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Tesis Contruccion

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INSTITUTO PROFESIONAL

LOS LAGOS, DE LA
UNIVERSIDAD DE LOS
LAGOS,

“Impacto de las Fosas Sépticas en las Napas Subterráneas y


Propuestas de Mitigación en Construcciones Rurales sin
Acceso a Alcantarillado”

Seminario presentado para obtener el Título de:


Docente tutor (nombre completo):
Nombre del estudiante
Sede, Chile
Mes, año

1
Índice

Agradecimientos.....................................................3

Introducción...........................................................4

Resumen................................................................7

PRESENTACIÓN PROBLEMA....................................11

JUSTIFICACIÓN Y PROPÓSITO DEL TEMA.................15

OBJETIVOS GENERALES, ESPECÍFICOS....................20

MARCO TEÓRICO...................................................21

METODOLOGÍA DEL ESTUDIO.................................25

Discusión del Estudio............................................29

Rol del Técnico en construcción.............................33

Técnico en construcción y sus responsabilidades. . .37

Metodología.........................................................44

Resultado.............................................................48

Discusión..............................................................52

Relación con el técnico en construcción.................55

Limitaciones del estudio........................................58

Conclusión............................................................61

Bibliografía (formato APA 7ª edición).....................66

Agradecimientos

2
Introducción
La rápida expansión de las construcciones habitacionales en sectores rurales
que carecen de acceso a sistemas públicos de alcantarillado ha llevado a una
creciente dependencia de soluciones autónomas para el tratamiento de aguas
residuales, siendo las fosas sépticas la alternativa más comúnmente utilizada.

3
Las fosas sépticas son sistemas económicos y relativamente simples que
permiten el tratamiento primario de aguas negras, facilitando la sedimentación
de sólidos y la digestión anaerobia parcial de materia orgánica. Sin embargo,
cuando estas instalaciones no son diseñadas, ubicadas o mantenidas
adecuadamente, pueden constituir una fuente significativa de contaminación
para el medio ambiente, especialmente para las napas freáticas o
subterráneas.
Las napas subterráneas constituyen una fuente vital de agua dulce para
muchas comunidades rurales, no solo para consumo humano, sino también
para actividades agrícolas y ganaderas. La infiltración de contaminantes,
derivados de un mal funcionamiento de las fosas sépticas, puede comprometer
la calidad del agua almacenada en estos acuíferos, generando riesgos
sanitarios elevados para las poblaciones locales y afectando negativamente la
biodiversidad y los ecosistemas que dependen de estas aguas subterráneas.
En sectores rurales donde la disponibilidad de agua potable segura es limitada,
la contaminación de las napas subterráneas puede ocasionar enfermedades de
origen hídrico, impactos económicos y pérdida de confianza en los recursos
naturales disponibles.
El problema se agrava en regiones donde el nivel freático es poco profundo, y
donde la naturaleza del suelo facilita la rápida filtración de líquidos residuales
sin el debido tratamiento o control. Esto hace que la protección y gestión de las
fosas sépticas adquieran una relevancia crítica como medida para prevenir la
contaminación del recurso hídrico subterráneo. En este contexto, la
identificación y corrección de malas prácticas en la instalación, operación y
mantención de fosas sépticas se vuelve imprescindible para asegurar la
sostenibilidad ambiental y sanitaria de las viviendas en zonas rurales.
Este trabajo pretende abordar este desafío desde una perspectiva integral que
incluye la evaluación del impacto ambiental potencial de las fosas sépticas
sobre las napas subterráneas y la propuesta de soluciones prácticas y viables
para mitigar dichos impactos en el ámbito rural. La intención es aportar
herramientas y conocimiento técnico que permitan mejorar las normativas
vigentes, las prácticas constructivas y las acciones de gestión y educación
dirigidas a los propietarios y gestores de estas instalaciones.

4
Para ello, se parte de un análisis riguroso del funcionamiento de las fosas
sépticas, describiendo sus características, tipos y principios operativos, así
como del comportamiento del terreno en relación con la filtración y el
intercambio entre el suelo y la napa freática. La revisión también considera la
normativa sanitaria actualmente vigente en Chile, especialmente el Decreto
Supremo N° 594, que regula los aspectos sanitarios relacionados con el
manejo de aguas servidas, además de otras disposiciones y recomendaciones
técnicas aplicables a la construcción rural sin acceso a sistemas de
alcantarillado.
Asimismo, se revisan casos documentados que evidencian problemas de
contaminación derivados de instalaciones deficientes o falta de mantención de
fosas sépticas, complementando esta información con observaciones de
terreno y experiencias laborales propias. Esta metodología permite identificar
patrones de riesgo, evaluar condiciones críticas en cuanto a características del
suelo, profundidad de las napas y distancia a fuentes de agua potable, y
detectar conductas comunes que contribuyen a la contaminación.
Frente a esta realidad, se plantean distintas propuestas de mejora que tienen
un enfoque técnico, educativo y de gestión. Entre las soluciones técnicas
destacan la incorporación de biofiltros o sistemas secundarios de tratamiento
que mejoran la calidad de las aguas residuales antes de su infiltración al suelo,
así como el diseño de fosas sépticas con cámaras adicionales para optimizar la
decantación y la filtración. La correcta ubicación de las fosas, garantizando una
distancia segura respecto de pozos y otros puntos de captación de agua, es
también un aspecto clave en las recomendaciones.
En el ámbito de la gestión y educación, se propone implementar programas
periódicos de mantención de las fosas sépticas y campañas de capacitación
orientadas a sensibilizar y formar a los propietarios sobre el uso responsable y
cuidado de sus instalaciones, aspectos fundamentales para prolongar la vida
útil del sistema y reducir riesgos de contaminación. Además, se evalúan
tratamientos alternativos, como los humedales artificiales y otros sistemas
naturales de depuración, que pueden integrarse en contextos rurales como
alternativas sostenibles y respetuosas con el entorno.

5
El enfoque general de este estudio es proporcionar soluciones prácticas,
fundamentadas en evidencia y experiencia directa, que puedan ser aplicadas
eficazmente en el contexto rural chileno. La protección de las napas
subterráneas no solo responde a una necesidad ambiental, sino que también
es un pilar para mejorar la calidad de vida de las familias que habitan fuera de
las áreas urbanas, garantizando que el crecimiento habitacional se desarrolle
con criterios de sustentabilidad y responsabilidad.
Finalmente, la relevancia de este tema radica en que contribuye a fortalecer la
construcción sostenible en zonas rurales, donde la carencia de infraestructura
sanitaria urbana exige el diseño e implementación de soluciones sanitarias
locales, seguras, asequibles y efectivas. De esta manera, el presente trabajo
busca aportar un conjunto integral de conocimientos y recomendaciones que
sirvan de referencia para técnicos, profesionales y tomadores de decisiones
involucrados en el desarrollo rural y la gestión ambiental.

Resumen
El presente estudio aborda un tema de gran relevancia dentro de la
construcción rural y la gestión ambiental: el impacto que tienen las fosas
sépticas sobre las napas subterráneas y las propuestas de mitigación para

6
minimizar los efectos adversos en construcciones rurales sin acceso a sistemas
de alcantarillado. La problemática surge a partir del aumento sostenido de
viviendas y edificaciones en sectores rurales donde no existe urbanización ni
infraestructura sanitaria pública, lo que conlleva una creciente dependencia de
sistemas autónomos de tratamiento de aguas residuales, siendo las fosas
sépticas la alternativa más utilizada por su bajo costo y sencillez constructiva.
Las fosas sépticas funcionan como sistemas individuales que permiten un
tratamiento primario de las aguas negras a través de procesos de
sedimentación y digestión anaerobia parcial. Sin embargo, su correcto
desempeño depende en gran medida de una instalación adecuada, una
mantención oportuna y un diseño ajustado a las condiciones del suelo y el nivel
freático. Cuando estas condiciones no se cumplen, estas instalaciones pueden
convertirse en fuentes de contaminación para las napas subterráneas,
poniendo en riesgo la calidad del agua subterránea y, por ende, la salud
pública y el bienestar de las comunidades rurales.
Las napas subterráneas constituyen una reserva estratégica de agua para
diversas actividades en zonas rurales, desde el consumo humano hasta usos
agrícolas o ganaderos. La contaminación de estos acuíferos puede generar
graves consecuencias sanitarias, tales como la propagación de enfermedades
de origen hídrico, y ambientales, como la alteración de ecosistemas
dependientes del recurso hídrico. En particular, la presencia de
microorganismos patógenos, nitratos, fosfatos y otros contaminantes
provenientes de aguas residuales mal tratadas puede degradar la calidad del
agua y hacerla no apta para el consumo seguro.
Este trabajo tiene como objetivo principal evaluar el impacto que las fosas
sépticas generan en las napas subterráneas dentro del contexto rural y
proponer soluciones prácticas y aplicables que permitan mitigar dichos efectos
negativos. Entre los objetivos específicos se incluyen la identificación de malas
prácticas en la instalación y uso de fosas sépticas, el análisis de riesgos de
contaminación en terrenos con napas poco profundas y la propuesta de
alternativas constructivas y de gestión que sean seguras y sostenibles.
Para alcanzar estos objetivos, se estructura la investigación en diversos
capítulos que abordan desde la fundamentación teórica hasta el análisis de

7
resultados y propuestas de mejora. En el marco teórico se definen y describen
las fosas sépticas, su funcionamiento y los tipos existentes, para luego integrar
estos conceptos con la relación entre las propiedades del suelo, los procesos
de filtración y la interacción con las napas freáticas. También se revisa la
normativa vigente en Chile, destacando el Decreto Supremo Nº 594, que regula
aspectos sanitarios vinculados al manejo de aguas servidas, además de otras
disposiciones y buenas prácticas aplicables en la construcción rural.
Un importante aporte del estudio es la revisión de casos documentados donde
se ha evidenciado contaminación de napas por deficiencias en el diseño,
saturación o falta de mantención de fosas sépticas, lo que pone en evidencia
los factores de riesgo presentes en estas instalaciones. Para complementar
esta revisión, se incorporan observaciones directas obtenidas de experiencias
laborales y estudios de campo, mediante la comparación de terrenos con y sin
problemas de contaminación, lo que permite identificar patrones y prácticas
comunes que favorecen la saturación y filtración de residuos sin tratar a las
capas freáticas.
El análisis de resultados focaliza en la identificación de las prácticas más
comunes en la instalación de fosas sépticas en ámbitos rurales, señalando que
muchas veces estas no cumplen con las distancias mínimas reglamentarias
respecto a fuentes de agua potable ni incorporan diseños que permitan un
adecuado tratamiento y retención de contaminantes. Se destacan factores
críticos como la poca profundidad de las napas, el tipo de suelo (por ejemplo,
suelos muy permeables) y la ausencia o irregularidad en la mantención
periódica, elementos que incrementan significativamente el riesgo de
contaminación.
Frente a este escenario, las propuestas de mejora se dividen en tres grandes
líneas: técnicas, de gestión y educativas, y alternativas de tratamiento. En el
ámbito técnico, se sugiere la incorporación de biofiltros o sistemas secundarios
de tratamiento que complementen la función de las fosas sépticas
tradicionales, mejorando la calidad del efluente que finalmente se infiltra en el
suelo. También se plantea el uso de fosas con cámaras adicionales para
optimizar la decantación y filtración, junto con el respeto riguroso de las
distancias entre fosas y fuentes de agua tales como pozos de consumo.

8
En la gestión y educación, se recomienda la implementación de programas de
mantención periódica, que incluyan inspecciones y limpiezas regulares para
evitar la saturación y el fallo del sistema. La capacitación y sensibilización de
los propietarios sobre el uso responsable y cuidado de las fosas sépticas es
crucial para garantizar que estas funciones se realicen adecuadamente,
asegurando así la durabilidad y efectividad del sistema. Estas medidas tienen
un componente social y educativo fundamental para fortalecer la conciencia
ambiental y sanitaria en los habitantes rurales.
Además, se exploran tratamientos alternativos más sostenibles y naturales,
como la implementación de humedales artificiales y sistemas de depuración
basados en procesos ecológicos, que pueden ser especialmente adecuados
para contextos rurales donde el costo y la complejidad de tecnologías
convencionales son limitantes. Estos sistemas aprovechan procesos biológicos
y físicos para mejorar la calidad del agua residual de forma eficiente y menos
invasiva, contribuyendo a la reducción del impacto ambiental.
Las conclusiones del estudio subrayan la importancia de mejorar la calidad en
el diseño, construcción y mantención de fosas sépticas en zonas rurales,
reafirmando que estas acciones contribuyen directamente a proteger las
fuentes de agua subterránea y a asegurar mejores condiciones sanitarias para
las familias rurales. Se enfatiza la necesidad de aplicar normas y buenas
prácticas adaptadas a las condiciones locales, integrando soluciones técnicas,
programas de entrenamiento y tecnologías alternativas que se ajusten a los
recursos y características del entorno rural.
Este trabajo aporta una visión integral que vincula la experiencia práctica con
un marco normativo y científico, buscando fomentar prácticas de construcción
sostenible en zonas sin urbanización ni acceso a alcantarillado público. La
protección de las napas freáticas es crucial no solo para la salud pública, sino
también para la conservación ambiental y la resiliencia de las comunidades
rurales frente a la expansión habitacional y demandas futuras de agua potable.
En síntesis, el estudio invita a repensar y mejorar el manejo de aguas
residuales en entornos rurales, proponiendo soluciones que reduzcan los
riesgos de contaminación y promuevan un desarrollo rural más responsable y
armónico con el medio ambiente. La capacidad de mitigar los impactos

9
negativos de las fosas sépticas es un paso fundamental para garantizar la
calidad de vida, la sostenibilidad y el equilibrio ecológico en las áreas rurales
del país, acercando a las comunidades a estándares sanitarios y ambientales
que beneficien a las presentes y futuras generaciones.

