rumbo.
Por ofrecer notables variantes con la descripción dada arriba
-variantes que no cabe razonar ahora, dada la brevedad de este trabajo,
en que es asunto puramente tangencial- haré una descripción de este
tipo del mundo, útil para percibir la amplitud del concepto y sus
posibles implicaciones diferentes.
Toma como centro el sol, representado por una cara rodeada de
rayos, en número de catorce, y con lengua bífida alargada desde la boca.
La postura de este rostro hace que podamos identificar los diversos
rumbos. Tomando en cuenta que se agrupan en torno del sol, tenemos
esta disposición:
Comenzamos la lectura o examen por el cuadro superior derecho,
teniendo la plana colocada en sentido de la dirección del rostro solar
hacia abajo. Cada cuadro está formado por una serpiente que se re-
pliega en forma rectilínea sobre sí misma. El cuadro en esta disposición
es el que Seler señala como cuarto. La serpiente es amarilla claro,
con marcas redondas rojas. El numen que se halla en el centro, como
presidiendo el rumbo es Xochipilli, con su tintura roja en todo el
cuerpo y con la franja amarilla y la mano blanca en el rostro, que
son características de esta deidad. Se halla totalmente desnudo y en un
ademán de baile, como todos los demás de esta plana, con excepción
de Cihuacoatl. Los signos del Tonalmamatl que se le asignan son
cuetzpalin, tochtli, malinalli, cozcacuauhtli y xochitl. Y los miembros
del dios a que se hallan asignados son, en el mismo orden, pene, pie,
oreja, mano y boca. Para mí representa el rumbo oriental -Seler lo
asigna al sur y es un símbolo de la vida, en sus implicaciones de
fecundidad, alegría, exaltación, superación y arte en todas sus formas.
El rojo y el amarillo que predominan en el cuadro dan la noción de
la zona de donde la luz procede: tlauhcopa.
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Seguimos hacia la derecha —que en tal caso indica el norte- y halla-
mos una serpiente que Seler identifica con la mítica serpiente emplu-
mada, o sea quetzalcoatl, como antecedente del numen que lleva este
nombre. El dios encuadrado en este cuadro no es sin embargo el dios
así llamado, sino Tláloc. El color verde es el de esta región en el Ms.
No hay que olvidar que el verde se halla en muchos documentos como
indicativo del norte, acaso por la semejanza con el negro, Seler asigna
el oriente para esta sección del gran cuadro general. Los signos del
Tonalamatl son cipactli, coatl, atl, acatl, ollin. Y sus miembros seña-
lados en el dios, por el mismo orden, dan pie, oreja, mano, ojo y boca.
Es raro hallar esta asignación al norte, que se tiene por funesto, cuando
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