TEMARIO PRUEBA PARCIAL
Curso introducción a la Filosofía
1.- Define la filosofía, su finalidad, utilidad y el filosofar. ¿Es posible filosofar para los jóvenes
de hoy en día?
La etimología de la palabra filosofía viene de dos voces griegas philos “amigo” “amante”
“amor” y Sophía.
El propósito o fin de la filosofía consiste en el puro deseo de conocer y contemplar la verdad.
Pues bien, si reducimos la utilidad únicamente a su vertiente técnica, deberíamos responder
que, en este sentido, "la filosofía no sirve para nada". Y no sirve para nada porque la filosofía,
en sí misma, no es un medio o instrumento, sino un fin y está enraizada en la propia naturaleza
o esencia del hombre. La filosofía es la ciencia de los fines, la que nos enseña cómo y para qué
vivir. Por tanto, su utilidad no se sitúa en un plano técnico, sino en un plano más profundo,
metafísico, personal o espiritual.
Si es verdad que filosofar es un acto que sobrepasa, que trasciende el mundo del
trabajo, entonces nuestra pregunta «¿qué significa filosofar?», esta pregunta tan
«teórica» y «abstracta», se transforma imprevista y repentinamente en una cuestión
histórica de la máxima actualidad. Nos basta dar un paso, en el pensamiento y
geográficamente, para encontrarnos en un mundo en el que el proceso del trabajo, el
proceso de la realización de la «utilidad común», informa todo el ámbito de la existencia
humana; solo hay que saltar una frontera, de la que estamos muy cerca tanto interior
como exteriormente, para llegar al mundo total del trabajo en el que, consecuentemente,
no habría ya ninguna verdadera filosofía ni ningún verdadero filosofar, si es verdad que
filosofar significa trascender el mundo del trabajo y que es esencial al acto filosófico no
pertenecer a ese mundo de utilidades y de aptitud práctica, de necesidad y producto, a
ese mundo del bonum utile, de la «utilidad común», sino ser esencialmente
inconmensurable con él.
Definición de la Filosofía:
La filosofía es una disciplina intelectual que busca comprender y explorar las
cuestiones fundamentales sobre la existencia, la realidad, el conocimiento, la
moral, la mente y otros aspectos de la experiencia humana. A través del
razonamiento crítico y la reflexión, la filosofía busca abordar preguntas
profundas y examinar conceptos abstractos para obtener una comprensión más
profunda del mundo y de nosotros mismos.
Finalidad de la Filosofía:
La finalidad de la filosofía es proporcionar una comprensión más profunda y
reflexiva del mundo y de los problemas que enfrentamos como seres humanos.
Busca respuestas a preguntas fundamentales, como "¿qué es la realidad?",
"¿qué es la verdad?", "¿cómo debemos vivir?" y "¿cuál es el propósito de la
vida?". Además, la filosofía estimula el pensamiento crítico, promueve la claridad
en la argumentación y ayuda a formular preguntas que llevan al conocimiento y
al entendimiento.
Utilidad de la Filosofía:
La filosofía tiene varias utilidades:
1. Desarrollo del Pensamiento Crítico: Ayuda a desarrollar habilidades de
pensamiento crítico, lo que permite evaluar argumentos y tomar
decisiones informadas.
2. Ética y Moral: Aborda preguntas éticas y morales, lo que ayuda a las
personas a tomar decisiones éticas y a comprender mejor las
implicaciones morales de sus acciones.
3. Comprensión del Mundo: Ofrece un marco para comprender la
realidad, la naturaleza del conocimiento y la mente humana.
4. Resolución de Problemas: La filosofía ofrece herramientas para abordar
problemas complejos, analizarlos y encontrar soluciones.
El Filosofar:
El filosofar es el proceso de hacer filosofía, lo que implica la reflexión profunda,
el cuestionamiento, la argumentación crítica y la búsqueda de la verdad y la
sabiduría. El filosofar a menudo implica la exploración de conceptos abstractos,
la formulación de argumentos y la evaluación de suposiciones subyacentes en
nuestras creencias. El filosofar no tiene respuestas definitivas, pero busca
comprender las cuestiones fundamentales de manera más profunda y
significativa.
Posibilidad de Filosofar para los Jóvenes de Hoy en Día:
Sí, es posible y valioso que los jóvenes de hoy en día se involucren en la
filosofía. La filosofía puede ayudar a los jóvenes a desarrollar habilidades de
pensamiento crítico, a explorar sus creencias y valores, y a abordar preguntas
fundamentales sobre su propia existencia y el mundo que los rodea. Los jóvenes
pueden beneficiarse de la filosofía al promover la reflexión y la claridad en su
pensamiento, lo que les permite tomar decisiones informadas y comprender
mejor las complejidades de la vida y la sociedad. Además, la filosofía puede ser
una herramienta poderosa para fomentar el diálogo, la empatía y la
comprensión intercultural, lo que es esencial en un mundo cada vez más diverso
y globalizado.
2.- Los elementos del filosofar: el ocio, la duda y la admiración.
EL OCIO:
La importante elaboración conceptual del ocio clásico, presente en el pensamiento de los
grandes filósofos, Platón y Aristóteles, tuvo y sigue teniendo una incidencia trascendental.
Para ellos el ocio no era un mero medio de seguir trabajando sino un fin en sí mismo, la meta y
el cauce de una vida feliz. Aristóteles defiende en la Política que el ocio es “el principio de
todas las cosas” (VIII, 1337b 30-35), en cuanto sirve para lograr el fin supremo del hombre que
es la felicidad.
Se concretaba en la contemplación intelectual, entendida como ejercicio intelectual de
búsqueda de la belleza, la verdad y el bien. De ahí que el ocio del que habla Aristóteles se
refiera a la actividad humana cauce para lograr el fin supremo del ser humano, su realización
personal y el logro de la felicidad que le es propia en cuanto ser dotado de inteligencia y de
libertad, para forjarse a sí mismo y conseguir su más alta y especifica nobleza.
LA DUDA:
La duda es el mecanicismo que utiliza Descartes para encontrar un principio evidente.
Descartes concibió la idea de construir una ciencia suprema, que llama filosofía primera(el
único sistema filosófico válido), deshaciéndose de todas las verdades y opiniones tenidas por
ciertas, para empezar de nuevo. Instrumento para llegar a la certeza.
LA ADMIRACIÓN:
Aristóteles decía que la filosofía nació de la admiración. Según el filósofo griego, lo que llevó a
los hombres a filosofar fue el hecho de advertir que la realidad tiene logos, sentido,
racionalidad. La realidad misma es admirable porque no es un caos, sino un cosmos, es decir,
un conjunto ordenado de seres que siguen leyes racionales.
La admiración expresa una postura contemplativa orientada hacia el reconocimiento del
misterio y de la grandeza del hombre y de toda la realidad. Como en el caso de la
contemplación estética, el asombro implica salir de uno mismo y dejarse cautivar por la
realidad. Muchas realidades (por no decir todas) pueden suscitar nuestra admiración:
podemos sentir admiración ante un cielo repleto de estrellas, ante la belleza de una sonrisa, la
complejidad del ojo humano o la maldad de una venganza. Ahora bien, para la "admiración"
no es suficiente con "mirar", sino que hay que "saber mirar".
Un autor contemporáneo, A.J. Heschel, afirmaba que "con el avance de la civilización declina el
sentido de la admiración". Nuestra sociedad de masas y de consumo muchas veces vive de
acuerdo con una organización de la vida que se asemeja mucho a la vida animal: agobiados por
las prisas y el afán de realizar el mayor número de cosas en el menor tiempo posible, vivimos
en una incesante actividad, únicamente encaminada a producir medios o útiles para satisfacer
determinadas necesidades de la vida.
El proceso de filosofar involucra una serie de elementos o actitudes que son
fundamentales para la práctica de la filosofía. Entre estos elementos destacan el
ocio, la duda y la admiración:
1. Ocio:
El ocio en el contexto filosófico no se refiere al mero descanso o
entretenimiento, sino a la disponibilidad mental y la tranquilidad
necesarias para la reflexión profunda. Para filosofar de manera efectiva,
es esencial tener tiempo y espacio mental para explorar ideas, plantear
preguntas fundamentales y considerar diversas perspectivas. El ocio
implica alejarse de las preocupaciones cotidianas y las distracciones para
centrarse en la contemplación y la búsqueda del conocimiento.
2. Duda:
La duda es un elemento esencial en el proceso filosófico. La filosofía a
menudo comienza con la duda y el cuestionamiento de las creencias y
suposiciones establecidas. Los filósofos buscan examinar críticamente las
ideas y argumentos, incluso aquellos que se consideran verdades
incuestionables. La duda es el motor que impulsa la investigación y la
exploración de la verdad. Cuestionar, escrutar y desafiar las creencias
existentes son pasos cruciales para llegar a una comprensión más
profunda y precisa de la realidad.