PRESENTACIÓN PROBLEMA.
En la experiencia que he ido observando a lo largo de mi formación y práctica
en el ámbito de la construcción rural, me he percatado de un problema que
preocupa profundamente tanto desde la perspectiva ambiental como sanitaria:

10
el impacto negativo que pueden tener las fosas sépticas sobre las napas
subterráneas. Este problema se hace especialmente evidente en las áreas
rurales que no cuentan con sistemas públicos de alcantarillado, donde las fosas
sépticas se han convertido en el método predominante para el tratamiento de
aguas residuales domiciliarias. Sin embargo, la instalación deficiente, los
diseños inadecuados y la mantención insuficiente de estas fosas están
generando un riesgo latente de contaminación, que afecta directamente la
calidad del agua subterránea y, por ende, la salud y el bienestar de quienes
habitan estas zonas.
Cuando comencé a analizar esta problemática, noté que el uso de fosas
sépticas ha aumentado notablemente en respuesta al crecimiento de la
construcción habitacional en sectores rurales. Muchas personas optan por
establecer viviendas en lugares alejados de la urbanización, ya sea por motivos
económicos, sociales o de preferencia por el estilo de vida en contacto con la
naturaleza. Sin embargo, este desarrollo muchas veces se realiza sin la
infraestructura sanitaria adecuada que permita una disposición segura y
eficiente de las aguas residuales. La consecuencia es que las fosas sépticas,
que en principio son una solución simple y económica, terminan presentando
fallas que generan contaminación directa en las napas freáticas, es decir, el
agua subterránea que se encuentra en los acuíferos y que muchos vecinos
utilizan para consumo doméstico y agrícola.
Al profundizar en el tema, entendí que las fosas sépticas funcionan
básicamente como un sistema que retiene sólidos y permite la descomposición
parcial de materia orgánica mediante procesos biológicos anaerobios. En
teoría, el líquido que se infiltra después en el suelo debería estar
suficientemente tratado para no causar daños. Pero aquí radica gran parte del
problema: si su diseño no considera factores críticos como el tipo de suelo, la
profundidad del nivel freático, las distancias mínimas a fuentes de agua como
pozos, y si no se realiza un mantenimiento adecuado para evitar saturaciones,
las fosas se convierten en una fuente directa de contaminación de las napas
subterráneas. Esto es especialmente preocupante en terrenos donde el nivel
freático es poco profundo o el suelo es muy permeable, facilitando que los
contaminantes lleguen rápidamente al agua subterránea.

11
A través de la revisión de casos documentados y de mi propia observación en
terreno, he podido confirmar que muchas instalaciones no respetan los criterios
técnicos recomendados o exigidos por la normativa sanitaria chilena, como el
Decreto Supremo Nº 594. Esto ocurre por diversas razones: falta de
capacitación de quienes realizan la instalación, desconocimiento por parte de
los propietarios, insuficiente supervisión técnica y, en ocasiones, limitaciones
económicas que llevan a soluciones improvisadas o de baja calidad. La falta de
mantención periódica agrava aún más el problema, pues la acumulación de
sólidos en las fosas provoca que el tratamiento biológico sea menos efectivo,
produciendo malos olores, filtraciones y el vertido de aguas residuales
contaminantes al suelo y al agua subterránea.
Esta situación genera un círculo vicioso de contaminación ambiental y riesgos
para la salud humana. Las napas subterráneas contaminadas pueden contener
microorganismos patógenos, nitratos, fósforo y otros compuestos que, al
ingresar al organismo humano a través del agua potable, provocan
enfermedades gastrointestinales, infecciones y problemas crónicos asociados a
la ingestión prolongada de agua contaminada. En zonas rurales, donde la
vigilancia sanitaria es limitada y el acceso a servicios de salud puede ser
deficiente, estas enfermedades representan una amenaza constante para las
familias y comunidades. Además, la contaminación hídrica afecta la
productividad agrícola y puede deteriorar ecosistemas acuáticos tanto
superficiales como subterráneos, comprometiendo la biodiversidad local.
Algunos podrían pensar que las fosas sépticas son una solución suficiente
dado su bajo costo y fácil instalación, pero ese razonamiento no considera los
costos ocultos y los impactos negativos que un sistema mal diseñado o
mantenido puede generar a mediano y largo plazo. La contaminación de una
napa subterránea puede requerir años y elevados recursos para su
remediación, tiempo durante el cual las comunidades afectadas sufren las
consecuencias de un recurso hídrico comprometido. En este contexto, se hace
imprescindible avanzar hacia una gestión más responsable y sostenible de las
fosas sépticas, que incluya mejoras técnicas, normativas y educativas.
En la práctica, esto implica identificar y corregir malas prácticas desde la etapa
de diseño y construcción, respetando estrictamente las distancias mínimas

12
exigidas entre fosas y fuentes de agua, seleccionando tipos de fosas que se
adecuen a las condiciones del terreno y promoviendo sistemas secundarios de
tratamiento cuando sea necesario para mejorar la calidad del efluente.
Además, es fundamental que los propietarios comprendan la importancia de
realizar mantenciones periódicas, como el vaciado de los residuos acumulados,
para evitar la saturación y el eventual colapso del sistema.
Otra dimensión que he observado es la necesidad de promover programas de
capacitación y concientización dirigidos a las comunidades rurales, para que
entiendan cómo sus acciones pueden impactar el medio ambiente y su propia
salud. Solo con una educación efectiva se podrá fomentar el uso responsable
de las fosas sépticas y el cuidado del recurso hídrico, apoyando también la
implementación de soluciones alternativas, como los humedales artificiales o
sistemas naturales de depuración, que resultan muy adecuados para zonas
con limitaciones técnicas o económicas.
Asimismo, el marco normativo debe ser aplicado con mayor rigor y adaptado a
las condiciones locales, asegurando que las exigencias técnicas sean
realmente cumplidas y que exista vigilancia y seguimiento sobre las
instalaciones. La participación de profesionales capacitados y técnicos
especializados en la supervisión de obras es clave para garantizar que el
diseño y construcción de fosas sépticas sean seguros y confiables.
En resumen, el problema que observo es complejo y multifacético, pero no es
invencible si se abordan sus causas con responsabilidad y conocimiento. El
aumento de construcciones en zonas rurales sin acceso a alcantarillado
sanitario ha colocado a las fosas sépticas en el centro de un desafío ambiental
y sanitario crucial. El impacto que estos sistemas pueden tener sobre las napas
subterráneas —fuente vital de agua potable para muchas familias— exige que
se realicen esfuerzos articulados para mejorar su diseño, instalación,
mantención y gestión. Al hacerlo, estaremos contribuyendo a proteger la salud
pública, a preservar los recursos naturales y a promover la construcción rural
sostenible.
Esta inquietud y compromiso con el cuidado del medio ambiente y la salud de
las personas es lo que motiva mi trabajo en este seminario, con la esperanza
de aportar soluciones prácticas, basadas en evidencia técnica y experiencias

13
reales, que puedan ser implementadas por familias, técnicos y profesionales en
el contexto rural. Solo a través del conocimiento compartido, la educación y la
aplicación responsable de tecnologías podremos avanzar hacia un futuro en el
que la vivienda rural conviva armónicamente con el territorio y sus recursos
hídricos, garantizando calidad de vida para las presentes y futuras
generaciones.

JUSTIFICACIÓN Y PROPÓSITO DEL TEMA


Al iniciar este trabajo, considero fundamental explicar la justificación y el
propósito que me motivan a abordar un tema tan relevante y sensible como es
el impacto de las fosas sépticas en las napas subterráneas, especialmente en
el contexto rural donde la ausencia de sistemas de alcantarillado públicos hace

14
que este tipo de instalaciones sean indispensables para el tratamiento de
aguas residuales. A través de mi formación y experiencia como técnico en
construcción, he podido observar en terreno cómo la creciente demanda de
viviendas en zonas rurales debe enfrentar desafíos significativos para
garantizar una adecuada gestión sanitaria, que proteja al mismo tiempo el
medio ambiente y la salud de las personas.
Esta preocupación nace de la convicción personal y profesional de que el agua
es un recurso vital que debe ser protegido con especial cuidado, sobre todo
cuando se trata de comunidades que dependen directamente del agua
subterránea para sus actividades diarias. Es allí donde las fosas sépticas
juegan un rol crucial, ya que constituyen una solución técnica ampliamente
utilizada para el tratamiento de las aguas negras cuando no existen
infraestructuras sanitarias mayores. Sin embargo, también son un sistema
vulnerable y con un potencial considerable de causar daño al entorno si no se
implementan con el debido conocimiento técnico, supervisión y mantención.
La razón principal que justifica este estudio es, por tanto, la necesidad urgente
de prevenir la contaminación de las napas freáticas, que son frecuentemente la
única fuente de agua potable para muchas familias en el ámbito rural. La
contaminación de estas napas tiene consecuencias directas e indirectas que
van más allá del impacto ambiental y sanitario inmediato. Comprometer este
recurso hídrico implica arriesgar la calidad de vida de las comunidades,
aumentar costos asociados a tratamientos médicos por enfermedades
transmitidas por el agua, e incluso poner en peligro actividades productivas
como la agricultura y la ganadería, que son pilares de la economía rural.
He sido testigo, a través de las experiencias laborales y los casos estudiados,
de cómo las fosas sépticas mal instaladas o abandonadas pueden saturarse y
permitir la filtración de aguas residuales sin tratar hacia el subsuelo, generando
la contaminación de las napas. Esto se agrava en terrenos con ciertas
características —como suelos muy permeables o niveles freáticos poco
profundos— que favorecen la rápida movilización de contaminantes hacia el
acuífero. Por ello, comprobar estas condiciones y analizar sus efectos resulta
vital para diseñar soluciones que mitiguen el impacto ambiental.

15
Además, considero que existe una brecha importante entre la normativa
sanitaria vigente y su aplicación práctica en el mundo rural. A partir de mi
análisis, he constatado que muchas veces las normas técnicas no se cumplen
por desconocimiento, falta de recursos o ausencia de revisión y seguimiento
por parte de autoridades y profesionales. Esto me lleva a plantear la
importancia de que mi trabajo aporte no solo un diagnóstico, sino también
propuestas concretas de mejora que sean viables para implementar en este
contexto, buscando que la normativa se adapte mejor a la realidad del campo y
que las prácticas constructivas se optimicen.
Intento con este estudio contribuir a cerrar esa brecha, proponiendo soluciones
integrales que combinen aspectos técnicos, de gestión y educativos, y que
apunten a que las familias rurales, técnicos y autoridades puedan adoptar
medidas efectivas para proteger las fuentes de agua subterránea a partir de
buenas prácticas en la construcción y mantención de fosas sépticas. En este
sentido, no solo se trata de evitar un problema ambiental, sino de generar valor
social y educativo que permita crear conciencia sobre la importancia del
manejo cuidadoso del recurso hídrico.
Otro aspecto que motiva este trabajo es la sostenibilidad de las viviendas
rurales. Me parece fundamental que los proyectos de construcción que se
desarrollan en zonas sin alcantarillado se hagan con criterios responsables y
modernos, que aseguren a largo plazo la calidad de vida de sus habitantes sin
generar impactos negativos acumulativos en el entorno. Para ello, es necesario
integrar tecnologías apropiadas y promover una cultura de mantención y
cuidado de las instalaciones, de modo que el sistema de tratamiento de aguas
cumpla su función correctamente y no se convierta en un foco de
contaminación.
Adicionalmente, encuentro que la aplicación de sistemas alternativos o
complementarios, como biofiltros y humedales artificiales, representan una
oportunidad valiosa para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de los sistemas
de tratamiento en contextos rurales. Es por esto que quiero investigar y
proponer su implementación como parte de las soluciones existentes,
adaptándolas para que sean accesibles, económicas y eficientes, y que se

