugares de recogida las chispas, llamas y fuentes de calor excesivos.
Los tipos de muestras a recoger pueden ser:
o Muestras de sondeo: Una muestra recogida en un lugar y momento determinados.
o Muestras compuestas: Conjunto de muestras sencillas recogidas en el mismo punto
en distinto momento (por ejemplo, cada hora para ver cómo evoluciona un vertido).
o Muestras integradas: Conjunto de muestras individuales recogidas en distintos
puntos al mismo tiempo o con la menor separación temporal posible. Su preparación
suele precisar un equipo especial.
Los recipientes destinados a contener muestras deben tener unas características tales que no
produzcan interferencias con los contaminantes y además puedan ser perfectamente
descontaminados y preparados para posteriores muestreos. ¿Qué características son éstas?:
Pueden ser de varios tipos de materiales y volúmenes, dependiendo su elección de las
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características del muestreo, así como de los análisis que deseamos realizar. El material puede ser
de varios tipos. Algunas de las características a tener en cuenta para su elección son:
Vidrio: Se puede utilizar cuando las sustancias a analizar estén en la muestra en una
concentración tal que no se vean afectadas por el contacto de estas con el vidrio.
Plásticos (polietileno, propileno, etc.): Su uso está muy generalizado debido a la facilidad
que presenta para su transporte. Puede absorber ciertos compuestos orgánicos
(hidrocarburos, plaguicidas, detergentes, compuestos volátiles…) y algunos minerales
(fósforo). Es el envase de elección para un posterior análisis de metales. Los tapones, que
habitualmente son de plástico, pueden plantear problemas, por ello se recomienda utilizar
envases con tapones recubiertos de teflón.
Vidrio borosilicatado con tapón preferentemente de teflón: Es el envase de elección para
el análisis de compuestos orgánicos (plaguicidas, hidrocarburos, detergentes…). Cuando se
trata de analizar compuestos volátiles (por ejemplo, disolventes), hay que evitar el dejar
dentro del envase una cámara de aire para de esta forma evitar pérdidas.
En cuanto a la cantidad de muestra a tomar, depende del material de análisis. Hay que tener en
cuenta que muchos de los compuestos de interés en el análisis se pueden encontrar a niveles de
trazas (partes por millón, por ejemplo). A pesar de los altos niveles de detección que se consiguen
con las técnicas instrumentales de las que actualmente se disponen, es imprescindible en primer
lugar someter las muestras a un proceso de extracción y posterior concentración para superar los
niveles de detección instrumentales. Así, las cantidades mínimas de las muestras serán:
¿Qué hacer para la conservación de las muestras? Es preciso tener en cuenta las modificaciones
que pueden producirse en una muestra con el tiempo: Fijación de ciertos componentes sobre las
paredes de los recipientes, pérdida de gases disueltos en función de la temperatura, precipitaciones
secundarias, acción de los gérmenes presentes… Por todo ello, existen una serie de parámetros que
para que sean fiables deben de analizados en el lugar de la toma de la muestra. Asimismo, para
ciertas determinaciones es necesario conservar las muestras a baja temperatura (4 ºC) o añadirle
reactivos que la estabilicen.
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11.4.- IDENTIFICACIÓN, ETIQUETADO Y CODIFICACIÓN DE LAS MUESTRAS
Todas las muestras y preparaciones deben estar convenientemente etiquetadas de forma que se
identifique un código de la muestra, un código de su procedencia (localización), fecha de
recolección, sustratos de los que procede, fijador utilizado (si procede), persona o entidad a cargo
de la recolección e identificación. El código de la muestra servirá de enlace en la base de datos.
El proceso de control y vigilancia del muestreo, preservación y análisis es esencial para asegurar la
integridad de la muestra desde su recolección hasta el reporte de los resultados. Incluye la
actividad de seguir o monitorear las condiciones de toma de muestra, preservación, codificación,
transporte y su posterior análisis. Este proceso es básico e importante para demostrar el control y
confiabilidad de la muestra, no sólo cuando hay un litigio involucrado, sino también para el control
de rutina de las muestras. Se considera que una muestra está bajo la custodia de una persona si
está bajo su posesión física individual, a su vista, y en un sitio seguro.
El procedimiento de la cadena de custodia se usa si el proyecto se lleva a cabo para razones legales.
Esta forma es crítica para la validez y el buen estado del proyecto y asegura que la muestra no ha
sido alterada. También asegura que sólo el personal autorizado ha manejado las muestras y que se
han usado las técnicas de manejo adecuadas.
Para prevenir confusiones en la identificación de las muestras, se debe pegar al frasco de muestra
antes de, o en el momento del muestreo, papel engomado o etiquetas adhesivas, en los laterales
del recipiente y no en las tapas, en las que se anota con tinta a prueba de agua, una serie de datos
de campo. Generalmente las etiquetas son pequeñas y deben llevar, al menos, la siguiente
información:
Número de muestra.