3. Admiración:
La admiración se refiere a la capacidad de asombrarse y maravillarse ante
el mundo y sus misterios. Los filósofos a menudo comienzan su
búsqueda del conocimiento a través de la admiración por las maravillas y
los enigmas del mundo natural y humano. Esta actitud de asombro
impulsa la curiosidad y el deseo de comprender más plenamente las
complejidades de la existencia. La admiración motiva a los filósofos a
explorar, investigar y profundizar en la comprensión de los fenómenos y
conceptos que encuentran asombrosos.
Estos tres elementos, el ocio, la duda y la admiración, se interconectan y
colaboran en el proceso filosófico. El ocio proporciona el tiempo y el espacio
para la contemplación, la duda impulsa la búsqueda crítica de la verdad, y la
admiración nutre la curiosidad y la pasión por explorar las preguntas filosóficas.
Juntos, estos elementos contribuyen a la práctica reflexiva y significativa de la
filosofía, que busca comprender la realidad y la existencia desde una
perspectiva crítica y apreciativa.
3.- ¿Es posible el ocio hoy en día? ¿Cómo se usa el ocio hoy en día?
El ideal del ocio clásico era vivirlo como hemos comentado. Esto hay que entenderlo en el
contexto social y cultural del momento, en el que se aceptaba la distinción entre personas
libres y esclavas, y esta distinción se relacionaba directamente con ocupaciones y trabajos,
siendo las primeras las que podían experimentar el ocio como un ejercicio de su libertad. Así se
puede ver directamente en el texto que sigue: “Puesto que está establecida la distinción entre
trabajos libres y serviles, es evidente que conviene participar de aquellos trabajos útiles que no
embrutezcan al que se ocupa de ellos. Hay que considerar embrutecedor todo trabajo, arte y
disciplina que inutilice el cuerpo, el alma o la inteligencia de los hombres libres para el uso y la
práctica de la virtud. Por eso, llamamos embrutecedoras a todas las artes que disponen a
deformar el cuerpo, y también a los trabajos asalariados, porque privan de ocio a la mente y la
hacen vil. Existen también algunas ciencias liberales que no es indigno de un hombre libre
cultivarlas hasta cierto punto, pero entregarse a ellas en exceso y con demasiado vigor implica
los daños ya mencionados” (Política, 1337b 5-18). Introducción a la Filosofía Ing. Civil y Psicología
Para el hombre libre no es indigno hacer las cosas por sí mismo o por los amigos o por una
excelencia, pero si cuando pueda parecer que obra como un asalariado o un esclavo. Desde
este punto de vista se entiende que, para ellos, lo importante era el ocio y lo menos
importante el trabajo. Aristóteles defiende un ocio que es fundamento de realización humana,
que es preferible al trabajo y constituye su fin, porque el ocio es el horizonte adecuado para
realizar la felicidad que le es propia al hombre, en cuanto ser dotado de inteligencia y libertad.
El ocio no tiene la función de descanso, que es algo que corresponde al juego, porque “los
juegos deben practicarse más en medio de los trabajos, pues el trabajo necesita descanso, y
los juegos son para descansar”
El concepto de ocio ha evolucionado a lo largo del tiempo y, en la sociedad
contemporánea, la forma en que se experimenta y se utiliza el ocio ha cambiado
significativamente debido a avances tecnológicos, cambios en el estilo de vida y
la naturaleza de la economía global. Aunque el tiempo de ocio todavía existe y
es importante, puede verse influido por diversas actividades y circunstancias.
Aquí se describen algunas formas en que se experimenta y utiliza el ocio en la
actualidad:
1. Entretenimiento Digital: La tecnología ha transformado la forma en que
las personas experimentan el ocio. El entretenimiento digital, como ver
películas, series de televisión, jugar videojuegos y navegar por Internet,
se ha convertido en una parte significativa del tiempo de ocio de muchas
personas.
2. Actividades al Aire Libre: Muchas personas buscan actividades al aire
libre para su tiempo de ocio. Esto incluye caminatas, ciclismo, deportes,
paseos por la naturaleza y actividades recreativas al aire libre. El contacto
con la naturaleza y el aire libre sigue siendo una forma importante de
ocio para muchas personas.
3. Viajes y Turismo: Los viajes y el turismo son una forma común de ocio.
Las personas exploran nuevas ciudades, culturas y destinos para relajarse
y experimentar aventuras. Viajar se ha vuelto más accesible en la
actualidad, lo que ha ampliado las oportunidades de ocio.
4. Cultura y Arte: Muchas personas disfrutan de actividades culturales y
artísticas en su tiempo de ocio. Esto incluye visitas a museos, galerías de
arte, conciertos, teatro y lectura. La apreciación de la cultura y el arte es
una forma de ocio intelectual.
5. Deportes y Recreación: Participar en deportes y actividades recreativas,
ya sea en equipos o individualmente, sigue siendo una parte importante
del ocio. Esto puede incluir deportes como el fútbol, el yoga, el ciclismo o
la natación.
6. Socialización: El tiempo de ocio también se utiliza para socializar con
amigos y familiares. Las actividades sociales, como cenas, fiestas, juegos
de mesa y reuniones, son una forma significativa de ocio que fomenta las
relaciones personales.
7. Formación y Aprendizaje: Algunas personas optan por utilizar su
tiempo de ocio para el aprendizaje y la formación, ya sea inscribiéndose
en cursos en línea, asistiendo a talleres o leyendo libros.
8. Trabajo o Actividades Paralelas: En algunos casos, el ocio y el trabajo
pueden superponerse, especialmente para aquellos que disfrutan de sus
ocupaciones laborales. Algunas personas encuentran satisfacción y ocio
en actividades relacionadas con su trabajo o proyectos personales.
Es importante destacar que la naturaleza del ocio varía según las preferencias
individuales y las circunstancias personales. A pesar de la vida ocupada y la
presión en la sociedad contemporánea, es esencial encontrar tiempo para el
ocio, ya que contribuye al bienestar emocional y al equilibrio en la vida
cotidiana. La forma en que se usa el ocio hoy en día puede depender en gran
medida de las preferencias y circunstancias de cada individuo.
4.- ¿Qué es el filosofar y como trascender el mundo del trabajo? ¿Qué otras formas existen
para dar “un paso más allá”?
Puede decirse, que filosofar es un acto en el que trasciende el mundo del trabajo; definiendo a
este como el mundo del día de labor, mundo de la utilización, resultado o producto, de las
necesidades y del rendimiento, del hambre y su satisfacción. Su único objetivo es la utilidad
común, como sinónimo de acción útil. El mundo del trabajo se apodera cada vez más de la
existencia humana en su totalidad, siendo más excluyente y totalitaria.
Si él afirma que filosofar significa trascender el mundo de trabajo y que es esencial al acto
filosófico no pertenecer a ese mundo de utilidades, sino ser inconmensurable con él. La
filosofía reviste entonces el carácter de lo extraño, del mero lujo intelectual, intolerable e
injustificable, mientras más excluyentemente se mete al hombre en las exigencias del mundo
del trabajo. Estos fenómenos se presentan en la vida actual en todo el mundo.
El acto filosófico no es la única forma de dar este “paso más allá”. Podemos trascender este
mundo con otras formas de expresión como la verdadera creación literaria, la poesía, la
pintura, la contemplación artística, la oración, entendidas como artes no disponibles para fines
materiales concretos.
No hay que olvidarse que también existe una corrupción de lo religioso, en la que no se
entrega a lo divino, una degeneración del Eros (dios del amor en la mitología griega),
seudoformas de la creación y contemplación artísticas y una seudo poesía. Todas estas formas
no trascienden el mundo de trabajo como un verdadero filosofar y tiene por ejemplo más en
común con las ciencias especializadas que con tal seudopoesía. La característica del
seudofilosofía es que en ella el mundo del trabajo no es sobrepasado; sino clausuran al mundo
bajo la cúpula y encierran al hombre sin excepción aun más en él.
QUIEN FILOSOFA DA UN paso más allá del mundo de trabajo del día ordinario.
El sentido de un paso está determinado menos por el de dónde que por el de
adónde. Por eso hemos de seguir preguntando: ¿adónde llega el hombre que filosofa en
tanto trasciende el mundo del trabajo? Manifiestamente, traspasa una frontera; ¿qué clase
de ámbito es el que se encuentra más allá de esa frontera? Y ¿cómo se comporta el
dominio en el que se adentra el acto filosófico con respecto al mundo que es atravesado
y rebasado justamente por ese acto filosófico? ¿Es quizá ese ámbito lo «auténtico» y el
mundo del trabajo lo «inauténtico»; es, acaso, el «todo» frente a la parte; es la verdadera
realidad frente a una mera sombra y apariencia?