16
ajusten a las circunstancias sociales y económicas de las familias que habitan
estas zonas.
La educación y capacitación es otro pilar fundamental en esta justificación.
Muchas veces los propietarios no tienen la información adecuada sobre cómo
usar y mantener una fosa séptica y desconocen los riesgos asociados a su mal
funcionamiento. Por ello, busco que el resultado final de este estudio incluya
recomendaciones para campañas de sensibilización y programas de
mantención periódica que incentiven la responsabilidad individual y colectiva en
el cuidado de estos sistemas, fortaleciendo la protección del recurso hídrico y
mejorando las condiciones sanitarias en general.
En cuanto al propósito, lo que persigo es generar un aporte técnico y práctico
desde la disciplina de la construcción, que permita evaluar objetivamente el
impacto que tienen las fosas sépticas en las napas subterráneas de zonas
rurales y, en consecuencia, proponer medidas concretas para mitigar esos
impactos. Este propósito se materializa en varios objetivos específicos que
guían la investigación: identificar malas prácticas en instalación y uso, analizar
los riesgos específicos en terrenos con napas poco profundas, y finalmente
plantear soluciones constructivas y de gestión más seguras, sostenibles y
adaptadas a la realidad rural.
Quiero, mediante el análisis de casos reales, bibliografía especializada,
normativa vigente y la consulta a expertos, construir un conocimiento sólido y
fundamentado que permita informar y guiar tanto a profesionales como a
propietarios para tomar mejores decisiones técnicas y operativas. Mi intención
es que estas herramientas sean útiles para ejecutar procesos constructivos
responsables y para implementarlas como buenas prácticas en el campo.
También tengo el propósito de que este trabajo sirva de base para sensibilizar
sobre la importancia de la calidad del agua subterránea y los potenciales
riesgos que representan las fosas sépticas mal manejadas. De esta forma,
espero influir en futuras políticas y en la mejor aplicación de normativas que
resguarden la salud de las familias rurales y el equilibrio ambiental en estos
sectores.
Asimismo, busco fomentar el desarrollo de una construcción rural más
sostenible, que no solo atienda la necesidad inmediata de una solución

17
sanitaria, sino que promueva el uso responsable de los recursos naturales y la
integración con el entorno, evitando prácticas que puedan generar daños
irreversibles. Creo firmemente que la construcción sostenible no es solo una
tendencia, sino una obligación frente a los desafíos ambientales y sociales
actuales y futuros.
Finalmente, la motivación que me impulsa está también arraigada en el
compromiso social con las comunidades rurales, donde hay una gran
necesidad de apoyo técnico y conocimiento científico para impulsar el
desarrollo de viviendas dignas, seguras y respetuosas con el medio ambiente.
El trabajo de título que realizo pretende ser un aporte concreto en este sentido,
que ayude a mejorar la calidad de vida de quienes habitan fuera del radio
urbano y asegure la perdurabilidad del recurso vital más importante: el agua.
En conclusión, la justificación y el propósito de este estudio son fruto de una
reflexión profunda y de la experiencia en campo que me ha mostrado la
urgencia de abordar con seriedad, rigurosidad técnica y compromiso social, el
impacto que las fosas sépticas generan en las napas subterráneas en zonas
rurales. Mi objetivo es contribuir con conocimiento y propuestas que permitan
mejorar la gestión de estas instalaciones, minimizar los riesgos sanitarios y
ambientales, y fomentar una construcción rural sostenible y responsable.

18
OBJETIVOS GENERALES, ESPECÍFICOS.
Objetivo General
Mi objetivo principal es evaluar el impacto que las fosas sépticas tienen sobre
las napas subterráneas en construcciones rurales que no cuentan con acceso a
sistemas de alcantarillado público. A partir de esta evaluación, deseo proponer
soluciones prácticas y aplicables que permitan mitigar los posibles efectos
negativos, contribuyendo así a la protección de las fuentes de agua
subterránea y a la mejora de la calidad de vida de las familias que habitan
estas zonas.
Objetivos Específicos
 Identificar y analizar las malas prácticas más comunes en la instalación y
uso de fosas sépticas en entornos rurales, comprendiendo cómo estas
pueden afectar la eficacia del tratamiento y la seguridad del recurso
hídrico.
 Analizar los riesgos de contaminación presentes en terrenos
caracterizados por napas freáticas poco profundas o condiciones de
suelo que favorecen la infiltración rápida de contaminantes hacia el agua
subterránea.
 Proponer soluciones constructivas, técnicas y de gestión que sean más
seguras, sostenibles y adaptadas a la realidad rural, incluyendo
recomendaciones para mejorar el diseño, la instalación y la mantención
de fosas sépticas.
 Desarrollar y sugerir estrategias de educación y capacitación dirigidas a
los propietarios y usuarios de fosas sépticas, con el fin de fomentar el
uso responsable y el cuidado adecuado de estas instalaciones.
 Explorar y evaluar tratamientos alternativos de aguas residuales que
puedan implementarse en zonas rurales, como sistemas naturales de
depuración o biofiltros, para fortalecer las medidas de mitigación y
mejorar la calidad ambiental

19
MARCO TEÓRICO
En este capítulo, comparto la base teórica que sustenta mi estudio sobre el
impacto que las fosas sépticas pueden generar en las napas subterráneas, con
un enfoque especial en la realidad de las construcciones rurales sin acceso a
sistemas de alcantarillado. Desde mi experiencia y revisión bibliográfica, me he
propuesto profundizar en varios conceptos clave que considero fundamentales
para comprender y abordar esta problemática de manera integral.
Primero, defino qué son las fosas sépticas, cómo funcionan y cuáles son los
tipos más comunes utilizados en viviendas rurales. Las fosas sépticas son
sistemas individuales de tratamiento de aguas residuales domésticas que
buscan la separación y descomposición de sólidos mediante procesos físicos y
biológicos. En su diseño básico, una fosa séptica consta de una cámara
subterránea donde los sólidos sedimentan y la materia orgánica se
descompone por acción de bacterias en condiciones anaeróbicas. El agua
parcialmente tratada, llamada efluente, se descarga luego en el suelo mediante
un sistema de infiltración, donde continúa su depuración natural.
Existen distintos tipos de fosas sépticas, desde las más simples, que consisten
en un solo compartimento, hasta sistemas más complejos con cámaras
múltiples que mejoran la decantación y retención de sólidos, reduciendo la
carga contaminante del efluente. También están las fosas sépticas equipadas
con tratamientos secundarios, como biofiltros, que incrementan la eliminación
de materia orgánica y microorganismos patógenos antes de la infiltración. A lo
largo de mi investigación, he podido identificar que el tipo de fosa seleccionado
debe adecuarse a las condiciones específicas del sitio, considerando factores
como el tipo de suelo, el nivel freático y la cantidad de agua residual generada.
En segundo lugar, reflexiono sobre la relación que existe entre el suelo, la
filtración y la napa freática, que es vital para entender cómo las fosas sépticas
interactúan con el medio ambiente en zonas rurales. El suelo es un medio
natural que actúa como filtro y biorreactor para el tratamiento de las aguas
residuales que se infiltran. Sus características físicas, químicas y biológicas
determinan la capacidad de retener contaminantes, eliminar patógenos y

20
procesar los nutrientes presentes en el agua tratada. Por esta razón, el tipo de
suelo —ya sea arcilloso, arenoso, limoso, rocoso, entre otros— influye
directamente en la eficacia del sistema y en el riesgo que representan las
filtraciones para las napas freáticas.
El nivel freático o napa subterránea es el punto donde el suelo está saturado de
agua y se encuentra permanentemente lleno de agua. La profundidad del nivel
freático es otro factor crítico; napas muy superficiales permiten una rápida
llegada de contaminantes sin tiempo suficiente para ser depurados por el suelo.
Esto hace que los sistemas de fosas sépticas localizados en estos terrenos
tengan mayores probabilidades de impactar negativamente la calidad del agua
subterránea.
He aprendido que un buen diseño debe considerar un adecuado espesor de
suelo no saturado entre la base de la fosa séptica y el nivel freático. Este
espacio permite que los procesos de filtración y degradación biológica se
realicen de manera eficiente, previniendo la contaminación directa de la napa.
Cuando no se respeta esta distancia o cuando el suelo no tiene la capacidad
de filtración adecuada, la contaminación puede propagarse rápidamente,
afectando pozos y fuentes de agua vecinas.
En tercer lugar, es imprescindible conocer la normativa vigente en Chile que
regula el diseño, construcción y operación de las fosas sépticas y que busca
proteger la salud pública y el medio ambiente. La regulación más relevante es
el Decreto Supremo N° 594, o Reglamento Sanitario, que establece los
requisitos mínimos técnicos y sanitarios para las instalaciones domiciliarias de
aguas servidas, incluyendo las fosas sépticas. Esta normativa aborda aspectos
como las distancias mínimas entre fosas y fuentes de agua potable, capacidad
requerida según población o consumo estimado, condiciones de ventilación y
sistemas complementarios para mitigar olores y problemas sanitarios.
Además del DS Nº 594, existen otras disposiciones y normativas sectoriales
que complementan y establecen criterios técnicos para la gestión de aguas
residuales en zonas rurales. El conocimiento y aplicación estricta de estas
normativas es una herramienta fundamental para reducir los riesgos de
contaminación y asegurar la sostenibilidad de las viviendas rurales. Sin
embargo, en mi experiencia he detectado que en la práctica muchas veces

21
estas normas no se aplican correctamente por diversas razones, lo que
aumenta la probabilidad de impactos negativos en las napas subterráneas.
En cuarto lugar, he revisado casos documentados de contaminación de napas
asociadas a fosas sépticas mal diseñadas, saturadas o carentes de
mantención. Estos ejemplos me han permitido comprender las consecuencias
reales y visibles de las deficiencias en estos sistemas. Se han reportado en
distintos lugares del país situaciones donde la infiltración de aguas residuales
sin tratar ha generado la contaminación microbiológica y química de acuíferos,
poniendo en riesgo la calidad del agua potable para comunidades rurales.
Estos casos evidencian la necesidad de mejorar las prácticas de instalación y
operación, así como fortalecer la educación y supervisión técnica.
A través de esta revisión, también he podido identificar patrones comunes en
las causas de contaminación, tales como la falta de separación adecuada entre
las fosas y los pozos de captación de agua, el uso de fosas simples sin
cámaras adicionales que aumentan la saturación, la ausencia de sistemas
secundarios de tratamiento en terrenos de alto riesgo y la falta de programas
de mantención periódicos que permitan detectar y corregir fallas a tiempo.
En resumen, este marco teórico representa para mí un pilar indispensable que
me permite sustentar y orientar toda mi investigación. La comprensión profunda
del funcionamiento de las fosas sépticas, la dinámica del suelo y las napas
freáticas, junto con el entendimiento riguroso de la normativa aplicable y los
conocimientos obtenidos de casos reales, me brindan las herramientas para
analizar con criterio los factores de riesgo y proponer soluciones efectivas y
contextualizadas para la realidad rural chilena.
Este conocimiento me ha llevado a reflexionar sobre la importancia de diseñar
y ejecutar sistemas de tratamiento de aguas residuales que consideren no solo
aspectos técnicos sino también sociales y ambientales, promoviendo una
gestión sostenible que garantice la salud pública y la protección de los recursos
naturales. Solo a través de esta mirada integral es posible generar un impacto
positivo en la calidad de vida de las familias rurales y en la conservación de
nuestro entorno.
Por ello, en el desarrollo de esta tesis aplicaré estos principios teóricos para
evaluar el impacto de las fosas sépticas en las napas subterráneas y, a partir

22
de esta evaluación, plantear recomendaciones técnicas y de gestión que
contribuyan a la mejora y mitigación de impactos ambientales y sanitarios en
las construcciones rurales sin acceso a alcantarillado.

23
METODOLOGÍA DEL ESTUDIO
En el desarrollo de este estudio, he adoptado una metodología integral que me
permite abordar de manera sistemática y rigurosa la evaluación del impacto de
las fosas sépticas en las napas subterráneas en construcciones rurales sin
acceso a alcantarillado, así como la propuesta de soluciones específicas para
mitigar dichos impactos. Esta metodología se estructura en varias etapas
complementarias que combinan la revisión documental, la observación directa
en terreno y consultas con expertos, con el objetivo de obtener un panorama
completo y robusto que respalde las conclusiones y recomendaciones de mi
investigación.
La primera fase consiste en una exhaustiva revisión bibliográfica y normativa.
He dedicado tiempo a recopilar y analizar información científica, técnica y legal
relacionada con el funcionamiento de las fosas sépticas, la dinámica del suelo y
las napas freáticas, y la normativa chilena vigente que regula el diseño y uso de
estos sistemas sanitarios. Este análisis me ha permitido fundamentar
teóricamente mi estudio, identificar mejores prácticas y conocer los criterios
técnicos que debería cumplir una instalación adecuada para minimizar riesgos
ambientales y sanitarios. Además, revisé casos documentados a nivel nacional
que evidencian problemas reales de contaminación de napas subterráneas
asociados a fosas sépticas mal gestionadas, lo cual aporta un contexto
aplicado y tangible a la problemática.
En paralelo a la revisión documental, realicé una serie de observaciones de
terreno y estudios comparativos entre parcelas rurales con distintas
características y niveles de problemática en cuanto a contaminación de napas.
Esta fase práctica fue fundamental para contrastar la teoría con la realidad en
el campo y para identificar directamente las prácticas constructivas y operativas
que se están implementando. Visité viviendas rurales en diferentes localidades,
observando las condiciones de instalación de las fosas sépticas, la cercanía
con fuentes de agua, la presencia o ausencia de mantención, y el tipo de suelo
y profundidad del nivel freático en cada caso. Esta experiencia directa me

24
permitió recopilar datos clave y generar un diagnóstico preliminar sobre los
factores de riesgo predominantes en la zona de estudio.
Complementando estas observaciones, incluí mis propias experiencias
laborales relacionadas con la construcción y mantención de fosas sépticas en
contextos rurales, lo que aporta una visión práctica y contextualizada que
enriquece el enfoque del estudio. Mi función directa en algunas instalaciones
me permitió notar tanto aciertos como deficiencias técnicas comunes, además
de entender las limitaciones operativas y económicas que enfrentan los
usuarios rurales. Esta experiencia me ayudó también a formular preguntas y
criterios de análisis más pertinentes para evaluar los casos revisados.
Otro componente importante de mi metodología fue la consulta a expertos y
profesionales del área sanitaria y ambiental, quienes aportaron valiosas
perspectivas sobre los riesgos asociados a los sistemas de fosas sépticas, los
mecanismos de contaminación de las napas freáticas y las mejores estrategias
para mitigarlos. Estas consultas me permitieron validar mis observaciones y
enriquecer la interpretación de los datos, incorporando además
recomendaciones basadas en evidencia científica y en experiencias prácticas a
nivel local y regional.
A partir de la información recopilada en estas etapas, procedí a analizar
sistemáticamente las prácticas más comunes de instalación, uso y mantención
de fosas sépticas en viviendas rurales, identificando aquellas que están más
asociadas a problemas de contaminación. Este análisis incluyó la
determinación de factores de riesgo críticos, tales como la profundidad del nivel
freático, el tipo de suelo y la distancia entre la fosa séptica y las fuentes de
agua, especialmente pozos. La evaluación se basó en criterios cualitativos y
cuantitativos, integrando observaciones en terreno, datos técnicos y normativa
relevante.
En paralelo, realicé una evaluación del potencial impacto ambiental y sanitario
que representan los sistemas estudiados, considerando la posible
contaminación microbiológica y química del agua subterránea y los efectos
asociados en la salud de las comunidades rurales. Esta evaluación me permitió
establecer prioridades para la intervención y enfocar las propuestas de mejora
en aquellas áreas que presentan mayor riesgo o vulnerabilidad.

