El perro (Canis familiaris o Canis lupus familiaris, dependiendo de si se lo
considera una especie o una subespecie del lobo),[1][2][3] llamado perro
doméstico o can,[4] y en algunos lugares coloquialmente llamado chucho,[5] tuso,[6]
choco,[7] entre otros; es un mamífero carnívoro de la familia de los cánidos, que
constituye una especie del género Canis.[8][9] En el 2013, la población mundial
estimada de perros estaba entre setecientos millones y novecientos ochenta y siete
millones.[10][11]
Su tamaño (o talla), su forma y su pelaje es muy diverso y varía según la raza. Posee
un oído y un olfato muy desarrollados, y este último es su principal órgano sensorial.
Su longevidad media es de diez a trece años,[12][13][14] dependiendo de la raza. Junto
al gato doméstico, es uno de los animales de compañía más populares del mundo,
recibiendo el título de «el mejor amigo del hombre».[15][16]
Desde el 2021 hasta el 2022 el número de perros como mascota en Europa se ha
incrementado en más de 11 de millones. El país europeo con mayor población de
perros domésticos que se contabilizó desde 2021 es Rusia, con aproximadamente
17,5 millones de canes.[17]España contaba en 2022 con aproximadamente 9,3
millones de perros domésticos.[18]En ese mismo año, se estimó que el número de
perros que había en todo el mundo estaba en torno a los 900 millones.[19][20]
El perro doméstico proviene de un grupo ancestral común que data de hace
aproximadamente treinta mil años, y desde entonces se ha extendido a todas partes
del mundo.[21] Los primeros restos fósiles de perros enterrados junto con seres
humanos se encontraron en el Valle del Jordán, y datan de hace unos doce mil
años.[22] Desde entonces, los perros y los humanos han evolucionado conjuntamente,
tanto en las culturas africanas y euroasiáticas, como en las que poblaron América y
se mantuvieron sin contacto con aquellas hasta el siglo XV.[23] Los perros comparten
el entorno, los hábitos y el estilo de vida humanos, como las dietas ricas en cereales y
almidón. La alimentación inadecuada, así como el uso de antibióticos, son la causa
del desarrollo de muchas
enfermedades inflamatorias e inmunológicas.[cita requerida]Unas cuatrocientas
enfermedades del perro tienen una equivalente humana, y destacan especialmente
la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurológicos, así como varios tipos
de cáncer, enfermedades autoinmunes y enfermedades cardiovasculares.[24][25][26][27]
Tienen una gran relación con los humanos, y entre tales relaciones se incluyen servir
como animales de compañía, perros de asistencia, perros guardianes, perros de
trabajo, perros de caza, galgos de carrera, perros guía, perros pastores, perros
boyeros, perros de guerra, perros policía, etc.[28][29][30][31]
Características
Diferencias respecto a otros cánidos
En comparación con lobos de tamaño equivalente, los perros tienden a tener
el cráneo un 20 % más pequeño y el cerebro un 10 % más pequeño, además de tener
los dientes más pequeños que otras especies de cánidos.[32] El perro requiere
menos calorías para vivir que el lobo. Su dieta de sobras de los humanos hizo que su
cerebro grande y los músculos mandibulares utilizados en la caza dejaran de ser
necesarios. Algunos expertos piensan que las orejas flácidas de los canes son el
resultado de la atrofia de los músculos mandibulares.[32] La piel del perro doméstico
tiende a ser más gruesa que la del lobo y algunas tribus esquimales prefieren su piel
para vestirse, debido a su resistencia al desgaste en un clima inhóspito.[32] A
diferencia de los lobos, pero al igual que los coyotes, los perros domésticos
tienen glándulas sudoríparas en las almohadillas de las patas.[32] Las patas de un
perro suelen ser más cortas que las de un lobo y su cola tiende a curvarse hacia
arriba, otro rasgo que no se observa en los lobos.[33]
Anatomía externa
Diagrama de la anatomía general de un perro: 1.
frente, 2. hocico, 3. barboquejo, 4. hombro, 5. codo, 6. pata anterior, 7. punto más
alto de la grupa, 8. muslo, 9. corvejón, 10. patas traseras, 11. cruceta, 12. babilla, 13.
patas, 14. cola.