Sea la que sea la contestación particular a cada una de estas preguntas en cualquier
caso, lo cierto es que ambos dominios, el mundo del trabajo y el ámbito aquel en que se
adentra el acto filosófico en cuanto lo trasciende, pertenecen los dos al mundo del
hombre, que posee, en consecuencia, una estructura en la que se articulan diversos
estratos.
Filosofar:
El filosofar es una actividad intelectual y reflexiva que implica explorar preguntas
fundamentales sobre la existencia, la realidad, el conocimiento, la moral y otros aspectos de
la experiencia humana. Implica la búsqueda de la comprensión profunda a través del
cuestionamiento crítico, la reflexión y la argumentación. A menudo, el filosofar busca
trascender las respuestas superficiales y cuestionar suposiciones profundamente arraigadas.
El filosofar no se limita a los profesionales o académicos en filosofía, sino que está al
alcance de cualquier persona interesada en explorar cuestiones fundamentales. Puede
realizarse de manera individual o en discusiones y diálogos con otros. La filosofía se basa
en la curiosidad, la duda y la búsqueda de una comprensión más profunda de la realidad.
Trascender el Mundo del Trabajo:
Para trascender el mundo del trabajo y encontrar tiempo para el filosofar y otras
actividades significativas, es importante equilibrar las responsabilidades laborales con el
tiempo de ocio y la reflexión. Aquí hay algunas formas de hacerlo:
1. Gestión del Tiempo: Organiza tu tiempo de manera eficiente. Establece
prioridades y evita la sobreexplotación en el trabajo. Reserva tiempo para el ocio y
la reflexión.
2. Establece Límites: Aprende a decir no cuando sea necesario. No te comprometas
en exceso en el trabajo, y establece límites para mantener un equilibrio saludable
entre la vida laboral y la vida personal.
3. Desconexión Digital: Limita el tiempo que pasas en dispositivos electrónicos y en
las redes sociales. La desconexión digital puede ayudarte a recuperar tiempo para
otras actividades.
4. Identifica Tus Pasiones: Encuentra actividades o pasatiempos que te apasionen y
que te permitan explorar tus intereses personales. Esto puede incluir la lectura, la
escritura, el arte, la música o la filosofía.
5. Aprende a Relajarte: El tiempo de ocio también implica relajación y descanso.
Practica técnicas de relajación como la meditación, el yoga o la actividad física para
reducir el estrés.
6. Prioriza la Educación Continua: La educación y el aprendizaje continuo son una
forma de trascender. Inscríbete en cursos, talleres o conferencias que te interesen y
que te permitan ampliar tu horizonte.
7. Crea un Espacio para Reflexionar: Designa un espacio tranquilo en tu vida diaria
donde puedas reflexionar, escribir o filosofar. Este espacio te ayudará a centrarte en
la contemplación y la búsqueda de respuestas a preguntas profundas.
8. Comparte con Otros: La filosofía y la reflexión pueden ser más enriquecedoras
cuando se comparten con otros. Únete a grupos de discusión o encuentros con
personas afines para debatir temas filosóficos.
Recuerda que encontrar un equilibrio entre el trabajo, el ocio y la reflexión es esencial para
la satisfacción personal y el crecimiento intelectual. La búsqueda de respuestas a preguntas
fundamentales y la trascendencia del mundo del trabajo pueden enriquecer tu vida y
proporcionar un sentido más profundo de propósito.
5.- Condiciones vivió en el mundo griego que provocó el nacimiento de la filosofía.
El nacimiento de la filosofía en la antigua Grecia estuvo influenciado por una
serie de condiciones y factores culturales, políticos y sociales. Algunas de las
condiciones más importantes que contribuyeron al surgimiento de la filosofía
incluyen:
1. Cambios culturales y comerciales: La antigua Grecia experimentó un
período de cambios culturales y comerciales significativos, con un
aumento en los contactos culturales debido al comercio y la colonización.
Esto llevó a la exposición a diferentes formas de pensamiento y sabiduría
de otras culturas, como Egipto y Mesopotamia, lo que estimuló el
pensamiento crítico y la búsqueda de explicaciones racionales para el
mundo.
2. Polis: La organización política de la antigua Grecia en ciudades-estado
independientes, conocidas como "polis", fomentó la participación activa
de los ciudadanos en la vida pública. Esta participación política y el
debate en la ágora, la plaza pública, fomentaron el intercambio de ideas
y la necesidad de argumentar y justificar posiciones.
3. Cambios en la religión: A medida que la religión tradicional basada en la
mitología griega perdía influencia, se volvía más común la búsqueda de
explicaciones racionales y naturales para los fenómenos en lugar de
depender únicamente de la religión. La creciente secularización de la
sociedad fomentó la necesidad de respuestas racionales.
4. Avances en matemáticas y geometría: Los avances en matemáticas y
geometría, especialmente en el siglo VI a.C. con figuras como Pitágoras,
contribuyeron al desarrollo de métodos racionales y lógicos que
influyeron en la filosofía.
5. Cambios en la tecnología y la ciencia: Los avances tecnológicos, como la
navegación y la construcción naval, y los primeros intentos de explicar
fenómenos naturales impulsaron la necesidad de una comprensión más
profunda del mundo.
6. Educación y retórica: La educación desempeñó un papel importante en la
antigua Grecia, y la enseñanza de la retórica y la argumentación era
común. Esto estimuló la habilidad de formular argumentos lógicos y
persuasivos, lo que a su vez contribuyó al desarrollo de la filosofía.
7. Filósofos presocráticos: Los primeros filósofos presocráticos, como Tales,
Anaximandro y Parménides, comenzaron a plantear preguntas
fundamentales sobre la naturaleza del mundo y buscar respuestas
basadas en la razón y la observación en lugar de en la mitología y la
tradición.
En conjunto, estas condiciones fomentaron un ambiente propicio para el
surgimiento de la filosofía en la antigua Grecia, donde los pensadores buscaron
explicaciones racionales y naturales para los fenómenos del mundo y se
esforzaron por comprender la realidad a través del pensamiento lógico y la
observación crítica. Estos esfuerzos iniciales establecieron las bases para el
desarrollo posterior de la filosofía griega.
Lo que movió a los hombres a filosofar fue, como hemos dicho, la admiración, y lo
que históricamente les admiró fue, ante todo, el cambio y la multiplicidad de individuos,
experiencias que parecen contradecir vivamente a la inmutabilidad y unidad de las ideas.
Pues bien, los primeros filósofos procuraron encontrar en el mundo físico —en la
realidad material siempre cambiante que nos rodea— un fondo estable, un sustrato
permanente al que todas las sustancias se redujeran, algo ante lo que la multiplicidad y el
cambio se convirtieran en apariencias.
6.- Relaciona a los Sofistas y Sócrates. ¿Cuáles son los aportes de Sócrates a la filosofía?
los sofistas fueron
precisamente maestros dedicados a la enseñanza de retórica y dialéctica, esto es, del arte
de exponer, defender y persuadir públicamente. Lo que hasta esa época había sido el
libre y desinteresado ejercicio de la más noble dedicación, convirtióse entonces en una
actividad mercantil; este fue el primer sentido peyorativo que, en la época, adquirió la
palabra sofista: el que cobra por enseñar o, mejor aún, enseña por cobrar.
Este movimiento social fue la ocasión de que el espíritu griego se apartase de los
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temas objetivos —metafísicos o cosmológicos— para polarizarse en la contemplación de
lo interior, del hombre mismo y su intelecto. ¿Qué es la verdad, eso que los sofistas
ponen en entredicho? ¿Qué es la razón, eso que nos sirve para el descubrimiento de la
verdad?
En el seno del movimiento sofístico surge una figura que conmovió profundamente
aquel ambiente, y que habrá de ser inspiradora y maestra de los más grandes filósofos
griegos de la Edad de Oro: Sócrates (469-399). Este filósofo no escribió nada, ni tuvo
tampoco un círculo permanente donde expusiera y sistematizara su pensamiento; él
negaba su inclusión entre los sofistas «porque no cobraba por enseñar».
Dijimos al principio que según algunos «el pueblo griego descubrió la razón». Pues
bien, esta significación de los griegos se encarna propiamente en la figura de Sócrates.
Sócrates afirmó la razón como medio adecuado para penetrar la realidad. Y hubo de
sostener esta afirmación frente a dos clases de contradictores. Primeramente, contra los
sofistas; la razón bien dirigida sirve para alumbrar la realidad, no es una linterna mágica
que forja visiones a capricho sin relación con lo que es. Después, contra los
irracionalistas, contra los filisteos de la cultura: mucha gente en Atenas, como en todas
partes, pasaba por especialista o profesional en una materia sin que una verdadera
comprensión de la misma cimentase aquel conjunto de conocimientos. Sabían cosas
porque se las habían enseñado, pero a poco que se escarbase en su saber se descubría
enseguida que estaba montado en el aire. En el fondo, todos estos, como los pueblos
orientales y los bárbaros, sabían de un modo irracional, basado en la revelación o en el
mito.