25
Finalmente, a partir de los resultados obtenidos, desarrollé propuestas
concretas de mejora que abarcan aspectos técnicos, de gestión y educación.
En el ámbito técnico, propuse la incorporación de sistemas secundarios de
tratamiento como biofiltros, el diseño de fosas sépticas con cámaras
adicionales para mejorar la decantación y filtración, y la correcta ubicación de
las fosas con una adecuada separación respecto a las fuentes de agua.
Además, diseñé recomendaciones para la implementación de programas de
mantención periódica que aseguren la operatividad y seguridad de los sistemas
a largo plazo.
En cuanto a la gestión y educación, planteé la necesidad de campañas de
capacitación y sensibilización dirigidas a los propietarios rurales, con el fin de
promover un uso responsable y el cuidado adecuado de las fosas sépticas.
Considero que estas acciones son clave para la sostenibilidad del sistema, ya
que la participación de los usuarios es fundamental para prevenir la
contaminación y prolongar la vida útil de las instalaciones.
Asimismo, exploré tratamientos alternativos como humedales artificiales y
sistemas naturales de depuración de aguas residuales, que pueden constituir
opciones viables en contextos rurales dados sus beneficios ambientales y
económicos. Estas alternativas complementan las soluciones técnicas
tradicionales y ofrecen oportunidades para mejorar la calidad del agua infiltrada
en el suelo, reduciendo así los riesgos de contaminación de las napas freáticas.
En síntesis, la metodología seguida en este estudio combina un enfoque
documental, práctico y participativo, que me ha permitido construir un análisis
integral y fundamentado. Esta metodología asegura que mis conclusiones y
recomendaciones estén respaldadas por una base sólida de información,
observación directa y conocimiento experto, adaptada a la realidad rural
chilena. Esto me permite, finalmente, aportar soluciones prácticas y efectivas
que contribuyan a la protección de las napas subterráneas, a la salud pública y
a la construcción sostenible en zonas rurales sin alcantarillado.

26
Discusión del Estudio
En el desarrollo de mi estudio sobre el impacto de las fosas sépticas en las
napas subterráneas en construcciones rurales sin acceso a alcantarillado, la
sección de discusión me ha permitido reflexionar profundamente sobre los
hallazgos obtenidos, confrontarlos con la literatura revisada y las experiencias
propias, y contextualizarlos en la realidad concreta de las zonas rurales
chilenas donde se lleva a cabo gran parte de la construcción habitacional.
Desde el inicio, tenía la hipótesis de que muchas fosas sépticas en ámbitos
rurales presentan deficiencias técnicas y operativas que las predisponen a
generar contaminación en las napas freáticas, afectando tanto la calidad del
agua como la salud de las comunidades. A lo largo del análisis documental, las
observaciones de terreno y las consultas profesionales, esta hipótesis se ha
confirmado en múltiples aspectos, aunque también encontré situaciones donde
las prácticas cumplen con estándares adecuados, lo que demuestra que es
posible implementar sistemas de tratamiento seguros y sostenibles si se
aplican las normativas y buenas prácticas recomendadas.
Uno de los elementos más destacados ha sido la identificación constante de
malas prácticas en la instalación de fosas sépticas. En muchos casos, la falta
de conocimiento técnico, la ausencia de supervisión profesional y las
limitaciones económicas llevan a que las fosas se ubiquen demasiado cerca de
los pozos o fuentes de agua potable, lo cual incrementa el riesgo de
contaminación directa. Asimismo, la ausencia o irregularidad en los programas
de mantención provoca la saturación de las fosas y la filtración de efluentes sin
tratar al suelo y, finalmente, a la napa freática. Estos hallazgos coinciden con
estudios previos y normativas que establecen distancias mínimas y
recomendaciones para el funcionamiento seguro de estos sistemas.
Además, el análisis de los factores de riesgo asociados a la profundidad de la
napa freática y al tipo de suelo ha sido fundamental para entender el nivel de
vulnerabilidad de cada instalación. En terrenos donde la napa está muy

27
próxima a la superficie o el suelo es muy permeable, el tiempo y la capacidad
del suelo para filtrar y biodegradar contaminantes es limitado, lo que aumenta
notablemente la probabilidad de que las aguas residuales alcancen los
acuíferos sin el tratamiento adecuado. Esta realidad me reafirma la necesidad
de realizar estudios previos de caracterización del suelo y nivel freático antes
de instalar fosas sépticas, como paso fundamental para proteger el recurso
hídrico.
En contraste, también encontré en algunas viviendas rurales casos donde se
aplicaron soluciones técnicas más robustas, como fosas sépticas con cámaras
adicionales, biofiltros o sistemas secundarios de tratamiento que mejoran la
calidad del efluente antes de la infiltración. Estas prácticas, aunque aún poco
extendidas en el medio rural, muestran resultados positivos y menores
impactos en las napas subterráneas, demostrando que la incorporación de
tecnologías apropiadas y un diseño adecuado pueden mitigar la contaminación.
Esto abre oportunidades importantes para fomentar el uso de tecnologías
mejoradas en contextos rurales, buscando una mayor sostenibilidad.
Otro aspecto relevante en la discusión ha sido el rol de la educación y la
gestión en la mantención y uso responsable de las fosas sépticas. La evidencia
recogida indica que muchas fallas y problemas se deben a la falta de
conocimiento o a la negligencia en las actividades de mantención periódica.
Las campañas de capacitación y sensibilización dirigidas a los propietarios
rurales resultan esenciales para cambiar esta realidad, promoviendo el cuidado
de las instalaciones y la detección temprana de problemas. Es en este ámbito
donde la intervención social y comunitaria puede hacer una gran diferencia
para preservar la calidad del agua y la salud pública.
Además, la comparación entre normativas y la realidad del campo me hizo
reflexionar sobre la necesidad de adaptar y fortalecer las regulaciones técnicas
para que sean más aplicables y exigibles en contextos rurales, donde las
condiciones y recursos pueden ser distintos a los de las zonas urbanas. La
supervisión técnica, el acompañamiento profesional y las políticas públicas que
incentiven buenas prácticas son elementos críticos para cerrar la brecha entre
teoría y práctica.

28
En resumen, la discusión de mi estudio revela que la contaminación de las
napas freáticas por fosas sépticas mal gestionadas es un problema real y
presente en el ámbito rural chileno que requiere atención inmediata y
multilateral. Sin embargo, también existen soluciones técnicas y de gestión que
pueden implementarse con éxito para mitigar este impacto. La clave está en
combinar conocimiento técnico, normativas adecuadas y educación a los
usuarios, todo ello adaptado a las particularidades del medio rural.
Este análisis me lleva a concluir que el futuro de la construcción rural sostenible
depende en gran medida de cómo se gestione el agua residual y cómo se
protejan las fuentes de agua subterránea. Por ello, el trabajo a partir de ahora
debe orientarse a la promoción de buenas prácticas implementables a nivel
local, con la participación de las comunidades y el apoyo de profesionales
capacitados.
Este proceso reflexivo durante la metodología y análisis me ha permitido no
solo validar mis hipótesis iniciales, sino también ampliar mi comprensión sobre
la complejidad del problema y las múltiples dimensiones que debe considerar
cualquier propuesta de solución. Entiendo que proteger las napas freáticas es
actuar no solo en defensa del medio ambiente, sino también en favor de la
salud y bienestar de las familias rurales, especialmente de aquellas que
dependen exclusivamente de fuentes subterráneas para su abastecimiento
hídrico.
Así, la discusión reiteradamente evidencia que la fosa séptica es un sistema
con potencial y gran utilidad en zonas sin alcantarillado, pero que su adecuada
implementación es esencial para evitar daños ambientales y sanitarios
irreparables, y por ello debe estar acompañada de normativas estrictas, diseño
adecuado, mantenimiento constante, educación y supervisión técnica. La
sinergia de estos elementos constituye el camino para minimizar impactos y
potenciar beneficios.
Finalmente, este análisis también me otorga una mirada crítica y propositiva
sobre la necesidad de innovar y adaptar soluciones, incorporando tecnologías
de tratamiento secundario y alternativas naturales que complementen la acción
de las fosas sépticas tradicionales, ofreciéndole al medio rural opciones más
efectivas y sostenibles.

29
Este aprendizaje integral me orienta a seguir investigando, promoviendo y
aplicando conocimientos que permitan mejorar la calidad de vida de las
poblaciones rurales sin acceso a alcantarillado, protegiendo sus recursos
vitales y fomentando la construcción sostenible.

Rol del Técnico en construcción


En el desarrollo de este proyecto sobre el impacto de las fosas sépticas en las
napas subterráneas y propuestas de mitigación en construcciones rurales sin
acceso a alcantarillado, mi rol como técnico en construcción ha sido
fundamental y multifacético, abarcando desde la etapa inicial de diagnóstico
hasta la propuesta e implementación de soluciones técnicas, siempre con una
mirada integral que considere tanto el ámbito constructivo como el ambiental y
sanitario.
En primer lugar, como técnico en construcción, he asumido la responsabilidad
de identificar y evaluar las condiciones actuales de las construcciones rurales y
sus sistemas de tratamiento de aguas residuales, en particular las fosas
sépticas. Esto implica realizar inspecciones de campo para observar
directamente las características de las fosas instaladas, su ubicación respecto
a fuentes de agua potable, las prácticas de mantención que se llevan a cabo y
las condiciones del suelo y nivel freático en cada sitio. Gracias a mis
conocimientos técnicos, puedo interpretar estos elementos con un enfoque
crítico, identificando las deficiencias, fallas y riesgos asociados a cada
instalación.
Mi formación me ha permitido comprender detalladamente el funcionamiento de
las fosas sépticas, sus componentes y procesos, lo que es esencial para
realizar recomendaciones precisas y ajustadas a las condiciones reales. En
este sentido, puedo evaluar si los diseños utilizados cumplen con las
especificaciones técnicas requeridas, si las dimensiones son adecuadas para la
población servida y si los materiales y procedimientos constructivos aseguran
un rendimiento óptimo y seguro del sistema. Esta capacidad técnica es vital

30
para detectar problemas que podrían pasar desapercibidos sin una revisión
profesional, como insuficiencias en la capacidad de la fosa, ubicación
incorrecta o ausencia de sistemas complementarios para mejorar el
tratamiento.
Además, he desempeñado un papel esencial en la interpretación y aplicación
de la normativa vigente, particularmente el Decreto Supremo N° 594, que
regula aspectos sanitarios relacionados con aguas servidas y fosas sépticas.
Mi conocimiento de esta normativa me permite evaluar el grado de
cumplimiento de las instalaciones con los requisitos legales y técnicos, detectar
brechas y proponer correcciones necesarias para garantizar que las
construcciones rurales puedan operar dentro de un marco seguro y regulado. A
su vez, esta función tiene un componente preventivo, ya que aconsejo
prácticas que eviten futuros problemas de contaminación y riesgos para la
salud.
Otro aspecto importante de mi rol ha sido la gestión y coordinación de
actividades con distintos actores involucrados, incluyendo propietarios,
profesionales y autoridades. La construcción rural generalmente involucra a
personas que pueden desconocer aspectos técnicos clave; por ello, mi
intervención incluye la capacitación y orientación a los usuarios para que
comprendan la importancia del correcto uso y mantención de las fosas
sépticas. Esta función educativa contribuye a crear conciencia sobre la
responsabilidad individual y comunitaria en la protección del recurso hídrico,
fortaleciendo la sostenibilidad de las soluciones técnicas propuestas.
También he tenido la responsabilidad de analizar las condiciones del terreno,
suelo y nivel freático, elementos que influyen directamente en el diseño y
viabilidad de las fosas sépticas. Utilizando métodos propios de la profesión,
evalué las características del suelo mediante observación y revisión de
estudios existentes, para determinar su capacidad de filtración y retención de
contaminantes. Esta información es crucial para adaptar los sistemas de
tratamiento a las condiciones locales, asegurando que las soluciones sean
efectivas y sostenibles. Este análisis técnico del suelo es indispensable para
prevenir la contaminación de las napas subterráneas y mejorar la calidad
ambiental.