La enorme variedad de morfologías en las diferentes razas de perro hace difícil
determinar el tamaño y el peso medios de los mismos. Con una altura de entre 71 y
90 cm, el galgo irlandés es la raza más alta de perro[34] —aunque algunos ejemplares
de gran danés superan este tamaño, llegando hasta 107 cm—.[35] La raza más
pequeña de perro es el chihuahua, con un tamaño de 15-30 cm en la cruz. Con un
peso medio de entre 1,5 y 3 kg —y que en algunos casos, puede no superar los
500 g—,[36] los chihuahuas también son los canes más ligeros; mientras los mastines
ingleses y los san bernardos son los perros más pesados, con un peso que puede
llegar a más de 75 u 80 kg.[37]
La longevidad de los perros varía de una raza a otra, pero en general las razas más
pequeñas viven más tiempo que las más grandes. Los canes más pequeños a
menudo viven hasta la edad de quince o dieciséis años, mientras que los perros más
grandes pueden tener una esperanza de vida de solo la mitad. En medio se
encuentran todas las razas intermedias. El perro más viejo del que se tiene
constancia, un Boyero australiano llamado Bluey, murió en el año 1939 a la edad de
veintinueve años.[38] La esterilización del animal puede prolongar o acortar su vida,
reduciendo el riesgo de contraer enfermedades como la piometra en la hembra o
cáncer testicular en el macho. También reduce el riesgo de accidentes y heridas,
pues los perros no esterilizados se pelean y se escapan más. Por otro lado,
la castración del macho favorece la aparición de cáncer de próstata, una enfermedad
que puede acortar drásticamente la vida del animal.[39]
Pelaje
Pelaje multicolor y denso, ideal para el invierno,
en un perro de raza mestiza.
Al igual que los lobos, los perros tienen un pelaje, una capa de pelos que les cubre el
cuerpo. El pelaje de un can puede ser un «pelaje doble», compuesto de una capa
inferior suave y una capa superior basta. A diferencia de los lobos, los perros pueden
tener un «pelaje único», carente de capa inferior. Los perros con un pelaje doble,
como los lobos, están adaptados para sobrevivir en temperaturas frías y tienden a
provenir de climas más fríos.
Los perros suelen presentar vestigios de contrasombreado, un patrón
de camuflaje natural común. La base general del contrasombreado es que un animal
iluminado desde arriba aparece más claro en la mitad superior y más oscuro en la
mitad inferior, donde normalmente tiene su propio color.[40][41] Este es un patrón que
los predadores pueden aprender a reconocer. Un animal contrasombreado tiene una
coloración oscura en la superficie superior y una coloración clara en la inferior. Esto
reduce la visibilidad general del animal. Un vestigio de este patrón es que muchas
razas tienen un lado, una raya o una estrella de pelaje blanco en el pecho o en la parte
inferior.
Esqueletos de perro gran danés y chihuahua en un
museo de osteología.
Cola
Hay muchas formas diferentes de cola de perro: recta, recta hacia arriba, forma de
hoz, rizada o en tirabuzón. Tradicionalmente a algunas razas de perro se les amputa la
cola (caudectomía), lo cual se está comenzando a prohibir en varios países, ya que se
considera una forma de crueldad hacia los animales.[42][43] En algunas razas, algunos
cachorros nacen con una cola corta o sin cola. Esto sucede más a menudo en ciertas
razas, especialmente en aquellas en las que a menudo se corta la cola y que por
tanto no tienen estándar de raza en cuanto a la cola.
Aparato locomotor
Como la mayoría de mamíferos predadores, el perro tiene músculos potentes,
un sistema cardiovascular que permite una alta velocidad y una gran resistencia y
dientes para cazar, aguantar y desgarrar las presas.
El esqueleto ancestral de los perros les permite correr y saltar. Sus patas se han
desarrollado para impulsarlos rápidamente hacia delante, saltando cuando sea
necesario, con el fin de cazar y atrapar las presas. Por tanto, tienen pies pequeños y
apretados y caminan sobre los dedos (digitígrados). Sus patas traseras son bastante
rígidas y sólidas, mientras que las anteriores son laxas y flexibles, estando unidas al
tronco únicamente por músculos.
Aunque la cría selectiva ha cambiado la apariencia de muchas razas, todos los perros
conservan los elementos básicos de sus antepasados. Los perros
tienen omóplatos desconectados —carecen de clavícula— que permiten hacer
zancadas más largas. La mayoría de las razas conservan las garras vestigiales —
espuelas— en las patas anteriores y a veces en las posteriores. Algunas de estas
razas, como el perro pastor catalán, pueden presentar un espolón doble en una o
más patas. En algunos casos, se les quitan esas garras para evitar que el animal se
las arranque sin querer durante la persecución de una presa, pero esta práctica es
ilegal en algunos países.