Sócrates paseaba por las calles de Atenas y tropezaba, por ejemplo, con un militar o
con un retórico. Les hace una pregunta sobre cualquier extremo relacionado con su
profesión. Ellos dan una respuesta más o menos acertada; entonces Sócrates les pide una
aclaración sobre los fundamentos en que ello se basa, preguntándoles, simplemente, ¿por
qué? Las más de las veces, los interrogados no resisten dos de estas preguntas y
comienzan a divagar o a dar respuestas huecas. No hay en ellos verdadera ciencia porque
no la han adquirido mediante el ejercicio de la razón, sino por autoridad o por la
memoria.
A esta experiencia llega Sócrates valiéndose del primer aspecto de su método, que
se ha llamado ironía. Para la segunda experiencia se valdrá de la mayéutica, nombre que
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proviene del oficio de su madre, que era partera; esto es, «arte de dar a luz». Sócrates
interroga a un esclavo —el hombre más ignorante—, y mediante preguntas graduadas
que le obligan a discurrir por sí mismo, va a alumbrando la verdad y llegando a
resultados muy superiores a los que obtuvo con los hombres más cultos.
La nesciencia (ignorancia) es, pues, el punto de partida en nuestra búsqueda de la
verdad. «Solo sé que no sé nada, pero aún supero a la generalidad de los hombres que no
saben esto tampoco». Después, la búsqueda misma ha de realizarse con la propia vis
intelectual de cada uno, con la razón, que es el instrumento de penetrar en la realidad. El
resultado de esta búsqueda racional es el hallazgo de la verdad —verdad diáfana,
evidente, cimentada—. Esta verdad no es creación de la mente ni de su habilidad
dialéctica, sino descubrimiento (alecéia). Este hallazgo es una aventura de la mente que,
lejos de admitir falsos y extraños ídolos, debe seguir su propio impulso (genio o
demonio —daimon— interior). De aquí el lema que Sócrates adoptó para su
pensamiento, tomado del frontispicio del templo de Apolo en Delfos: «Conócete a ti
mismo».
Mayores sombras aún que las que envuelven su obra y personalidad cubren las
causas de su muerte. Sabemos que fue condenado por el tribunal de Atenas a beber un
vaso de cicuta, que los motivos oficiales fueron impiedad y corrupción de la juventud.
Mártir, según unos, de la claridad interna y de la lucha racional contra el mito,
introductor, según otros, de formas refinadas de sexualidad, es lo cierto que, con su
ironía metódica, no debió de tener muy propicias a las clases cultas y a los valores
consagrados socialmente. El acto final de su vida en el que rehúsa la escapatoria de la
cárcel —y de la muerte— que le ofrecían sus discípulos, y su famoso «discurso de las
Leyes» en el que explica esta su decisión, nos aclaran algo sobre el sentido de su muerte:
él muere en defensa de las Leyes, es decir, del orden político y religioso de Atenas bajo
cuyo cobijo ha vivido y vivieron sus padres. Si, huyendo, diera público testimonio de
desobediencia al Tribunal de Atenas, se haría merecedor de la sentencia dictada. Lejos
de aparecer como un rebelde o un enemigo de las leyes, da su vida por defender a estas
contra sus verdaderos enemigos: de una parte, contra aquellos que con su pereza mental
las convierten en rutina y decadencia; de otra, contra los impíos que extinguen sus
fundamentos morales y religiosos (en este caso, los sofistas).
Pudieron servir de epitafio a Sócrates sus propias y conocidas palabras: «Dios me
puso sobre la ciudad como al tábano sobre el caballo, para que no se duerma ni
amodorre».
La influencia histórica que Sócrates dejó tras de sí fue extensa y variada, como
varias pudieron ser las interpretaciones de su magisterio y de su testimonio personal.
Entre las llamadas «escuelas socráticas menores», cabe aludir a los cirenaicos y a
los cínicos. Aristipo de Cirene acentuó en la enseñanza de Sócrates su imperativo de
independencia personal y de búsqueda del bien. Pero el bien fue concebido por esta
escuela como el placer o el refinamiento en el placer, objetivo para una vida guiada por
la razón. Es esta la primera escuela hedonista (hedoné, placer), que influiría un siglo más
tarde en las teorías de Epicuro de Samos.
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Antístenes interpretó, en cambio, que ese bien u objetivo último de una vida serena
y racional era la virtud, es decir, el dominio de las propias pasiones y apetencias. El
sabio debe vivir ateniéndose a lo indispensable, despreciando todo lo superfluo como
fuente de esclavitud moral. Los cínicos prescindían así de todas las convenciones
sociales y hacían gala de sinceridad y aun de desfachatez en sus juicios y respuestas. De
aquí el concepto de «cínico» que ha llegado hasta nuestros días. En lo demás, se
sometían a una vida mísera y ascética como imperativo de la virtud. El nombre de la
escuela deriva de Cinosargos, de donde era su fundador, pero coincide también con el
nombre del perro (kuwn, can), cuyas cualidades elogiaban como modelo de vida; su
sobriedad, salud, alegría, impudicia y fidelidad. Los cínicos serán precedente de la
escuela estoica, en el siglo siguiente.
Se consideran «escuelas socráticas mayores» las de Platón y Aristóteles.
Los sofistas y Sócrates son figuras importantes en la historia de la filosofía
griega, y aunque comparten ciertas similitudes, también tienen diferencias
significativas en sus enfoques y objetivos. Aquí te proporcionaré una relación
entre los sofistas y Sócrates, así como los aportes de Sócrates a la filosofía:
Relación entre los Sofistas y Sócrates:
1. Énfasis en la Educación y la Retórica:
• Los sofistas eran educadores itinerantes que enseñaban retórica y
persuasión. Se centraban en la enseñanza de habilidades para la
argumentación y el debate, con el objetivo de preparar a sus
alumnos para tener éxito en la vida pública y la política.
• Sócrates, por otro lado, no cobraba por su enseñanza y no se
centraba en la retórica o la persuasión. En cambio, su método se
basaba en el diálogo y la búsqueda de la verdad a través de la
introspección y el cuestionamiento crítico.
2. Relativismo Moral:
• Los sofistas a menudo promovían una actitud relativista hacia la
moral, argumentando que las normas éticas eran convenciones
sociales y que no existían valores absolutos.
• Sócrates, en contraste, defendía la existencia de una verdad
objetiva y creía en la posibilidad de descubrir principios éticos
universales mediante la razón y la reflexión.
Aportes de Sócrates a la Filosofía:
Sócrates hizo contribuciones significativas a la filosofía, y sus aportes incluyen:
1. El Método Socrático: Sócrates es conocido por su método de diálogo,
que involucra el planteamiento de preguntas y el examen crítico de las
creencias y opiniones de las personas. Este método socrático se centra en
la autorreflexión y la búsqueda de la verdad a través de la conversación y
el razonamiento.
2. Ética y Virtud: Sócrates se interesó especialmente en cuestiones éticas y
la naturaleza de la virtud. Argumentaba que la virtud es el conocimiento
y que las personas hacen el mal debido a la ignorancia. Su enfoque en la
ética y la autorreflexión influyó en la filosofía moral posterior.
3. Desarrollo de la Filosofía Occidental: Sócrates es considerado uno de
los padres fundadores de la filosofía occidental. Su influencia se extendió
a través de sus discípulos, especialmente Platón, quien escribió diálogos
filosóficos que presentaban las ideas y métodos de Sócrates.
4. Énfasis en la Importancia de la Razón y la Autenticidad: Sócrates
enfatizó la importancia de la razón y la autoexaminación en la búsqueda
de una vida auténtica y significativa. Su filosofía promovió la
autorreflexión y el pensamiento crítico como medios para alcanzar una
comprensión más profunda de uno mismo y del mundo.
Aunque Sócrates y los sofistas compartieron la práctica del diálogo y el debate,
sus enfoques filosóficos difirieron en términos de sus objetivos y su concepción
de la verdad y la moral. Los aportes de Sócrates a la filosofía se centran en su
método de diálogo, su énfasis en la ética y la virtud, y su influencia duradera en
el desarrollo de la filosofía occidental.
7.- Características de la filosofía de Sócrates. ¿El conocimiento y los valores morales son
universal o relativos?