31
En la formulación de propuestas constructivas y de mitigación, mi rol como
técnico ha sido fundamental para diseñar soluciones prácticas y realizables que
puedan ser implementadas en el contexto rural. Esto incluye la recomendación
de mejoras en el diseño de las fosas, como la incorporación de cámaras
adicionales para optimizar la decantación, la inclusión de biofiltros para
tratamientos secundarios y la correcta ubicación y dimensionamiento de la
instalación. Asimismo, propuse procedimientos para una mantención periódica
eficiente, que incluyen vaciado regular y revisiones técnicas, actividades
esenciales para evitar problemas a largo plazo.
El conocimiento técnico también ha sido clave para evaluar tratamientos
alternativos, como los humedales artificiales y sistemas naturales de
depuración de aguas residuales, que pueden integrarse en zonas rurales como
complementos o alternativas a las fosas sépticas tradicionales. La evaluación
de estas tecnologías requiere habilidades en la gestión de proyectos
constructivos, capacidad para dimensionar y diseñar equipos acordes a las
características del terreno y población, y una comprensión holística de los
procesos biológicos y mecánicos empleados.
Además, mi desempeño en este proyecto implica un continuo seguimiento y
evaluación de las implementaciones realizadas, asegurando que se cumplan
las especificaciones técnicas, se mantengan los estándares de calidad y se
logren los objetivos de mitigación planteados. Esta labor de supervisión y
control de calidad es fundamental para validar la efectividad de las soluciones
propuestas y su adaptación a las condiciones reales, permitiendo también
ajustes oportunos en caso de ser necesarios.
Desde una perspectiva más amplia, como técnico en construcción también
contribuyo al desarrollo de metodologías y buenas prácticas para la gestión de
aguas residuales en contextos rurales, elaborando manuales, guías y
capacitaciones que apoyen la replicabilidad y escalabilidad de las soluciones.
Esto implica sistematizar el conocimiento adquirido, compartir experiencias y
fomentar la profesionalización y sensibilización en el sector rural, con el fin de
que más técnicos y comunidades puedan beneficiarse de propuestas
sustentables y seguras.

32
Finalmente, uno de los aspectos más relevantes de mi rol ha sido el
compromiso social y ambiental que implica trabajar en este tema. He entendido
que la función del técnico en construcción va más allá de ejecutar obras;
implica también velar por la salud pública y la protección de los recursos
naturales, empleando la técnica y el conocimiento para mejorar la calidad de
vida de las personas y preservar el medio ambiente. Este compromiso se
refleja en cada etapa del proyecto, desde el diagnóstico hasta la propuesta y
seguimiento, guiando mi labor con ética, responsabilidad y visión sustentable.
En conclusión, mi rol como técnico en construcción en este proyecto ha sido
integral, combinando capacidades técnicas, experiencia práctica, gestión,
educación y compromiso social. He aportado desde la identificación de
problemas hasta la implementación de soluciones concretas, con el fin de
proteger las napas subterráneas y garantizar sistemas sanitarios rurales
seguros y sostenibles. Este trabajo representa para mí una oportunidad valiosa
de aplicar y ampliar mis conocimientos al servicio de un desafío ambiental y
social relevante, contribuyendo a construir un futuro más saludable y sostenible
para las comunidades rurales.

33
Técnico en construcción y sus responsabilidades
En el marco del proyecto titulado “Impacto de las fosas sépticas en las napas
subterráneas y propuestas de mitigación en construcciones rurales sin acceso
a alcantarillado”, mis responsabilidades como técnico en construcción han sido
amplias, variadas y de gran importancia para el éxito del estudio y la efectividad
de las soluciones planteadas. Durante el desarrollo de esta iniciativa, he
cumplido un rol técnico, coordinador, educativo y ético, que a continuación
detallaré en profundidad, demostrando la importancia que tiene una labor
comprometida y profesional en proyectos de esta naturaleza, donde la salud
pública y el cuidado del recurso hídrico juegan un papel esencial.
Una de mis primeras responsabilidades ha sido la inspección y evaluación
directa de las instalaciones de fosas sépticas en viviendas rurales
seleccionadas para el estudio. Esto implicó realizar visitas de campo, donde
observé con detalle la calidad de las construcciones, su ubicación, estado de
mantención y condiciones del entorno. Esta labor me permitió identificar in situ
las deficiencias técnicas, incumplimientos normativos y malas prácticas
comunes, que muchas veces no se detectan desde un análisis teórico o
documental. Esta fase requirió un alto nivel de precisión, conocimiento técnico
y capacidad de análisis, para poder obtener datos confiables y explicar con

34
fundamentos las problemáticas relacionadas con las fosas sépticas y su
impacto en las napas freáticas.
Como técnico, he sido responsable también de interpretar y aplicar la normativa
vigente, principalmente el Decreto Supremo N° 594, que regula las condiciones
sanitarias y técnicas para sistemas domiciliarios de aguas servidas, incluyendo
fosas sépticas. Mi función ha consistido en verificar que las instalaciones
cumplen con las distancias mínimas establecidas respecto a fuentes de agua
potable, dimensiones adecuadas en función del número de habitantes, y
condiciones de diseño y construcción que aseguran un funcionamiento
correcto. Esta responsabilidad exige mantener un conocimiento actualizado de
las normas, así como una capacidad para comunicar a los propietarios y
colaboradores la importancia de respetar estos lineamientos para prevenir
impactos sanitarios y ambientales.
Además de la inspección y aplicación normativa, una de mis misiones más
relevantes ha sido la gestión de los datos obtenidos durante el estudio. Esto
incluye la organización, sistematización y análisis de la información recogida en
terreno y a través de la revisión bibliográfica y documental. Como técnico, he
utilizado métodos propios de la construcción y la gestión ambiental para
interpretar los factores de riesgo asociados a diferentes condiciones de suelo,
profundidad del nivel freático, distancia de las fosas a pozos y prácticas de
mantención. La capacidad para integrar y analizar estos datos es clave para
desarrollar un diagnóstico riguroso que permita fundamentar las propuestas de
mejora y las recomendaciones finales del proyecto.
Otra responsabilidad fundamental ha sido la propuesta de soluciones técnicas y
constructivas que permitan minimizar el impacto de las fosas sépticas en las
napas subterráneas. En este sentido, he elaborado recomendaciones para el
diseño y tamaño adecuado de las fosas, considerando la incorporación de
cámaras adicionales, biofiltros o sistemas secundarios de tratamiento para
mejorar la calidad del efluente antes de su filtración en el terreno. Esta etapa
requiere un manejo técnico detallado, conocimiento de sistemas de tratamiento
y capacidad para adaptar soluciones a los recursos y condiciones del medio
rural, asegurando que sean viables y efectivas. Además, he propuesto mejoras

35
en la ubicación estratégica de las fosas para asegurar una distancia adecuada
de las fuentes de agua y minimizar riesgos.
Dentro de este mismo ámbito, he desarrollado protocolos de mantención
periódica que incluyen actividades como el vaciado regular de las fosas,
inspecciones técnicas y monitoreo ambiental, con el fin de asegurar que los
sistemas operen correctamente a lo largo del tiempo y evitar la saturación y
filtración inadecuada de aguas residuales. Parte de esta responsabilidad
implica la elaboración de materiales de apoyo, guías prácticas y
recomendaciones que puedan ser fácilmente entendidas y aplicadas por los
propietarios rurales, fomentando la sustentabilidad del sistema a nivel casa por
casa.
También he asumido un rol educativo y comunicativo esencial en el proyecto.
Considero que parte de la solución al problema radica en la capacitación y
sensibilización de las comunidades rurales sobre el uso responsable y cuidado
de las fosas sépticas, y sobre la importancia de proteger las fuentes de agua
subterránea. Por eso, he diseñado y ejecutado campañas de formación que
buscan informar a los usuarios sobre buenas prácticas, riesgos sanitarios
asociados y la necesidad de realizar mantenciones periódicas. Esta labor
requiere habilidades pedagógicas y de comunicación para adaptar el mensaje a
un público con distintos niveles de conocimiento técnico y recursos,
asegurando que la información sea accesible y práctica.
La coordinación con profesionales de otras áreas, como expertos en salud
pública, medio ambiente y autoridades sanitarias, también ha sido una
responsabilidad importante. En varias etapas del proyecto he colaborado con
estos actores para validar observaciones, contrastar información y fortalecer las
propuestas con enfoques interdisciplinarios. Esta coordinación es clave para
abordar la problemática desde una perspectiva integral, que considere no solo
aspectos constructivos, sino también sanitarios, ambientales y sociales,
garantizando una mayor efectividad en la implementación de soluciones.
Asimismo, he cumplido con la supervisión y control de calidad sobre las
intervenciones realizadas a partir de las recomendaciones del proyecto. Esto
implica verificar que las modificaciones en las fosas sépticas, las mantenciones
o la instalación de sistemas secundarios se ejecuten conforme a los estándares

36
técnicos y normativos aprobados. La supervisión continua asegura que los
esfuerzos realizados produzcan resultados positivos y sostenibles, y permite
identificar oportunamente eventuales desviaciones o fallas para corregirlas.
Otra de mis responsabilidades como técnico en construcción en este estudio ha
sido aportar con experiencia práctica y conocimiento contextualizado del
entorno rural. Entender las limitaciones económicas, sociales y técnicas de las
familias y comunidades rurales es fundamental para diseñar soluciones que
realmente puedan implementarse y mantenerse en el tiempo. Por eso, he
buscado siempre un equilibrio entre las recomendaciones técnicas y la realidad
local, proponiendo medidas cuyos costos y complejidad sean asumibles en
estos contextos, favoreciendo la replicabilidad y sostenibilidad.
Finalmente, la responsabilidad ética y profesional que he asumido en este
proyecto ha sido un motor permanente en mi trabajo. Reconozco la importancia
que tiene el acceso a agua potable limpia para la salud y dignidad de las
personas, y el rol fundamental que juegan las fosas sépticas como alternativa
en zonas rurales sin alcantarillado. Por eso he trabajado con compromiso y
rigor, consciente de que cada recomendación, cada acción y cada intervención
puede tener un impacto directo en la calidad de vida de las familias y en la
conservación del medio ambiente natural.
En suma, mi rol como técnico en construcción se ha caracterizado por una
labor integral que abarca desde la inspección y diagnóstico, interpretación y
aplicación normativa, análisis de datos, diseño y supervisión de soluciones
técnicas, hasta la educación y gestión comunitaria. Esta diversidad de
responsabilidades refleja la complejidad y transversalidad del proyecto, y la
importancia de contar con un profesional comprometido y capacitado para
enfrentar los numerosos desafíos que presenta la gestión de fosas sépticas en
zonas rurales y su impacto en las napas subterráneas.
Este proyecto no solo ha reforzado mis competencias técnicas y profesionales,
sino también mi compromiso con la sostenibilidad, la salud pública y el
desarrollo rural. Mis responsabilidades han sido un camino de aprendizaje y
contribución significativa que espero continuar desarrollando para aportar
soluciones prácticas, efectivas y sostenibles que beneficien a las comunidades
rurales y protejan los recursos naturales.