Lugar o punto en el que se ha tomado la muestra.
Nombre de la persona que ha realizado la toma.
Fecha y hora de la toma de muestra.
Diligencias policiales.
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Tanto si la etiqueta puede llevar toda esta información, como si es pequeña, se debe registrar en
un Libro de campo, en el que se incluya como mínimo la información señalada y, además: el
propósito del muestreo, localización de la estación de muestreo, o del punto de muestreo si se
trata de un efluente industrial, en cuyo caso se debe anotar la dirección y el nombre del
representante de la empresa y el tipo de muestra y método de preservación si es aplicable.
Si se trata de una muestra de aguas residuales, identificar el proceso que produce el efluente.
Estipular también la posible composición de la muestra y las concentraciones, número y volumen
de muestra tomados, descripción del punto y método de muestreo; fecha y hora de recolección,
número de identificación del recolector de la muestra, distribución y método de transporte de la
muestra, referencias tales como mapas o fotografías del sitio de muestreo, observaciones y
mediciones de campo, y firmas del personal responsable de las observaciones. Debido a que las
situaciones de muestreo varían ampliamente es esencial registrar la información suficiente de tal
manera que se pueda reconstruir el evento del muestreo sin tener que confiar en la memoria de los
encargados.
Generalmente, como ya vimos, la prueba pericial de una infracción o delito ambiental, comienza
con la investigación por parte de la policía o de los agentes de medio ambiente de las empresas que
contaminan. Una vez realizada la manipulación y traslado de las muestras a un laboratorio, los
protocolos dictan que se deben realizar las solicitudes pertinentes al mismo para su análisis.
El formato de solicitud de análisis puede ser el siguiente: La muestra debe llegar al laboratorio
acompañada de una solicitud de análisis. El recolector completa la parte del formulario
correspondiente a la información de campo de acuerdo con la información anotada en el libro de
campo. La parte del formulario correspondiente al laboratorio la completa el personal del
laboratorio, e incluye: nombre de la persona que recibe la muestra, número de muestra en el
laboratorio, fecha de recepción, y las determinaciones a ser realizadas.
Las muestras se deben entregar en el laboratorio lo más pronto que sea posible después del
muestreo. En caso de que las muestras sean enviadas por correo a través de una empresa
responsable se debe incluir el formato de la compañía transportadora dentro de la documentación
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del control y vigilancia de la muestra. La solicitud de análisis debe estar acompañada por el registro
completo del proceso de control y vigilancia de la muestra.
Tras su análisis, se realizan los informes con las conclusiones y éstos constituyen el dictamen
pericial, que deberán ser documentados por escrito y se unirán a las actuaciones.
Los informes periciales constituyen pruebas preconstituidas en un juicio por delito ambiental
(aquellas cuya realización no pueda reproducirse en el acto de un juicio oral). Para que constituya
una prueba real y valorable procesalmente es necesaria la ratificación y sometimiento a
contradicción en el juicio oral por los intervinientes en las mismas. Todos los peritos entran a la vez
en la sala, las pericias se discuten y se someten a crítica por todos los expertos en el tema, el
tribunal aprecia la discusión y puede valorar a efectos de dictar sentencia.
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de las medidas medioambientales. En España, el Real Decreto 100/2011, de 28 de enero, por el
que se actualiza el catálogo de actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera y se
establecen las disposiciones básicas para su aplicación, en su Artículo 7 (Requisitos relativos a los
procedimientos de control) dice que las mediciones de las emisiones y los informes resultantes que
se lleven a cabo en el marco de los controles referidos en el artículo anterior se realizarán de
acuerdo a la norma UNE-EN 15259:2008 o actualización de la misma. Para ello, las instalaciones
deberán disponer de sitios y secciones de medición conforme a la citada norma. Asimismo, el
muestreo y análisis de los contaminantes y parámetros complementarios así como los métodos de
medición de referencia para calibrar los sistemas automáticos de medición se realizarán con arreglo
a las normas europeas existentes.
Los Sistemas Automáticos de Medida permiten controlar de manera continua y en todo momento
la concentración de los contaminantes emitidos para los que esté diseñado. Con los datos
registrados se realizan tratamientos estadísticos para conocer y evaluar el cumplimiento de los
Valores Límite de Emisión fijados en cada instalación.
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Estas estaciones automáticas de control y vigilancia en continuo permiten la medida en tiempo real
de parámetros medioambientales (calidad de las aguas, meteorología, contaminación ambiental...).
Son equipos específicamente diseñados para ser utilizados en instalaciones y servicios relacionados
con el ciclo integral del agua, la meteorología, la contaminación atmosférica y cualquier otra
aplicación medioambiental. En algunas estaciones también se dispone de sensores para diferentes
parámetros meteorológicos, como velocidad y dirección del viento, humedad relativa, radiación
solar, presión atmosférica y precipitación. Estos parámetros son útiles para la interpretación de los
datos y un mejor conocimiento de la dinámica de los contaminantes.
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