Inicio:
Nico era un niño curioso de 9 años que vivía en un pequeño pueblo
rodeado de montañas. Un día, mientras su abuelo le ayudaba a recoger
hojas, encontró un reloj antiguo en el estuche de un viajero.
Nudo:
Esa noche, sin poder dormir, Nico tomó el reloj y, al girarlo, fue
transportado al Reino del Tiempo Perdido. Allí conoció a un búho con
gafas que había aprendido a volar y a una niña de papel que no recordaba
su nombre. Ambos estaban atrapados en ese lugar.
Desenlace:
Con la ayuda de sus nuevos amigos, Nico encontró la Torre del Tiempo y la
puerta para regresar. Para abrirla, debía recordar lo más importante para
él. El reloj brilló intensamente y la puerta se abrió.
Final:
Nico despertó en su cama con el reloj en la mano. Se sintió distinto,
porque, aunque el reloj no hablaba, le había enseñado algo valioso. Desde
ese día, Nico valoró los recuerdos y comprendió que aprovechar bien el
tiempo es un tesoro que no se debe perder.