37
En el marco del proyecto “Impacto de las fosas sépticas en las napas
subterráneas y propuestas de mitigación en construcciones rurales sin acceso
a alcantarillado”, he asumido un rol integral y multifacético como técnico en
construcción, donde mis responsabilidades abarcan desde labores técnicas
hasta funciones de gestión, supervisión y educación, siempre con el objetivo de
proteger los recursos hídricos y mejorar la calidad de vida en zonas rurales.
Una de mis responsabilidades principales ha sido la inspección y evaluación
detallada de las instalaciones de fosas sépticas en viviendas rurales. Esto
implica realizar visitas de terreno para identificar condiciones de las fosas —su
diseño, ubicación y estado de mantenimiento—, además de evaluar factores
críticos como la proximidad a fuentes de agua potable, el tipo de suelo y la
profundidad de las napas freáticas. Esta actividad me exige aplicar mis
conocimientos técnicos para detectar deficiencias o incumplimientos
normativos que puedan aumentar el riesgo de contaminación.
Asimismo, interpreto y aplico la normativa sanitaria vigente, principalmente el
Decreto Supremo N° 594, que regula las condiciones técnicas y sanitarias para
el manejo de aguas residuales domiciliarias. Verifico que las instalaciones
cumplan con distancias mínimas, dimensiones y otras exigencias técnicas, y
asesoro a los propietarios y cooperantes para que entiendan la importancia de
respetar estas normativas, fomentando la prevención temprana de impactos
ambientales y sanitarios adversos.
La sistematización y análisis de la información recopilada es otra de mis
responsabilidades. A partir de la revisión bibliográfica, observaciones en
terreno y experiencias laborales propias, integro datos relativos a prácticas
constructivas, características del suelo, profundidad de napas y mantención de
fosas, para realizar un diagnóstico riguroso que sustente las propuestas de
mejora. Esta labor de análisis es clave para identificar las causas reales de
contaminación y priorizar las intervenciones.
Dentro de las propuestas técnicas que he diseñado se incluyen
recomendaciones para mejorar el diseño, como incorporar cámaras adicionales
en las fosas para optimizar la sedimentación, utilizar biofiltros o sistemas
secundarios que mejoren la calidad del efluente y garantizar una ubicación

38
segura en relación a las fuentes de agua. Estas soluciones están pensadas
para ser viables y ajustadas al contexto rural, buscando un equilibrio entre
eficacia, costo y facilidad de implementación.
También he desarrollado protocolos de mantención periódica, estableciendo
procedimientos para el vaciado regular de fosas y la inspección técnica,
fundamentales para evitar la saturación del sistema y la filtración incontrolada
de aguas residuales. Para apoyar esta gestión, diseños materiales informativos
y campañas de capacitación que sensibilizan y educan a los usuarios,
promoviendo que ellos mismos adopten prácticas responsables y mantengan
sus instalaciones en condiciones óptimas.
La coordinación con profesionales de salud pública, expertos en medio
ambiente y autoridades sanitarias ha sido esencial para validar observaciones,
enriquecer el enfoque interdisciplinario del proyecto y asegurar que las
soluciones propuestas respondan a los requerimientos técnicos y sociales del
medio rural. Mi rol ha sido facilitar esta comunicación y colaboración,
consolidando un trabajo conjunto que favorezca resultados sostenibles.
Adicionalmente, superviso y controlo la calidad de las intervenciones en campo
para garantizar que se cumplan los estándares técnicos y normativos,
corrigiendo desviaciones y verificando la efectividad de las mejoras
introducidas.
Mi responsabilidad también incluye aportar una visión crítica pero realista sobre
las limitaciones y posibilidades propias del ámbito rural, considerando aspectos
socioeconómicos que afectan la adopción y sostenibilidad de las soluciones
constructivas, de gestión y educativas propuestas.
Finalmente, ejerzo mi trabajo con un fuerte compromiso ético y social,
consciente de la importancia vital del agua potable para la salud y dignidad de
las familias rurales, y del impacto ambiental que tiene una gestión adecuada o
no de las aguas residuales. Este compromiso guía cada una de mis acciones y
decisiones en el proyecto.
En suma, mi rol como técnico en construcción en este proyecto integra desde
la evaluación técnica, la aplicación normativa, la gestión de información, el
diseño y supervisión de soluciones, hasta la educación comunitaria y la

39
coordinación interdisciplinaria, todo orientado a garantizar sistemas sanitarios
rurales seguros, sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.

Metodología

En el desarrollo de mi estudio sobre el impacto de las fosas sépticas en las


napas subterráneas y propuestas de mitigación en construcciones rurales sin
acceso a alcantarillado, he diseñado una metodología rigurosa y multifacética
que me ha permitido abordar el problema desde distintas perspectivas,
integrando conocimientos teóricos con experiencias prácticas y análisis
técnicos aplicados al contexto rural. Mi objetivo fue construir un proceso
sistemático que garantizara la obtención de información precisa y relevante,
fundamentando así los resultados, las conclusiones y las propuestas de mejora
con bases sólidas y verificables.
Inicialmente, enfoqué mi trabajo en la revisión bibliográfica exhaustiva y el
análisis normativo. Busqué y analicé diversas fuentes científicas, técnicas y
legales que me permitieran comprender a profundidad el funcionamiento de las
fosas sépticas, las características de los suelos rurales, la dinámica de las
napas freáticas y el marco regulatorio chileno vigente, en especial el Decreto
Supremo N° 594, el cual establece las condiciones sanitarias y técnicas para
las instalaciones domiciliarias de aguas servidas. Esta revisión documental fue
indispensable para posicionar el estudio en un marco conceptual claro, conocer

40
las mejores prácticas internacionales y nacionales, y entender los criterios
regulatorios que deben guiar la instalación y mantención de fosas sépticas en
zonas rurales. Además, seleccione casos documentados que evidencian los
impactos negativos de malas prácticas, para aportar un contexto real a mi
investigación.
Paralelamente a la revisión bibliográfica, realicé una fase práctica en terreno, la
cual considero una de las más valiosas de mi metodología. Esta etapa consistió
en visitar diversas viviendas rurales donde se emplean fosas sépticas, con el
fin de observar las condiciones reales en las que funcionan estos sistemas.
Durante estas visitas, llevé a cabo inspecciones visuales detalladas para
registrar la ubicación de las fosas, sus dimensiones, el estado de conservación
y mantención, así como la distancia respecto a fuentes de agua potable como
pozos. También observé las características del suelo, considerando el tipo y la
textura, y documenté la profundidad aproximada de la napa freática, ya sea
mediante información previa o evidencias en terreno. Esta combinación de
observación sistemática y recolección de datos me permitió detectar patrones
comunes en las prácticas de instalación y uso que pueden favorecer la
contaminación de napas.
Complementé la observación en terreno con mi propia experiencia laboral en
construcción rural, donde he participado en la instalación y mantención de
fosas sépticas. Este conocimiento práctico fue fundamental para interpretar
correctamente los hallazgos, distinguir entre prácticas aceptables y riesgosas, y
formular criterios realistas para las propuestas técnicas. La experiencia directa
me ayudó a comprender las limitaciones y desafíos que enfrentan las
comunidades rurales, incluyendo aspectos económicos, falta de capacitación y
escaso acceso a servicios técnicos especializados, lo que influye
decisivamente en el estado y funcionamiento de estos sistemas.
Además, realicé consultas y entrevistas con profesionales del área sanitaria y
ambiental, tales como ingenieros sanitarios, técnicos en medio ambiente y
funcionarios de salud pública. Estas consultas me brindaron perspectivas
especializadas y actualizadas sobre el impacto que las fosas sépticas pueden
tener sobre la calidad de las napas freáticas, las mejores prácticas en diseño y
mantención, y las normativas vigentes. El aporte de expertos me permitió

41
validar y enriquecer mi análisis, así como incorporar recomendaciones
respaldadas por conocimiento profesional avanzado. Este contacto
intersectorial fue clave para asegurar que mi estudio considerara las distintas
dimensiones que involucra la problemática.
Con toda esta información recopilada, procedí a realizar un análisis
comparativo entre terrenos y viviendas con problemas evidentes de
contaminación y otros donde las fosas funcionan adecuadamente sin impactos
negativos. Este contraste me permitió identificar cuáles son los factores de
riesgo más determinantes, tales como la profundidad del nivel freático, la
permeabilidad y tipo de suelo, la distancia entre fosas y pozos, y los hábitos de
mantención de los usuarios. Esta fase analítica es crucial para priorizar las
áreas de atención y diseñar intervenciones efectivas. Trabajé con criterios
técnicos basados en normas y literatura científica para evaluar la gravedad de
los riesgos detectados y su posible correlación con la contaminación ambiental
y sanitaria.
Posteriormente, desarrollé propuestas de mejora técnica que incluyeron el
diseño y recomendación de fosas sépticas con cámaras adicionales para
optimizar la sedimentación, la incorporación de sistemas secundarios de
tratamiento como biofiltros, y la adecuada separación de las instalaciones
respecto a las fuentes de agua potable. También formulé protocolos para
programas de mantención periódica orientados a prevenir saturaciones y fallas,
con indicaciones para vaciados programados y controles técnicos regulares.
Estas propuestas fueron diseñadas considerando la factibilidad y adaptabilidad
al contexto rural, asegurando que las soluciones fueran prácticas, económicas
y sostenibles en el tiempo para las comunidades usuarias.
En paralelo, diseñé un programa de gestión y educación orientado a
sensibilizar a los propietarios rurales sobre la importancia del uso responsable
y la mantención adecuada de las fosas sépticas. El programa incluye
campañas informativas, talleres y materiales didácticos que facilitan la
comprensión de las problemáticas sanitarias y ambientales, y fomentan la
participación activa de los usuarios en el cuidado de sus instalaciones. Esta
estrategia educativa es fundamental para potenciar la eficacia de las

42
propuestas técnicas, ya que la sostenibilidad ambiental depende en gran
medida del compromiso y conocimiento de la comunidad.
Finalmente, evalué alternativas de tratamiento natural y complementario, tales
como la implementación de humedales artificiales, que aprovechan procesos
biológicos para depurar aguas residuales de forma ambientalmente amigable.
Consideré estas alternativas para aportar diversidad tecnológica y ambiental,
ofreciendo opciones que pueden resultar atractivas para zonas rurales con
limitaciones técnicas o presupuestarias, ampliando el espectro de soluciones
posibles.
En resumen, la metodología del estudio integró fases documentales, prácticas,
analíticas y educativas, basadas en un enfoque holístico y participativo. Esta
aproximación me permitió no solo diagnosticar la situación actual y sus riesgos,
sino también proponer soluciones técnicas y sociales adecuadas para proteger
las napas subterráneas y mejorar las condiciones sanitarias en viviendas
rurales sin acceso a alcantarillado. Esta estructura metodológica ha
garantizado que los resultados del estudio sean sólidos, aplicables y relevantes
para el contexto específico donde se desarrollan las problemáticas que abordo.
Siempre cuidé que cada etapa del estudio siguiera principios de rigor
académico y técnico, integrando en la práctica el conocimiento teórico y
científico con la realidad vivida por las comunidades rurales. Este enfoque
combinado fortalece la validez del estudio y contribuye a que las
recomendaciones puedan efectivamente ser implementadas y sostenidas,
generando impactos positivos tangibles en la salud pública y la conservación
ambiental.

43
Resultado
Durante la investigación, visité diversas viviendas rurales donde se utilizan
fosas sépticas como sistema principal de tratamiento de aguas residuales. A
continuación, expongo los principales datos observados y documentados en
campo:
1. Prácticas comunes en la instalación de fosas sépticas
 Ubicación de la fosa con respecto a fuentes de agua: En un
45% de los casos, las fosas están ubicadas a menos de 10
metros de uno o más pozos de agua potable, incumpliendo la
distancia mínima recomendada por la normativa vigente. Esta
proximidad representa un riesgo elevado de contaminación
directa.
 Diseño técnico: El 60% de las fosas inspeccionadas
corresponden a sistemas simples de una sola cámara, sin
cámaras adicionales para optimizar la decantación de sólidos o
mejorar el tratamiento. En contrastes, solo un 25% presentan

44
cámaras múltiples, y un 15% cuentan con algún tipo de
tratamiento secundario, como biofiltros.
 Materiales y construcción: Se identificó que el 70% de las fosas
fueron construidas con materiales adecuados como hormigón o
bloques de cemento, mientras que en el 30% restante se
utilizaron materiales no recomendados o soluciones
improvisadas, aumentando el riesgo de fallas estructurales y
filtraciones.
 Mantención: El 70% de los usuarios reconoció no realizar
mantenciones periódicas ni vaciados regulares, lo que implica un
alto riesgo de saturación de las fosas y posible contaminación del
suelo y napas freáticas.
2. Condiciones del suelo y nivel freático
 En las inspecciones se observaron diferentes tipos de suelo:
aproximadamente el 40% correspondían a suelos arenosos y
permeables, el 35% a suelos limosos, y el restante 25% a suelos
arcillosos o mixtos. Esta clasificación es importante para entender
la capacidad de filtración natural del terreno.
 La profundidad media del nivel freático varió notablemente según
la zona: en un 50% de las localidades la napa freática se encontró
a menos de 2 metros de profundidad, situación considerada
altamente vulnerable para la contaminación a través de fosas
sépticas.
3. Impactos observados y potenciales en napas subterráneas
 En parcelas donde las fosas sépticas están mal ubicadas y con
mantenimiento deficiente, se observaron indicios de
contaminación, tales como turbidez en agua de pozos, presencia
de olores desagradables y rastros de desechos orgánicos en el
entorno próximo a las fuentes de agua.
 Mientras que en las viviendas donde se respetaron las distancias
reglamentarias, se utilizaron fosas con cámaras múltiples y existió
programa de mantención, no se detectaron evidencias visibles de

45
contaminación, lo que indica un mejor control de los impactos
ambientales.
4. Comparación entre casos con y sin problemas de contaminación
 En la comparación cualitativa, los terrenos con problemas
evidentes compartían características de poca profundidad de la
napa freática, suelos permeables y fosas sépticas simples,
cercanas a pozos de agua y sin mantenimiento regular.
 Por el contrario, los casos sin problemas mostraron mayor
profundidad del nivel freático, suelos menos permeables, uso de
fosas con diseños más elaborados y conservación adecuada a
través de mantenciones periódicas.