Sócrates fue un influyente filósofo griego que vivió en Atenas durante el siglo V
a.C. Su filosofía se caracterizó por varias ideas y métodos distintivos:
1. Método socrático: Sócrates es conocido por su método de diálogo y
pregunta, que se conoce como el "método socrático". En lugar de ofrecer
respuestas directas a las preguntas, Sócrates hacía preguntas a sus
interlocutores para llevarlos a reflexionar y examinar sus creencias y
conocimientos. Este método se centraba en la búsqueda de la verdad a
través de la argumentación y la autorreflexión.
2. La ironía socrática: Sócrates a menudo adoptaba una postura irónica,
fingiendo ignorancia para estimular a sus interlocutores a cuestionar y
defender sus creencias. A través de la ironía, buscaba exponer las
limitaciones del conocimiento humano y destacar la necesidad de una
indagación más profunda.
3. La ética y la virtud: Sócrates estaba especialmente interesado en
cuestiones éticas y morales. Argumentaba que el conocimiento de lo que
es bueno y virtuoso conduce a la acción virtuosa. Sostenía que la virtud
es el conocimiento y que nadie hace el mal de manera deliberada, sino
que lo hace debido a la ignorancia. Esta idea se sintetiza en su famosa
frase: "Conócete a ti mismo".
En cuanto a la pregunta sobre si el conocimiento y los valores morales son
universales o relativos, la filosofía de Sócrates tiende a enfocarse en la búsqueda
de verdades universales y objetivas. Creía en la existencia de una verdad
objetiva y en la posibilidad de alcanzar conocimiento y comprensión a través del
razonamiento y el diálogo. Sócrates creía que, a través de la reflexión y la
búsqueda de la virtud, las personas podían llegar a principios morales
universales y aplicables en su vida.
Sin embargo, es importante destacar que Sócrates también defendía la
importancia de la autorreflexión y la autocrítica, lo que implicaba la necesidad
de cuestionar constantemente las creencias y valores personales en busca de
una mayor comprensión. Si bien creía en la existencia de verdades objetivas,
también reconocía la importancia de la autoevaluación y la indagación
constante en la búsqueda de la sabiduría y la virtud.
8.- Explica el “Mito de la Caverna”: significado epistemológico y antropológico. ¿Qué relación
podemos hacer con lo que vivimos hoy en día?
El "Mito de la Caverna" es una alegoría presentada por el filósofo griego Platón
en su obra "La República." Este mito es una narrativa alegórica que se utiliza
para ilustrar conceptos filosóficos importantes, y tiene significados tanto
epistemológicos como antropológicos. Además, se puede relacionar con
aspectos de la sociedad actual.
Significado Epistemológico:
El "Mito de la Caverna" se utiliza para explorar la naturaleza del conocimiento y
la realidad. En la alegoría, se describe una caverna donde prisioneros han vivido
toda su vida atados de espaldas a la pared, sin poder ver el mundo exterior. Lo
único que conocen son las sombras proyectadas en la pared de la caverna por
objetos que pasan detrás de ellos. Estas sombras son su única realidad, y creen
que son la totalidad de lo que existe.
El significado epistemológico del mito radica en que las sombras en la pared
representan la percepción sensorial limitada y engañosa a la que estamos
sujetos. Platón argumenta que el mundo que experimentamos a través de
nuestros sentidos no es la realidad verdadera, sino una sombra de la realidad.
La filosofía, según Platón, implica liberar la mente de las limitaciones de las
percepciones sensoriales y buscar el conocimiento y la verdad más allá de la
realidad aparente.
Significado Antropológico:
El "Mito de la Caverna" también tiene un significado antropológico. Platón
sugiere que la mayoría de las personas viven sus vidas en un estado de
ignorancia, cautivas de creencias y opiniones superficiales que se les han
inculcado desde el nacimiento. La liberación de la caverna simboliza el proceso
de educación y reflexión que conduce a una comprensión más profunda y a la
adquisición de conocimiento.
Relación con la Actualidad:
El "Mito de la Caverna" sigue siendo relevante en la sociedad actual en varios
aspectos:
1. Medios de Comunicación y Desinformación: En la era de la
información y los medios de comunicación, la alegoría de la caverna
puede relacionarse con la forma en que las personas pueden estar
expuestas a información sesgada o incompleta, lo que limita su
comprensión de la realidad.
2. Educación y Pensamiento Crítico: La importancia de la educación y el
pensamiento crítico sigue siendo crucial en la actualidad. El mito destaca
la importancia de cuestionar nuestras creencias y buscar conocimiento
más allá de la superficialidad.
3. Realidad Virtual y Tecnología: Con la realidad virtual y la tecnología
avanzada, las personas pueden sumergirse en mundos simulados. Esto
plantea preguntas sobre la percepción de la realidad y la relación entre lo
que experimentamos y lo que es "real".
En resumen, el "Mito de la Caverna" sigue siendo una poderosa metáfora que
nos invita a cuestionar nuestras percepciones y creencias, a buscar la verdad y a
no conformarnos con las sombras en la pared, ya que la realidad verdadera
puede estar más allá de lo que nuestros sentidos nos muestran.
9.- Explica ¿cuál es la visión del hombre en Platón? ¿relaciona esta visión, con la visión actual
del cuerpo?
La visión del hombre en la filosofía de Platón está influenciada por sus creencias
metafísicas y su teoría de las Ideas o Formas. Platón considera al ser humano
como una entidad compuesta por dos elementos principales: el alma y el
cuerpo. Esta visión del hombre se relaciona de manera interesante con las
perspectivas actuales sobre el cuerpo y la mente.
Visión del Hombre en Platón:
1. El Alma Inmortal: Platón creía en la inmortalidad del alma. En su diálogo
"Fedón", argumenta que el alma es eterna, inmutable y preexistente
antes de nacer en un cuerpo humano. El conocimiento es un recuerdo de
lo que el alma sabía antes de encarnar en el cuerpo.
2. Dualismo Mente-Cuerpo: Platón defendía un dualismo mente-cuerpo,
aunque su enfoque estaba más en el alma que en la mente. Consideraba
que el cuerpo era una prisión temporal para el alma y que el objetivo de
la filosofía y la educación era liberar al alma de las distracciones y deseos
materiales, para que pudiera alcanzar la sabiduría y la verdad.
3. Jerarquía de las Almas: Platón también clasificó las almas en tres
categorías: almas racionales, almas espirituales y almas apetitivas. Las
almas racionales son las más elevadas y están destinadas a la búsqueda
del conocimiento y la sabiduría, mientras que las almas apetitivas están
más enfocadas en deseos materiales.
Relación con la Visión Actual del Cuerpo y la Mente:
La visión de Platón sobre el alma y el cuerpo se relaciona con debates filosóficos
contemporáneos sobre la relación entre la mente y el cuerpo, la naturaleza de la
conciencia y la neurociencia. Aunque la teoría de Platón sobre el alma inmortal y
su dualismo son conceptos metafísicos y religiosos que pueden diferir de las
perspectivas científicas actuales, hay similitudes y diferencias notables:
1. Dualismo Mente-Cuerpo: El dualismo mente-cuerpo en la filosofía
contemporánea a menudo se refiere a la relación entre la mente (o
conciencia) y el cerebro (el cuerpo). Mientras que Platón se centraba en
el alma y su inmortalidad, la filosofía moderna aborda la naturaleza de la
conciencia en relación con la actividad cerebral.
2. Materialismo y Neurociencia: La visión contemporánea tiende hacia el
materialismo, que sostiene que la mente es un producto del cerebro y
sus procesos físicos. La neurociencia explora cómo los procesos
neuronales generan la experiencia consciente y cómo el cuerpo y la
mente están interconectados.
3. Cuerpo y Espíritu: Algunas tradiciones religiosas y filosóficas
contemporáneas siguen defendiendo la idea de un aspecto espiritual o
inmortal del ser humano, lo que comparte similitudes con la creencia
platónica en un alma inmortal.
En resumen, la visión de Platón sobre el hombre se centra en la idea de un alma
inmortal que está destinada a la búsqueda de la sabiduría, y su dualismo mente-
cuerpo tiene similitudes con debates actuales sobre la conciencia y la relación
entre la mente y el cuerpo, aunque las perspectivas contemporáneas tienden a
estar más arraigadas en la ciencia y la filosofía de la mente.
10.- ¿Qué proponen Platón y Aristóteles al problema del cambio y el movimiento?.
Platón y Aristóteles, dos de los filósofos más influyentes de la antigua Grecia,
abordaron el problema del cambio y el movimiento desde perspectivas
filosóficas distintas.
La Solución de Platón al Problema del Cambio y el Movimiento:
Platón se centró en la realidad de las Ideas o Formas, que son entidades
abstractas e inmutables que existen más allá del mundo sensible y físico. Según
su teoría, el mundo sensible que percibimos a través de nuestros sentidos es un
mundo de sombras y apariencias engañosas. Para Platón, el cambio y el
movimiento en el mundo físico se deben a la participación imperfecta de las
cosas en las Ideas eternas y perfectas.