Sentidos
Los sentidos del olfato y del oído del perro son superiores a los del humano en
muchos aspectos. Algunas de sus habilidades sensoriales han sido utilizadas por los
humanos, como por ejemplo el olfato en los perros de caza, perros buscadores de
explosivos o perros buscadores de drogas. Además, son capaces de diferenciar e
identificar sonidos concretos como palabras y asociarlos a estímulos externos, como
por ejemplo un premio.
Vista
La visión del can parece adaptada para la caza: No tiene gran agudeza visual de
detalles, pero tienen excelente percepción de movimientos. Tiene excelente visión
nocturna o crepuscular, debido al uso del tapetum lucidum —una pantalla reflectiva
dentro del ojo—.[44]El campo visual del perro se encuentra entre los 240 y los 250
grados, mucho mayor que el del ser humano que es de aproximadamente 180 grados.
La visión del perro es sensible a los objetos en
movimiento o con desplazamiento repentino, y cuenta con una excelente visión
nocturna o crepuscular.
Tienen una forma de visión dicromática llamada deuteranopia que en los humanos se
considera una forma de daltonismo que afecta al rojo y al verde. Los perros perciben
tonalidades de amarillo y de azul, pero el rojo lo perciben como amarillo y el verde lo
ven gris.
Su sistema visual se ha desarrollado para ayudarles en la caza.[45] Aunque es difícil de
medir, la agudeza visual de los caniches ha sido estimada como equivalente a una
puntuación en el test de Snellen de 20/75. Sin embargo, la discriminación visual es
muy superior cuando se trata de objetos en movimiento. Se ha demostrado que los
perros son capaces de distinguir su dueño de otras personas a distancias de más de
un kilómetro y medio.[cita requerida] Como cazadores crepusculares dependen de su visión
en condiciones de poca iluminación. Para ayudarles a ver en la oscuridad tienen
pupilas muy grandes, una mayor densidad de bastoncillos en la fóvea óptica, una
mayor velocidad de parpadeo y un tapetum lucidum refractivo. El tapetum es una
superficie refractiva situada detrás de la retina que refleja la luz para dar a los
fotorreceptores una segunda oportunidad de captar los fotones. Aunque estas
adaptaciones sirven para mejorar la visión en la oscuridad, también reducen la
agudeza visual de los perros.
Como la mayoría de los mamíferos, los perros son dicromatos y tienen una visión en
color equivalente al daltonismo rojo-verde en los humanos.[46][47][48] Las diferentes
razas caninas tienen diversas formas y tamaños de los ojos y también tienen una
configuración distinta de la retina.[49] Los perros con el hocico largo tienen una «raya
visual» que se extiende por el ancho de la retina y que les da un campo muy amplio de
visión excelente, mientras que los perros con el hocico corto tienen una área
centralis, una región central con hasta tres veces la densidad de terminaciones
nerviosas de la «raya visual», que los provee una vista detallada, mucho más similar a
la de los humanos.
Algunas razas, particularmente los galgos, tienen un campo de visión de hasta 270°,
aunque las razas de cabeza ancha con el hocico corto tienen un campo de visión
mucho más estrecho, tan bajo como 180°, similar al de los seres humanos. Algunas
razas también presentan una tendencia genética a la miopía. Aunque la mayoría de
razas son emmetrópicas, se ha descubierto que uno de cada dos rottweilers son
miopes.[50]
Oído
El campo de audibilidad del perro es aproximadamente de 40 Hz a 60 000 Hz.[51]
Detectan sonidos tan graves como 16-20 Hz —en comparación con 20-70 Hz en los
humanos— y también por encima de 45 kHz[52] —en comparación con 13-20 kHz en
los humanos—, y además tienen un grado de movilidad de las orejas que les permite
determinar rápidamente el origen exacto de un sonido. Dieciocho o más músculos
pueden inclinar, rotar, levantar o bajar las orejas de un perro. Además, puede localizar
el origen de un sonido mucho más rápido que un humano y detectar sonidos a una
distancia hasta cuatro veces mayor que los humanos. Los perros con una forma de la
oreja más natural, como las orejas de cánidos salvajes como el zorro, suelen oír
mejor que los perros con las orejas más flexibles típicas de muchas razas
domésticas.