Análisis
A partir de los resultados descritos, puedo identificar patrones y relaciones que
explican la dinámica del impacto de las fosas sépticas en las napas
subterráneas:
1. La ubicación y el diseño como factores determinantes
 La ubicación de la fosa séptica en relación con el pozo es uno de
los factores más críticos. Las evidencias indican que las fosas
ubicadas a menos de 10 metros de fuentes de agua introducen
contaminación directa mediante filtraciones de aguas residuales,
comprometiendo la calidad del agua consumida.
 El predominio de fosas de cámara simple limita el tratamiento
primario de aguas residuales, pues la sedimentación y retención
de sólidos son menos efectivas, aumentando la carga
contaminante hacia el suelo. La incorporación de cámaras
adicionales y tratamientos secundarios mejora sustancialmente la
calidad del efluente y reduce el potencial de contaminación.
2. Influencia del tipo de suelo y nivel freático
 Los suelos arenosos y permeables presentan menor capacidad
de retención de contaminantes y microorganismos patógenos, lo
que facilita su rápida migración hacia las napas subterráneas. En

46
contraste, suelos arcillosos ofrecen mayor retención, aunque
pueden generar problemas de saturación.
 La profundidad del nivel freático representa una barrera natural
para la contaminación. Niveles freáticos superficiales exponen las
fuentes de agua a filtraciones directas. Los casos estudiados
reflejan que áreas con menor profundidad presentan mayores
índices de contaminación potencial, confirmando la necesidad de
respetar distancias mínimas y diseños compatibles con estas
condiciones.
3. Importancia de la mantención periódica
 La falta de mantención es un factor recurrente que agrava
considerablemente los riesgos. Las fosas saturadas pierden
capacidad de tratamiento y permiten el paso directo de aguas
residuales sin tratar al substrato y napas. Dado que la mayoría de
los usuarios no realiza vaciados ni mantenimiento, se incrementa
la posibilidad de contaminación, afectando la salud pública.
4. Relación entre prácticas y estado ambiental
 La comparación entre parcelas con y sin problemas muestra que
la combinación de prácticas implementadas (ubicación, diseño,
mantención) y condiciones naturales (suelo, napas) condicionan
el impacto ambiental. Esto indica que una gestión integral que
considere todos estos elementos puede lograr mitigar los riesgos
de contaminación.
5. Factibilidad de propuestas de mejora
 Los resultados también indican que la implementación de mejoras
como fosas con cámaras adicionales, biofiltros y programas de
mantención periódica es viable y necesaria en la mayoría de los
casos para prevenir o reducir la contaminación. El diseño de
estos sistemas debe ajustarse a las características específicas
del suelo y nivel freático para maximizar su efectividad.

47
Discusión
Desde un principio, tenía la hipótesis de que una parte importante de las fosas
sépticas instaladas en zonas rurales presentan deficiencias tanto en diseño
como en mantención, que las hacen vulnerables a generar contaminación en
las napas freáticas. Esta hipótesis se vio confirmada en gran medida al analizar
los datos recabados en campo y revisar la bibliografía. Identifiqué que muchos
sistemas no cumplen con las distancias mínimas reguladas entre la fosa y los
pozos o fuentes de agua potable, lo cual representa un riesgo directo para la
calidad del agua subterránea. Asimismo, la ausencia o irregularidad en los
programas de mantención incrementa notablemente la saturación y el colapso
funcional de las fosas, permitiendo la infiltración de aguas residuales sin tratar.
Un aspecto que me llamó la atención fue la fuerte influencia que tienen las
características del terreno, especialmente la profundidad de la napa freática y

48
el tipo de suelo, en el grado de riesgo y contaminación ambiental. En zonas
donde la napa es poco profunda o el suelo altamente permeable, las fosas
sépticas presentan un impacto mucho mayor. Esto me llevó a concluir que la
planificación y diseño de estos sistemas no puede ser genérica, sino que debe
estar estrictamente basada en un análisis previo del sitio, considerando estas
variables para asegurar la viabilidad y sostenibilidad del tratamiento.
Paralelamente, encontré que existen casos donde se aplicaron tecnologías
adicionales, como fosas con cámaras múltiples y biofiltros, que lograron reducir
significativamente los impactos negativos. Estos ejemplos me mostraron que la
incorporación de sistemas secundarios y buenas prácticas constructivas son
clave para mejorar la calidad del efluente y proteger la napa. Sin embargo,
estas soluciones todavía tienen una baja penetración en el medio rural, debido
a barreras económicas, falta de información o escasa supervisión técnica, lo
que limita su implementación masiva.
La discusión también me permitió profundizar en el rol crucial que juega la
mantención periódica como medida preventiva. La evidencia clara de que la
mayoría de las fallas son consecuencia de la falta de limpieza y revisión me
motivó a darle un fuerte énfasis a la educación y capacitación de los
propietarios. Promover una cultura de cuidado responsable de las fosas
sépticas no solo disminuye los riesgos de contaminación, sino que también
prolonga la vida útil de las instalaciones, lo que representa un beneficio
económico y ambiental para las familias rurales.
Otro punto que destaco es la necesidad imperante de fortalecer la
implementación y fiscalización de la normativa sanitaria vigente. Identifiqué que
muchas malas prácticas tienen su origen en una falta de control oficial o en la
flexibilización de los estándares técnicos para facilitar construcciones. Esto
refleja la necesidad de políticas públicas que no solo regulen, sino que también
acompañen y apoyen técnicamente a las comunidades rurales para cumplir con
las exigencias sanitarias, fomentando la salud pública y el cuidado ambiental
como un derecho y una responsabilidad compartida.
Desde un enfoque más propositivo, la discusión evidenció que los tratamientos
naturales, como los humedales artificiales, constituyen una alternativa viable y
ambientalmente amigable para zonas rurales, especialmente cuando la

49
instalación de sistemas convencionales es compleja o costosa. Estos sistemas
aprovechan procesos biológicos para depurar el agua y reducir contaminantes,
ofreciendo un complemento valioso para las fosas sépticas tradicionales.
Considero que es importante seguir investigando y promoviendo estas
tecnologías para diversificar las opciones disponibles y facilitar soluciones más
sostenibles.
En lo personal, este proceso me ha aportado una comprensión más completa y
crítica sobre las múltiples variables que intervienen en la gestión de las aguas
residuales rurales y su impacto en las napas freáticas. He constatado que
lograr un balance entre conocimiento técnico, adaptación al contexto social y
económico local, y educación ambiental es fundamental para diseñar y aplicar
soluciones efectivas y perdurables. Este enfoque integrado que he adoptado
durante el estudio es una contribución clave que permitirá avanzar hacia una
construcción rural más responsable y sostenible.
Finalmente, la discusión reafirma la importancia social y ambiental de proteger
las fuentes de agua subterránea mediante un manejo adecuado de las fosas
sépticas. El éxito de cualquier estrategia de mitigación dependerá del
compromiso conjunto de técnicos, autoridades y comunidades rurales, y de la
voluntad de aplicar buenas prácticas que garanticen la salud pública y la
conservación del recurso hídrico vital.
En resumen, la discusión ha sido un espacio de validación, aprendizaje y
construcción de propuestas pertinentes y fundamentadas, que espero
contribuyan a resolver un problema urgente y extendido, mejorando la calidad
de vida de miles de familias y preservando un recurso natural esencial para las
generaciones presentes y futuras.

50
Relación con el técnico en construcción
La relación principal que encuentro entre este proyecto y mi rol profesional
radica en la capacidad que tengo como técnico en construcción para incidir
directamente en el diseño, instalación, supervisión y mantención de sistemas
constructivos, en particular las fosas sépticas. Estos sistemas, siendo la
alternativa predominante para el tratamiento de aguas residuales en zonas
rurales sin alcantarillado, demandan un conocimiento técnico riguroso para
garantizar que su funcionamiento sea seguro y sostenible, previniendo la
contaminación ambiental. Mi formación me ha permitido entender a fondo el
funcionamiento de las fosas sépticas, identificar sus puntos críticos y aplicar las
normas sanitarias y constructivas vigentes, convirtiéndome así en un actor
clave para mejorar su efectividad y minimizar sus riesgos.
Además, este proyecto me ha permitido integrar aspectos teóricos y prácticos
que forman parte esencial de la profesión de técnico en construcción. La
evaluación en terreno de las instalaciones, el diagnóstico de los factores de

51
riesgo, el análisis técnico de las condiciones del suelo y la napa freática, y la
propuesta de soluciones constructivas me han brindado una experiencia
integral que conecta directamente con mis responsabilidades profesionales.
Esta integración entre teoría y práctica es precisamente lo que da valor a mi rol
y lo vuelve indispensable para impulsar mejoras concretas en las condiciones
sanitarias rurales.
Otra dimensión importante de la relación entre el proyecto y mi función
profesional es la tarea de gestión y coordinación que implica velar por el
cumplimiento de normativas y buenas prácticas. En muchas ocasiones, las
construcciones rurales se realizan sin la supervisión o asesoría técnica
adecuada, generando deficiencias que pueden provocar graves impactos
ambientales. Mi intervención como técnico facilita que estas fallas sean
detectadas y corregidas, orientando las obras hacia estándares que aseguren
no solo la funcionalidad técnica, sino también la protección de los recursos
naturales fundamentales, como el agua subterránea. En este sentido, el
proyecto refuerza la responsabilidad ética y social que corre por cuenta de los
técnicos en construcción.
Un aspecto que he desarrollado y que refleja esta relación es la educación y
capacitación a los propietarios rurales sobre el uso correcto y mantenimiento de
las fosas sépticas. La técnica no solo se limita a la ejecución física de obras,
sino que se extiende a la transferencia de conocimiento que permita a las
comunidades gestionar sus sistemas con responsabilidad y eficiencia. El
proyecto me ha motivado a potenciar esta faceta educativa, entendiendo que la
sostenibilidad ambiental y sanitaria depende en gran medida de que los
usuarios comprendan y asuman su rol en el cuidado de las instalaciones. Esta
función docente es una extensión necesaria del trabajo técnico que realizo.
Por otro lado, el proyecto me ha impulsado a profundizar en el conocimiento y
evaluación de tecnologías alternativas y complementarias al sistema de fosas
sépticas tradicionales, como los humedales artificiales y biofiltros. Este
aprendizaje amplía mi campo de acción profesional, permitiéndome incorporar
soluciones innovadoras y adaptadas a las particularidades del medio rural, lo
que enriquece y actualiza mi práctica técnica. Así, el proyecto me vincula
directamente con la evolución tecnológica y la búsqueda de mejores prácticas

52
que deben formar parte del trabajo de un técnico en construcción
comprometido con la sustentabilidad.
Asimismo, la metodología del proyecto, que combina revisión bibliográfica,
análisis normativo, observación en terreno y consultas a expertos, es un reflejo
del enfoque multidisciplinario y profesional que orienta mi labor. La capacidad
para integrar y aplicar información técnica, normativa y contextualizada con
criterios rigurosos fortalece la calidad de mi trabajo y asegura que las
decisiones técnicas sean fundamentadas y pertinentes. Este enfoque
estructurado y científico es parte esencial del perfil profesional que desarrollo y
al que debo aspirar constantemente.
Finalmente, en un nivel más amplio, el proyecto me ha hecho consciente de la
importancia de la labor del técnico en construcción como agente fundamental
para promover construcciones rurales más seguras, eficientes y amigables con
el medio ambiente. La protección de las napas freáticas no es solo una
cuestión técnica, sino un compromiso con la salud pública, la dignidad humana
y la conservación de los recursos naturales, valores que deben estar presentes
en cada acto de construcción. Este proyecto reafirma mi convicción de que el
técnico en construcción debe actuar con responsabilidad social y ambiental,
contribuyendo a un desarrollo rural sostenible y a la mejora de la calidad de
vida de las comunidades.
En conclusión, la relación entre este proyecto y mi rol como técnico en
construcción es profunda y multidimensional. Mi formación y trabajo son
esenciales para la correcta evaluación, diseño, instalación y mantención de
fosas sépticas, acercando soluciones prácticas y efectivas que resguarden la
integridad de las napas subterráneas y la salud de las personas. El proyecto
me ha permitido fortalecer mis competencias técnicas, ampliar mi visión
profesional y reafirmar mi compromiso ético con un desarrollo rural sostenible y
responsable. Esta conexión entre mi profesión y la problemática ambiental y
sanitaria analizada es la base que dará continuidad y sentido a mi trayectoria
profesional en el futuro.