Platón argumentaba que las Ideas son la realidad verdadera y que el mundo
sensible es solo una copia imperfecta de esas Ideas. El cambio y el movimiento
en el mundo físico se deben a la imitación defectuosa de las Ideas. Por lo tanto,
Platón sostenía que el mundo sensible es menos real que el mundo de las Ideas.
Este enfoque se conoce como el "realismo platónico" y sugiere que la
estabilidad y la realidad verdadera se encuentran en el mundo de las Ideas,
mientras que el mundo físico es efímero y cambiante.
La Solución de Aristóteles al Problema del Cambio y el Movimiento:
Aristóteles tenía una perspectiva más empírica y centrada en la observación de
la realidad. Aunque también aceptaba la existencia de un mundo de formas o
esencias (llamadas "sustancias" en su filosofía), no compartía la visión de un
mundo de Ideas separado del mundo sensible.
Aristóteles sostenía que el cambio y el movimiento son inherentes a la
naturaleza y que no se deben a una participación en un mundo abstracto de
Formas. Para Aristóteles, el cambio y el movimiento son explicados por la causa
eficiente y la causa final. La causa eficiente se refiere a la causa que inicia el
cambio, mientras que la causa final se refiere al propósito o fin hacia el cual se
dirige el cambio.
Aristóteles también desarrolló su teoría de las cuatro causas: causa material,
causa formal, causa eficiente y causa final. Estas causas ayudan a explicar el
cambio y el movimiento en términos de lo que algo está hecho, su forma, la
causa que lo inicia y su propósito.
En resumen, mientras que Platón abordó el problema del cambio y el
movimiento desde una perspectiva metafísica y dualista, enfocándose en la
relación entre el mundo sensible y el mundo de las Ideas, Aristóteles ofreció una
explicación más empirista y centrada en la observación de la realidad, basada en
las causas y la naturaleza intrínseca de los objetos y eventos en el mundo físico.
Sus enfoques difieren en cómo conceptualizan la relación entre la estabilidad y
el cambio en el mundo.
11.- Explica la forma de conocer para Platón y Aristóteles. Diferencias y coincidencias.
Platón y Aristóteles, dos de los filósofos más influyentes de la antigua Grecia,
tenían concepciones diferentes sobre la forma de conocer y abordaban el tema
desde perspectivas filosóficas distintas. A continuación, se describen sus
enfoques y se destacan las diferencias y coincidencias en sus teorías del
conocimiento:
Platón:
• Teoría de las Ideas o Formas: Platón sostenía que el conocimiento se
deriva de un mundo de Ideas o Formas eternas e inmutables que existen
más allá del mundo sensible y físico. Estas Ideas son la realidad verdadera
y perfecta, mientras que el mundo sensible es solo una copia imperfecta
de las Ideas.
• Conocimiento como Reminiscencia: Platón argumentaba que el
conocimiento auténtico no se adquiere a través de la experiencia
sensorial, sino que es una forma de recordar lo que el alma conoció antes
de nacer. Creía en la reencarnación del alma y sostenía que el proceso de
aprendizaje consiste en recordar las Ideas que el alma ya posee.
• Método Socrático: Platón utilizaba el método socrático de diálogo y
pregunta para llevar a las personas a examinar sus creencias y llegar a un
conocimiento más profundo. A través del diálogo, se buscaba eliminar la
ignorancia y alcanzar la verdad.
Aristóteles:
• Empirismo y Observación: Aristóteles se basaba en la observación y la
experiencia sensorial como la fuente fundamental del conocimiento.
Creía que las personas adquieren conocimiento a través de la percepción
y la experiencia directa del mundo.
• Teoría del Silogismo y la Lógica: Aristóteles es conocido por su
desarrollo de la lógica y el razonamiento deductivo. Introdujo el
silogismo, una forma de inferencia lógica que se utiliza para derivar
conclusiones válidas a partir de premisas. Argumentaba que el
conocimiento se construye a través de la lógica y el razonamiento.
• Investigación Científica: Aristóteles también contribuyó
significativamente al pensamiento científico, abordando temas como la
biología, la ética y la política. Su enfoque era investigar y clasificar la
naturaleza y los fenómenos del mundo a través de la observación y la
razón.
Diferencias:
1. Origen del Conocimiento: La diferencia más significativa radica en la
fuente del conocimiento. Mientras que Platón enfatizaba la preexistencia
del conocimiento en el alma y la reminiscencia, Aristóteles abogaba por
la adquisición de conocimiento a través de la experiencia y la
observación.
2. Relación con el Mundo Sensible: Platón consideraba que el mundo
sensible era una copia imperfecta de las Ideas y, por lo tanto, menos real.
Aristóteles veía el mundo sensible como la base misma del conocimiento.
Coincidencias:
Ambos filósofos compartían una preocupación por la búsqueda de la verdad y
la sabiduría, y utilizaban el diálogo y el razonamiento como herramientas para
alcanzar un mayor entendimiento. Aunque sus teorías del conocimiento diferían
en gran medida, ambos contribuyeron de manera significativa al desarrollo de la
filosofía y la epistemología.
12.- La concepción del hombre en Platón y Aristóteles. ¿Por qué la importancia del alma?
Platón y Aristóteles tenían concepciones del hombre que compartían algunas
similitudes, pero también presentaban diferencias notables en su énfasis y
enfoque. La importancia del alma en sus filosofías se relaciona con su
comprensión de la naturaleza humana y su lugar en el mundo.
Concepción del Hombre en Platón:
Platón tenía una visión dualista del ser humano, que se centraba en la distinción
entre el alma y el cuerpo. Para Platón, el alma era la parte inmortal y divina de la
persona, mientras que el cuerpo era temporal y mortal. Algunas de las
características clave de la concepción del hombre en Platón son las siguientes:
1. Inmortalidad del Alma: Platón creía en la inmortalidad del alma.
Sostenía que el alma preexistía antes del nacimiento en el cuerpo y
continuaba existiendo después de la muerte. Esta creencia en la
inmortalidad del alma estaba relacionada con su visión de un mundo de
Ideas eternas y perfectas.
2. Dualismo Mente-Cuerpo: Platón sostenía un dualismo entre el alma y el
cuerpo. Consideraba que el cuerpo era una prisión temporal para el alma
y que el objetivo de la filosofía y la educación era liberar al alma de las
distracciones y deseos materiales, permitiéndole alcanzar la sabiduría y la
verdad.
3. Jerarquía de las Almas: Platón clasificó las almas en tres categorías:
almas racionales, almas espirituales y almas apetitivas. Las almas
racionales eran las más elevadas y estaban destinadas a la búsqueda del
conocimiento y la sabiduría.
Concepción del Hombre en Aristóteles:
Aristóteles también consideraba al alma como una parte importante de la
naturaleza humana, pero su enfoque era más empirista y centrado en la
observación. Algunos aspectos de la concepción del hombre en Aristóteles son
los siguientes:
1. Sustancia y Forma: Aristóteles argumentaba que el alma es la forma o la
esencia de un ser vivo. Creía que el alma es lo que anima a un organismo
y le da vida, y que existen diferentes tipos de almas para diferentes tipos
de seres vivos, incluyendo el ser humano.
2. Unidad de Cuerpo y Alma: A diferencia de Platón, Aristóteles no
sostenía un dualismo radical entre el alma y el cuerpo. Para él, el cuerpo
y el alma estaban intrínsecamente unidos en una sola sustancia. El alma
es la forma que da vida al cuerpo.
Importancia del Alma:
Tanto para Platón como para Aristóteles, el alma era de gran importancia
porque representaba la parte esencial de la persona que estaba relacionada con
la inteligencia, la racionalidad y la búsqueda de la verdad y la sabiduría. Aunque
sus enfoques diferían, ambos filósofos consideraban que el desarrollo del alma
era fundamental para alcanzar una vida virtuosa y una comprensión más
profunda de la realidad. El alma, en sus respectivas filosofías, era vista como la
parte de la persona que trascendía lo meramente material y terrenal.
13.- La importancia y la visión de la virtud en Sócrates, Platón y Aristóteles.
La importancia y la visión de la virtud eran conceptos fundamentales en las
filosofías de Sócrates, Platón y Aristóteles, aunque cada uno de ellos tenía
enfoques y perspectivas ligeramente diferentes sobre la virtud y su papel en la
vida humana. A continuación, se describen las visiones de la virtud en cada uno
de estos filósofos:
Sócrates:
Sócrates es considerado uno de los precursores de la ética occidental y se
centraba en la búsqueda de la virtud y la sabiduría a través del conocimiento de
uno mismo. Sus ideas sobre la virtud se pueden resumir de la siguiente manera:
1. El Conocimiento como Virtud: Sócrates creía que la virtud es un
conocimiento. Argumentaba que las personas actúan mal debido a la
ignorancia, y si se conocieran a sí mismas y comprendieran lo que es
verdaderamente bueno, actuarían virtuosamente.