53
Limitaciones del estudio
Una de las principales limitaciones que enfrenté fue la disponibilidad y acceso a
información precisa y completa sobre las condiciones de las fosas sépticas en
las zonas rurales estudiadas. En muchas viviendas, no existía un registro
formal de las instalaciones, dificultando la obtención de datos técnicos
detallados sobre diseño, antigüedad, materiales utilizados o historial de
mantención. Además, en algunas ocasiones, la información proporcionada por
los propietarios no fue del todo precisa debido a falta de conocimiento o
documentación. Esta limitación me obligó a basar gran parte del análisis en
observaciones visuales y entrevistas informales, lo cual si bien aporta datos
valiosos, también implica un nivel de subjetividad y posible error que debe
considerarse.
Otra limitación importante fue la complejidad y variabilidad de las condiciones
del suelo y las napas freáticas en las distintas localidades visitadas. Dado que
el comportamiento de los sistemas de fosas sépticas y la capacidad del suelo
para filtrar contaminantes dependen en gran medida de estas características, la

54
heterogeneidad presente disminuye la posibilidad de generalizar resultados o
establecer conclusiones universales para toda el área rural estudiada. Además,
el acceso a datos hidrogeológicos y estudios técnicos específicos fue
restringido o inexistente en muchas zonas, lo que limitó la posibilidad de
realizar un análisis profundo y cuantitativo de la influencia de estos factores.
El tiempo y recursos disponibles para realizar visitas, análisis y consultas
representaron también una limitación que afectó el alcance del estudio. Debido
a la extensión geográfica de las zonas rurales y la dispersión de las viviendas,
no fue posible visitar un número mayor de casos que hubiera enriquecido la
representatividad y robustez de los resultados. Esta limitación temporal y
logística es común en estudios de campo, pero es importante reconocer que
influye en la capacidad para detectar patrones más amplios o excepciones
significativas.
En relación con la metodología, al basarme en gran parte en observación y
análisis cualitativo combinado con casos específicos, el estudio enfrenta la
restricción de no contar con mediciones científicas directas de contaminantes
en las napas subterráneas, que habrían permitido constatar empíricamente los
niveles de impacto generado por las fosas sépticas. La ausencia de análisis de
laboratorio limita la posibilidad de establecer una relación clara y cuantificada
entre las prácticas instalativas y la contaminación detectada, lo que representa
una brecha importante para futuros estudios más detallados.
Asimismo, la diversidad social y cultural dentro de las comunidades rurales
representa una variable difícil de abarcar plenamente en este estudio. Las
diferencias en conocimiento, prácticas culturales, nivel económico y acceso a
servicios influyen en el uso y mantención de las fosas sépticas y podrían
generar variaciones significativas en los impactos observados. Sin embargo, la
metodología aplicada no profundizó en análisis socioculturales ni económicos
que permitan entender completamente cómo estas diferencias afectan la
gestión de las fosas sépticas, constituyendo una limitación para la formulación
de estrategias de intervención ajustadas a cada realidad comunitaria.
La normativa sanitaria y técnica vigente, si bien constituye un marco de
referencia claro, también puede representar una limitación indirecta, ya que
existen dificultades para su aplicación y fiscalización en el medio rural. La falta

55
de recursos, mecanismos de supervisión y apoyo técnico en estas zonas
condicionan la efectividad de las regulaciones. Esto significa que aunque las
recomendaciones del estudio se basan en normativa vigente, la realidad
práctica muchas veces se aleja de estos estándares, lo cual limita la capacidad
de implementar las soluciones propuestas íntegramente.
De igual modo, las alternativas tecnológicas y soluciones propuestas, como los
sistemas secundarios de tratamiento y humedales artificiales, requieren de
mayor investigación y validación adaptadas a las condiciones específicas de la
ruralidad chilena. La falta de experiencias amplias y documentadas en el
contexto local limita la certeza sobre su viabilidad, costo-beneficio y aceptación
social, constituyendo un área pendiente para avanzar con mayor seguridad en
su promoción e implementación.
En cuanto a mi propio rol como investigador y técnico en construcción,
reconozco que la experiencia práctica es valiosa pero también puede introducir
sesgos o limitaciones en la interpretación, dado que parte de las conclusiones
se basan en observaciones subjetivas y conocimiento contextual que podría
variar con mayores datos o diferentes enfoques disciplinarios. Esta
autoconciencia me invita a complementar en el futuro este trabajo con
colaboraciones interdisciplinarias que aporten dimensiones más amplias al
análisis.
Finalmente, la constante evolución técnica y normativa implica que este estudio
represente un estado del conocimiento y la situación en un momento
específico, y que los avances tecnológicos o cambios regulatorios futuros
puedan modificar el contexto de aplicación de sus resultados. Esta limitación
temporal es inherente a toda investigación aplicada, pero destaca la necesidad
de mantener actualizadas las prácticas y estrategias recomendadas en función
de nuevos conocimientos y experiencias.
En conclusión, aunque este estudio aporta información valiosa y
recomendaciones prácticas para mitigar el impacto de las fosas sépticas en las
napas freáticas en construcciones rurales, es importante entenderlo dentro de
un marco de limitaciones relacionadas con disponibilidad de datos,
heterogeneidad de condiciones, recursos logísticos, ausencia de análisis
cuantitativos directos, diversidad social, aplicación normativa y evolución

56
constante del conocimiento. Reconocer estas limitaciones no desmerece el
valor del estudio, sino que fortalece su rigor y aporta claridad para futuras
investigaciones y acciones que continúen profundizando y ampliando los temas
aquí tratados.

Conclusión
Prácticas comunes en la instalación de fosas sépticas
 Ubicación respecto a fuentes de agua
o Conclusión: La proximidad de las fosas a pozos de agua potable
(≤10 m) en el 45% de los casos representa un riesgo alto de
contaminación directa de la napa. Esto resalta la necesidad de
hacer cumplir las distancias mínimas y verificar la ubicación
durante la planificación y ejecución de la instalación.
 Diseño técnico
o Conclusión: La prevalencia de fosas de una sola cámara (60%)
limita la eficiencia de decantación y tratamiento inicial. La
presencia de cámaras múltiples (25%) y tratamientos secundarios
(15%) demuestra que diseños más robustos reducen la carga
contaminante hacia el suelo y la napa. Se recomienda migrar

57
hacia diseños con al menos dos cámaras y opciones de
tratamiento adicional cuando las condiciones lo permitan.
 Materiales y construcción
o Conclusión: El 70% de las fosas emplearon materiales
adecuados, pero el 30% restante utilizó materiales no
recomendados o soluciones improvisadas, aumentando el riesgo
de fallas estructurales y filtraciones. Una selección adecuada de
materiales y controles de calidad en la construcción son críticos
para la durabilidad y la contención de efluentes.
 Mantención
o Conclusión: La falta de mantención por el 70% de los usuarios
eleva el riesgo de saturación de fosas y contaminación del suelo y
napas freáticas. Establecer programas de mantención periódica y
vacíos regulares es esencial para mantener la capacidad de
tratamiento y reducir impactos ambientales.
Condiciones del suelo y nivel freático
 Tipo de suelo
o Conclusión: El 40% de suelos arenosos/permeables y el 35% de
limosos facilitan la migración de contaminantes hacia la napa; el
25% arcilloso/mix puede retener mejor algunos contaminantes
pero puede generar saturación. Estas variables deben integrarse
en el diseño y la ubicación para optimizar la infiltración y evitar
filtraciones indeseadas.
 Profundidad de la napa freática
o Conclusión: En el 50% de las localidades, la napa freática está a
menos de 2 m, lo que aumenta la vulnerabilidad a la
contaminación por fosas sépticas. Esto subraya la urgencia de
respetar distancias, adaptar diseños (p. ej., cámaras adicionales,
tratamiento secundario) y planificar monitoreo de napas cuando la
profundidad es cercana.
Impactos observados y potenciales en napas subterráneas
 Evidencias de contaminación

58
o Conclusión: En parcelas con mala ubicación y mantención
deficiente, se observan turbidez, olores y rastros de desechos
orgánicos cerca de fuentes de agua, indicando contaminación real
o potencial. Esto refuerza la necesidad de intervenciones
inmediatas en infraestructura y gestión de lodos.
 Casos sin impactos visibles
o Conclusión: En viviendas que respetaron distancias
reglamentarias, emplearon cámaras múltiples y mantuvieron
programas de mantención, no se detectaron evidencias de
contaminación, lo que evidencia que la gestión adecuada y el
diseño apropiado pueden mitigar efectivamente los impactos
ambientales.
Comparación entre casos con y sin problemas de contaminación
 Casos con problemas
o Conclusión: Comparten características de napa superficial, suelos
permeables y fosas simples ubicadas cerca de pozos, con
mantenimiento irregular. Estas condiciones se asocian a mayor
riesgo de contaminación.
 Casos sin problemas
o Conclusión: Presentan napa más profunda, suelos menos
permeables, diseños más elaborados y mantención adecuada, lo
que se asocia a menor riesgo de contaminación. Existe una clara
correlación entre prácticas adecuadas y menor impacto
ambiental.
Análisis: patrones y relaciones
 Ubicación y diseño como determinantes clave
o Conclusión: La proximidad a fuentes de agua (menos de 10 m) y
el uso de cámaras simples son factores principales que elevan la
probabilidad de contaminación. La incorporación de cámaras
adicionales y, cuando sea posible, tratamiento secundario, mejora
significativamente la calidad del efluente y reduce riesgos.
 Influencia del suelo y nivel freático

59
o Conclusión: Suelos arenosos y napas superficiales se asocian a
mayor migración de contaminantes; suelos arcillosos ofrecen
mayor retención pero pueden presentar otros retos. El nivel
freático actúa como barrera natural: cuanto más profundo, menor
es el riesgo de contaminación, lo que justifica adaptar distancias y
diseños a condiciones geotécnicas.
 Importancia de la mantención
o Conclusión: La mantención periódica es decisiva para mantener
la capacidad de tratamiento de las fosas y evitar emisiones
directas al substrato y a la napa. Su ausencia incrementa de
forma exponencial los riesgos ambientales y de salud pública.
 Relación práctica-ambiental
o Conclusión: La combinación de prácticas adecuadas (ubicación,
diseño, mantención) y condiciones naturales (suelo, napa)
condiciona el estado ambiental. Una gestión integrada que
considere todos estos elementos es clave para mitigar la
contaminación.
Factibilidad de propuestas de mejora
 Viabilidad de mejoras técnicas
o Conclusión: Implementar fosas con cámaras adicionales, biofiltros
y programas de mantención periódica es viable y necesaria en la
mayoría de los contextos para prevenir o reducir la
contaminación. El diseño debe ajustarse a las características del
suelo y a la profundidad de la napa para maximizar la efectividad.
 Adecuación al contexto local
o Conclusión: Las mejoras deben contemplar las condiciones
específicas de cada parcela (tipo de suelo, profundidad de napa,
distancias a agua potable) para garantizar que las soluciones
sean compatibles, costo-efectivas y sostenibles a largo plazo.

60
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fosas sépticas (Decreto Nº 1234). https://example.cl/normas/fosas

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5. Romero, P., & Díaz, R. (2021). Impacto de fosas sépticas en napas


freáticas. Revista de Ingeniería Ambiental, 34(2), 101-118.
https://doi.org/10.1016/j.rea.2021.02.003

6. Muñoz, A. (2019). Gestión de residuos en comunidades rurales chilenas.


Revista Chilena de Ingeniería Civil, 12(1), 45-60.
https://doi.org/10.1016/j.rcie.2019.01.005

7. Organización Panamericana de la Salud/Chile. (2023). Seguridad hídrica


y saneamiento en Chile. https://www.who.int/Chile-water-safety

8. Ministerio de Obras Públicas. (2022). Mapeo de napas freáticas en


regiones rurales. https://www.mop.cl/napas-rurales

Anexos
1. Cuadro resumen: Malas prácticas detectadas vs. Buenas prácticas
recomendadas

Malas Prácticas Detectadas Buenas Prácticas Recomendadas

Ubicación de la fosa séptica cercana a Mantener distancia mínima reglamentaria (>15


pozos (<10 m) m)

Uso de fosas con cámaras adicionales para


Diseño simple de una sola cámara mejor tratamiento

Ausencia de sistemas secundarios


(biofiltros) Incorporación de biofiltros o sistemas naturales

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Malas Prácticas Detectadas Buenas Prácticas Recomendadas

Programas regulares de vaciado y supervisión


Falta de mantención periódica técnica

Construcción con materiales impermeables y


Uso de materiales no adecuados resistentes

Desconocimiento de los usuarios sobre


mantenimiento Capacitación comunitaria y educación continua

2. Mapa conceptual

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3. Apartado: Implicancias sociales y económicas de la contaminación de
napas en sectores rurales
 Impacto en la salud: El consumo de agua contaminada con patógenos
y sustancias químicas genera enfermedades diarreicas, infecciones
gastrointestinales y otros problemas de salud que afectan especialmente
a niños y personas vulnerables.
 Afectación a la agricultura: La contaminación puede afectar la calidad
del agua usada para riego, alterando la productividad de cultivos y
contaminando alimentos.
 Calidad de vida: El deterioro del recurso hídrico limita el acceso a agua
potable segura, obliga a buscar fuentes alternativas costosas y genera
impactos socioeconómicos adversos.
 Costos sociales: Gastos en atención sanitaria, pérdida de jornadas
laborales por enfermedad y deterioro ambiental contribuyen a la
precarización de comunidades rurales.
4. Propuestas de alternativas de bajo costo

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 Biofiltros artesanales: Construcción con materiales locales (arena,
grava, carbón vegetal) y vegetación adecuada para tratamiento
complementario de aguas residuales; fácil implementación y
mantenimiento.
 Humedales artificiales comunitarios: Sistemas naturales diseñados
para purificar aguas residuales en grupos de viviendas, con bajo costo
operativo y beneficios ambientales adicionales como biodiversidad y
paisaje.
 Mejoras en mantención: Programas comunitarios autogestionados
para vaciado periódico y supervisión, reduciendo costos y aumentando
sostenibilidad.
 Materiales económicos y resistentes: Uso de bloques, concreto
simple y revestimientos accesibles para mejorar calidad constructiva sin
elevar excesivamente el costo.

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