2. Mayéutica y Ironía Socrática: Utilizaba su método mayéutico, que
consistía en hacer preguntas a sus interlocutores para que reflexionaran
sobre sus creencias y descubrieran la verdad por sí mismos. La ironía
socrática era su forma de mostrar la ignorancia de los demás y estimular
su búsqueda de conocimiento.
Platón:
Platón fue discípulo de Sócrates y su obra filosófica se basa en gran medida en
las enseñanzas de su maestro. Su enfoque en la virtud se manifiesta de la
siguiente manera:
1. Teoría de las Ideas: Platón argumentaba que la virtud se relacionaba
con la participación de las almas en el mundo de las Ideas o Formas,
donde existen los conceptos de virtud de manera perfecta. Las virtudes,
como la justicia, la sabiduría y la valentía, son manifestaciones
imperfectas en el mundo sensible.
2. Las Virtudes Cardinales: Platón identificaba cuatro virtudes cardinales:
sabiduría, valentía, moderación y justicia. Creía que estas virtudes eran
esenciales para una sociedad justa y que los individuos debían cultivarlas
para vivir vidas virtuosas.
Aristóteles:
Aristóteles, un estudiante de Platón, tenía una perspectiva diferente sobre la
virtud y su enfoque se centraba en la ética. Sus ideas sobre la virtud incluyen:
1. Virtud como Hábito: Aristóteles sostenía que la virtud es un hábito
adquirido a través de la práctica y la educación. Las virtudes se
encuentran en el punto medio entre los extremos de los vicios.
2. Ética de la Felicidad: Creía que el objetivo principal de la vida humana
era alcanzar la eudaimonia, o felicidad, a través del cultivo de la virtud. La
virtud era esencial para llevar una vida plena y significativa.
3. Virtudes Morales e Intelectuales: Aristóteles distinguía entre virtudes
morales (como la valentía y la moderación) y virtudes intelectuales (como
la sabiduría y la prudencia). Sostenía que ambas eran importantes para la
vida virtuosa.
En resumen, Sócrates, Platón y Aristóteles otorgaron una gran importancia a la
virtud en sus filosofías, aunque con enfoques y perspectivas diferentes. Sócrates
enfocaba en la importancia del conocimiento, Platón en la participación en el
mundo de las Ideas, y Aristóteles en la práctica de la virtud como un hábito en
busca de la felicidad. Sus contribuciones han influido de manera significativa en
la ética y la filosofía moral occidental.
14.- La relación de fe y razón, contraste entre Tertuliano, Averroes y Ockham frente a San
Agustín y Santo Tomás.
La relación entre fe y razón es un tema importante en la filosofía y la teología, y
ha sido abordado por varios pensadores a lo largo de la historia. Para entender
las diferencias y similitudes en la relación entre fe y razón en la filosofía y la
teología cristiana, es útil considerar las perspectivas de figuras como Tertuliano,
Averroes, Guillermo de Ockham, San Agustín y Santo Tomás de Aquino.
San Agustín:
San Agustín, un influyente teólogo y filósofo cristiano, defendió la idea de que
la razón y la fe pueden coexistir y deben hacerlo de manera armoniosa. En su
obra "De Doctrina Christiana" (Sobre la Doctrina Cristiana), argumentó que la
razón puede desempeñar un papel importante al interpretar y comprender la fe.
San Agustín sostenía que la fe y la razón no son mutuamente excluyentes, y que
la razón puede ayudar a aclarar y profundizar la comprensión de la fe.
Santo Tomás de Aquino:
Santo Tomás de Aquino desarrolló la filosofía escolástica, que enfatiza la síntesis
entre la filosofía aristotélica y la teología cristiana. Para Santo Tomás, la razón y
la fe eran complementarias, y sostenía que la razón podía llegar a conclusiones
que no se oponían a la fe, sino que la apoyaban. En su famosa obra "Summa
Theologica", presentó argumentos racionales para la existencia de Dios y abogó
por la importancia de la filosofía y la teología trabajando juntas.
Tertuliano:
Tertuliano, en contraste con San Agustín y Santo Tomás, defendió una postura
más radical de separación entre la fe y la razón. Es conocido por la famosa frase
"Creo porque es absurdo" ("Credo quia absurdum"), que sugiere que la fe se
basa en lo inexplicable y lo contrario a la razón. Tertuliano desconfiaba de la
filosofía y la razón, creyendo que podrían socavar la fe.
Averroes:
Averroes, un filósofo islámico influyente en la Edad Media, promovía la
separación entre la fe y la razón. Sostenía que la razón y la filosofía eran
apropiadas para comprender la verdad en asuntos no religiosos, mientras que la
fe se reservaba para cuestiones religiosas. Esta perspectiva se conoce como
"averroísmo" y tuvo un impacto en la filosofía medieval.
Guillermo de Ockham:
Guillermo de Ockham, un filósofo medieval, es conocido por su principio de
"Navaja de Ockham" o principio de parsimonia, que abogaba por simplificar las
explicaciones. Ockham enfatizaba la autonomía de la razón y abogaba por no
recurrir a explicaciones innecesarias en cuestiones de fe y razón.
En resumen, las opiniones sobre la relación entre fe y razón varían a lo largo de
la historia y entre diferentes filósofos y teólogos. San Agustín y Santo Tomás
enfatizaban la armonía y complementariedad entre la fe y la razón, mientras que
Tertuliano, Averroes y Guillermo de Ockham abogaban en diversos grados por
una separación más marcada. Estas perspectivas han influido en el desarrollo de
la teología y la filosofía occidentales.
15.- San Agustín y el problema del mal. ¿qué visión tienen los maniqueos sobre el mal?
¿Cuáles la visión de San Agustín sobre el mismo?
San Agustín se enfrentó al problema del mal en su obra "Confesiones" y en otros escritos
filosóficos y teológicos. En su juventud, San Agustín se sintió atraído por el maniqueísmo,
una religión que tenía una concepción particular del mal. Sin embargo, más tarde, San
Agustín abandonó el maniqueísmo y desarrolló su propia visión del mal, que influyó en la
teología cristiana.
Visión Maniquea sobre el Mal:
Los maniqueos eran seguidores de Mani, un líder religioso persa, y sostenían una
cosmovisión dualista en la que el mundo estaba gobernado por dos fuerzas eternas y
opuestas: la fuerza del bien (la luz) y la fuerza del mal (la oscuridad). Según los maniqueos,
el mal era una entidad independiente y eterna que existía en oposición al bien. Esta visión
dualista implicaba que el mal era una realidad igualmente poderosa y eterna, y que Dios no
era omnipotente.
Visión de San Agustín sobre el Mal:
San Agustín abandonó el maniqueísmo y desarrolló una visión más acorde con la teología
cristiana. Su visión del mal se basaba en varias ideas clave:
1. El Mal como Privación de Bien: San Agustín argumentaba que el mal no es una
entidad en sí misma, sino más bien una privación o ausencia de bien. Sostenía que
Dios, como ser supremo, era completamente bueno y, por lo tanto, no podía ser la
fuente del mal. El mal, en su opinión, se origina en la libre voluntad humana y en la
desviación de la voluntad de Dios.
2. El Libre Albedrío y el Pecado Original: San Agustín también enfatizaba el papel
del libre albedrío humano en la comisión del mal. Argumentaba que el mal surgía
cuando las personas usaban su libre albedrío para alejarse de Dios y, por lo tanto,
del bien. San Agustín formuló la doctrina del "pecado original", que sostenía que la
humanidad heredaba una inclinación al pecado debido al pecado de Adán y Eva en
el Jardín del Edén.
3. La Gracia Divina y la Redención: Aunque San Agustín reconoció la presencia del
mal en el mundo, también sostenía que la gracia divina era necesaria para la
redención y la transformación del individuo. La voluntad humana, por sí sola, no
podía liberarse del mal; se requería la gracia de Dios para lograr la redención y la
salvación.
La visión de San Agustín del mal influyó en gran medida en la teología cristiana posterior, y
su enfoque en el libre albedrío, la gracia divina y la naturaleza del mal como privación del
bien sigue siendo relevante en la teología y la filosofía moral cristiana.
16.- Relación entre la Fe y la Razón en San Agustín y Santo Tomás.
Tanto San Agustín como Santo Tomás de Aquino abordaron la relación entre la
fe y la razón en sus escritos teológicos y filosóficos, y aunque compartieron
ciertas similitudes en sus enfoques, también presentaron diferencias notables. A
continuación, se analiza la relación entre la fe y la razón en las perspectivas de
San Agustín y Santo Tomás:
San Agustín:
1. Primacía de la Fe: San Agustín otorgaba una primacía a la fe sobre la
razón. Sostenía que la fe era el fundamento de la comprensión de la
verdad divina y que la razón debía estar subordinada a la fe en asuntos
de revelación religiosa. Argumentaba que la fe era necesaria para acceder
a la verdad y que la razón podía ayudar a profundizar en la comprensión
de lo que se creía por fe.
2. Relación Complementaria: Aunque daba prioridad a la fe, San Agustín
veía la razón como una herramienta útil para aclarar y profundizar la
comprensión de la fe. Creía que la razón podía ayudar a resolver dudas,
explicar y defender la fe, pero sostenía que la fe era necesaria como
punto de partida.
3. Iluminación Divina: San Agustín también enfatizaba la importancia de la
iluminación divina en el proceso de conocimiento. Argumentaba que
Dios iluminaba el entendimiento humano y permitía que la razón
comprendiera la verdad divina.
Santo Tomás de Aquino:
1. Armonía entre Fe y Razón: Santo Tomás defendía una relación
armoniosa entre la fe y la razón. Sostenía que la verdad natural, accesible
a través de la razón, no debía entrar en conflicto con la verdad de la fe.
Creía que ambas fuentes de conocimiento, la razón y la fe, eran
complementarias y que no podían contradecirse entre sí, ya que ambas
provenían de Dios.
2. Teología Natural: Santo Tomás es conocido por desarrollar la idea de la
"teología natural", que sostiene que a través de la razón, los seres
humanos pueden llegar a conocer aspectos de Dios y de la verdad divina,
incluso antes de la revelación divina. Esto implica que la razón
desempeña un papel importante en la comprensión de la verdad
religiosa.
3. Filosofía y Teología: Santo Tomás promovía la idea de que la filosofía y
la teología podían coexistir y complementarse. Defendía que la filosofía
(la razón) podía preparar el camino para la teología (la fe) y que ambas
disciplinas podían trabajar juntas en la búsqueda del conocimiento.
En resumen, tanto San Agustín como Santo Tomás de Aquino reconocían la
importancia tanto de la fe como de la razón en la búsqueda de la verdad, pero
sus enfoques variaban en términos de la relación entre ambas. San Agustín
daba prioridad a la fe, mientras que Santo Tomás promovía una armonía y
complementariedad entre fe y razón, defendiendo la posibilidad de conocer
aspectos de la verdad divina a través de la razón y la teología natural. Ambas
perspectivas influyeron de manera significativa en la teología y la filosofía
cristianas.
17. El alma en Platón, San Agustín y Santo Tomás. ¿Es posible que el alma subsista con su
propio ser, independiente del cuerpo?
Las concepciones del alma en Platón, San Agustín y Santo Tomás de Aquino
presentan diferencias y similitudes en su relación con el cuerpo, y cada uno de
estos filósofos abordó la cuestión de la subsistencia del alma de manera única.
Platón:
En la filosofía de Platón, el alma desempeña un papel fundamental en la
naturaleza humana y se considera inmortal. Para Platón, el alma existe antes de
nacer en el cuerpo y sobrevive después de la muerte. Sin embargo, el alma no
se considera completamente independiente del cuerpo, sino que está vinculada
a él durante la vida terrenal. La existencia del alma en el mundo sensible está
relacionada con la encarnación, y el cuerpo actúa como una prisión temporal
para el alma. La misión del filósofo es liberar al alma de las distracciones y
deseos materiales del cuerpo para alcanzar la sabiduría y la verdad.
San Agustín:
San Agustín, en su teología cristiana, sostenía una visión del alma influida tanto
por el cristianismo como por el neoplatonismo. Creía en la inmortalidad del
alma y su conexión con Dios. Aunque no se considera que el alma subsista de
manera independiente del cuerpo en esta vida, San Agustín argumentaba que el
alma es una entidad inmortal y que, después de la muerte, está destinada a una
vida eterna con Dios en el más allá. En su perspectiva, el alma es eterna y tiene
una existencia después de la muerte, pero su relación con el cuerpo es una
parte intrínseca de la condición humana.
Santo Tomás de Aquino:
Santo Tomás de Aquino, influido por la filosofía aristotélica, sostenía que el
alma es la forma del cuerpo y, por lo tanto, está intrínsecamente unida a él. Esto
significa que, durante la vida terrenal, el alma y el cuerpo son una unidad
indivisible. Santo Tomás argumentaba que, si bien el alma tiene sus propias
operaciones intelectuales y racionales, está ligada al cuerpo en su existencia
terrenal. Sin embargo, al igual que San Agustín, Santo Tomás defendía la
inmortalidad del alma, y creía que el alma humana sobrevive a la muerte y entra
en una vida eterna con Dios. La subsistencia del alma después de la muerte es
independiente del cuerpo físico, según la perspectiva de Santo Tomás.
En resumen, mientras que Platón sostuvo que el alma es inmortal pero está
relacionada con el cuerpo durante la vida terrenal, tanto San Agustín como
Santo Tomás creían en la inmortalidad del alma y su existencia independiente
del cuerpo después de la muerte. Estas diferencias reflejan las influencias
filosóficas y teológicas que cada uno de estos pensadores recibió en sus
respectivas visiones del alma y su relación con el cuerpo.
18.- El Racionalismo y el Empirismo, relación de diferencias y similitudes. ¿Por qué Hume
llevará hasta escepticismo el empirismo.
El racionalismo y el empirismo son dos corrientes filosóficas que abordan la
naturaleza del conocimiento y la fuente de nuestras creencias. Aunque
comparten el objetivo de comprender la adquisición del conocimiento, difieren
en sus enfoques y perspectivas. David Hume, un destacado filósofo empirista,
llevó a cabo críticas fundamentales al empirismo, lo que resultó en un
escepticismo radical. A continuación, se exploran las diferencias y similitudes
entre el racionalismo y el empirismo, así como la crítica de Hume al empirismo.
Diferencias entre el Racionalismo y el Empirismo:
1. Origen del Conocimiento:
• Racionalismo: Los racionalistas, como René Descartes, sostienen
que el conocimiento se deriva de la razón y la introspección.
Consideran que existen verdades innatas que son accesibles a
priori, es decir, sin la necesidad de la experiencia sensorial.
• Empirismo: Los empiristas, como John Locke y David Hume,
argumentan que el conocimiento se origina en la experiencia
sensorial. Afirman que nuestras mentes son "tablas en blanco" al
nacer, y todas nuestras ideas provienen de la observación y la
experiencia.
2. Fuentes de Conocimiento:
• Racionalismo: Los racionalistas consideran que la razón y la
deducción lógica son fuentes fundamentales de conocimiento.
Confían en la capacidad de la mente para razonar y llegar a
verdades universales.
•Empirismo: Los empiristas defienden que la experiencia sensorial,
la observación y la experimentación son las principales fuentes de
conocimiento. Consideran que el conocimiento se basa en datos
concretos y observables.
3. Grado de Certidumbre:
• Racionalismo: Los racionalistas tienden a creer que el
conocimiento a priori es más cierto y seguro que el conocimiento
empírico, ya que no está sujeto a la incertidumbre de la
experiencia.
• Empirismo: Los empiristas suelen ser más escépticos sobre la
posibilidad de alcanzar conocimiento absoluto y consideran que
las creencias basadas en la experiencia están sujetas a revisión y
corrección.
El Escepticismo de Hume:
David Hume, un filósofo empirista escocés del siglo XVIII, llevó al empirismo a
un nivel de escepticismo radical. Hume argumentó que no podemos justificar la
creencia en la causalidad (la idea de que una causa produce un efecto)
mediante la experiencia, ya que no podemos observar la causa real en acción;
solo podemos observar correlaciones constantes. Esto lo llevó a cuestionar la
validez de muchas creencias fundamentales, como la creencia en la causalidad,
la identidad personal y la inducción.
Hume argumentó que nuestras creencias son el resultado de hábitos y
costumbres mentales, en lugar de una inferencia lógica basada en pruebas
empíricas. Este enfoque escéptico minó la confianza en la posibilidad de
alcanzar conocimiento seguro a través de la experiencia y llevó a Hume a
cuestionar la solidez de las bases del empirismo.
En resumen, el racionalismo y el empirismo son dos enfoques filosóficos
diferentes para la adquisición del conocimiento, con el racionalismo enfatizando
la razón y el empirismo centrado en la experiencia. Hume, un destacado
empirista, llevó a cabo críticas radicales al empirismo al cuestionar la validez de
muchas creencias basadas en la experiencia, lo que resultó en un escepticismo
filosófico profundo.